Mostrando entradas con la etiqueta Top20. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Top20. Mostrar todas las entradas

Top 20: Los mejores libros de 2025

martes, 16 de diciembre de 2025


52 libros. 17.596 páginas. Ese ha sido mi 2025 en términos literarios. Si esto fuera el Spotify Wrapped, probablemente el algoritmo me diagnosticaría algún trastorno emocional severo. Puede que no sea mejor persona que María Pombo, pero desde luego tengo mejores estanterías que ella. Así que ha llegado la hora de lucirlas. Porque sí, hacer balance lector es seguramente mi momento favorito del año. Y lo hago ya porque solo los ilusos piensan que las dos últimas semanas del calendario son para hacer algo de provecho. Ahora toca repasar y puntuar. Ordenar las distintas escalas de entusiasmo. Presumir de mis descubrimientos con la esperanza de poner a alguien tras la pista de una experiencia memorable. Hacer méritos para que me fiche Babelia. Y por qué no... fantasear con la posibilidad de perder la memoria para poder leer los 20 libros que componen esta lista como si fuera la primera vez. ¡Nos vemos en 2026!


Kaveh Akbar, ¡Mártir! (2025). BLACKIE BOOKS, 408 PÁGINAS.

Sumido en una devastadora crisis personal, un buen día Cyrus Shams se convence de que ha sido bendecido con una revelación divina. A partir de ese momento, Cyrus decide emprender un delirante peregrinaje que tiene como objetivo hallar sentido a la vida... o inmolarse en el intento. Descarnada, brutal y tremendamente ambiciosa, ¡Mártir! no es precisamente un edulcorado relato de superación. La novela de Akbar conjuga una multitud de tramas, estilos, escenarios y cronologías diversas que narran, con la inspiradora épica de las epopeyas clásicas, temas que van desde el declive político e ideológico del régimen iraní hasta las atrocidades provocadas por la guerra, el éxodo, la pérdida de fe o la carencia de afectos. Entre las páginas de ¡Mártir!, prosa y lírica se hermanan con una sensibilidad poco conocida, creando un asombroso caleidoscopio capaz de proyectar símbolos e imágenes de una belleza aterradora y donde la capacidad del arte como mecanismo para afrontar el trauma se desvela en todo su magnífico esplendor.


Iván Turguénev, Primer amor (2018). ALIANZA EDITORIAL, 128 PÁGINAS.

El amor es un maestro cruel y hay lecciones que no se olvidan en la vida. Primer amor, del escritor ruso Iván Turguénev, puede que sea la constatación más demoledora de que enamorarse es un acto autodestructivo donde el corazón se transforma sin previo aviso en una auténtica bomba de relojería. Haciendo un uso magistral de la elipsis y la perspectiva, Turguénev deja entrever de manera sutil lo que al joven protagonista de Primer amor se le escapa debido a su inocencia y traza en esta novela una línea paralela entre el ascenso del romanticismo juvenil y la caída de un régimen social del que los protagonistas no son sino anacrónicos vestigios vivientes. Un enamoramiento febril, una relación tumultuosa con el padre, un hogar caracterizado por elocuentes silencios, oportunas ausencias y acaloradas discusiones nocturnas... desde bien pronto, Primer amor dispone las piezas de un elegante puzzle narrativo que, a pesar de su minimalismo, consigue mantener el interés hasta su emocionante y demoledora conclusión.



John Boyne, Una escalera hacia el cielo (2025). SALAMANDRA, 432 PÁGINAS.

Boyne esboza aquí un maquiavélico retrato ambientado en el mundo de las letras en el que se pone de manifiesto la vileza de un aspirante a escritor que no duda en recurrir a las tácticas más bochornosas para lograr prestigio y repercusión mediática. Absorbente, impactante y diabólicamente entretenida, Una escalera hacia el cielo es una brillante tesis —a medio camino entre la sátira y el thriller psicológico— sobre la ambición desmedida y la ética de la narrativa. Maurice Swift es un personaje demoníaco, paradigma del parásito literario, al que amarás odiar y que constituye el núcleo de una novela apasionante donde John Boyne nos interroga sobre la naturaleza de la inspiración, el proceso creativo, el límite moral entre realidad y ficción o a quién pertenece la propiedad intelectual de las historias que usamos como sustrato.



Percival Everett, James (2024). DE CONATUS, 344 PÁGINAS.

Si creías que ya estaba todo dicho sobre el período de esclavitud en Estados Unidos, déjame decirte que Percival Everett tiene algunas palabras para ti. Ganadora del Premio Pulitzer y el National Book Award, James es una magnífica reinterpretación de Las aventuras de Huckleberry Finn narrada desde la perspectiva de Jim —el esclavo negro— que reivindica de manera original la vigencia de un tema sobre el que se han escrito ríos de tinta, pero que continúa siendo fuente de acaloradas controversias. Con una prosa tan lúcida como lapidaria, Percival Everett elabora un trepidante road trip sin carretera poblado por estafadores sin escrúpulos, músicos itinerantes, borrachos de pueblo, fundamentalistas religiosos, fugitivos con la muerte en los talones y el fantasma de un filósofo francés en el que el autor norteamericano retrata la miseria moral, física y humana de la esclavitud con la misma fuerza que un par de perdigonazos en el pecho.


Ann Napolitano, Hola, preciosa (2024). ALIANZA DE NOVELAS, 432 PÁGINAS.

Con una selección muy reducida de ingredientes, Ann Napolitano te cocina una novela absolutamente deliciosa en la que se pone de manifiesto la maestría de la autora estadounidense para esbozar personajes capaces de traspasar el papel. Aquí la ficción no es el género de la novela, sino la idea de que los individuos sobre los que estamos leyendo son una mera invención. Hola, preciosa es una obra tremendamente emotiva que habita en ese abismo insalvable entre lo que somos y lo que queremos ser. Haciendo gala de una extraordinaria sensibilidad narrativa, Napolitano explora las ramificaciones del trauma como eje trastornado de la identidad, cómo sobrellevamos heridas que heredamos al nacer y a qué tácticas retorcidas recurrimos para conciliar el hecho de que la felicidad personal puede suponer la devastación ajena.


