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Claire Keegan - Cosas pequeñas como esas

miércoles, 11 de febrero de 2026



► Título original: Small Things Like These
► Traducción: Jorge Fondebrider
► Año: 2021
► Edición:  Eterna Cadencia (2021)
► Páginas: 96


Cuesta creer que un libro tan corto pueda encerrar un mensaje tan poderoso, pero lo cierto es que la escritora irlandesa Claire Keegan (Wicklow, 1968) ha demostrado con incuestionable solvencia que la brevedad no está reñida con la hondura. Nada tiene que envidiar Cosas pequeñas como esas a grandes clásicos universales como Cuento de Navidad, donde queda patente que no todo el mundo maneja la misma predisposición a ser poseído por el espíritu festivo. Sin embargo, al contrario que en la fábula de Dickens, aquí no hay rastro de fantasmas ni moralejas aleccionadoras. Solo la crudeza implacable de la intemperie en invierno. Nada más que un hombre ante la crucial disyuntiva de ocuparse de sus asuntos o tender la mano y marcar la diferencia.

El protagonista de Cosas pequeñas como esas es Bill Furlong, un hombre discreto y apacible que regente un negocio familiar en un pequeño pueblo irlandés durante la década de los 80. Felizmente casado y padre de cinco hijas encantadoras, Furlong encarna el ideal de vecino modélico, un pilar indispensable que mantiene la comunidad a flote a pesar de haber tenido unos inicios difíciles en la vida. Y es que Furlong, cuyo padre jamás llegó a conocer, se crio bajo la protección de una viuda protestante que los acogió a él y a su madre en un momento de extrema necesidad, cuando lo más sensato quizá hubiera sido huir lo más lejos posible de la presencia ominosa de una muchacha soltera y embarazada que llama a tu puerta.

Marcado por la voluntad de sacrificio y el altruismo de esta buena samaritana, Furlong se verá obligado a meditar sobre la influencia que ha ejercido en su vida la generosidad ajena cuando se cruce en el camino de Sarah, una niña a la que encuentra en condiciones deplorables tras haber escapado del convento local. Pronto, Furlong descubrirá que esta institución regentada por la Iglesia Católica no es sino una residencia de penitencia moral donde van a parar jóvenes huérfanas o repudiadas por sus familias tras haber cometido un error demasiado vergonzoso como para no dejarlo en manos del Estado. Indignado por el tratamiento que reciben las inquilinas de este convento, Furlong no dudará en plantarle cara a la injusticia, aun cuando rebelarse suponga ponerse en el disparadero y arriesgarse a dinamitar la tranquilidad de su propia casa.

Haciendo gala de una diáfana contención emocional y una impecable economía de recursos, Cosas pequeñas como esas es una magnífica obra literaria que se ha ganado a pulso la consideración de clásico contemporáneo. Claire Keegan no solo señala la silenciosa hipocresía religiosa y moral que tantas víctimas ha causado a lo largo de la historia, sino que lo hace a través de un relato íntimo, ordinario, carente de la épica propia de las grandes gestas, pero imbuido del mismo potencial transformador. Una novela que se pregunta sin ningún tipo de pudor ni pacto de no agresión cuál es el verdadero significado de conceptos de raigambre cristiana como la misericordia, la empatía o la caridad.

En Cosas pequeñas como esas, el inolvidable y carismático Bill Furlong, convertido en héroe accidental, experimenta un catártico despertar de la conciencia a medida que las piezas perdidas de su biografía van cobrando la forma de misterios revelados, secretos expuestos desde siempre ante la mirada distraída de cualquiera que quisiera ver. Porque si algo nos recuerda Claire Keegan en esta sublime y comprometida obra es que no existe ceguera más trágica que la voluntaria, la que prefiere ignorar, la que no se involucra. Sí, permanecer pasivo ante el dolor de los demás puede ser un crimen tan imperdonable como causarlo.  


«El día aún no despuntaba, y Furlong miró hacia el río oscuro y brillante cuya superficie reflejaba partes equivalentes del pueblo iluminado. Eran tantas las cosas que se veían mejor, cuando no estaban tan cerca.»


