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Objetivo 2026: de proyectos y propósitos para año nuevo

domingo, 14 de diciembre de 2025


Por increíble que parezca, 2025 va tocando a su fin. Dicen que no hay signo más contundente —y también más inequívoco— de estar haciéndose mayor que sentir que las cosas ocurren cada vez más deprisa, y en ese sentido, tengo la sensación de que este año podría haber ganado los 100 metros lisos. Sí, la velocidad se ha vuelto una mecánica cotidiana. Detenerse ya no es un lujo, sino asumir el riesgo de quedarse rezagado. Deleitarse en la posibilidad. Porque, si tuviéramos tiempo para parar, quizá dejara de seducirnos tanto ese futuro incierto hacia el que nos estamos estrellando a toda máquina.

El primer cuarto del siglo XXI ha dado para más eventos históricos de lo que un siglo se puede permitir, pero 2025 siempre será recordado por marcar el resurgimiento de este espacio, que es para mí un templo dedicado al silencio y la reflexión. Un lugar donde el tiempo se recalibra y transcurre al ritmo adecuado. Donde se refugia todo aquello que la implacable realidad nos quiere quitar. Sin duda, en 2025 he vuelto a leer con ganas, y a compartir con más ganas aún. Y como los retos son el combustible que me impulsa, ya miro a 2026 con la idea de marcar rutas y expandir horizontes. De demostrar que los propósitos no son promesas condenadas a incumplirse. Hoy os quiero contar cuáles son mis metas lectoras para el próximo año, así como una pincelada de los títulos que podréis ver, si nada falla, aquí reseñados.


Porque no hay nada mejor para entender el presente como buscar las respuestas en el pasado. Los clásicos universales siempre han formado parte de la identidad de este blog, pero lo cierto es que este año han pasado bastante desapercibidos en favor de las caprichosas novedades. Ha llegado el momento de enmendar ese error y desempolvar, por fin, todos esos hitos de la literatura que están deseando argumentar por qué merecen haber pasado la prueba del tiempo.

    1. Rebecca, Daphne du Maurier.
    2. Madame Bovary, Gustave Flaubert.
    3. Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell.
    4. Orgullo y prejuicio, Jane Austen.
    5. Historia de dos ciudades, Charles Dickens.
    6. Al este del Edén, John Steinbeck.
    7. Los hermanos Karamázov, Fiódor Dostoievski.
    8. Drácula, Bram Stoker.
    9. El arco iris, D. H. Lawrence.
    10. El desierto de los tártaros, Dino Buzzati.


Lo admito. Sin duda, la literatura latinoamericana es una de mis asignaturas pendientes. Y no hablo solo de grandes autores consolidados por el canon, sino de nuevas voces —predominantemente femeninas— que reclaman ser escuchadas por las buenas o por las malas. Reivindicación, reparación histórica y talento incuestionable que cruza fronteras. Están pasando movidas muy gordas al otro lado del charco y no voy a ser yo quien se las pierda.

    1. Cien años de soledad, Gabriel García Márquez.
    2. La Fiesta del Chivo, Mario Vargas Llosa.
    3. Las niñas del naranjel, Gabriela Cabezón Cámara.
    4. Nocturno de Chile, Roberto Bolaño.
    5. Nuestra parte de noche, Mariana Enriquez.
    6. Pedro Páramo, Juan Rulfo.
    7. El siglo de las luces, Alejo Carpentier.
    8. Poeta chileno, Alejandro Zambra.
    9. Las malas, Camila Sosa Villada.
    10. Tengo miedo torero, Pedro Lemebel.


Después de un virus letal que paralizó el mundo y de que la inteligencia artificial se haya hecho con el dominio absoluto de Internet, puede que nunca antes en la historia de la humanidad haya sido tan necesario el escapismo. Porque la realidad le ha pisado los talones a la ficción y porque el género, a pesar de tenerlo descuidado, siempre ha supuesto una pieza fundamental en mi historial de lecturas, 2026 va a ser el año en el que regrese a los territorios más estimulantes de la literatura.

