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Reseñas breves [126-129]

lunes, 4 de abril de 2016


► TítuloDepartamento de especulaciones
► Serie: -
► Autor: Jenny Offill
► Título originalDept. Of Speculation
► Traducción: Eduardo Jordá
► Año de publicación: 2014
► Editorial: Libros del Asteroide
 Páginas: 172



En esta crónica de un fracaso anunciado, Jenny Ofill reconstruye la vida de una mujer anónima basándose en experiencias, recuerdos y perlas de sabiduría fragmentadas que brillan con la intensidad de lo efímero. Un puzzle de infinitas piezas que se puede montar a gusto del consumidor y que desprende una apasionante perspicacia, melancolía, resignación, humor e instinto narrativo. He de admitir que no soy muy fan de este tipo de construcciones literarias que solo dejan ver una estructura esquelética, pero lo cierto es que Departamento de especulaciones deja ese poso especial que solo surge de una conexión muy fuerte con una novela. Su carácter original, arriesgado y atípico es apreciable desde la primera toma de contacto. Sin embargo, hacen falta varias jornadas de reflexión para darse cuenta de todo el potencial escondido que posee. Offill transforma algo que podría haberse quedado en un simple ejercicio de aleatoriedad y escasez de ideas en un sorprendente escaparate que muestra lo más representativo de ese individuo del que pretende ser reflejo, pero sin dejarse nada importante en la trastienda. Sin duda, Departamento de especulaciones es una lectura poco convencional para lectores poco convencionales, una novela que te asalta cuando menos te lo esperas, reconfortante, divertida, ácida, a veces triste y amarga, pero siempre necesaria.





► TítuloLuna llena y otros cuentos
► Serie: -
► Autor: Yasushi Inoue
► Título originalある偽作家の生涯
► Traducción: Gustavo Pita Céspedes
► Año de publicación: 1951
► Editorial: Sexto Piso
 Páginas: 144



Luna llena y otros cuentos reúne tres piezas breves del escritor japonés Yasushi Inoue que nos hablan, entre otras cosas, de la autenticidad, el éxito profesional, la fugacidad y belleza presentes en nuestra vida. Tres relatos repletos de imágenes hermosas y evocadoras en los que la naturaleza tiene una presencia predominante y por los que deambulan personajes repletos de extrañeza, así como curiosidad por los misterios y contradicciones del ser humano en sus relaciones con otros individuos. Me ha gustado particularmente el primero, 'Vida de un falsificador', protagonizado por un crítico especializado en arte que ha de reconstruir la biografía de un desaparecido y prestigioso pintor cuyas obras han sido falsificadas y ampliamente distribuidas por un admirador que acaba convirtiéndose en el centro de la narración. Una lectura en líneas generales bastante recomendable, sobre todo para los apasionados del arte y la cultura japoneses.





► Título: Monstruos Rotos
► Serie: -
► Autor: Lauren Beukes
► Título originalBroken Monsters
► Traducción: Rubén Martín Giráldez
► Año de publicación: 2014
► Editorial: Siruela
 Páginas: 440



La última novela de Lauren Beukes hasta la fecha es un tanto decepcionante en el sentido de que pasa de puntillas por todo aquello que esgrime como premisa. Y es que la trama policial del libro, centrada en la resolución de un crimen grotesco y con tintes sobrenaturales, no es sino una más de las numerosas vertientes en las que se divide el libro y que tratan de profundizar —en clave de thriller con toques de fantasía urbana— en el lado más oscuro, retorcido y siniestro del ser humano en una era en la que la tecnología monopoliza nuestra relación con el mundo. Por otro lado, algo en el estilo de Beukes y la caracterización de los personajes me resultaba tremendamente forzado y absurdo durante los primeros capítulos, como si la autora pretendiese sonar guay y super juvenil a toda costa, cuando lo que consigue es el efecto totalmente opuesto. A pesar de las reticencias iniciales, Monstruos rotos es una de esas novelas que acaban creciéndose a medida que avanzan y al final he terminado satisfecho con la lectura, si bien un poco desencantado por el espectacular recuerdo que me dejó Las luminosas, ante la cual esta nueva historia de Beukes palidece en más de un sentido. No obstante, si, al contrario que yo, aún no has leído nada de esta escritora sudafricana, Monstruos rotos puede suponer la puerta de entrada idónea a un sugerente y personal universo literario que aprovecha escenarios cosmopolitas para regodearse en la corrupción y los bajos fondos. 





