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Abigail Thomas - Lo que viene después... y que te guste

domingo, 16 de noviembre de 2025



► Título original: What Comes Next and How to Like It
► Traducción: Regina López Muñoz
► Año: 2015
► Edición:  Errata Naturae (2025)
► Páginas: 320


En el tercer volumen de sus memorias —Lo que cabe en un instante (Errata Naturae, 2024), Una vida de tres perros (Errata Naturae, 2023)—, la escritora norteamericana Abigail Thomas desgrana un episodio de su vida al que pocas personas pueden ponerle palabras. ¿Cómo se afronta el descubrimiento de que tu mejor amigo mantiene una aventura con tu hija? ¿Cómo se habla de la ciega negligencia que permite a la traición abrir una grieta tan profunda? Pues, por supuesto, no hablando de ello en absoluto. No sin pasarlo antes por el esclarecedor filtro de la literatura. Poseedora de una sabiduría casi ancestral, Abigail Thomas demuestra conocer perfectamente cómo operan los intrincados mecanismos del recuerdo y las historias que nos contamos a nosotros mismos, ofreciendo en Lo que viene después... y que te guste un emocionante ejercicio de narrativa mayúscula donde los momentos complicados de la vida prevalecen como el terreno del que brota la verdad más pura.

Lo que viene después... y que te guste aborda de manera absolutamente libre de ataduras la rocambolesca amistad de Abigail Thomas con el conocido agente literario Chuck Verrill —representante durante muchísimos años de nada más y nada menos que Stephen King—. Esta relación, entrañable, cautivadora y de una tonalidad casi romántica, se verá puesta a prueba cuando Thomas descubra, previa confesión de Verrill, que su alma gemela lleva un tiempo teniendo un lío con su hija Catherine. A través de viñetas que capturan escenas tan cotidianas como sobrecogedoras, Thomas reflexiona sobre el carácter indescifrable de la vida y las relaciones humanas mientras recoge pensamientos sencillamente deslumbrantes que giran en torno al amor, la confianza, la felicidad, el perdón y el arrepentimiento.

Aun con la presencia de episodios ciertamente oscuros, las memorias de Abigail Thomas irradian una fascinante luz. La autora norteamericana entremezcla su ambiciosa labor autobiográfica con su faceta artística, salpicando capítulos de una sombría implicación emocional con arrebatadoras imágenes sobre su proceso creativo a la hora de pintar. En las páginas de Lo que viene después... y que te guste resuenan los pasos de una familia efervescente, cuyos miembros entran y salen de escena a voluntad de la autora para dejar constancia de impresiones deslavazadas pero duraderas. Sin embargo, cuando Catherine sea diagnosticada con un cáncer bastante agresivo, la hija pequeña de Thomas dejará de ser en un mero satélite para convertirse en su dramático centro de gravedad.

Lo que viene después... y que te guste es, en gran medida, un acto de rebeldía contra el paso del tiempo y su ímpetu destructivo, empeñado en borrarlo todo. Desde la atalaya de la vejez y un alcoholismo mal disimulado, Abigail Thomas consigue plasmar con una genialidad indiscutible la absurda arbitrariedad de la memoria, capaz de obviar años y personas enteras mientras se aferra a detalles en apariencia insignificantes que, no obstante, acabamos atesorando como amuletos de un valor incalculable. Gracias a este magnífico volumen de visiones tan fugaces como indelebles, he podido adentrarme en la existencia de una mujer apasionante, inteligente, lúcida y mordaz que indaga en su pasado como recurso para extraer fuerzas con las que encarar el futuro y su inseparable presagio de muerte.

Apasionada de los hombres y los perros a partes iguales —a veces resultan indistinguibles unos de otros—, Abigail Thomas rescata de vivencias absolutamente devastadoras algunas de las enseñanzas más perspicaces y profundas del libro, como si tocar el trauma con los dedos fuese el catalizador de un entendimiento sublime. Y es ese quizá el artificio mejor logrado de una obra extraordinaria, conmovedora, humana a rabiar y completamente recomendable de principio a fin: la impresión de que su autora, tras toda una vida recorriendo escarpadas cimas y hondonadas en penumbra, está menos perdida e indefensa que cualquiera de nosotros.


