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Sheena Patel - Soy fan

sábado, 11 de octubre de 2025



► Título original: I'm a Fan
► Traducción: Regina López Muñoz
► Año: 2022
► Edición:  Alpha Decay (2023)
► Páginas: 240


Si sientes aversión por el modo en que la tecnología ha transformado nuestra manera de relacionarnos, si crees que corren malos tiempos para la lírica y el romanticismo de la era analógica, si te produce cringe la gente que hace oversharing en sus stories, entonces debo decirte que el debut literario de Sheena Patel va a conseguir que quieras desinstalar todas tus redes sociales y lanzar el smartphone por la ventana. Para los que no tengan inconveniente en tener más la mente en la nube que los pies en el suelo, la estupenda novela de Patel es una opción imperdible donde se aborda un problema ancestral que está deteriorando nuestro tejido conectivo. En efecto, el fenómeno fan ha existido desde mucho antes de que nacieran los influencers, pero la realidad es que la gente parece cada vez menos consciente del rastro que deja su huella digital e Instagram se ha convertido en un auténtico Disneyland para acosadores. Partiendo de esta circunstancia, Sheena Patel elabora en Soy fan un espeluznante collage narrativo donde el amor queda retratado como una patología y los vínculos afectivos se ven contaminados sin compasión por ese rasgo definitorio de la generación millennial: la necesidad enfermiza de buscar la validación ajena.

La protagonista de Soy fan es una mujer londinense de unos treinta años, hija de inmigrantes, que consume compulsivamente el contenido digital de «la mujer con la que está obsesionada» porque tiene un lío con «el hombre con el que quiere estar». Esta chica, personalidad vacía de Internet que representa el triunfo de la mediocridad blanca perpetuada a través del privilegio social y económico, permanece totalmente ajena a la existencia de la protagonista, y mucho menos al hecho de que ocupa su mente a todas horas con la rabiosa concentración de un pensamiento intrusivo. Porque ser fan es eso. Es enclaustrar tu identidad en el anonimato. Sí, cada follower es un fiel dispuesto a morir que reza en el altar de un dios ciego. En un sistema demente donde hemos normalizado la capitalización del apego, donde asumimos que individuos mortales acaparen la adoración de millones de personas, ser víctima de una pasión no correspondida, o hasta compartida, parece una neurosis inaceptable, un motivo más que razonable para volarse la tapa de los sesos en riguroso directo.

Haciendo gala de una mordacidad sulfúrica y desprovista de ataduras, Sheena Patel disecciona en este libro las violentas dinámicas sentimentales que rigen la interacción social contemporánea y señala la voraz vigilancia a la que nos entregamos voluntariamente por un puñado de likes. Para los ingenuos que todavía piensan que vivimos en una novela de Dickens, la rabiosa modernidad de Soy fan seguramente sonará chirriante y hasta desagradable, una afrenta a su visión encorsetada de la literatura. Sin embargo, por debajo de su irreverente obscenidad, su estructura desordenada y su recalcitrante abuso de esos neologismos anglosajones que parecen haberse instalado en el lenguaje cotidiano, Soy fan se erige como una obra sensual y electrizante que captura de manera extraordinaria el zeitgeist de nuestro período vital.

Sin duda, la novela de Patel es un relato que estremece, perturba e incomoda, una incursión nada agradable en el paisaje interior de una mujer pisoteada y colonizada por su frustrante deseo de mendigar atención. Atrapada en una espiral de autodesprecio, humillación y sometimiento propiciados por su dependencia emocional hacia un hombre que la ignora, pero nunca lo suficiente, la protagonista de Soy fan constituye una magnífica antiheroína que retrata la desesperación inherente a llevar una relación sin etiquetas, que no es sino otra manera de etiquetar la ausencia absoluta de relación. Sheena Patel ha escrito una novela macarra y libertina, completamente audaz y lúcida, una exploración vibrante de los desequilibrios de poder en el ámbito amoroso que propugna una feminidad marginal, vulnerable, tóxica y a menudo incomprendida, o incluso estigmatizada. Desde una perspectiva de género provocativa y anticapitalista, Sheena Patel radiografía nuestras entrañas insatisfechas en busca de un terrible diagnóstico, una prueba concluyente de que los arañazos y las convulsiones no son sino una defensa, primitiva y visceral, contra nuestra fobia colectiva a la soledad.


«Solo que yo para él no soy nada y para mí misma tampoco, y por eso me quedo, y él disfruta de todas nosotras, saca partido de una multitud de personas y yo trago porque una migaja de él es mejor que nada.»


★★★

Reseñas breves [180 - 182]

lunes, 4 de marzo de 2019



Título original: Die Herren
Traducción: Joaquín de Aguilera
Año: 1961
Edición: Periférica & Errata Naturae (2018)
Páginas: 576


Tras la cálida acogida de Tú no eres como otras madres, el tándem editorial formado por Periférica y Errata Naturae vuelve a trabajar codo con codo en Hombres, el interesante debut con el que Angelika Schrobsdorff logró causar un revuelo en su país. No cabe duda de que la voz de Eveline Clausen, trasunto literario de la propia Angelika, posee la furia arrebatadora de la juventud y un hipnótico desparpajo que convierte el relato de sus peripecias sentimentales en un fascinante testimonio de la Europa desolada por la Segunda Guerra Mundial. El carácter volátil y frívolo de la protagonista, acostumbrada a un estilo de vida inusual —familia desestructurada y atípica, exilio en el extranjero debido al origen judío de su madre—, se erige como el principal encanto de una novela por la que van desfilando todos los hombres que han ido dejando huella en la vida de Eveline. Desde oficiales del ejército a directores de cine, pasando por el padre ausente y multitud de intermitentes escarceos, los muchos depositarios del amor de Eveline van fraguando en la joven una visión decepcionante e insatisfactoria, algo desesperada, de las relaciones humanas. Lo único que me ha sabido a poco de este Hombres, muy perjudicado, sin duda, por la lectura previa de Tú no eres como otras madres, es su estilo pobre, austero, muy pálido y desprovisto de reflexiones en comparación con su obra posterior. Un debut rompedor, sí, pero al que se le nota demasiado la inexperiencia narrativa de la autora.