► Título: Léxico familiar
► Serie: -
► Autor: Natalia Ginzburg
► Título originalLessico famigliare
► Traducción: Mercedes Corral
► Año de publicación: 1963
► Editorial: Lumen
 Páginas: 272



Para celebrar el centenario de su nacimiento, Lumen está reeditando este año algunas de las obras de Natalia Ginzburg, reconocida escritora y activista italiana de ascendencia judía cuyo testimonio sobre el auge del fascismo en Italia es considerado de gran valor. Sin embargo, Léxico familiar no es un libro que se centre en este tema, si bien es cierto que su presencia es notable y que determina en gran medida las circunstancias de muchas personas aquí retratadas. Partiendo de la base de que Léxico familiar es un libro difícil de definir, mezcla de novela y autobiografía, confieso que la lectura de esta obra me ha producido sensaciones encontradas: por un lado, alabo la sencillez y la claridad casi documental de su prosa, así como el interés de Ginzburg por indagar de manera tan íntima en aspectos banales y cotidianos para mostrar cómo el lenguaje se va adaptando a cada familia para formar sus propias estructuras y significados. No obstante, ni los hechos narrados ni los personajes en los que Ginzburg convierte a los miembros de su familia y amigos cercanos me han resultado mínimamente interesantes. De hecho, Léxico familiar no me ha parecido más que un compendio bastante prescindible de anécdotas y cuitas personales que pierden toda trascendencia cuando se extraen del contexto en que están enmarcadas. Por lo que he podido comprobar, en líneas generales, esta autora cala muy hondo entre quienes la han leído, pero a mí me ha dejado más frío que un témpano. 



Reseñas breves [122-125]

martes, 8 de marzo de 2016


► Título: Una revelación brutal
Serie: Inspector Gamache, #5
► Autor: Louise Penny
► Título original: The Brutal Telling
► Traducción: Ana Herrera Ferrer
► Año de publicación: 2009
► Editorial: Salamandra
 Páginas: 480



La novela de Louise Penny brutal, lo que se dice brutal... pues no es. De hecho, se trata más bien de un cozy mistery bastante inocuo que tiene lugar en el seno de una pequeña comunidad canadiense y donde la investigación criminal cobra solo importancia relativa, sustituida por un exhaustivo tratamiento de los diferentes personajes implicados. Como viene siendo habitual en este tipo de historias, la aparición de un cadáver en el bistrot local desentierra una serie de rencillas y sospechosos tejemanejes que poco a poco van configurando el retrato más ambicioso, oscuro y amoral de los, en apariencia, halagüeños habitantes. No es que me parezca una mala propuesta, pero desde luego la manera de llevarla a cabo no me ha impresionado lo más mínimo y en más de una ocasión he tenido que forzarme a seguir leyendo ante el escaso interés que me despertaba la trama. Aunque Penny sabe manejar el suspense y la novela está resuelta con eficacia (dejando el final un poco en el aire), el estilo de la autora es absolutamente plano e insustancial. Intentaré leer el siguiente caso del inspector Gamache a ver si se me quitan estas agridulces impresiones o si, por el contrario, se hacen más sólidas.






► TítuloVilla Vitoria
► Serie: Familia Dering, #1
► Autor: D. E. Stevenson
► Título original: Vittoria Cottage
► Traducción: Concha Cardeñoso Sáenz de Miera 
► Año de publicación: 1949
► Editorial: Alba Editorial
 Páginas: 328



D. E. Stevenson, célebre autora de El libro de la señorita Buncle, recrea de forma sobresaliente en Villa Vitoria la atmósfera hospitalaria y acogedora de un pueblecito inglés durante el período de posguerra, emplazamiento que es más bien un apasionante microcosmos donde todos sus habitantes aseguran conocerse muy bien entre sí. Sin embargo, la llegada a la localidad de un misterioso refugiado que ha perdido su casa tras los bombardeos altera el ambiente de calma y cotidianidad que suele regir las vidas de estos pueblerinos. Así pues, D. E. Stevenson nos conduce por la puerta de Villa Vitoria directos al interior de un relato pintoresco, nada ambicioso y muy ameno que describe las pequeñas inquietudes de estos grandes personajes como en una novela de Jane Austen a la que le quitaras toda la paja. A través de capítulos muy breves y escenas que perfilan sin artificios ni parafernalias la marcada personalidad de los distintos protagonistas, nos iremos adentrando en el seno de la familia Dering, encabezada por una joven y acomodada viuda que define a su marido como un auténtico amargado y que ha de lidiar con la rebeldía, inocencia e imprevisibilidad de sus tres hijos adolescentes. Divertida, dulce y encantadora, Villa Vitoria ha sido para mí un maravilloso descubrimiento, gracias al cual ahora tengo la urgente necesidad de seguir la pista a otros libros de su autora.