★★★★


Megan Nolan - Flaquezas normales y corrientes (del ser humano)

miércoles, 7 de enero de 2026



► Título original: Ordinary Human Failings
► Traducción: Eduardo Iriarte
► Año: 2023
► Edición:  Mutatis Mutandis (2025)
► Páginas: 248


Si en Actos desesperados (Seix Barral, 2022) la escritora irlandesa Megan Nolan (Waterford, 1990) apuntaba a ser una voz emergente tan electrizante y repleta de potencial como necesitada de orientación, en su segunda novela Nolan demuestra haber experimentado una halagüeña madurez narrativa. Flaquezas normales y corrientes (del ser humano) supone una mejoría notable respecto a su debut literario, una historia coral sobre desestructuración social y dinámicas familiares disfuncionales en la que Nolan toma un sórdido caso de asesinato como punto de partida para indagar en cómo la precariedad abona el terreno para los actos más atroces. 

La novela, de ritmo ágil y tono perentorio, arranca a principios de los años 90 en un plácido barrio residencial de Londres, sacudido de repente por la estremecedora desaparición de una niña cuyo cadáver será hallado horas después, para consternación de todo el mundo. Tras concluirse que la muerte fue provocada por otra niña del vecindario durante una especie de juego infantil que se escapó de control, la familia de la acusada corre el peligro de convertirse en el objetivo de una intensa campaña de escarnio público que podría sacar a relucir un pasado repleto de episodios más bien cuestionables.

Con la esperanza de que el revuelo mediático causado pueda suponer un trampolín para su carrera periodística, el reportero Tom Hargreaves se postula como una suerte de confesor y biógrafo de los Green, pintoresco clan de inmigrantes irlandeses formado por el omnipresente fantasma de Rose, matriarca de un hogar carcomido tras su fallecimiento, John, un padre ausente que languidece entre las paredes de su casa después de sufrir un accidente laboral que lo incapacitó de por vida, Richard, un joven alcohólico y sin expectativas de futuro, y Carmel, la madre de la niña homicida, una mujer perseguida por los remordimientos de un error adolescente y las asfixiantes enredaderas de la culpa. Entre todos establecerán una relación simbiótica y altamente inflamable en la que Tom, de ambiciones desmedidas y manifiesta escasez de escrúpulos, tratará de conducir a los Green por el camino de una redención utópica que solo sirve a sus propios intereses.

Haciendo gala de una caracterización sobresaliente y un estilo narrativo menos arriesgado y llamativo que en su anterior trabajo, pero indudablemente más solvente, Megan Nolan indaga en las intimidades, anhelos y vergüenzas de una serie de personajes trastornados por su incapacidad de derrotar a sus circunstancias. A base de desempolvar secretos y sombras, Nolan se interesa por las cloacas de la estructura social y refleja con contundente realismo la escasa distancia que existe entre la normalidad dorada de la clase media y el abismo de los márgenes. Nadie puede decir que en Flaquezas normales y corrientes (del ser humano) los personajes no se busquen sus propios problemas, pero Megan Nolan señala con sagacidad el impacto —no siempre tan evidente, o acaso deliberadamente ignorado— de la capacidad económica y las políticas sociales en cuestiones como la propensión al crimen, el ímpetu autodestructivo, la debilidad de carácter o el estigma de las adicciones.

Aguda, sugerente y prolija en matices, Flaquezas normales y corrientes (del ser humano) es una magnética novela sobre cómo sobrevivir a una existencia angustiosa y dramática. Una obra perspicaz, sensible y magnánima poblada, no por grandes reflexiones ni virtuosismos estilísticos, pero sí por personajes profundos y absolutamente complejos que no reniegan de sus negligencias. Megan Nolan bucea como pez en el agua en la vulnerabilidad y la herida, en el desarraigo y las experiencias traumáticas, en los motivos que nos llevan de un sitio a otro, huyendo quizás de la pobreza o el destino, o simplemente del repudio institucional, hacia la promesa de una vida más apacible en la desapacible lejanía del hogar. Una obra idónea para ampliar horizontes, regodearse en la prosa cáustica de la autora y constatar, con demoledora preocupación, que los agravios extraordinarios son, en realidad, más comunes de lo que podríamos llegar a imaginar. 


