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Peter S. Beagle - El último unicornio

jueves, 9 de octubre de 2025



► Título original: The Last Unicorn
► Traducción: Francisco Jota-Pérez
► Año: 1968
► Edición:  Gran Travesía (2025)
► Páginas: 288


Resulta irónico ver cómo una de las piedras angulares de la fantasía en la década de los 70, un libro inclasificable que habla sobre la muerte de la inocencia y la extinción de nuestra capacidad de soñar, ha quedado relegado en el canon contemporáneo a un discreto segundo plano, por no decir a un clamoroso olvido. Sí, la novela más característica de Peter S. Beagle (Nueva York, 1939), tan única en su especie como el unicornio que la protagoniza, no es sino un ejemplo de profecía autocumplida en el que el escritor norteamericano, quizá sin proponérselo, materializa la desaparición de una forma muy peculiar de relacionarse con el género cuyo testigo, a día de hoy, casi ningún discípulo ha recogido.

Quizá por eso me ha resultado tan interesante y necesaria la recuperación, en pleno 2025, de este clásico iconoclasta que reniega de las convenciones y desprecia las expectativas, un libro heterodoxo que pisa terreno familiar, pero que no se acomoda en los preceptos ni en las tradiciones del imaginario popular. Disponer de nuevo en la estantería de El último unicornio, acompañado además por un moderno lavado de cara, sabe a reivindicación y a debate sobre la continuidad de su vigencia, a mano extendida en una cordial invitación.

Hablando ya de la historia, la obra de Peter S. Beagle nos transporta a un frondoso bosque donde yace, sin saberlo, la última unicornia del mundo. Ensimismada en su eterna labor de engalanar el paisaje y alimentar mitos con su presencia, la unicornia descubre de manera accidental que el ser humano la considera ya un animal que solo habita en las leyendas. Desesperada, la unicornia emprende una partida apremiante hacia los rincones del mundo, dispuesta a averiguar el paradero de sus congéneres y a liberarlos de cualquiera que sea la causa de tan intolerable ausencia.

A lo largo de su periplo, la unicornia se convertirá en la atracción estrella de una caravana de horrores itinerantes, conocerá a un mago incapaz de realizar un solo truco a derechas y experimentará en sus carnes el horror primigenio que el Toro Rojo es capaz de infundir en sus desesperadas presas. La misión de la unicornia se convierte en manos de Peter S. Beagle en un nostálgico rescate de la infancia, un recorrido que es al mismo tiempo tragedia y epopeya, homenaje y transformación. En un tono elegíaco que transmite una enorme añoranza, Peter S. Beagle reformula en sus propios términos el apasionante viaje del héroe y nos regala un hermoso cuento de hadas tan luminoso como terrible en el que coinciden monarcas sin escrúpulos, príncipes repudiados, compañías de bandidos —con cameo de Robin Hood incluido— y pueblos enteros condenados por una maldición de buena fortuna.

Ciertamente, la ambientación de El último unicornio y su capacidad para espolear la imaginación sobresalen dentro de una obra que solo se me ocurre describir como crepuscular. Las poderosas imágenes que invoca Peter S. Beagle cabalgan en el marco de un lenguaje evocador y preciosista, vinculado a la lírica y a las canciones épicas, pero que en la actualidad suena anacrónico, obsoleto. Los personajes, desde el excéntrico Schmendrick hasta la pragmática Molly Grue, parecen más una postura o una idiosincrasia que auténticos individuos con un propósito narrativo. Aunque me he sentido más atraído por el sentimiento invocado que por la lógica de la trama, debo decir que El último unicornio me ha parecido una lectura enormemente carismática, poseedora de un cariz imposible de reproducir, pero esclava de una estética atrapada en el tiempo. No te dejes engañar por su adorno fabulesco. Más que un estímulo para enardecer la creatividad de los más pequeños, el constante lamento de algunos personajes por el reguero de posibilidades perdidas, la urgencia ante el transcurso de los días y la insistencia de ciertos individuos por apehender la eternidad me hacen situar El último unicornio como una obra que se manifiesta en todo su esplendor cuando se aborda, no como incursión, sino como retorno.


«Los grandes héroes necesitan grandes aflicciones y pesares; de no ser así, la mitad de su grandeza pasaría desapercibida.»


★★★

James Islington - La voluntad de muchos

martes, 23 de septiembre de 2025



► Título original: The Will of  the Many
Serie: La Jerarquía #1
► Traducción: Carlos Loscertales
► Año: 2023
► Edición:  Hidra (2025)
► Páginas: 800


El encendido debate en redes sobre el encarecimiento de los libros y la tendencia a fetichizar las ediciones con detalles superfluos, pero muy llamativos, a mí me ha pillado sujetando un ladrillo de 800 páginas con los cantos dorados. Sí, La voluntad de muchos es el libro que recomiendan los fisioterapeutas para tratar las lesiones de muñeca. Una novela que tienes que leer con el cerebro apagado y las gafas de sol puestas para no quemarte las retinas. Hace mucho que no me acerco a esta clase de obras de corte juvenil adulto, pero el título de James Islington ha cosechado reseñas tan positivas y tenía tanta pinta de postularse como la panacea de ese manido y omnipresente «romantasy» instalado en esta demografía que me atreví, por qué no, a darle una oportunidad. Spoiler: sale mal.

La voluntad de muchos es el primer volumen de una tetralogía en la que un imperio con reminiscencias romanas denominado la Jerarquía ejerce su implacable dominio sobre la población por medio de una estructura de poder en la que los ciudadanos ceden la mitad de su fuerza vital, o «voluntad», a un miembro del escalón superior. Islington imagina una sociedad dividida en tres estratos —Gobierno, Religión y Ejército— en la que unos pocos individuos acumulan una cantidad desproporcionada de fuerza e influencia, y donde las tensiones cada vez más evidentes entre las distintas facciones constituye el caldo de cultivo idóneo para la revolución.

En este contexto nos encontramos al protagonista de la novela, Vis, un príncipe exiliado, procedente de una nación recién conquistada por la Jerarquía, que sobrevive en los suburbios de la ciudad de Letens ocultando su identidad, a la espera del momento idóneo para cobrarse su venganza contra el imperio que se lo arrebató todo. Un día, Vis llama la atención de un importante mando militar con el que acaba formando una peligrosa alianza: bajo su protección, Vis deberá infiltrarse en la Academia Catena —una institución rodeada de incógnitas donde los hijos de las familias más prominentes de la Jerarquía se preparan para asumir sus futuros roles dentro del imperio— y desentrañar los hilos de una conspiración que podría sumir el mundo conocido en la más absoluta ruina.