► TítuloMala letra
► Autor: Sara Mesa
► Título original: -
► Traducción: -
► Año de publicación: 2016
► Editorial: Anagrama
 Páginas: 200



Junto a Marta Sanz y Milena Busquets, Sara Mesa constituye uno de los elementos de esa improbable tríada femenina que en el último año tanto ruido viene haciendo dentro del mundillo literario nacional. Mala letra es su último volumen de relatos publicado, un ejercicio de escritura indócil e incorregible en el que la autora demuestra de manera chocante su absoluto desprecio por los convencionalismos, pautas y normas establecidas. Dada su heterogeneidad narrativa y temática, resulta difícil englobar todos los cuentos aquí recogidos bajo un mismo concepto o bandera; si acaso, el leitmotiv que dirige las inquietudes literarias de Sara Mesa es la ruptura, la demolición de escenarios, personajes y voces encorsetados por una u otra razón. Como ella misma indica en el relato de tintes autobiográficos 'Mármol', no es "posible sacar buena letra de un lápiz torcido". De ahí que la atmósfera predominante a lo largo de Mala letra sea precisamente así, torcida, de carácter asfixiante, opresivo y angustioso. Ya sea en forma de abuelas suicidas, esposas infieles, jóvenes que se pierden de noche en un bosque, niños que custodian el cuerpo inmóvil de su padre o causantes de accidentes que viven víctimas del remordimiento, existe en todo momento un elemento incómodo y desasosegante que sobrevuela las páginas de Mala letra y nos avisa de cualquier giro perturbador que pueda estar al acecho. Sin duda, una lectura fascinante, rompedora y muy recomendable.






► Título: La tierra que pisamos
► Autor: Jesús Carrasco
► Título original: -
► Traducción: -
► Año de publicación: 2016
► Editorial: Seix Barral
 Páginas: 272



Había muchas ganas de comprobar si La tierra que pisamos era un digno sucesor de ese rabioso debut llamado Intemperie que catapultó al escritor extremeño Jesús Carrasco a lo más elevado del panorama editorial de nuestro país. Había miedo de que decepcionara, de que no estuviera a la altura, de que se ahogara entre la oleada de expectativas que su obra anterior generó. Sin embargo, nada de eso ha ocurrido. La tierra que pisamos me ha parecido una novela brutal, brillante y extraordinaria, una ucronía rural que Carrasco utiliza como escenario para elaborar un demoledor estudio sobre la usurpación de lugares y personas. En La tierra que pisamos, España se ha anexionado a comienzos del siglo XX a un colosal imperio que se extiende por Europa y todo el Mediterráneo. Eva Holman es la esposa de un alto militar iracundo y despiadado que, tras haber sido obsequiado al final de la guerra con una propiedad en un pueblo de Extremadura, ahora vive postrado en una cama y depende de los cuidados de su mujer. Lo que Eva no sabe es que la aparición en su finca de un extraño con la cara surcada de cicatrices está a punto de dinamitar su vida y la concepción que tiene tanto del mundo como del lugar que ocupa en él. A lo largo de capítulos tan breves como intensos, Jesús Carrasco va construyendo con la riqueza y aridez habituales de su prosa un relato absorbente, cruel y desolador que, junto a la magistral Intemperie, confirma a este escritor como una de las voces más sobresalientes e imprescindibles que han surgido en nuestro país en los últimos años. De verdad, no os lo perdáis. 




Jonathan Lethem - Huérfanos de Brooklyn

martes, 26 de enero de 2016


► Título original: Motherless Brooklyn
► Traducción: Cruz Rodríguez Juiz
► Año de publicación: 1999
► Editorial: Literatura Random House
 Páginas: 352



Nueva York es, sin duda alguna, la ciudad que más veces he visitado en la literatura. Un lugar investido con cierto aroma a leyenda que solo he experimentado a través de recuerdos y sensaciones ajenas, eso sí, lo suficientemente vívidas como para lograr que te formes una imagen (dentro de lo posible, caro está) fidedigna en la cabeza. Sin embargo, justo cuando pensaba haber dominado por completo la teoría, Jonathan Lethem aparece en mi vida para darme algunas lecciones interesantes sobre la práctica. La novela, para muchos favorita, del escritor norteamericano aporta ángulos y perspectivas sobre las calles neoyorquinas que han revitalizado mi concepto acerca de una ciudad despojada violentamente de su instinto maternal, condenada ahora a alumbrar vástagos perdidos y desorientados. 