Chimamanda Ngozi Adichie, Unos cuantos sueños (2025). RANDOM HOUSE, 536 PÁGINAS.

Los agitados albores de la pandemia constituyen el escenario donde las cuatro protagonistas de Unos cuantos sueños comienzan a desvelar el intenso drama de sus vidas. Con la introspección y el tono confesional que propician el inevitable confinamiento, Chimamanda entreteje cuatro historias entrelazadas sobre mujeres radicalmente humanas que se apartan de las convenciones y desafían cualquier estereotipo: mujeres vibrantes, instruidas, imperfectas y contradictorias, rodeadas en su mayoría de comodidad y opulencia, cuya acuciante necesidad poco o nada tiene que ver con la voluntad de la tribu, sino con un profundo anhelo de autorrealización. Emotiva, ambiciosa y comprometida, Unos cuantos sueños, a pesar de su carácter marcadamente trágico, desprende un aire triunfal que aviva la esperanza y supone, aun con las pruebas en contra, una reparación necesaria en la creencia de que imaginar una vida mejor no es una simple fantasía. 


Jacqueline Harpman, Yo que nunca supe de los hombres (2025). ALIANZA EDITORIAL, 184 PÁGINAS.

La joven protagonista de Yo nunca supe de los hombres narra su emocionante periplo a través de un mundo carente de sentido junto a sus compañeras de fatiga, embarcadas en un fútil viaje en busca de significado que las llevará a deambular por un planeta sospechosamente parecido al nuestro, pero que despierta tanta familiaridad como alienación. Jacqueline Harpman ha escrito una obra sobria y elegante, pero exquisitamente compleja, rica en detalles y heredera de una entusiasta reivindicación de la experiencia humana. Desde un prisma de obnubilada inocencia, Harpman se pregunta cuál es el valor de la vida y qué hace, aun cuando existen tantos elementos empecinados en erradicarla, que merezca la pena vivirla. Harpman ha elaborado una obra de ritmo pausado, pero repleta de giros inquietantes e imprevisibles; una reflexión futurista, y al mismo tiempo atemporal, sobre la paradójica condición humana, insignificante y trascendental, y de cómo podemos aspirar a la eternidad mientras permanezcan en circulación las historias a las que damos forma.


Anne Tyler, Tres días de junio (2025). LUMEN, 192 PÁGINAS.

En su más reciente novela, Anne Tyler se vale de un acontecimiento crucial en la vida de cualquier persona para realizar una sofisticada meditación sobre la trascendencia de lo cotidiano. Una crisis familiar removerá una serie de vivencias en la protagonista que dan forma a la excepcional tensión narrativa del relato y nos plantean interesantes cuestiones acerca del pasado, la culpa, la naturaleza escurridiza de las relaciones y los límites del conocimiento que podemos obtener de nosotros mismos y de los demás. Tres días de junio es una maravillosa, sutil y reconfortante meditación sobre la resiliencia del amor, sobre las causas que lo despiertan, lo truncan o lo posponen, sumiéndolo en un letargo del que amenaza con regresar en un momento más oportuno, cuando estamos más receptivos o, en el peor de los casos, más desprevenidos. Anne Tyler demuestra, después de una trayectoria compuesta por más de 20 novelas, que sigue siendo una absoluta experta en el arte de crear atmósferas minimalistas, íntimas e introspectivas, material con el que fabrica historias absolutamente ordinarias, pero no por ello menos inolvidables.


Benjamin Myers, Cuddy (2025). PIEL DE ZAPA, 464 PÁGINAS.

Proyecto inclasificable de ambición desmedida y prodigiosa —casi perfecta— ejecución, Cuddy es una novela hecha de novelas que giran, no alrededor de un tema, sino de un lugar convertido en personaje donde la realidad histórica se eleva a la categoría de mito. Haciendo gala de una maestría lingüística sin precedentes, insólita originalidad narrativa y una belleza absolutamente sobrecogedora, Benjamin Myers escribe sobre el legado del santo que da nombre a la novela y otorga a los espacios en blanco de la historia una textura tan plausible como conmovedora. Como si Walt Whitman hubiese reescrito el Hamnet de Maggie O’Farrell, Cuddy se erige como un texto poético, indómito, elegíaco y de una genialidad arrolladora, un sensacional híbrido de narrativa y lírica que adopta formas, de repente diáfanas, de repente retorcidamente barrocas, pero siempre dignas de una divina admiración.



László Krasznahorkai, Tango satánico (2017). ACANTILADO, 304 PÁGINAS.

A lomos de una prosa desbocada, de arquitectura laberíntica, Krasznahorkai nos traslada a un enclave rural donde sus habitantes viven embrujados por los ecos de un campanario derruido y los distintos miembros de la cooperativa se acechan mutuamente con el ahínco de los que no tienen otra cosa que hacer. En Tango satánico, las páginas están siempre manchadas de barro y empapadas por una lluvia incesante que ensombrece la atmósfera de una novela ya de por sí bastante tenebrosa. Solo el regreso del profeta Irimiás, personaje de carácter casi mesiánico, junto a su inseparable compañero Petrina, será capaz de romper el letargo de los que se han sumido en un sueño lujurioso y alcoholizado. Monumental, escarpada y, a pesar de su relativa brevedad, por momentos inabarcable, Tango satánico es una obra de una grandeza delirante y una resonancia emocional sencillamente sobrecogedora que trata de averiguar si el destino es accidental o una consecuencia directa de nuestros actos de omisión. Krasznahorkai elabora un complejo estudio de la resiliencia ideológica en un contexto que otorga a lo cotidiano una extraña cualidad mitológica y nos permite danzar, cual almas malditas en tormento eterno, al son de una canción infinita.


