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Olivia Laing - The Lonely City

sábado, 3 de febrero de 2018



Título en castellano: La ciudad solitaria (Capitán Swing, 2017). Traducción de Catalina Martínez Muñoz.
Año: 2016
Editorial: Canongate
Páginas: 336


Soledad. Cuántas veces nos han hablado las canciones de ella. Cuánto la necesitamos a veces y qué poco nos gusta cuando la padecemos. ¿Es la soledad una emoción de raíces profundas o sencillamente una ausencia de compañía? Olivia Laing, escritora y columnista británica, ha tenido la oportunidad de pasar mucho tiempo sola en una de las ciudades más pobladas del mundo. Nueva York: lugar de ensueño, pero también de insomnio y pesadillas. Multitudinaria e inhóspita, cuna de artistas transgresores e incomprendidos que experimentaron, como ella, el terrible peso de la reclusión y el rechazo, Nueva York se convierte en The Lonely City en el escenario donde la soledad adquiere su dimensión más corporal.

En clave de ensayo con tintes autobiográficos, The Lonely City se aproxima al corazón mismo de la soledad desde una perspectiva que trata de abordar la compleja naturaleza de este sentimiento universal. Olivia Laing medita de manera brillante sobre las causas que la generan y establece conclusiones tan sorprendentes como fascinantes en su análisis de los grandes fenómenos culturales, políticos y sociales que se han dado cita en las calles de Nueva York a lo largo del pasado siglo XX. Edward Hopper, Andy Warhol, David Wojnarowicz, Henry Darger o Klaus Nomi... Su inimitable producción en disciplinas como la música, la pintura, la fotografía o el medio audiovisual arrojan luz sobre el origen de ese denominador común que les une: el distanciamiento, la extrañeza, la incapacidad de hacerse entender, de transmitir ideas del modo en que uno desea.

Y es que a veces la soledad no tiene nada que ver con estar solo. Sí, la soledad es una afección que habita en la paradoja. La era de la comunicación no ha evitado que nos sintamos más incomunicados que nunca y todos esos accesorios tecnológicos que simulan la interacción humana no son sino el velo con el que cubrimos nuestro insatisfecho anhelo de contacto. Olivia Laing trata en su libro múltiples facetas de la soledad: desde la respuesta sana a una infancia traumática hasta el instrumento político empleado para aislar y estigmatizar a un sector de la población que no se adapta a los cánones establecidos. Su crítica es minuciosa y mordaz, rabiosa e inteligente, pero también constructiva y afectuosa. The Lonely City es una lectura enriquecedora y estimulante que te conduce por recónditos callejones imposibles de transitar en cualquier otro libro. Tanto si la soledad te resulta un país extranjero como si estás acostumbrado a deambular por sus amplias avenidas, en The Lonely City hallarás una obra vibrante que nos recuerda la importancia de conectar, de empatizar, de romper, en definitiva, las barreras cosmopolitas que nos mantienen encerrados en nuestras cajas de cristal. 


«You can be lonely anywhere, but there is a particular flavour to the loneliness that comes from living in a city, surrounded by millions of people».


PUNTUACIÓN: ★

Roxane Gay - Bad Feminist

jueves, 1 de diciembre de 2016

«I would rather be a bad feminist than no feminist at all».




Título en castellano: Mala feminista
Traducción: Ana Momplet
Año: 2014
Editorial: Harper Perennial
Páginas: 320
Valoración: ★★★






Cuando iba al colegio, recuerdo que en clase nos inculcaban frecuentemente mediante charlas y talleres valores como el respeto, la tolerancia y la igualdad entre hombres y mujeres. No recuerdo, sin embargo, que la palabra «feminismo» apareciese por ningún lado. El feminismo se camuflaba por aquel entonces con el sentido común. Hoy día, en una época donde la asignación de etiquetas responde más bien a una necesidad patológica derivada de la interacción constante con las redes sociales, el feminismo parece haber caído en la desgracia de, no solo ver incrementado el número de frentes a los que debe responder, sino de verse arrastrado a un debate mareante e impeditivo sobre lo que la propia palabra indica.

