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Andrea Bajani - El aniversario

miércoles, 10 de diciembre de 2025



► Título original: L'anniversario
► Traducción: Carlos Gumpert
► Año: 2025
► Edición:  Anagrama (2025)
► Páginas: 152


«Hace diez años, ese día, vi a mis padres por última vez. [...] Han sido los diez mejores años de mi vida». Este comienzo tan contundente como prometedor supone la carta de presentación de la novela ganadora del último Premio Strega, obra con la que el autor italiano Andrea Bajani (Roma, 1975) se ha coronado como una de las voces europeas más potentes e irreverentes de la actualidad. Y es que Bajani, adentrándose en el laberíntico y tortuoso terreno de la memoria, desmitifica de manera brutal la sacralidad de los vínculos familiares y ofrece, entre el tono confesional y una honestidad liberadora, la espeluznante crónica de un crimen perpetrado en la intimidad del hogar donde hay asesinato, pero no cuerpo.

Sí, Bajani es capaz de matar al padre como concepto con mucho más ensañamiento que un capo de la mafia siciliana. El aniversario no es más que un epitafio con sabor a venganza terapéutica, un intento por comprender, desde la distancia de los años y mediante el poder incomparable de la ficción, a esos absolutos desconocidos a los que llamamos progenitores y a cuyo cargo tenemos la suerte —o, en algunos casos, la desgracia— de venir al mundo. Una aproximación vehemente, lúcida y extremadamente inteligente a la violencia de los golpes, de los gritos, de los malos modales, pero también de ciertos silencios inexplicables.

Narrada con una estremecedora sensibilidad y un minucioso ímpetu analítico, El aniversario es una historia sobrecogedora sobre un hijo que corta el cordón umbilical por puro instinto de conservación, el relato de un hombre, no sabemos hasta qué punto inspirado en las propias vivencias del escritor, que explica los motivos de su distanciamiento y su negativa a asumir el cuidado de unos seres responsables de tanto dolor. Andrea Bajani señala a la familia como cuna del trauma y trata de esbozar un perfil de los padres del protagonista repleto de lagunas que solo es posible subsanar gracias al esfuerzo de la especulación.

El narrador asume la tarea de reconstruir el retrato de una familia desestructurada empezando por la figura apocada y casi impasible de la madre, una mujer víctima de su tiempo que parece vivir una vida ajena y que dosifica la poca autoridad que puede ejercer desde un inexpugnable bastión de indiferencia. En marcado contraste, el padre de la familia se erige como raíz de la vorágine doméstica, lanzando virulentas andanadas de furia que no solo resquebrajan la paz del hogar, sino que la hacen estallar como si la golpeara un cañón de mortero. Bajani describe la crianza como trinchera, pero lo hace desde una posición de genuina curiosidad que no busca únicamente el resarcimiento o la catarsis, sino que trata de hallar explicación al fracaso entre los escombros de una casa con los cimientos carcomidos. 

Andrea Bajani entiende que los padres cargan con sus propias culpas, frustraciones, remordimientos y pesares, que la intrahistoria es un enjambre de experiencias compartidas, pero de sensaciones que se intersecan. En ese sentido, El aniversario es un excepcional ejercicio de empatía, de bondad, de querer ponerse en el lugar del otro para ver mejor el tuyo propio, una novela desgarradora que sentencia de manera rotunda, pero nunca cruel, las deficiencias de unos roles que a veces se nos vienen demasiado grandes. Y todo por culpa de una paupérrima educación sentimental que queda en la obra de Bajani completamente masacrada y de cuyas secuelas el protagonista de la novela se tendrá que recuperar.

Así, a pesar de su carácter drástico y sombrío, El aniversario me ha parecido una novela absurdamente conmovedora, una deconstrucción diáfana y perspicaz de las relaciones paternofiliales que lo mismo te acaricia con ternura que te sacude con la fuerza de un martillo. Tal y como asegura el protagonista, «en ese acceso, a través de la invención, a lo que el recuerdo no posee estriba precisamente la fuerza brutal de la novela. Que casi siempre se desinteresa de la realidad y aporta siempre la verdad.» Sin duda, entre las páginas de El aniversario, Andrea Bajani ha conseguido plasmar esta máxima con una prodigiosa maestría.


«Y decía, más o menos, que todo cuanto cae sigue cayendo, incluso cuando ya ha tocado el suelo. Porque de todo, en el fondo, lo que cuenta es el peso.»


