► Título original: Ghost Stories
► Traducción: Aurora Echevarría Pérez
► Año: 2025
► Edición: Seix Barral (2026)
► Páginas: 384
El 30 de abril de 2024, el escritor estadounidense Paul Auster, autor de obras tan emblemáticas como La trilogía de Nueva York, La música del azar, El país de las últimas cosas o El libro de las ilusiones, falleció en su casa de Brooklyn tras un duro proceso de tratamiento contra el cáncer que padecía. Pocos días después, su mujer, la también escritora Siri Hustvedt, recibió la visita del fantasma de su difunto marido para recordarle de manera tan mística como demoledora que el duelo va mucho más allá que la simple aceptación de la muerte.
En efecto, la pérdida de un ser querido puede cobrar una dimensión tan física como la amputación de un miembro y el cuerpo ausente puede manifestarse de formas que la ciencia aún está tratando de clasificar. En Historias de fantasmas, Siri Hustvedt realiza una brillante y conmovedora aproximación a su experiencia navegando las mareas del duelo para regalarnos un libro híbrido, a medio camino entre el ensayo y la biografía novelada, que no solo arroja claridad sobre un tema que tantos enredos causa, sino que constituye un bellísimo homenaje al que fue, además de un nombre enormemente querido y respetado por cientos de miles de lectores, ante todo, el amor de su vida.
En sus compases iniciales, Historias de fantasmas explora la incertidumbre de esos momentos angustiosos tras el diagnóstico de la enfermedad, la ordalía del paciente como campo de batalla y el extenuante desgaste emocional del cuidador, papel que Siri Hustvedt desempeña con una diligencia tan honorable como alienante. Mientras su mundo personal se desmorona, Hustvedt se encarga de cubrir la actualidad sobre el estado médico de Paul al tiempo que repasa los momentos más significativos de su historia compartida, una unión intelectual y espiritual que abarca más de cuatro décadas y donde la felicidad cohabita con episodios absolutamente dramáticos.
Empleando una prosa diáfana y carente de exhibicionismos, Siri Hustvedt practica en este libro un sobrecogedor ejercicio de honestidad narrativa y se permite la generosidad de abrirnos las puertas de sus habitaciones más íntimas. Historias de fantasmas es más que el simple recuento elegíaco de lo vivido: es un homenaje grandioso y tierno, una obra victoriosa sobre la facultad de la literatura para preservar al individuo y un mecanismo de supervivencia al que Hustvedt se adhiere igual que los espectros a las casas abandonadas. Por sus páginas deambulan personajes repletos de encanto y vitalidad, pero también algunos demonios y espíritus vengativos. Historias de fantasmas ahonda en la complicada relación de Auster con el hijo de su primer matrimonio, Daniel, y en cómo la preocupación constante que suponía para la pareja su presencia intermitente no pudo anticipar un desenlace tan dantesco como el que tuvo. No obstante, destaca también el protagonismo de su nieto recién nacido Miles, a quien Auster dedica una serie de cartas escritas con la resignada amargura de quien sabe que no podrá leérselas nunca a su destinatario.
Caligrafía impecable de una cronista virtuosa, mapa político y cultural de una ciudad emblemática y disección de un hermoso vínculo conyugal del que se desprende poco menos que adoración mutua, Historias de fantasmas es la mano que nos tiende Siri Hustvedt desde la oscuridad del abismo. Entre sus páginas se dan cita lo mundanal y lo trascendente, lo eterno y lo anecdótico, para configurar un testamento literario digno de las alabanzas más entusiastas. Más que un libro definitivo sobre el duelo, Historias de fantasmas es un sensacional sustrato narrativo que abona el vacío de la ausencia hasta transformarlo en terreno para el consuelo. Gracias al arrullo cercano, casi maternal, con el que Siri Hustvedt susurra para nosotros esta singular quimera podemos vislumbrar, reinterpretar e incluso celebrar la mítica figura de Paul Auster como lo que es en realidad cualquier historia de fantasmas: una inolvidable historia de amor.
«Cuando él se detuvo, ¿se detuvo en mí el tiempo vivido?»
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