En este contexto, la escritora, articulista y profesora estadounidense Roxane Gay acuña el término «mala feminista» para designar a los que, como ella, abrazan una concepción libre, plural y pacificadora de una palabra que parece haber degenerado en insulto. Roxane Gay denuncia los desproporcionados estándares, expectativas y estereotipos a los que se enfrentan los iconos feministas más populares y defiende su derecho a luchar por sus convicciones sin tener que disculparse por lo que muchos consideran contradicciones inaceptables, a saber, que le gusten los vestidos, el color rosa, depilarse las piernas, leer Vogue o tararear canciones pegadizas en cuyas letras denigran a la mujer de manera clamorosa.

Si bien Roxane Gay hace alarde en Bad Feminist de una indiscutible voz propia y una elocuencia envidiable, hablando, por ejemplo, de asuntos tan variados como trastornos alimenticios, los limites del humor, campeonatos de Scrabble, la ineficacia del sistema judicial y educativo, tensiones raciales, aborto, la misoginia en el mundo de la música (o en el mundo en general) y la importancia de reconocer nuestros respectivos privilegios en lugar de usarlos como arma arrojadiza, buena parte de sus textos carecen de profundidad analítica y parecen más bien opiniones enrabietadas que la autora dispara a bocajarro. Quizá la popularidad de este libro se basa precisamente en que Roxane Gay disecciona sin tapujos productos de apabullante éxito comercial como CrepúsculoLos Juegos del Hambre, Criadas y señoras, Django desencadenado o la siempre problemática 50 sombras de Grey, con su percepción poco realista que ofrece del BDSM o su conexión con la figura de caballero andante que parece predominar en los cuentos de hadas.

En cualquier caso, Roxane Gay se muestra mucho más convincente y provocativa cuanto más se aleja de estos fenómenos. Sus heterodoxas incursiones en la identidad de género, lo racial o lo autobiográfico brillan por encima del resto. No obstante, algunos de sus ensayos a priori más interesantes se quedan en un mero esbozo que no extiende la tesis hasta sus últimas consecuencias, o en los que directamente no se percibe tesis alguna. Que su postura en la mayoría de casos se limite a la crítica recalcitrante y sin ofrecer propuestas alternativas acaba restando enteros a un conjunto de ensayos que contiene incuestionable potencial.

A pesar de todo, Bad Feminist constituye una lectura interesante e iluminadora en muchos sentidos. No hace falta estar de acuerdo con los argumentos que esgrime la escritora: basta con examinar el tipo de preguntas que Roxane Gay se plantea, mucho menos evidentes y sin duda mucho más importantes de lo que exigen nuestras interacciones diarias, y partir de esa base para encontrar nuestras propias respuestas. Al fin y al cabo, Roxane Gay demuestra que no existe una única forma de luchar por la misma causa. Que, gracias a Dios, no existen los buenos feministas.

Varios autores - Nueva York: Historias de dos ciudades

lunes, 18 de enero de 2016


► Título original: Tales of Two Cities: The Best and Worst of Times In Today's New York
► Traducción: Magdalena Palmer
► Año de publicación: 2014
► Editorial: Nórdica Libros
 Páginas: 408



"Roma dice: disfruta. Londres: sobrevive. Nueva York: dame todo lo que tengas". Así de contundente se expresa Zadie Smith en uno de los primeros relatos que componen la presente antología. Nunca he estado en Nueva York. Sin embargo, no me sería difícil imaginar lo dura y exigente que puede llegar a ser la vida entre las calles de una gigantesca metrópolis, que viene a recibirte con los brazos abiertos, una amplia sonrisa, dispuesta a satisfacer todas tus expectativas, proyectos y ambiciones, solo para descubrir momentos después de esa cálida bienvenida que tu bondadoso anfitrión te ha sisado la cartera.

Esa es, más o menos, la imagen que pretende transmitir el conjunto de piezas aquí seleccionadas. Tal y como explica John Freeman, coordinador de la obra, en la introducción a Nueva York: Historias de dos ciudades, existe una brecha esencial, pero indistinguible para aquellos que se aventuran por primera vez en las fauces de esta peligrosa jungla cosmopolita, que separa esa estampa un tanto idílica de Nueva York —inyectada en nuestra retina a través de elementos diversos de la cultura popular— del verdadero aspecto que presentan sus entrañas una vez estás metido en ellas. No obstante, los pronunciados contrastes y contradicciones de esta ciudad, absolutamente maravillosa y celestial para algunos, extenuante e ingrata para muchos otros, conforman algo mucho más profundo que la simple distinción entre realidad y espejismo, entre la decrepitud y la modernidad, entre el glamour y la absoluta miseria.