★★★

Elena Ferrante - La hija oscura

miércoles, 16 de marzo de 2022



Título original: La figlia oscura
Traducción: Edgardo Dobry
Año: 2006
Edición:  Lumen (2018)
Páginas: 152


Mucho antes de que Rosalía aprendiera a cantar, Elena Ferrante ya sabía lo que era una verdadera motomami. Los mitos que se construyen alrededor de la figura materna llevan siglos entre nosotros, mitos que van desde la absoluta e incuestionable abnegación hasta la renuncia a cualquier tipo de deseo que implique realizarse individualmente, más allá de la progenie. Sin embargo, en La hija oscura, publicada con anterioridad al boom comercial de la saga Dos amigas, Elena Ferrante deconstruye algunas de estas falsas presunciones y se atreve a verbalizar con implacable valentía el lado más vulnerable e irreverente de la maternidad.

En esta breve pero intensa novela de apenas 150 páginas nos encontramos a Leda, una profesora de literatura inglesa, divorciada y madre de dos hijas, que se va de vacaciones a la costa aprovechando que se queda sola una temporada. Un día, en la playa, conocerá a una tumultuosa familia de Nápoles con la que entablará una ambigua relación, quedando fascinada por la pequeña Elena y la muñeca que arrastra consigo a todas partes. Aprovechando el desconcierto que se genera cuando Elena desaparece, Leda roba el juguete de la niña, que pasará a convertirse en el oscuro objeto de sus meditaciones sobre el papel que ha desempeñado a lo largo de su vida como mujer e hija, pero sobre todo como madre. Leda confiesa sin tapujos, por ejemplo, el escollo que supuso el nacimiento de su primera hija para su trayectoria profesional, prometedora, pero condenada a la extinción mientras la de su marido seguía desarrollándose sin obstáculo alguno.

Desde una temperamental inquietud, Leda habla también de las exigencias afectivas, del cansancio constante y de la sensación de estar diluyéndose bajo el peso de la responsabilidad, los desaires, la frustración, la inocente ingratitud de los hijos. Leda habla de la soledad, del imperativo carnal, de la animadversión por el fruto de tu vientre. El desgarrador grito de Leda, transformado en esa vorágine narrativa que solo Ferrante es capaz de desatar, atraviesa las páginas de La hija oscura para iluminar espacios sepultados en la literatura convencional bajo el estigma del tabú. Ferrante nos presenta a su antipática narradora a través de una mirada limpia, desprovista de dogmas y prejuicios, que indaga sin remordimientos en la fantasía irreprimible de abandonar el hogar sean cuales sean las consecuencias. Explosiva, elocuente y repleta de interesantes simbolismos, La hija oscura constituye un apasionante testimonio del talento narrativo de Elena Ferrante y de su inconfundible estilo desenfrenado, vertiginoso y enérgico, pulsión indomable de la que es sin duda una de las escritoras más extraordinarias de la actualidad.


«Las niñas me miraban fijamente. Sentía que sus miradas querían amansarme, pero sentía aún con más fuerza el fulgor de la vida fuera de ellas, nuevos colores, nuevos cuerpos, nueva inteligencia, una lengua que por fin podía poseer como si fuese mi verdadera lengua, y nada, nada que me pareciese conciliable con aquel espacio doméstico desde el que ambas me miraban a la espera. Ah, volverlas invisibles, no sentir ya las exigencias de su carne como demandas más presentes, más poderosas que las mías.»


PUNTUACIÓN: 

Elena Ferrante - La vida mentirosa de los adultos

miércoles, 3 de febrero de 2021



Título original:  La vita bugiarda degli adulti
Traducción: Celia Filipetto
Año: 2019
Edición: Lumen (2020)
Páginas: 368



Elena Ferrante (Nápoles, 1943) es con toda seguridad el misterio sin resolver más apasionante de la literatura contemporánea. La Thomas Pynchon femenina (¿o no?), el secreto mejor guardado del mundo editorial, encandiló a medio planeta con su ya consagrado cuarteto napolitano, en el que Ferrante despliega con absoluta artesanía el arte de la escritura febril, desatada, incorregible, calificativos que definen con igual exactitud a su, hasta el momento, anónima autora. Tenía difícil satisfacer las expectativas con su nuevo trabajo, pero La vida mentirosa de los adultos no hace sino confirmar que Elena Ferrante es, sin ningún tipo de exageración, una de las escritoras vivas más importantes e inigualables del mundo. 

