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Robert Plunket - Los papeles de Harding

lunes, 10 de noviembre de 2025



► Título original: My Search for Warren Harding
► Traducción: Regina López Muñoz
► Año: 1983
► Edición:  Impedimenta (2025)
► Páginas: 336


Breve pero accidentado, el mandato del republicano Warren G. Harding fue un período de la democracia estadounidense marcado por varios escándalos de corrupción y una tumultuosa vida sentimental cuya versión biografiada se convirtió en un bestseller distribuido de puerta en puerta de forma clandestina. Publicada por primera vez en 1983, Los papeles de Harding, del norteamericano Robert Plunket (Greenville 1945), se adentra de lleno en este infame capítulo de la historia yankee para regalarnos una novela inclasificable, a medio camino entre la comedia de enredo y el reportaje periodístico, sobre un aspirante a escritor que investiga el paradero de la amante de Harding con el objetivo de conseguir el testimonio definitivo del romance más jugoso del siglo.

Así, tras tirar de contactos en el corazón de la industria cinematográfica a través de su amiga Eve Biersdorf, el joven académico Elliot Weiner se instala en la decadente mansión de Rebekah Kinney con la esperanza de engatusar a la vieja y echarle el guante a la colección de fotografías, cartas eróticas y demás memorabilia que documentarían su apasionado idilio con el presidente Harding, así como la existencia de una hija no reconocida, Jonica, cuyas colosales dimensiones físicas y particular sentido de la moda constituyen una fuente inagotable de chascarrillos más bien deplorables por parte de Weiner.

Y es que el personaje central de la novela de Plunket, arquetipo del egocentrismo patoso y la ambición sin escrúpulos, supone el encanto más deliciosamente repulsivo de una novela delirante que sorprende en su absoluto desprecio por la cortesía y las normas del decoro. Elliot Weiner es un protagonista patético, obsesivo y movido por un arribismo supino que no dudará en recurrir a las artimañas más rocambolescas —aunque implique ligarse a individuos que parecen descartes de First Dates— para tratar de lograr un objetivo que se le escurre de las manos de formas absolutamente hilarantes.

Sulfúrica, trepidante y ofensiva a unos niveles que te obligan de vez en cuando echarte las manos a la cabeza, Los papeles de Harding es una histriónica comedia anclada profundamente en el esplendor de la era dorada de Hollywood que, en la novela de Plunket, muestra su cara más vacua y decrépita. Viejas glorias de la pantalla, aspirantes a rutilante estrella y actrices de éxito reconvertidas en locutoras del cotilleo más miserable se dan cita en una obra heterodoxa y muy divertida que, desde la más fehaciente falta de censura, nos recuerda lo refrescante y aliviador que puede llegar a ser indignarse por las patochadas irreverentes de un personaje ficticio.

Alternando una fascinante reconstrucción historiográfica de la vida de Warren Harding —que, francamente, ojalá hubiera ocupado más espacio en la novela— con las andanzas de Elliot Weiner recorriendo yates de lujo, fiestas estrepitosas, salas de urgencias y los antros más nauseabundos de la costa oeste estadounidense, Los papeles de Harding entreteje una historia de amor y estupor que parece una competición a contrarreloj por ver cuál de sus participantes da más vergüenza ajena. Crónica del declive de la sociedad norteamericana y manifestación de su hipocresía moral, Los papeles de Harding puede leerse también como una aproximación insinuante a los vericuetos del deseo homosexual, más sugerente que explícita, donde la atracción descarrila poco después de ponerse en marcha. Con un desarrollo imprevisible y un final sencillamente descacharrante, la novela más emblemática de Robert Plunket supone una interesante reivindicación del desenfreno narrativo más corrosivo, una apología del trasnocheo etílico y la incorreción política capaz de dejarte, como quien se despierta junto a un desconocido tras una buena juerga, totalmente traspuesto.


«Su mujer y su amante fueron su presidencia. Ellas la crearon, ellas le dieron forma, ellas le otorgaron su textura y su dimensión. Y ellas le pusieron fin.»


★★★

Iris Murdoch - Una cabeza cercenada

viernes, 19 de septiembre de 2025



► Título original: A Severed Head
► Traducción: Enrique Maldonado Roldán
► Año: 1961
► Edición:  Impedimenta (2023)
► Páginas: 272


Publicada originalmente en 1961, Una cabeza cercenada es el libro que necesitas leer de inmediato si crees que lo más emocionante que ha pasado este año es cuando pillaron al CEO de Astronomer siendo infiel en un concierto de Coldplay. Iris Murdoch (Dublín, 1919) es siempre una escritora con propuestas tan retorcidas como interesantes, pero lo cierto es que, aun habiendo leído varias obras suyas con anterioridad, nada me podía preparar para los niveles de sordidez, estupefacción y mala leche que la autora irlandesa iba a inocular en esta historia sobre poliamor, enredos eróticos y relaciones de poder en el seno de la alta sociedad londinense de los años 60.

Martin Lynch-Gibbon, el protagonista y narrador de Una cabeza cercenada, es un hombre ilustrado que guarda un terrible secreto: tiene una aventura. Lejos de sentirse culpable, Martin está firmemente decidido a mantener ambas relaciones, la de su esposa, Antonia, establecida sobre la sólida comodidad de la conveniencia, y la de su amante, Georgie, que constituye el terreno sobre el que dar rienda suelta a sus pasiones más desinhibidas. Sin embargo, los acontecimientos dan un truculento e inesperado giro cuando un día Antonia, entre inconsolables sollozos, le confiesa a su marido una noticia del todo insólita: se está acostando con su psicoanalista.

Lo que se desencadena a continuación es una delirante sátira en clave de comedia de situación, rozando la farsa, donde Iris Murdoch disecciona con afilado intelectualismo las complejas dinámicas que rigen los vínculos amorosos, desde los más urgentes e inevitables hasta los que causan absoluto
estupor. Como diría Raphael... «es un escándalo». Y es que la mayoría de cosas que suceden entre las páginas de esta novela estaban tipificadas en el código penal en el año de su publicación. Sin embargo, los personajes de Una cabeza cercenada no parecen interesados ni lo más mínimo en conocer lo que la ley —ni la moral— tiene que decir sobre lo que ocurre bajo sus sábanas, sino en procurar por todos los medios posibles que nadie tire de la manta.

Divertida y aguda, socarrona e irreverente, toda la novela se articula sobre una perversa inversión: la del adúltero convertido en cornudo. Murdoch coquetea con la idea de transformar el objeto de nuestro deseo en el deseo de otro sujeto. Y, como si fuera un experimento de laboratorio truncado por un simple decimal que no está en el sitio correcto, el resultado es una alquimia explosiva donde todo lo que conocíamos hasta el momento debe adquirir un nuevo significado. Un paradigma volátil donde el sexo ejerce de solución salina y la lujuria se convierte en un isótopo violento del amor.

Medio crítica social, medio reflexión filosófica sobre la fidelidad en el ámbito conyugal, Una cabeza cercenada es una novela absolutamente fascinante y que se lee con voracidad donde resplandecen la prosa académica de Murdoch, los giros argumentales cada vez más hiperbólicos, interacciones efervescentes e impredecibles entre los distintos actores y unos diálogos vibrantes que consiguen transmitir total naturalidad en medio del caos emocional más absurdo. Martin es un personaje memorable y encantador, una voz narrativa brillante que nos lleva de la mano por los pasajes más oscuros y perturbadores de la psique y del deseo, acompañándonos al lugar en el que Iris Murdoch guarda con tesón, como cabezas colgadas en una exposición de horrores, sus fetiches literarios más obscenos, pero también los más atractivos.


«Entre tanto, para mí era importante, incluso muy importante, que Antonia me considerara una persona íntegra; y, con ese nivel de autoengaño esencial para una farsa prolongada y fructífera, hasta me sentía una persona íntegra».