Abigail Thomas, Lo que viene después... y que te guste (2025). ERRATA NATURAE, 320 PÁGINAS.

A través de viñetas que capturan escenas tan cotidianas como sobrecogedoras, Thomas reflexiona sobre el carácter indescifrable de la vida y las relaciones humanas mientras recoge pensamientos sencillamente deslumbrantes que giran en torno al amor, la confianza, la felicidad, el perdón y el arrepentimiento. Desde la atalaya de la vejez y un alcoholismo mal disimulado, Abigail Thomas consigue plasmar con una genialidad indiscutible la absurda arbitrariedad de la memoria, capaz de obviar años y personas enteras mientras se aferra a detalles en apariencia insignificantes que, no obstante, acabamos atesorando como amuletos de un valor incalculable. Gracias a este magnífico volumen de visiones tan fugaces como indelebles, he podido adentrarme en la existencia de una mujer apasionante, inteligente, lúcida y mordaz que indaga en su pasado como recurso para extraer fuerzas con las que encarar el futuro y su inseparable presagio de muerte.



Michelle de Kretser, Teoría y práctica (2025). MUÑECA INFINITA, 176 PÁGINAS.

A pesar de su brevedad, Michelle de Kretser ha escrito una novela sublime que recorre las contradicciones de muchos planteamientos contemporáneos sobre sexualidad, empoderamiento femenino, imagen pública y crítica literaria con una frescura y una lucidez que resultan deslumbrantes. Mientras medio mundo despotrica contra la cultura de la cancelación y la dictadura woke, Michelle de Kretser se pregunta sobre la pertinencia de separar la obra del autor en un paradigma discursivo que sigue achacando a las mujeres la responsabilidad de ser absolutamente intachables en sus posturas contra el patriarcado sin tener en cuenta la demoledora tragedia que supone ser víctima de anhelos profundamente enemistados con tus principios. De Kretser practica un estilo intelectual y estimulante que desprende una incontenible retranca y una mordacidad nuclear. A través de una protagonista comprometida con las causas sociales, pero de gustos cuestionables, de Kretser elabora una historia sobre filosofía y deriva moral que no deja de ser un viaje en busca de la verdad. Y de quién debe de pagar el precio por contarla.



Bothayna Al-Essa, La biblioteca del censor de libros (2025). FIORDO EDITORIAL, 248 PÁGINAS.

Haciendo alarde de una sobresaliente audacia narrativa, Bothayna Al-Essa ha escrito una novela sencillamente fascinante y de prodigiosas reflexiones que pone de relieve la faceta transformadora de la lectura y que resulta imprescindible en la biblioteca de cualquier amante de la metaficción y los juegos literarios. Mediante una ambientación inmersiva y un protagonista tremendamente entrañable, Bothayna Al-Essa nos sumerge en una historia donde el lenguaje se erige tanto en fenómeno de estudio como en herramienta principal con la que diseccionar las costuras del totalitarismo. Lúcida, estimulante y provocadora, La biblioteca del censor de libros narra con total efectividad ese proceso que todos los lectores empedernidos hemos experimentado al descubrir el apasionante e infeccioso carisma de la literatura, su incontrolable capacidad para desarrollar el pensamiento crítico y convertir súbditos del poder, conformistas y sumisos, en individuos libres que reivindican su propio discurso.


Rachel Cusk, Desfile (2025). LIBROS DE ASTEROIDE, 184 PÁGINAS.

Cusk es epítome de experimentación, inconformismo e intelectualidad narrativa y su prosa presenta siempre un desafío similar al de escalar una montaña en cuya cima aguarda la esperanza de una recompensa. Quizá preguntarse de qué va esta novela sea una cuestión absolutamente banal. Quizá sea la clave que le da sentido a todo. Y es precisamente esa ambigüedad, esa carencia de asideros y lugares seguros, lo que confiere a la artesanía de Cusk una categoría de excepcional superioridad. El narrador, G, es un personaje que contiene multitud de personajes, un sujeto fluido y en constante evolución que Rachel Cusk utiliza como recipiente para volcar extraordinarias reflexiones sobre la identidad, la maternidad, las dinámicas de poder, las diferencias de género, la feminidad y la creación artística entendida como un sometimiento a la tiranía de la subjetividad. No es Desfile, ni por asomo, una obra de fácil acceso, pero para aquellos aventurados que busquen un reto, en la literatura de Rachel Cusk podrán encontrar una galería inagotable de pinturas rocambolescas, ansiosas por ser miradas



George Saunders, El día de la liberación (2024). SEIX BARRAL, 344 PÁGINAS.

Desde que cayó en mis manos el primer cuento de George Saunders tengo la sensación de que el mundo no es real. Sí, algo sobre parques temáticos en ruinas y gente atrapada en cámaras de plexiglás ha hecho que viva instalado en la más absoluta paranoia. Porque después de Saunders, nada te vuelve a parecer auténtico. Y es que, en su variante más distópica, Saunders cuestiona el papel de la tecnología como herramienta de explotación, maquinaria propagandística o fábrica de entretenimiento dirigida a una burguesía desprovista de conciencia. Por otro lado, puede que ahí fuera, en el exterior, el tono dominante del debate sea el del ruido y la crispación, pero en los cuentos de Saunders existe una necesidad imperiosa de salvar las distancias con el enemigo como vía para alcanzar un entendimiento más profundo de uno mismo. Con una prodigiosa plasticidad narrativa, un estilo soberbio capaz de enredar frases de manera incansable y una sensibilidad para explorar los dilemas de los personajes que te deja totalmente desarmado, George Saunders taladra en las páginas de El día de liberación todas esas capas de performatividad y reclusión alienante que hemos construido como sociedad para ocultar, sin éxito, nuestro lado más vulnerable.


Tiffany McDaniel, Betty (2022). HOJA DE LATA, 528 PÁGINAS.