Uno de tantos huérfanos a los que hace referencia el título de la novela es el memorable Lionel Essrog, protagonista de esos que en apenas un par de párrafos son capaces de ablandar, derretir y por último conquistar el corazón de todo aquel que decida husmear entre las páginas de su historia. Lionel padece síndrome de Tourette, un trastorno neurológico que consiste en mucho más que proferir una verborreica ráfaga de exabruptos y obscenidades, al principio cómica, pero que después se vuelve tan deseable como una fístula en el ano. Su enfermedad, agravada por un comportamiento obsesivo-compulsivo y unas circunstancias profesionales cuando menos estresantes, no cumple una función meramente descriptiva, sino que condiciona en gran medida su carácter, relaciones, creencias y oportunidades.

La realidad necesita algún que otro error, la alfombra ha de tener algún defecto. Mis palabras empiezan a tirar nerviosamente de las hebras buscando asidero, un punto débil, una oreja vulnerable. Entonces llega la urgencia de gritar en la iglesia, en la guardería, en el cine abarrotado. Empieza con una comezón. Sin importancia. Pero pronto la comezón es un torrente atrapado tras un dique a punto de reventar. El diluvio universal. Mi vida entera. Ya vuelve. Anegándote las orejas. Construye un arca.—¡A la mierda! —grito.

Abrirse paso en el mundo no es tarea fácil, y menos para una persona que ya aterriza en él arrastrando de un pesado bagaje capaz de dificultar cualquier tarea, por minúscula que parezca. Criado entre orfanatos, barrios conflictivos y ambientes asfixiantes donde la decadencia se adhiere a tus pulmones, Lionel y su cuadrilla de imberbes tipos duros acaban convirtiéndose en los hombres de confianza de Frank Minna, semicélebre mafioso local, y forman una esperpéntica agencia de detectives que desempeña la función de familia adoptiva. Al fin y al cabo, hay cosas que unen más que la sangre, y pertenecer a una desastrada célula criminal es por lo visto una de ellas. Sin embargo, cuando un encargo en apariencia inofensivo acaba con la vida de Frank, Lionel recogerá el testigo de la investigación, sin sospechar que está a punto de embarcarse en una peligrosa y oscura maraña de actividades delictivas.

Ahora bien, si la excéntrica característica de Lionel le aporta un importante grado de peculiaridad que resalta su atractivo, el inusual desarrollo de la trama policíaca logra un efecto similar en la novela de Lethem. El argumento, bastante intangible de por sí, enseguida toma derroteros desconcertantes y poco habituales que te obligan a no despegar la vista de todo cuanto pasa entre líneas: cada llamada, cada gesto, cada reveladora, enigmática o superflua conversación adquiere la importancia de un acontecimiento esencial. Y aunque se nos dice en la contraportada que el objetivo de la novela es resolver un caso de homicidio, en más de una ocasión nos descubrimos indagando en el touréttico historial de Essrog en busca de indicios que nos ayuden a comprender lo que pasa por su mente a la velocidad de un fracaso, un desamor o una frase malinterpretada.

Muchos de sus elementos señalan que Huérfanos de Brooklyn está llamado a ser un homenaje a esos omnipresentes clichés y convenciones del género noir, pero lo cierto es que Lethem incurre en todos ellos de una forma tan desenfadada y poco ortodoxa que no nos importaría hacer acampada, uno por uno, en aquellos lugares comunes que conforman su estructura ósea. No se trata de una novela perfecta, ni mucho menos, pero sí que está perfectamente desequilibrada. Son sus carencias las que, de entre todas sus cualidades, mejor transmiten la esencia del Nueva York dibujado por Lethem. Así que no dudéis en darle una oportunidad a la menor ocasión. Solo por el placer de vivir —aunque solo sea por unas horas— a través de Essrog y su medio cómica, medio trágica mirada, Huérfanos de Brooklyn es un libro que merece mucho la pena.