★★★

Tatiana Țîbuleac - El jardín de vidrio

martes, 15 de febrero de 2022



Título original: Grădina de sticlă
Traducción: Marian Ochoa de Eribe
Año: 2018
Edición:  Impedimenta (2021)
Páginas: 376


Cuenta la propia autora en el prólogo a la edición española que tal vez El jardín de vidrio «sea un hito en un camino muy largo y accidentado. O tal vez sea un mapa». Y es que el regreso de Tatiana Țîbuleac (Chisinau, 1978) tras deslumbrar con El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes no es sino literatura entendida como herramienta de búsqueda, la pulsión de encontrar tu espacio en un mundo que te repudia cruelmente sin motivo alguno.

Basada en las propias —y terribles— experiencias de la autora, El jardín de vidrio nos pone en la piel de Lastochka, una niña huérfana que es rescatada del orfanato en el que convive diariamente con el horror por una mujer llamada Tamara Pavlovna. Bajo su particular tutela a base de correctivos físicos, Lastochka se gana la vida recogiendo botellas por las calles de la capital moldava, encontrando a su paso un variopinto conglomerado de putas, alcohólicos, enfermos y lisiados que constituyen lo más parecido al concepto de familia que Lastochka ha conocido nunca.

En cada capítulo, breve y violento como una puñalada, Tatiana Țîbuleac esboza un brochazo impresionista del ocaso soviético en el que le ha tocado desenvolverse a la protagonista, relatando escenas de auténtico terror doméstico con su estilo poético y crepuscular tan característico. Al son de Chernóbil y la perestroika, la narración sigue una cronología desbaratada, intercalando episodios de la infancia de Lastochka con acontecimientos posteriores en los que observamos fugazmente su formación como médico o conocemos el destino aciago de muchos personajes. A veces una bofetada nos devuelve al presente, desde el que la narradora, convertida en madre de una criatura maltrecha y abandonada por su pareja, carga contra la indignidad de unos padres invisibles que se deshicieron de ella a muy corta edad.

A pesar de su naturaleza trágica y sus reminiscencias a drama dickensiano, El jardín de vidrio es una novela plagada de momentos absolutamente luminosos y conmovedores. La «perra salvaje» de Lastochka es capaz de pegar unas terribles dentelladas, pero no renuncia a conservar cierto grado de ingenuidad y pureza. El lenguaje es, y no solo en su aspecto formal, uno de los grandes pivotes de la novela. Lastochka, como la propia Țîbuleac, sufre en sus carnes un conflicto de identidad generado por la convivencia en su fuero interno de tres idiomas y dos alfabetos. ¿Se puede amar una lengua aprendida a mamporrazos? ¿Se puede amar, siquiera, en un mundo desprovisto de compasión por sus vástagos más desprotegidos y frágiles? Sensible y caleidoscópica, emotiva y demoledora a partes iguales, El jardín de vidrio muestra con rotunda claridad toda la luz que pueden reflejar los cristales rotos.


«Antes que vivir con vergüenza, Lastochka, mejor vivir con dolor. [...] La vergüenza no te quita nada, te añade algo. Se te clava como una astilla y te llena de pus. La aceptas un segundo y no se olvida de ti por los siglos de los siglos. Te salta al cuello, se te encarama, y ni la muerte te saca de debajo de su pie diabólico.»


PUNTUACIÓN: 

Elizabeth Harrower - La torre vigía

viernes, 5 de febrero de 2021



Título original:  The Watch Tower
Traducción: Jon Bilbao
Año: 1966
Edición: Impedimenta (2020)
Páginas: 312



Convertido en clásico de las letras australianas, aunque no muy conocido en nuestro país, La torre vigía se incorporaba hace apenas unos meses al catálogo de Impedimenta, editorial que viene de reivindicar la indómita figura de Barbara Baynton y su Estudios de lo salvaje. La novela de Elizabeth Harrower (Sidney, 1928), tenebrosa y resplandeciente a partes iguales, nos pone en la piel de las hermanas Vaizey, dos muchachas tan dispares como desprotegidas del mundo real y cuyas vidas se verán sacudidas por el repentino fallecimiento de su padre. Arrancadas de un día para otro del internado donde estudian, Laura y Clare pasarán a hospedarse con su indiferente madre, una mujer más preocupada por echar unas partidas al bridge con sus amigas que por las necesidades materiales y emocionales de sus hijas. 

Laura, la hermana mayor, asumirá sumisa no solo el papel de ama de casa, sino el de soporte económico del hogar. Su puesto en una fábrica de cajas le abrirá las puertas del corazón de su jefe, el emprendedor y admirado Felix Shaw, con quien acabará casándose por pura comodidad, sin saber que el matrimonio le guarda a Laura algunas sorpresas de lo más desagradable. Y es que el intachable y virtuoso Felix es también un perfecto abusador doméstico, una fuerza imparable de la naturaleza que descarga su furia ebria contra todo lo que le salga al paso. Pronto, las indefensas hermanas se verán encerradas en una torre de ambiente irrespirable. Harrower describe esta agónica convivencia entre las niñas y el monstruo con una templanza escalofriante, explorando de forma brillante las consecuencias de esta subordinación psicológica a las que las hermanas se ven sometidas. 

El silencio, la soledad, el sentimiento de invalidez... para Harrower, las secuelas mentales escuecen mucho más que cualquier moratón y parecen más difíciles de erradicar. En La torre vigía, los arrebatos violentos de Felix se ven precedidos por una elipsis que se cierne de manera conveniente sobre la narración. Harrower evita la tormenta, pero se detiene minuciosamente en los restos del naufragio. Sin embargo, la sensación es igualmente devastadora. La historia de Laura y Claire evidencia de manera significativa el ocaso de la infancia y la inocencia que va aparejada a ella. A pesar de ser la hermana pequeña, o precisamente por eso, Claire, aferrada a su febril imaginación, es la que dispone de más herramientas para combatir el trauma, siempre evadiéndose en el bullicio de vidas ajenas y de románticas fantasías. Laura, por su parte, encarna el eterno dilema de la víctima: incapaz de soportar la situación, pero tampoco de denunciarla, Laura deposita todas sus esperanzas en la providencia del destino. 

Teniendo el estallido de la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo, Elizabeth Harrower nos hace transitar en La torre vigía por un universo narrativo crepuscular, desangelado, un universo que parece lamentarse de una pérdida que aún no ha sufrido. «Bisoñas, triviales, seguras, avergonzadas, las hermanas Vaizey formaban parte de un auditorio que presenciaba la destrucción de la luz del mundo, desde las butacas rojas acolchadas en una oscuridad desinfectada que olía a lilas. Se hallaban constreñidas en sí mismas y en sus escasos centímetros cuadrados de conocimiento y experiencia. Percibían en cada una de ellas la ineptitud, la vacuidad y la frustración de quien busca agua en un pozo seco». Con un estilo sutil y deliciosamente elegante, Elizabeth Harrower nos ofrece en La torre vigía una lectura idónea para quien esté sediento de voces inéditas. 


«Estar ligada a alguien, en ese momento de su vida, a través de cualquier vínculo, pese a los buenos términos de este y lo grato que fuera, era tan apetecible como un estrangulamiento, y se le parecía bastante.»