Concebida como un homenaje a la madre de la autora y, en general, a las mujeres de su familia, Betty es la demoledora constatación de que ha nacido una estrella en el firmamento literario. El gótico rural no murió con Flannery O’Connor y Carson McCullers. No, nada más lejos de la realidad. El género está más vivo que nunca y anda suelto pegando tiros por las calles, a la caza de su próxima víctima. Con una maravillosa fusión de brutalidad narrativa y ternura estilística, Tiffany McDaniel elabora un coming of age absolutamente inolvidable en el que la infancia se presenta, no como el lugar seguro que debería ser, sino como una auténtica trinchera. La voz de Betty Carpenter se alza por encima de la vorágine y del ruido de los abusos para iluminar una novela repleta de claroscuros sobre cómo el amor, el cariño y la fraternidad pueden florecer hasta en campos asfixiados por la mala hierba. Imagen personificada de la escritura como refugio y lugar de duelo, Betty Carpenter es una protagonista memorable que, con su mirada inocente y quebrada, nos hace partícipes de una época terrible, convulsa, pero en la que se puede encontrar, si sabes dónde buscar, una arrebatadora belleza.



Andrea Bajani, El aniversario (2025). ANAGRAMA, 152 PÁGINAS.

El aniversario no es más que un epitafio con sabor a venganza terapéutica, un intento por comprender, desde la distancia de los años y mediante el poder incomparable de la ficción, a esos absolutos desconocidos a los que llamamos progenitores y a cuyo cargo tenemos la suerte —o, en algunos casos, la desgracia— de venir al mundo. Narrada con una estremecedora sensibilidad y un minucioso ímpetu analítico, El aniversario es una historia sobrecogedora sobre un hijo que corta el cordón umbilical por puro instinto de conservación, el relato de un hombre, no sabemos hasta qué punto inspirado en las propias vivencias del escritor, que explica los motivos de su distanciamiento y su negativa a asumir el cuidado de unos seres responsables de tanto dolor. Andrea Bajani señala a la familia como cuna del trauma y trata de esbozar un perfil de los padres del protagonista repleto de lagunas que solo es posible subsanar gracias al esfuerzo de la especulación. Una novela absurdamente conmovedora, una deconstrucción diáfana y perspicaz de las relaciones paternofiliales que lo mismo te acaricia con ternura que te sacude con la fuerza de un martillo. 



Paul Murray, La picadura de abeja (2025). ANAGRAMA, 720 PÁGINAS.

Secretos, fantasmas, amantes, remordimientos y una cantidad ingente de revelaciones. Son los ingredientes de una novela inmensa y monumental que aborda la oceánica profundidad de sus personajes con una magnitud que sobrepasa cualquier escala. El estilo corrosivo, audaz y elocuente de Paul Murray supone el acompañamiento perfecto a una historia profundamente anclada en la sátira y el humor negro que medita sobre todo aquello en torno a lo que decidimos construir (o reformular) nuestra identidad. Con una inteligencia emocional desgarradora y un dominio electrizante de la prosa, Murray puede presumir de haber orquestado una novela magistral que se mide cara a cara con la oscuridad de nuestro interior y nos pregunta si los lazos de sangre no son más que simples vínculos accidentales que se forman entre auténticos desconocidos. Como una suerte de versión irlandesa de Las correcciones de Franzen, La picadura de abeja es un pulso entre la historia individual y la colectiva, entre el realismo y lo sobrenatural, entre la contrición culpable y el más insolente desenfreno. Una incontestable obra maestra que se clava sin avisar, dejando tras de sí la estela de un recuerdo punzante. 



Agustín Gómez Arcos, El cordero carnívoro (2007). CABARET VOLTAIRE, 384 PÁGINAS. 

Hijo bastardo de Lorca y Nabokov, Agustín Gómez Arcos realiza en El cordero carnívoro un controvertido y magistral alegato a favor de lo sórdido, una alegoría con rostro de realismo rural donde el sentido del decoro se ofrece como sacrificio expiatorio al dios profano del amor entre hermanos. Detrás de la provocación y el alboroto evidentes, Agustín Gómez Arcos practica una excelsa alfarería con el lenguaje que está repleta de símbolos e imágenes completamente arrebatadoras y que nace de la más desatada —y desacomplejada— libertad creativa. Prisionero en una extraña simbiosis de inocencia y descaro, el protagonista de esta obra inclasificable, siempre alternando entre el papel de víctima y verdugo, plasma su ilícita formación amorosa con una sensibilidad que evoca repulsión y sensualidad a partes iguales. Crónica de caricias ardientes y anhelos políticos frustrados, El cordero carnívoro desafía cualquier autoridad —seglar o eclesiástica— que se interponga para constatar que lo prohibido no es sino el nombre que tiene el régimen dominante de bautizar todo lo que le resulta incómodo.



Gueorgui Gospodínov, Las tempestálidas (2022). FULGENCIO PIMENTEL, 400 PÁGINAS.

Puede que Gueorgui Gospodínov lo esté petando ahora mismo con El jardinero y la muerte (Impedimenta, 2025), pero el libro que puso al escritor búlgaro en el foco de la escena mediática fue, sin duda alguna, Las tempestálidas. Galardonada con el Premio Strega y el Booker Internacional, la espectacular novela de Gospodínov es una clase maestra de literatura donde convergen la mitificación de la historia y la especulación sobre el porvenir de una manera que difumina los límites entre ambas facetas. Gospodínov efectúa una maravillosa meditación sobre la naturaleza del tiempo que es bella y terrible a partes iguales, pero también lúcida, provocativa, electrizante, ambiciosa y profundamente conmovedora. En clave de distopía —tan verosímil que parece premonitoria—, el autor búlgaro repasa las cicatrices de un continente caracterizado por el conflicto e intenta abrir con su afilada prosa una herida en la conciencia de los que buscan hacer de la nostalgia un proyecto político.