La desigualdad se manifiesta tanto en forma de ausencia de recursos como, en otro sentido, en ausencia de relaciones. Aunque, en realidad, la ausencia de relaciones, la falta de experiencias compartidas, nos limita a todos. Los muy ricos y los muy pobres: la desigualdad los hace iguales a todos.

Y es precisamente ahí, en la desigualdad, en ese abismo insondable que parte la ciudad en dos, desde donde los 30 escritores que participan en esta antología se posicionan a la hora de dilucidar el retrato de una Nueva York tan fascinante como aterradora. Ficción, ensayo, crónica, episodios autobiográficos, titulares de prensa, narraciones experimentales... cualquier recurso es válido en el intento de atrapar, aunque sea solo un ápice, los vertiginosos mecanismos que rigen el movimiento de una ciudad infinita, en constante evolución.

La temática de los relatos que aquí aparecen es tan heterogénea como la propia geografía neoyorquina. Desde la laboriosidad de su vida nocturna hasta el mapeado de sus diferentes sectores y barrios. Las dificultades económicas que entraña ser inquilino en un período marcado por la crisis de la vivienda, el pernicioso proceso de gentrificación que se extiende hacia cada vez más zonas, los conflictos derivados de la intolerancia y la delincuencia, el alarmante incremento de suicidios infantiles, la imposibilidad de ofrecer a todo el mundo educación, sanidad y servicios públicos de calidad, además de su apasionante multiculturalidad, son solo algunas de las cuestiones que en Nueva York: Historias de dos ciudades aborda una plantilla repleta de auténticas celebridades literarias.

Zadie Smith, Lydia Davis, Junot Díaz, Dave Eggers, Jonathan Safran Foer, Teju Cole, Colum McCann... la lista incluye nombres de infarto y escritores que quizá son menos conocidos, pero que, en mi opinión, aportan los relatos más notables al conjunto. Aunque pocos me han parecido realmente sobresalientes, ninguno de ellos me ha dado la sensación de ser prescindible. De cada uno se pueden extraer perspectivas realmente enriquecedoras que amplían de una forma u otra nuestra visión de Nueva York, restringida en muchos aspectos por nuestra visión globalizada, que es siempre incompleta. Por eso, a poco que alguna vez hayas soñado con recorrer sus calles, visitar sus museos o pasear por sus innumerables parques, Nueva York: Historias de dos ciudades conseguirá transmitirte esa atmósfera envolvente e inconfundible que solo puede emanar de un lugar tan especial como Nueva York.



Reseña "Lo contrario de la soledad"

miércoles, 13 de mayo de 2015

Título: Lo contrario de la soledad
Autor: Marina Keegan
Año: 2015
Editorial: Alpha Decay
Páginas: 208
Precio: 19.90 €

La celebridad de Marina Keegan iba en aumento cuando, en mayo de 2012, se graduó magna cum laude en Yale. Una obra de teatro suya iba a estrenarse en el International Fringe Festival de Nueva York, y tenía un trabajo esperándola en la revista The New Yorker. Sin embargo, cinco días después de graduarse, Marina murió trágicamente en un accidente de coche. Mientras su familia, amigos y compañeros, rotos de dolor, se reunían para celebrar su funeral, el último artículo que escribió para el Yale Daily News, el inolvidable «Lo contrario de la soledad», se hizo viral y recibió casi un millón y medio de visitas.
A pesar de que sólo contaba veintidós años cuando murió, Marina dejó un valioso tesoro en forma de prosa que, como en su artículo de cabecera, refleja las esperanzas, las incertidumbres y las posibilidades de su generación. Lo contrario de la soledad es un compendio de los artículos y relatos de Marina que expresa la lucha universal a la que todos nos enfrentamos cuando nos planteamos cuáles son nuestras aspiraciones y cómo encauzar nuestro talento para provocar un impacto en el resto del mundo.


A menos que hayas vivido enterrado debajo de una piedra -digamos, durante los últimos seis meses-, es muy probable que te suene el nombre de Marina Keegan. Quizá te hayan contado la historia de cómo esta brillante alumna norteamericana de veintidós años murió de manera casi inexplicable en un accidente de coche del que su novio salió con apenas una contusión. Puede que hayas oído hablar de su meteórica trayectoria académica y de su alentador futuro laboral, ambos tristemente dinamitados antes de tiempo por los caprichosos avatares de la casualidad. Sin embargo, ni su muerte, ni sus prometedores proyectos, ni su impresionante expediente, ni el fenómeno viral en el que se convirtió su última contribución al mundo... nada de esto es lo que hizo especial a Marina Keegan. Ella ahora no es más que otra inscripción sobre una lápida. No obstante, sus textos, sus vibrantes relatos, sus ensayos y sus ingeniosas observaciones sobre aspectos aparentemente nimios de la realidad son hoy día lo que, más que ninguna otra cosa, dejan constancia de su inexplorado talento y provocan ese eufórico barullo mediático del que es casi imposible escapar. 