Si lo que has leído hasta el momento te parece interesante, ten en cuenta que acabo de resumirte más o menos un tercio de la novela. Aunque la premisa cuenta con bastante potencial, Islington tiende a dilatar de manera innecesaria y exasperante el ritmo de la trama hasta límites absurdos. No existe absolutamente ninguna razón por la que este libro deba tener las páginas que tiene y la obra en general se siente como el inmenso prólogo de una historia que empieza de verdad en el siguiente tomo de la saga. El problema es que las ganas de llegar hasta ahí se han perdido por el camino y la verdad es que no me puede importar menos cómo continúe este pastiche de género fantástico en el que se habla mucho, pero no se cuenta nada.

En La voluntad de muchos, todo aspecto de la ambientación tiene el amargo sabor de una oportunidad desperdiciada. La estética romana se enarbola aquí como una simple excusa para espolvorear por el texto palabras aleatorias en latín y, aunque se mencionan de pasada detalles sobre la historia, política, cultura, mitología o el peculiar sistema de magia que caracteriza el universo de James Islington, por desgracia no se profundiza en ninguno de esos campos lo suficiente como para dotar al mundo de una tangibilidad que resulte inmersiva. Por si fuera poco, el elenco de personajes es plano hasta la saciedad, las escenas de acción transcurren de manera confusa, los giros argumentales carecen de propósito más allá del «shock value» y el estilo narrativo es de una pobreza y una literalidad que la experiencia de leer se convierte en algo tan dificultoso como intentar tragarse una cucharada sopera de canela. Por mucho que pretenda salirse de la norma, La voluntad de muchos es una propuesta insípida que proporciona poco material para reflexionar sobre el totalitarismo, las dinámicas de poder, la injusticia o las desigualdades sociales, más allá de echarle en cara a los oprimidos su participación en ese mismo sistema que los subyuga.


«Un sistema justo solo funciona si existe una manera objetiva de evaluar el mérito. Si el orgullo y el egoísmo no influyen. [...] Lo cual significa que los sistemas justos no pueden existir allí donde haya personas.»



Susanna Clarke - Piranesi

miércoles, 9 de marzo de 2022



Título original: Piranesi
Traducción: Antonio Padilla Esteban
Año: 2020
Edición:  Salamandra (2021)
Páginas: 272


La revolucionaria fórmula de Jonathan Strange y el Señor Norrell supuso un pequeño hito en la historia del género fantástico y un inmenso trampolín para su autora, Susanna Clarke, que se vio catapultada de manera casi instantánea al Olimpo del mundo editorial. 16 años después de su monumental debut —la autora, desde luego, no da puntada sin hilo—, Clarke nos regala una segunda novela inspirada de forma extraordinaria en el legado de un visionario como ella. El universo narrativo que construye Susanna Clarke en Piranesi está muy ligado a los hipnóticos grabados del genio italiano, caracterizados por representar un mundo que hermana lo clásico y lo onírico a través de una arquitectura rocambolesca, repleta de escaleras y pasadizos interminables, ruinosa pero al mismo tiempo vanguardista e inspiradora de asombro.

El escenario en el que se desarrolla la peculiar novela de Clarke imita las ilustraciones de Piranesi con un añadido toque sobrenatural: el protagonista —también llamado Piranesi— deambula por las inmensas Salas de una Casa que parece extenderse hasta el infinito en todas las direcciones, albergando en su interior majestuosas estatuas de mármol, esqueletos inmortalizados en poses extrañas, bandadas de aves mensajeras e incluso océanos que regularmente inundan las estancias con sus arrolladoras mareas. Piranesi no deja de explorar los vastos dominios de la Casa, a la que venera como una suerte de deidad, registrando de manera pormenorizada en sus Diarios toda aquella información llamativa o útil que pueda contribuir a desentrañar los misterios del lugar. Sin embargo, la ominosa presencia del Otro, un ser obsesionado con la búsqueda de un antiguo conocimiento perdido, dará al traste con la ambiciosa labor documental de Piranesi y pondrá de manifiesto la existencia de una verdad que lleva años desenvolviéndose en las sombras.

En Piranesi, Susanna Clarke demuestra con su desbordante imaginación que no hacen falta mamotretos de mil páginas para construir un mundo de fantasía épico capaz de inducirte un embriagador sentido de la maravilla. A través de los ingenuos ojos de Piranesi, Clarke observa lo cotidiano desde un prisma de inocente fascinación y nos atrapa con su embrujo en una atmósfera familiar, pero lo suficientemente adulterada como para resultar mágica. Como ya hiciera Jo Walton en Entre extraños, Susanna Clarke rinde en Piranesi un sentido homenaje a las bondades del género fantástico en general y, muy en particular, a Las Crónicas de Narnia de C. S. Lewis. El resultado es una novela sencillamente magistral, una historia conmovedora y excitante que se lee a ritmo de thriller y que nos recuerda el poder de la fantasía como refugio último, fuente inagotable de solaz y escapismo, pero también de consuelo. Reconforta saber que, cuando sales de la Casa, algo de la Casa se te queda dentro para siempre.


«Y Tú, ¿Tú quién eres? ¿Quién es la persona para la que escribo? ¿Eres un viajero que ha desafiado las Mareas y recorrido los Suelos Reventados y las Escaleras en Ruinas para llegar a estas Salas, o quizá alguien que habita estas mismas Salas mucho tiempo después de mi muerte?»


PUNTUACIÓN: 

Reseñas breves [151 - 154]

lunes, 5 de diciembre de 2016



Título original: Quand le diable sortit de la salle de bain
Traducción: María Enguix
Año: 2015
Editorial: Malpaso
Páginas: 224
Valoración: ★★★




A medio camino entre la comedia de lo absurdo y la crítica social, Cuando el diablo salió del baño es uno de los libros más originales, provocativos e indisciplinados que he tenido el placer de leer nunca. La protagonista, alter ego de la propia escritora, es una chica joven y desempleada de larga duración que malvive a base de subsidios estatales. Sophie Divry utiliza esta circunstancia para retratar la dramática situación de miles y miles de personas que, como la protagonista, no tienen trabajo y se mantienen peligrosamente sobre el umbral de la pobreza, carcomidas por la insensibilidad burocrática y una serie de obsesiones que penetran hasta lo más profundo del individuo y le roban la dignidad. Sin embargo, el tono serio y comprometido de la novela no es más que un espejismo que se diluye por medio de personajes que interrumpen constantemente la narración, interminables enumeraciones y rebeldías tipográficas que, en la mejor de las ocasiones, convierten Cuando el diablo salió del baño en una obra delirante, salvaje, única. No obstante, la esquizofrenia narrativa de Sophie Divry no siempre da en el clavo y el bamboleo de tonos e intenciones que desfilan por el texto también hacen de este libro un texto irregular. Alabo la enorme valentía, desparpajo y falta de escrúpulos de Divry por llevar su idea hasta las últimas consecuencias. No tanto el resultado. Pero, a pesar de todo, creo que es una novela recomendable, en especial para los amantes del riesgo que no temen estamparse de morros contra una premisa descabellada.



