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John Katzenbach - El psicoanalista

miércoles, 15 de octubre de 2025



► Título original: The Analyst
Serie: The Analyst #1
► Traducción: Laura Paredes Lascorz
► Año: 2002
► Edición:  Ediciones B (2018)
► Páginas: 464


Publicada originalmente en 2002, puede que El psicoanalista se haya convertido por derecho propio en una de las novelas más emblemáticas del thriller psicológico. Y no es para menos, ya que la premisa de la que parte la famosa novela de John Katzenbach es una de las más potentes e inmediatas que he tenido el placer de leer en mucho tiempo. En ella, nos ponemos en la piel del doctor Frederick Starks, un hombre recién enviudado que, el día de su cumpleaños, recibe en su consulta de Nueva York una amenazadora misiva invitándole a participar en un juego macabro. Bajo el seudónimo de Rumpelstiltskin, el remitente de la carta se presenta como un personaje de su pasado y le ofrece al doctor Starks un terrorífico ultimátum: alguien de su entorno cercano está a punto de sufrir un destino fatídico y la única manera que tiene Frederick Starks de evitarlo es entregando su propia vida como sacrificio expiatorio.

A partir de ese momento, el protagonista de la novela se enzarza en una especie de duelo psicológico en el que contempla con impotencia cómo el anónimo acosador va desmantelando con absoluta impunidad todas las parcelas de su vida. Así, los primeros compases de la obra consisten en una claustrofóbica ostentación de superioridad y ventaja estratégica en la que Rumpelstiltskin, por medio de sofisticadas tretas y con la colaboración de unos estrafalarios secuaces, consigue acorralar a su víctima con el objetivo de arrebatarle las ganas de seguir respirando. Acostumbrado a dirigir las riendas de su vida, Frederick Starks demuestra una pasividad inaudita mientras, incapaz de plantar cara, se ve involucrado en crímenes grotescos, escandalosas acusaciones que pondrán en entredicho su carrera profesional y hasta en un fulminante desfalco.

Detrás de esta entretenida historia de obsesión y venganza, John Katzenbach orquesta una interesante reflexión sobre la capacidad del psicoanálisis para paliar las secuelas del dolor y el trauma. En una retorcida reinterpretación de la relación entre médico y paciente, el escritor norteamericano nos regala una obra que se lee con voracidad donde se exploran los rincones más oscuros de la psique humana y la praxis se convierte en una herramienta de investigación sorprendentemente útil. No es Frederick Starks uno de los protagonistas más carismáticos con los que me he topado —de hecho, la sensación de ir siempre varios pasos por detrás de sus oponentes me ha resultado bastante irritante—, pero lo cierto es que su evolución como personaje, de víctima indefensa a implacable ejecutor, resulta, si bien poco convincente, sin duda muy satisfactoria.

Narrada con pulcritud y buen ritmo, El psicoanalista es una lectura ágil, pero predecible y de poco calado, sobre cómo ciertas voces son acalladas por un sistema culpable de omisión, agente facilitador de máscaras tolerables que permiten a los monstruos seguir caminando entre nosotros con total libertad. Dentro de una obra que no alcanza el sobresaliente en ningún aspecto, cabe destacar la habilidad con la que John Katzenbach consigue mantenerte dentro de la historia a base de colocar al protagonista en situaciones casa vez más desesperadas, obstáculos que van articulando un auténtico arsenal de recursos logísticos y emocionales con los que Frederick tratará de remontar esa tensa partida de ajedrez en la que se está jugando la vida. Amena, accesible y de estructura sobria pero funcional, El psicoanalista no constituirá el culmen de su género, pero pudiera ser un excelente puerto de entrada a la literatura de las viejas rencillas y los nuevos comienzos. A las historias truculentas que apuestan por las segundas oportunidades y que buscan en los márgenes un modo de impartir esa justicia tardía que reside en la mente de todo buen psicópata.


«Tememos que nos maten. Pero es mucho peor que nos destruyan.»


★★

Stephen King - Billy Summers

lunes, 21 de febrero de 2022



Título original: Billy Summers
Traducción: Carlos Milla Soler
Año: 2021
Edición:  Plaza & Janés (2021)
Páginas: 648


En su último trabajo, Stephen King (Maine, 1947) aparca ese terror sobrenatural al que nos tiene acostumbrados y se aventura en el trepidante terreno del thriller —camino ya transitado en otros títulos como Mr. Mercedes— imprimiendo, claro está, su particular giro de tuerca. Billy Summers, protagonista de la novela homónima, es un exmarine estadounidense que en sus ratos libres practica el noble arte del asesinato. Billy, al más puro estilo Dexter Morgan, solo se encarga de liquidar a lo que el llama «hombres malos»: criminales, violadores y demás escoria humana que escapa al control del sistema judicial. Y ahora que está finiquitando los detalles de su jubilación, Billy recibe un último encargo que, sin saberlo, va a poner en peligro no solo su impecable carrera como francotirador fugitivo, sino también su propia vida. 

Bajo la identidad de un escritor aficionado llamado David Lockridge, Billy Summers se infiltra en la comunidad donde va a ser ejecutada su siguiente víctima. Los lazos de amistad y camaradería que va entablando con sus nuevos vecinos hacen que Billy cometa alguna que otra torpeza, nada que un exsoldado con un arsenal de recursos a su disposición no pueda solventar. Sin embargo, calzar durante demasiado tiempo unas botas que no son las suyas provoca que a Billy Summers lo acabe engullendo su propio personaje: picado por una repentina pulsión a medio camino entre la curiosidad y el anhelo, Billy decide mimetizarse con el papel que interpreta y comienza a plasmar por escrito un brutal episodio de su niñez que desembocará en la crónica de sus incursiones militares en Faluya durante la guerra de Irak. Así, Stephen King explora mediante un sugerente juego de espejos la función de la literatura como método de exorcismo. Y es aquí donde la novela definitivamente trasciende el mero relato de suspense y se adentra en una narración tan ingeniosa como polifacética.

King ha vuelto a crear un personaje icónico sin apenas despeinarse. Prodigio del camuflaje cibernético y apasionado de la novela naturalista —Billy va siempre acompañado por un ejemplar de Thérèse Raquin—, Summers es un carismático antihéroe a quien su capacidad para ir un paso por delante de sus enemigos no le impide ser víctima de vertiginosos imprevistos ni de perturbadores traumas del pasado. El ritmo de la narración es apasionante, como viene siendo costumbre en King, a pesar de que el recorrido de la trama y los sucesivos giros argumentales sean fácilmente discernibles para los Lectores Constantes del autor. Sin ser una de sus obras más sobresalientes, Billy Summers es una metanovela contundente, sólida y muy entretenida —mantiene el tipo durante sus más de 600 páginas—, en la que King da rienda suelta a su mordaz estilo, rematando la faena con un final extraordinario que deja en ridículo a quienes le acusan de no saber acabar sus historias.


«Piensa que escribir es también una especie de guerra, una en la que el autor lucha contra sí mismo. El relato es aquello que llevas y cada vez que añades algo pesa más».


PUNTUACIÓN: ★★★☆

Bernice Rubens - Con el traje de los domingos

martes, 23 de enero de 2018



Título original: Sunday Best
Traducción: Íñigo F. Lomana
Año: 1971
Editorial: Alba
Páginas: 312


El travestismo no es, hay que reconocerlo, uno de los motivos más abordados en la historia de la literatura. Puede que hoy día no resulte sorprendente ver a un hombre calzado con tacones de aguja y pelucas imposibles, pero dicha imagen, determinada en gran medida por los estridentes patrones que rigen el mundo del espectáculo, no se me antoja igual de frecuente durante la época en la que se escribió este libro. Por eso, no deja de extrañar que la transgresora y visionaria aproximación de Bernice Rubens —escritora británica que ganó el Man Booker Prize en 1970 con su obra The Elected Member— a un tema que por mucho tiempo ha sido considerado tabú, no haya obtenido el grado de repercusión que sin duda merece.