PUNTUACIÓN: ★★★☆

Reseñas breves [183 - 185]

martes, 14 de mayo de 2019




Título original: Il diavolo nel cassetto
Traducción: Carlos Gumpert
Año: 2018
Edición: Gatopardo (2019)
Páginas: 136


En la última obra del italiano Paolo Maurensig (Gorizia, 1943), un editor de prestigio encuentra entre un montón de objetos olvidados un manuscrito en el que su autor, novelista en ciernes que acudía en Suiza a un congreso de psicoanálisis en calidad de consultor editorial, declara haber entrado en contacto con un sacerdote convencido de que el diablo camina entre los seres humanos con forma de hombre. A continuación, el religioso pasa a narrarle un truculento y perturbador episodio en el que una colonia de aspirantes a escritores fue sacudida por la aparición de un misterioso benefactor que, gracias a su codiciado certamen literario, consiguió enemistar a toda una comunidad de vecinos consumidos por la vanidad. Con ritmo de thriller y constantes guiños al Fausto de Goethe, Un asunto del diablo nos invita a reflexionar de manera brillante sobre los recovecos más oscuros de la narrativa, el origen del mal o la naturaleza intrínsecamente maligna de los impulsos que guían la creación literaria. «¿Qué es lo que induce a las personas a escribir, más que este vago temor de no haber hecho lo suficiente para garantizarnos una secuela de vida?». Breve pero contundente, Un asunto del diablo constituye una provocativa sátira sobre el mundo editorial, así como una impactante meditación sobre el incierto, aunque innegable, poder de la literatura.

PUNTUACIÓN: ★★★☆




Título original: I am, I am, I am
Traducción: Concha Cardeñoso
Año: 2018
Edición: Libros del Asteroide (2017)
Páginas: 272


Tras las novelas Tiene que ser aquí (2017) y La primera mano que sostuvo la mía (2018), Libros del Asteroide vuelve a apostar por Maggie O'Farrell (Coleraine, 1972) con Sigo aquí, un volumen de relatos autobiográficos en los que la autora irlandesa describe diecisiete experiencias cercanas a la muerte. Entre soberbias reflexiones sobre la fragilidad y el carácter azaroso de la vida, Maggie O'Farrell se nutre de estos (a veces, en sentido literal) roces con la muerte para trazar un fascinante recorrido por su vida que, paradójicamente, no hace sino acrecentar el inmenso terror y el extrañamiento que nos produce establecer un encuentro con la parca. Bajo títulos como «Cuello», «Pulmones», «Intestinos» o «Sangre», O'Farrell revela la dimensión altamente corporal de la obra y nos narra cómo se libró por puro milagro de ser asesinada por un depredador sexual, de desangrarse durante un parto, de ser apuñalada en plena exhibición por un lanzador profesional de cuchillos, de ahogarse en varias ocasiones arrastrada por la marea o de ver morir a su hija en sus brazos, víctima de un shock anafiláctico en mitad de la campiña italiana. Manifestando una sensibilidad inaudita para hermanar momentos verdaderamente dramáticos con un finísimo sentido del humor y una reconfortante ligereza, O'Farrell hace de Sigo aquí una de las lecturas más recomendables del momento. 

PUNTUACIÓN: ★★★★




Título original: Vara în care mama a avut ochii verzi
Traducción: Marian Ochoa de Eribe
Año: 2016
Edición: Impedimenta (2019)
Páginas: 256


Si no recuerdo mal, el propio Enrique Redel, director editorial de Impedimenta, calificó este libro como el mejor debut literario que había leído nunca. Pudiera uno pensar que detrás de esta osadía se esconde la comprensible euforia de un padre que habla de su hijo. Pero lo cierto es que, después de haber leído la sobrecogedora novela de Tatiana Ţîbuleac (Chisináu, 1978), estoy muy cerca de atreverme a afirmar lo mismo. El testimonio de Aleksy, un pintor atormentado que rememora —como parte de su terapia psiquiátrica— el último verano que pasó con su madre, posee una brutal carga emotiva capaz de sumirte en el más profundo vacío existencial. Aturdido por la pérdida de su hermana pequeña y los múltiples desencantos de una vida marcada por la crudeza y el abandono, Aleksy arremete de manera indiscriminada contra los esfuerzos de su madre por forjar una relación amable con él antes de que el cáncer se la lleve. «Comprendí que se acercaba el final. Mi madre había comenzado en ese momento el viaje hacia el lugar en el que se encuentra ahora. Hacia su estrella en la Osa Menor, hacia su campo de girasoles suspendido en el cielo o tal vez hacia otro universo, donde existe tan solo un Mar Entero de Esmeralda, que de vez en cuando se desmigaja y llega a otros mundos en forma de ojos verdes». Desapacible, áspera, pero acuñada con un estremecedor lirismo que se palpa en cada página, El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes es una obra absolutamente imprescindible en el que la rabia y la impotencia adquieren su dimensión más íntima y conmovedora.

PUNTUACIÓN: ★★★★☆

Natsume Sōseki - Más allá del equinoccio de primavera

lunes, 18 de marzo de 2019



Título original: 彼岸過迄 (Higan Sugi Made)
Traducción: Yoko Ogihara, Fernando Cordobés
Año: 1912
Edición: Impedimenta (2018)
Páginas: 336


El pasado mes de noviembre se publicaba —como viene siendo habitual, bajo la mano de Impedimenta— una de las pocas novelas de Natsume Sōseki que permanecían inéditas en castellano. A pesar de que no se encuentra entre las más conocidas, Más allá del equinoccio de primavera (1912) poco o nada tiene que envidiar a otras grandes obras del maestro japonés como Kokoro (1914) o Soy un gato (1905). 

Escrita casi al final de su vida, la entrañable historia de Keitaro Tagawa, un joven recién graduado que trata de abrirse hueco en el competitivo mundo laboral, posee la arrebatadora desazón existencial que suele impregnar la narrativa de Sōseki. Abatido por una agotadora e infructífera búsqueda de empleo, Keitaro languidece bajo el peso de la monotonía hasta que se cruza con un enigmático individuo llamado Morimoto, trabajador en una estación de ferrocarril que le llenará la cabeza de relatos delirantes y anécdotas pintorescas. Su amistad con Morimoto le contagiará el gusto por las historias ajenas, haciendo crecer en su interior una insaciable necesidad de desentrañar el extraordinario misterio por el que se caracterizan las relaciones humanas.

La repentina e inesperada desaparición de Morimoto, que huye dejando tras de sí únicamente una misiva y un bastón tallado a modo de regalo, proporciona el contexto idóneo para que Keitaro se convierta en el protagonista de su propia aventura. Enfrascado de nuevo en su propósito —mucho más laborioso de lo que imaginaba para alguien con su nivel de educación— de encontrar una ocupación con la que ganarse el sustento, Keitaro acude al encuentro de un antiguo compañero de estudios llamado Sunaga. Tras una impredecible y precipitada cadena de acontecimientos, Keitaro se verá ejerciendo de espía para Taguchi, tío de Sunaga, quien le ordena seguir los pasos de un desconocido fácilmente reconocible por un lunar en el entrecejo.

Así, bajo esta premisa algo murakamiana, Natsume Sōseki construye una novela sorprendente y polifacética en la que su protagonista irá cediendo el testigo de la narración hasta convertirse, como el lector, en mero observador del intrincado tapiz humano que se despliega entre las páginas de Más allá del equinoccio de primavera. Demostrando un asombroso dominio de ambos registros, Sōseki entrelaza la detectivesca trama de Keitaro con una demoledora tragedia amorosa que involucra al desdichado Sunaga y a su encantadora prima Chiyoko. 

Como viene siendo habitual en sus novelas, Sōseki somete los dictados del corazón a los designios del destino, dos conceptos a menudo enfrentados que cobran, en manos de Sōseki, un estrepitoso y fatal cariz. Con su estilo luminoso y ligero, Sōseki es capaz de sondear las abismales simas de la naturaleza humana, diseccionando emociones complejas y contradictorias con precisión quirúrgica. Tal y como el Keitaro de la novela, uno abandona la lectura de Más allá del equinoccio de primavera con la certeza de que algo «ha agitado su ser, ha permeado hasta llegar a las capas más profundas, donde se ha decantado»


«Vivir en una gran ciudad le permitía no solo soñar con países y gentes exóticas, sino deleitarse en la contemplación de mujeres normales y corrientes que veía a diario en los tranvías, de hombres con los que se cruzaba cuando salía a pasear. Pensaba que, tras su apariencia de normalidad, todos ellos escondían algo fuera de lo común bajo el forro de sus abrigos, en las mangas. Deseaba mirar ahí dentro, echar un vistazo a lo extraordinario y fingir después que no había ocurrido nada».


