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Reseña "Seraphina"

jueves, 30 de abril de 2015

Título: Seraphina
Autor: Rachel Hartman
► Saga: Seraphina #1
Año: 2015
Editorial: Nocturna
Páginas: 545
Precio: 17.00 €

En un reino mágico y sombrío en el que humanos y dragones conviven con una paz inestable, Seraphina es una música joven y talentosa (pese a ser humana) que acaba de entrar en el coro de la corte. Allí, las intrigas políticas son el pan de cada día. Poco después de su llegada, una noticia atraviesa los muros de palacio: un miembro de la familia real ha sido asesinado. Inmediatamente, los cimientos de esa fachada de paz se resquebrajan.
Para investigar el crimen, Seraphina se alía con el perspicaz Lucian Kiggs, capitán de la guardia real. Pero todo el mundo tiene secretos, y ella no es una excepción: lo que oculta haría que la condenaran a muerte.


Por muy vistosa y descriptiva que sea su portada, con ese majestuoso dragón sobrevolando unas calles de aspecto medieval, dejando bastante poco espacio a la imaginación del lector acerca de la historia que aguarda entre sus páginas, Seraphina es uno de esos libros que más vale no juzgar por su apariencia exterior. Porque, como muy poco tiempo tarda uno en descubrir, dicha imagen no se corresponde en absoluto con la realidad. Olvida todo lo que sepas sobre las novelas de aventuras. Borra de tu mente cualquier conocimiento adquirido sobre el dragón y su mitología. Realizando una serie de imprevisibles cabriolas, el fantástico debut de Rachel Hartman huye de convencionalismos y lugares comunes del género. En su lugar, la escritora estadounidense nos ofrece una historia sorprendente y entretenida que pone a prueba nuestra capacidad de adaptación al entorno mediante sugerentes vueltas de tuerca. Porque, en efecto, para disfrutar plenamente de Seraphina se requiere de nuestra parte cierta predisposición al mimetismo; cierta habilidad para perseguir una trama incierta que se contonea de manera violenta, un estilo excéntrico que no se adapta fácilmente a los cánones usuales y un particular universo narrativo muy rico e inspirador, pero que es capaz de provocar tanto admiración como recelo. Aún así, no tenéis de qué preocuparos: sin duda, merece la pena invertir el esfuerzo. 

Rachel Hartman nos traslada en Seraphina a un mundo repleto de amenazas y divisiones políticas. Hombres y dragones (encerrados en cuerpos humanos para favorecer una convivencia pacífica) cohabitan en un país sumido en una paz frágil. No obstante, el brutal asesinato de un miembro de la familia real pondrá de manifiesto las diferencias insalvables que existen entre una raza y otra, permitiendo así el florecimiento de turbias conspiraciones. En medio de esta tesitura se encuentra la protagonista, Seraphina, una joven música que acaba de ser contratada para tocar en la corte y que guarda un secreto capaz de poner en peligro su vida. Sin embargo, Seraphina es mucho más que un simple peón que ha de ser puesto a salvo. Tampoco responde al prototipo de intrépida heroína con un arsenal de recursos armamentísticos a sus espaldas. Más bien, nuestra joven protagonista es una muchacha corriente, inteligente, curiosa y con profundas inquietudes espirituales, una chica que trata de comprender sus orígenes mientras lucha por mantener sus propios monstruos a raya. Por todo ello, Seraphina es, sin lugar a dudas, uno de los personajes más interesantes, convincentes y estimulantes con los que he tenido la oportunidad de toparme en mucho tiempo en una novela de estas características. Pero lo mejor de todo es que el resto de personajes secundarios resultan igual de atractivos en sus múltiples e impredecibles facetas. Este hecho se suma al espectacular microcosmos ideado por la autora, un mundo fascinante e imaginativo donde herejes son venerados como santos, donde los recuerdos se transmiten por línea genealógica y en el que una élite muy reducida de luchadores combate a los dragones mediante laboriosas tácticas de arte marcial. Circunstancias todas que la autora aprovecha para experimentar, rozar lo descabellado, empujar a los personajes a situaciones embarazosas y exprimirle el jugo a las -casi- infinitas posibilidades que ofrece la novela. 