Título original: Amatka
Traducción: Marian Womack
Año: 2012
Editorial: Nevsky
Páginas: 240
Valoración: ★★★




Escrita antes de ese auténtico descubrimiento que fue para mí Jagannath, Amatka es la primera novela de Karin Tidbeck, una novela mucho mejor ideada que resuelta. Por lo que he podido comprobar hasta el momento, la autora sueca se desenvuelve mejor en el terreno de las historias cortas, siendo Amatka un intento más bien frustrado de llevar a buen puerto una idea estupenda y repleta de posibilidades. La historia arranca con una mujer que se dirige en tren a la colonia de Amatka desde otra población cercana, enviada para evaluar el grado de satisfacción de la población con una serie de productos higiénicos y de paso estudiar los entresijos de una comuna donde cualquier paso es susceptible de despertar sospechas. Poco a poco, la protagonista va estrechando lazos con los extraños habitantes de Amatka e irá descubriendo con la ayuda de un bibliotecario la misteriosa historia del lugar, repleta de accidentes mortales, poetas revolucionarias y objetos que se disuelven cuando no cumplen el propósito para el que están hechos. Como digo, la novela contiene muy buenas ideas. Karin Tidbeck va esbozando los detalles de un universo fantástico que pretende emular el férreo modelo soviético y estimular nuestra imaginación por medio de acontecimientos que tardamos bastante tiempo en comprender. No obstante, a la novela le falta un elenco de personajes sólidos y sin duda se hubiera beneficiado enormemente de una extensión en la búsqueda de respuestas a los interrogantes que plantea. A pesar de todo, Amatka constituye una propuesta muy personal, atípica y muy válida para introducirse en el alucinógeno mundo de Karin Tidbeck.



Título original: Between the World and Me
Traducción: Javier Calvo
Año: 2015
Editorial: Seix Barral
Páginas: 200
Valoración: ★★★★★




Si este año solo pudieras escoger un libro que trate sobre la problemática racial en Estados Unidos, elige sin dudar Entre el mundo y yo. Merecedora del National Book Award en la categoría de No ficción, la excepcional obra de Ta-Nehisi Coates es la emotiva y desesperada carta de un padre que trata de hacerle entender a su hijo la lacra del racismo y la compleja realidad que se esconde tras cada noticia que nos llega de un nuevo afroamericano asesinado a manos de la policía. Brutal e iluminadora a partes iguales, Ta-Nehisi Coates indaga en su propia experiencia como negro criado en los guetos de Baltimore y reconstruye la historia de la lucha por los derechos civiles desde una perspectiva innovadora y polémica que nos involucra a todos. En su libro, Coates abraza el ateísmo de quien ha visto morir a sus ídolos y contempla un futuro donde el cuerpo de los suyos no se vuelva a utilizar como moneda de cambio. La mordacidad del lenguaje que utiliza, la aplastante retórica de sus argumentos y la capacidad de Ta-Nehisi Coates para emocionar e incomodar al lector a la vez que le hace plantearse profundas cuestiones raciales hacen de Entre el mundo y yo uno de los mejores libros que puedas leer en mucho tiempo.  



Título: Piel de lobo
Autor: Lara Moreno
Año: 2016
Editorial: Lumen
Páginas: 272
Valoración: ★★☆




La segunda novela de Lara Moreno viene precedida por un debut, Por si se va la luz, que cosechó enorme éxito entre el público y la crítica. No he leído tal debut, pero no sé si me quedan ganas después de haber abordado esta obra y escuchar que se parece mucho a la primera. En Piel de lobo encontramos a una pareja de hermanas que arrastran desde la niñez una relación difícil y tensa. Este cúmulo de cicatrices y reproches nunca dichos cristaliza cuando Sofía, la mayor, vuelve a la casa donde veraneaba su familia cuando era pequeña, huyendo de una decepción amorosa y cargando con su hijo de 5 años por el camino. En el pueblo, Sofía rememora momentos determinantes de su infancia mientras trata de sobreponerse a los conflictos emocionales que la embargan y que se intensifican cuando su hermana Rita, marcada por un pasado traumático y consumidora habitual de drogas, está involucrada en ellos. Piel de lobo no es una mala novela. Creo que Lara Moreno elabora una historia tirante y cargada de recovecos interesantes donde se exploran con lucidez las cadenas familiares y cómo interactúan entre ellos sus distintos eslabones. Sin embargo, el peculiar estilo de la autora, mordaz y poético de un modo casi enconado, me ha impedido disfrutarla a mayor plenitud. Es como si la autora se recreara demasiado en la sonoridad de sus propias frases y dejara a un lado el desarrollo de la trama o el profundizar en los temas que aborda. Me gustaría ver cómo evoluciona en un futuro la autora, pero de momento Piel de lobo se queda en la simple anécdota, en el germen de una novela que podría haber estado mucho más pulida.

David Mitchell - Relojes de hueso

miércoles, 30 de noviembre de 2016

«Se sabe desde el Medievo. La vida es una enfermedad terminal».




Título originalThe Bone Clocks
Traducción: Laura Salas Rodríguez
Año: 2014
Editorial: Literatura Random House
Páginas: 720
Valoración: ★★★★★






No sé si es algo que David Mitchell ha ido elaborando sobre la marcha o si se trata de un plan maestro, orquestado con precisión de relojero a través de los años. Pero la realidad es que, para quien esté familiarizado con la ambiciosa y monumental obra del escritor británico, Relojes de hueso puede suponer una interesante y reveladora reinterpretación de tramas y personajes pasados que se abre a una auténtica infinitud de posibilidades. Otra opción, bastante plausible, es que no estemos hablando más que de los imposibles delirios de un fanático y enamorado empedernido de ese universo común en el que conviven todas las novelas de Mitchell. Sea como fuere, una cosa es evidente, y es que, a pesar de su completa integridad como novela independiente, Relojes de hueso se puede abarcar de dos formar distintas: habiendo leído antes otras novelas del autor o escogiéndola como rito de iniciación a un mundo tan asombroso como intrincado.