PUNTUACIÓN: ★




Título original: Crudo
Traducción: Albert Fuentes
Año: 2018
Edición: Alpha Decay (2019)
Páginas: 128


Los tiempos que nos ha tocado vivir son bien jodidos y, si pensamos en todo el armamento nuclear que un idiota como Trump tiene a su disposición, probablemente los últimos. Kathy, la protagonista de Crudo, reflexiona sobre el apocalíptico estado actual del mundo mientras ultima los preparativos de una boda que, dadas las circunstancias, parece absurda e intrascendente. Haciendo un repaso de acontecimientos tan recientes como el Brexit, el resurgimiento fascista en lugares como Charlottesville o la oleada de inmigración que recorre Europa, Olivia Laing entrega una obra transgresora y divertida cuyos personajes, quebrantados por la inquietud y el desasosiego que el futuro incierto les provocan, hacen de su adicción a las redes sociales una suerte de escapatoria contra la demencia. Crudo es, a pesar de su voluntad universal, una experiencia profundamente millennial, con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva. Absténganse de ella firmes defensores de la narrativa tradicional y lectores poco habituados a que los párrafos parezcan transcripciones de un timeline tuitero.

PUNTUACIÓN: 




Título original: Olive Kitteridge
Traducción: Rosa Pérez Pérez
Año: 2008
Edición: Duomo Ediciones (2018)
Páginas: 352


Galardonado en 2009 con el Premio Pulitzer, el tercer trabajo de Elizabeth Strout es una de esas obras poco frecuentes que hacen del gusto por la cotidianidad su herramienta más certera. Trece son los relatos aglutinados en esta magnífica novela que desgrana las vidas —mucho más agitadas y sorprendentes de lo que parece a simple vista— de los habitantes de un pueblo de Nueva Inglaterra; y Olive Kitteridge, una profesora de secundaria ampliamente temida por su irritante mal carácter, el hilo con el que Strout aprieta las costuras del apasionante microcosmos literario creado para la ocasión. Cada capítulo de Olive Kitteridge, que constituye una entidad independiente pero milagrosamente engarzada en el conjunto, ofrece la perspectiva de un personaje diferente con el que Strout da buena cuenta de las transformaciones sufridas en el pueblo a lo largo de las décadas, de las fluctuaciones en las relaciones de sus habitantes, los secretos, los accidentes, las infidelidades, momentos de entrañable y reveladora intimidad o deslumbrante lucidez que se convierten, con el paso del tiempo, en auténticos hitos vitales. Haciendo alarde de un magistral dominio de la elipsis y de una reconfortante calidez humana —Strout es siempre compasiva con sus personajes a pesar de sus errores—, la autora de Me llamo Lucy Barton, Todo es posible y Los hermanos Burgess entrega, recordando a grandes figuras como Kent Haruf o Marilynne Robinson, una novela absolutamente maravillosa e inolvidable.


PUNTUACIÓN: 

Kopano Matlwa - Florescencia

jueves, 17 de enero de 2019



Título original: Period Pain
Traducción: Magdalena Palmer
Año: 2016
Edición: Alpha Decay (2018)
Páginas: 128


Florescencia, de la joven escritora sudafricana Kopano Matlwa (Pretoria, 1985), es uno de esos libros que parecen haber sido fruto de un monumental expurgo. Para muchas voces emergentes como la de Matlwa, la literatura se ha convertido en el recipiente donde volcar todo el dolor que ya no pueden contener sus cuerpos. Dolor, por un lado, físico, que se manifiesta en el caso de Masechaba, la protagonista de Florescencia, a través de aparatosas hemorragias menstruales causantes, además, de una punzante humillación. Pero también el agudo dolor emocional, mucho más imperceptible y diversificado, que Masechaba experimenta a raíz del suicidio de su hermano, con el que continúa mensajeándose después de muerto a modo de pantomima para evitar la realidad. 

De forma paradójica, Masechaba —al igual que la autora— acaba ejerciendo medicina en un hospital de pocos recursos, donde la precariedad del sistema sanitario, unido a los desgarradores testimonios que Masechaba escucha día tras día de boca de los enfermos, hacen que la voluntad y el ánimo de la protagonista se deterioren a pasos agigantados. Incapaz de mitigar su propio sufrimiento ni salvar la vida de todos sus pacientes, Masechaba se deja arrastrar por una corriente de desesperanza del que ni el activismo político, ni la amistad, ni la educación religiosa recibida logran rescatarla. El hastío, la rabia y la impotencia se apoderan de su voz, impregnando la narración de un tono absolutamente mordaz que resuena en el texto como auténticas dentelladas. 