Quizá el punto más flaco de Seraphina es su ritmo irregular y la sensación de impenetrabilidad que la obra transmite al principio. Por decirlo de algún modo, el curso de los acontecimientos resulta un tanto caótico hasta que no se hace plenamente visible el propósito de todas esas tramas inconexas. Pero a partir de ahí, el libro coge fuerza, las ganas de resolver el misterio que plantea se incrementan a gran velocidad y cualquier escollo restante se transforma en puro y salvaje entretenimiento. Hartman saca los colmillos. Despliega las alas. Y echa a volar su fértil y retorcida inventiva. Una vez terminado, solo puedo decir que Seraphina ha supuesto para mí una experiencia extraña, insólita y en ocasiones chocante, pero también una lectura satisfactoria y cautivadora que renueva un poco mi fe en la literatura juvenil y mis ganas de indagar más en ella. La recomiendo... con precaución. Pero la sensación final que me llevo es que sí, a veces se encuentran de forma inesperada deslumbrantes novelas como esta.



Reseña "Última sesión"

jueves, 26 de marzo de 2015

Título: Última sesión
Autor: Marisha Pessl
Año: 2015
Editorial: Literatura Random House
Páginas: 688
Precio: 24.90 €

Una noche húmeda de octubre, la joven Ashley Cordova aparece muerta en un almacén abandonado del Bajo Manhattan. Scott McGrath, un desacreditado periodista de investigación, sospecha que detrás de este aparente suicidio se oculta una verdad mucho más retorcida. Las extrañas circunstancias que rodearon la vida de Ashley se mezclan con el legado de un padre excéntrico: el enigmático Stanislas Cordova, un legendario director de cine de terror que ha permanecido fuera de escena durante más de treinta años y que ha conseguido convertir su vida en un secreto absoluto. Sus películas de culto están prohibidas en el circuito comercial y solo pueden ser visionadas en proyecciones clandestinas. La obsesión de McGrath con el cineasta sumergirá al investigador en un mundo profundamente hipnótico y siniestro, mientras el lector, a través de una serie de documentos, pistas y fotografías, le acompaña en la misma búsqueda obsesiva.


Uno de los requisitos que, por lo general, los lectores demandan con mayor frecuencia a la hora de valorar positivamente una novela es que esta sea capaz de sumergirte casi de inmediato en el mundo que dicha obra crea. Que enganche, que atrape, que mantenga las ganas de seguir leyendo por encima de todo. Por supuesto, yo difiero radicalmente con esta particular y simplista visión de la literatura, pero lo cierto es que en Última sesión, la joven escritora Marisha Pessl ha logrado llevar a un nuevo extremo el grado de inmersión al que uno se ve arrastrado cuando la historia que transcurre ante tus ojos despierta algo más que curiosidad. El segundo trabajo de Pessl constituye un interesante proyecto narrativo que fluctúa desde la primera página entre un irresistible thriller periodístico y una escalofriante metaficción cinematográfica. Se trata de una novela oscura y abyecta, repleta de misterio, intriga, locuras y compulsiones varias que invita al lector mediante un sugerente juego de máscaras a intercambiar su papel habitual de simple espectador por el de participante activo.