A los miembros del primer grupo no se nos escapa que la estructura de esta nueva obra guarda grandes semejanzas con la de El atlas de las nubes, una brillante matrioska literaria compuesta por seis historias enmarcadas en seis géneros diferentes que tienen lugar en seis escenarios y seis períodos distintos. En esta ocasión, Relojes de hueso arranca en el año 1984, fecha de resonancias orwellianas que en la novela de Mitchell supone la puesta en marcha de algo más que un simple organismo de control. Estamos en la Inglaterra de Thatcher, y una joven Holly Sykes se escapa de casa tras pelearse con su madre y descubrir que su maravilloso novio se la está pegando con otra. Determinada, a pesar de las circunstancias, a tomar el control de su vida, Holly huye sin saber muy bien adónde, encontrándose por el camino con una extraña desconocida que le pide asilo y que marcará a partir de entonces un futuro repleto de momentos inexplicables.

En Relojes de hueso, David Mitchell demuestra haber dominado con maestría el arte de esparcir piezas sobre el tablero que a primera vista no guardan relación entre sí. Sin embargo, la imagen surge cuando menos te lo esperas y lo hace para quedarse estableciendo conexiones imposibles en tu cabeza. Sí, para formar un paisaje absolutamente épico que versa en multitud de escenarios y voces sobre la vida y la muerte y sobre la interminable lucha entre dos formas enfrentadas e incompatibles de entender la eternidad. A lo largo de su emocionante vida, Holly se verá involucrada en la contienda: a veces en primera persona, a veces como espectadora distante o incluso inconsciente del intrincado tapiz metafísico que la rodea. Entremedias, Mitchell pone voz a personajes inolvidables (en ocasiones prestados de otras novelas suyas) que toman el relevo de Holly para contar sus propias tragedias paralelas.

En cualquier caso, las seis historias que componen Relojes de hueso dejan entrever resquicios de un universo fantástico que se nutre de la imaginación de Mitchell como si fuera la sangre que corre por nuestras venas. Seis piezas orquestadas de manera sinfónica que destacan la inigualable versatilidad y camaleonismo de un autor que aún no ha conocido género que se le resista. Sin embargo, el momento en que esta abertura entre el mundo real y el que hay al otro lado se hace lo suficientemente grande como para colarse por ella es cuando el verdadero potencial de la obra se manifiesta en todo su esplendor y te deja absolutamente noqueado. Tratándose de David Mitchell, no podía ser de otro modo.

Así pues, desde el relato de iniciación al reportaje periodístico, pasando por aventuras plagadas de una fantasía desbordante o futuros inhóspitos donde el cambio climático ha reconfigurado el mapa político del planeta, cada parte de las seis en que se divide la novela reinicia nuestras expectativas sobre la obra y extiende un poco más los límites de un proyecto cuya ambición no parece tener techo. Afortunadamente, Mitchell no puede salir más victorioso de su empresa. Leer cada página de Relojes de hueso es un verdadera delicia que no se experimenta todos los días. Especular sobre sus posibles ramificaciones, un desafío que estimula el intelecto y conmueve hasta lo más profundo del corazón. En definitiva, una novela prodigiosa, monumental, que marca el camino a recorrer por generaciones venideras de escritores. Si conseguís disfrutarla la mitad que un servidor, os puedo garantizar que tenéis diversión para rato.


Brandon Sanderson - Firefight

martes, 22 de noviembre de 2016


«Apreté el gatillo. Esta vez la bala no rebotó. Cayó al suelo y un líquido rojo más intenso fue acumulándose a su alrededor y se mezcló con el que caía. Bajé el arma.
  Me llamo David Charleston.
  Mato a personas con superpoderes».

Brandon Sanderson encabeza una lista de autores que están, según muchos lectores, llamados a renovar las bases del género fantástico. De él se destaca siempre la originalidad de sus argumentos, el atrevimiento que le caracteriza a la hora estudiar otro tipo de personajes y conflictos que escapen a los estereotipos o, cómo no, la cacareada innovación de las reglas que rigen sus mundos imaginarios. Sin embargo, cuanto más lee uno los libros de Sanderson más se pregunta hasta qué punto era necesaria o no tal renovación. No sé si la aclamada factoría de ideas de Sanderson echó el cierre mientras escribía Firefight o si el hecho de coordinar la publicación de media docena de sagas diferentes le ha pasado una irremisible factura, pero está claro que la secuela de Steelheart no es su obra más inspirada. Al contrario que los superpoderosos villanos que traen de cabeza a los protagonistas de esta trilogía, Sanderson no goza de habilidades sobrehumanas que le permitan escribir a todo tapo sin evidenciar muestras de desgaste. Al final, las flaquezas asoman y la necesidad de romper moldes a toda costa se acaba convirtiendo en un cliché como otro cualquiera.

Quizá el aspecto más destacable de esta saga es el concepto que subyace bajo la superficie. Brandon Sanderson retuerce sin miramientos la sagrada e inviolable idea clásica de superhéroe, figura esencial de la cultura norteamericana contemporánea, con el fin de ofrecernos un ejército de humanos mejorados llamados Épicos que utilizan sus poderes para convertirse en déspotas, terroristas y traficantes de armas. Por muy nobles que sean sus intenciones, los agraciados por el fenómeno conocido como Calamity (una especie de estrella muy roja y brillante que un buen día apareció en el cielo) acaban sucumbiendo a la naturaleza malévola de sus habilidades, que vienen determinadas por la personalidad y el pasado de cada individuo. 

A lo largo del primer libro, fuimos testigos de cómo David, el protagonista, se unía a una organización clandestina denominada Reckoners con el objetivo de matar al Épico que acabó con la vida de su padre. Sin embargo, Steelheart era solo el comienzo de una dura y larga guerra que enfrentará a Reckoners y Épicos hasta que uno de los dos bandos sea exterminado. En Firefight, seguiremos más o menos al mismo grupo de personajes en su viaje hasta Babilonia Restaurada, nombre por el que es conocido la antigua Nueva York y que vive ahora bajo el dominio de una Épica capaz de manipular el agua tan fácilmente como a las personas. 

La premisa parece interesante, pero lo cierto es que se desmorona bajo el peso de sus similitudes con el esquema del libro anterior. Lejos de complicarse la cabeza con tramas enrevesadas o personajes con un mínimo de profundidad e interés, Brandon Sanderson despacha una sencilla novela de aventuras que no falla a la hora de mantener el ritmo, pero que decepciona en todos los demás aspectos. El hilo argumental de Firefight es una simple concatenación de cliffhangers que parece pensado para lectores preocupados únicamente por darle la vuelta a la página. Pelea, pausa para elaborar una estrategia, pelea, pausa para elaborar una estrategia... este es el ciclo que Sanderson repite ad nauseam a lo largo de Firefight, y lo cierto es que me parece insuficiente como para justificar sus estratosféricas valoraciones. 