«Odio el orden cronológico. [...] La idea de que ha pasado esto y luego esto otro y luego esto y lo de más allá, la implacable sucesión de acontecimientos y emociones engarzadas sólo porque los días se suceden y forman semanas que se suceden y se convierten en meses y años, consolida el hecho de que el único fin lógico para el orden cronológico es la muerte.»


★★★

Reseñas breves [180 - 182]

lunes, 4 de marzo de 2019



Título original: Die Herren
Traducción: Joaquín de Aguilera
Año: 1961
Edición: Periférica & Errata Naturae (2018)
Páginas: 576


Tras la cálida acogida de Tú no eres como otras madres, el tándem editorial formado por Periférica y Errata Naturae vuelve a trabajar codo con codo en Hombres, el interesante debut con el que Angelika Schrobsdorff logró causar un revuelo en su país. No cabe duda de que la voz de Eveline Clausen, trasunto literario de la propia Angelika, posee la furia arrebatadora de la juventud y un hipnótico desparpajo que convierte el relato de sus peripecias sentimentales en un fascinante testimonio de la Europa desolada por la Segunda Guerra Mundial. El carácter volátil y frívolo de la protagonista, acostumbrada a un estilo de vida inusual —familia desestructurada y atípica, exilio en el extranjero debido al origen judío de su madre—, se erige como el principal encanto de una novela por la que van desfilando todos los hombres que han ido dejando huella en la vida de Eveline. Desde oficiales del ejército a directores de cine, pasando por el padre ausente y multitud de intermitentes escarceos, los muchos depositarios del amor de Eveline van fraguando en la joven una visión decepcionante e insatisfactoria, algo desesperada, de las relaciones humanas. Lo único que me ha sabido a poco de este Hombres, muy perjudicado, sin duda, por la lectura previa de Tú no eres como otras madres, es su estilo pobre, austero, muy pálido y desprovisto de reflexiones en comparación con su obra posterior. Un debut rompedor, sí, pero al que se le nota demasiado la inexperiencia narrativa de la autora.

PUNTUACIÓN: ★




Título original: Crudo
Traducción: Albert Fuentes
Año: 2018
Edición: Alpha Decay (2019)
Páginas: 128


Los tiempos que nos ha tocado vivir son bien jodidos y, si pensamos en todo el armamento nuclear que un idiota como Trump tiene a su disposición, probablemente los últimos. Kathy, la protagonista de Crudo, reflexiona sobre el apocalíptico estado actual del mundo mientras ultima los preparativos de una boda que, dadas las circunstancias, parece absurda e intrascendente. Haciendo un repaso de acontecimientos tan recientes como el Brexit, el resurgimiento fascista en lugares como Charlottesville o la oleada de inmigración que recorre Europa, Olivia Laing entrega una obra transgresora y divertida cuyos personajes, quebrantados por la inquietud y el desasosiego que el futuro incierto les provocan, hacen de su adicción a las redes sociales una suerte de escapatoria contra la demencia. Crudo es, a pesar de su voluntad universal, una experiencia profundamente millennial, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. Absténganse de ella firmes defensores de la narrativa tradicional y lectores poco habituados a que los párrafos parezcan transcripciones de un timeline tuitero.

