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Robbie Arnott - Limberlost

domingo, 2 de noviembre de 2025



► Título original: Limberlost
► Traducción: Alberto Sesmero
► Año: 2022
► Edición:  Editorial Mapa (2025)
► Páginas: 256


La infancia es el lugar donde nacen todos los monstruos, pero también es el único sitio donde se les puede matar. Y es que hay terrores que, si no los espantas de niño, te acompañarán durante el resto de tu vida como una sombra inseparable. En el caso de Ned, el protagonista de Limberlost, la obsesión tiene rostro de ballena. Sin embargo, en las salvajes desembocaduras de Tasmania nadie ha oído hablar de ningún Ahab ni de sus maníacas maquinaciones. Aquí, la tripulación del Pequod está formada por un padre tosco e impenetrable y un grupo de hermanos asustadizos que salen al encuentro del legendario cetáceo solo para construir un recuerdo destinado a imprimir su huella indeleble.

Ambientada en la isla australiana que da nombre al demonio más famoso de todos los tiempos, la tercera novela de Robbie Arnott (Launceston, 1989) es una maravillosa historia de formación que nos revela tanto el esplendor como la crudeza de crecer en el mundo rural, donde la precariedad y el demandante ritmo de las tareas cotidianas ahogan cualquier brote de optimismo. Desconsolado por la temprana pérdida de su madre, un padre incomunicativo y enclaustrado en sí mismo y la partida de sus hermanos mayores a la guerra, el joven Ned se dedica a cazar conejos con el objetivo de vender las pieles y reunir el dinero suficiente para comprarse una barca. Ahora bien, cuando un ejemplar de dasiuro —especie de mamífero protegido por su rareza e inusual belleza— queda atrapado en una de las trampas colocadas por Ned en el gallinero de la finca familiar, animal y humano establecerán una extraña conexión capaz de despertar instintos nunca antes catalogados.

Con una sensibilidad poco frecuente, Robbie Arnott elabora un relato contemplativo sobre la tenacidad de un chico decidido a rescatar sus sueños del terreno de lo imposible. Limberlost es una novela que reflexiona sobre nuestra relación ambivalente con la naturaleza, pero también una historia de superación, constancia y fe inamovible en la capacidad de superar cualquier inclemencia. Ned es un personaje tierno y entrañable cuya complejidad se va desvelando de una forma cautivadora, a medida que sus distintas experiencias vitales hacen que regrese con cada vez más frecuencia a esa etapa específica de su pasado. Convertido en esposo, padre, capataz o pastor de vacas, las distintas facetas de Ned confluyen en un episodio trascendental que nos recuerda, de forma descorazonadora, nuestra falta de herramientas para reconocer a su debido tiempo la relevancia de los momentos aparentemente superfluos.

De ritmo pausado, pero constante, Limberlost ofrece un refugio contra la inhabitable inmediatez del mundo contemporáneo y nos traslada a un paisaje indómito que Robbie Arnott consigue capturar en toda su versatilidad mediante descripciones sucintas pero arrebatadoras. Esta es una novela cuya trama, lejos de detonar, va inundándote paulatinamente como la crecida de un río hasta que quedas, sin darte cuenta, arrastrado por corrientes de tristeza y conmiseración. Ned es un protagonista que, con su ingenuidad, su inspirador tesón y su insistencia en tratar de hacer del mundo un sitio más navegable, sustenta los cimientos de una novela minimalista, pero repleta de sugerentes insinuaciones. No hay que dar nada por hecho al leer Limberlost, ya que sus personajes tienen una habilidad pasmosa para pillarte con la guardia baja y el cariño, la bondad o el agradecimiento pueden suceder, entre las páginas de este libro, justo al lado de la cólera o un arrebato de codiciosa mezquindad. Gratamente sorprendido por la propuesta de Robbie Arnott y la cuidadísima edición a cargo de Mapa, Limberlost es la reconfortante constatación de que se puede alcanzar una vida digna aun cuando tus únicas posesiones sean un puñado de miedos y una embarcación malherida para surcarlos.