Así, la recuperación por parte de la editorial Alba de este clásico de 1971, constituye una apuesta doblemente valiosa, por no decir necesaria. Con el traje de los domingos se nos presenta como la agónica confesión de su protagonista, George Verrey Smith, un profesor egocéntrico hasta el punto de rayar la hilaridad, desdeñoso y pagado de sí mismo cuyo secreto más perturbador no es precisamente el tipo de lencería que utiliza. Su matrimonio con Joy, quien, lejos de condenar el inusual pasatiempo de su marido, se encarga de proporcionarle los vestidos, es una modélica farsa que se sostiene gracias a la mutua indiferencia que se profesan. Sus vecinos lo evitan, sus colegas lo aborrecen y su madre, secuestrada por un arrebatador rapto de fervor religioso, se dedica a enviarle misivas semanales exigiéndole que se arrepienta de sus pecados. Sin embargo, el peor revés en la vida de George Verrey Smith sucede cuando lo hallan sospechoso de un asesinato que no ha cometido.

Y es que George sí es culpable de asesinato, pero no exactamente del que le acusan. En cualquier caso, la resolución del crimen sirve como mecanismo auxiliar y no como el motor que impulsa la historia. El rasgo más interesante y llamativo de Con el traje de los domingos es su análisis de la doble identidad que posee el protagonista, un desdoblamiento que llega a materializarse en la existencia de dos voces narrativas para un mismo personaje: el propio George, por un lado, y Emily Price, su álter ego femenino. Con el traje de los domingos gira en gran medida en torno a la lucha de estas dos facetas por imponerse sobre la otra y la persecución (literal) a la que se ve sometido el protagonista mientras trata de declarar un vencedor. Bernice Rubens describe de manera fascinante el conflicto interno de George, al mismo tiempo que disecciona y denuncia los comportamientos rancios de la sociedad inglesa o la flagrante hipocresía de aquellos que se erigen a sí mismos guardianes de la moral.  

Víctima de un padre abusivo y de una interminable ristra de equívocos, George Verrey Smith es un encantador villano del que te acabas enamorando contra todo pronóstico. Sus temperamentales arranques de sinceridad, su descacharrante narcisismo y sus mordaces circunloquios sobre el conservadurismo británico hacen de la lectura de Con el traje de los domingos una experiencia que ha superado todas mis expectativas y que arranca de cuajo cualquier prejuicio o idea preconcebida sobre la necesidad de trascender las barreras del género. Divertida sin ser superficial, inteligente, inspiradora e inesperadamente despiadada, Con el traje de los domingos es una magistral exploración del individuo sometido a las cadenas de la vida en grupo, una lectura apasionante que avanza a ritmo de thriller hacia incómodos recovecos de la naturaleza humana, pero que sin duda merece la pena descubrir. 


«Podría decir que todo le sucedió a «él», lo cual nos permitiría al menos imaginar un presente, un futuro. Con el «yo» solo hay pasado. El «yo» es definitivo; el «yo» es una aceptación  de la muerte. El «yo» es para el último libro, no para el primero».

PUNTUACIÓN: ★★★★

Blake Crouch - Materia oscura

martes, 7 de noviembre de 2017



Título original: Dark Matter
Traducción: Noemí Risco Mateo
Año: 2016
Editorial: Nocturna
Páginas: 420
Valoración: ★★


Imaginar los distintos caminos que podría haber tomado nuestra vida ante una decisión determinada es un rasgo que nos caracteriza como especie. Reconstruimos el pasado para tomar la izquierda en lugar de la derecha. Elaboramos una biografía fantasma construida a base de conjeturas y fantasías. Para muchos, la añoranza de algo que nunca existió puede parecer un sentimiento inofensivo. Es más, si el universo nos diera la oportunidad, más de uno se atrevería a zambullirse en esa miríada de mundos paralelos donde aquello de lo que tanto nos arrepentimos jamás ha sucedido. Sin embargo, nunca hay que subestimar el ponzoñoso efecto que acarrea renunciar a una realidad que no está a la altura de nuestras expectativas. 

La aclamada novela de Blake Crouch explora esta interesante teoría del multiverso desde una perspectiva que no deja mucho lugar para el optimismo. Jason Dessen es un brillante científico que renunció a sus aspiraciones profesionales para formar una familia con la mujer que amaba y llevar una vida apacible. Cuando descubre que un antiguo compañero de estudios ha recibido un prestigioso premio de astrofísica, las dudas de Jason sobre lo que podría haber sido una carrera plagada de éxitos comienzan a florecer en su interior. Esa misma noche, mientras se dirige a casa, un desconocido lo asalta y lo conduce a una central eléctrica abandonada, donde le inyecta una extraña sustancia que le transporta a una versión alternativa de su mundo. En esa otra instancia paralela, Jason goza de reconocimiento internacional. Jamás se casó ni tuvo hijos, sino que inventó una máquina de salto cuántico que permite al portador cruzar la barrera entre las infinitas versiones del universo que se generan cada vez que alguien elige entre una opción u otra del espectro.

Con un implacable ritmo de thriller, Blake Crouch explora en Materia oscura la enorme y laberíntica complejidad de la disyuntiva. Sin concesiones ni preámbulos innecesarios, Crouch despliega ante el lector una madeja narrativa en la que resultaría fácil perderse, pero que el autor norteamericano explica razonablemente bien. El vertiginoso periplo de Jason Dessen a través del multiverso se lee con extrema agilidad, sobre todo gracias a un buen dominio del suspense y un estilo conciso que no se permite licencias literarias de ningún tipo. Directo, enérgico y a menudo lapidario, Crouch descarga sus frases sobre el papel como si fueran derechazos que apuntan al lector, pero que desgraciadamente casi nunca dan en el blanco. La historia de Materia oscura tiene gancho, sin duda, pero carece de personalidad. Crouch explora en buena medida las posibilidades narrativas de su premisa, pero nunca las lleva hasta el extremo ni arriesga en su ejecución. Como resultado, sus intenciones se adivinan rápidamente y el desarrollo argumental se vuelve predecible.

Los personajes tampoco dan mucho de sí y los temas que aborda Blake Crouch en Materia oscura son los habituales en una novela de tales características, a saber, el amor —con cierta tendencia a la cursilería—, el eterno conflicto entre casualidad y destino o qué constituye en última instancia nuestra identidad y cómo podemos preservarla en un mundo que nos desafía constantemente a desdoblarla. A pesar de su prometedor planteamiento y el aluvión de buenas críticas que la avala, la novela de Crouch me ha parecido decepcionante, poco sustanciosa. Un buen producto de entretenimiento pasajero, sí, pero nada más. 

ManBookering #3: His Bloody Project + Hot Milk

miércoles, 10 de agosto de 2016

Tercera ronda de libros pertenecientes a la longlist de este año del Man Booker Prize (estoy tan on fire que no me lo creo). 