Con una asombrosa economía de recursos, Kopano Matlwa traza en Florescencia el vibrante retrato de una época convulsa en la historia de Sudáfrica. Matlwa deja aquí entrever los rasgos más desfavorecedores de una sociedad machista, xenófoba y anclada a todo tipo de supersticiones. La inestabilidad del país, sumada al constante aumento de las tensiones raciales, propician un estallido de violencia que se lleva por delante a Masechaba con todas sus devastadoras consecuencias. El relato de Masechaba de los días y semanas posteriores a su brutal violación, perpetrada por una chusma que lo interpretó como una reprimenda a su cada vez más notable participación en los asuntos políticos de la comunidad, supone una lectura tan incómoda como necesaria que derrumba por completo las nociones que creíamos conocer sobre el umbral del dolor. 

Podríamos hablar ahora de la «honestidad brutal» de la que hace gala la autora al exponer de forma tan descarnada un episodio autobiográfico. Podríamos hablar de «confesiones viscerales» y «sentimientos que nacen de las entrañas». Sin embargo, expresiones tan manidas como esas le harían poca justicia a una obra que me ha sorprendido sobre todo por su flagrante renuncia a convencionalismos y lugares comunes. En Florescencia, Kopano Matlwa se recrea sin remordimientos en su particular infierno personal con el objetivo de asimilar el trauma de forma más eficaz. Masechaba imparte en los momentos finales de la novela una magistral lección de supervivencia que quizá no sea la solución más popular, pero que demuestra una conmovedora humanidad y un inquebrantable espíritu de superación. Siempre entre el humor y la agonía, Florescencia se sitúa en esa estrecha franja narrativa que tan pronto es capaz de arrancarte una lágrima como una carcajada. Sin duda, merece la pena descubrir esta maravillosa rareza.


«A veces lo olvido. Me pierdo en la línea de bajo de una canción o en el aroma de la citronela. Entonces soy como cualquier otra persona. Pero luego me pregunto: «¿Por qué estás tan contenta? ¿No te olvidas de algo?» Busco y busco hasta que me acuerdo: Ah, sí; me violaron».


PUNTUACIÓN: ★

Reseña "Lo contrario de la soledad"

miércoles, 13 de mayo de 2015

Título: Lo contrario de la soledad
Autor: Marina Keegan
Año: 2015
Editorial: Alpha Decay
Páginas: 208
Precio: 19.90 €

La celebridad de Marina Keegan iba en aumento cuando, en mayo de 2012, se graduó magna cum laude en Yale. Una obra de teatro suya iba a estrenarse en el International Fringe Festival de Nueva York, y tenía un trabajo esperándola en la revista The New Yorker. Sin embargo, cinco días después de graduarse, Marina murió trágicamente en un accidente de coche. Mientras su familia, amigos y compañeros, rotos de dolor, se reunían para celebrar su funeral, el último artículo que escribió para el Yale Daily News, el inolvidable «Lo contrario de la soledad», se hizo viral y recibió casi un millón y medio de visitas.
A pesar de que sólo contaba veintidós años cuando murió, Marina dejó un valioso tesoro en forma de prosa que, como en su artículo de cabecera, refleja las esperanzas, las incertidumbres y las posibilidades de su generación. Lo contrario de la soledad es un compendio de los artículos y relatos de Marina que expresa la lucha universal a la que todos nos enfrentamos cuando nos planteamos cuáles son nuestras aspiraciones y cómo encauzar nuestro talento para provocar un impacto en el resto del mundo.


A menos que hayas vivido enterrado debajo de una piedra -digamos, durante los últimos seis meses-, es muy probable que te suene el nombre de Marina Keegan. Quizá te hayan contado la historia de cómo esta brillante alumna norteamericana de veintidós años murió de manera casi inexplicable en un accidente de coche del que su novio salió con apenas una contusión. Puede que hayas oído hablar de su meteórica trayectoria académica y de su alentador futuro laboral, ambos tristemente dinamitados antes de tiempo por los caprichosos avatares de la casualidad. Sin embargo, ni su muerte, ni sus prometedores proyectos, ni su impresionante expediente, ni el fenómeno viral en el que se convirtió su última contribución al mundo... nada de esto es lo que hizo especial a Marina Keegan. Ella ahora no es más que otra inscripción sobre una lápida. No obstante, sus textos, sus vibrantes relatos, sus ensayos y sus ingeniosas observaciones sobre aspectos aparentemente nimios de la realidad son hoy día lo que, más que ninguna otra cosa, dejan constancia de su inexplorado talento y provocan ese eufórico barullo mediático del que es casi imposible escapar. 

Antes de que alguien lo pregunte: sí, todo ese ruido en torno a Lo contrario de la soledad me parece plenamente justificado. Lejos de engendrar su publicación, estoy seguro de que el inesperado fallecimiento de Marina de algún modo la aceleró, que su voz estaba destinada a escucharse más a tarde o más temprano como el discurso enérgico e inspirador de una joven brillante, ingenua, enamorada, idealista, inexperta, y aún así, en plena sujeción de esas riendas vitales con las que algunos a su edad todavía aprendemos a lidiar. A lo largo de los textos reunidos en Lo contrario de la soledad podemos disfrutar de Marina Keegan en dos vertientes muy diferentes, pero igualmente notables: como escritora de relatos, Marina se desenvuelve con facilidad a través de historias que revelan su versatilidad y su amplitud de registros, dando vida en ellos a personajes un tanto confundidos, desorientados o dotados de cierta extrañeza que buscan alcanzar por diversos medios el entendimiento de sus circunstancias. En su faceta de ensayista, Keegan hace gala de una sólida y sin duda precoz capacidad de análisis a la hora de razonar sobre temas muy dispares como por qué nos preocupan las ballenas que se quedan varadas en la costa, fundamentar una crítica contra los jóvenes que atrofian su talento poniéndolo al servicio de grandes empresas, exponer sus preocupaciones sobre el fin del universo o narrar de primera mano su experiencia como celíaca y el modo en que esta enfermedad cambió su percepción en ciertos asuntos, mostrando en todos estos artículos una envidiable soltura a la hora de desarrollar sus ideas.

