Natasha Brown - Reunión

jueves, 31 de marzo de 2022



Título original: Assembly
Traducción: Inga Pellisa
Año: 2021
Edición:  Anagrama (2022)
Páginas: 144


La sedición siempre se ve con buenos ojos cuando su objetivo es derrocar ideas restrictivas y anquilosadas, ¿pero cómo recibiríamos la noticia de que nuestro auténtico verdugo siempre ha sido el progreso? La primera novela de Natasha Brown es una impactante y demoledora exploración de esta idea descabellada. Su protagonista, una mujer —como la autora— joven, negra y británica, constituye el epítome del éxito empresarial. No es una persona, es un ideal, y como los expedicionarios que arriesgan su vida para conquistar territorios desconocidos, regresa de su impecable periplo hacia la cúspide para implantar por medio de conferencias supuestamente inspiradoras la semilla de la ambición profesional en cientos de chicas que aspiran a convertirse en lo que es ella.

Sin embargo, en su fuero interno, la protagonista y narradora de Reunión se siente como una perfecta estafadora. Hija de inmigrantes jamaicanos, no ha permitido que su herencia cultural se convierta en un escollo para su ascenso social y económico, meta cuyo galardón es descubrir gracias al Brexit que ahora ninguna patria la reclama. A pesar de sus méritos y de su incuestionable capacidad, sigue siendo el espejismo de una mujer con autoridad, una pantomima orquestada para complacer la conciencia de las masas, la chica a la que todo el mundo mira cuando se acaba el café de la oficina, un par de tetas más que manosear. A través de breves pero punzantes viñetas, Natasha Brown muestra la infernal cotidianidad de la violencia que sufren muchas mujeres, la naturalidad con que se asume en ámbitos como el laboral y las tenebrosas secuelas que provocan en el ánimo de la protagonista cuando debe enfrentarse a una importante decisión médica.

Narrada con agudeza, tremenda amargura y cierto aire de ensayo sobre identidad racial, Reunión es una obra experimental, poco ortodoxa, que juega con las expectativas del lector y lo conduce por arenas movedizas, simulando un suelo firme que te puede arrastrar sin previo aviso a las más oscuras profundidades. La trama, disfrazada de viaje con destino a una fiesta organizada en la campiña inglesa a la que nuestra protagonista acude para conocer a los padres de su novio blanco, juega un papel poco relevante en el encanto de una obra que nace desde la más acuciante rabia por la injusticia y el racismo sistémicos que aún permean las instituciones y la sociedad contemporáneas. Aunque narrativamente no sea un prodigio ni un texto revolucionario, la exposición de motivos aquí reunida posee una arrolladora fuerza combinada que hace de Reunión un debut tan elocuente como rompedor. 


«Sé la mejor. La más trabajadora, la más eficiente. Supera todas las expectativas. Pero, además, sé invisible, imperceptible. No hagas sentir incómodo a nadie. No molestes. Existe solo en negativo, en el espacio alrededor. No quieras ser la protagonista. Pasa desapercibida. Conviértete en el aire.
    Abre los ojos.»


PUNTUACIÓN: ★★

Avni Doshi - Azúcar quemado

miércoles, 30 de marzo de 2022



Título original: Burnt Sugar
Traducción: Raquel Vicedo
Año: 2020
Edición:  Temas de Hoy (2021)
Páginas: 320


Azúcar quemado es la explosiva carta de presentación con la que Avni Doshi (Nueva Jersey, 1982) irrumpió hace un par de años en el panorama literario, llegando a quedar finalista del Premio Booker en 2020. La autora, estadounidense nacida en el seno de una familia de inmigrantes indios, explora la convulsa relación de la protagonista con su madre, una mujer desagradable y severa que comienza a mostrar síntomas de demencia. «Mentiría si dijera que nunca he sentido placer cuando a mi madre le ocurre una desgracia», confiesa Antara en las primeras líneas de una obra que deja bien claras sus intenciones desde el primer momento.

El origen de tan fascinante y compleja agresividad se encuentra en una infancia problemática, marcada por el inexplicable arrebato de su madre de convertirse en la concubina de un gurú religioso, arrastrando a su hija a una vida repleta de miserias y episodios traumáticos. A raíz de esta época humillante, Antara se ha convertido en una persona rencorosa y desapasionada, una mujer encerrada en sí misma que soporta a duras penas una existencia displicente junto a Dilip, su anodino esposo, mientras trata de expurgar a través del arte los demonios de su pasado. La novela, haciendo uso de una cronología desordenada, permite observar la historia familiar de Antara desde diversos ángulos, todo en un intento desesperado de la protagonista de encontrar sentido al errático comportamiento de su madre ahora que la enfermedad está a punto de arrebatarle sus recuerdos.