Reseñas breves [112-114]

jueves, 21 de enero de 2016


► Título: Un vaso de cólera
► Autor: Raduan Nassar
► Título original: Um copo de cólera
► Traducción: Juan Pablo Villalobos
► Año de publicación: 1978
► Editorial: Sexto Piso
 Páginas: 80



No se me ocurren muchos libros que, en tan solo 80 páginas, sean capaces de hacerte atravesar tantos estados anímicos diferentes, amor y odio incluidos. Pero lo cierto es que la novela de Raduan Nassar, uno de los escritores más prestigiosos de las letras brasileñas, consigue empujarte —a pesar de sus más y sus menos— hacia un torbellino de sensaciones y profundas imágenes literarias que tiene como epicentro una pareja asentada en la más absoluta toxicidad. La trama es prácticamente nula: un hombre cínico y retrógrado llega a casa, folla con su mujer, notablemente más joven, inteligente y segura de sí misma, y después discuten de forma acalorada. Sin embargo, la contundencia de sus argumentos, la visceral atmósfera que te hace respirar y la profundidad de sus dobles lecturas la convierten en una obra poderosa e inusual que logra dejar un poso en el lector. Un poso bastante perturbador, de hecho. El flujo de conciencia empleado por Nassuar, compulsivo, atolondrado, impenetrable por momentos, hace pensar de manera inmediata en Los santos inocentes de Delibes o incluso en el Ulises de Joyce. Sin embargo, la atrocidad de los pensamientos y la carga enormemente erótica de su prosa es particularidad suya. No estamos, ni por asomo, ante una novela cómoda o fácil de leer, pero a mí me ha parecido una experiencia sorprendente, atípica, enriquecedora y que merece, al menos, gran visibilidad.






► Título: La costilla de Adán
► Autor: Antonio Manzini
► Título original: La costola di Adamo
► Traducción: Regina López y Julia Osuna
► Año de publicación: 2014
► Editorial: Salamandra
 Páginas: 256



Segunda entrega de la serie que protagoniza el carismático/insufrible subjefe de policía Rocco Schiavone, agente justiciero -atormentado por el fallecimiento de su mujer- que se toma los procedimientos judiciales por el pito del sereno. Es quizá este, su protagonista, el atractivo principal de una historia que, en términos argumentales, anda un poco escasita. La de La costilla de Adán me ha parecido una trama de investigación correcta, entretenida, pero también bastante facilona y corriente, sin muchos vaivenes ni quebraderos de cabeza, que se resuelve de manera bastante conveniente y casi epifánica cuando quedan ya pocas páginas para el final. Una mujer aparece ahorcada en su domicilio en lo que a todas luces (inesperado e ingenioso juego de palabras relacionado con el arma homicida) parece un simple atraco que se les terminó yendo de las manos a los delincuentes. No obstante, Schiavone, que siempre hila fino, se huele que algo raro hay e inicia unas particulares pesquisas para desentrañar los detalles del caso que no encajan. Entremedias podemos escuchar (metafóricamente hablando) los constantes gruñidos e impertinencias de Schiavone, quien se considera ofendido y tocado en sus partes íntimas por las razones más irrisorios que se os puedan imaginar. Aunque, claro, motivos para la amargura no le faltan: una esposa muerta que le visita por las noches, la culpa, el remordimiento, el frío característico del Valle de Aosta, la añoranza por su ciudad natal... si no fuera por el inmenso caudal de testosterona que, rozando el límite de lo soportable, desprenden Schiavone y sus coleguillas de oficina, diría que es un personaje capaz de despierta cierta lástima. Pero no es el caso. Así que si buscáis una lectura ligera, sin pretensiones, y sois capaces de soportar grandes dosis de misoginia... este es vuestro libro.






► Título: La vuelta del torno
► Autor: Henry James
Título original: The Turn of the Screw
Traducción: Alejandra Devoto, Jackie DeMartino y Carlos Manzano
Año de publicación: 1898
Editorial: Libros del Asteroide
Páginas: 184