PUNTUACIÓN: 




Título original: Olive Kitteridge
Traducción: Rosa Pérez Pérez
Año: 2008
Edición: Duomo Ediciones (2018)
Páginas: 352


Galardonado en 2009 con el Premio Pulitzer, el tercer trabajo de Elizabeth Strout es una de esas obras poco frecuentes que hacen del gusto por la cotidianidad su herramienta más certera. Trece son los relatos aglutinados en esta magnífica novela que desgrana las vidas —mucho más agitadas y sorprendentes de lo que parece a simple vista— de los habitantes de un pueblo de Nueva Inglaterra; y Olive Kitteridge, una profesora de secundaria ampliamente temida por su irritante mal carácter, el hilo con el que Strout aprieta las costuras del apasionante microcosmos literario creado para la ocasión. Cada capítulo de Olive Kitteridge, que constituye una entidad independiente pero milagrosamente engarzada en el conjunto, ofrece la perspectiva de un personaje diferente con el que Strout da buena cuenta de las transformaciones sufridas en el pueblo a lo largo de las décadas, de las fluctuaciones en las relaciones de sus habitantes, los secretos, los accidentes, las infidelidades, momentos de entrañable y reveladora intimidad o deslumbrante lucidez que se convierten, con el paso del tiempo, en auténticos hitos vitales. Haciendo alarde de un magistral dominio de la elipsis y de una reconfortante calidez humana —Strout es siempre compasiva con sus personajes a pesar de sus errores—, la autora de Me llamo Lucy Barton, Todo es posible y Los hermanos Burgess entrega, recordando a grandes figuras como Kent Haruf o Marilynne Robinson, una novela absolutamente maravillosa e inolvidable.


PUNTUACIÓN: 

Reseñas breves [172 - 175]

martes, 27 de febrero de 2018



Título original: Little Deaths
Traducción: Beatriz Galán Echevarría
Año: 2017
Editorial: Malpaso
Páginas: 360


Ruth Malone, una joven camarera de Queens, descubre que sus hijos han desaparecido en mitad de la noche. Pasa poco tiempo hasta que encuentran el cadáver de Cindy, la pequeña de cuatro años, estrangulado en una zanja. Su hermano Frankie, de cinco, aparece muerto no mucho después. Aunque la ciudad se estremece por la tragedia de Ruth, esta madre de vida licenciosa se irá convirtiendo poco a poco en la principal sospechosa de ambos crímenes. Inspirándose en el polémico caso de Alice Crimmins, ocurrido en Nueva York a mediados de los 60, Emma Flint elabora en Muertes pequeñas un intenso thriller que pone de manifiesto el injustificado nivel de hipocresía que aflora en nuestra sociedad cada vez que alguien apunta a una mujer con el dedo. Ante la ausencia de pistas concluyentes, el caso se estanca. La investigación se paraliza. Y de repente, cualquier movimiento de Ruth se interpreta como una inequívoca declaración de culpabilidad. Con su impasibilidad inquebrantable, su promiscuidad irreverente y su absoluto desprecio por las convenciones de la época, Emma Flint traza en Muertes pequeñas un inusual perfil de heroína que soporta con relativa estoicidad la implacable sentencia que se dicta sobre ella dentro y fuera de los juzgados. Sensual y oscura, dinámica y contundente, Muertes pequeñas es una impactante historia sobre moralidades difusas y dobles varas de medir. Una obra recomendable que expone las grandes contradicciones de una época, en cierto sentido, no muy distinta a la de hoy. 





Título original: Sexe et mensonges
Traducción: Malika Embarek López
Año: 2017
Editorial: Cabaret Voltaire
Páginas: 224


El apabullante éxito de Canción dulce ha facilitado sin duda que nos sigan llegando obras de Leila Slimani a nuestro idioma. La más reciente es Sexo y mentiras, un impactante y revelador estudio de la sexualidad marroquí que Slimani construye a partir de numerosas entrevistas con, sobre todo, distintas mujeres del país. Atrapado entre el tradicionalismo religioso y el deseo urgente de renovación, Marruecos se erige, según Slimani, como un inmenso campo de batalla en lo que concierne al ámbito sexual. Una tierra convulsa donde la práctica convive con el desconocimiento de sus mecanismos. Donde todo se prohíbe en la calle, pero nada se castiga de puertas para adentro. Este desdoblamiento cultural genera unos conflictos y frustraciones que Leila Slimani analiza en su libro sin atisbo de mojigatería, permitiéndonos entrar en los sucios dormitorios de un país que enarbola el pudor y la pureza moral como banderas. Sexo y mentiras es una lectura apasionante que genera asombro y curiosidad, pero también estupor por los rudimentos emocionales que se desprenden de sus páginas. Profunda y enriquecedora, Sexo y mentiras constituye una lectura fantástica, especialmente recomendable para quienes quieran sorprenderse de su propia ignorancia en materia de sociedad, religión y política marroquíes. 