    1. Los desposeídos, Ursula K. Le Guin.
    2. Herederos del tiempo, Adrian Tchaikovsky.
    3. Fortaleza de espinas, T. Kingfisher.
    4. Redención en Índigo, Karen Lord.
    5. Dune, Frank Herbert.
    6. Neuromante, William Gibson.
    7. Cita con Rama, Arthur C. Clarke.
    8. Ombria oculta, Patricia A. McKillip.
    9. Leopardo Negro, Lobo Rojo, Marlon James.
    10. Oryx y Crake, Margaret Atwood.


Hace unas semanas, el suplemento Babelia nos sorprendía con el listado de los 50 mejores libros españoles publicados en el último medio siglo, una selección elaborada por más de 100 críticos culturales que viene a instaurar una especie de canon patrio para que nos entretengamos vilipendiando a los elegidos. Como en cualquier lista que se precie, la de Babelia tiene escandalosas inclusiones y aún más escandalosas ausencias. Sin embargo, va a ser la plantilla con la que empiece a tachar ciertos títulos de mi propia lista, la de eternos pendientes, y saldar, de paso, mis cuentas con esa gran olvidada para mí que es la literatura nacional.

    1. La escala de los mapas, Belén Gopegui (#47).
    2. Camino de sirga, Jesús Moncada (#41).
    3. La lluvia amarilla, Julio Llamazares (#37).
    4. Juegos de la edad tardía, Luis Landero (#25).
    5. La mala costumbre, Alana S. Portero (#23).
    6. Olvidado rey Gudú, Ana María Matute (#16).
    7. El jinete polaco, Antonio Muñoz Molina (#7).
    8. El cuarto de atrás, Carmen Martín Gaite (#3).
    9. Crematorio, Rafael Chirbes (#2).
    10. Corazón tan blanco, Javier Marías (#1).

Una despedida

miércoles, 13 de diciembre de 2023


Corría el año 2011. Un terremoto de grado 9.1 había provocado en la central de Fukushima uno de los accidentes nucleares más devastadores de la historia, Tik Tok no era una aplicación para móviles sino un macrohit de Kesha y cuando le preguntabas a alguien por VOX lo único que le venía a la mente era un diccionario escolar. El 9 de abril de ese mismo año se publicó en este blog la reseña de Por los pelos, una divertidísima y desenfadada novela chick-lit de Marian Keyes que significó mi estreno en esta plataforma como «influencer» literario y con la que pretendía disimular ante todo el mundo mi transformación paulatina en el Grinch de la blogosfera.

Aun a riesgo de sonar a cliché, la pura y llana verdad es que nunca imaginé la parte tan importante de mi vida que acabaría ocupando esta afición y mucho menos este espacio en particular. Generación Reader supuso para mí, primero una mera distracción que irradiaba el eufórico brillo de la novedad, y más tarde un auténtico revulsivo, incluso un motor. Al igual que Roy Batty, yo he visto aquí «cosas que vosotros no creeríais». Y no, no me estoy refiriendo a naves de ataque en llamas más allá del hombro de Orión, pero sí a numerosos delirios colectivos como el Summerthon, los rankings de final de año, los «Wrap Up» de Esme Butterfly o los «IMM» dominicales de Beleth. Sí, la blogosfera era un fascinante ecosistema que poseía lenguaje propio e incluso me atrevería a decir que su propio código. Como cualquier civilización que se ha erigido en el transcurso de la historia, tenía sus mitos, sus dioses, sus gestas, sus guerras y también, cómo no, su inevitable caída.

La literatura romántica y juvenil distópica eran los dos grandes estandartes de este movimiento que continúa hoy a través de otros medios, no ya con los mismos integrantes, pero sí desde luego con la misma fuerza. Hay quienes se han adaptado, evolucionado a la par que el mercado y sus caprichosos designios. Otros, entre los que me incluyo, se resisten todavía a cambiar caracteres por reels de Instagram. Tampoco, a decir verdad, he comulgado jamás con la insoportable sensiblería de las despedidas. Nunca he sentido el imperativo, a pesar de las sequías creativas cada vez más frecuentes y prolongadas, de justificar mis ausencias, ni de auditar mis lecturas, ni de rendir cuentas ante la audiencia, ni de pedir disculpas por algo tan innecesario de explicar como que, sencillamente, la vida se abre paso o, a veces, detiene el paso.