Necesaria y apasionante actualización del clásico jamesiano Otra vuelta de tuerca, novela gótica por antonomasia en la que, os lo aseguro, lo que menos miedo da son los fantasmas. En este relato de apariencia dócil e inofensiva, Henry James nos propone un sugerente juego de espejos donde realidad y alucinación se vuelven indistinguibles a ojos de nuestra protagonista... hasta que resultan imposibles de diferenciar también para el lector. La novela comienza con un grupo de lo que hoy serían colaboradores de Cuarto Milenio reunidos en un casona sombría y tétrica, dispuestos a ponerse los unos a los otros los pelos como escarpias con historias de miedo. Un espectro por aquí, un niño muerto por allí... todo parece ir a las mil maravillas. Pero alguien, como queriendo elevar el nivel de cague hasta límites insospechados, se saca de la manga un manuscrito redactado por un mujer muerta desde hace veinte años en el que relata su traumática experiencia como institutriz de dos desvalidos huérfanos. Durante su estancia en la casa, todo tipo de fenómenos sobrenaturales, misterios con connotaciones sexuales, apariciones y paranoias varias marcan el devenir de los acontecimientos y de su relación con el resto de personajes, haciéndonos dudar cada vez con mayor intensidad de su cordura, lucidez y fiabilidad como narradora. Casi que se puede sentir el torno al que hace referencia el título de la novela presionando contra el cráneo de la institutriz, sometiéndolo a más y más estrés a medida que la historia da una nueva vuelta. Un estilo exquisito (a ello contribuye la magnífica traducción a tres bandas), ambientación muy lograda y grandes dosis de ambigüedad literaria son solo algunos de los ingredientes que hacen de este relato una pieza imprescindible para los amantes del terror y de lo grotesco. A mí, por lo menos, me ha parecido sublime y no hace sino aumentar mis ganas de seguir conociendo la obra del autor. 



Marcelo Luján - Subsuelo

jueves, 14 de enero de 2016


► Título original: -
► Traducción: -
► Año de publicación: 2015
► Editorial: Salto de Página
 Páginas: 240



Voy a comenzar la reseña de este libro señalando que, de todo lo que he leído en lo que llevamos de año, Subsuelo es sin duda la novela que más ha despertado mi entusiasmo. No es este un dato que en apariencia revista vital importancia, teniendo en cuenta que apenas han trascurrido dos semanas desde que dimos la bienvenida al 2016. Sin embargo, acaparar de forma tan sublime y prematura mi atención conlleva una importante ventaja: y es que, de ahora en adelante y hasta que algún otro título me aporte una experiencia de lectura superior, Subsuelo será el rasero con el que mida las cualidades narrativas de toda obra que pase por mis manos.

La causa de tanto revuelo es una novela sorprendente y oscura que en ningún momento invita a intuir todo lo que esconde bajo sus fértiles cimientos. Como su propio nombre indica, para disfrutar de Subsuelo no hay que reparar en lo evidente, en lo que destaca, sino en aquello que serpentea y se arrastra por los niveles inferiores del canal comunicativo. La trama, desde luego, no puede ser más simplona: una familia acomodada se reúne con unos amigos en su residencia de verano, una parcela rodeada de bosques y valles e invadida por una exasperante plaga de hormigas, sin saber que esa noche dejará una marca imborrable en sus vidas. Durante los primeros compases de la novela, el autor deambula, cambia de dirección, se pasea por las vidas y pensamientos de unos personajes que pueden parecer más o menos interesantes, pero que a simple vista no requieren ningún tipo de análisis. Es, no obstante, una necesaria composición de lugar que empieza a sugerir seductores resquicios en cuanto azota la tragedia y nos vemos obligados a reparar en cómo han cambiado las vidas de estos personajes dos años después del momento fatídico.

Y piensa Vaya, ojalá hubiésemos sido gemelos y no mellizos, ojalá no nos hubiera separado una bolsa, ojalá hubiese podido ahorcarte hasta la muerte antes de la puta cesárea, para que te asfixiaras antes de nacer. Y piensa Solo voy a vivir en paz el día que te mueras. Porque quiero y deseo con toda mi alma verte muerto.

A partir de ese momento, Marcelo Luján desenmascara el rostro apacible de las personas envueltas y nos deleita con una caracterización exquisita que incluye un padre de familia ausente, una madre atrapada en su pasado traumático y dos mellizos convertidos en enemigos íntimos. La relación de estos dos hermanos, Eva —reservada, huidiza, devastada por la pérdida y sus consecuencias— y Fabián —rencoroso, retorcido y tremendamente manipulador—, es, desde luego, una fuente de pulsiones demenciales y sucesos que sin duda se hallan entre los más enfermizos que he tenido el placer de encontrarme en una novela. Se trata esta de una relación dañina, basada en el dolor, la extorsión, los sentimientos de culpa y en todo tipo de perversiones imaginables que sirve como soporte para reflexionar sobre el alcance del duelo, la violencia y los deseos de venganza.