PUNTUACIÓN: ★★★☆

Barbara Baynton - Estudios de lo salvaje

martes, 22 de enero de 2019



Título original: Bush Studies
Traducción: Pilar Adón
Año: 1902
Edición: Impedimenta (2018)
Páginas: 208


Barbara Baynton (Scone, 1857) es otra de esas autoras «redescubiertas» que, por desgracia, no han obtenido reconocimiento literario hasta muchas décadas después de su muerte. En el caso de Baynton, los motivos se deben al carácter rebelde y disonante de su obra, muy alejada de la visión bucólica y edulcorada, por no decir falsa, que sus coetáneos trataban de proyectar acerca del medio rural australiano. Los seis relatos reunidos en Estudios de lo salvaje muestran una realidad que poco o nada tiene que ver con el naturalismo romántico. Adentrarse en la obra de Baynton supone estar expuesto a las inclemencias de la meteorología y del terreno, un entorno feroz e inhóspito en el que los personajes, en su mayoría mujeres, se desenvuelven a duras penas mientras luchan por no caer víctimas de un arrollador clima de violencia.

Si bien confluyen en una visión aciaga y sin paliativos de la vida en el campo —que deja, por cierto, en peor lugar a los hombres que a las bestias—, las historias que conforman Estudios de lo salvaje ofrecen una amplia variedad de combinaciones narrativas en las que Baynton juega hábilmente con el tono del relato. Así, encontramos en «La soñadora», en el que una joven se enfrenta a todo tipo de amenazas y obstáculos en el camino de vuelta a casa, un inquietante devaneo hacia el gótico que choca de frente con el toque humorístico, casi paródico, de «Una iglesia en la maleza», en el que los miembros de una comunidad rural hacen alarde de su hospitalidad mientras discuten asuntos cotidianos en pleno oficio religioso.

«Billy Skywonkie», por otro lado, es un punzante a la vez que sutil ejercicio de denuncia social en el que se pone de manifiesto la explotación sexual de la que eran objeto las mujeres aborígenes o mestizas de la época. De hecho, las mujeres en general no salen muy bien paradas en las historias de Barbara Baynton. Relatos como «La compañera de Squaker» o «El instrumento elegido», dos de los más estremecedores e implacables del conjunto, son quizá la mejor prueba de ello. En el primero asistimos al lento pero imparable declive de una campesina que, tras sufrir un aparatoso accidente que la deja inválida, queda a merced de un hombre violento y déspota. En el segundo, otra mujer cae víctima de la demoledora brutalidad masculina por culpa de un fanático que la confunde con la aparición de una virgen, acarreándole consecuencias devastadoras.

Dura, agreste, sin miramientos de ninguna clase. En la literatura de Barbara Baynton no hay espacio para concesiones ni despliegues de misericordia. Su retrato feroz del bush australiano puede resultar todo lo innovador y revolucionario que se quiera, pero no oculta el hecho de que a veces resulta arduo dilucidar un hilo argumental entre la maleza narrativa que abunda a lo largo de la obra. Estudios de lo salvaje es una colección interesante pero irregular, con relatos sobresalientes que coinciden con los tramos más oscuros del libro y otros menos brillantes cuya esencia se diluye en observaciones y diálogos más bien dispersos. La recuperación de Barbara Baynton supone, sin ninguna duda, una empresa valiente y audaz, aunque no sé si necesaria.


«Lo que descubrió allí dentro, la imagen de aquel perro con las costillas rotas tras lo que parecía haber sido una lucha delirante contra el horror, y el reproche que vio en sus ojos salvajes, era un recuerdo que el hombre no estaba dispuesto a compartir con ella».


PUNTUACIÓN: ★

Maurice Dekobra - La Madona de los coches cama

martes, 9 de octubre de 2018


«—Todos esos detalles son ciertos, doctor —intervino entonces lady Diana—. Tiene usted ahí una idea bastante precisa de mi persona. Ni estoy medio loca ni soy una ninfómana. Vivo la vida como una mujer emancipada que, ya en su pubertad, se liberó de las cadenas de la hipocresía propia de sus compatriotas».


Título original: La Madone des Sleepings
Traducción: Luisa Lucuix Venegas
Año: 1925
Editorial: Impedimenta
Páginas: 304


Un rápido vistazo a las primeras páginas de La Madona de los coches cama aporta pruebas más que suficientes para entender la demoledora repercusión que obtuvo este libro en el momento de su nacimiento. Al fin y al cabo, no todas las novelas abren con su desinhibida protagonista procurando alcanzar el orgasmo en la consulta de un estupefacto psiquiatra. Publicada originalmente en 1925, y después de convertirse en un imbatible bestseller que reportó a su autor popularidad a nivel internacional, la desternillante obra de Maurice Dekobra (París, 1885) ha permanecido agazapada en un discreto tercer o cuarto plano hasta que Impedimenta ha decidido, con muy buen criterio, rescatarla del olvido.

La Madona de los coches cama es, sin ningún género de duda, una de las novelas más hilarantes y descaradas que he leído en mucho tiempo. Su protagonista, lady Diana Wynham, es una despampanante aristócrata escocesa —viuda de un diplomático que hizo fortuna en el negocio del petróleo— cuya mayor satisfacción consiste en escandalizar a la sociedad de su época y protagonizar todo tipo de pervertidas habladurías. Consciente de su incomparable atractivo erótico, Diana abraza su sexualidad con una naturalidad sin precedentes, brincando de cama en cama y dilapidando sin miramientos el remanente de su menguante patrimonio. 

A su lado permanece, a modo de leal mandatario, el príncipe Gérard Séliman, un caballero e infalible seductor que vela por el bienestar de Diana de manera, por increíble que parezca, totalmente altruista. Obligado a escapar de Estados Unidos tras conocerse que mantenía una relación adúltera con sus propia hijastra, Séliman se dedica ahora a beber los vientos por lady Wynham, a la que no se atreve a conquistar por temor a corromper los nobles términos de su relación laboral. Sabedora de su precaria y desesperada situación financiera, lady Wynham urde un descabellado plan para adquirir un campo de pozos petrolíferos —propiedad de su difunto marido— que yace ahora en poder de los bolcheviques soviéticos. Junto al inseparable Séliman, ambos se embarcarán en una descacharrante aventura por media Europa, plagada de espías, revolucionarios sin escrúpulos y amantes despechadas.

A través de un estilo pomposo y exacerbado que casa tremendamente bien con el tono de la novela, Maurice Dekobra elabora en La Madona de los coches cama una historia tan fascinante como impredecible en la que se percibe, bajo ese pretendido humor desenfadado, el escepticismo ideológico del autor ante el surgimiento de la imparable maquinaria comunista. Dekobra reflexiona sobre totalitarismos y diferencias de clase con la socarronería que le caracteriza, pero sin perder ni un ápice de contundencia. La frivolidad recalcitrante de Lady Wynham, así como el romanticismo indiscriminado de Séliman, vertebran la vertiente cómica de una novela que no da la espalda a los episodios más truculentos del período de entreguerras. Concisa, certera y sin ramificaciones innecesarias, esta sensacional novela de Maurice Dekobra evidencia un magistral manejo del hilo narrativo, así como del suspense que lo mantiene vivo desde su planteamiento hasta su frenética conclusión.

PUNTUACIÓN: ★★★★

Penelope Mortimer - Papá se ha ido de caza

jueves, 5 de julio de 2018


«Las mujeres no comparten esta aquiescencia. Como pequeños icebergs, mantienen su cara despierta y rutilante por encima del agua; bajo la superficie, sumergida a muchas brazas de ociosa profundidad, retienen su propia personalidad».