Empleando una narración fragmentada, Avni Doshi elabora un contundente relato sobre la íntima enemistad que une a madre e hija, derribando a su paso infinidad de mitos que el resto de mortales hemos erigido en torno a este vínculo sagrado. La propuesta, sin duda, me parece llamativa, pero el motivo por el que no he llegado a conectar con ella es la peculiar voz narrativa que articula la historia. Antara es un personaje interesante, repleto de matices y aristas que van desde la provocación hasta el victimismo, pero vive asentada en una aséptica monotonía que empobrece todos los rincones de la novela. Su fijación obsesiva por los olores y fluidos corporales llega a ser irritante, por no mencionar esos momentos totalmente descontextualizados en los que menciona de manera casual cosas como, por ejemplo, que se imagina follando con su padre.

A pesar de sus aspectos negativos, Azúcar quemado no me ha parecido una novela insustancial. Puede que los riesgos narrativos que asume Avni Doshi no sean santo de mi devoción, pero es indudable que estamos ante una obra perspicaz y provocadora que se sale de la norma. Doshi explora de forma poco ortodoxa cómo el trauma configura nuestra identidad y expone los estragos de la apabullante violencia que se ejerce sobre las mujeres en distintos ámbitos, recreando una visión poco halagadora de la india contemporánea y su vestigial remanente del colonialismo británico. Sin el encanto ni la arrolladora fuerza de otras propuestas similares —pienso en los Apegos feroces de Vivian Gornick—, Azúcar quemado es una obra singular y atípica, pero que resulta mucho menos lacerante de lo que pretende ser. 


«En el ashram había vivido sin ella añorándola al mismo tiempo, pero ahora que estábamos juntas avanzaba desorientada hacia el terror, sentía que me había equivocado, que tal vez no la quería ni la necesitaba, solo para acabar volviendo a la idea con la que había vivido toda mi vida, que estar sin ella era el infierno, la desgracia.»


PUNTUACIÓN: ★★

Thomas Hardy - Jude el oscuro

martes, 29 de marzo de 2022



Título original: Jude the Obscure
Traducción: Francisco Torres Oliver
Año: 1895
Edición:  Alba Editorial (2018)
Páginas: 552


Jude el oscuro me ha dejado con la serotonina regular. No me extraña que sea la última novela publicada de Thomas Hardy (Stinsford, 1840), porque después de escribir algo así solo te queda retirarte y esperar a la muerte. La obra, que transcurre en el ficticio condado inglés de Wessex, es algo así como la versión emo de Grandes esperanzas. Su protagonista, Jude Fawley, es un campesino huérfano que sueña con escapar de su aldea natal y seguir los pasos de su profesor, el señor Phillotson, con el fin de convertirse en un hombre ilustrado. Para ello, y con la única ayuda de su fuerza de voluntad, Jude estudia concienzudamente a los clásicos, se hace con voluminosos libros de humanidades y brega en la oscuridad de la noche con Homero, Tucídides y las lenguas muertas. Se convierte, con tesón y diligencia, en un alumno ejemplar de bachillerato. Sin embargo, el sueño universitario de Jude se va al garete cuando Arabella, una lagarta de mucho cuidado, lo enreda en la trampa del matrimonio aduciendo un embarazo que en realidad no existe.

Jude se convierte de la noche a la mañana en un supuesto padre de familia desesperado por encontrar trabajo y sus aspiraciones intelectuales quedan sepultadas bajo el axioma de la responsabilidad conyugal. Aunque Arabella termina confesando el engaño y Jude le da con la puerta en las narices, el joven Fawley acabará aprendiendo una amarga lección que es, en realidad, el epicentro moral y narrativo de la novela: lo que Dios ha unido bajo yugo, argumenta Hardy, ningún hombre lo puede separar. Así, cuando Jude inicia una relación medio incestuosa —¡y adúltera!— con su prima Sue Bridehead, ambos se enfrentarán al repudio de una comunidad dogmática y mojigata que los considera una simple y llana abominación carente de lugar en el mundo. La respuesta de Hardy a esta afrenta es la burla. Gran parte de la novela es una deliciosa sátira de la encorsetada institución matrimonial —a la que Hardy critica y ridiculiza sin pudor—, pero también constituye una interesante reflexión sobre el poder del contrato social, así como de su capacidad para someter incluso a los más férreos disidentes. Aunque Jude y Sue se esfuerzan por vivir su apasionado romance al margen de las convenciones populares, nada tienen que hacer contra el impasible Goliat de la ley humana.