«Su vida se había expandido. El tiempo se tambaleaba. Rozó la verdad que había en sus sueños, rozó un mundo de una perfección estática, aunque fuera solo mientras durase el ocaso.»


★★★

Elizabeth Harrower - La torre vigía

viernes, 5 de febrero de 2021



Título original:  The Watch Tower
Traducción: Jon Bilbao
Año: 1966
Edición: Impedimenta (2020)
Páginas: 312



Convertido en clásico de las letras australianas, aunque no muy conocido en nuestro país, La torre vigía se incorporaba hace apenas unos meses al catálogo de Impedimenta, editorial que viene de reivindicar la indómita figura de Barbara Baynton y su Estudios de lo salvaje. La novela de Elizabeth Harrower (Sidney, 1928), tenebrosa y resplandeciente a partes iguales, nos pone en la piel de las hermanas Vaizey, dos muchachas tan dispares como desprotegidas del mundo real y cuyas vidas se verán sacudidas por el repentino fallecimiento de su padre. Arrancadas de un día para otro del internado donde estudian, Laura y Clare pasarán a hospedarse con su indiferente madre, una mujer más preocupada por echar unas partidas al bridge con sus amigas que por las necesidades materiales y emocionales de sus hijas. 

Laura, la hermana mayor, asumirá sumisa no solo el papel de ama de casa, sino el de soporte económico del hogar. Su puesto en una fábrica de cajas le abrirá las puertas del corazón de su jefe, el emprendedor y admirado Felix Shaw, con quien acabará casándose por pura comodidad, sin saber que el matrimonio le guarda a Laura algunas sorpresas de lo más desagradable. Y es que el intachable y virtuoso Felix es también un perfecto abusador doméstico, una fuerza imparable de la naturaleza que descarga su furia ebria contra todo lo que le salga al paso. Pronto, las indefensas hermanas se verán encerradas en una torre de ambiente irrespirable. Harrower describe esta agónica convivencia entre las niñas y el monstruo con una templanza escalofriante, explorando de forma brillante las consecuencias de esta subordinación psicológica a las que las hermanas se ven sometidas. 

El silencio, la soledad, el sentimiento de invalidez... para Harrower, las secuelas mentales escuecen mucho más que cualquier moratón y parecen más difíciles de erradicar. En La torre vigía, los arrebatos violentos de Felix se ven precedidos por una elipsis que se cierne de manera conveniente sobre la narración. Harrower evita la tormenta, pero se detiene minuciosamente en los restos del naufragio. Sin embargo, la sensación es igualmente devastadora. La historia de Laura y Claire evidencia de manera significativa el ocaso de la infancia y la inocencia que va aparejada a ella. A pesar de ser la hermana pequeña, o precisamente por eso, Claire, aferrada a su febril imaginación, es la que dispone de más herramientas para combatir el trauma, siempre evadiéndose en el bullicio de vidas ajenas y de románticas fantasías. Laura, por su parte, encarna el eterno dilema de la víctima: incapaz de soportar la situación, pero tampoco de denunciarla, Laura deposita todas sus esperanzas en la providencia del destino. 

Teniendo el estallido de la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo, Elizabeth Harrower nos hace transitar en La torre vigía por un universo narrativo crepuscular, desangelado, un universo que parece lamentarse de una pérdida que aún no ha sufrido. «Bisoñas, triviales, seguras, avergonzadas, las hermanas Vaizey formaban parte de un auditorio que presenciaba la destrucción de la luz del mundo, desde las butacas rojas acolchadas en una oscuridad desinfectada que olía a lilas. Se hallaban constreñidas en sí mismas y en sus escasos centímetros cuadrados de conocimiento y experiencia. Percibían en cada una de ellas la ineptitud, la vacuidad y la frustración de quien busca agua en un pozo seco». Con un estilo sutil y deliciosamente elegante, Elizabeth Harrower nos ofrece en La torre vigía una lectura idónea para quien esté sediento de voces inéditas. 