Top 20: Los mejores libros de 2018

jueves, 20 de diciembre de 2018


Como viene siendo tradición por estas fechas, ha llegado el momento de publicar la lista con mis mejores lecturas de 2018. De entre casi un centenar de candidatos, estos son los veinte títulos que más me han hecho vibrar este año; veinte libros muy dispares vinculados por un importante denominador común, a saber, haber demostrado que la literatura no ha perdido la capacidad de sorprender, de innovar, de emocionar, de aleccionar, de transformar. Que la literatura, por muchos años y géneros que pasen, está muy lejos de haber caído en desgracia. 


20. Meena Kandasamy, Cuando te golpeo. MALPASO, 208 PÁGINAS

Seducida por los férreos ideales políticos de su pareja —un reputado profesor universitario de la India—, la protagonista de Cuando te golpeo se embarca en una relación abusiva que pondrá a prueba los límites de su resistencia tanto física como psicológica. La novela de Meena Kandasamy (Chennai, 1984) es un relato crudo y descarnado que pone de relieve los estragos de la violencia doméstica con una notable ausencia de sentimentalismo. Cuando te golpeo es, además de crónica macabra, un extraordinario manifiesto sobre las posibilidades reconstituyentes de la autoficción. Un serio correctivo, también, para quienes desplazan la mirada hacia lugares más cómodos o quienes, bajo ridículos pretextos, prefieren no ver nada en absoluto.


19. Sarah Perry, La serpiente de Essex. SIRUELA, 408 PÁGINAS

Con un refrescante toque de originalidad y picardía, Sarah Perry (Essex, 1979) reabre en su aclamada novela el clásico debate entre religión y ciencia constituyendo como portavoces a un clérigo escéptico y a una naturalista crédula. Además de un fantástico elenco de personajes y de una historia cautivadora, La serpiente de Essex cuenta con una exquisita prosa que convierte en puro deleite la lectura de cada una de sus frases. Sarah Perry encandila con sus exuberantes descripciones del paisaje rural inglés, envuelto siempre en un brumoso velo que depara toda clase de espejismos y visiones extrañas.


18. Ayòbámi Adébáyò, Quédate conmigo. GATOPARDO EDICIONES, 336 PÁGINAS

Ayòbámi Adébáyò (Lagos, 1988) es una de esas nuevas voces que están contribuyendo a que la literatura procedente de Nigeria cobre cada vez mayor protagonismo dentro del panorama internacional. Puede que la de Ayòbámi Adébáyò no sea una propuesta innovadora ni revolucionaria, pero su visión aciaga y sin aditivos acerca de la maternidad y el papel de la mujer en una sociedad marcada por unos valores tradicionales es sin duda uno de los relatos más desgarradores que podrás leer en mucho tiempo. Adébáyò expone la fragilidad de las relaciones domésticas, sustentadas por hilos invisibles y acuerdos tácitos, y pregunta cuánto estarías dispuesto a sacrificar en nombre de la felicidad de los demás. Sin duda, Quédate conmigo es un excelente debut que nos recuerda la importancia de dar visibilidad a otras formas de ser madre.


17. E.M. Forster, Algunos libros. ALPHA DECAY, 312 PÁGINAS

Algunos libros recoge una magnífica selección elaborada por Gonzalo Torné de las charlas radiofónicas que E.M. Forster —autor de novelas como Regreso a Howards End, Maurice, Una habitación con vistas y Pasaje a la India— impartió semanalmente en la BBC a lo largo de casi tres décadas. En su faceta de comentarista y divulgador, Forster destaca por la cálida y acogedora sencillez de su monólogo, articulado siempre en torno a su interés absoluto por la paulatina formación literaria del oyente. Por aquí desfilan indistintamente poetas, novelistas, filósofos y ensayistas como William Shakespeare, Jane Austen, James Joyce, Stefan Zweig o Bertrand Russell, sobre cuyos textos recae sin un ápice de ampulosidad la diáfana e interesantísima mirada crítica de Forster.


16. Maurice Dekobra, La Madona de los coches cama. IMPEDIMENTA, 304 PÁGINAS

La Madona de los coches cama es, sin ninguna duda, una de las novelas más hilarantes y descaradas que podrás leer en mucho tiempo. Su protagonista, lady Diana Wynham, es una despampanante aristócrata escocesa cuya mayor satisfacción consiste en escandalizar a la sociedad de su época y protagonizar todo tipo de pervertidas habladurías. Junto al inseparable Séliman, Diana se embarcará en una descacharrante aventura por media Europa plagada de espías, revolucionarios sin escrúpulos y amantes despechadas. Dekobra reflexiona aquí sobre totalitarismos y diferencias de clase con la socarronería que le caracteriza, pero sin perder ni un ápice de contundencia.


15. Vivian Gornick, Apegos feroces. SEXTO PISO, 224 PÁGINAS

Del retrato tan vívido e intenso que hace Vivian Gornick de la figura materna se desprende un talento narrativo poco común, una compulsión rayana en lo obsesivo que trata por todos los medios de purgar los demonios presentes en el vínculo que las une. Esta dicotomía, esta angustia engendrada por amar lo que nos duele, es el feroz apego que consume a Vivian Gornick y que la escritora norteamericana utiliza como combustible de su narración. Más allá de lo que cuenta, lo que hace de Apegos feroces un libro tan sobresaliente es la voz que se emplea para contarlo, una voz que a veces grita y otras susurra, pero que en todo momento seduce.


14. Haruki Murakami, La muerte del comendador. Libro 1, TUSQUETS, 480 PÁGINAS

Con estudiada familiaridad, Murakami nos invita en La muerte del comendador a caer de nuevo por su particular madriguera de conejo. Por suerte, la fascinante y surrealista escenografía murakamiana no se nutre de soluciones coherentes ni explicaciones racionales, sino que se basta a sí misma para despertar el más absoluto sentido de la maravilla. Solo Haruki Murakami es capaz de mezclar ingredientes tan dispares y conseguir que el conjunto adquiera una despampanante y enigmática solidez. Entre la vigilia y el sueño, Murakami traza en su última novela un descorazonador boceto de la absurda condición humana en el que la incomprensión, la soledad y la alienación monopolizan cualquier intento de conexión con nuestros semejantes.