Ahora bien, puede que en ocasiones Marina Keegan deje escapar un estilo jovial en exceso y a veces inmaduro, pero es precisamente esta falta de pretensiones más allá de su alcance, esa aceptación consecuente y plena de su propia edad lo que hace latir este libro con tanta fuerza. Del mismo modo, su irregularidad se compensa con momentos de una desbordante ruptura emocional y deslumbrante inteligencia. Quizá compartir con Marina reflexiones, intereses y puntos de vista -o simplemente hallarme en una posición de estrecha proximidad generacional- ha propiciado que la lectura de este libro me haya afectado a un nivel personal tan grande, pero lo cierto es que Lo contrario de la soledad me parece una de las obras mas importantes, satisfactorias, agudas y conmovedoras que he leído en mucho tiempo. La demoledora historia que se esconde tras sus páginas rivaliza de un modo irónico con el espíritu optimista, alegre e incluso comunitario que transmite Marina en sus escritos, como si la propia autora, desde algún lugar funesto y oscuro de sus subconsciente, fuera conocedora de su inminente, por no decir trágico, final y quisiera legar al mundo un reducto de reconfortante vitalidad al que acudir en busca de consuelo. El necesario para aceptar que ya no volveremos a disfrutar de otra obra suya. 



Reseña "El final de la historia"

jueves, 5 de marzo de 2015

Título: El final de la historia
Autora: Lydia Davis
Año: 2015
Editorial: Alpha Decay
Páginas: 248
Precio: 20.90€

El final de la historia es la primera novela de Lydia Davis, celebrada autora de tantos relatos breves que pasarán a la historia como los mejores de toda una generación de escritores norteamericanos. La narradora de esta obra, una traductora y académica de mediana edad, está intentando escribir una novela sobre su historia de amor con un hombre doce años más joven que ella al que amó hasta el punto de la obsesión y al que perdió poco después. A través de elipsis magistrales y un gran dominio del tiempo del relato y del juego de la memoria, la narradora de esta historia nos conducirá por los pormenores de su doloroso idilio, convertido, por fin, en la conmovedora novela que tienes en tus manos.
Una obra poderosa y enigmática que profundiza en la capacidad redentora de la creación y que nos empuja a adentrarnos, una vez más, en los oscuros laberintos del amor pasional.


Todo en la vida, como las novelas, llega en un momento u otro a su irremediable final. Sin embargo, este final, al contrario que en nuestras ficciones favoritas, casi nunca se intuye ni da muestras de estar a la vuelta de la próxima esquina. No hay mayor ni más dolorosa tragedia que hacer algo por última vez sin saber que es la última vez que lo haces. Es así. Pero, por desgracia, nadie se digna a dejar pistas salpicadas por el camino, advertencias ni señales de aviso que hagan presagiar la disolución definitiva de aquello que un día late con fuerza y al siguiente no es más que un cuerpo sin pulso. Simplemente sucede, llega el desenlace, y lo que queda de nosotros son los restos de una conciencia aturdida que trata de capturar ese preciso instante donde convergen todas las etapas del ente perdido, donde se reúnen, colisionan, se retuercen como siniestras entrañas, el principio y el final de la historia. Y así lo ha querido plasmar Lydia Davis en la que es, tras una larga y exitosa carrera como autora de relatos breves, su primera novela hasta la fecha; un trabajo sorprendente, visceral y emocionalmente estremecedor en el que una profesora universitaria de mediana edad narra sus intentos de escribir una obra basada en el tormentoso romance que mantuvo con un hombre doce años menor que ella.

La novela (la de Davis, no la de su protagonista) comprende rarezas y peculiaridades varias que la elevan notablemente por encima de otras propuestas parecidas. En primer lugar, la refinada, exquisita, demoledora prosa de Lydia Davis hace que leer cada una de las líneas que componen El final de la historia se convierta en una experiencia paradisíaca, casi orgiástica, digna de los más estridentes y ampulosos calificativos que se os ocurran. La escritora norteamericana desgrana entre las páginas de este libro todas y cada una de las caras -amables, furiosas, destructivas, amargas, contradictorias- que ofrecen las siempre complicadas relaciones de pareja, sobre todo haciendo especial hincapié en aquellas que evidencian las barreras generacionales interpuestas entre sus dos miembros constituyentes, a los que separan no solo más de una década, sino también un conjunto de experiencias, perspectivas y metas que discurren por distintas e incompatibles esferas. Ese quiero y no puedo, ni contigo ni sin ti, el continuo tira y afloja propio de amores que se alimentan (y también se consumen) a base de sus múltiples rupturas y reconciliaciones es el motor principal de una historia basada en una palpable ausencia de argumento, una cronología absolutamente caótica y un melancólico discurso sin apenas diálogos que además pretende reflejar la angustia en la que vive inmersa su protagonista. Por otro lado, abandonando un poco los sentimientos y centrándonos en los aspectos técnicos, una de las características que más contribuyen a que la propuesta de Lydia Davis sea tan interesante y notoria es ese fascinante juego narrativo, esa ficción autorreferencial, que forma parte de la historia; aquella en la que una poco fiable voz protagonista nos detalla los pormenores de la construcción de su novela, expresando la necesidad de la misma como método de purgación, hablando de la dificultad a la hora de seleccionar recuerdos y acontecimientos relevantes, dudando hasta de su propia veracidad o elaborando intrincadas y repetitivas elipsis, pero siempre manifestando la capacidad del texto como ente orgánico de colaborar en su propia e instintiva -a pesar de todo, armoniosa- creación.

