► Título original: Yesteryear
► Traducción: Mar García Puig
► Año: 2025
► Edición: Alianza de Novelas (2026)
► Páginas: 488
Todos conocemos a alguna. Voz aflautada, vestidos cottagecore, encimeras de madera noble y una ristra interminable de chiquillos. En los últimos años, el movimiento tradwife ha ido ocupando un espacio cada vez más prominente, no solo en el algoritmo, sino también en el ámbito de la discusión social. ¿Son estas mujeres proclamadoras de un estilo de vida conservador un trending inofensivo o una psyop dirigida desde los sectores más reaccionarios para comerle terreno al feminismo? ¿Me va a pedir Pablo algún día que acabe con el capitalismo tardío o solo quiere tenerme atrapada en un ciclo eterno de devoción incondicional y repostería casera?
Yesteryear, el corrosivo debut de la norteamericana Caro Claire Burke, es una de las primeras novelas en abordar la inquietud por el auge de este fenómeno viral que a nadie deja indiferente. Y lo hace desde una premisa absolutamente sensacional: Natalie Heller Mills, una popular influencer que vive de exponer su bucólica rutina tradicional desde un rancho en el estado de Idaho, parece el epítome de la felicidad conyugal. Embarazada de su sexto hijo, esposa de un encantador nepobaby con una prometedora carrera política por delante y dueña de un boyante negocio familiar, Natalie ha perfeccionado el arte de rentabilizar la credulidad de sus seguidores.
Sin embargo, la continuidad del sueño edulcorado en el que permanece Natalie se irá al garete cuando un día se despierte en 1855 y la adorada estrella de Instagram tenga que aprender a vérselas con la cruda verdad detrás de la farsa que lleva años representando. Así, el gran misterio que propone Yesteryear es averiguar cómo ha acabado la protagonista en una realidad paralela donde todo se asemeja sospechosamente al presente que recuerda Natalie pero nada termina de encajar. ¿Realmente ha dado un salto de dos siglos en el tiempo o ha sido víctima de un sofisticado secuestro? ¿Qué ha ocurrido con el bebé que estaba esperando? ¿Se ha convertido sin proponérselo en participante de un macabro reality? Lo único que Natalie tiene claro es que de poco o nada le van a servir ahora los filtros sepia ni su realización personal de estar por casa.
Sin duda, el planteamiento de Yesteryear es uno de los más atrevidos y singulares del momento. La novela de Caro Claire Burke pone acertadamente el foco de atención sobre una gran cantidad de cuestiones que son de pertinente actualidad, aunque no se puede decir que encienda ningún debate en torno a ellas. La autora parece más interesada en ridiculizar las posturas ideológicas de la protagonista que en monitorizar cómo el sistema se encarga de fomentarlas e incluso darles legitimidad. Natalie es, ciertamente, un personaje insufrible y repleto de contradicciones que guarda en su interior un pozo sin fondo de resentimiento, malicia e insatisfacción sexual, pero lejos de otorgarle dimensión y complejidad, Caro Claire Burke la convierte en una comparsa caricaturesca diseñada para satisfacer su propia perspectiva.
Al final, la impresión que me ha dejado Yesteryear es que se trata de una propuesta prometedora ejecutada de manera totalmente desastrosa. Partiendo de una estructura narrativa bicéfala que, bajo la etiqueta de plot twist, culmina en un auténtico insulto a la inteligencia, Caro Claire Burke ha querido subirse de manera oportunista al carro de una conversación en ciernes sin preocuparse de poner a alguien al volante. De alumna modelo de Harvard a musa del fundamentalismo cristiano más recalcitrante, Natalie se erige desde el epicentro de esta catástrofe literaria como testimonio de la degradación moral contemporánea y la pérdida de referentes. En un tono de lo más vitriólico, Yesteryear señala la hipocresía del idealismo online, el escrutinio constante y feroz del cuerpo femenino y el fracaso de unos valores anquilosados como si nos estuviera descubriendo América en pleno 2026. Al menos, siendo optimistas, Yesteryear tendrá el honor de convertirse en uno de esos casos excepcionales en los que la película es mejor que el libro.
«Una lección que me había costado mucho aprender: a veces el amor de los desconocidos es mucho más aterrador que el odio.»
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