Ferrante consigue en apenas unos capítulos de su última novela que nos olvidemos de Lila y Lenù con una facilidad casi escalofriante. Y es que la historia de Giovanna arranca con una traición: la de su padre, al que admira con ciega devoción, y que un día se atreve a llamarla fea, comparando su rostro con el de su tía Vittoria, nombre impronunciable y amenazador, figura desterrada del árbol genealógico. Esta revelación abre una profunda grieta en el carácter aún sin desarrollar de Giovanna, que se dedicará a escarbar con ahínco en esa parte oscura de la historia familiar. Giovanna pronto descubrirá por boca de su odiosa tía no solo la bajeza en las formas, sino el placer elevado de las pasiones. A medida que sigue congraciándose con la enemiga declarada de su padre, Giovanna irá cuestionando su mundo perfectamente aburguesado y entenderá, no sin dolor, que vive una realidad cristalina a punto de resquebrajarse para siempre.

Así, Ferrante propicia la entrada de Giovanna en el mundo de los adultos de un empujón que la precipita hacia los infiernos de la incomprensión y el desconsuelo. La complejidad y las contradicciones presentes en todas las relaciones, los incontrolables —y a veces, incomprensibles— impulsos del cuerpo, y hasta los estudios... todo parece resistírsele a Giovanna en esta nueva etapa de duelo por la inocencia perdida, esa vorágine de autodescubrimiento que es la adolescencia. Intensa, vibrante y por momentos descorazonadora, La vida mentirosa de los adultos es una excepcional novela de formación que se lee de manera trepidante, un espejo sucio de la madurez donde se reflejan de forma intensísima los rasgos característicos de la escritora italiana (que, para bien o para mal de cada lector, permanecen aquí intactos).

Ferrante habla sin tapujos del cuerpo, la carne y el deseo, quizá en unos términos sencillamente escandalosos para una niña de la edad de Giovanna, aunque también encuentra espacio para la exploración de la espiritualidad y los desconcertantes misterios divinos. En La vida mentirosa de los adultos, el éxtasis religioso puede ser tan espasmódico como un orgasmo, y es una relación entre  la fe y el mundo material que parece incrustada en el ADN de la literatura italiana. Las deslumbrantes reflexiones de Giovanna sobre el amor y la amistad, así como la inquietante cercanía de ambas al odio visceral, salpican la novela de Ferrante entre vigorosos estallidos de violencia, rabia y vehemente, casi siempre algo degradante, praxis sexual. Todo ello engarzado en una trama tan absorbente como emocionante que se encamina hacia una conclusión espectacularmente tensa. Elocuente, afilada y encantadoramente histriónica, si algo deja claro esta maravillosa novela es que Elena Ferrante se halla en plena cumbre creativa. 


«En la cama, junto a él, apretada contra él, quería gozar de su estima, quería hablar sobre la compunción, sobre Dios, que está harto mientras muchas de sus criaturas mueren de hambre y sed, quería sentirme mucho más que una bestezuela graciosa o incluso muy guapa con la que un varón de grandes pensamientos puede distraerse jugando un rato. Me dormí pensando con dolor que eso, precisamente, no ocurriría jamás. Tenerlo dentro de mí habría sido fácil, él me habría penetrado incluso ahora, mientras dormía, sin estupor. Estaba convencido de que yo había regresado para ese tipo de traición y no para traiciones mucho más crueles.»


PUNTUACIÓN: 

Nadia Terranova - Adiós fantasmas

lunes, 19 de octubre de 2020



Título original: Addio fantasmi
Traducción: Celia Filipetto
Año: 2018
Edición: Libros del Asteroide (2020)
Páginas: 232



Escribió Stephen King que «volver al sitio donde uno ha crecido es como hacer una de esas descabelladas pruebas de contorsionista: meterse los pies en la boca y tragarse a uno mismo, hasta que nada queda». En ese sentido, Adiós fantasmas, de la siciliana Nadia Terranova (Mesina, 1978), es un exquisito ejercicio de autofagia circense en el que Ida, la narradora y protagonista de la novela, deconstruye de manera desgarradora un pasado del que nunca ha logrado recuperarse. 

Alentada por la urgente necesidad de su madre, Ida abandona su hogar en Roma y un matrimonio en el que comienza a brotar la insatisfacción, para regresar a la casa de su adolescencia, un edificio ruinoso, de techo hundido y humedades en las paredes que la madre de Ida se ha empeñado en reformar con el fin de ponerlo en venta. A medida que el polvo de las habitaciones se sacude y los radiadores se desatascan, la memoria de Ida fluye entre los objetos abandonados que la rodean y las grietas causadas por la repentina desaparición de su padre, enfermo de depresión, más de veinte años atrás. «La muerte es un punto y seguido», afirma Ida, «mientras que la desaparición es la falta de punto, de cualquier signo de puntuación al final de las palabras. Quien desaparece rediseña el tiempo, y un círculo de obsesiones envuelve a quien sobrevive». 