El resultado de toda esta experimentación literaria es una hermosa y estupenda novela que, sin responder plenamente a mis expectativas, he de confesar, consigue que nos impliquemos a grado cabal con los personajes que la habitan, de forma que llegaremos a sentir como nuestra la ausencia repentina de ese amante emborronado por el olvido, más parecido a una oscura silueta que a una figura real, y nos veremos empujados a perseguir su rastro de manera compulsiva. No obstante, gracias a los denodados esfuerzos que hace Lydia Davis a lo largo de este inolvidable libro, siempre contaremos con la alentadora posibilidad de visitar esa sombra difuminada todas las veces que queramos. O podremos, por el contrario, ponerle de una vez por todas punto y final a la historia. 




Reseña "Los vivos y los muertos"

lunes, 20 de octubre de 2014

► Título: Los vivos y los muertos
Autora: Joy Williams
Saga: -
Año: 2014
Editorial: Alpha Decay
Páginas: 440
Precio: 24.90 €

En un remoto y árido pueblo de Arizona se producen conexiones mágicas: los vivos desean morir sin acabar de conseguirlo, y los muertos se resisten a desaparecer del todo. Los dos planos espirituales se confunden y el tiempo se enreda en un bucle alucinado por el que vaga la maravillosa colección de personajes creada por Joy Williams en esta formidable novela, finalista del Premio Pulitzer en 2001. Por Los vivos y los muertos deambulan tres huérfanas desarraigadas —Alice, Annabel y Corvus— que matan el tiempo entre un asilo de ancianos, una exposición de animales disecados y una casa embrujada mientras intentan comprender los mecanismos del terrible aburrimiento que les invade, un padre de familia al que el fantasma de su mujer le sigue atosigando sin poder quitársela de encima, un cazador experto que lo sabe todo sobre matar, pero casi nada sobre vivir, y una larga lista de asombrosos secundarios —una enfermera misántropa, un pianista suicida, una niña prodigio de ocho años— a través de los cuales comprendemos lo extraordinario de la vida, lo inevitable (e incluso deseable) de la muerte, y el desasosiego que nos sobreviene entre medias.

Opinión

No debería estar escribiendo estas líneas. No, no debería estar hablando de esta novela. El enmudecimiento y la ingratitud son la única alternativa posible. Y el motivo principal que me conduce a tan fatídica conclusión es que este libro ha atrofiado mi capacidad crítica. Cualquier atisbo de lucidez captado durante la lectura de este tímido intento de reseña solo supondría un deshonroso y pálido reflejo de lo que Joy Williams ha construido a lo largo de 440 páginas juntando palabras, primero una y después otra. Porque, lejos de aventurarse en el farragoso e improductivo terreno de la estructura narrativa, la escritora norteamericana parece querer reivindicar en Los vivos y los muertos (finalista del premio Pulitzer en 2001) el desorden, el caos y el desconcierto más absolutos que afloran como consecuencia de un continuo derroche de inspiración. Me es prácticamente imposible describir qué es o de qué trata Los vivos y los muertos sin recurrir a definiciones vagas e imprecisas sobre algo que jamás podría asemejarse a la palabra 'argumento'. Sin embargo, ya que Joy Williams ha tenido la valentía, generosidad y talento suficientes para ponerse a escribir una novela como esta, tan monumental, divertida y enajenada, me encuentro en la obligación ¿moral? de al menos afirmar que he intentado con todas mis fuerzas estar a la altura de las circunstancias.

Alice es una adolescente impertinente y entrometida. Erigida a sí misma como patrona de las causas perdidas y protectora suprema de toda criatura viviente -excepto de los gatos-, enarbola su activismo radical como una lanza con la que va repartiendo a diestro y siniestro estocadas contra el sistema. Corvus es algo más taciturna y retraída. Ella se limita a deambular por el espacio físico, siendo la profunda angustia existencial causada por la muerte de sus padres el único motor que facilita su inalterable dinámica. Por último, Annabel es curiosa e inocente, una chica recién llegada al pueblo que pronto aprenderá los mecanismos necesarios para no pasar inadvertida. Ellas tres, el trío calavera, únicas, luchadoras, indomables, impredecibles, son las protagonistas indiscutibles de un relato que transcurre en los áridos paisajes de una Arizona alternativa y mística que fluctúa constantemente entre el tradicionalismo norteamericano y un desternillante surrealismo imposible de catalogar con demasiada precisión.

No recomendamos intentar soñar con la posibilidad de empezar de nuevo. No sueñe con su primer beso o con la persona que habrá sido el amor de su vida. Absténgase de entrar en detalles sobre la belleza del relámpago, las praderas, los ojos, el tacto de ciertas manos. Absténgase de esas viejas construcciones.