Despedirse, sin embargo, parece en este caso la única conclusión lógica, ahora que prima la inmediatez a la hora de comunicar y que el nivel de popularidad de los blogs, al menos en el formato que yo conocí y en el que me desenvuelvo con naturalidad, no podría calificarse con otro adjetivo que el de terminal. Quizá deba recoger las maletas, unirme a la fila de añorados compañeros que desistieron de sus respectivos puestos y asumir, con toda la desolación que eso conlleva, que esta altruista vocación no soporta ya el peso de las obligaciones adultas.

Pero no, lo siento, la verdad es que no puedo aceptarlo. Esto no es una despedida. No es un adiós... ya he dicho que no es mi estilo. Esto es mi testamento. Es la declaración firme de mi voluntad de quedarme. Es el homenaje a ese chico de 18 años que descubrió aquí una sensación de pertenencia y comunidad que desde entonces, quién lo diría, no ha encontrado réplica en el mundo real. Voy a seguir leyendo, me temo, y voy a seguir plasmando en este lugar virtual la impronta que cada lectura me deje o que en absoluto deje. Llegue a quien llegue, lo lejos que llegue, me cueste el tiempo y los recursos que me cueste. Participar en este blog me permitió crecer, expandirme, salir de mi zona de confort. Conocer y conocerme. Me hizo cambiar Montena por Anagrama y Memorias de Idhún por Memorias de una geisha. Pasé de los Juegos del Hambre a devorar Galletas chinas. Dinamité todos mis prejuicios. Fabriqué mi propio Barbenheimer alternando a Jane Austen con Thomas Pynchon. Me volví adicto a los contrastes y acabé convirtiéndome en una Marie Kondo con «tsundoku». Y es por esas razones, entre muchas otras, que no puedo traicionarme a mí mismo y dejar que este sitio ni los miles de recuerdos ligados a él se pierdan en el tiempo, como lágrimas en la lluvia.

Si no es la primera vez que visitas este rincón, gracias por estar siempre ahí, Lector Constante. Y si acabas de llegar, te doy la más cálida bienvenida. Nos queda mucho que contarnos.


«A mí la literatura me ha servido básicamente para leer. En el momento en que decido que voy a ser escritor, me pongo a leer. Y gracias a la literatura he podido leer libros maravillosos, increíbles, como encontrar tesoros. Y en mi vida, que ha sido más bien nómade y de una pobreza extrema en ocasiones, el leer ha contrapesado esa pobreza y ha sido mi soberanía y ha sido mi elegancia. Podía estar en cualquier situación y si leía a Horacio, por ejemplo, el dandy, el que estaba viviendo por encima de sus posibilidades era yo, siempre. La literatura a mí me ha producido riqueza, es riqueza.»
-Roberto Bolaño


Resumen de lecturas [Julio 2015]