His Bloody Project es una de esas historias que son carne de bestseller (entiéndase en el buen sentido de la palabra): un adictivo thriller ambientado en las highlands escocesas repleto de sorpresas y giros inesperados que, gracias al cielo, por una vez están bien resueltos. Graeme Macrae Burnet reconstruye con gran pericia narrativa un triple homicidio que, según nos cuentan al inicio de la novela, conmocionó a la sociedad inglesa allá por el año 1869, cuando un jovencísimo Roderick Macrae asesinó brutalmente a tres miembros de su pequeña comunidad agrícola y confesó sin ningún tipo de pudor ni remordimiento haber sido el autor de los crímenes.
   No obstante, la parte realmente interesante de la novela es la construcción de los personajes implicados, que se realiza principalmente a través de un manuscrito que escribió el propio Macrae en la cárcel mientras esperaba el inicio de su poco halagüeño proceso judicial y que narra la desdichada infancia y posterior adolescencia de este joven escocés, marcado por una serie de tragedias familiares, el carácter violento y apesadumbrado de su padre, la presencia de algún que otro augurio sobrenatural y una enconada enemistad con un vecino que trataba de hacerles la vida imposible hasta extremos desesperantes. No obstante, ciertas incongruencias y omisiones demasiado oportunas por parte del protagonista hacen que, a pesar de su asombrosa lucidez, la veracidad de los hechos narrados por Macrae se ponga constantemente bajo sospecha.
   Este relato ejerce como núcleo narrativo, pero His Bloody Project se complementa con toda suerte de documentos, artículos, entrevistas, informes policiales y evaluaciones psiquiátricas que van añadiendo nuevas capas a la historia y sugerentes perspectivas desde las cuales analizar el caso. La segunda mitad de la novela es una transcripción del polémico juicio, en el que se cuestiona, no la identidad del asesino, sino sus motivaciones y posibles alteraciones psicológicas, todo ello narrado con una intensidad, intriga y ritmo francamente impresionantes y que se mantienen hasta su convincente conclusión. Además de entretener, His Bloody Project es una novela que te hace reflexionar sobre temas como la cordura, la justicia y la legitimidad a la hora de acabar con la vida de otro ser humano. En definitiva, un lectura muy enriquecedora y más que recomendada.

★★★½





Tenía mis reticencias a la hora de empezar este libro porque ya leí el año pasado otro de la misma autora y me pareció un poco una castaña. No obstante, Hot Milk me ha acabado gustando. Bastante, además. Se trata de un relato mucho más profundo y oscuro de lo que aparenta a simple vista, una sugerente exploración de las relaciones materno-filiales entre personajes llevados al límite de sus circunstancias. En el centro de la novela se sitúa Sofia Papastergiadis, una estudiante de veinticinco años que abandona forzosamente su doctorado para acompañar a su madre a una clínica del levante almeriense, donde buscan un tratamiento para su parálisis hipocondríaca. Abandonada en un paraje que se caracteriza por el clima desértico y la escasa densidad de población, Sofia sufre una especie de crisis existencial que la mantiene a la deriva en busca de un propósito o meta para su insignificante vida.
   Sofia es, sin duda alguna, un personaje curioso. A pesar de su brillantez académica, se trata de una chica sin iniciativa, contradictoria, de actitud pasiva y escasas habilidades sociales que permanece totalmente desconectada de sus raíces griegas y que espera pacientemente a que alguna otra persona tome las riendas de su vida. Mientras tanto, una serie de conversaciones y encuentros con diversos inquilinos de la zona la conducirán por territorios inexplorados de su propia personalidad hasta el punto de trastocar incluso su percepción del mundo.
   La construcción de los personajes siempre parece haber sido el punto fuerte de Deborah Levy, pero su habilidad a la hora de retratar la confusión y la pérdida de identidad ante el derrumbamiento de las expectativas que la reciente crisis económica trajo consigo alcanzan en Hot Milk un nuevo nivel de refinamiento. La progresión de los diferentes conflictos que se plantean en la historia es asombrosa. Además, toda esa tensión psicológica que atenaza a los personajes de la novela alcanza una gloriosa e insuperable culminación al final del libro que te deja con un regusto maravilloso. La prosa de Levy es quizá el factor más problemático de la historia, en el sentido de que habrá una porción bastante alta de lectores que no confraternicen con su carácter extravagante, casi onírico. No obstante, a mí me ha parecido una apuesta sumamente provocativa, arriesgada, absorbente y estimulante. Espero seguir indagando poco a poco en la obra de su autora.

★★★½



David Cronenberg - Consumidos

lunes, 25 de enero de 2016


► Título original: Consumed
► Traducción: Antonio-Prometeo Moya
► Año de publicación: 2014
► Editorial: Anagrama
 Páginas: 360



Aunque David Cronenberg sea conocido y admirado a nivel mundial principalmente por su cine, esta primera novela del director canadiense no hace sino confirmar de manera contundente su gran versatilidad artística, dándonos razones para seguir admirándolo en otras disciplinas. Por motivos que se basan única y exclusivamente en mi experiencia personal, suelo recelar bastante de aquellas obras escritas por personas ajenas a la profesión, pero lo cierto es que, en el caso de Cronenberg, su salto al sector editorial está más que justificado por un título que bien podría constituir el grotesco epítome de su entera filmografía.

Y es que, si sus películas contienen abundantes dosis de horror gráfico, sanguinario surrealismo y controvertidos perfiles psicológicos, Consumidos no se queda atrás en cuanto a imágenes inquietantes y perturbadoras se refiere. Precisamente de imágenes se habla largo y tendido a lo largo de esta novela, ya que Nathan y Naomi, sus dos protagonistas, son una peculiar pareja de periodistas que recorren el globo a la caza de reportajes inverosímiles e historias truculentas. Sus métodos para conseguir informaciones, fotografías de primera calidad y suculentas entrevistas con personajes en apariencia inaccesibles no siempre resultan ortodoxos ni del todo recomendables. Sin embargo, el auténtico peligro llegará a sus vidas cuando decidan investigar el asesinato de una célebre filósofa francesa, cuyo cuerpo ha sido brutalmente despedazado por su marido en lo que a todas luces parece una especie de ritual caníbal.

Ella estaba enferma, ¿entiende? Se estaba muriendo. Yo se lo veía en los ojos. Seguramente era un tumor cerebral. Pensaba mucho todo el tiempo. Siempre escribía, no paraba de escribir. Creo que fue un crimen por compasión. Ella le pidió que lo matara y él lo hizo. Y luego, sí, claro, se la comió.

El hallazgo del cadáver y la repentina desaparición del marido son los elementos que disparan una laberíntica trama policíaca repleta de misteriosas lagunas, sorprendentes enlaces narrativos y, en especial, personajes absolutamente rocambolescos a los que me cuesta encajarles definición alguna. Un cirujano psicótico que practica toda clase de experimentos sobre sus pacientes, una diseñadora de audífonos horrorosamente fea, un estudiante de elevadas aspiraciones que tiene el pene torcido por una extraña enfermedad, una mujer que cree tener el pecho poseído por una colonia de hormigas, una joven que se arranca de manera compulsiva trozos de carne con un cortaúñas o un enigmático director de cine que vive refugiado en algún lugar ignoto de la república norcoreana.

Por imposible que parezca, Cronenberg consigue entrelazar todos los ingredientes antes mencionados y lo hace con cierto grado de maestría. La suya es una novela arriesgada, imprevisible, de múltiples conexiones ocultas y escenarios tan variopintos como París, Pyongyang o Japón, que somete la imaginación del lector a un continuo estímulo de cargas sombrías. Esta negrura conceptual envuelve la narración con una pátina decadente, repulsiva, pero que además despierta tanto fascinación como perplejidad, no solo entre el potencial público, sino también entre ambos protagonistas. Su relación, paradigma de esa tecnocracia emocional que lleva marcando durante los últimos años el devenir de nuestras interacciones sociales, está supeditada al correcto funcionamiento de diversos protocolos, aplicaciones y redes inalámbricas. En ese sentido, el caso de Naomi es incluso más extremo: ella no ve a través de una pantalla; está dentro de ella. Su fuerte dependencia a Internet hace crecer en su interior el miedo a no ostentar el conocimiento absoluto, el cual es imposible de alcanzar fuera de las estrictas normas que rigen el código binario.