Ahora bien, Alice, Corvus y Annabel no son más que la avanzadilla de un rocambolesco e inolvidable reparto de personajes cuyo número de afiliados va aumentando de manera exponencial a lo largo de la novela. A través de su prosa terriblemente ingeniosa, perversa y sofisticada (con fuertes influencias de Emily Dickinson y su oscuro romanticismo), Joy Williams ha tejido un extraordinario entramado de historias que crece ante nuestros propios ojos como un organismo autosuficiente y dotado de voluntad propia, un conglomerado poliédrico de escenarios casi mitológicos, poderosas voces narrativas y situaciones del todo inverosímiles donde el límite entre la realidad y el mero espejismo está más difuso que nunca. Los personajes que transitan esta emblemática novela de Williams tienen programada en su hoja de ruta lugares cuyo simbólico exotismo reside precisamente en la dicotomía expresada en el título: casas poseídas por la presencia de espíritus vengativos, un museo con salas llenas de animales disecados o una residencia de ancianos regentada por una enfermera misántropa que administra cuidados paliativos. La vida y la muerte, juntas, mezcladas en una extravagante amalgama en la que todo es posible y donde las reglas que creíamos haber asimilado cobran de repente una dimensión radicalmente extraña.

Y todo este tinglado, del que un escritor mediocre habría sacado ideas para varias novelas o incluso una buena colección de historias cortas, funciona aquí en un solo volumen porque la indiscutible maestría sintáctica y la turbadora galería visual producida por Joy Williams ejercen su papel como adhesivo inseparable que mantiene unidos excelencia estilística e imágenes de aterradora belleza. Pocos escritores se expresan con tanta franqueza como Williams y muchos menos poseen la habilidad de condensar todas las inquietudes, pasiones y contradicciones del ser humano en gran parte de sus variantes. Resulta cuando menos arduo y extenuante tratar de describir un libro como Los vivos y los muertos, sobre todo cuando no encuentras referentes a los que aferrarte ni palabras apropiadas para verbalizar una experiencia completamente nueva. Porque con Williams he descubierto que no importa tanto por dónde nos lleva la historia sino de qué manera lo hace. Que se puede disfrutar a plenitud del viaje sin guía, itinerario ni destino alguno. Que solo basta con aferrarnos a su mano, contemplar el paisaje, escuchar el suave arrullo de conversaciones ajenas y abandonar toda esperanza de compartir asiento con la razón o la lógica. Solo sé que he sentido cada instante del recorrido como una incontenible y placentera explosión de sensaciones. Y quiero que todos los intrépidos de este mundo (vivos... y también muertos) se hagan partícipes de tan exquisito deleite. 


15 (o más) razones para desear la vuelta al cole

martes, 2 de septiembre de 2014

He descubierto que soy como el protagonista de Alta fidelidad. Me encanta hacer listas. Mi especialidad es asignar prioridades. No importa si el sujeto es animal, humano o planta, nada ni nadie escapa a mi exhaustivo ómnibus de criterios. Mis veinte librerías más transitadas. Mis diez canciones favoritas. Mis cinco camisas más llamativas. Parece que no, pero la burocracia organizativa es el mejor remedio para sobrellevar la nostalgia estival. Y no sé vosotros, pero yo necesito el máximo número de complejos vitamínicos para afrontar con éxito un mes al que solo le pido que sea breve. Menos mal que la llegada del otoño trae consigo un hervidero de nuevos lanzamientos, una auténtica riada de brotes verdes dispuestos a ser despachados para su posterior clasificación en mi ranking de urgencias adquisitivas. Libros y más libros para formar un puente con el que atravesar este último tramo del año. Mi bolsillo... él se puede quedar en el camino.


1. Autoridad - Jeff VanderMeer

La segunda entrega de la trilogía Southern Reach va a ser uno de los primeros hitos importantes en el calendario de aquí a finales de año. Los que ya disfrutamos de su primera parte estamos ansiosos por conocer más profundamente las inmediaciones y secretos del Área X, mientras que los lectores más reticentes que no consiguieran congeniar del todo con la arriesgada propuesta de VanderMeer quizá piensen darle una oportunidad a otra perspectiva diferente de la historia. En cualquier caso, está claro que Autoridad será durante los meses venideros una novela de presencia asegurada (y muy merecida) en los medios especializados. 


2. El rito - Laird Barron

La colección Insomnia de Valdemar lleva pisando fuerte desde su mismo comienzo con títulos que harían salivar a cualquier fan que se precie de argumentos extraños, presencias sobrenaturales y mundos ultraterrenos, pero sin duda esta novela de Laird Barron (ya publicado en nuestro país a través de una magnífica antología de tintes lovecraftianos) es un apeadero obligatorio para todos aquellos que quieran leer con el cinturón de seguridad abrochado. Absténganse corazones débiles y estómagos sensibles porque no está del todo claro que El rito, claramente una de las novedades más interesantes del próximo trimestre, vaya a ser apto para todos los públicos.


3. La pandilla de Asakusa - Yasunari Kawabata

Seix Barral prepara novedades importantes para los próximos meses. Además de los habituales Don DeLillo (La estrella del Ratner) Kenzaburo Oé (Muerte por agua) o David Safier (28 días), llegarán a nuestras estanterías títulos tan interesantes como el genial debut literario de Sascha Arango (La verdad y otras mentiras), la sugerente propuesta a tres bandas de La historia silenciosa o el vívido retrato social que el premio Nobel Yasunari Kawabata realiza sobre el célebre barrio nipón en La pandilla de Asakusa, distrito que en los albores del siglo XX representaba para la escena cultural japonesa un auténtico hervidero de actividad lúdica, decadencia y placeres prohibidos.