La trama de Última sesión se dispara a raíz del suicidio de Ashley Cordova, hija de un enfermizo y esquivo director de cine en torno al cual se ha creado una mórbida y decadente subcultura. Scott McGrath, un periodista desacreditado por difundir -víctima de un engaño- información falsa sobre Cordova padre, sentirá entonces el irreprimible deseo de retomar su antigua investigación en torno al legendario cineasta. Sin embargo, descubrir la verdad que sobrevuela el mito de Cordova conllevará que Scott caigo preso, junto a otros muchos personajes de la novela, en una lúgubre espiral de obsesión, paranoia y sed de venganza donde la barrera entre realidad y ficción queda paulatinamente difuminada por las dudas sobre qué es real y qué no. Localizada principalmente en escenarios que despiertan nuestros más instintivos e irracionales miedos (hospitales psiquiátricos, alcantarillas, catacumbas, lugares decrépitos, inhóspitos y abandonados), Última sesión reflexiona sobre los retorcidos intersticios de la memoria, la mezquindad humana, el dolor como combustible vital y la insaciable voracidad creativa del artista, quien en no pocas ocasiones está dispuesto a sacrificarlo todo en pro de su arte. Gracias a su abundante material adicional, consistente en fotografías, recortes de prensa, entrevistas, informes policiales, notas y enlaces a páginas webs, el último libro de Pessl consigue construir una singular atmósfera hiperrealista que trasciende lo meramente anecdótico. Se nota por la minuciosa documentación y el exquisito mimo por los detalles que la autora ha dedicado especial empeño en hacer que te creas la historia, que no solo prestes la máxima atención al escucharla sino que además te involucres en ella hasta el punto de no querer asumir ese regreso inevitable a tu vida cotidiana.




En ese sentido, hay que reconocer el excelente trabajo llevado a cabo por Marisha Pessl. Pero en lo que se refiere a cuestiones puramente literarias, he de confesar que la novela peca en demasiadas ocasiones de efectista y formularia. Estimulante, vertiginosa y cautivadora, sí, pero poco sorprendente. Aunque me ha parecido una novela original en su concepto, no lo es tanto en el desarrollo de la trama "policial" ni en la evolución de los personajes, marcados por una caracterización muy prometedora, pero en la que no se llega a profundizar lo suficiente. Pasado ese extraordinario primer tercio, la sensación constante que transmite la novela es la de no arrancar definitivamente, la de no explotar a pesar de toda la dinamita que hay alrededor. Mientras, poco a poco se van intuyendo sus costuras -sus secretos desapercibidos- y el hechizo narrativo pierde su efecto hipnotizador. No obstante, la lectura de Última sesión ha sido para mí una experiencia sobre todo positiva, intrigante, algo onírica, envolvente y sin duda alguna, recomendable. Está muy lejos de ser una novela perfecta, cierto. Pero el intento es quizá de los mejor ejecutados que he visto en lo que va de año.



Reseña "Aceptación"

jueves, 19 de febrero de 2015

Título: Aceptación
Autor: Jeff VanderMeer
Saga: Southern Reach #3
► Año: 2014
Editorial: Destino
Páginas: 432
Precio: 18.50 €

Control, el director de la agencia estatal Southern Reach, se dirige al Área X. Está convencido de que si descubre cuál es el misterio que se esconde más allá de sus fronteras podrá evitar que su naturaleza amenazante se propague. Pero una vez allí todas sus convicciones se desmontan. En pleno invierno y sin ninguna certeza a la que aferrarse, deberá remontarse hasta los orígenes del Área X y aquellos que la han habitado para resolver el enigma.


La lógica es una ciencia engañosa. No es certera, no da siempre en el clavo. La lógica nos dicta que toda consecuencia viene precedida por una causa, que el mundo se rige por reglas estrictas, cognoscibles y bien definidas, que no existen preguntas sin respuesta. Sin embargo, dentro del Área X no hay espacio para razonamientos convencionales ni dictados deductivos que hagan uso de mecanismos ordinarios. Esto es algo que los lectores de Southern Reach ya intuíamos desde el principio de tan apasionante trilogía (satisfactoria y frustrante a partes iguales), pero Aceptación supone la rotunda confirmación de que nuestra capacidad de dejar volar la imaginación es una herramienta que más vale tener engrasada. Jeff VanderMeer culmina aquí una historia absolutamente cautivadora y fascinante en un desenlace que no brilla precisamente por su efectividad a la hora de atar cabos. Sin embargo, como el propio autor indica en más de una ocasión a lo largo de la novela, de nada sirve elaborar una explicación sensata, coherente y sin fisuras de ningún tipo, cuando la realidad es que se carecen de los medios necesarios para ello (al menos sin traicionar el espíritu enigmático, onírico y siempre abierto a múltiples interpretaciones que desprende el resto de la trilogía).