El estilo, ramplón e insulso; los diálogos, pobres; la caracterización de los personajes secundarios, inexistente; el desarrollo de los conflictos que se plantean, superficial. Por no hablar de la pueril, insufrible y exasperante voz narrativa, a la que solo le interesa elaborar símiles y chascarrillos absolutamente absurdos, pero que en un universo paralelo alguien debe de encontrar ingeniosísimos. Además, la lógica interna de la novela, sujeta en todo momento a la caprichosa voluntad del autor, parece de todo menos lógica cuando Sanderson elabora una de sus risibles explicaciones a sucesos y comportamientos que no calzan ni a tiros.    

En definitiva, por más que Brandon Sanderson no sea santo de mi devoción, el autor tiene en su haber obras mucho más interesantes y mejor resueltas que esta, burda imitación de su antecesora que no aporta nada al desarrollo de la trilogía salvo unos cuantos giros finales que habremos de ver resueltos (espero que de manera mucho más satisfactoria) en su tercera y última parte. Afortunadamente, no queda mucho para poder disfrutarla. O soportarla.  



Título original: Firefight (Reckoners #2)
Traducción: Pedro Jorge Romero
Año: 2015
Editorial: Ediciones B
Páginas: 440
Valoración: ★★





Trudi Canavan - Magia robada

jueves, 15 de septiembre de 2016


Las palabras 'Trudi Canavan' y 'trilogía' forman el pleonasmo más sangrante que ha vivido la literatura de género fantástico en años recientes. Esta mujer despacha los libros de tres en tres como si fueran panes que uno mete en el horno y a la media hora están listos, llevándome a la conclusión lógica de sospechar si en realidad no estamos leyendo el mismo libro de Canavan año tras año sin ni siquiera darnos cuenta. Hasta las portadas, en las que siempre destaca la aparición de un misterioso individuo encapuchado y con pinta de tener un máster en patear culos, son idénticas a un grado que roza lo absurdo. Dicho esto, me sumerjo en la lectura de Magia robada (primer libro de su nueva trilogía 'La regla del milenio') con la leve esperanza de encontrar un atisbo de ese algo tan megafantástico que miles y miles de personas por todo el mundo ven en la escritora australiana. Pero nada, ya os aviso que mi búsqueda fracasó estrepitosamente allá por la página 50.  

La historia de Magia robada arranca con una mezcla de joven arqueólogo y saqueador de tumbas llamado Tyen encontrando un libro mágico que no es ni más ni menos que el diario de Tom Riddle, solo que aquí entre sus páginas vive encerrado el espíritu de una antigua hechicera más lista que la voz en off de Saber y ganar. El libro, que alberga conocimientos prohibidos de hace siglos y que incluso podrían calificarse como peligrosos, supone un hallazgo tan suculento como amenazante y no tarda en serle arrebatado por los mandamases de la Academia, institución para la que trabaja Tyen y que rige el control sobre la magia en un mundo donde dicha fuerza ha servido para impulsar una auténtica revolución industrial. Por otra parte, intercalada con la historia de Tyen y situada en un plano totalmente diferente, nos encontramos la trama de Rielle, una chica de buena familia que se enamora perdidamente de un famoso artista (que quiere pintarla como a una de sus chicas francesas) y corre toda suerte de reveses folletinescos relacionados con su habilidad para detectar la magia, herramienta absolutamente vedada a las mujeres por los sacerdotes que rinden culto a unas divinidades denominadas Ángeles. 

Tyen notó que se le erizaba el vello. El libro había respondido a la pregunta que él se había formulado en la mente. «¿Me estás diciendo que estas hojas están hechas con partes de tu cuerpo?», inquirió.
  —Sí. La cubierta y las hojas están confeccionadas con mi piel. Para encuadernar se utilizó mi cabello, trenzado y cosido con agujas talladas de mis huesos, y cola obtenida de los tendones.
  Él se estremeció. «¿Y tienes conciencia?».
  —Sí.
  «¿Oyes mis pensamientos?».
  —Sí, pero solo cuando me tocas. Cuando no estoy en contacto con un ser humano vivo, estoy ciega y sorda, atrapada en la oscuridad y sin noción del tiempo. Ni siquiera duermo. Tampoco estoy del todo muerta. Mi vida discurre así, año tras año, desperdiciada.

El problema con estas dos líneas argumentales es que son totalmente inconexas y, lejos de converger hacia el final, se interrumpen la una a la otra de manera constante sin establecer ningún punto de ensamblaje. Lo cual no reviste tampoco mucha importancia, dado que ninguna de las dos subtramas me generaba suficiente interés por sí sola. Y esto es así porque el estilo de Trudi Canavan me parece sumamente irritante: vacío, formulario, repetitivo y descriptivo hasta el hartazgo. Los personajes, más de lo mismo: un par de nombres impresos en el papel que no generan ningún tipo de sentimiento, planos, superficiales, ingenuos, sobrecargados de introspección pero carentes de profundidad, muy lejos de rozar siquiera el significado de la palabra 'carisma' (es que hasta los antagonistas de la novela son completamente ridículos). 

La construcción del universo planteado por Canavan es pobre y poco interesante, a pesar de estar atiborrada de detalles y de que juega bien sus cartas a la hora de reflejar el papel secundario al que las mujeres son relegadas en nuestra sociedad. Sin embargo, algunos autores, entre los que a partir de ahora incluyo a Trudi Canavan, deben de pensar ingenuamente que la mera introducción del elemento mágico sirve para dejarnos con el culo torcido a los lectores, que, claro, nos lo tragamos todo sin rechistar aunque lo hayamos visto ya mil veces, olvidándose por el camino de elaborar una historia enriquecedora y unos conflictos verosímiles que sirvan para hacer crecer a los personajes. Yo me pregunto para qué he leído Magia robada y de verdad que soy incapaz de intuir una respuesta. Que no todo es cultivar el intelecto y deleitarse con las pajas mentales de Foster Wallace, de acuerdo, pero es que esto no sirve ni como mero entretenimiento inane. 640 páginas de una nadería asombrosa, marcadas por un ritmo lentísimo, amén de una clamorosa ausencia de originalidad y provocadoras en mi caso de un tremendo aburrimiento existencial.

Aliviada, había seguido a Izare, un poco cohibida por la compañía del apuesto desconocido. De todos modos, aquellas calles eran tan estrechas que solo podían pasar dos personas a la vez, y Rielle no quería obstruir el paso a alguien que viniera de frente. Sin embargo, cuando llegaron a una vía más ancha Izare aminoró la marcha para avanzar a su lado.
  «Es muy guapo —reflexionó ella—. Y no solo por haberme mostrado una cara amable después de una mala experiencia».