domingo, 9 de agosto de 2015

Hola. ¿Te acuerdas de mí? Sí, soy yo; ese chico que solía escribir por aquí (entre otras cosas) sus impresiones sobre los libros que leía. Para ser sinceros, no estoy seguro de recordar bien cómo se hace porque ha pasado casi un mes desde que no actualizo este cuaderno de bitácora online. Parece un dato trivial, nimio, irrelevante, pero lo primero que viene a la mente durante un súbito reencuentro es todo ese intervalo de tiempo transcurrido que de repente cristaliza y estimula nuestros mecanismos dedicados a la elaboración de excusas. La falta de horario, de ganas, de contenido. El verano y sus múltiples ausencias implícitas. Desde luego, no está siendo la actual una estación particularmente fecunda. De hecho, el de 2015 tiene muchas posibilidades de pasar a los anales de la historia como uno de mis peores estíos en términos de productividad literaria. No obstante, el mes de julio ha traído consigo un par de ases guardados bajo la manga. Libros del tipo que a mí me gusta llamar explosivo, inflamable. Libros cuya temperatura cercana al punto de ebullición poco o nada tiene que ver con una prolongada exposición al sol. Cameron, Basabe, Murakami, Spanbauer. No, no estoy hablando de cócteles que puedes pedir en cualquier chiringuito a pie de playa. Son sinónimos de fuego y quemaduras de tercer grado. Bidones de combustible. Cerillas con las que provocar un incendio. Olvidaos del terrorismo forestal. España está siendo azotada por una oleada de pirómanos involuntarios que leen donde no deben. Así que no os quedéis aquí pensando que vais a encontrar refrigerio ni remedios infalibles para combatir la deshidratación. El verano quiere que ardas. Y yo, por suerte, me he topado con algunos títulos que te ayudarán a conseguirlo.   




Aquella tarde dorada, Peter Cameron - ★★★★

Los libros de Cameron se leen como el discurso tambaleante de un adolescente con problemas de autoestima. A veces no sabes muy bien lo que quiere decir. A veces cuesta arrancarle las palabras adecuadas. Sus historias están labradas en el incómodo silencio de quien precisa andarse un buen rato por las ramas antes de soltar una revelación brutal. Sin embargo, todos esos escollos presentes en el canal comunicativo derivan en un magistral estudio de campo sobre las relaciones interpersonales que solo un escritor como Peter Cameron podría llevar a cabo. Pocos autores son capaces de emocionar tanto haciendo empleo de tan pocos recursos narrativos, pero Cameron nos deleita una vez más con una novela que ya se editó en España bajo el título La ciudad de tu destino final y que nos hará viajar hasta los confines del continente sudamericano para conocer los entresijos de una peculiar familia lastrada por la pérdida.   

Yo te quise más, Tom Spanbauer - ★★★★★

Sin apenas proponérselo, esta novela se ha convertido en el epicentro de mis furores más íntimos. El solo recuerdo de sus recovecos argumentales basta para hacer saltar chispas a mi alrededor. Y es que sucumbir ante la narrativa de Spanbauer es un arriesgado acto de sumisión en el que tú te entregas a la historia que está ocurriendo delante de tus ojos y rezas con todas tus fuerzas para no salir escaldado. Pero, oh, amigos: rezar sirve de poco. Una vez que empiezas a leer, ya eres otra víctima más de Spanbauer y su triángulo de amor bizarro. Para no desvelar demasiados detalles de la trama (hacerlo supondría arruinar gran parte de su encanto), solo puedo adelantar que Yo te quise más me parece un duro contendiente en la pelea por alzarse con el título a mejor novela del año. Casi nada. Pero si no te has quedado convencido, aquí te explican mucho mejor por qué estás tardando en leer esta magnífica novela.

Los consejos de la paloma, Stephen Kelman - ★★½

Este es uno de esos libros que por su extrema peculiaridad obligan al lector a tomar posiciones muy alejadas de lo que se considera habitual. En mi caso, Los consejos de la paloma funcionó bastante bien durante su primer tercio; Kelman consigue crear una voz única a partir de los deslavazados pensamientos de su protagonista, un niño de once años procedente de Ghana que subsiste en un suburbio londinense frecuentado por individuos de la peor calaña. Se trata de un singular coming-of-age repleto de reflexiones involuntarias sobre la madurez, la amistad, la familia, la a veces indescifrable relación con el sexo opuesto y el desarraigo propio de quienes pasan largas temporadas fuera de casa. No obstante, este batiburrillo de conversaciones y escenas cotidianas preñadas de una violencia connatural al ambiente en que se desarrolla no me ha bastado para encontrar completamente satisfactoria su lectura, aunque sí para reconocer la validez de su propuesta. Así que no lo descartéis de inmediato, puede que lo encontréis mucho más remunerador que yo.