En ese sentido, se puede afirmar casi con toda seguridad que Aceptación es un libro que decepcionará a una gran cantidad de personas. En especial, a todo ese tipo de lectores que no soportan vivir en la incertidumbre o que solo pretenden encontrar la solución del problema sin pararse a pensar en cuál es la mejor forma de resolverlo. Por eso, me atrevería a decir que Southern Reach está dedicada a quienes encuentran la recompensa no en la meta, sino en algún lugar intermedio del camino. A mí me ha parecido un cierre conceptualmente perfecto, dotado de una calidad literaria increíble y (des)estructurado de una forma que invita a redescubrir la historia del Área X desde su mismo origen, solo que con una perspectiva renovada y repleta de matices. Lejos de esa linealidad relativa presentes en Aniquilación y Autoridad, la historia de Aceptación está fragmentada hasta en el extremo tanto en términos de espacio y tiempo como en el tono empleado por los diversos narradores, de forma que asistiremos a lo largo de la novela a un -al principio- desconcertante trasiego de líneas argumentales bastante suculentas que, no obstante, no resulta nada complicado de seguir si prestamos la debida atención. De ese modo, hilando guiños y pequeños detalles salpicados por toda la obra, al final seremos capaces de reunir las piezas suficientes para darnos cuenta de que la imagen que componen es de una magnitud abrumadora e inabarcable. A pesar de ello, no deja de ser una completa delicia sumergirse en el asombroso universo creado por VanderMeer y dejarse arrastrar hasta sus más recónditos e incomprensibles recovecos para reflexionar en todas las cuestiones que pone sobre la mesa: identidad y consciencia de uno mismo, interacción con otras formas de inteligencia superior, la alienación producida por fenómenos que no podemos desentrañar o nuestra manera de comprender y de relacionarnos con un mundo que posiblemente estaría mejor sin nosotros en él. Y la más importante de todas: qué postura decidiremos adoptar cuando las circunstancias exijan nuestro posicionamiento definitivo. ¿Negar la paralizante incapacidad del ser humano para detener los estragos provocados por el Área X? ¿O abrazar una determinante y esclarecedora aceptación?



Reseñas breves [70-72]

viernes, 30 de enero de 2015

La mujer de un solo hombre, A.S.A. Harrison
Salamandra - 320 páginas - ★★★

El caso de A.S.A. Harrison es algo parecido al de Stieg Larsson. Ambos murieron poco tiempo después de entregar los manuscritos de sus novelas y no alcanzaron a saborear el éxito que lograrían alcanzar una vez publicadas. Aunque, quién sabe, quizá ese sea precisamente el motivo por el que consiguieron tanta notoriedad. El caso es que La mujer de un solo hombre me ha parecido una novela fantástica, retorcida y amena, un emocionante thriller psicológico al más puro estilo Perdida, aunque sin la brutalidad, complejidad narrativa ni vueltas argumentales del famoso bestseller de Gillian Flynn. La obra de Harrison gira alrededor de una pareja formada por un empresario de la construcción y una psicoterapeuta especializada en solventar los problemas ajenos, pero que no se da cuenta de los suyos propios. Aunque nunca llegaron a casarse (punto clave en el posterior desarrollo de los acontecimientos), Jodi y Todd han consolidado su relación en base a una serie de rutinas específicas, silencios elocuentes y acuerdos tácitos, dejando que el tiempo ejerza una especie de ineludible proceso sedimentario sobre las enormes grietas de su vida en común. Sin embargo, cuando la presión y las tensiones continuas que recaen sobre estos personajes (caracterizados de forma impresionante) alcanzan su punto álgido, Jodi y Todd descubrirán cuán drásticas son las decisiones que están dispuestos a tomar con tal de salirse con la suya. Si bien La mujer de un solo hombre no se caracteriza por tener un ritmo vertiginoso, A.S.A. Harrison ha sabido dotar a su novela de una trepidante línea argumental que brilla sobre todo por su enorme capacidad de retener la atención del lector y conducirlo por los escarpados y laberínticos senderos de una relación sentimental, desprendiéndose del elemento 'policíaco' hasta bien entrada la segunda mitad del libro, momento en el que cualquier cosa que ocurra con los personajes puede causar un mayor impacto. Me ha parecido una maniobra interesante y, en este caso, bastante exitosa. Os la recomiendo encarecidamente si disfrutáis con este tipo de historias inquietantes e imprevisibles al máximo. 