Título original: Daddy's Gone A-Hunting
Traducción: Alicia Frieyro
Año: 1958
Editorial: Impedimenta
Páginas: 320


En Papá se ha ido de caza —inédita hasta el momento en castellano— la escritora británica Penelope Mortimer adelanta temas que volverían a ser objeto de estudio en su siguiente y más conocido trabajo, El devorador de calabazas. Ambas novelas coinciden en ofrecer una perspectiva opresiva y deprimente de la vida doméstica, una visión que retrata a sus respectivas protagonistas femeninas como auténticas mártires narcotizadas por la soporífera cotidianidad y una aplastante falta de estímulos. 

En esta situación límite encontramos a Ruth Whiting nada más comenzar la novela de Mortimer, quien no tuvo más que recurrir a su propia biografía para encontrar espantosos episodios de esclavitud conyugal. El progresivo deterioro emocional de Ruth, que comienza a mantener conversaciones consigo misma para combatir el sepulcral silencio de la casa, acontece ante la indiferente complicidad de amigos y conocidos. Sin embargo, cuando descubre que su hija adolescente se ha quedado embarazada de un compañero de estudios al que en el fondo desprecia, Ruth encontrará motivos más que suficientes para intentar escapar de su alienante rutina. 

Abocada a un matrimonio infeliz por culpa de un embarazo no deseado, Ruth contempla ahora cómo el fruto de su vientre debe enfrentarse a la misma decisión que ella: tener el bebé o no. Penelope Mortimer aborda así una interesante conversación en la que se ponen de manifiesto las consecuencias que sufren las mujeres al vivir bajo la supremacía masculina y ver tanto sus necesidades como sus expectativas relegadas a una posición donde no supongan estorbo alguno para las aspiraciones de cuantos hombres las rodean. Su estilo conciso y mordaz sirve como soporte idóneo a las incisivas observaciones de Penelope Mortimer sobre cuestiones como el aborto, la maternidad y el precario papel de la mujer en la sociedad británica de la época.

Papá se ha ido de caza es, sin duda alguna, un texto crudo y revolucionario para su tiempo, un relato estremecedor, no tanto por sus formas, sino por las terribles implicaciones de lo que cuenta. Penelope Mortimer describe la sordidez del horror a pequeña escala con una impasibilidad que asusta. Su astucia narrativa consigue destapar la villanía de los gestos bienintencionados y desenmascara la doble moralidad de un entorno que quiere aparentar la más absoluta pureza mientras la suciedad se acumula en sus quirófanos clandestinos. A pesar de este escenario desolador, el vínculo entre madre e hija se estrecha con una intensidad que solo un trauma compartido parece permitir. Y esa es, quizá, la luminosa culminación de una novela sombría donde, paradójicamente, nada escapa al escrutinio masculino pero todo ocurre cuando papá mira para otro lado. 

PUNTUACIÓN: ★

Kingsley Amis - Lucky Jim

lunes, 30 de abril de 2018


«Así son las cosas. Atribuirlas a la suerte no las hace menos ciertas ni les resta importancia».


Título original: Lucky Jim
Traducción: Eder Pérez Garay
Año: 1954
Editorial: Impedimenta
Páginas: 384


Jim Dixon necesita un golpe de suerte. A punto de terminar el curso universitario, su puesto como profesor agregado de Historia Medieval pende de un hilo. Para asegurar su continuidad, Dixon reclama desesperadamente la aprobación de su jefe de departamento, un ampuloso y ensimismado catedrático al que no parece importarle lo más mínimo el futuro de su colega ni el brillante artículo sobre la «Alegre Inglaterra» que podría granjearle el favor de la comunidad académica. Para colmo, Jim se encuentra algo ajetreado tratando de mantener a flote su tormentosa relación con Margaret, una mujer histérica y dada al dramatismo que se recupera de un intento de suicidio motivado por la ruptura con su anterior pareja. 

Publicada por primera vez en 1954, Lucky Jim constituye el sorprendente e hilarante debut novelístico de Kingsley Amis, escritor británico que llegó a convertirse en uno de los más significativos de su generación y padre del también escritor Martin Amis. Ganador del premio Somerset Maugham, Lucky Jim está considerado como una de los libros más divertidos del siglo XX y una especie de prototipo que prefiguró la novela de campus. Sin duda, parte de su magnífico encanto reside en la concatenación de desgracias que le ocurren a su protagonista y que le entorpecen, cuando no le impiden, la consecución de sus elevadas aspiraciones profesionales y personales. 

Jim Dixon es un personaje peculiar, un tipo cuya seguridad en sí mismo roza el engreimiento ególatra, pero que en ningún momento resulta antipático ni desagradable, quizá precisamente por su monumental torpeza a la hora de desenvolverse en la esfera social. Kingsley Amis creó para su novela a un memorable fracasado que tan pronto se ve domeñado por la prudencia como espoleado por unos deseos irrefrenables de enzarzarse a puñetazos. Amante incorregible de los cigarrillos y las pintas de cerveza, el «afortunado» Jim se cruza a lo largo de la novela con un sinfín de contratiempos que elevan la comicidad y el tono burlesco de la historia hasta niveles peligrosos para el diafragma.

Ambientada en algún momento poco después de la Segunda Guerra Mundial, la historia de Lucky Jim no está exenta de cierta crítica a las maneras encorsetadas de la sociedad inglesa, firmemente asida a costumbres y tradiciones ancladas en un pasado mohoso que los miembros del claustro universitario de la novela vienen a representar. A pesar del férreo inmovilismo social de sus congéneres, Dixon pretende hacerse un hueco destacado en la vida del campus sin reflexionar en el obstáculo que podrían suponer sus accidentadas resacas, los enconados enfrentamientos con Bertrand Welch, el hijo de su jefe, o sus exasperantes devaneos amorosos con la bella y escurridiza Christine. ¿Está el triunfo de sus pretensiones determinado por la suerte o depende de una aritmética retorcida en la que dos fallos suman un acierto? Cualquier cosa puede pasar en esta alocada e impredecible novela de Kingsley Amis.

PUNTUACIÓN: ★★★☆

Martine Desjardins - La cámara verde

lunes, 12 de febrero de 2018



Título original: La Chambre verte
Traducción: Luisa Lucuix Venegas
Año: 2016
Editorial: Impedimenta
Páginas: 256


«Estaba segura de que terminarían encontrando el cadáver». Así de contundente comienza La cámara verde, último trabajo de la escritora canadiense Martine Desjardins. La promesa de un misterio que nace en la primera página y se resuelve en la última es sin duda un gancho eficaz. No obstante, su fantástico desenlace no es el único aliciente para leer la novela de Desjardins. La cámara verde, galardonada con el premio Jacques-Brossard de Ciencia Ficción y Fantasía, es una lectura dinámica en todo su desarrollo, pródiga en golpes de efecto y tremendos giros narrativos. Los personajes que la habitan atesoran sus secretos como quien guarda la combinación de una caja fuerte, sellando el pasado en una estancia acorazada donde almacenar todo ese material inflamable que se acumula con el paso de los años.

Ultrajes, traiciones, castigos inhumanos... La familia Delorme tiene muchas cosas que ocultar en relación a su fortuna, amasada, no gracias a la dedicación y el esfuerzo, sino al pillaje y la racanería. El patriarca de los Delorme, un astuto campesino llamado Prosper, logró vender sus tierras a precio de oro cuando la Canadian Northern pretendía extender por todo el país su monstruoso proyecto ferroviario. A partir de ese momento, el dinero se transformó en la religión de los Delorme, cuyos miembros, consagrados ahora a la particular liturgia de conservar sus riquezas, serán capaces de cometer auténticas atrocidades en nombre de la Santa Economía.