«Estar ligada a alguien, en ese momento de su vida, a través de cualquier vínculo, pese a los buenos términos de este y lo grato que fuera, era tan apetecible como un estrangulamiento, y se le parecía bastante.»


PUNTUACIÓN: ★★★☆

Barbara Baynton - Estudios de lo salvaje

martes, 22 de enero de 2019



Título original: Bush Studies
Traducción: Pilar Adón
Año: 1902
Edición: Impedimenta (2018)
Páginas: 208


Barbara Baynton (Scone, 1857) es otra de esas autoras «redescubiertas» que, por desgracia, no han obtenido reconocimiento literario hasta muchas décadas después de su muerte. En el caso de Baynton, los motivos se deben al carácter rebelde y disonante de su obra, muy alejada de la visión bucólica y edulcorada, por no decir falsa, que sus coetáneos trataban de proyectar acerca del medio rural australiano. Los seis relatos reunidos en Estudios de lo salvaje muestran una realidad que poco o nada tiene que ver con el naturalismo romántico. Adentrarse en la obra de Baynton supone estar expuesto a las inclemencias de la meteorología y del terreno, un entorno feroz e inhóspito en el que los personajes, en su mayoría mujeres, se desenvuelven a duras penas mientras luchan por no caer víctimas de un arrollador clima de violencia.

Si bien confluyen en una visión aciaga y sin paliativos de la vida en el campo —que deja, por cierto, en peor lugar a los hombres que a las bestias—, las historias que conforman Estudios de lo salvaje ofrecen una amplia variedad de combinaciones narrativas en las que Baynton juega hábilmente con el tono del relato. Así, encontramos en «La soñadora», en el que una joven se enfrenta a todo tipo de amenazas y obstáculos en el camino de vuelta a casa, un inquietante devaneo hacia el gótico que choca de frente con el toque humorístico, casi paródico, de «Una iglesia en la maleza», en el que los miembros de una comunidad rural hacen alarde de su hospitalidad mientras discuten asuntos cotidianos en pleno oficio religioso.

«Billy Skywonkie», por otro lado, es un punzante a la vez que sutil ejercicio de denuncia social en el que se pone de manifiesto la explotación sexual de la que eran objeto las mujeres aborígenes o mestizas de la época. De hecho, las mujeres en general no salen muy bien paradas en las historias de Barbara Baynton. Relatos como «La compañera de Squaker» o «El instrumento elegido», dos de los más estremecedores e implacables del conjunto, son quizá la mejor prueba de ello. En el primero asistimos al lento pero imparable declive de una campesina que, tras sufrir un aparatoso accidente que la deja inválida, queda a merced de un hombre violento y déspota. En el segundo, otra mujer cae víctima de la demoledora brutalidad masculina por culpa de un fanático que la confunde con la aparición de una virgen, acarreándole consecuencias devastadoras.

Dura, agreste, sin miramientos de ninguna clase. En la literatura de Barbara Baynton no hay espacio para concesiones ni despliegues de misericordia. Su retrato feroz del bush australiano puede resultar todo lo innovador y revolucionario que se quiera, pero no oculta el hecho de que a veces resulta arduo dilucidar un hilo argumental entre la maleza narrativa que abunda a lo largo de la obra. Estudios de lo salvaje es una colección interesante pero irregular, con relatos sobresalientes que coinciden con los tramos más oscuros del libro y otros menos brillantes cuya esencia se diluye en observaciones y diálogos más bien dispersos. La recuperación de Barbara Baynton supone, sin ninguna duda, una empresa valiente y audaz, aunque no sé si necesaria.


«Lo que descubrió allí dentro, la imagen de aquel perro con las costillas rotas tras lo que parecía haber sido una lucha delirante contra el horror, y el reproche que vio en sus ojos salvajes, era un recuerdo que el hombre no estaba dispuesto a compartir con ella».


PUNTUACIÓN: ★

 
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