Ahora bien, si la riqueza argumental de la historia y el macabro desfile de personalidades que la recorren no son motivos suficientes para convenceros de que leáis esta novela, también he de recalcar el excelente ejercicio de estilo que Cronenberg ejecuta entre las páginas de Consumidos. Recargado, ampuloso y académico en muchas ocasiones, sí (el tono marcadamente filosófico de algunos pasajes lo requiere), pero orquestado de una forma exquisita y salpicado muy de vez en cuando por destellos de una comicidad absurda. En definitiva, Consumidos es una obra que he disfrutado de principio a fin. Me ha parecido una novela muy peculiar, no apta, desde luego, para todos los públicos, pero que hará las delicias de todo aquel que se deleite en los aspectos más aterradores, turbios y siniestros de la naturaleza humana. En caso contrario, más vale mantenerse alejado de ella.



Marcelo Luján - Subsuelo

jueves, 14 de enero de 2016


► Título original: -
► Traducción: -
► Año de publicación: 2015
► Editorial: Salto de Página
 Páginas: 240



Voy a comenzar la reseña de este libro señalando que, de todo lo que he leído en lo que llevamos de año, Subsuelo es sin duda la novela que más ha despertado mi entusiasmo. No es este un dato que en apariencia revista vital importancia, teniendo en cuenta que apenas han trascurrido dos semanas desde que dimos la bienvenida al 2016. Sin embargo, acaparar de forma tan sublime y prematura mi atención conlleva una importante ventaja: y es que, de ahora en adelante y hasta que algún otro título me aporte una experiencia de lectura superior, Subsuelo será el rasero con el que mida las cualidades narrativas de toda obra que pase por mis manos.

La causa de tanto revuelo es una novela sorprendente y oscura que en ningún momento invita a intuir todo lo que esconde bajo sus fértiles cimientos. Como su propio nombre indica, para disfrutar de Subsuelo no hay que reparar en lo evidente, en lo que destaca, sino en aquello que serpentea y se arrastra por los niveles inferiores del canal comunicativo. La trama, desde luego, no puede ser más simplona: una familia acomodada se reúne con unos amigos en su residencia de verano, una parcela rodeada de bosques y valles e invadida por una exasperante plaga de hormigas, sin saber que esa noche dejará una marca imborrable en sus vidas. Durante los primeros compases de la novela, el autor deambula, cambia de dirección, se pasea por las vidas y pensamientos de unos personajes que pueden parecer más o menos interesantes, pero que a simple vista no requieren ningún tipo de análisis. Es, no obstante, una necesaria composición de lugar que empieza a sugerir seductores resquicios en cuanto azota la tragedia y nos vemos obligados a reparar en cómo han cambiado las vidas de estos personajes dos años después del momento fatídico.

Y piensa Vaya, ojalá hubiésemos sido gemelos y no mellizos, ojalá no nos hubiera separado una bolsa, ojalá hubiese podido ahorcarte hasta la muerte antes de la puta cesárea, para que te asfixiaras antes de nacer. Y piensa Solo voy a vivir en paz el día que te mueras. Porque quiero y deseo con toda mi alma verte muerto.

A partir de ese momento, Marcelo Luján desenmascara el rostro apacible de las personas envueltas y nos deleita con una caracterización exquisita que incluye un padre de familia ausente, una madre atrapada en su pasado traumático y dos mellizos convertidos en enemigos íntimos. La relación de estos dos hermanos, Eva —reservada, huidiza, devastada por la pérdida y sus consecuencias— y Fabián —rencoroso, retorcido y tremendamente manipulador—, es, desde luego, una fuente de pulsiones demenciales y sucesos que sin duda se hallan entre los más enfermizos que he tenido el placer de encontrarme en una novela. Se trata esta de una relación dañina, basada en el dolor, la extorsión, los sentimientos de culpa y en todo tipo de perversiones imaginables que sirve como soporte para reflexionar sobre el alcance del duelo, la violencia y los deseos de venganza.

Aún así, más que los propios hechos narrados, creo que es el excelente estilo del autor, conciso, punzante, desprovisto de florituras, el elemento que más contribuye a crear esta atmósfera asfixiante y terrorífica que hace de Subsuelo una obra tan recomendable. La de Luján es una voz única, muy personal y que denota experiencia en el arte de contar historias. Aparte de haber creado unos personajes fascinantes y un clima bastante perturbador, el escritor argentino es capaz de efectuar una habilidosa transición entre la perspectiva de diferentes personajes y cautivar la atención del lector avanzando continuamente detalles de la trama que permanecen ocultos para los propios participantes.

El resultado es una novela arrolladora, sobresaliente en muchos sentidos y notable en todos los demás. Un incuestionable ejercicio de alta literatura de cuyo impacto, como cuando descubres una avalancha de insectos correteando por los muebles de la cocina, voy a tardar mucho tiempo en recuperarme.



Martin Suter - Montecristo

miércoles, 21 de octubre de 2015

Título original: Montecristo
Autor: Martin Suter
Traducción: Rosa Pilar Blanco
Año de publicación: 2015
Editorial: Libros del Asteroide
Páginas: 320


Desde que, gracias a este blog, estoy en contacto más estrecho con el mundo editorial, mis preferencias literarias han ido sufriendo una evolución pasmosa. Ateniéndonos únicamente a su sinopsis, Montecristo es una de esas novelas que hace algunos años no me habría atrevido a tocar ni con un palo; así de poco me fascina el universo bursátil y sus laberínticos entresijos financieros. Sin embargo, estar bajo el amparo de una editorial como Libros del Asteroide, que en muy corto tiempo se ha convertido en uno de mis más fieles proveedores de regocijo lector, supone a día de hoy sobrada garantía de que una novela no demasiado llamativa cuenta con muchos más alicientes de los que podría llegar a imaginar en un primer momento. Afortunadamente, Montecristo no es la excepción. 

Como poco, la novela de Martin Suter arranca de manera vertiginosa, casi a la misma velocidad que el tren en el que se halla nuestro protagonista justo al comienzo de la misma. Jonas Brand -un videorreportero suizo asentado en la cuarentena que, a pesar de los escollos logísticos que se le presentan, mantiene viva su esperanza de erigirse como cineasta de éxito- viaja en el vagón restaurante de un Intercity con destino a Basilea cuando de repente el vehículo sufre una parada de emergencia: hay un cadáver obstaculizando las vías. Pocos días después, Jonas descubre de manera fortuita la existencia de dos billetes de cien francos con el mismo número de serie y a partir de ahí comienza a establecer pequeñas conexiones entre ambos sucesos. Como no podía ser de otra manera, la investigación llevada a cabo por Jonas conduce finalmente a una peligrosa red de falsificación y contrabando de billetes duplicados en la que están involucradas algunas de las entidades más importantes del país, un caso tan suculento como letal que podría catapultar a Jonas como periodista de fama internacional en el supuesto de llegar a desmantelarlo o, por el contrario, suponer su "accidental" y definitiva desaparición.