Aún así, más que los propios hechos narrados, creo que es el excelente estilo del autor, conciso, punzante, desprovisto de florituras, el elemento que más contribuye a crear esta atmósfera asfixiante y terrorífica que hace de Subsuelo una obra tan recomendable. La de Luján es una voz única, muy personal y que denota experiencia en el arte de contar historias. Aparte de haber creado unos personajes fascinantes y un clima bastante perturbador, el escritor argentino es capaz de efectuar una habilidosa transición entre la perspectiva de diferentes personajes y cautivar la atención del lector avanzando continuamente detalles de la trama que permanecen ocultos para los propios participantes.

El resultado es una novela arrolladora, sobresaliente en muchos sentidos y notable en todos los demás. Un incuestionable ejercicio de alta literatura de cuyo impacto, como cuando descubres una avalancha de insectos correteando por los muebles de la cocina, voy a tardar mucho tiempo en recuperarme.



Reseñas breves [106 - 108]

miércoles, 11 de noviembre de 2015

La librería más famosa del mundo, Jeremy Mercer
Malpaso - 336 páginas - ★★★½

A medio camino entre la crónica histórica y la autobiografía, el nuevo libro del periodista y escritor canadiense Jeremy Mercer es una de esas chucherías literarias diseñadas específicamente para todos aquellos que elevan a la categoría de hobby el acto solemne de frecuentar librerías sin ningún motivo en particular. ¿O acaso hay aquí algún bibliófilo empedernido que no arda en deseos de adentrarse y conocer los entresijos de uno de los establecimientos más famosos del mundillo editorial? A lo largo de sus trescientas y pico páginas, Mercer elabora un fascinante libro de memorias en el que narra con todo lujo de detalle la huida que él mismo emprendió de su país natal para acabar convirtiéndose en un refugiado más de la célebre Shakespeare & Co, librería de viejo asentada a orillas del Sena en la que además de vender novelas se proporciona asilo a escritores sin recursos. A base de anécdotas disparatadas, situaciones de lo más surrealista y la atmósfera absolutamente hipnótica que corresponde a este tipo de escenarios, Jeremy Mercer consigue familiarizarnos con la peculiar clientela del local y sus variopintas tragedias personales de una forma que apela a nuestras emociones más profundas, reforzando aún más si cabe el ya de por sí enorme apego que cualquiera de nosotros podría tener hacia el maravilloso universo de los libros.


París D.F., Roberto Wong
Galaxia Gutenberg - 200 páginas - ★★

El debut literario de Roberto Wong (galardonado con el I Premio Dos Passos de narrativa) es una de esas novelas que, ante la ausencia de calificativos más adecuados y/o rimbombantes, a mí solo se me ocurre definir como experimentales. Por aquello de decir algo... y tal. Es innegable que el escritor mexicano pone un buen par de ideas sobre la mesa a la hora de ejecutar esta inclasificable colección de fragmentos que deben de guardar coherencia solo en la descabellada mente de su autor, pero todos esos retazos de brillantez narrativa (en especial esa superposición estratégica de las dos ciudades con las que juega el título de la novela) no constituyen por mi parte motivo suficiente para considerar esta obra como algo más que un batiburrillo de escenas y situaciones completamente triviales y carentes de significado. París D.F. arranca de manera bastante potente con un atraco frustrado a la farmacia en la que trabaja el protagonista, tentativa que se salda con el abatimiento a tiros del intruso y que dispara un auténtico caudal de existencialismos baratos en el interior de la parte superviviente. Sin embargo, ese prometedor inicio se diluye en una serie de disquisiciones pseudofilosóficas sobre las posibilidades del azar, el hastío de la rutina o la imposibilidad de distinguir entre realidad y sueño, todo ello aderezado con sendas cucharaditas de violencia y sexo (completamente gratuitos, faltaría más), no vaya a ser que el libro caiga en manos de algún adolescente y se aburra. Pues eso, que no me ha gustado mucho.