Título original:
Traducción:
Año: 2016
Editorial: Libros del Asteroide
Páginas: 144


Lucas Pereyra es un escritor argentino entrado en la cuarentena que debe compaginar su vocación con otros trabajos menos satisfactorios pero más lucrativos. Su último contrato con una editorial española le garantiza fondos para una buena temporada, pero debe viajar hasta Montevideo para recogerlo. Una vez allí, Lucas tratará de reencontrarse con Magalí Guerra, una fogosa veinteañera con la que casi tuvo una aventura el año anterior. Ahora, sumido en plena crisis matrimonial y azuzado por un deseo incontrolable, Pereyra pretende consumar lo que quedó suspendido en su último encuentro con la uruguaya. Sin embargo, a veces la vida juega malas pasadas y Pereyra deberá pasar por el trance de descubrir que su imaginación puede haber avivado algo que en realidad nunca estuvo vivo. Aunque los primeros compases de La uruguaya se me atragantaron ni más ni menos que por su inconfundible cadencia hispana, la novela de Pedro Mairal acaba contagiando al lector la hipnótica fascinación que siente el protagonista por la chica que da título a la obra. En el transcurso de un solo día, Mairal se las arregla para confeccionar un pintoresco retrato de la capital uruguaya, así como una minuciosa cartografía de la desesperación amorosa que sufre el protagonista. Lujuria, soledad, más nostalgia de algo que nunca fue. Sin duda, una combinación inflamable que hace de La uruguaya una fantástica reflexión sobre ese matrimonio inseparable que son amor y pérdida.





Título original: Salt Water
Traducción: Regina López Muñoz
Año: 1998
Editorial: Errata Naturae
Páginas: 168


A Charles Simmons le debo el milagro de haber vivido el mejor verano de mi vida en pleno mes de febrero. Lo que consigue en Agua salada es de una inteligencia narrativa inaudita, el resultado de un instinto extraordinario para escarbar en el corazón del relato hasta encontrar una belleza sin igual. Porque de una novela que comienza anunciado la muerte del padre no se puede esperar nada reconfortante. Sin embargo, con muy pocos elementos, Simmons va tejiendo una maravillosa historia que narra el descubrimiento del primer amor con el soplido del viento, el reflejo del sol en la arena y el incesante envite de las olas como telón de fondo. Michael es un chaval de 15 años que veranea con sus padres en Bone Point, un cabo estadounidense en el que se realizaban prácticas militares durante la Segunda Guerra Mundial. Allí conocerá a Zina, una chica algo mayor y mucho más resuelta que le enseñará a relacionarse con las mujeres y a descodificar las señales que indican un peligroso deterioro del tejido familiar. A base de fiestas en la playa, paseos en barco y lecciones de poesía, Michael y Zina establecen un poderoso vínculo del que se nutren todos los demás hilos de la historia. Mientras el fin del verano se cierne sobre ellos, las pasiones adolescentes, y también las adultas, precipitarán una serie de acontecimientos de esos que mueven continentes y derriban inocencias. La de Simmons es una obra habitada por personajes y diálogos inolvidables, cargada de poderosas imágenes, más que de grandes palabras. Y quizá es precisamente ese el motivo de que su impronta sea tan desoladora y profunda.  