Vamos, que terminar este libro fue tanto una empresa agonizante como un goce que no recuerdo haber experimentado en tiempos recientes. Espero, no obstante, haber sido capaz de plasmar fielmente mi "divertida" experiencia con esta novela, última que voy a leer de Trudi Canavan por los siglos de los milenios. Ahora bien, si, al contrario que yo, sois fieles admiradores de su obra y habéis disfrutado con otros libros suyos, creo que Magia robada no os decepcionará demasiado. Al fin y al cabo, posee más o menos los mismos elementos narrativos que el resto de sus novelas y, teniendo en cuenta que el alcance de sus ideas hace tiempo que tocó techo y que su evolución como escritora es nula, os garantizo un buen puñado de horas sumidos en una ociosa inactividad cerebral, en caso de que sea eso lo que andéis buscando. ¡Que aproveche!  



Título original: Thief's Magic
Traducción: Carlos Abreu Fetter
Año: 2014
Editorial: Fantascy
Páginas: 640
Valoración: ★





Naomi Novik - Un cuento oscuro

lunes, 18 de julio de 2016

► Título originalUprooted
► Traducción: Julio Hermoso
► Año de publicación: 2015
► Editorial: Planeta
 Páginas: 688



Si el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, yo debo de ser un ornitorrinco o un unicornio rosa, porque con Un cuento oscuro ya van veinticinco caídas iguales por lo menos. Mi instinto lector me advirtió hará ya cosa de un año, cuando este libro empezó a hacerse famosillo por el mundo anglosajón, que la última novela de Naomi Novik no iba a ser precisamente santo de mi devoción. Al menos el envoltorio no me atraía demasiado. Pero ya se sabe. La avalancha de buenas críticas, las urgentes recomendaciones de autores como Patrick Rothfuss y la interminable ristra de premios a los que ha sido nominada (o que ha ganado, incluso) hicieron florecer mi interés por un libro que quizás, por fin, fuera ESE, el Elegido, un gran descubrimiento literario que no hubiera sido posible de haberme dejado vencer por mis reticencias.

Pista: no.

Por más que me esfuerzo (y creedme que lo intento, de veras) no consigo ver qué diantres ha visto la gente en este libro que lo hace tan superespecial, diferente y novedoso de las otras chorrocientas novelas de género fantástico que se publican cada año. De hecho, Un cuento oscuro es la antítesis de la originalidad. No es más que un refrito de diferentes cuentos y mitos extraídos del folclore eslavo, aderezado con una pizca de terror gótico y un buen puñado de clichés sangrantes a más no poder. En la novela de Naomi Novik, un poderoso mago conocido como el Dragón se encarga de proteger a los habitantes del valle en el que vive de un maligno bosque cercano, exigiendo a cambio escoger cada diez años una muchacha de diecisiete para llevársela a su torre. Nadie parece saber muy bien qué hace el Dragón con estas chicas o qué ideas les mete en la cabeza, pero todo el mundo le teme porque cuando vuelven de su encierro ya no quieren permanecer en casa y se marchan a la capital de reino con un saco de dinero, rumbo a la Universidad. Sí. Aterrador. El caso es que ha llegado el momento de que el Dragón realice una nueva cosecha y ahí está la guapa, inteligente, elegante y maravillosa Kasia lista para despedirse de su familia durante una buena temporada hasta que, ¡oh!, ¡sorpresa!, aparece el susodicho mago y decide llevarse en su lugar a la amiga patosa y destartalada.

Nuestro Dragón no devora a las niñas que se lleva, digan lo que digan las historias que cuentan fuera del valle. A veces las oímos en boca de los viajeros que vienen y van. Hablan como si estuviéramos haciendo sacrificios humanos, y como si él fuese un dragón de verdad. Por supuesto que tal cosa no es cierta.

A partir de entonces, la atónita Agnieszka inicia un proceso de "aprendizaje" en las artes mágicas que consiste básicamente en pronunciar palabras aleatorias y hacerse vestidos de la nada con una apabullante tasa de éxito para lo torpe que es (porque os he dicho ya que Agnieszka es torpe, ¿no?). La relación maestro-alumna que mantienen el Dragón y Agnieszka durante los primeros compases de la historia goza de los tópicos más bochornosos que te puedas echar a la cara, lista encabezada por una inenarrable tensión sexual absurda y totalmente gratuita. El sistema mágico en sí tampoco es que tenga ni pies ni cabeza, más bien sirve como una excusa de lo más oportuna para que los personajes hagan lo que les salga de las narices sin mayores complicaciones (eso sí, cuanto más espectacular, mejor). Además, a medida que la trama avanza, el escaso interés que me había generado la historia se diluye en un catastrófico embolao político que la autora decide estirar como el chicle y en el que de repente se ven involucrados un montón de personajes que no reciben tratamiento alguno. En serio, son literalmente indistinguibles unos de otros.

Una de las pocas cosas que se pueden salvar de Un cuento oscuro es precisamente esa ambientación sombría, tétrica y amenazante que se manifiesta sobre todo en la presencia del Bosque como entidad orgánica, expansiva, habitada por criaturas terroríficas, una atmósfera corrupta, árboles capaces de encarcelarte en su interior y otros horrores bastante inquietantes. También se puede añadir a su favor —por decir algo— que la historia goza de un ritmo dinámico, en el sentido de que siempre están pasando cosas y cabe la posibilidad, claro, de que alguna te parezca mínimamente entretenida aunque la mitad del libro consista en un continuo ir dando palos de ciego. Para muchos, este frenetismo argumental supondrá una ventaja, pero para mí es el perfecto ejemplo de que es posible subirse a una montaña rusa y aburrirse como una mona.

A pesar de todo, si te ves capaz de obviar sus enormes lagunas narrativas, la planitud de los personajes, los tópicos, las incoherencias, la exasperación que produce la protagonista y esa falta de justificación que en líneas generales gobierna la trama, si puedes pasar por alto todo eso, Un cuento oscuro supone una opción válida para los amantes de los clásicos cuentos de hadas y la mitología rusa/polaca/similares. Al fin y al cabo, uno puede tener los guilty pleasures que le dé la gana. Sin embargo, teniendo en cuenta la desmesurada cantidad de opiniones positivas que andan por ahí circulando sobre ella, para mí Un cuento oscuro ha supuesto una decepción tremenda. 