13. Peter Cameron, Un fin de semana. LIBROS DEL ASTEROIDE, 248 PÁGINAS

Publicada originalmente en 1994, Un fin de semana se aproxima a la desbordante complejidad del duelo desde una perspectiva intimista y, muy en la línea del autor, marcada en todo momento por la contención narrativa y una enorme sutileza. Cameron elabora una historia tan descorazonadora como auténtica sobre la crueldad del amor, el yugo de la amistad y el ingrato papel que juegan las expectativas en nuestras relaciones interpersonales. Conmovedora y sagaz, tierna en las formas, pero incontestable en sus conclusiones. Así es Un fin de semana; una historia, en definitiva, cargada de sensualidad y erotismo, de sangrante verdad y de la fatalidad crepuscular que va aparejada al final del verano. 


12. Rumer Godden, El río. ACANTILADO, 144 PÁGINAS

Entendida como un homenaje a esa infancia crepuscular en la que uno adquiere la sensación de lo que se avecina, pero aún no es capaz de delimitar sus contornos, El río, con sus evocadoras imágenes y su absorbente atmósfera cargada de cambios, es una historia absolutamente entrañable que nos ayuda a comprender el proceso de madurez de su joven protagonista sin ahogarnos en la tristeza ni la melancolía. Su bien estudiada concisión, lejos de restarle intensidad al relato, acentúa el carácter efímero e inaprensible del hermoso —y en ocasiones cruel— retrato de la niñez que Rumer Godden consigue plasmar con apabullante exquisitez entre las páginas de El río.


11. Olivia Laing, The Lonely City. CANONGATE BOOKS, 336 PÁGINAS

En clave de ensayo con tintes autobiográficos, The Lonely City se aproxima al corazón mismo de la soledad desde una perspectiva que trata de abordar la compleja naturaleza de este sentimiento universal. Olivia Laing medita de manera brillante sobre las causas que la generan y establece conclusiones tan sorprendentes como fascinantes en su análisis de los grandes fenómenos culturales, políticos y sociales que se han dado cita en las calles de Nueva York a lo largo del pasado siglo XX. Multitudinaria e inhóspita, cuna de artistas transgresores e incomprendidos que experimentaron, como Laing, el terrible peso de la reclusión y el rechazo, Nueva York se convierte en The Lonely City en el escenario donde la soledad adquiere su dimensión más corporal.


10. Zadie Smith, Tiempos de swing. SALAMANDRA, 432 PÁGINAS

En su novela más reciente, Zadie Smith recorre las vidas dispares de dos niñas británicas que comparten el sueño de convertirse en bailarinas. A pesar de lo inquebrantable que parece su relación, a medida que las dos chicas emprenden sus propios caminos, las sutiles diferencias de clase y raza irán deteriorando los vínculos de confianza y lealtad forjados durante la infancia. Inteligente como siempre y conmovedora como nunca, Zadie Smith se muestra en Tiempos de swing como una socióloga implacable que viene a desenmascarar a golpe de narrativa las sucintas desigualdades instauradas en la inconsciente clase media contemporánea.


09. Sally Rooney, Conversaciones entre amigos. LITERATURA RANDOM HOUSE, 336 PÁGINAS

El deslumbrante debut literario de Sally Rooney constituye una lectura cuya originalidad, frescura y arrebatador desparpajo pudieran verse empañados por el carácter aparentemente frívolo de la historia. Sin embargo, la narrativa de Rooney posee una sugerente e hipnótica cadencia ante la que es imposible permanecer impasible. Su prosa —al igual que los protagonistas— es inteligente, estimulante, ágil, descarada y extremadamente divertida, una herramienta de la que Ronney se vale, no solo para dinamitar nuestro concepto de cómo funcionan las relaciones interpersonales en la era millennial, sino para diseccionar el laberíntico esquema sentimental en el que se hallan enredados los personajes de esta magnífica novela.


08. Anthony Marra, El zar del amor y el tecno. ARMAENIA, 328 PÁGINAS

A medio camino entre novela coral y colección de relatos, El zar del amor y el tecno recoge un buen puñado de historias cuyos hilos se entrecruzan de manera en ocasiones cómica y desgarradora. Con el derrumbamiento de la URSS y el conflicto de Chechenia como telón de fondo, Anthony Marra abarca todo el abanico de perspectivas que genera un escenario bélico y demuestra, como ya hiciera en su extraordinario debut, que se mantiene como uno de los narradores más interesantes y recomendables de la narrativa norteamericana contemporánea.


07. Iris Murdoch, La campana. ALIANZA EDITORIAL, 392 PÁGINAS

Nunca es tarde para adentrarse en esta espectacular novela de 1958 en la que un grupo de personas deciden llevar a cabo una experiencia de vida comunitaria junto a un misterioso convento del que emanan sin distinción alguna la sensualidad y la leyenda. Iris Murdoch realiza una apasionante exploración filosófica sobre el origen de la moralidad y de los comportamientos humanos tomando una campana sumergida como símbolo de la confrontación entre los impulsos carnales y los religiosos. Con una sensibilidad inaudita, Murdoch expone aquí las represiones, los miedos y las culpas de los protagonistas, dejando patente su excepcional talento para crear personajes verosímiles en un ambiente opresivo y enfermizo.


06. André Aciman. Llámame por tu nombre. ALFAGUARA, 280 PÁGINAS

Pocas presentaciones necesita esta emblemática novela de André Aciman —consagrada ya como un acontecimiento literario de culto— en la que un joven llamado Elio sucumbe a la espiral de deseo provocada por Oliver, un escritor norteamericano que acude durante las vacaciones a casa de sus padres para completar su formación académica. Italia, años 80, son las coordenadas de referencia de un verano que cambiará para siempre las vidas de ambos personajes. Aparte de su brutal y desgarradora honestidad, puede que el éxito de Llámame por tu nombre resida principalmente en cómo Aciman consigue destacar la pureza presente tras la obsesión y el carácter degradante de lo que siente Elio, agitada su imaginación por un erotismo que poco tiene que ver con el fruto prohibido y sí mucho con el gusano que hay dentro. 