En una estación roja, a la deriva, Aliette de Bodard - ★★★½

El verano es también una época propicia para consumir ficción especulativa. Y qué mejor manera de hacerlo que encomendándose a las multipremiadas manos de Aliette de Bodard, una escritora de ascendencia franco-vietnamita que sabe explotar hasta las últimas consecuencias todo el poder de su exótico acervo cultural. Bodard plantea en lo que se conoce como Universo de Xuya un curso histórico alternativo que ha desembocado en una guerra intergaláctica, donde inmensas naves espaciales son gobernadas por híbridos humano-máquina y abarrotadas mentes colmena albergan en un solo cuerpo un problemático racimo de generaciones previas. Este imponente entramado narrativo configura la escenografía de una historia que gira en torno a la lucha de poderes, la decadencia de los valores tradicionales y, en general, lo extremadamente complicado de las relaciones humanas. Muy recomendable.

Glow, Ned Beauman - ★★★

Teniendo en cuenta que Beauman es autor de uno de los libros más divertidos, irreverentes e inclasificables que se han publicado en los últimos años, esta segunda aproximación a la obra del joven escritor británico encierra un decepcionante saldo comparativo. En efecto, no es Glow el mejor sucesor de ese monumental El accidente del teletransporte que cabría esperar, pero aún así conserva algunas características interesantes que la convierten en una novela muy loca, imprevisible y camaleónica, una aventura por los subterráneos del narcotráfico que tan pronto se convierte en una emocionante historia de espionaje industrial como en un psicodélico viaje de ácido en busca de un colega desaparecido. No, no os podéis perder a Ned Beauman.

Gracias por la compañía, Lorrie Moore - ★★

La compañía y poco más puedo agradecer a una autora que no ha conseguido en nuestro primer contacto estar a la altura de las expectativas. Hay algo en la prosa de Moore que es de una calidad indiscutible, una suerte de experiencia vital acumulada filtrándose en cada página que impone y despierta la más absoluta reverencia. Como escritora, me interesa la amplitud y claridad de su mirada, su profundidad; no obstante, no siento el más mínimo aprecio hacia el lugar donde la enfoca. Ocho relatos teñidos de dolor enmascarado, pesadumbre, pesimismo, resignación, humor cenizo y pobres perspectivas de futuro, situados sobre un escenario político tan deplorable (la presidencia de Bush y era post 11-S) que convierte en prescindible y vacua cualquier crítica que se le haga. Solo el tiempo dirá si Moore y yo nos damos una segunda oportunidad.




El límite inferior, Nere Basabe - ★★★½

Poco a poco, el catálogo editorial de Salto de página se va perfilando como uno de mis principales proveedores de material combustible. Basabe es uno de tantos y dichosos descubrimientos realizados a través de este sello y su novela El límite inferior un perfecto ejemplo de lo contundente que puede llegar a ser la llamada 'literatura de la crisis' cuando se unen un argumento prometedor y un maravilloso desarrollo de los personajes. Pueblo fantasma que en verano se convierte en un residencial superpoblado. Una tormenta imprevista. Cuatro protagonistas endiabladamente retorcidos y sin escrúpulos. Un niño desaparecido. En resumen, una novela digna de leerse aunque solo sea para descubrir cuántas cosas hace estallar Nere Basabe con esa mezcla tan volátil.

Hombres sin mujeres, Haruki Murakami - ★★★★

Antes de este libro, he de confesar que Murakami y yo habíamos pasado muchos meses sin toparnos el uno con el otro. Desconozco hasta qué punto era necesario declarar una tregua, pero el tan esperado reencuentro me ha dejado claro que distancia y tiempo no son factores que puedan erosionar cualquier relación. Así es, el amado/odiado gen Murakami permanece intacto (si acaso reforzado) en los siete cuentos que componen el presente volumen. Ningún cambio radical ni revolucionario hay por descubrir en esta última tanda de relatos que nos trae el escritor japonés: sus personajes transitan los mismos y solitarios flujos narrativos, dejando a su paso un perturbador rastro de tristeza, melancolía y alienación especialmente contraindicado para individuos en bajo estado de ánimo. Tal y como indica su título, existe en Hombres sin mujeres la intención de entrelazar todas las historias bajo un mismo denominador común: una omnipresente ausencia femenina que ejerce como hilo conductor de todos esos sentimientos que explotan sin hacer ruido a lo largo de la antología. Emociones raras, complejas, desconocidas, todas se van acumulando en una especie de marea que lentamente se desborda y te ahoga. El resultado, un libro demoledor de principio a fin que, bajo mi punto de vista, se encuentra entre las mejores producciones del autor.