Antes de que alguien lo pregunte: sí, todo ese ruido en torno a Lo contrario de la soledad me parece plenamente justificado. Lejos de engendrar su publicación, estoy seguro de que el inesperado fallecimiento de Marina de algún modo la aceleró, que su voz estaba destinada a escucharse más a tarde o más temprano como el discurso enérgico e inspirador de una joven brillante, ingenua, enamorada, idealista, inexperta, y aún así, en plena sujeción de esas riendas vitales con las que algunos a su edad todavía aprendemos a lidiar. A lo largo de los textos reunidos en Lo contrario de la soledad podemos disfrutar de Marina Keegan en dos vertientes muy diferentes, pero igualmente notables: como escritora de relatos, Marina se desenvuelve con facilidad a través de historias que revelan su versatilidad y su amplitud de registros, dando vida en ellos a personajes un tanto confundidos, desorientados o dotados de cierta extrañeza que buscan alcanzar por diversos medios el entendimiento de sus circunstancias. En su faceta de ensayista, Keegan hace gala de una sólida y sin duda precoz capacidad de análisis a la hora de razonar sobre temas muy dispares como por qué nos preocupan las ballenas que se quedan varadas en la costa, fundamentar una crítica contra los jóvenes que atrofian su talento poniéndolo al servicio de grandes empresas, exponer sus preocupaciones sobre el fin del universo o narrar de primera mano su experiencia como celíaca y el modo en que esta enfermedad cambió su percepción en ciertos asuntos, mostrando en todos estos artículos una envidiable soltura a la hora de desarrollar sus ideas.

Ahora bien, puede que en ocasiones Marina Keegan deje escapar un estilo jovial en exceso y a veces inmaduro, pero es precisamente esta falta de pretensiones más allá de su alcance, esa aceptación consecuente y plena de su propia edad lo que hace latir este libro con tanta fuerza. Del mismo modo, su irregularidad se compensa con momentos de una desbordante ruptura emocional y deslumbrante inteligencia. Quizá compartir con Marina reflexiones, intereses y puntos de vista -o simplemente hallarme en una posición de estrecha proximidad generacional- ha propiciado que la lectura de este libro me haya afectado a un nivel personal tan grande, pero lo cierto es que Lo contrario de la soledad me parece una de las obras mas importantes, satisfactorias, agudas y conmovedoras que he leído en mucho tiempo. La demoledora historia que se esconde tras sus páginas rivaliza de un modo irónico con el espíritu optimista, alegre e incluso comunitario que transmite Marina en sus escritos, como si la propia autora, desde algún lugar funesto y oscuro de sus subconsciente, fuera conocedora de su inminente, por no decir trágico, final y quisiera legar al mundo un reducto de reconfortante vitalidad al que acudir en busca de consuelo. El necesario para aceptar que ya no volveremos a disfrutar de otra obra suya. 



Reseñas breves [48-50]

jueves, 12 de junio de 2014

Esta noche arderá el cielo, Emilio Bueso 
Salto de Página - 288 páginas - 18.00 € - ½

Quizá en el momento de su publicación Emilio Bueso era todavía una estrella indie dentro del panorama nacional, pero a día de hoy resulta casi inconcebible que algún aficionado a la fantasía o ciencia-ficción patria no haya oído hablar maravillas de este escritor castellonense que acaba de sacar al mercado nueva novela en el sello Insomnia de Valdemar y que participa en el ambicioso proyecto distópico preparado por el sello Fantascy en Mañana todavía. Sea como fuere, con este libro queda claro por qué Bueso ha ido ganándose a pasos agigantados un hueco de honor en las estanterías de los habituales a la literatura de género, y es que Esta noche arderá el cielo es con toda seguridad una de las novelas mejor escritas que tuve la ocasión de leer el año pasado y además una de las que más enganchado me tuvo. Fue un viaje intenso, frenético y repleto de sorpresas a través del corazón helado de la Trans-Taiga que mezcla de manera arriesgada pero satisfactoria una multitud discordante de géneros. Los demoledores golpes de efecto que se guarda Emilio Bueso a la vuelta de cada curva, la excepcional caracterización de unos personajes controvertidos y macarras hasta la médula o el admirable ejercicio de suspense en tono apocalíptico que palpita en cada página de la novela harán que te mantengas pegado a la historia de Esta noche arderá el cielo como si te fuera la vida en ello. ¿Necesitáis más razones para salir corriendo a por este fantástico libro?