4. Canciones de amor a quemarropa - Nickolas Butler

Y para catálogos potentes, el que nos depara Libros del Asteroide de aquí a fin de año. Con el objetivo de empezar el nuevo curso con buen pie, nada mejor que un clásico japonés de la novela negra como El expreso de Tokio, de Seicho Matsumoto, o Canciones de amor a quemarropa, de Nickolas Butler: una emocionante historia de amor, amistad, música y reencuentros inesperados entre miembros de una antigua pandilla que viene respaldada por una impresionante avalancha de buenas críticas. En octubre, Dominick Dunne y Las dos señoras Grenville protagonizarán un delicioso retrato de la alta sociedad neoyorquina, mientras que en noviembre les tocará el turno a Maurice Druon y su trilogía Las grandes familias (reunidas en un solo volumen) de realizar un examen apasionante y certero a la clase francesa durante el período de entreguerras. 


5. Mr. Mercedes - Stephen King

No lleva mucho tiempo en el mercado, pero la última novela de Stephen King publicada hasta el momento ya está a punto de ser reemplazada en la lista de novedades por Revival, cuya fecha de salida a la venta en territorio anglosajón coincidirá con la de Mr. Mercedes en España: noviembre de 2014. ¿Y qué encontraremos dentro de este libro, más allá de las evidentes resonancias automovilísticas de su título? Mr. Mercedes supone nada más y nada menos que el regreso triunfal de Stephen King tras la exitosa secuela de El resplandor, un relato terrorífico y espeluznante a partes iguales en el que su atormentado protagonista tratará de resolver un caso antiguo de atropello en masa. Sin embargo, antes de eso Plaza&Janés dejará caer por las estanterías de nuestro país dos pesos no menos pesados de la literatura fantástica: El mapa del caos, cierre de la muy recomendable trilogía victoriana de Félix J. Palma, y La música del silencio, novela corta en la que Patrick Rothfuss revisita el universo de El nombre del viento a través del personaje de Auri. 


6. Underground - Haruki Murakami

Mientras damos tiempo a que el eterno candidato al premio Nobel establezca los fundamentos de una nueva novela, Tusquets emprende la paulatina recuperación de sus escritos a un ritmo que no deje lugar para la desesperación. En Underground, que se pondrá a la venta en octubre, Murakami realiza una exhaustiva crónica de los atentados con gas que sacudieron en 1995 el metro de Tokio y habla de las terribles consecuencias que produjo este devastador acontecimiento en la memoria colectiva de todo un país. Pero ahí no acaba la cosa, y es que Tusquets también publicará en septiembre Los viajeros de la noche (el debut fantástico de Helene Wecker) y Al límite, la última obra de Thomas Pynchon (finalista del National Book Award), en octubre.


7. El círculo - Dave Eggers

Mucho se está hablando últimamente sobre el verdadero significado de la palabra 'distopía'. Pero teniendo en cuenta que vivimos en un mundo donde las peores predicciones se dejan atropellar por la realidad cotidiana, tiene sentido plantearse la validez de un término que ya no mira hacia el futuro sino que observa su reflejo en un presente plagado de Grandes Hermanos. En su nueva novela, Dave Eggers se adentra en un mundo conspiparanoico y dominado por la tecnología en el que una empresa informática conocida como El Círculo pretende asumir el control de la privacidad mundial. Si una sinopsis tan contundente no ha sido capaz de seducirte hasta la médula, quizá lo hagan Esto es agua, de David Foster Wallace, El comité de la noche, de Belén Gopegui, o Las némesis, volumen que reúne cuatro novelas imprescindibles del norteamericano Philip Roth; obras todas que irá publicando Literatura Random House a lo largo del próximo trimestre.


8. Los reconocimientos - William Gaddis

3 de noviembre es la fecha escogida por Sexto Piso para dar a luz (otra vez) a una de las obras más fulminantes y decisivas de la literatura estadounidense del siglo XX, el debut literario que encumbraría a William Gaddis como uno de los novelistas más destacados de toda su generación. A través de sus mil y pico páginas conoceremos las tribulaciones de Wyatt Gwydon, un pintor que dedica sus esfuerzos a reproducir obras de autores flamencos porque no encuentra la inspiración necesaria para producir cuadros nuevos. Precursor de escritores como Pynchon, Heller, DeLillo y Foster Wallace, Gaddis demuestra en este libro ser poseedor de una abrumadora ambición y un talento difícil de acotar en términos asequibles para el intelecto medio. Así que ya sabéis. Recordadlo. Repetid conmigo: William Gaddis, Los reconocimientos. No le quitéis el ojo. 


9. Cibertormenta - Matthew Matter

Cualquier aficionado a la literatura fantástica y de ciencia-ficción sabe que debe estar muy pendiente al calendario de publicaciones de Ediciones B. Ya sabemos que en 2015 publicarán Ancillary Justice, la novela que este año ha arrasado en todos los premios a los que estaba nominada;  pero no es necesario arrancar la hoja actual para encontrar un par de novedades bastante suculentas. Esta misma semana llega Cibertormenta, un tecno-thriller que se ha ido abriendo hueco en el mundo de la autopublicación a la manera de fenómenos editoriales como por ejemplo Espejismo, de Hugh Howey. Además, en noviembre saldrá a la venta dentro de la colección Nova El marciano, de Andy Weir, otro thriller de supervivencia que narra las dificultades a las que ha de hacer frente un intrépido astronauta destinado a explorar la superficie de Marte.