«No hay secreto, Tom, o si no, hay cientos de ellos, y ninguno con interés suficiente para ti. El secreto es que somos una familia, no somos más que una familia normal y corriente, con una infelicidad normal y corriente como la tuya.»


★★★

Sally Rooney - Dónde estás, mundo bello

lunes, 14 de febrero de 2022



►Título original:  Beautiful World, Where Are You
►Traducción: Inga Pellisa
►Año: 2021
►Edición: Literatura Random House (2021)
►Páginas: 328


Cuando leí el debut de Sally Rooney (Castlebar, 1991) en 2018 no me podía llegar a imaginar el fenómeno de masas en el que se acabaría convirtiendo aquella jovencísima y desconocida autora de Conversaciones entre amigos. 4 años y solo otra novela después, aquí estamos, analizando las claves del éxito de una Rooney que, convertida ya en indiscutible estrella del firmamento literario e icono millennial, ha conseguido que su tercer trabajo sea considerado como uno de los acontecimientos editoriales más importantes del año. ¿Ha llegado Sally Rooney para destronar a Hannah Horvath como la voz de una generación? Solo el tiempo dará la respuesta, pero lo que me parece estar fuera de toda discusión es que la narrativa de Sally Rooney, con su asombrosa facilidad para plasmar nuestro paradigma existencial, logra conectar con los sentimientos y preocupaciones más acuciantes de una juventud desencantada y falta de expectativas. 

Y es que los personajes de Dónde estás, mundo bello (título inspirado en un poema de Friedrich Schiller), a pesar de sus circunstancias y antecedentes dispares, coinciden en una turbulenta encrucijada de incertidumbre vital. Alice, que bien podría ser un trasunto literario de la propia Rooney, es una joven escritora que ha dado el pelotazo después de solo dos novelas —adaptación cinematográfica incluida— y que ha huido de su Dubín natal para escapar del bloqueo creativo en el que se halla inmersa. Durante su abrupto retiro en la costa irlandesa, Alice conoce a un chico llamado Felix con el que entabla una dinámica algo tóxica, repleta de equívocos y malentendidos que la hacen cuestionar su capacidad para los afectos. A su vez, Alice mantiene una relación de correspondencia vía e-mail con su amiga de la infancia Eileen, asistente de una revista literaria que, a punto de entrar en la treintena, acaba de sufrir un duro revés emocional justo cuando percibe que su trayectoria profesional parece estar diluyéndose en un futuro incierto. Para colmo, Simon, un viejo conocido de la familia que compagina su labor como asesor parlamentario con las inquietudes espirituales, reaparece en la vida de Eileen para remover asuntos no resueltos del pasado. 

A través de estos cuatro individuos, Sally Rooney construye una ficción de tintes novelescos que gira en torno al amor, la amistad, el sexo con lágrimas y un sinfín de exabruptos emocionales cargados de crítica social y perspectiva de clase. Tanto Eileen como Alice, cuyo sutil distanciamiento es uno de los focos de tensión sobre los que se apoya la historia, sostienen opiniones contundentes sobre temas políticos, religiosos y económicos de candente actualidad. Sin embargo, pronto llegan a cuestionarse la utilidad de mantener ciertas posturas ideológicas cuando ahí fuera, el mundo real parece abocado al desastre. Sugerente, irónica e inesperadamente divertida, Dónde estás, mundo bello es una novela repleta de reflexiones interesantes sobre la condición del mundo contemporáneo, una novela conmovedora e inteligente, de una intimidad casi incómoda, que ahonda en la psicología de los personajes con la precisión de un escalpelo, pero sin renunciar en ningún momento a la bondad, la ternura y la empatía. Ambientada durante los últimos coletazos de un mundo prepandemia que contemplaba, sin saberlo, la llegada del Apocalipsis, la novela de Rooney parece, si no un fiel reflejo, una aciaga precursora de los tiempos que nos ha tocado vivir y de su desazón endémica. Léanla, no es momento de renunciar a tanta belleza. 


«Supongo que podríamos decir que las antiguas formas de estar juntos eran erradas —¡lo eran!— y que no queríamos repetir los mismos errores de siempre —¡no queríamos!—, pero cuando derribamos lo que nos tenía aprisionados, ¿con qué pensábamos reemplazarlo?»