Louis-Dollard, primogénito del fallecido Prosper, fantasea con la idea de apostar a los caballos. Sin embargo, su esposa Estelle, para quien «malgastar» constituye un verbo execrable, se lo impide a base de reprimendas inapelables. La de Estelle es una política de austeridad suprema que deja en bragas el ascetismo de los monjes tibetanos. Controladora, obsesiva y totalitaria en el ejercicio de sus funciones, Estelle es una mujer sin escrúpulos que ha olvidado por completo el significado de la compasión y la caridad. Con mano de hierro dirige las vidas de quienes la rodean, convirtiendo a sus tres cuñadas, Mórula, Gástrula y Blástula, en meras subordinadas y a su hijo Vincent en una pieza de tablero cuyo valor está supeditado al de una buena dote matrimonial. Por eso, cuando Estelle descubre que la joven Penny Sterling se ha lucrado de manera descomunal gracias a las ventas de un popular juego de mesa, tratará por todos los medios de conseguir que sea su nuera.

Plagada de sátira y de un perturbador humor negro, La cámara verde es una fábula aleccionadora sobre las consecuencias de la avaricia llevada al extremo, un relato mordaz, cáustico y dotado de cierta impasibilidad que resta dramatismo a las brutalidades que se llevan a cabo en sus páginas. A medio camino entre el thriller gótico y la tragedia shakesperiana, La cámara verde apoya un pie en los terrenos del género fantástico al seleccionar la mansión de los Delorme como voz narradora omnisciente que va desentrañando los peculiares vínculos afectivos de los personajes —así como sus escabrosos antecedentes— mientras lamenta el avance de su deterioro físico. Empleando un lenguaje rico y señorial, más cercano al de la novela victoriana que al de la narrativa contemporánea, Martine Desjardins nos deleita con una intrigante historia de celos, odios y ambición desmedida donde la naturaleza humana se revela en su más absoluta miseria y mezquindad. Otra rara avis de Impedimenta para lectores que disfruten navegando a contracorriente. 


«Pero una casa no tiene más alma que la de sus ocupantes, y apenas me reconocerán. Me habré convertido en una extraña para ellos. Les parecerá incluso que nunca han vivido aquí.
¿Puedo desearles algo mejor?»


PUNTUACIÓN: 

Varias autoras - Damas oscuras

viernes, 26 de enero de 2018



Título original: -
Traducción: Alicia Frieyro, Olalla García, Sara Lekanda, Magdalena Palmer y Consuelo Rubio
Año: 2017
Editorial: Impedimenta
Páginas: 494


«No hay más revelación que la de la ciencia». Tal y como recoge Lanoe Falconer en el relato que incluye esta antología, el inmemorial conflicto entre la religión y el saber, entre fe y razón, entre la tangibilidad del mundo material y las apariciones procedentes de ultratumba, es el gran tema en torno al que gira la mayoría de historias recopiladas en Damas oscuras. Historias de fantasmas, de espíritus vengativos y misteriosas manifestaciones que vienen a trastocar la reconfortante cotidianidad de los personajes, a cuestionar sus creencias más arraigadas. Historias sombrías y truculentas que parecen narradas desde la clandestinidad, al calor de una hoguera en una noche de tormenta.

El período victoriano es sin duda el más prolífico en lo que a cuentos de fantasmas se refiere. El auge del espiritismo en occidente, de las séances y otras formas de intentar comunicarse con los muertos, revelan una profunda preocupación por desvelar los misterios que aguardan más allá de la vida. Damas oscuras reúne una veintena de estos relatos —todos ellos escritos por mujeres—, que sirven como muestra representativa de todo el talento literario presente durante la época victoriana. Nombres tan conocidos como Charlotte Brontë, Elizabeth Gaskell, Willa Cather o Margaret Oliphant se dan cita en este volumen de factura impecable, aportando con su particular perspectiva una sólida sensación de conjunto que hace bastante recomendable la lectura de este libro y sencillamente imprescindible para los apasionados de dicha era.

Una de las características más llamativas que comparten, diría, la totalidad de los relatos, es la insistencia en demostrar su credibilidad, en trascender el mito, leyenda urbana o simple desvarío. En manos de estas escritoras rebeldes, son los hombres (acostumbrados a parapetarse tras la incuestionable autoridad de los sentidos) quienes más ven su capacidad de raciocinio y buen juicio puestos a prueba por la aparición de fenómenos sobrenaturales que no hallan explicación en el mundo real. Así, no es tanto la presencia del espectro lo que aporta una dimensión interesante a la narración, sino la respuesta que despierta en los personajes. El descubrimiento de este universo elevado, alejado de cuestiones que en comparación parecen prosaicas e insignificantes, proporciona una suerte de iluminación interior que el estudio de la naturaleza está lejos de igualar. El escepticismo, por su parte, se castiga duramente con la locura.

Reconozco que esperaba otra cosa de Damas oscuras. Lo cual, por supuesto, no quiere decir que no haya disfrutado de lo que ofrece. Sin embargo, he echado en falta algo más de imaginación, de impacto, de tensión, de versatilidad temática. Más horror, más carne de cuento gótico y menos meditaciones sobre la fiabilidad de lo narrado que al final resultan tan similares entre sí. La excesiva homogeneidad de los cuentos seleccionados se hace llevadera gracias a la óptima distribución de los mismos y al exquisito estilo, rico en prolijas descripciones de personajes y lugares, de las autoras escogidas. 

Un romance trágico, un crimen sin resolver, una onírica composición musical o una casa aparentemente embrujada... son solo algunos de los motivos que hay en la lista de argumentos para rescatar a los muertos de su letargo. Adscritos a la esfera del lamento y el dolor, condenados a vagar por nuestro mundo recordando su dramático desenlace, los espíritus a los que dan vida estas damas oscuras suministran abundantes cantidades de entretenimiento ultraterreno. Ingeridos en la dosis adecuada, estos veinte relatos constituyen una magnífica visita a un tiempo del que solo nos queda el recuerdo, pero cuyos fantasmas permanecen intocables en la memoria.


«No hay nada más triste en toda esta tragedia (o comedia) que esos lastimosos esfuerzos por ocultar la verdad, por encubrirla con fábulas en las que, en lo más profundo de su corazón, nadie cree».

PUNTUACIÓN: ★½

Novedades editoriales: enero 2018

martes, 2 de enero de 2018

El portal de los obeliscos, N. K. Jemisin
Nova - 24 de enero - 400 páginas

Toda era tiene que llegar a su fin.
Ha dado comienzo una estación de desenlaces.
Empieza con una gran grieta roja que recorre las entrañas del único continente del planeta, una grieta que escupe una ceniza que oculta la luz del sol.
Empieza con la muerte, con un hijo asesinado y una hija perdida.
Empieza con una traición, con heridas latentes que comienzan a supurar.
El lugar es la Quietud, un continente acostumbrado a la catástrofe en el que la energía de la tierra se utiliza como arma. Y en el que no hay lugar para la misericordia.

Memorias de hielo, Steven Erikson
Nova - 18 de enero - 1184 páginas

Una fuerza aterradora ha surgido en el continente asolado de Genabackis. Como una marea de sangre corrompida, el Dominio Painita cruza el continente como lava hirviente que consume a todos los que no escuchan la palabra de su profeta, el Vidente Painita. En su camino se interpone una alianza incómoda: la hueste de Dujek Unbrazo y los veteranos Abrasapuentes de Whiskeyjack, junto con antiguos adversarios: el caudillo Caladan Brood, Anomander Rake y sus tiste andii. Superados en número y desconfiando de todo y de todos, deben hacer llegar el mensaje a cualquier posible aliado, incluyendo las Espadas Grises, una hermandad mercenaria que ha jurado defender a toda costa la ciudad sitiada de Capustan.
Pero son más los clanes antiguos que se están reuniendo. Los t#lan imass se alzan para responder a una antigua llamada primitiva. Algo maligno amenaza este mundo: las sendas están envenenadas y abundan los rumores sobre un dios que se ha deshecho de sus cadenas y está empeñado en vengarse...