Víctor Conde & José Antonio Cotrina - Las puertas del infinito

lunes, 7 de marzo de 2016


► Título original-
► Traducción: -
► Año de publicación: 2016
► Editorial: Fantascy
 Páginas: 448



Desde que leí La canción secreta del mundo (uno de esos libros capaces de reconciliarte con la literatura juvenil y con la vida en general), me juré a mí mismo que no iba a dejar pasar ninguna novela que llevara estampado el nombre de Cotrina en la portada. Sin embargo, su siguiente publicación fue una obra colaborativa de carácter onírico y bastante rocambolesco que, bien por trabajar bajo las restricciones que supone escribir en compañía o bien por no estar su prodigiosa imaginación en la mejor forma posible, empañó bastante la imagen que me había formado del autor con solo una de sus obras. Y ahora Cotrina vuelve, y vuelve otra vez acompañado por un, para mí, desconocido Víctor Conde con un propuesta conjunta que a primera vista parecía capaz de revitalizar ese entusiasmo casi enfermizo que tantas ganas tenía de experimentar nuevamente en un libro firmado —aunque sea a medias— por el autor vitoriano. 

Spoiler: no lo ha conseguido.

Pero primero, pongámonos en situación. Las puertas del infinito se divide en dos líneas argumentales que nos sitúan en escenarios tan diferentes como estrechamente relacionados: por un lado, un Londres alternativo, gobernado por los Estuardo, en el que una exclusiva casta de personas con poderes extraordinarios deambulan de un rincón a otro de la ciudad en busca de extraños portales que conducen a otras dimensiones. Por otro, una caótica y estrafalaria confluencia de realidades yuxtapuestas en la que casi cualquier cosa es posible y en la que una joven esclava ha de hacer frente a toda clase de peligros para ganarse el sustento. La conexión entre dichas tramas es sutil al principio y pasa por una serie de misterios, enigmas y mansiones que guardan asombrosos secretos, pero a medida que avanzamos en la lectura Víctor Conde y José Antonio Cotrina van definiendo cada vez con mayor precisión los puentes que unen ambos universos. 

Atmósfera ámbar, un éter que deviene en laboratorio donde se operan las metamorfosis cósmicas, que lo envuelve y abraza, prestándole oxígeno y cristalizándose en pórfidos rojos y mineralizaciones blancas.
¿Habéis entendido algo? Yo tampoco.

Ahora bien, el problema con Las puertas del infinito es precisamente que, cuando comienza a verse la imagen que estas historias paralelas pretenden formar, la narración se diluye en un batiburrillo sin sentido de ideas, conceptos y filigranas estilísticas que sí, de acuerdo, representa de manera fiel el caótico conglomerado metafísico que se esconde tras las aventuras vividas por los protagonistas, pero que también te saca de la novela a fuerza de patadas. Llega un momento en que el sistema de puertas que conducen a otros mundos y las reglas que rigen su utilización degeneran en todo lo contrario a un sistema, dando la sensación de que la magia sirve como excusa para justificar absolutamente cualquier acontecimiento/ida-de-olla que a los autores se les ocurra. Y cuando digo cualquiera, creedme que estamos hablando de cosas que requieren de mucha droga para ser concebidas.  

Por otra parte, la prosa es de las más grandilocuentes, pretenciosas e intelectualoides que me he podido echar a la cara en mucho tiempo, rozando por momentos el ridículo y, lejos de aportar lirismo o autoridad a las voces narrativas, supone una auténtica cacofonía de palabras rimbombantes que no hacen sino estorbar, descentrar la atención que debería recibir la historia. No voy a ser yo precisamente quien se queje de la esporádica presencia de arcaísmos o vocablos poco habituales en una obra literaria, pero lo cierto es que este libro no hay quien lo lea sin echar mano del diccionario cada tres párrafos. Y si hablamos en términos argumentales, la cosa no mejora mucho. Parece que los autores han decidido prescindir de una buena caracterización y centrarse en el worldbuilding de un world que no necesita building ninguno porque al final nos follamos la lógica interna y la externa, y la del medio, y la de más allá... de la novela y hacemos que todo valga y ocurra because yes.

Además, Las puertas del infinito es uno de esos típicos libros en los que todo el mundo (menos los protagonistas, por supuesto) sabe qué hay que hacer en cada momento y dónde hay que ir para conseguir ese objeto rarísimo del que nadie nunca ha oído hablar salvo tu vecina del quinto que, casualmente, está esperándote en su casa con las puertas abiertas a que vayas y le preguntes. O dicho de otro modo, el nivel de conveniencia en este libro está algo así como por las nubes. Cierto es que Las puertas del infinito está plagado de ideas más o menos interesantes que podrían haber sido mucho más fructíferas de no parecer que los autores estaban hasta las cejas de MDMA mientras escribían esto, pero la vistosidad y exuberancia de las descripciones o de ciertos conceptos que se manejan a lo largo de la novela (multiverso, criaturas fantásticas, paradojas espaciotemporales) no bastan para plasmar con éxito los delirios que una imaginación fértil y desbocada sea capaz de construir. Y menos, si en lugar de trasladarlos a la página, lo que haces es vomitarlos sobre ella. 



Reseñas breves [118-121]

viernes, 26 de febrero de 2016


► Título: Experimento de amor
► Autor: Hilary Mantel
► Título original: An Experiment in Love
► Traducción: Albert Vitó i Godina
► Año de publicación: 1995
► Editorial: Destino
 Páginas: 320



Hilary Mantel imprime en Experimento de amor su particular sello a las novelas de iniciación. En esta obra, la aparición en prensa de una antigua compañera de estudios provoca en la protagonista una especie de regresión a sus años de infancia y adolescencia que no solo pinta un perfecto retrato de las cuitas e inquietudes propias de la juventud, sino que realiza una magnífica composición social, política e ideológica de Inglaterra en la década de los 60; un escenario en el que Mantel se desenvuelve cómodamente y donde podremos adquirir una nueva visión de las complejas e incluso retorcidas pulsiones que guían a un grupo de mujeres en los terrenos de la amistad, el amor, la relación con el sexo opuesto y su supervivencia en un mundo que les exige cultivar metas, aspiraciones y ambiciosos proyectos de vida, pero no les proporciona la iniciativa necesaria para llevarlos a cabo. Aunque el comienzo de Experimento de amor me pareció un tanto errático, la historia que Mantel desarrolla entre aulas, comedores y residencias estudiantiles adquiere un cariz totalmente absorbente y consigue que te plantees acechantes cuestiones sobre la identidad y personalidad de los distintos personajes, rematando la faena con un final impactante e inesperado de esos que no son fáciles de olvidar.