PUNTUACIÓN: ★★★☆

Lisa McInerney - Los milagros de la sangre

lunes, 15 de octubre de 2018


«Pero los hombres que duermen en la calle son alcohólicos, las chicas que te paran para pedirte dinero son alcohólicas; esa es la plaga de Cork, piensa Ryan, y eso no lo ha hecho él. La gente se queda sin trabajo, la gente no puede pagar el alquiler; eso tampoco lo ha hecho él. Y, aún así, cuando sus compatriotas ven resquebrajarse la fachada de la ciudad y echan un vistazo a través de las grietas, al único al que identifican como culpable es a él».


►Título original: The Blood Miracles
►Traducción: Javier Calvo Perales
►Año: 2017
►Editorial: Alianza de Novelas
►Páginas: 368


Gracias a Los pecados gloriosos, galardonada en 2016 con el Women's Prize por Fiction, Lisa McInerney (Galway, 1981) se convirtió rápidamente en una de las novelistas más destacadas del momento. El debut de McInerney, espoleado por un impetuoso ritmo narrativo, dibujaba las vidas de un grupo de personajes pertenecientes al hampa irlandés, entremezclando diversos hilos argumentales en una sobresaliente obra coral que destacaba por su rabioso desparpajo y un irreverente humor negro. Dos años después, Lisa McInerney regresa en Los milagros de la sangre al desolador escenario de su primer trabajo, dando nuevamente vida a unos personajes atrapados en la decadente espiral de excesos que corroe la ciudad de Cork.

Al contrario que su predecesora, Los milagros de la sangre es una novela mucho menos dispersa y ambiciosa. McInerney deja a un lado la multiplicidad de tramas para centrarse casi exclusivamente en los turbios tejemanejes de Ryan Cusack, un trapichero de veintiún años cuya ascendencia napolitana le permitirá jugar un papel importante en el nuevo proyecto profesional de su jefe, a saber, abrir una jugosa ruta de narcotráfico entre Irlanda e Italia. A pesar de las súplicas de su novia Karine, con la que mantiene una tormentosa relación desde hace seis años, Ryan acepta servir como enlace entre ambas bandas, exponiéndose a una serie de riesgos que podrían poner en peligro tanto su vida como la de su familia.

Sin embargo, Ryan pertenece a una generación desamparada a la que no le importa perder lo poco que tiene. Huérfano de madre y con un padre alcohólico que demuestra su afecto a base de palizas, Ryan busca medrar en una de las pocas esferas donde no se oye hablar ni del futuro ni de la tasa de desempleo. Con abrumadora mordacidad, McInerney ofrece una perspectiva poco halagüeña de la realidad socioeconómica de su país, Irlanda, azotado por una desconfianza ciega en las instituciones y el ruidoso desmoronamiento de los valores tradicionales. Sin duda, un caldo de cultivo idóneo para que florezca el escapismo sintético al que se entregan sin concesiones los protagonistas de la novela. 

Desprovisto de referentes sólidos, Ryan deambula por la vida sin mayor motivación que la de ahogar la culpabilidad en un cocktail de alcohol y estupefacientes. Cuando Karine decide abandonarlo definitivamente —en parte para centrarse en sus estudios y en parte por temor a sus cada vez más violentas reacciones— Ryan descubre una nueva forma de tocar fondo junto a Natalie, una chica tan explosiva como desenfrenada que siente predilección por las juergas nocturnas y el sexo sucio. Gracias a Maureen, una misteriosa mujer que acoge a Ryan en su casa después de encontrarlo semiinconsciente en plena calle, el protagonista de Los milagros de la sangre redescubrirá su talento por la música, una disciplina que le inculcó su madre de pequeño y que parece estar dispuesto a retomar.