No obstante, Martin Suter plantea en cierto punto de la historia una tercera e incómoda alternativa: a saber, mantener la tapadera en nombre del bien común e integrarse de lleno en la estafa. Conservar la investigación de dicha trama corrupta lejos del terreno jurídico permite a Martin Suter convertir la resolución del caso en una disyuntiva moral nada agradable; y es aquí, en mi opinión, donde reside uno de los reclamos más provocativos e interesantes de Montecristo. En un mundo aventado por tipos de interés variable, especulaciones y una flagrante adulteración informativa, Brand se erige como un antihéroe necesario sobre el que recae la responsabilidad de intranquilizar nuestras conciencias. Además, su personalidad carismática, sus simpáticos escarceos románticos y el continuo empuje de sus sueños frustrados hacen de él un personaje un tanto trágico y por el que no cuesta ningún trabajo mostrar empatía. Si a todo esto le añades un desarrollo argumental atractivo, sorprendente y, por momentos, emocionante, obtienes como resultado un estupendo thriller conspirativo que arroja una nueva luz sobre la fragilidad del sistema económico y cuyo final inquieta y llama a la reflexión. Sin duda alguna, Montecristo es otra pequeña joyita que Libros del Asteroide puede sumar a su amplio catálogo.




Reseña "Medianoche en el jardín del bien y del mal"

martes, 21 de abril de 2015

Título: Medianoche en el jardín del bien y del mal
Autor: John Berendt
Año: 2015
Editorial: Literatura Random House
Páginas: 448
Precio: 22.90 €

¿Libro de viajes o novela de misterio? Quizás ambas cosas a la vez, pues la protagonista, vieja dama que conserva aún la singular belleza de su decadencia, es una geografía que explorar y un ente vivo cuya placidez puede tornarse tragedia. La vieja dama es Savannah, la ciudad sureña del añejo esplendor georgiano. Hoy tiene alrededor de doscientos mil habitantes y un displicente aire provinciano. Sus viejas mansiones, como ahogadas en un bosque de magnolias, dan ese toque de Edén en el que no puede faltar el diablo. Porque también en Savannah hay, parafraseando a Brassens, «hermosos asesinatos». Medianoche en el jardín del bien y del mal es una obra ejemplar en muchos sentidos: por el sortilegio del paisaje urbano que evocan sus páginas, por la suave, amistosa ironía con que son retratados sus habitantes y por el cuidadoso ejercicio de tensión con que se relata el gran acontecimiento del asesinato. 


Soy una persona organizada, lo reconozco. Compartimento mis actividades diarias según un registro de normas preestablecidas. Me gusta catalogar todo aquello que entra en mi esfera de interés y le asigno un valor de prioridad según su capacidad para dispararme las pulsaciones. En definitiva, tengo un Método. Pero lo cierto es que hay determinados artículos que no se ajustan a ninguna etiqueta. Escapan a cualquier definición que pudieran redactar los académicos de la RAE. Rompen y reducen a escombros mis no tan infalibles esquemas. Dinamitan todo ese corpus de conocimientos y experiencias previas que tantos años me ha costado confeccionar. Libros que te leen a ti, más que tú a ellos. Novelas que practican un peligroso funambulismo literario sobre una línea que separa géneros opuestos y delimita la frontera entre lo que te hace sentir cómodo y aquello que induce irremediablemente al vértigo. ¿Ficción realista o detallado trabajo periodístico? ¿Novela de viajes, thriller policíaco o afilada crónica social? Sin duda alguna, Medianoche en el jardín del bien y del mal es una de esas obras que pertenece al cada vez más extraño conjunto de historias que logran sacudir tus certezas hasta los cimientos.

Concebida desde la necesidad de su autor -reputado articulista de medios como Esquire o New York Magazine- de demostrar al mundo que podía escribir una novela digna del elogio de la crítica, Medianoche en el jardín del bien y del mal derrocha en cada una de sus páginas esa admiración por las calles y gentes de Savannah que convirtieron a John Berendt en uno más de sus habitantes, en vez de un simple y pasajero turista en busca de asueto. Esta coqueta y pintoresca localidad del estado de Georgia, Estados Unidos, se convierte así en escenario de apasionantes y envolventes tramas que dejan entrever no solo la encantadora excentricidad de los lugareños (peculiares a un nivel indescriptible, creedme), sino también el grandioso pero turbulento expediente de una ciudad donde se erigen por igual imponentes mansiones victorianas e infernales agujeros de índole marginal. El minucioso y radiográfico retrato de Savannah que John Berendt elabora a lo largo del libro consigue encandilarte desde prácticamente el primer brochazo, ese que habla de sibaritas amantes del arte, viejas damas ricachonas, individuos que pasean a perros invisibles, estafadores que se libran de cualquier responsabilidad judicial por su desmesurado carisma, abogados sin escrúpulos, drag queens de imparable labia, chaperos, prostitutas, drogadictos, exclusivas fiestas de etiqueta y rencillas de apariencia inofensiva que, no obstante, permanecen a la sombra de un apacible cenador, incubándose hasta que llegue el momento idóneo de eclosionar. 

Dicho estallido (aunque se anticipa vagamente desde el principio) llega de forma inesperada y en forma de crimen justo en mitad de la novela, haciéndola cambiar radicalmente de trayectoria narrativa. Sin perder en ningún momento su elevada capacidad de observación, la deliciosa, elocuente y exuberante exposición de los hechos ni la habilidad para ahondar en la laberíntica personalidad de los involucrados, John Berendt nos sumerge en una emocionante e imprevisible reconstrucción del juicio (plagado de irregularidades, testigos falsos, pruebas manipuladas, etc.) que tuvo lugar en el año 1981, cuando Savannah se convirtió en el centro de todas las miradas al verse salpicada por un auténtico desfile de escándalos relacionados con un caso de asesinato. De esta manera, toda la opulencia, la elegancia y el aire sofisticado por el que era reconocida la ciudad portuaria dieron paso al decadente declive característico de los tabloides peor intencionados. Sin embargo, Medianoche en el jardín del bien y del mal también deja patente el asombroso proceso de recuperación autoinducida en el que se vio envuelta la ciudad una vez la tormenta mediática se hubo disipado. Al fin y al cabo, como menciona el propio Berendt en el epílogo de la obra, "la resistencia al cambio del que tercamente hacía gala Savannah era su salvación y su encanto. La ciudad miraba para sus adentros, muy alejada del mundanal ruido y las distracciones de todo lo que ocurriese fuera de sus puertas". No es de extrañar, pues, que solo se me ocurra describir la magnífica obra de Berendt como a veces perturbadora, a veces hermosa de una manera inquietante, pero siempre sugerente, hipnótica y cautivadora. Y ante todo, inclasificable. Así es Savannah. Así es Medianoche en el jardín del bien y del mal. Y así espero convenceros de que leerla es una experiencia que merece mucho la pena. 




Reseñas breves [80-82]

viernes, 20 de marzo de 2015

Antes de que los cuelguen, Joe Abercrombie
Alianza Editorial - 784 páginas - ★★★½

Antes de que los cuelguen es la segunda entrega de la trilogía que ha consagrado definitivamente a Joe Abercrombie como uno de los mejores escritores de fantasía que existen en la actualidad. Su extraordinaria habilidad para describir personajes carismáticos, verosímiles, profundos y de moral discutible hace que sus mastodónticos mamotretos se esfumen entre nuestras manos sin que apenas nos demos cuenta. También contribuye a este extraño fenómeno la asombrosa orquestación llevada a cabo por Abercrombie de todos esos hilos argumentales que transcurren de forma simultánea en la novela, tramas tan apasionantes como adictivas que se van entrecruzando lentamente, pero de manera significativa, entre espectaculares despliegues de estrategia militar, intrigas palaciegas e interesantes explicaciones acerca de la magia que aún yace latente en el universo de la Primera Ley. Y aunque tanto los diversos arcos argumentales como los personajes que les dan apoyo permanecen igual de geniales, divertidos y saludables que siempre, quizá este segundo libro peca más de transitorio en su desarrollo, como si Abercrombie estuviese solamente interesado en anticipar los acontecimientos que darán pie al desenlace de la saga, en lugar de experimentar con las enormes posibilidades que ofrece esta etapa intermedia. A pesar de ello, Antes de que los cuelguen sigue siendo un libro estupendo, una muy buena continuación cargada de tensiones, diálogos brillantes, brutalidad narrativa, demoledoras reflexiones y un despiadado sentido del humor que sirve para iluminar los momentos más oscuros de la historia. Espero con ansias devorar la tercera y última parte.