Trainspotting, Irvine Welsh - ★★★½

Tengo en casa una estantería especial. Una balda dedicada exclusivamente a toda esa literatura lisérgica que rige el funcionamiento de la narrativa mediante una serie de reacciones químicas. Sobra decir que, de entre todos los títulos disponibles, Trainspotting conforma el buque insignia de este modesto repertorio aún en proceso de construcción. Y aunque llevaba bastante tiempo queriendo leerlo, ha sido mi reciente escapada a Edimburgo, ciudad en la que transcurre mayoritariamente la acción de la novela, el impulso definitivo que necesitaba para lanzarme al fascinante mundo de la drogodependencia como movimiento político. Sin duda, Trainspotting es todo lo que se pueda esperar de ella y más. Es sucia, inmunda, despiadada, cruel y, en ocasiones, asquerosa hasta niveles nauseabundos. Constituye una impagable y extraordinaria crónica social del momento en que se inspira. Está plagada de personajes, escenas, diálogos y situaciones brillantes. Y aún así, tal y como me sucedió con En el camino, no he logrado conectar con la novela de Welsh a un grado más profundo que el de mero reconocimiento de sus méritos. Lo cual está muy bien, por supuesto. Pero no sé... será que las drogas no están hechas para mí.


Resumen [Junio 2015]

jueves, 16 de julio de 2015

Resumen Mensual no es ni más ni menos que un breve repaso de las lecturas que han pasado por nuestras manos, sus correspondientes reseñas, progreso de los diferentes desafíos y otras noticias similares.





Un mes más, aunque con un poco de retraso esta vez, hoy os traigo el resumen de mis lecturas durante el mes pasado. Junio no fue un mes tan fructífero como otros, pero aún así ha estado salpicado de lecturas muy buenas y variadas (y de algún que otro libro bastante olvidable también). En total, once han sido los libros que tuve tiempo de leer a lo largo del mes, cifra que por cierto va mermando alarmantemente a medida que avanza el año (si alguien conoce una fórmula milagrosa o un conjuro, ya que estamos para detener esta pésima tendencia, por favor, que me avise de manera urgente). Como siempre, a continuación os dejo con el correspondiente enlace a la reseña, en caso de que la haya. 


Ganador del "Sorteo 1400 seguidores"

martes, 2 de junio de 2015

Hoy empiezo esta entrada encomendándome al socorrido refranero español con ese "más vale tarde que nunca", y es que hace ya un mes que finalizó el sorteo por los 1400 seguidores del blog pero aún no había anunciado al ganador. Así pues, la persona escogida por Random.org para llevarse un ejemplar de El gusano de seda, de Robert Galbraith, es...







Lidia Casado
*reclamado*

¡Enhorabuena!


Recuerda que dispones de 48 horas a partir de hoy para enviarnos tus datos postales a la dirección de correo generacionreader@gmail.com. En caso de que el premio no sea reclamado, se procederá a la elección de un nuevo ganador. 
Al resto, muchas gracias por haber participado en el concurso y esperamos que haya más suerte la próxima vez. ¡Nos vemos!


Resumen [Mayo 2015]

lunes, 1 de junio de 2015

Resumen Mensual no es ni más ni menos que un breve repaso de las lecturas que han pasado por nuestras manos, sus correspondientes reseñas, progreso de los diferentes desafíos y otras noticias similares.