El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, Becky Chambers
Insólita - 29 de enero - 512 páginas

Rosemary Harper se une a la tripulación de la Peregrina, una vieja nave tuneladora, sin saber muy bien qué esperar de su primer trabajo. Aunque la nave ha visto tiempos mejores, le ofrece un pequeño lugar al que llamar hogar durante un tiempo, algo de aventura en los confines más alejados de la galaxia y, lo que es más importante para ella, la oportunidad de dejar atrás su pasado.

La nave eterna, Francesca Haig
Minotauro - 23 de enero - 416 páginas

Hace cuatrocientos años, una explosión nuclear asoló la Tierra. Ahora, la lluvia radiactiva ha cesado y la civilización humana se recupera, pero por alguna desconocida razón todos los alumbramientos son de gemelos. En cada uno nace un alfa, físicamente perfecto, y un omega, marcado con alguna deformidad. 
Por mandato del Consejo, los omegas viven marginados en asentamientos aislados, mientras que los alfas se benefician en el reparto de los recursos. Sin embargo, a pesar de su proclamada superioridad, los alfas no pueden escapar a su destino: cuando un gemelo muere, también lo hace el otro. 
Cass y Zach son dos gemelos físicamente perfectos; no tienen ninguna deformidad aparente. Pero Cass tiene un secreto y Zach no descansará hasta sacarlo a la luz. Ambos tienen en sus manos el poder para cambiar el mundo, pero uno deberá vencer al otro para ver su visión del futuro convertida en realidad. Si no tienen cuidado, los dos podrían morir en su lucha por el poder.

Visión binocular, Edith Pearlman
Anagrama - 24 de enero - 512 páginas

El descubrimiento de una maestra del cuento contemporáneo –desconocida para la mayoría de los lectores–: perspicaz, sutil y profundamente humana. La antología imprescindible con sus mejores piezas.
Los cuentos de Pearlman son una prodigiosa combinación de sutileza, elegancia, ironía y fascinante capacidad de exploración de los sentimientos y conflictos humanos. Su hondura psicológica y riqueza de matices los convierte en inagotables. En el prólogo, Ann Patchett, que la compara con Alice Munro y John Updike, dice: «Tienes entre manos, lector, una joya, un libro que podrías llevarte a una isla desierta sabiendo que, cada vez que llegases a la última página, podrías volver a empezar.» El repertorio de situaciones es muy variado: la niña que espía a sus vecinos con unos binoculares; la exiliada polaca que vive en Centroamérica, de donde deberá huir por segunda vez; la doctora jubilada que se confronta con la muerte en un solitario paraje natural; el matrimonio judío superviviente del Holocausto que, instalado en Nueva York, recupera el mundo perdido a través de un abrigo...

Un debut en la vida, Anita Brookner
Libros del Asteroide - 22 de enero - 232 páginas

«A sus cuarenta años, la doctora Weiss comprendió que la literatura le había destrozado la vida.» Ruth Weiss es una profesora universitaria inteligente y solitaria que se ha especializado en los personajes femeninos de Balzac, en los que intenta ver reflejos de su propia vida. Hija única de unos padres excéntricos –su madre era una actriz de teatro un poco hipocondríaca; su padre, un bibliófilo y librero de viejo con muy poco talento para el comercio-, su precoz afición a la literatura la llevó a pensar que en las grandes novelas se encontraba la verdadera medida del mundo. Pero ahora, cuando vuelve la mirada hacia el pasado, su infancia en Londres y sus años universitarios en París, piensa que, en realidad, quizá estaba equivocada y tal vez sería mejor volver a empezar.

La semilla de la bruja, Margaret Atwood
Lumen - 11 de enero - 336 páginas

Es un lunes cualquiera de enero de 2013 y Felix pasa el control de seguridad para acceder al centro correccional de Fletcher. Los guardias lo miran con simpatía y benevolencia; para ellos este hombre solo es el señor Duke, un cincuentón que en sus ratos libres se dedica a organizar funciones de teatro con los reclusos. El autor elegido siempre es Shakespeare, y este año el profesor les propone La tempestad.
Felix accede sin problemas al recinto de la cárcel, llevando consigo algo muy peligroso pero imposible de detectar a través de un escáner: son las palabras, aún vivas, robustas, sonoras, de una obra donde la venganza viaja a través del tiempo y se instala en el presente. De a poco, ensayo tras ensayo, los chicos de Fletcher, que quizá nunca antes habían oído hablar de Shakespeare, convierten la obra en algo muy personal. Ahí se encuentran con sus fantasmas y con algo de sí mismos que no sabían, pero hay más: Felix, ese profesor terco y a veces aburrido, el día del estreno de la obra también podrá vengarse de quien le arruinó en el pasado.

Golden Hill, Francis Spufford
Alba Editorial - 24 de enero - 392 páginas

Ambientada en Nueva York, en 1746, cuando todavía era una pequeña ciudad en un cabo de la isla de Manhattan, Golden Hill es una asombrosa primera novela llena de aventuras. Una tarde lluviosa de noviembre, un atractivo joven desembarca y se acerca a la oficina contable de la calle Golden Hill. El señor Smith es amable y encantador pero está decidido a levantar sospechas sobre quién es, qué es o qué quiere ser. En su bolsillo tiene lo que parece una letra de cambio de mil libras pero no explica por qué la tiene, ni de dónde viene, ni lo que está planeando hacer en las colonias con tanto dinero. Situada en una generación anterior a la de la Revolución Americana, pinta la imagen irresistible de una Nueva York mucho más provocadora de lo que fue inmediatamente después.

La cámara verde, Martine Desjardins
Impedimenta - 22 de enero - 256 páginas

Todas las casas tienen sus pequeños secretos, pero algunas los protegen con más ahínco que otras. Durante años, los de la familia Delorme han sido celosamente custodiados por las robustas paredes de su hogar, una mansión gótica de Mont-Royal, que oculta tras sesenta y siete cerraduras las historias más perturbadoras. Sin embargo, todas ellas saldrán a la luz con la irrupción de la intrigante y hermosa Penny Sterling, incluyendo el misterio de la habitación abovedada conocida como «la cámara verde»: el espeluznante cuerpo de una mujer momificada que sujeta entre sus dientes un ladrillo con una moneda en su interior. Una moneda que, probablemente, formara parte de ese patrimonio que desapareció con tres generaciones de los Delorme, en un torbellino de venganza, muerte y desgracia.

El tren nocturno de la vía láctea, Kenji Miyazawa
Satori - 22 de enero - 178 páginas

«El tren nocturno de la Vía Láctea» narra el sueño de un niño en pos de la amistad y la felicidad; un viaje onírico e iniciático gracias al cual el protagonista comprenderá la dura realidad de la vida de una manera positiva y enriquecedora. Las historias de Kenji se desarrollan en un mundo mezcla de realidad y fantasía en el que los elementos naturales interactúan de manera tan inverosímil como encantadora, y los personajes, a menudo animales o elementos básicos como la Tierra o el Viento, están en perfecta conjunción con la naturaleza. En esta recopilación se incluyen también «Matasaburo, el genio del viento» y «Gauche, el violoncelista». Kenji es actualmente una de las figuras literarias más leídas y admiradas de Japón.

La herida del tiempo, Agustín García Simón
Siruela - 17 de enero - 208 páginas

El trazo que marca la vida de Heliodoro García Vallejo, en el territorio de la memoria de Hontanalta, es una línea de sombra en el natural contraste de su luz espléndida y la cruda realidad de la Castilla del siglo XX, desde sus primeros compases hasta el desarrollismo de los años sesenta, y el definitivo periclitar de la sociedad rural en los setenta. Detrás del trampantojo secular de una vida rústica, estancada en las miasmas de la decadencia, surgen las pasiones descarnadas de unos seres ahormados por la inercia y la necesidad. Solo el tajo de la guerra sacudirá con su impacto rotundo las ondas de esta balsa cenagosa, en que sus moradores, lejos de encontrar nuevos caminos, mimetizarán su existencia, adaptándola penosamente a un tiempo oscuro e interminable. 