Aunque el estilo vibrante y frenético de McInerney —plagado de coloquialismos y diálogos enmarcados en la más pura desesperación— se mantiene intacto en su segunda obra, Los milagros de la sangre me ha parecido que no sobrepasa a Los pecados gloriosos en ningún momento. Es más, diría que incluso le cuesta estar a la altura. A pesar del carácter intrigante y adictivo de la historia, planea sobre las páginas de Los milagros de la sangre cierta falta de profundidad, de lucidez, que se hace especialmente evidente en el tratamiento de los personajes secundarios (casi nulo) y la (en ocasiones) cándida exploración de los bajos fondos de la ciudad de Cork. Con todo, Los milagros de la sangre constituye un complemento interesante (y, lo que es mejor, independiente) al despiadado pero sugerente universo narrativo de Lisa McInerney. 

PUNTUACIÓN: ★★★☆

Edna O'Brien - Un lugar pagano

sábado, 7 de octubre de 2017



►Título original: A Pagan Place
►Traducción: Regina López Muñoz
►Año: 1970
►Editorial: Errata Naturae
►Páginas: 256
►Valoración: ★★★★


La niñez es ese período crepuscular en el que nacen los mitos. Es la lente a través de la cual miramos el mundo, nuestro mapa de carreteras. Todo lo que ocurre durante esta primera etapa de la vida es susceptible de cobrar una importancia fundamental a la hora de moldearnos como individuos. Por eso nos pasamos tanto tiempo navegando en sus honduras y tratando de explicar sus misterios. Hay, no obstante, quienes prefieren arrojar su pasado a una fosa. Mantener un pesado silencio sobre acontecimientos que es más prudente olvidar. No es ni mucho menos una solución cobarde. Sin embargo, la buena literatura no se caracteriza precisamente por rehuir el conflicto. 

En Un lugar pagano, la escritora irlandesa Edna O'Brien, una de las voces más importantes y representativas de su generación, acomete un osado enfrentamiento con la infancia atribulada de su protagonista en el que destaca sobre todo la ausencia de tapujos y medias tintas. Este personaje, de fuerte inspiración autobiográfica, se dirige a sí misma (a una versión, sin duda, mas joven e inocente) haciendo uso de la segunda persona narrativa. Este singular pero efectivo mecanismo es el hilo que O'Brien utiliza para tejer una historia brutal, íntima y conmovedora a partes iguales que evoca de manera muy vívida la atmósfera que reinaba en la Irlanda rural a principios del siglo XX. Criada en el seno de una familia desfigurada por las constantes tensiones de la época, la protagonista de Un lugar pagano alterna las descripciones del trabajo en el campo con los menesteres de la vida doméstica, marcada por las constantes disputas de sus progenitores, una creciente rivalidad con su hermana y la arraigada influencia del catolicismo en todas las esferas de la sociedad.

El tratamiento que hace Edna O'Brien de la voz narrativa a lo largo de la novela me parece sencillamente magistral y constituye sin ninguna duda una de sus mayores bazas. La forma de concatenar pensamientos deslavazados y experiencias aisladas unas de otras es fascinante a más no poder y recrea de manera espectacular los procesos que intervienen en la memoria humana. Esta corriente que fluye incansable a través del texto va desperdigando entre las páginas de Un lugar pagano frases lapidarias y mensajes que te golpean con gran intensidad cuando menos te lo esperas. Se trata de una obra adictiva, poética y tremendamente provocativa, tanto en su tono como en el empleo de sus recursos narrativos. Un lugar pagano revela las ponzoñosas entrañas de la jerarquía religiosa y habla de manera abierta sobre el despertar sexual, la perdida de inocencia y el desafío a las costumbres establecidas, pero también de las subyugantes fuerzas que enseguida se alzan para reprimir cualquier atisbo de su insurrección femenina. Supone además una entrañable invitación a explorar la identidad propia desde la perspectiva que aportan el paso del tiempo y la distancia, así como el aprendizaje forzoso de la adolescencia que, por desgracia, a veces nos obliga a adoptar medidas desesperadas.

Mi primer contacto con la obra de Edna O'Brien ha sido una experiencia muy satisfactoria. Casi como volver a la niñez, deteniéndome en los detalles, auscultando sus relieves, iluminando sus recovecos. La acogedora calidez de su prosa y la indescriptible ternura que es capaz de transmitir incluso en los momentos más crudos me han acompañado durante este viaje y me han servido de guía. No sé a dónde me conducirá el próximo trayecto. Pero sí tengo claro que habrá muchos libros de Edna O'Brien por el camino.

 
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