Deseo que venga el Diablo, Mary MacLane
Seix Barral - 224 páginas - ★★★½

Este libro es, no sé cómo decirlo de otra manera, lo más ridículamente divertido que he leído en mucho tiempo. Este libro es susceptible de causar estupor, vergüenza, controversia y admiración. Este libro ha hecho que me enamore de una mujer muerta. Porque Mary MacLane fue una escritora valiente, arriesgada, apasionante y apasionada, la estridente voz de una generación, la Hannah Horvath de hace un siglo, una chica que guardaba fuego en su interior y que, lejos de intentar sofocarlo, lo utilizó para prender el mundo que la rodeaba. Y es que leyendo tan solo un par de páginas de este Deseo que venga el Diablo, no cuesta ningún trabajo adivinar por qué el primer libro de Mary MacLane causó tanto revuelo en el momento de su publicación ni por qué sigue haciéndolo hoy, más de un siglo después de que cierta joven canadiense de apenas diecinueve años consiguiera encandilar a medio mundo y escandalizar al otro medio cabalgando a lomos de su desproporcionado ego. A pesar de su inmadurez, su recalcitrante complejo de superioridad y una pesadumbre vital que roza la depresión clínica, el autorretrato que realiza Mary MacLane en Deseo que venga el Diablo destila en todo momento un asombroso genio narrativo que brilla a la hora de abordar temas como el feminismo, la sexualidad o la muerte como experiencia que anhela ser abrazada. Su magnífico estilo poético y su arrojadiza franqueza consiguen dinamitar cualquier tipo de prejuicio o barrera que podamos plantar ante el repelente narcisismo de MacLane. Lo cual es toda una suerte, ya que solo de ese modo seremos capaces de contemplar en todo su esplendor la inflamable excentricidad de esta fémina rebelde y la conmovedora perspicacia que ya demostraba a su edad. Una lectura inimitable, genuina y por supuesto, muy recomendable.


El don, Mai Jia
Destino - 480 páginas - ★★

Si os digo la verdad, tenía bastantes esperanzas puestas en esta novela. Sobre todo por aquello de que la criptografía y la teoría de códigos son temas que me apasionan. Además, el libro venía precedido por unas apabullantes cifras de venta en su país de origen (aunque bien pensado, despachar 15 millones de libros en China debe de ser más fácil que la tabla del uno) y una avalancha de críticas positivas. Pero después de haberlo leído, solo cabe en mi mente una pregunta: ¿cómo narices se las apañó el autor para tardar más de una década en escribir... esto? No digo que sea una mala novela, no, pero cuando menos es decepcionante. El don narra la biografía de Rong Jinzhen, un joven genio de las matemáticas con nulas habilidades sociales y un trágico pasado familiar, un prodigio muy codiciado por los académicos de su tiempo que entrará a formar parte del servicio de inteligencia militar chino por su capacidad de descifrar códigos aparentemente inquebrantables ¿alguien ha dicho Turing?. A simple vista pudiera parecer una historia interesante, pero lo cierto es que El don carece completamente de cualquier aliciente narrativo más allá de su vertiginosa estructura en forma de thriller, la cual hace mucho más llevadera esa irritante abundancia de tópicos de la que hace gala esta novela. Las -pocas, no vayamos a asustar al personal- explicaciones matemáticas que aparecen salpicadas a lo largo del libro son de una superficialidad entre irrisoria y ofensiva, los personajes aparecen tratados como meros arquetipos (quizá el único que se escapa de esta valoración es el propio protagonista, del que conoceremos en profundidad su obsesión enfermiza por los números y la soledad e introspección que eso conlleva) y el argumento en sí promete una apasionante trama de suspense que en realidad nunca llega a despegar. El resultado, un libro sin pretensiones, sencillo, ligero y ameno, pero también bastante prescindible.


Reseñas breves [70-72]

viernes, 30 de enero de 2015

La mujer de un solo hombre, A.S.A. Harrison
Salamandra - 320 páginas - ★★★

El caso de A.S.A. Harrison es algo parecido al de Stieg Larsson. Ambos murieron poco tiempo después de entregar los manuscritos de sus novelas y no alcanzaron a saborear el éxito que lograrían alcanzar una vez publicadas. Aunque, quién sabe, quizá ese sea precisamente el motivo por el que consiguieron tanta notoriedad. El caso es que La mujer de un solo hombre me ha parecido una novela fantástica, retorcida y amena, un emocionante thriller psicológico al más puro estilo Perdida, aunque sin la brutalidad, complejidad narrativa ni vueltas argumentales del famoso bestseller de Gillian Flynn. La obra de Harrison gira alrededor de una pareja formada por un empresario de la construcción y una psicoterapeuta especializada en solventar los problemas ajenos, pero que no se da cuenta de los suyos propios. Aunque nunca llegaron a casarse (punto clave en el posterior desarrollo de los acontecimientos), Jodi y Todd han consolidado su relación en base a una serie de rutinas específicas, silencios elocuentes y acuerdos tácitos, dejando que el tiempo ejerza una especie de ineludible proceso sedimentario sobre las enormes grietas de su vida en común. Sin embargo, cuando la presión y las tensiones continuas que recaen sobre estos personajes (caracterizados de forma impresionante) alcanzan su punto álgido, Jodi y Todd descubrirán cuán drásticas son las decisiones que están dispuestos a tomar con tal de salirse con la suya. Si bien La mujer de un solo hombre no se caracteriza por tener un ritmo vertiginoso, A.S.A. Harrison ha sabido dotar a su novela de una trepidante línea argumental que brilla sobre todo por su enorme capacidad de retener la atención del lector y conducirlo por los escarpados y laberínticos senderos de una relación sentimental, desprendiéndose del elemento 'policíaco' hasta bien entrada la segunda mitad del libro, momento en el que cualquier cosa que ocurra con los personajes puede causar un mayor impacto. Me ha parecido una maniobra interesante y, en este caso, bastante exitosa. Os la recomiendo encarecidamente si disfrutáis con este tipo de historias inquietantes e imprevisibles al máximo. 


Sueños de trenes, Denis Johnson
Literatura Random House - 144 páginas - ★★★½

He de confesar que la sinopsis de esta novela en principio no me atraía demasiado. Lo que me hizo leerla fue, de hecho, su autor, a quien sí conozco (aunque solo de oídas) por otras obras como Árbol de humo o Hijo de Jesús. Sin embargo, al final Sueños de trenes ha conseguido conquistarme por completo. Reúne varias de las características que más me gustan en una novela y durante la lectura de algunos pasajes me han venido a la memoria reminiscencias de autores a los que admiro. La historia, que no puede ser más cotidiana y peregrina, corre a cargo de un obrero norteamericano que trabaja en la construcción de raíles ferroviarios durante los años posteriores a la Gran Depresión. Robert Grainier no es lo que se dice un tipo extraordinario. Sin embargo, como John Williams en Stoner, Denis Johnson logra convertir la austera biografía de un hombre corriente en un auténtica epopeya existencial donde el protagonista lucha contra las adversidades y vicisitudes de la vida diaria con el ímpetu de un héroe homérico. A lo largo de los nueve capítulos que componen Sueños de trenes, iremos recorriendo los paisajes y escenarios de imponente vastedad que configuran el relieve del Oeste estadounidense y seremos testigos de acontecimientos tanto terrenales como místicos, poseídos siempre por una turbadora y horrible relevancia. La prosa cenicienta y desapasionada de Denis Johnson no consigue restar ni un ápice de esa arrolladora fuerza narrativa que posee la historia en cada página, sino que produce un extraño e inesperado efecto simbiótico capaz de arrancarte emociones indescriptibles. Además, es tan corto e intenso que se lee en apenas un suspiro (cosa que para muchos de vosotros será un atractivo aliciente, estoy seguro). En fin... no sé, leedlo. Por lo que más queráis. 