Sueños de trenes, Denis Johnson
Literatura Random House - 144 páginas - ★★★½

He de confesar que la sinopsis de esta novela en principio no me atraía demasiado. Lo que me hizo leerla fue, de hecho, su autor, a quien sí conozco (aunque solo de oídas) por otras obras como Árbol de humo o Hijo de Jesús. Sin embargo, al final Sueños de trenes ha conseguido conquistarme por completo. Reúne varias de las características que más me gustan en una novela y durante la lectura de algunos pasajes me han venido a la memoria reminiscencias de autores a los que admiro. La historia, que no puede ser más cotidiana y peregrina, corre a cargo de un obrero norteamericano que trabaja en la construcción de raíles ferroviarios durante los años posteriores a la Gran Depresión. Robert Grainier no es lo que se dice un tipo extraordinario. Sin embargo, como John Williams en Stoner, Denis Johnson logra convertir la austera biografía de un hombre corriente en un auténtica epopeya existencial donde el protagonista lucha contra las adversidades y vicisitudes de la vida diaria con el ímpetu de un héroe homérico. A lo largo de los nueve capítulos que componen Sueños de trenes, iremos recorriendo los paisajes y escenarios de imponente vastedad que configuran el relieve del Oeste estadounidense y seremos testigos de acontecimientos tanto terrenales como místicos, poseídos siempre por una turbadora y horrible relevancia. La prosa cenicienta y desapasionada de Denis Johnson no consigue restar ni un ápice de esa arrolladora fuerza narrativa que posee la historia en cada página, sino que produce un extraño e inesperado efecto simbiótico capaz de arrancarte emociones indescriptibles. Además, es tan corto e intenso que se lee en apenas un suspiro (cosa que para muchos de vosotros será un atractivo aliciente, estoy seguro). En fin... no sé, leedlo. Por lo que más queráis. 


Matemos al tío, Rohan O'Grady
Impedimenta - 320 páginas - ★★★½

Uno de los últimos títulos que ha publicado Impedimenta es esta maravillosa comedia negra protagonizada por un par de niños que embarcan rumbo a una isla situada en el Pacífico canadiense, dispuestos a poner completamente patas arriba la vida de una apacible comunidad de vecinos. Barnaby, heredero de una fortuna multimillonaria que lo convierte en objetivo directo de su despreciable tío, se aliará con una niña de su edad llamada Christie y un avinagrado puma antropófago llamado Una Oreja con la intención de eliminar de una vez por todas a su codicioso perseguidor. A este hilo conductor de la novela se van sumando algunas historias relacionadas con el resto de personajes secundarios que habitan la isla y que aportan una amplia gama de voces narrativas al grueso de la obra. Sin embargo, la arrebatadora personalidad de Barnaby y Christie hace palidecer a cualquier otro individuo que se coloque a su lado: sus travesuras rozan el límite de lo vandálico, ambos carecen por completo de cualquier sentido de la responsabilidad y la pasmosa naturalidad con la que aceptan enrolarse en la peligrosa misión homicida que da título a la novela resulta tan sorprendente como inquietante. Un encanto de niños, vamos. Con todo y con eso, Matemos al tío no deja de tener sus momentos tiernos y emocionalmente complejos; es una novela perturbadora a más no poder y con un toque siniestro, sórdido, pero también deja entrever a lo largo de sus páginas un profundo conocimiento del alma humana y de sus oscuros recovecos. Por no decir que está deliciosamente escrita y muy bien construida. Así que echadle un ojo y animaos a leedla, merece mucho la pena.


 
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