Siempre lecturas no obligatorias, Wisława Szymborska
Ediciones Alfabia - 252 páginas - 19.00 € - ½

La poetisa, ensayista y premio nobel polaca Wisława Szymborska fue una mujer que indudablemente tenía mucho de lo que hablar. En sus textos se percibe con flagrante facilidad el caudal de conocimientos que atesoraba Szymborska y el ingenio lúcido, luminoso, que derrocha cuando es la página escrita la que le toma la palabra. A lo largo de Siempre lecturas no obligatorias, el tercer volumen que publica Ediciones Alfabia de su prosa reunida, encontramos infinidad de pequeñas píldoras en forma de reseñas, artículos o prólogos a otros libros donde Wisława Szymborska ofrece su opinión experta en materias tan dispares como la aristocracia polaca, la genialidad sin precedentes de Dickens, la problemática inherente a una traducción defectuosa, el inmortalizado estatus social de Pompeya, la importancia de aprender a recitar en las escuelas, la meteorología o incluso la vital necesidad de tomar café para despertar la productividad de todo ente creativo. "¿Con qué se activaba Platón cundo se despertaba medio atontado por las mañanas?", pregunta Szymborska ante la fiel expectación de un público entregado a sus brillantes cavilaciones. De apenas un par de páginas de longitud, todos y cada uno de los textos aquí recogidos resultan perfectos para leer de manera ocasional y dejarse llevar plácidamente por una de las mentes más inquietas de las letras europeas, aunque la excesiva heterogeneidad de lo expuesto a veces impida esbozar una visión sólida y más enriquecedora de sus reflexiones.


Niños en el tiempo, Ricardo Menéndez Salmón
Seix Barral - 224 páginas - 17.50 € - ½

Pocos libros son capaces de provocar un impacto tan devastador que tardes meses en superar aquella primera impresión indeleble, pero lo cierto es que la última obra de Menéndez Salmón hasta la fecha es una de esas irrepetibles lecturas que dejan más un cráter que una huella. Es fácil, gratificante y altamente comprensible dejarse arrastrar por la prosa granítica, demoledora, del autor; más aún teniendo en cuenta el objeto de sus deliberaciones narrativas: la inconsolable pérdida de un hijo y la consiguiente brecha que abre en un matrimonio incapaz de soportar dicha tragedia. No obstante, este La herida no es más que el primer relato sobre el que se articula la esencia de la novela, un acto dividido en tres partes que convergen al final del libro y que no hacen sino confirmar la extrema brillantez de un escritor que ha logrado construirse un universo literario muy propio, consistente, inconfundible y definido. La cicatriz constituye una arriesgada y exitosa (solo a medias) incursión fabulada en la infancia de Jesús, un período en la vida del profeta obviado en gran parte por las Escrituras e imbuido aquí de significado por el indomable talento estilístico de Menéndez Salmón. En última instancia, La piel simboliza el reencuentro melancólico con los compases primerizos de la novela a través de una historia mucho más luminosa, más esperanzadora, más emocionante y desde luego, mucho más reveladora. Después de acabarlo, uno tiene la sensación irrefutable de que la más reciente obra de Menéndez Salmón es un estupendo despliegue de talento por parte del escritor asturiano y una imprescindible zambullida en las aguas negras de la soledad, el desamparo y la presencia inamovible de los niños en el inmenso caudal de la memoria, de la historia... del tiempo. Enormemente recomendable.