La gran obsesión de Ida es enterrar el recuerdo de su padre, que adquiere en Adiós fantasmas la forma de una ausencia feroz y de tinte casi mitológico capaz incluso de poblar las pesadillas. A medida que renacen viejos episodios de la niñez de Ida, también lo hacen antiguas rencillas sin resolver, capítulos traumáticos y volátiles reproches entre madre e hija que bien podrían estar extraídos de cualquier novela de Elena Ferrante. Adiós fantasmas no es, ni mucho menos, una novela comedida, pero tampoco es un festival de nostalgia lacrimógena. Más bien, Nadia Terranova escribe conjugando intensidad y delicadeza en una simbiosis perfecta.

La historia de Ida en Adiós fantasmas es un emocionante y vertiginoso relato de reconstrucción, un viaje a través de los recuerdos que expresa la capacidad de la memoria no solo para conformar la identidad, sino para repararla. Su lectura, a la par que vibrante, plantea incómodas cuestiones que encuentran en su recta final resoluciones aún más incómodas. ¿Por qué algunas vivencias son tan livianas y otras pesan tanto como una losa? ¿Cuánto de lo que ocurría a su alrededor decidió ignorar Ida, tan centrada como estaba en su propio sufrimiento? Tierna y visceral a partes iguales, Adiós fantasmas es, sin duda, una de las novelas más sorprendentes y conmovedoras que he leído en mucho tiempo.


«La memoria es un acto creativo: elige, construye, decide, excluye; la novela de la memoria es el juego más puro que tenemos».


PUNTUACIÓN: ★★★★

Cesare Pavese - La playa

lunes, 22 de octubre de 2018


«Empezaba a entender que nada es más inhabitable que un lugar en el que hemos sido felices».


Título original: La Spiaggia
Traducción: Melina Márquez
Año: 1942
Editorial: Altamarea
Páginas: 120


La playa, del escritor italiano Cesare Pavese (Santo Stefano Belbo, 1908 - Turín, 1950), es quizá uno de los mejores ejemplos de lo que puede llegar a lograr la narrativa breve en las manos adecuadas. Con excepcional artesanía, Pavese extrae todo el jugo a una historia que es, en realidad, ausencia de ella. En lugar de presentarnos una trama convencional, Pavese construye su obra a partir de trazos impresionistas, momentos aparentemente banales y deshilvanados que, no obstante, irradian una profunda sensación de movimiento. 

El planteamiento, sencillo, es el que sigue: un narrador anónimo lamenta el declive de su relación con Doro, un inseparable amigo de juventud al que le pierde la pista cuando se traslada a Génova para casarse con una chica llamada Clelia. Aunque se siguen viendo de manera esporádica, ya nada vuelve a ser lo mismo entre ambos. La confianza y la complicidad de antaño dan paso al resentimiento, la desazón, la nostalgia por ese vínculo interrumpido. Tras lo que a todas luces parece una disputa conyugal, Doro regresa al pueblo donde trascurrió su infancia y se reencuentra con el protagonista, al que finalmente invita a pasar con él una temporada en su casa de la playa. Allí, acompañados por un fascinante y variopinto elenco de personajes, Doro y el narrador contemplan el monótono transcurrir de los días, envueltos en una refrescante brisa veraniega y el incesante rumor del oleaje.

La playa es, en gran medida, una obra impregnada de añoranza y desaliento. De un modo que resulta sumamente trágico, los personajes de Pavese viven el presente con la mente puesta en el pasado. A pesar del bullicio que late entre sus páginas y los ajetreados incidentes que salpican las vacaciones de Doro y compañía, se respira entre las páginas de La playa una atmósfera sombría, incluso fatídica. Todo ello insinuado de una forma sugerente, subrepticia, tal y como parece ser característico en la literatura del escritor italiano. Aquí, como en la vida, el nudo narrativo se desarrolla en los márgenes del relato. Es el lector quien debe hacer un esfuerzo por intuir lo que subyace tras los gestos, las palabras y los silencios de los personajes, inmersos siempre en sus propias cavilaciones. Es un ejercicio exigente y sí, en ocasiones poco agradecido, pero en el caso de La playa, donde pesan tanto los esbozos y las sensaciones —mucho más que las certezas—, el esfuerzo se ve gratamente recompensado. 