Jude el oscuro es una novela profundamente trágica. Sus personajes, de fascinante trazo y minuciosa caracterización, caen víctimas de las más atroces y caprichosas circunstancias. Jude se refugia en el alcohol y Sue en la desesperación espiritual, sin que ninguno de ellos parezca tener reservado un final feliz a pesar de sus nobles intenciones. Para Hardy, la razón, siempre contraria a los imperativos del deseo, es como una soga que se va enroscando de manera inexorable en torno al cuello de los protagonistas, y lo cierto es que consigue plasmar en el texto esa sensación angustiante de manera tan sublime como sobrecogedora. La novela fue tachada en su momento de obscena y escandalosa, quizá porque se atrevía a poner frente al espejo cosas que la sociedad de la época prefería ignorar felizmente, quizá porque avanzaba ideas feministas que aún tardarían tiempo es cristalizar. A mí, desde luego, me ha parecido una novela extraordinaria, más que por su revolucionario argumento o su estilo profuso, por la sencillez y la contundencia de la verdad que se esconde tras su extremo pesimismo.


«La gente sigue casándose porque no puede resistirse a las fuerzas naturales, aunque muchos se dan cuenta perfectamente de que tal vez están comprando el placer de un mes con la desdicha de toda una vida.»


PUNTUACIÓN: ★★★

Elena Ferrante - La hija oscura

miércoles, 16 de marzo de 2022



Título original: La figlia oscura
Traducción: Edgardo Dobry
Año: 2006
Edición:  Lumen (2018)
Páginas: 152


Mucho antes de que Rosalía aprendiera a cantar, Elena Ferrante ya sabía lo que era una verdadera motomami. Los mitos que se construyen alrededor de la figura materna llevan siglos entre nosotros, mitos que van desde la absoluta e incuestionable abnegación hasta la renuncia a cualquier tipo de deseo que implique realizarse individualmente, más allá de la progenie. Sin embargo, en La hija oscura, publicada con anterioridad al boom comercial de la saga Dos amigas, Elena Ferrante deconstruye algunas de estas falsas presunciones y se atreve a verbalizar con implacable valentía el lado más vulnerable e irreverente de la maternidad.

En esta breve pero intensa novela de apenas 150 páginas nos encontramos a Leda, una profesora de literatura inglesa, divorciada y madre de dos hijas, que se va de vacaciones a la costa aprovechando que se queda sola una temporada. Un día, en la playa, conocerá a una tumultuosa familia de Nápoles con la que entablará una ambigua relación, quedando fascinada por la pequeña Elena y la muñeca que arrastra consigo a todas partes. Aprovechando el desconcierto que se genera cuando Elena desaparece, Leda roba el juguete de la niña, que pasará a convertirse en el oscuro objeto de sus meditaciones sobre el papel que ha desempeñado a lo largo de su vida como mujer e hija, pero sobre todo como madre. Leda confiesa sin tapujos, por ejemplo, el escollo que supuso el nacimiento de su primera hija para su trayectoria profesional, prometedora, pero condenada a la extinción mientras la de su marido seguía desarrollándose sin obstáculo alguno.

Desde una temperamental inquietud, Leda habla también de las exigencias afectivas, del cansancio constante y de la sensación de estar diluyéndose bajo el peso de la responsabilidad, los desaires, la frustración, la inocente ingratitud de los hijos. Leda habla de la soledad, del imperativo carnal, de la animadversión por el fruto de tu vientre. El desgarrador grito de Leda, transformado en esa vorágine narrativa que solo Ferrante es capaz de desatar, atraviesa las páginas de La hija oscura para iluminar espacios sepultados en la literatura convencional bajo el estigma del tabú. Ferrante nos presenta a su antipática narradora a través de una mirada limpia, desprovista de dogmas y prejuicios, que indaga sin remordimientos en la fantasía irreprimible de abandonar el hogar sean cuales sean las consecuencias. Explosiva, elocuente y repleta de interesantes simbolismos, La hija oscura constituye un apasionante testimonio del talento narrativo de Elena Ferrante y de su inconfundible estilo desenfrenado, vertiginoso y enérgico, pulsión indomable de la que es sin duda una de las escritoras más extraordinarias de la actualidad.