Muertes pequeñas, Emma Flint
Malpaso - 22 de enero - 360 páginas

En Queens, en julio de 1965, las calles arden con una ola de calor inmisericorde. Ruth, una joven madre del barrio, descubre la puerta de la habitación de sus hijos abierta de par en par. Han desaparecido. Después de seguir las pesquisas, la policía hace un descubrimiento horripilante. Pete, un periodista inexperto al cargo de cubrir su primer caso importante no puede evitar llegar a esas mismas conclusiones. Sin embargo, cuanto más tiempo pasa con Ruth, más se da cuenta de que la policía no es siempre honesta y de que las obsesiones personales de ciertos detectives pueden estar haciendo que la investigación vaya en la dirección equivocada. Pete empieza a dudar y además, Ruth es fascinante, un reto y un misterio, pero ¿sería capaz de matar a sus propios hijos?

Los hermanos Burgess, Elizabeth Strout
Seix Barral - 18 de enero - 416 páginas

Perseguidos por el extraño accidente en el que falleció su padre, Jim y Bob huyen de su pueblo natal en Maine, dejando allí a su hermana Susan, y se instalan en Nueva York tan pronto como se lo permite la edad. Pero su frágil equilibrio emocional se ve desestabilizado cuando Susan los llama desesperada pidiendo ayuda. Así, los hermanos Burgess vuelven a los escenarios de su infancia, y las tensiones que moldearon y ensombrecieron las relaciones familiares, silenciadas desde hace años, afloran de manera imprevisible y dolorosa.

El tiempo regalado, Andrea Köhler
Libros del Asteroide - 29 de enero - 152 páginas

La vida está tejida por un hilo de acontecimientos y esperas. Esperar es inevitable, y es algo que hacemos constantemente: esperamos a que cese el dolor, a que nos respondan, a que se cumpla una promesa o a que estalle la risa después de un chiste; aguardamos en la consulta del médico, en la cola del supermercado o en la estación de tren. Los inevitables momentos de espera nos permiten valorar nuestro pasado pero también configurar nuestro propio futuro. No hay verdadero crecimiento ni desarrollo sin espera, la recompensa exige siempre cierto retraso, la gratificación inmediata termina por dejarnos insatisfechos.

Te encontraré, Joanna Connors
Errata Naturae - 22 de enero - 320 páginas

Joanna Connors tenía 30 años cuando le encargaron escribir la crítica de una obra de teatro. Allí fue violada por un extraño. Cuando detuvieron y sentenciaron a su agresor, Joanna dejó de hablar de ello. Veintiún años después, decidió contárselo a sus hijos para que pudieran protegerse, y se dio cuenta de que ese hombre había sido una de las personas que más habían conformado su vida. Joanna se enfrentó a sus temores en el terreno en el que se sentía fuerte: el periodismo de investigación. Ésta es una narración contundente y una investigación trepidante, y una valiente y oportuna consideración sobre algunos conceptos —raza, clase, educación, familia— que nos dan forma. Una reportera brillante, y una superviviente, nos habla como pocas veces se ha hecho al tratar esto. Desde dentro.

La historia, Elsa Morante
Lumen - 29 de enero - 928 páginas

Un día de enero de 1941 un soldado alemán callejea por el barrio de san Lorenzo de Roma, y en ese caminar sin rumbo, con unas copas de más en el cuerpo, el joven se topa con Ida, una maestra viuda y madre de un hijo, que vuelve a casa después del trabajo. Vemos a una mujer de mirada sumisa y caderas anchas, que no invitan a la seducción, pero el tiempo apremia. Al día siguiente el soldado se irá para siempre y cualquier abrazo le vale. El hombre sigue a Ida hasta el piso humilde que comparte con su hijo. La viola, luego sonríe como disculpándose, se fuma un pitillo, marcha y nunca más sabremos de él.
De este acto banal en su brutalidad nacerá un niño, y la historia de la familia de Ida va a llenar las páginas de una novela que iluminó todo el siglo XX y aun proyecta una luz intensa en la realidad de hoy. Ida y sus hijos no son partícipes en primera persona de la guerra que asola Europa, y ni siquiera tienen valor para declararse víctimas: son comparsas, animales tristes que muestran su miseria sin reprochar nada a nadie. Sin embargo las palabras de Elsa Morante, su modo de escribir tan visceral y próximo, los rescata para siempre y nos los entrega más vivos que nunca. Ella es la cronista de una historia sin Historia, y su mirada no es piadosa porque no lo necesita. Ida, Useppe, Nino: basta con acompañarlos para no olvidar.

Trilogía Las chicas de campo, Edna O'Brien
DeBolsillo - 11 de enero - 728 páginas

Kate y Baba han pasado su infancia en la campiña irlandesa y han forjado su personalidad entre la belleza de paisajes rurales y la asfixia de internados religiosos.
Distintas, pero inseparables, comparten la ambición de dar un vuelco a sus vidas y deciden probar suerte en la gran ciudad. Primero Dublín, que desatará el desboque, la confusión, el miedo, las pasiones intermitentes, el amor en avalancha y el dolor cotidiano de las vidas más reconocibles. Más adelante, Londres las sumerge en el matrimonio, la madurez y la fragilidad de los anhelos.

Warcross, Marie Lu
Nocturna - 22 de enero - 432 páginas

Para los millones de usuarios que se conectan en busca de adrenalina o por la euforia de experimentar un nuevo estilo de vida, Warcross es más que un juego; es una revolución. Emika Chen trabaja como cazarrecompensas rastreando a los jugadores que vulneran la ley. Y se trata de un mundo competitivo, por lo que un día asume un desafío muy arriesgado: hackear la partida inaugural de los campeonatos mundiales. Convencida de que van a detenerla, Emika se sorprende cuando en su lugar recibe una llamada del hermético creador de Warcross con una oferta irresistible: introducirla en la próxima edición del torneo para investigar un fallo de seguridad. En Tokio le esperan la fama y la fortuna. Y el juego le ofrece una partida sin consecuencias... ¿Verdad?

El bosque de los mil farolillos, Julie C. Dao
Roca Editorial - 18 de enero - 336 páginas

Xifeng es una bella adolescente de 18 años. Las estrellas dicen que nació destinada para la grandeza cuyo futuro es convertirse en la Emperatriz de Feng Lu. Pero esto sucederá únicamente si ella es capaz de convivir de por vida con la oscuridad.
Xifeng creció como una campesina en una villa perdida del mapa, y ahora, se siente obligada a cumplir con el destino que le prometió a su malvada tía, la bruja Guma, quien leyendo las cartas observó el destellante futuro de Xifeng.
Pero ¿es muy alto el precio del trono?
De cara a lograr la grandeza, Xifeng deberá rechazar al joven que le ama y utilizar la magia que corre por sus venas –brujería que se alimenta de los corazones de los recientemente asesinados—. Y por el bien del cual ella ha sido enviada a este peligroso viaje, no podrá detenerse hasta que su poder sea absoluto.

El diario completamente verídico de un indio a tiempo parcial, Sherman Alexie
Siruela - 10 de enero - 268 páginas

Arnold Spirit Junior, un ingenioso dibujante de viñetas de catorce años que recibe collejas todo el tiempo por ser torpe, tartamudo y llevar unas horribles gafas torcidas, decide ir a un instituto para blancos que está muy lejos de la reserva india donde vive con su familia. Seguro que allí también se burlarán de él, pero quizá tenga la oportunidad de probarle a todos que se equivocan. Junior afrontará la vida con ingenio y humor para descubrir una fuerza interior cuya existencia desconocía.
Con las agudas viñetas de Ellen Forney, esta es la increíble historia de un joven nativo americano que se rebela contra su destino. 

 
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