No os dejéis engañar por las cifras: mayo ha sido con diferencia el peor mes del año en términos literarios. Y no solo por las bajas puntuaciones que he ido repartiendo a lo largo de las últimas semanas -que también-, sino porque he padecido una prolongada e irritante apatía lectora a la que creía ser inmune hasta el momento y que me ha llevado a deambular por una (casi siempre) insatisfactoria ristra de novelas cortas. En ese sentido, la nueva edición del Reto 10x10 celebrada en mayo tampoco ha ayudado a disipar mi escasez de motivación para dedicar tiempo a la lectura, pues -aunque la valoración final es bastante positiva- el libro en cuestión ha sido un hueso duro de roer y me ha ocupado mucho más tiempo del que tenía pensado. Espero que en junio otro gallo nos cante. Y ahora, sin más rodeos, aquí os dejo el resumen de mis lecturas durante el pasado mes:





Albert Camus - Alianza Editorial - 128 páginas - [★★★½]


Anchee Min - Grijalbo - 352 páginas - [★★]


















Amélie Nothomb - Anagrama - 168 páginas - [★★½]






Reto continental: segunda parada

viernes, 8 de mayo de 2015

Estamos ya casi a mitad de 2015 y lo cierto es que solo he completado el primer itinerario de mi ambicioso proyecto a largo plazo. No sé cómo ha pasado, no sé muy bien quién ha dinamitado mis milimétricos planes, pero la realidad es que más vale darme prisa si quiero llegar a las próximas campanadas presumiendo de mantener intacta la dignidad lectora. Así que... ya habrá tiempo de analizar detenidamente mis atribuladas experiencias con la literatura china. Una vez más, ha llegado la hora de cargarse la mochila al hombro. Toca viajar de nuevo. Y en este caso, la hoja de ruta se desdobla en dos trayectorias tan dispares como cautivadoras: India y Turquía son los dos países elegidos para convertirse en la siguiente meta de este tour narrativo al que he decidido bautizar -en un arranque de originalidad- como Reto continental. ¿Quién dijo miedo? Ahora, sin más preámbulos, os presento los libros que van a acompañarme en la segunda fase de este desafío, que tendrá lugar durante los meses de mayo y junio. En fin, deseadme suerte... creo que la voy a necesitar.



Paz, Ahmet Hamdi Tanpinar
Sexto Piso - 504 páginas

Paz es una novela cargada de lirismo, en la que los agridulces destinos de los protagonistas –Mümtaz, Nuran, Suat e Ihsan– se mezclan continuamente con la belleza y el encanto inmortales de Estambul, hasta el punto de que la ciudad deviene mucho más que el fascinante escenario de sus encuentros y desencuentros, sus amores y desamores, y se impone como el personaje principal, inolvidable, de estas páginas. Con un lenguaje deslumbrante que evoca la atmósfera, los olores y los colores de Estambul –desde el hechizo atemporal del Bósforo hasta las calles de Gálata– en un período crucial de la historia moderna de Turquía, Tanpinar construye la novela alrededor de las tensiones que caracterizan el cambio de una época a otra. De las embriagadoras descripciones de la vida bajo el Imperio otomano se transita hacia el nacimiento de la República turca, que trae consigo la tensión entre Oriente y Occidente, entre tradición y modernidad, tensión que aún se encuentra presente en esta hermosa capital, seductora encrucijada en la que dos continentes convergen y se dividen.


Cevdet Bey e hijos, Orhan Pamuk
DeBolsillo - 736 páginas

Cevdet Bey e hijos es la primera novela de Orhan Pamuk. La historia comienza en 1905, a finales del reinado del sultán otomano Abdülhamit, en Estambul. Cevdet, un destacado comerciante de lámparas y artículos de ferretería que sueña con hacer fortuna y disfrutar de una vida al estilo occidental, está a punto de casarse con Nigân. Al modo de las sagas decimonónicas, esta novela recorre el siglo XX acompañando a tres generaciones de la familia, desde principios de siglo hasta los años setenta, y narra la historia de los habitantes de la República de Turquía. En especial la de las grandes familias, que hacen sus compras en Beyolu y se reúnen para escuchar la radio los domingos.