05. Charles Simmons, Agua salada. ERRATA NATURAE, 168 PÁGINAS

Michael es un chaval de 15 años que veranea con sus padres en Bone Point, un cabo estadounidense en el que se realizaban prácticas militares durante la Segunda Guerra Mundial. Allí conocerá a Zina, una chica algo mayor y mucho más resuelta que le enseñará a relacionarse con las mujeres y a descodificar las señales que indican un peligroso deterioro del tejido familiar. A base de fiestas en la playa, paseos en barco y lecciones de poesía, Michael y Zina establecen un poderoso vínculo del que se nutren todos los demás hilos de la historia. Mientras el fin del verano se cierne sobre ellos, las pasiones adolescentes, y también las adultas, precipitarán una serie de acontecimientos de esos que mueven continentes y derriban inocencias.


04. Garth Greenwell, Lo que te pertenece. LITERATURA RANDOM HOUSE, 224 PÁGINAS

En su primera novela, el escritor norteamericano Garth Greenwell (Louiseville, 1978) elabora una radiografía contemporánea del deseo sexual en la que dicho impulso queda retratado como un mecanismo puramente subyugante. Lo que te pertenece es asimismo un retrato inmisericorde de la precariedad emocional de su protagonista, que encaja a su vez con la de un país, Bulgaria, sumido en una profunda recesión económica tras su desastrosa etapa comunista. A través de una historia difícil de olvidar, Greenwell aborda con una sensibilidad estremecedora la urgencia de un deseo que no habla el lenguaje de la moral ni sabe lo que es la dignidad, pero ante el cual nada es posible sino entregarse sin reservas.   


03. Meg Wolitzer, La buena esposa. ALBA EDITORIAL, 272 PÁGINAS

Meg Wolitzer (Nueva York, 1959) construye en La buena esposa una de las novelas más contundentes y rabiosamente divertidas que se han escrito sobre la íntima rivalidad del matrimonio. Narrada desde la más supurante frustración, La buena esposa es una obra completamente absorbente que te mantiene atrapado hasta su inesperada conclusión. Sobresale además la excepcional caracterización de sus personajes y la descripción tan certera que hace Meg Wolitzer de un anquilosado y recalcitrante ambiente literario. Haciendo gala de una deslumbrante inteligencia narrativa, Wolitzer se aproxima con cautela, pero sin aminorar nunca el paso, a las lóbregas profundidades de un matrimonio en el que una vez hubo amor, pero del que ya solo quedan rencor, reproches y necesidad de venganza.


02. Jeanette Winterson, ¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal? LUMEN, 256 PÁGINAS

Criada por una mujer déspota y obsesionada con el Apocalipsis, Jeanette Winterson pasó los primeros años de su vida marcada por la represión y la falta de afecto. En este demoledor libro autobiográfico, la escritora británica repasa sus recuerdos más oscuros de la infancia y la adolescencia en una infatigable búsqueda del amor que nos lleva por derroteros tan siniestros como profundamente reveladores. En un arrollador ejercicio de honestidad y autodescubrimiento, Winterson nos regala unas poderosas memorias donde destaca, sobre todo, el doble papel de la literatura como elemento esencial en la construcción de su identidad y como firme asidero en tiempos difíciles.


01. Rachel Cusk, Prestigio. LIBROS DEL ASTEROIDE, 224 PÁGINAS

Después de A contraluz (2014) y Tránsito (2017), Prestigio supone la culminación de una apasionante trilogía en la que su autora, haciendo alarde de una originalidad sin precedentes, se propone derribar los límites de la ficción a la que estamos habituados. Al contrario de lo que sucede en la mayoría de títulos, en Prestigio el mundo no se nos revela a través de los ojos de su protagonista, sino que es el mundo, más bien, quien define desde fuera los contornos de Faye, su silenciosa observadora. El virtuosismo estilístico de Rachel Cusk atrapa al lector que se permite sacrificar la verosimilitud y la naturalidad de los diálogos en aras de la emotividad analítica de sus textos. Cuando se trata de Cusk, de poco sirve juzgar según los parámetros tradicionales. Prestigio es lo que queda cuando un escritor se desprende de la trama, de las profusas descripciones y del trazado psicológico de los personajes: un artefacto radiofónico que transcribe vida ajenas y las disfraza como propias. Una genialidad, en definitiva, para la cual no existe aún competencia.

Top 10: Los mejores libros de 2017

domingo, 31 de diciembre de 2017


2017 no ha sido ni mucho menos mi mejor año en términos lectores. No sé hasta qué punto merece la pena hacer balance de algo marcado por baches e irregularidades, pero lo cierto es que hay tradiciones de las que cuesta mucho trabajo desprenderse. Y la de hacer listas es una de ellas. Por eso, hoy me despido de 2017 aportando mi pequeño granito de arena al vasto mundo de las recomendaciones literarias. Diez libros como diez dentelladas que piden a gritos dejar su impronta en más cabezas aparte de la mía.  


10. Ken Liu - El zoo de papel

Mi relación con la literatura de género se ha ido deteriorando durante los últimos años más de lo que desearía. Sin embargo, los relatos de Ken Liu han surgido como un bote salvavidas para resucitar mi fe en el poder de la magia y las naves espaciales. El zoo de papel supone un fantástico ejercicio de ficción especulativa, pero también un afectuoso homenaje al riquísimo acervo cultural de su autor. Una lectura sumamente enriquecedora y fascinante, capaz de llegar tanto al corazón de los lectores como a los confines de la galaxia. 