Una breve y representativa recopilación de fragmentos que quizá pudiera despertar tu interés si no has leído nada de David Foster Wallace

miércoles, 30 de abril de 2014



"Antes de que vayamos más allá, reconozcamos que las cuestiones de si las diferentes especies de animales sienten dolor y cómo lo sienten, y de si puede ser justificable infligirles dolor para comérselos y por qué, resultan ser extremadamente complejas y difíciles. Y la neuroanatomía comparativa solo es una parte del problema. Como el dolor es una experiencia mental totalmente subjetiva, no tenemos acceso directo al dolor de nadie ni de nada más que al nuestro. Y los meros principios por los cuales podemos inferir que otros seres humanos experimentan dolor y tienen un legítimo interés en no sentir dolor ya requieren filosofía avanzada: metafísica, epistemología, teoría de los valores y ética. El hecho de que ni siquiera los mamíferos no humanos más evolucionados pueden usar el lenguaje para comunicarse con nosotros sobre su experiencia mental subjetiva es únicamente la primera capa de complicación adicional a la hora de intentar extender nuestros razonamientos sobre el dolor y la moralidad a los animales. Y todo se vuelve progresivamente más abstracto y retorcido a medida que nos alejamos más y más de los mamíferos superiores y nos acercamos al ganado y los cerdos y los perros y los gatos y los roedores, y luego a los pájaros y los peces, y por último a los invertebrados como las langostas".


"Tenerlo todo a los diecisiete años y luego perderlo todo a los veintiuno por razones que no puedes controlar viene a ser como la muerte salvo por el hecho de que después tienes que seguir viviendo".


"Del discurso del señor Tom Byron al recibir su premio el sábado 10 de enero de 1998, en el salón de actos del Caesars Forum, Hotel y Complejo de Casinos Caesars Palace, Las Vegas, Nevada, después de ganar el Premio de AVN al Mejor Actor Masculino 1998 (y dicho con sentimiento considerable): «Quiero dar las gracias a todas las mujeres preciosas a las que les he metido la polla». [Risas, aplausos, ovación]".


"Ser un turista de masas, para mí, equivale a convertirse en un puro americano de los tiempos que corren: foráneo, ignorante, codicioso de algo que nunca se puede tener y decepcionado de una forma que nunca se puede admitir. Implica estropear, en virtud de la pura ontología, la misma cosa no estropeada que uno ha ido a experimentar. Implica imponerse a uno mismo sobre lugares que en todos los sentidos menos el económico serían mejores y más reales si uno no estuviera. Implica, en las colas y en los atascos y en las transacciones sin fin, afrontar una dimensión de uno mismo que resulta tan ineludible como dolorosa: en tanto que turista, te vuelves económicamente significativo pero existencialmente aborrecible, como un insecto posado sobre algo muerto".


"La escuela y los compañeros son los primeros instrumentos de socialización del niño fuera de la familia. Al aprender sobre grupos y tectónica de grupos, los niños están aprendiendo de forma natural que la identidad de un grupo depende en igual grado tanto de la exclusión como de la inclusión. Están, en otras palabras, empezando a aprender sobre el Nosotros y el Ellos, y sobre el hecho de que todo Nosotros necesita siempre un Ellos porque ser no-Ellos es esencial para ser Nosotros".


"De hecho, el razonamiento de los descriptivistas metodológicos es conocido en el terreno de la filosofía social como la falacia del «Bueno, Todo el Mundo Lo Hace»: es decir, que si hay mucha gente que engaña al fisco, eso quiere decir que de alguna forma está bien engañar al fisco. En términos éticos, solamente hacen falta dos o tres pasos deductivos para ir de ahí hasta el Estado Salvaje en el que todo el mundo golpea a todo el mundo en la cabeza y le roba la compra".


David Foster Wallace, Hablemos de langostas.
DeBolsillo - 2009 - 432 páginas

¿Tienen miedo las langostas antes de ser devoradas? ¿Tenía Frank Kafka un sentido del humor enfermizo? Por cierto, ¿quién ganó el Adult Video New's Female Performer of the Year Award cuando Gwyneth Paltrow consiguió su Oscar? David Foster Wallace contesta a estas preguntas y a otras más delirantes en su nuevo y divertido libro de artículos. En este volumen, David Foster Wallace se sumerge en el circo en que se han convertido las campañas electorales, a la búsqueda de un documento, en los comicios más agresivos de la reciente historia americana. Más tarde se pasea con descaro por el Festival de la Langosta de Maine, arriesgando su vida para llegar al fondo de la cuestión. También se dirige, cargado de cubos de pollo, a un estudio de radio de Los Ángeles, y asiste a un debate conservacionista presentado por un periodista con una tendencia poco natural a vestir bien solo en la radio. El uso de temas modernos y su atrevido punto de vista convierten este libro en referente del género.

 
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