Edna O'Brien - Un lugar pagano

sábado, 7 de octubre de 2017



Título original: A Pagan Place
Traducción: Regina López Muñoz
Año: 1970
Editorial: Errata Naturae
Páginas: 256
Valoración: ★★


La niñez es ese período crepuscular en el que nacen los mitos. Es la lente a través de la cual miramos el mundo, nuestro mapa de carreteras. Todo lo que ocurre durante esta primera etapa de la vida es susceptible de cobrar una importancia fundamental a la hora de moldearnos como individuos. Por eso nos pasamos tanto tiempo navegando en sus honduras y tratando de explicar sus misterios. Hay, no obstante, quienes prefieren arrojar su pasado a una fosa. Mantener un pesado silencio sobre acontecimientos que es más prudente olvidar. No es ni mucho menos una solución cobarde. Sin embargo, la buena literatura no se caracteriza precisamente por rehuir el conflicto. 

En Un lugar pagano, la escritora irlandesa Edna O'Brien, una de las voces más importantes y representativas de su generación, acomete un osado enfrentamiento con la infancia atribulada de su protagonista en el que destaca sobre todo la ausencia de tapujos y medias tintas. Este personaje, de fuerte inspiración autobiográfica, se dirige a sí misma (a una versión, sin duda, mas joven e inocente) haciendo uso de la segunda persona narrativa. Este singular pero efectivo mecanismo es el hilo que O'Brien utiliza para tejer una historia brutal, íntima y conmovedora a partes iguales que evoca de manera muy vívida la atmósfera que reinaba en la Irlanda rural a principios del siglo XX. Criada en el seno de una familia desfigurada por las constantes tensiones de la época, la protagonista de Un lugar pagano alterna las descripciones del trabajo en el campo con los menesteres de la vida doméstica, marcada por las constantes disputas de sus progenitores, una creciente rivalidad con su hermana y la arraigada influencia del catolicismo en todas las esferas de la sociedad.

El tratamiento que hace Edna O'Brien de la voz narrativa a lo largo de la novela me parece sencillamente magistral y constituye sin ninguna duda una de sus mayores bazas. La forma de concatenar pensamientos deslavazados y experiencias aisladas unas de otras es fascinante a más no poder y recrea de manera espectacular los procesos que intervienen en la memoria humana. Esta corriente que fluye incansable a través del texto va desperdigando entre las páginas de Un lugar pagano frases lapidarias y mensajes que te golpean con gran intensidad cuando menos te lo esperas. Se trata de una obra adictiva, poética y tremendamente provocativa, tanto en su tono como en el empleo de sus recursos narrativos. Un lugar pagano revela las ponzoñosas entrañas de la jerarquía religiosa y habla de manera abierta sobre el despertar sexual, la perdida de inocencia y el desafío a las costumbres establecidas, pero también de las subyugantes fuerzas que enseguida se alzan para reprimir cualquier atisbo de su insurrección femenina. Supone además una entrañable invitación a explorar la identidad propia desde la perspectiva que aportan el paso del tiempo y la distancia, así como el aprendizaje forzoso de la adolescencia que, por desgracia, a veces nos obliga a adoptar medidas desesperadas.

Mi primer contacto con la obra de Edna O'Brien ha sido una experiencia muy satisfactoria. Casi como volver a la niñez, deteniéndome en los detalles, auscultando sus relieves, iluminando sus recovecos. La acogedora calidez de su prosa y la indescriptible ternura que es capaz de transmitir incluso en los momentos más crudos me han acompañado durante este viaje y me han servido de guía. No sé a dónde me conducirá el próximo trayecto. Pero sí tengo claro que habrá muchos libros de Edna O'Brien por el camino.

Verna B. Carleton - Regreso a Berlín

miércoles, 6 de septiembre de 2017



Título original: Back to Berlin
Traducción: Laura Salas Rodríguez
Año: 1959
Editorial: Periférica & Errata Naturae
Páginas: 408
Valoración: ★★


La colaboración entre Periférica y Errata Naturae es uno de los mayores ejemplos de sinergia editorial que se pueden encontrar actualmente en el mercado. Si el año pasado nos deleitaron con la asombrosa y emocionante Tú no eres como otras madres, este año repiten alianza para recuperar una joya que corría el riesgo de quedar injustamente relegada al olvido. Y es que Regreso a Berlín es una fascinante exploración de la identidad y la memoria que no merece pasar desapercibida. Ya desde la primera página, Verna B. Carleton nos inunda con una prosa tremendamente vibrante y diáfana para describir el viaje que la protagonista —una periodista estadounidense que permanece en todo momento como narradora imparcial— emprende con destino a Europa a bordo del Caribe, un buque cargado de exóticos y extravagantes pasajeros de diversas nacionalidades que conforman una peculiar masa multicultural.