Un perfecto equilibrio, Rohinton Mistry
Literatura Random House - 736 páginas

Año 1975, una ciudad india junto al mar. El gobierno acaba de declarar el estado de emergencia y, dada la escasez de vivienda, cuatro personas se ven obligadas a compartir un pequeño apartamento. Forman un cuarteto especial: Dina, una costurera de cuarenta años viuda desde hace veinte y decidida a no volver a casarse; Maneck, que ha dejado su hogar en un pueblo de montaña obligado por sus padres a estudiar en la ciudad, y el optimista Ishvar y su sobrino Omprakash, dos sastres que han huido de la terrible violencia de castas que existe en su pequeña aldea natal. Unidos solo por el hilo impersonal de la necesidad común, estos cuatro personajes ven cómo sus vidas se entretejen de manera inexplicable e inseparable. La confianza, el humor y el afecto que crecen gradualmente entre ellos se convierten en baluarte contra los rigores y las maquinaciones de la vida diaria, manteniéndolos unidos tanto para lo bueno como para lo malo. 


La hondonada, Jhumpa Lahiri
Salamandra - 416 páginas

Los hermanos Subhash y Udayan viven en un humilde barrio de Calcuta donde, durante la temporada de lluvias, un lecho seco entre dos lagunas se transforma en un gran espejo de agua. Allí, en la hondonada, transcurre su infancia, jugando al fútbol o nadando, a merced de la naturaleza. Pero la hondonada es algo más que un pedazo de tierra. Es el vacío en el corazón de los hermanos cuando empiezan a crecer y sus caminos se separan de forma inexorable, uno en la India y el otro en Rhode Island. Años después, cuando la tragedia irrumpe en sus vidas, Subhash regresa a su país con la esperanza de recomponer una familia desgarrada a consecuencia de los actos de Udayan, que afectarán a los destinos de su joven esposa, de sus padres y de su hermano mayor.


Los versos satánicos, Salman Rushdie
DeBolsillo - 680 páginas

Un avión secuestrado estalla a gran altura sobre el canal de la Mancha. Dos supervivientes caen al mar: Gibrel Farishta, un legendario galán cinematográfico, y Saladin Chamcha, el hombre de las mil voces, autodidacta y anglófilo furibundo. Consiguen llegar a una playa inglesa y notan unos extraños cambios: uno ha adquirido una aureola y el otro ve con horror cómo crece el vello de sus piernas, los pies se le convierten en cascos y las sienes le abultan... Los versos satánicos es la novela más célebre, iconoclasta y polémica de Salman Rushdie. Una referencia ineludible de la literatura de nuestro tiempo.



Namaste!


Resumen [Abril 2015]

lunes, 4 de mayo de 2015

Resumen Mensual no es ni más ni menos que un breve repaso de las lecturas que han pasado por nuestras manos, sus correspondientes reseñas, progreso de los diferentes desafíos y otras noticias similares.






Un mes más, hoy os traigo el resumen de mis lecturas durante las últimas semanas. Abril ha sido -como todos los de este año, ahora que lo pienso- un mes bastante fructífero, cargado de lecturas muy buenas y variadas. Clásicos subterráneos, prestigiosos premios internacionales, extraordinarios nuevos talentos, reencuentros con algunos de mis autores favoritos, alguna que otra cosilla infumable... pero en general, un recuento enormemente positivo. Diecisiete han sido los libros que tuve tiempo de leer en abril y aquí os los presento con el correspondiente enlace a la reseña, en caso de que la haya. Ahora, decidme: ¿habéis leído alguno de estos títulos? ¿Tenéis ganas de conocer mi opinión sobre alguno en especial? ¡Soy todo oídos!






Terry Pratchett - DeBolsillo - 320 páginas - [★★★]






Brandon Sanderson - Delacorte Press - 35 páginas - [★★½]






Sarah J. Maas - Bloomsbury - 562 páginas - [★½]








Yasunari Kawabata - Austral - 240 páginas - [★★★½]




John Kennedy Toole - Anagrama - 392 páginas - [★★★★½]







 
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