Los veraneantes, Emma Straub
Ediciones B - 296 páginas - ★★½

La de Emma Straub es una novela que he visto figurar en multitud de listas extranjeras con los lanzamientos más esperados del año y lo cierto es que tanto sus buenas críticas como su prometedora premisa captaron por completo mi atención. Imaginad lo grata que fue mi sorpresa cuando por fin pude ponerle las zarpas encima a la edición española y comprobé que, a medida que iba leyendo, la historia aguantaba con pulso firme el peso de mis expectativas, aunque la trama no fuese especialmente original ni novedosa. En Los veraneantes, Emma Straub mete a los miembros de una familia estadounidense de clase media con graves problemas de incomunicación (tan graves que ni ellos mismos los conocen) a bordo de un avión y los envía a un lugar tan paradisíaco como Mallorca con la esperanza de que todas esas rencillas, reproches, silencios y secretos acumulados que anidan en el seno de todo buen hogar estallen y los demás podamos disfrutar de la deflagración. Sin embargo, uno llega a la mitad de la novela y la tan esperada catarsis narrativa ni está ni se la espera, los personajes se desarrollan de manera anodina y el entusiasmo inicial acaba decayendo hasta niveles alarmantes. Hay algo escondido entre los pliegues de la historia que podría haber dado pie a interesantes reflexiones sobre temas peliagudos (cosa que sí hacen, por ejemplo, Herman Koch en La cena o Franzen en Las correcciones), pero Straub no sabe aprovechar el material altamente inflamable que tiene a su disposición y se conforma con encender pequeños fuegos controlados que desembocan en un desenlace poco sorprendente y edulcorado hasta la médula. Una lástima.

Martin Suter - Montecristo

miércoles, 21 de octubre de 2015

Título original: Montecristo
Autor: Martin Suter
Traducción: Rosa Pilar Blanco
Año de publicación: 2015
Editorial: Libros del Asteroide
Páginas: 320


Desde que, gracias a este blog, estoy en contacto más estrecho con el mundo editorial, mis preferencias literarias han ido sufriendo una evolución pasmosa. Ateniéndonos únicamente a su sinopsis, Montecristo es una de esas novelas que hace algunos años no me habría atrevido a tocar ni con un palo; así de poco me fascina el universo bursátil y sus laberínticos entresijos financieros. Sin embargo, estar bajo el amparo de una editorial como Libros del Asteroide, que en muy corto tiempo se ha convertido en uno de mis más fieles proveedores de regocijo lector, supone a día de hoy sobrada garantía de que una novela no demasiado llamativa cuenta con muchos más alicientes de los que podría llegar a imaginar en un primer momento. Afortunadamente, Montecristo no es la excepción. 

Como poco, la novela de Martin Suter arranca de manera vertiginosa, casi a la misma velocidad que el tren en el que se halla nuestro protagonista justo al comienzo de la misma. Jonas Brand -un videorreportero suizo asentado en la cuarentena que, a pesar de los escollos logísticos que se le presentan, mantiene viva su esperanza de erigirse como cineasta de éxito- viaja en el vagón restaurante de un Intercity con destino a Basilea cuando de repente el vehículo sufre una parada de emergencia: hay un cadáver obstaculizando las vías. Pocos días después, Jonas descubre de manera fortuita la existencia de dos billetes de cien francos con el mismo número de serie y a partir de ahí comienza a establecer pequeñas conexiones entre ambos sucesos. Como no podía ser de otra manera, la investigación llevada a cabo por Jonas conduce finalmente a una peligrosa red de falsificación y contrabando de billetes duplicados en la que están involucradas algunas de las entidades más importantes del país, un caso tan suculento como letal que podría catapultar a Jonas como periodista de fama internacional en el supuesto de llegar a desmantelarlo o, por el contrario, suponer su "accidental" y definitiva desaparición.

No obstante, Martin Suter plantea en cierto punto de la historia una tercera e incómoda alternativa: a saber, mantener la tapadera en nombre del bien común e integrarse de lleno en la estafa. Conservar la investigación de dicha trama corrupta lejos del terreno jurídico permite a Martin Suter convertir la resolución del caso en una disyuntiva moral nada agradable; y es aquí, en mi opinión, donde reside uno de los reclamos más provocativos e interesantes de Montecristo. En un mundo aventado por tipos de interés variable, especulaciones y una flagrante adulteración informativa, Brand se erige como un antihéroe necesario sobre el que recae la responsabilidad de intranquilizar nuestras conciencias. Además, su personalidad carismática, sus simpáticos escarceos románticos y el continuo empuje de sus sueños frustrados hacen de él un personaje un tanto trágico y por el que no cuesta ningún trabajo mostrar empatía. Si a todo esto le añades un desarrollo argumental atractivo, sorprendente y, por momentos, emocionante, obtienes como resultado un estupendo thriller conspirativo que arroja una nueva luz sobre la fragilidad del sistema económico y cuyo final inquieta y llama a la reflexión. Sin duda alguna, Montecristo es otra pequeña joyita que Libros del Asteroide puede sumar a su amplio catálogo.




 
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