Matemos al tío, Rohan O'Grady
Impedimenta - 320 páginas - ★★★½

Uno de los últimos títulos que ha publicado Impedimenta es esta maravillosa comedia negra protagonizada por un par de niños que embarcan rumbo a una isla situada en el Pacífico canadiense, dispuestos a poner completamente patas arriba la vida de una apacible comunidad de vecinos. Barnaby, heredero de una fortuna multimillonaria que lo convierte en objetivo directo de su despreciable tío, se aliará con una niña de su edad llamada Christie y un avinagrado puma antropófago llamado Una Oreja con la intención de eliminar de una vez por todas a su codicioso perseguidor. A este hilo conductor de la novela se van sumando algunas historias relacionadas con el resto de personajes secundarios que habitan la isla y que aportan una amplia gama de voces narrativas al grueso de la obra. Sin embargo, la arrebatadora personalidad de Barnaby y Christie hace palidecer a cualquier otro individuo que se coloque a su lado: sus travesuras rozan el límite de lo vandálico, ambos carecen por completo de cualquier sentido de la responsabilidad y la pasmosa naturalidad con la que aceptan enrolarse en la peligrosa misión homicida que da título a la novela resulta tan sorprendente como inquietante. Un encanto de niños, vamos. Con todo y con eso, Matemos al tío no deja de tener sus momentos tiernos y emocionalmente complejos; es una novela perturbadora a más no poder y con un toque siniestro, sórdido, pero también deja entrever a lo largo de sus páginas un profundo conocimiento del alma humana y de sus oscuros recovecos. Por no decir que está deliciosamente escrita y muy bien construida. Así que echadle un ojo y animaos a leedla, merece mucho la pena.


Reseñas breves [64-66]

lunes, 10 de noviembre de 2014

La noche de los judíos vivientes, Igor Ostachowicz
Nube de tinta - 288 páginas - ★★★½

La idea de fusionar ´judíos´ y 'zombies' en un único concepto es una premisa cuya simple mención podría ser suficiente para que muchos lectores no asiduos al género del terror huyeran despavoridos y no quisieran acercarse al debut literario de este escritor polaco ni aun estando hecho de oro. Sin embargo, a todos esos que solo esperan encontrar entre las páginas de este libro un batiburrillo sin sentido de guiones desechados para una película de serie B, siento comunicar que La noche de los judíos vivientes es mucho  más divertida de lo que parece. No me cabe la menor duda de que La noche de los judíos vivientes es uno de los libros más bestias, descarados e irreverentes que he tenido la oportunidad de leer en mucho tiempo, y es precisamente esa capacidad de pillarte con los calzones bajados hasta el suelo uno de los principales atractivos que bajo mi punto de vista tiene la novela. La historia transcurre en las calles de un antiguo gueto de Varsovia, donde el robo de una joya con poderes tan milenarios como desconocidos por su poseedor ha desencadenado el levantamiento de una horda compuesta por espíritus con algunas cuentas que zanjar, nazis sodomitas sin escrúpulos y skinheads decididos a descubrir nuevas formas de expresar la violencia callejera. El protagonista es un antihéroe de manual entre cuyas discutibles virtudes se encuentran el egoísmo, la más absoluta desidia y una flagrante misoginia que no duda en practicar continuamente (supongamos que para no perder la costumbre), pese a lo cual parece ser el hombre designado por el destino para impedir el inminente apocalipsis hitleriano que se cierne sobre la ciudad. Gamberra, insolente, controvertida y muy, muy original, La noche de los judíos vivientes es de ese tipo de novelas capaces de arrancarte una sonora carcajada y seguidamente hacerte sentir culpable por demostrar semejante ramalazo de maldad. La estructura un tanto deshilvanada de la historia y el caos general que reina sobre la narración (creo que en este sentido la traducción deja un poco que desear) la convierten en una lectura de complicado acceso. Pero una vez que te acomodas a ella -todo lo cómodo que puede sentirse alguien revolcándose por un vertedero- sin duda es una historia a la que merece la pena dar una oportunidad.


Cibertormenta, Matthew Mather
Ediciones B - 416 páginas - ★★★★

Si alguna vez te has preguntado qué sería de nosotros sin el constante zumbido de la red electrónica aleteando sobre nuestras cabezas o hasta qué punto tu dependencia a los dispositivos de última tecnología ha convertido la privacidad de tus datos en un objetivo tremendamente vulnerable, no te preocupes. Ahórrate el esfuerzo de seguir imaginando escenarios catastróficos porque ya lo hace Matthew Mather por ti. A ritmo de apasionante thriller conspiratorio y haciendo gala en todo momento de un formidable pulso narrativo -basado en diálogos brillantes y un estilo ligero pero sumamente descriptivo-, este escritor británico nos regala en Cibertormenta una de las novelas más frenéticas, adictivas y vertiginosas de la temporada; una novela que, aun sonando a tópico, no se puede dejar de leer por mucho que lo intentes. En ella, un grupo de personajes de lo más variopinto (desde el típico padre de familia que lucha por mantener su matrimonio unido hasta una encantadora pareja de ancianos que defendieron su ciudad natal frente a la invasión alemana de la Segunda Guerra Mundial) se enfrentan al lento declive logístico de Nueva York, donde los constantes fallos en el suministro eléctrico, los rumores sobre un posible ataque cibernético a gran escala, la propagación de una terrible amenaza vírica y el inminente estallido de una tormenta de nieve convierten a la ciudad en el escenario de una batalla campal por sobrevivir a las sucesivas catástrofes que se avecinan. Inteligente, reveladora, salvajemente entretenida y muy bien documentada, Cibertormenta es una historia bastante recomendable sobre el futuro de la era tecnológica y los peligros de no acotar el activismo ideológico en la red que, además, sirve como plataforma para expresar la interesante contradicción existente en aumentar la seguridad ciudadana a coste de sacrificar las libertades individuales y poner de manifiesto la hilarante hipocondría de una sociedad -la norteamericana- que parece ir cosechando enemigos allá por donde pasa su apabullante maquinaria diplomática.