Durante el trayecto, nuestra narradora conoce a un nutrido grupo de supervivientes de la Segunda Guerra Mundial y en poco tiempo logra entablar una entrañable amistad con Nora y Eric Devon, un matrimonio inglés que se muestra horrorizado cuando la periodista les revela su intención de visitar Berlín para mofarse de Hitler ante las ruinas del búnker donde se quitó la vida. Aunque ha pasado más de una década desde el final de la guerra, la simple mención de lo ocurrido en la Alemania nazi despierta en Eric una inmensa turbación que se traduce en temblores incontrolables y horribles pesadillas, síntomas inequívocos de un pasado turbulento que lucha por abrirse camino entre una marea de recuerdos enterrados.

A partir de ese momento crucial en el que los Devon, no sin reservas, deciden acompañar a la protagonista en su particular regreso a Berlín, la autora nos deleita con una sobrecogedora historia de autoreconciliación que guarda no pocas sorpresas para los implicados. Mientras los personajes de la novela (soberbiamente caracterizados sea cual sea su relevancia o peso en la trama) pasean por los enclaves más emblemáticos de una ciudad literalmente dividida en dos por un muro, Verna B. Carleton reflexiona de manera magistral sobre las consecuencias del horror y las diferentes formas que existen de afrontarlo. Algunos optan por la desvinculación absoluta, eliminando de manera fulminante cualquier vestigio de su antigua identidad en un intento de conservar algo parecido al honor. Otros, sin embargo, prefieren correr un tupido velo sobre lo que consideran sencillamente un episodio vergonzoso, sí, pero también aislado.

En cualquier caso, la ceguera voluntaria se presenta como un recurso más que apetecible para recomponerse de los traumas. Carleton, por el contrario, prefiere hurgar sin compasión en la herida. El suyo es un atentado directo contra esos instrumentos inservibles que son el tacto y la diplomacia. No es, como pudiera parecer, un rasgo de crueldad. Más bien, un empuje necesario que los personajes de la novela, en especial Eric Devon, no se atreven a dar por sí mismos. La suya es indudablemente una evolución espectacular, de hombre compungido y taciturno que vive atormentado por el rencor a alguien que logra sobreponerse a sus cicatrices, aceptándolas, dejando que formen parte de él una vez desprovistas de toxicidad. De este modo, Regreso a Berlín aborda cuestiones de profundo calado emocional sin adentrarse en una atmósfera plomiza, sino manteniendo siempre un tono luminoso y ligero, así como un ritmo dinámico, casi folletinesco, que no le resta ni una pizca de seriedad a los temas que Verna B. Carleton trata en el libro. Por eso, si tenéis la oportunidad, no dudéis en probar suerte con esta magnífica novela. Es de esas que se quedan con el lector mucho tiempo después de haber cerrado la última página.
  

Angelika Schrobsdorff - Tú no eres como otras madres

martes, 13 de diciembre de 2016



Título original: Du bist nicht so wie andre Mütter
Traducción: Richard Gross
Año: 1992
Editorial: Periférica & Errata Naturae
Páginas: 592
Valoración: ★★★★




Tú no eres como otras madres es quizá uno de los libros que más revuelo han causado en nuestro país durante el presente curso. Y con razón. La obra de Angelika Schrobsdorff es una apasionante reconstrucción de la vida de su madre, Else Kirschner, durante el Berlín de los años 20 y el auge del nazismo en Alemania. Unas memorias elaboradas décadas después del fallecimiento de su protagonista que dan buena cuenta de una época vertiginosa, cambiante y que no hacía presagiar bajo ningún concepto el sombrío curso de los acontecimientos posteriores.