«Las niñas me miraban fijamente. Sentía que sus miradas querían amansarme, pero sentía aún con más fuerza el fulgor de la vida fuera de ellas, nuevos colores, nuevos cuerpos, nueva inteligencia, una lengua que por fin podía poseer como si fuese mi verdadera lengua, y nada, nada que me pareciese conciliable con aquel espacio doméstico desde el que ambas me miraban a la espera. Ah, volverlas invisibles, no sentir ya las exigencias de su carne como demandas más presentes, más poderosas que las mías.»


PUNTUACIÓN: 

Haruki Murakami - Primera persona del singular

lunes, 14 de marzo de 2022



Título original: Ichininshou tansu
Traducción: Juan Francisco González Sánchez
Año: 2020
Edición:  Tusquets Editores (2021)
Páginas: 288


Al reencontrarme con Murakami después de tanto tiempo he podido comprobar que el vínculo que se establece con ciertos escritores no se deteriora con el paso de los años. Es entrar en la primera página de Primera persona del singular y reconocer de inmediato una atmósfera sumamente familiar donde lo mismo encuentras sexo raro que un profundo desconcierto vital. Aunque me gusta mucho más el Murakami de larga distancia, he disfrutado las historias que aparecen en esta nueva colección de relatos donde el autor japonés utiliza el narrador en primera persona para difuminar los límites entre realidad y ficción con el sugerente magnetismo que le caracteriza.

Así, en la evocadora y sensual «Áspera piedra, fría almohada», Murakami sienta el tono que dominará toda la colección por medio de una historia en la que el protagonista relata su desconcertante polvo con una escritora de tankas —un tipo de poesía tradicional japonesa—. Murakami aprovecha el encuentro de los cuerpos para reflexionar sobre nuestro concepto de intimidad y de la extraña pero conmovedora conexión que puede establecerse entre dos individuos que coinciden, a veces, de manera tan momentánea como fortuita. En «Flor y nata», lo que en principio parece una cruel broma se transforma en un revelador acertijo. Tirando de su vena más filosófica, Murakami entreteje un enigmático relato en el que el protagonista trata de resolver un problema de difícil solución.

«Charlie Parker Plays Bossa Nova» es una genial demostración del imaginario murakamiano que pone de manifiesto el potencial de la ficción como creador de universos alternativos. A Murakami le basta un inocente arranque de creatividad para catapultarnos al epicentro de un delirio onírico donde el mundo real y el fantástico convergen en forma de singular relato. Otra de las piezas más destacadas de la colección es «Carnaval», en la que Murakami vuelca su gusto por la música de Schumann y se regodea sin tapujos —y sin importarle lo más mínimo las carencias que se le achacan a la hora de retratar a los personajes femeninos— en la extrema fealdad de una mujer que parece ocultar un lado turbio tras una máscara de refinamiento. Cabe mencionar además la simpática «Confesiones de un mono de Shinagawa», en la que un simio parlante admite robar los nombres de las mujeres de las que se enamora, provocando que estas acaben padeciendo esporádicas lagunas mentales.

Ingeniosa, impredecible y de carácter introspectivo, aunque también algo irregular, Primera persona del singular es una buena colección de relatos que bien pudiera constituir la puerta de entrada idónea al particular universo narrativo de Haruki Murakami. Con frecuencia, los personajes de Murakami se ven zarandeados por la incertidumbre, incapaces de dar una explicación sencilla a cuestiones que para el resto de los mortales pudieran parecer más bien peregrinas. Quizá tenga algo que ver la curiosa tiranía de un lenguaje que tiene una palabra para definir la costumbre de apilar por todas partes los libros que no se leen, pero que encuentra dificultades a la hora de expresar todas las tonalidades de la emoción humana. Para llegar ahí, a ese espacio donde algunos escondemos sentimientos que somos incapaces de nombrar, siempre nos quedará Murakami.


«Quedaríamos expuestos a la intemperie de este mundo despiadado si no nos ocultásemos, en parte al menos, bajo el escudo protector de una máscara.»


PUNTUACIÓN: ★★★

 
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