10. La espada de los cincuenta años - Mark Z. Danielewski

Danielewski llegó para quedarse. Llegó para demostrar que La casa de hojas no es un one-hit-wonder cualquiera. La prueba de ello estará a partir de octubre entre las páginas de este Tourmalet editorial que no por menos voluminosa es una empresa más sencilla de acometer. Grandes dosis de terror psicológico, ilustraciones cosidas a las páginas, una historia épica de celos, traiciones y venganzas... y una caja negra que al parecer contiene la susodicha espada legendaria. ¿Acaso puede pedirse algo más? Pues sí, se puede. Porque el contundente catálogo de Alpha Decay se irá engrosando poco a poco con joyitas como Los vivos y los muertos, de Joy Williams, El fin de la historia, de Lydia Davis o La búsqueda en sueños de Kadath la desconocida, de H.P. Lovecraft. 


11. Terra Nova Vol. 3 - Varios autores

La recién clausurada edición del festival Celsius dejó caer entre los asistentes al evento alguna que otra noticia bomba; por ejemplo, la incorporación venidera al catálogo de Fantascy de autores como Robin Hobb o Joe Abercrombie. Sin embargo, la planificación más inmediata de este sello especializado en literatura fantástica y de ciencia-ficción incluye títulos como El libro de Ivo, de Juan A. Cuadra, y el ansiado tercer volumen de Terra Nova, un proyecto editorial que pretende reunir los mejores relatos (nacionales y extranjeros) de ciencia-ficción contemporánea y que va camino de asentarse como uno de los referentes más importantes de nuestro país en lo que respecta a la narrativa breve. 


12. Vestigios - Hugh Howey

Tal y como mencionaba anteriormente, Espejismo se convirtió hace unos años en uno de los fenómenos editoriales más destacados de los últimos tiempos, una visión pesimista, catastrófica y dividida en tres actos del aciago futuro que nos aguarda a toda la humanidad. A decir verdad, la lectura de Desolación, segunda entrega de tan mediática trilogía, ha disminuido considerablemente mi urgencia de adquirir esta última parte que sale publicada en octubre. No obstante, aún encuentro el proyecto de Hugh Howey una garantía de dinamismo narrativo y sorprendentes giros argumentales que conserva la posibilidad de conectar satisfactoriamente las tres entregas de la serie y atar con firmeza los cabos que todavía andan por ahí sueltos. 


13. UnLunDun - China Miéville

La editorial Oz abre a partir de septiembre una nueva colección denominada Oz Nébula, un sello que pretende reunir lo más destacado del género fantástico, la ciencia-ficción y el terror, pero destinado a un público más adulto. Entre sus primeros títulos se encuentran nada más y nada menos que Abarat, de Clive barker, La espada de Shannara, de Terry Brooks, y UnLunDun, de China Miéville. Eso se llama empezar fuerte y lo demás son tonterías. Sobre la novela de Miéville, que particularmente es la que más sudoraciones me provoca, sabemos que está protagonizada por dos amigas que encuentran la entrada a un Londres de lo más estrambótico, imaginativo y repleto de criaturas fantásticas. Y si el de verdad ya mola bastante... ¿quién no va a querer dejarse caer por una réplica alucinada donde jirafas carnívoras campan a sus anchas y una nube de sueños oscuros pretende devorar el mundo? 


14. Kokoro - Natsume Sōseki

Mi kokoro palpita de alegría cada vez que un libro de Impedimenta se cruza en mi camino. Sōseki no es ningún extraño para los responsables de la editorial, pero no ha sido hasta el centésimo aniversario de su primera aparición en Japón que no han decidido recuperar este clásico de las letras niponas, publicando una nueva y mejorada traducción que haga justicia a su categoría de clásico indiscutible. Otras de las novedades más interesantes que Impedimenta tiene ya en el horno son El devorador de calabazas, de Penelope Mortimer, Los políglotas, de William Gerhardie, Bassett, de Stella Gibbons o La Enciclopedia de la Tierra Temprana, una espectacular, épica y ambiciosa obra gráfica repleta de dioses, monstruos, brujas, misterios e inspiradoras historias de amor.


15. Las luminarias - Eleanor Catton

Las luminarias es de esas novelas que se hacen esperar. Es larga, densa y tortuosa. No en vano la he dejado reservada para el último lugar, pues no será hasta diciembre cuando por fin podamos disfrutar en todo su esplendor de la ganadora del Man Booker Prize 2013 y sus astrológicos entresijos. Más de un planeta tendrá que alinearse de aquí a que finalice el año para que el monumental regreso de Eleanor Catton no acabe haciéndose un hueco en mi casa, aunque sea a codazos. De la mano de Siruela también nos llegarán Bingo Palace, de Louise Erdrich, Idiopatía, de Sam Byers, o Diario de un viejo loco, última novela que escribiera Junichirō Tanizaki antes de su muerte.




Ahora contadnos vosotros: ¿coincidís con algún título de nuestra selección? ¿cuáles son las novedades editoriales que más ganas tenéis de leer?

 
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