9. David Mitchell - La casa del callejón

Criaturas que se alimentan de energía psíquica, extrañas desapariciones sin resolver y una mansión que desafía todas las leyes de la física. David Mitchell expande en esta obra el fascinante universo literario creado a partir de Relojes de hueso y nos ofrece seis historias interconectadas que conforman un todo superior a la suma de sus partes. La casa del callejón es pura dinamita literaria, un estallido de creatividad que asoma y sorprende en cada página. 


8. George Saunders - Lincoln in the Bardo

Tras haberse convertido en toda una autoridad dentro de la narrativa breve, el norteamericano George Saunders ha deslumbrado también con su primera novela. Ganadora del Man Booker Prize de este año, Lincoln in the Bardo es un emotivo y desgarrador ejercicio de ficción especulativa que gira en torno al dolor por la muerte de un hijo. Narrada con profunda audacia e intrepidez, Lincoln in the Bardo sorprende por su sobria escenografía, que no disminuye ni un ápice la elevada carga emocional de la novela, demoledora y luminosa a partes iguales.


7. Celeste Ng - Pequeños fuegos por todas partes

Tal y como hiciera en Todo lo que no te conté, Celeste Ng disecciona con exquisita minuciosidad las siempre turbulentas dinámicas familiares y expone algunos prejuicios que aún viven agazapados en las ponzoñosas entrañas de la sociedad norteamericana. Ya desde la primera página sabemos que ciertas cosas acaban siendo pasto de las llamas. Sin embargo, en el caso de Ng, empezar por el final está muy lejos de aniquilar el suspense. En sus libros no importa tanto la conclusión como el camino que se recorre para llegar a ella. Y es precisamente ahí donde se encuentran desperdigados los puntos álgidos de la historia. Una historia altamente inflamable sobre maternidades difíciles, pérdidas irreemplazables y de los mecanismos que diseñamos para enfrentarnos a ellas.


6. Ann Patchett - Comunidad

Lo que más sobresale de Comunidad es sin duda la arrebatadora viveza de sus personajes y la excepcional naturalidad de su prosa. Patchett narra con una gracilidad y un dominio de la escena sencillamente asombrosos. Salpica las páginas con detalles propios de una observadora sagaz, extendiendo sin prisas pero de manera firme las nudosas ramas de ese árbol genealógico que va uniendo y separando a los protagonistas. Comunidad es de esos libros en los que sumergirse en la psicología de los personajes produce, no solo un inmenso placer, sino una cálida y reconfortante sensación de familiaridad, de conexión, de empatía. 


5. Rachel Cusk - Tránsito

Rachel Cusk habla de temas grandilocuentes con la misma soltura y conocimiento de causa que de asuntos cotidianos, no menos dolorosos ni preocupantes. La suya es una narrativa que se adapta igual de bien a ambos contornos. Leyendo Tránsito he sentido cosas que no sabía que existían. He cruzado un umbral hacia un mundo de experiencias estimulantes y enriquecedoras. En manos de Cusk, temas como el amor, la soledad, la falta de comunicación, la pervivencia del pasado o la extenuante complejidad de las relaciones humanas alcanzan un esplendor nuevo. Una maravillosa revelación del poder que ejerce la literatura en nuestra formación como individuos.


4. Mircea Cărtărescu - El ojo castaño de nuestro amor

El ojo castaño de nuestro amor reúne una veintena de textos que se mueven entre la ficción y el recuerdo, aunando reflexiones proverbiales sobre el amor, la muerte, la nostalgia, la identidad y la creación literaria. Sin duda, El ojo castaño de nuestro amor supone una cita ineludible con la buena literatura, un obra inconmensurable, profunda y enriquecedora que viene a continuar la impecable labor de promoción que se está llevando a cabo en nuestro país del que puede ser, sin temor a equivocarme, una de las voces más interesantes de la narrativa actual.


3. Camille Bordas - Cómo comportarse en la multitud

La novela de Bordas es sin ninguna duda el descubrimiento literario del año. Digna heredera de Salinger, la joven escritora francesa hace alarde de un desparpajo sin precedentes, de una frescura tan inaudita como inusual a la hora de describir el vacío existencial adolescente. La Bildungsroman protagonizada por Isidore Mazal es de esas que poseen la fuerza suficiente para reinventar el género y una que llega a calar muy hondo a medida que te familiarizas con la particular sensibilidad de los personajes. 


2. Adam Johnson - George Orwell fue amigo mío

Desde Diez de diciembre no se había cruzado en mi camino un libro de relatos tan potente ni tan devastador como este. Su artífice, el escritor estadounidense Adam Johnson, nos traslada en ellas a un mundo sospechosamente similar al nuestro donde la tecnología ejerce un papel dominante y lo virtual se presenta como una solución aceptable para encarar el dolor. Huracanes, esposas moribundas, desertores norcoreanos, canciones de Kurt Cobain y pedófilos arrepentidos en busca de redención son solo algunos de los elementos que Johnson maneja con mano experta en esta obra donde se fusionan el humor y la tragedia de manera extremadamente inteligente. 


1. Eleanor Catton - El ensayo general

La primera novela de Eleanor Catton no es solamente el libro que más me ha gustado de 2017. Es posiblemente uno de los mejores que haya leído en mis veinticinco años de vida. A día de hoy, es el único que me llevaría a una isla desierta para poder paladear cada una de sus frases hasta la saciedad. Cualquier cosa que diga sobre ella sonará grandilocuente e irracional, pero no me lo tengáis en cuenta. Solo es la consecuencia lógica de haber encontrado un libro capaz de experimentar con la verdad y la ficción hasta el punto, no solo de hacerlas indistinguibles, sino de construir una por medio de la otra. Protagonizada por un grupo de jóvenes actores que deciden interpretar un escándalo sexual ocurrido en una escuela cercana entre un profesor y una de sus alumnas, El ensayo general constituye un apasionante juego metaficticio donde el ingenio de la autora campa a sus anchas mientras los personajes tratan de construir su identidad en un mundo de máscaras, falsedades e imposturas que Catton disecciona de manera sensual, incisiva y tremendamente mordaz. 

 
Generación Reader © 2012