Else, criada en el seno de una familia perteneciente a la burguesía judía, mostró desde pequeña un visceral rechazo por las convenciones de su época tanto en materia religiosa como en lo personal, negándose firmemente a representar el papel que los de su clase habían preparado para ella y rechazando los preceptos de su identidad judía. Determinada a perseguir contra viento y marea un ideal que en el libro —una biografía con sabor a novela— se define como «lo completamente distinto», Else es descrita como un auténtico e imparable torbellino que no se detenía ante nada ni nadie cuando sus objetivos entraban en juego; una mujer, precursora de muchas otras, que antepuso su libertad y el individualismo por encima de todo, aun cuando eso conllevara consecuencias indeseables.


«Y en lo que se ha producido y sigue produciéndose dentro de mí, en lo que he pensado y sentido, mejor ni entro. Eso tiene que salir poco a poco, tiene que decantarse primero y dilucidarse».


La primera mitad del libro detalla con todo lujo de detalles el despertar vital de Else en el seno de una sociedad absorta en un único objetivo: disfrutar el momento. Las fiestas, los bailes, las orgías y, en general, el ambiente de celebración y florecimiento artístico que inundaba por aquel entonces la escena berlinesa traspasan el papel gracias a la vivacidad de Angelika Schrobsdorff como escritora y su habilidad para capturar la esencia de la época. Esta parte, a su vez, constituye el núcleo duro de la vida de Else, pues fue entonces cuando conoció y se enamoró de los tres hombres que se convertirían en los padres respectivos de sus tres hijos.

Ciertamente, Else Kirschner no fue una madre convencional. A partir de sus propios recuerdos y del ingente material manuscrito dejado por su progenitora, Schrobsdorff elabora el retrato de una madre incapacitada para asumir las responsabilidades que conlleva el mantenimiento de un hogar, pero entregada como ninguna otra a la tarea de amar a sus hijos y establecer atípicas relaciones de afecto. Sin embargo, la irrupción de Hitler en el poder transformó para siempre los ánimos y las expectativas de toda la nación, los de Else incluida. Sorprendida por la espiral de violencia y odio que empezó a recorrer las calles de Berlín, de repente Else se ve amenazada por unos orígenes de los que siempre renegó. En compañía de sus dos hijas menores, siendo Angelika una de ellas, Else se ve obligada a emigrar hacia la capital de Bulgaria con la esperanza de empezar una nueva vida en el exilio, sin saber que los estragos de la Segunda Guerra Mundial no tardarían en alcanzarla.


«—Y tú, mamá, ¿qué persona fuiste en tu juventud?
—Una que hoy desearía no haber sido. Y debes tener cuidado de que no te pase lo mismo».


En resumidas cuentas, Tú no eres como otras madres constituye un testimonio valiente, valioso y por momentos estremecedor. Me ha parecido muy interesante el enfoque que da la autora tanto a la vida de su madre como a la suya propia, extensión de la primera en tanto que ha estado intensamente marcada por su estela. La obra de Angelika Schrobsdorff es, además, una aproximación novedosa, al menos para mí, al devastador efecto y repercusión posteriores del Holocausto judío, narrado esta vez lejos de los campos de concentración y, sin embargo, tanto o más cerca del sufrimiento causado. La narración de Schrobsdorff está plagada de reflexiones y comentarios brillantes sobre el amor, la amistad, la maternidad y la identidad personal, y de como estas fuerzas se comban bajo el peso de los demoledores reveses que da la vida. Al fin y al cabo, la mujer en torno a la que gira la narración, ese incontenible elemento de la naturaleza que no se amedrenta nunca, acaba siendo consumida por sus desgracias y la de su familia, abocada a una muerte prematura. No obstante, siempre nos quedará este magnífico libro, recordatorio de que una vez vivió una mujer igual de magnífica e inspiradora.  

 
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