PUNTUACIÓN: ★★★☆

Elena Ferrante - La frantumaglia

viernes, 23 de febrero de 2018



Título original: La frantumaglia
Traducción: Celia Filipetto
Año: 2017
Editorial: Lumen
Páginas: 448


«Mi madre me ha dejado un término de su dialecto que usaba para decir cómo se sentía cuando era arrastrada en direcciones opuestas por impresiones contradictorias que la herían. Decía que tenía dentro una frantumaglia». Quien haya leído cualquier libro de Elena Ferrante puede entender perfectamente el alcance de esta definición, pues es un sentimiento que recorre las páginas de la escritora italiana con bastante frecuencia. Frantumaglia es todo cuanto Elena Ferrante representa, el rasgo más característico de su escritura y el que ha hecho que miles de lectores por todo el mundo, entre los que me incluyo, se enamoren sin concesiones de la arrebatadora violencia emocional con la que impregna sus historias. 

El otro, su anonimato, no forma parte de su escritura, sino de su identidad. El deseo morboso de la prensa internacional de desenmascarar a quien «se esconde» tras el seudónimo más popular de la actualidad continúa imponiéndose al interés por analizar la magistral complejidad de sus narraciones. El misterio que rodea la figura de Ferrante es un tema recurrente en las numerosas entrevistas concedidas por la autora, quien no duda en lamentar dicha circunstancia señalando el mercantilismo hipócrita y el desmedido culto a la imagen que imperan en el mundo editorial, desde donde especulan sobre ella sin reparo. «Creo que, una vez escritos, los libros no necesitan en absoluto a sus autores. Si tienen algo que contar, tarde o temprano encontrarán lectores; si no, no». 

Así de tajante, de rotunda, se muestra Elena Ferrante en este volumen de cartas y entrevistas que abarcan toda su producción literaria y que nos permiten curiosear, entre otras cosas, en la problemática relación de Ferrante con su ciudad natal o en sus dificultades para conciliar la vida personal con la laboral. Los textos recogidos en La frantumaglia muestran a una persona extremadamente celosa de su intimidad que no duda en defender sus firmes convicciones de manera vehemente, pero que nunca cierra las puertas al diálogo ni a la reinterpretación de su obra. Ferrante huye de la concreción, de la simplicidad. Incapaz de articular explicaciones someras a la corriente que bulle bajo sus novelas, las respuestas de Elena Ferrante a las preguntas que le formulan suelen extenderse hasta adoptar forma de ensayo. Sin embargo, el tono que prevalece a lo largo de La frantumaglia es distendido, conversacional, cercano, crudo, auténtico, real.

Ferrante disecciona mitos clásicos y convulsas relaciones materno-filiales con la misma familiaridad con la que dos vecinas se ponen al día sobre los cotilleos del barrio. A veces, leyendo La frantumaglia, uno tiene la sensación de verse sobrepasado por la capacidad intelectual de Elena Ferrante, pero lo cierto es que su prosa llana, sin artificios, ayuda en gran medida a esclarecer el laberíntico entramado psicológico en el que se hallan inmersas las protagonistas de El amor molesto, La hija oscura o Los días del abandono. Ferrante discute, además, sobre las adaptaciones cinematográficas de sus novelas y su participación (o no) en el proceso. No obstante, el plato fuerte de La frantumaglia es quizá el espacio dedicado a la saga Dos amigas, su obra más épica y monumental hasta la fecha. 

Es aquí donde se encuentra la Ferrante más polarizada y combativa, la que no cede ni un milímetro ante las insidiosas cuestiones sobre su vida privada, la que contesta con contundencia a los periodistas pero se deshace en disculpas con sus editores, sabedora de las molestias que les causa su elección de vivir en el anonimato. Ferrante mantiene un pulso candente con quienes apuntan el foco hacia su rostro, cuando lo que deberían estar alumbrando son sus magníficas novelas, imbuidas con una rabiosa vitalidad. Por suerte, la ficción de Elena Ferrante, comparada a menudo con la de Elsa Morante, brilla con una luz tan intensa que no necesita de contribuciones ajenas. Gracias a La frantumaglia, los lectores de la escurridiza dama italiana tenemos permitido el acceso a una porción de terreno que nos permite indagar un poco más en las insondables profundidades de su obra. El viaje, no hace falta decirlo, merece mucho la pena.


«Yo no invento mi biografía, no me oculto, no creo misterios. Estoy sistemáticamente en mis novelas y en estas respuestas a sus preguntas. La escritura es el único espacio en el que el lector debería buscar y encontrar al autor».

PUNTUACIÓN: ★☆ 

 
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