El chef, Simon Wroe
Salamandra - 320 páginas - ★★★★

Movido por la necesidad de realizar una importante confesión y de esclarecer al máximo posible los detalles de un turbio crimen cometido en circunstancias extremas, el protagonista de esta novela comienza la historia narrando su llegada a las cocinas de un restaurante situado en Camden Town cuyo jefe es conocido sobre todo por su afición a infligir castigos desproporcionados a sus trabajadores. Poco a poco iremos descubriendo los dramáticos antecedentes personales del narrador (un joven cándido e inexperto recién licenciado en Literatura que además huye de una familia desestructurada) y conociendo más detalles sobre la arriesgada jornada laboral de una cuadrilla de cocineros compuesta por personajes absolutamente esperpénticos e inolvidables. No cabe duda de que Simon Wroe, el ex chef y actual periodista gastronómico que ha dado vida a esta deliciosa novela, conoce su profesión a las mil maravillas y se desenvuelve estupendamente bien entre los opresivos humos de una cocina cargada de malos rollos. Lejos de optar por esa versión bucólica y a todas luces tergiversada que pretenden inculcarnos la mayoría de actuales programas televisivos, El chef ofrece una perspectiva mucho más realista del mundillo culinario en el que salen a relucir los instintos más bajos del ser humano, la competitividad encarnizada de unos trabajadores poco menos que explotados y los oscuros trapicheos de personas poco recomendables que suelen rondar determinados círculos de bajo fondo. La sinopsis de esta novela prometía encajar sin grandes complicaciones con mis preferencias literarias, pero a decir verdad nunca pensé que iba a terminar gustándome tanto la divertidísima, mordaz y entrañable obra de Simon Wroe. Escrita con verdadera pasión y un incontestable talento, El chef es mucho más que un simple libro de recetas o una siniestra crónica underground de la oferta culinaria londinense; también es una conmovedora historia de crecimiento y superación personal en un mundo construido a base de expectativas frustradas, un relato que ahonda como una certera cuchillada en el complejo mundo de las relaciones familiares y nos enseña a buscar la reconciliación con nuestro pasado en lugares tan insólitos como el viejo y desportillado fondo de una olla a presión.

Reseñas breves [34-37]

viernes, 14 de marzo de 2014

Magia para lectores, Kelly Link
Seix Barral - 448 páginas - 5.95€

La lectura de este libro fue producto de un chivatazo. La recomendación expresa, obligatoria e incontestable de uno de esos soplones literarios que siempre andan al acecho de irresistibles ofertas con las que encaprichar a los demás y ¿por qué no?, también a sí mismos. Pero qué mas da, cuando lo que hay dentro del sobre no es dinero sino algo mucho mejor: un compendio de relatos tan enloquecido, esquizofrénico, estrafalario, e incalificable como este. Kelly Link, esa mujer apenas conocida de la que gente como Lethem, Chabon y Gaiman habla auténticas maravillas, nos trae una colección de rarezas narrativas en forma de cuento que elevan el adjetivo 'sorprendente' a una potencia nunca antes vista. Personajes, tramas y trucos de ilusionista extraídos de los más recónditos rincones de la imaginación se ponen al servicio de un estilo soberbio y descacharrante capaz de machacar cualquier expectativa, cualquier juicio previo, cualquier idea preconcebida, en apenas un instante. Cuentos imposibles donde lo inexplicable se convierte en norma y lo cotidiano es motivo de burla. Pequeños engranajes de reloj que se van calibrando a sí mismos con ritmo frenético a medida que avanza el relato. Nuevas dosis de información esperando a la vuelta de la esquina capaces de desmoronar el más sólido esquema. Todo eso y mucho más es lo que espera al lector que esté dispuesto a vivir gracias a la magnífica pluma de esta escritora norteamericana una experiencia única, extraordinaria e indefinible, en compañía de seres ultraterrenos y humanos incomprendidos. A los que quieran practicar esa magia de la que solo algunos han oído hablar.



Claire DeWitt y la ciudad de los muertos, Sara Gran
Destino - 392 páginas - 18.00€

¿Qué haces cuando una celebridad emergente como Lauren Beukes, autora de uno de los thrillers más emocionantes e irreverentes del año pasado, te recomienda un libro? Ni te lo piensas. En palabras de la escritora sudafricana, Claire DeWitt y la ciudad de los muertos es "como si Haruki Murakami hubiera escrito The Wire en el Nueva Orleans de después del Katrina". Y ese fue motivo suficiente para que me lanzara a por la novela cual feligrés en pleno salto a la reja nada más enterarme de que la editorial Destino iba a publicarla en España. Sara Gran nos ofrece en el primer caso protagonizado por la detective Claire DeWitt una historia cautivadora, enigmática e inusual a partes iguales que no dejará indiferente a nadie. Estoy convencido de que, por muy aficionado que seas a la novela negra, no has leído en tu vida ninguna obra de semejante calibre, tan poco ortodoxa y falta de seriedad. Sin embargo, es precisamente el patetismo y el sinsentido de los métodos de investigación homeopática empleados por su protagonista (la mejor del mundo, no os quepa ninguna duda) lo que convierte a Claire DeWitt y la ciudad de los muertos en una opción tan interesante y recomendable. A pesar de sus lagunas narrativas y de que en muchos momentos puede dar la sensación de que la trama carece de rumbo, me ha gustado la forma en que Sara Gran bucea en la personalidad de sus personajes o cómo describe el ambiente decadente y los bajos fondos de una ciudad herida por el desastre.



La rata en llamas, George V. Higgins
Libros del Asteroide - 221 páginas - 17.95€

Incisiva, mordaz, tajante. De calidad. Así es la literatura que prodiga Libros del Asteroide y así nos lo demuestran una vez más publicando el que posiblemente sea uno de los libros más desternillantes e ingeniosos que he leído en mucho tiempo. En La rata en llamas, George V. Higgins hace escarnio de una problemática comunidad de vecinos que dejaría en bragas a la del mítico 'Aquí no hay quién viva' para deleitarnos con una novela compuesta casi exclusivamente de diálogos donde salen a relucir entre página y página los aspectos más sórdidos de la personalidad humana. A grandes rasgos, la historia versa sobre un abogado de tres al cuarto llamado Jerry Fein que es propietario de un ruinoso edificio cuyos inquilinos no le pagan el alquiler. Pensando en la manera más fraudulenta de cobrar el dinero que le deben, Fein decide provocar un incendio en el inmueble con la intención de solventar todos sus problemas de un plumazo. Aunque puede que al final, no todo salga según lo planeado... Aparte de su cómica y desbordante acidez, quizá una de las características más impresionantes de esta novela sea la capacidad que tiene su autor de plasmar con contundencia y sin necesidad de grandes artificios narrativos una incómoda a la vez que preocupante realidad social, llevando al extremo el grado de bajeza con el que se comportan los personajes de La rata en llamas sin que dejemos de pensar en lo plausible que resultaría convertirnos en cualquiera de ellos por culpa de un revés económico. Por lo demás, una lectura adictiva, sucia y tremendamente deliciosa.



Cásate conmigo, Dan Rhodes
Alfaguara - 176 páginas - 17.00€

Da igual si eres hombre o mujer, si estás soltero o si tienes pareja, si aún crees en la importancia de esta institución ancestral o por el contrario eres de esos que piensan que el matrimonio es una farsa; este libro te arrancará una carcajada. El escritor británico Dan Rhodes nos propone en Cásate conmigo una sorprendente a la par que hilarante reinvención de los tópicos más frecuentes que regulan este subgénero humorístico. Aquí el romance sobra. No hay sitio para las cursilerías ni existe lugar para el optimismo entre los relatos que componen esta especie de poemario conyugal tan pasado de rosca. A veces simpático, a veces cínico, pero siempre abordando la narración de sus historias con un divertido desprecio por las convenciones sociales que giran en torno a las relaciones de pareja, Rhodes ofrece una visión inconformista del amor a través de situaciones de sobra conocidas, trasladadas a un delirante extremo: una primera cita, una inminente boda, una pedida de mano, un inesperado funeral, un salto en paracaídas... bueno, quizá esta último no sea una actividad demasiado sugerente para realizar entre dos personas, pero no cabe duda de que Dan Rhodes sabe extraerle partido a casi cualquier situación imaginable. Una lectura fresca, original, inteligente, pero también repleta de altibajos. Queda a disposición del lector decidir si abundan más los altos... o los bajos.



 
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