► TítuloFuera de quicio
► Autor: Karen Joy Fowler
► Título originalWe Are All Completely Beside Ourselves
► Traducción: Santiago del Rey
► Año de publicación: 2013
► Editorial: Malpaso
 Páginas: 318



Mezcla de libro de memorias y ensayo antropológico, Fuera de quicio es un interesante estudio sobre la comunicación y la complejidad de las relaciones humanas que trata de dilucidar por el camino qué es aquello —si es que existe— que nos distingue de los animales. A través de una zigzagueante cronología, Karen Joy Fowler  nos sitúa en el epicentro de un hogar desestabilizado por la ausencia (voluntaria o forzada) de dos de sus miembros, los hermanos de la protagonista. Poco a poco, y haciendo empleo de numerosos saltos temporales, Fowler va construyendo un relato que equilibra lo emocional y lo racional en un tono casi académico, aderezado con las pequeñas dosis de humor y resignación de su joven narradora, caracterizada por una lucidez, ternura y enciclopedismo impropio para su edad. Al final, por desgracia, la novela se acaba convirtiendo en una especie de manifiesto panfletario en contra de la experimentación con animales que pierde la frescura y originalidad iniciales, aunque eso no quita que Fuera de quicio me haya parecido una lectura amena, singular y bastante recomendable, a la que desde luego es mejor acercarse sin mucha información para que las distintas sorpresas que aguardan dentro produzcan el efecto intencionado. 






► TítuloEl último de la estirpe
► Autor: Fleur Jaeggy
► Título original: Sono fratello il di XX
► Traducción: Beatriz de Moura
► Año de publicación: 2014
► Editorial: Tusquets
 Páginas: 192



Cuando leí Las estatuas de agua Fleur Jaeggy ya me demostró no ser una escritora al uso ni estar sujeta a ningún tipo de convencionalismo. Sin embargo, en este último volumen de veinte relatos que ha publicado la escritora suiza no he conseguido ver en su particular narrativa algo más allá de la curiosidad o lo meramente anecdótico. Las piezas aquí reunidas muchas veces ni siquiera encajan en la categoría de relato: más bien, se trata de flashes, experimentos, fotografías literarias que, sin pasar casi nunca de las decena de páginas, tratan de capturar un paisaje, una emoción o un concepto, por lo general algo perturbador y grotesco; mientras, otras historias pretenden rendir homenaje a escritores destacados del pasado siglo (con alusiones explícitas a, por ejemplo, Oliver Sacks o Joseph Brodsky). Imágenes sugerentes, resquicios llenos de potencial que hubiera sido interesante explotar a más amplia escala. Pero no es el caso. Y aunque no llego a considerarlo un libro malo ni una completa pérdida de tiempo, a mí El último de la estirpe no ha logrado aportarme nada en absoluto. 






► Título: El silencio de las sirenas
► Autor: Beatriz García Guirado
► Título original: -
► Traducción: -
► Año de publicación: 2016
► Editorial: Salto de Página
 Páginas: 152



Aunque no esperaba grandes cosas de esta lectura, el debut literario de Beatriz García Guirado me ha parecido una obra sorprendente y fascinante que nos sumerge en las oscuras aguas de la mente humana a través de un submarinista sueco obsesionado con la muerte de su esposa, arrastrada mar adentro por una ola gigantesca. Siguiendo la pista de un vídeo que podría demostrar la existencia de sirenas, el protagonista se embarca en una delirante y onírica odisea donde nada es lo que parece y todo el mundo es susceptible de caer ante el influjo de hipnóticos cantos. Cuesta creer cómo la autora ha conseguido condensar tal número de tramas (o distintas versiones de una misma historia, más bien) en una cantidad tan reducida de espacio, pero lo cierto es que aquí el efecto caleidoscopio funciona a las mil maravillas y el excelente ensamblaje narrativo nos ofrece una atmósfera inquietante, extraña y asfixiante que te mantiene constantemente en vilo. Aunque su resolución me ha parecido pobre y poco arriesgada (destroza toda la magia de su componente especulativo), la peculiar estructura del relato, la contundencia que evocan sus imágenes subacuáticas y el misterio que envuelve cada página de la novela convierten El silencio de las sirenas en una opción muy a tener en cuenta dentro del panorama fantástico nacional. Sin duda, es una autora a la que no pienso perder de vista. 



Reto 10x10: Las puertas del infinito

miércoles, 24 de febrero de 2016

Pues sí. Una vez más, algunos blogueros hemos organizado una nueva edición del Reto 10x10, que como ya sabéis consiste en leer un mismo título a lo largo de diez días e ir comentando a través de Twitter nuestras impresiones sobre dicho libro. Después, durante otros diez días consecutivos se irán publicando en nuestros respectivos blogs las reseñas correspondientes. En esta ocasión, vamos a leer Las puertas del infinito, de José Antonio Cotrina y Víctor Conde, una de las novedades de género fantástico a las que más ganas tenía de hincar el diente. La lectura conjunta dará comienzo este viernes 26 de febrero y terminará el próximo domingo 6 de marzo. A continuación, os presento a los participantes:




Sileny

Sub_zero

Evey Morgan

Alhana

Babel

Beleth

Oly

Tinuwel
Mangrii
Isa-janis


A partir de hoy podréis seguir el avance de nuestra lectura conjunta vía Twitter mediante los hashtags #Reto10x10 y #PuertasDelInfinito. La primera reseña saldrá publicada el lunes 7 de marzo aquí mismo, en Generación Reader. Si queréis, además, podéis echar un vistazo al blog oficial del Reto 10x10. Muchísimas gracias también a la editorial Fantascy por el envío de los ejemplares.


Las puertas del infinito, José Antonio Cotrina & Víctor Conde
Fantascy - 480 páginas

La aperimancia, la capacidad de abrir portales dimensionales, está al alcance de muy pocos. El poder de estos elegidos, complejo y peligroso, permite conectar universos antes apenas soñados, pero también puede tener consecuencias catastróficas e imprevisibles.
Riddly, aprendiz de aperimante, intenta descifrar los misterios de la Mansión Infinita y salvar un Londres devastado por los guerreros ikari, que amenazan con destruirlo todo a lomos de sus dragones. Mientras, en Colapso, un mundo enloquecido en el que confluyen mil realidades distintas, Rebeca ha pasado de esclava a discípula de un misterioso amo que la envía a misiones cada vez más suicidas con el fin de construir una llave secreta.
Rebeca y Riddly aún no se conocen, pero sus destinos y el de nuestro mundo dependerán de su capacidad para aliarse. Porque, al fin y al cabo, toda puerta que se abre, en algún momento debe volver a cerrarse.


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