► Título original: Bunny
► Traducción: Jaime Valero Martínez
► Año: 2019
► Edición: Stefano Books (2025)
► Páginas: 352
Uno pasa la última página de Bunny con la sensación de no tener ni idea de lo que acaba de haber leído. Y sin saber decidir si eso es necesariamente bueno o malo. Lo mejor que se puede decir de la novela de Mona Awad (Montreal, 1978) es que goza de una vigorosa capacidad para dejarte patidifuso. Narrada por una estudiante de posgrado que cursa un taller de escritura creativa en una de las universidades más prestigiosas de Estados Unidos, Bunny es, al menos en la superficie, el delirante relato de una chica solitaria e incomprendida que forjará una insólita amistad con un grupo de compañeras tan seductoras como peligrosas.
Desde luego, Samantha Heather Mackey no podría ser más diferente al resto de alumnas de Warren, Nueva Inglaterra. Estiradas, histriónicas, elitistas y empalagosas, las integrantes más notorias del programa de Bellas Artes al que acude Samantha son las típicas niñas privilegiadas que constituyen el foco de todas las miradas y se llaman entre sí con apelativos tan cariñosos como ridículos. Samantha odia encarecidamente a las «Bunnies», odia su inexplicable carisma, su hipnótica presencia y el magnetismo natural que irradian allí por donde pasan. Sin embargo, cuando Samantha recibe de forma inesperada una invitación anónima al Salón de las Obscenidades de las «Bunnies», el irresistible impulso de atravesar el umbral al universo pomposo y edulcorado de sus acérrimas adversarias se convertirá en una posibilidad demasiado tentadora como para rechazarla.
Lo que Samantha no se podía llegar a imaginar es que la guarida de las «Bunnies» es en realidad una suerte de laboratorio macabro donde sus cuatro fundadoras realizan siniestros rituales a partir de cadáveres de conejos con el objetivo de crear al novio perfecto. Como si Frankenstein se hubiera fusionado con una versión «dark academia» de Chicas malas, Bunny es una fascinante reinterpretación de la novela de campus que hace alarde de una ejecución absolutamente loca. La de Mona Awad es una obra sensual y excéntrica que indaga en las pasiones enfermizas de la juventud mientras su protagonista es fagocitada por un febril comando de encantadoras féminas que poco a poco empezarán a actuar y pensar como una inquietante mente colmena.
Con un estilo provocativo, entre pueril y estridente, pero ciertamente subyugante, Mona Awad explora la faceta más escabrosa de la ficción como subterfugio de la realidad y nos permite adentrarnos en un universo glamuroso y decadente a partes iguales que está repleto de imágenes donde coexisten el horror, el humor y la libido. Bunny es una novela heterogénea e inclasificable que da coquetos brincos en una zona donde la tensión entre el Eros y el Tánatos espolea los deseos más recónditos de la protagonista. Deseo, por encima de todo, de pertenencia. De no sentirte como la rara aun cuando sientes que no encajas en la atmósfera dominante. De reconciliarte con tu pasado traumático. De encontrar, en definitiva, los recursos para procesar ciertos episodios difíciles de narrar.
A través de la experimentación y la inagotable pulsión creativa, Samantha buscará, muy a pesar de las «Bunnies», una innovadora forma de graduarse en la escuela de lo bizarro con matrícula de honor. Mona Awad ha construido una obra visceral y rocambolesca donde los límites entre la realidad y la ensoñación se difuminan a pasos agigantados mientras se cierran los párpados y las voces se abren de piernas. Una novela que huele a fragancias afrutadas, laca de uñas y algodón de azúcar mezclado con el ferruginoso sabor de la sangre entre las encías. No será la novela más formalmente virtuosa, ni la más elocuente, pero desde luego, si algo ha conseguido lograr Bunny es mantenerme en un permanente estado de embriaguez literaria en un intento casi siempre infructuoso por descifrar sus exhuberantes códigos.
«No tienes la menor idea, ¿verdad?, parece decirme el conejito. Qué pena, Samantha. Qué perdida estás. Es una lástima que cuando alguien te pregunta «¿Qué quieres?», solo se te vengan a la mente un par de manos aferrando unos despojos.»
★★★





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