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5 novelas para sobrevivir a San Valentín

miércoles, 14 de febrero de 2018

CUPIDO GO HOME. YOU'RE DRUNK

Ya ha llegado. Ya está aquí. El terrible día de los enamorados vuelve un año más para inundar nuestra vida de corazones y demostraciones públicas de afecto. Escalofriante, lo sé. Por suerte, los libros constituyen el remedio perfecto para curarnos de unos cuantos males y el amor, por supuesto, es uno de ellos. Así, a modo de prescripción, he elaborado una pequeña lista compuesta por cinco sorprendentes novelas que desafían la validez del criterio establecido y plantean el romanticismo como un escenario más bien poco deseable. Historias de amores imposibles o prohibidos, de celos, rupturas, obsesiones y trágicos desenlaces. Historias forjadas con sangre y entrañas para demostrar que, por desgracia, Cupido no siempre acierta el blanco con sus flechas. 



1. Apropiación indebida

¿Crees que tu crush de Instagram no te presta suficiente atención? ¿Has ultimado los detalles de tu boda con ese desconocido al que viste ayer en la parada del autobús? Quizá debas leer Apropiación indebida, una historia fascinante y perturbadora que pormenoriza el encaprichamiento obsesivo de la protagonista, una joven poeta y ensayista sueca, con un artista sobre el que le encargan dar una conferencia. De Apropiación indebida destaca el fabuloso tratamiento —entre lo irónico y lo cáustico, rozando siempre lo inmisericorde— que hace Andersson de unos personajes complejos, cautivadores y logrados hasta el extremo. Moviéndose entre la ficción convencional y el ensayo más sesudo, Apropiación indebida retrata sin atisbo de romanticismo la cara más amarga del amor, el no correspondido, y refleja como nunca antes habías visto las desesperadas artimañas psicológicas a las que solemos recurrir para vestir de realidad una relación que solo existe en nuestra imaginación. En otras palabras: lee esta novela, asume la derrota y sigue con tu vida.



2. Yo te quise más

Si notas el estómago repleto de mariposas y crees que estás a punto de sucumbir al amor, no se me ocurre un mayor método disuasorio que la última novela del escritor norteamericano Tom Spanbauer. Adentrarse en la narrativa de Spanbauer es un arriesgado acto de sumisión en el que te entregas a la historia que está ocurriendo delante de tus ojos y rezas con todas tus fuerzas para no salir destrozado. Sin embargo, una vez que empiezas a leer, ya te has convertido en otra víctima más de Spanbauer y su triángulo de amor bizarro. Ben, Hank y Ruth. Nueva York, años ochenta y la sombra del sida cerniéndose sobre la vida de los personajes. El caldo de cultivo idóneo para cocinar una exquisita pérdida de fe en la capacidad del amor para salvarnos. 



3. Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York

¿Tus amigos y familiares te presionen para que busques novio? ¿Tienes la sensación de que esas radiantes parejitas que pasean a su bebé en el parque te miran por encima del hombro? Si es así, esta fantástica novela de Gail Parent te presentará a alguien que ha pasado por ahí antes que tú. Sheila acaba de sobrepasar la treintena y los implacables dictámenes de su generación indican que su persistente estado de soltería es muestra inequívoca de que ha fracasado como mujer. Sus numerosos intentos de encontrar marido han terminado siempre de forma inesperada o incluso bochornosa. Así que, harta de imposiciones y esperanzas frustradas, cansada de perseguir un objetivo que constantemente se le escapa, Sheila ha decidido poner fin a todo, no sin antes explicar con pelos y señales los motivos que la han empujado a tomar tan contundente determinación. A pesar del siniestro carácter de su premisa, con Sheila Levine las risas están garantizadas. Y así olvidarás, al menos por un momento, que estás más solo que la una.



4. Hombres sin mujeres

Tal y como indica su título, existe en Hombres sin mujeres la intención de entrelazar estas seis historias bajo un mismo denominador común: una omnipresente ausencia femenina que ejerce como hilo conductor de todos esos sentimientos que afloran a lo largo de la antología. Emociones raras, complejas, desconocidas, todas se van acumulando en una especie de marea que lentamente se desborda y te ahoga. Los personajes de Murakami dejan a su paso un perturbador rastro de tristeza, melancolía y alienación especialmente contraindicado para individuos en bajo estado de ánimo. Desde luego, Murakami no te ayudará a superar una ruptura, pero quizá sí a evitarla. ¿Cómo? Exponiendo sin misericordia los estragos del abandono. Después de Hombres sin mujeres, te volverás más cauto a la hora de elegir con quién compartes tu «yo» más íntimo.



5. Lolita

Atrás quedó la imagen de niña sensual y provocativa. La nueva Lolita es vulnerable, una figura atravesada por el dolor, replegada sobre sí misma en un inútil gesto de protección. Vladimir Nabokov nos descubre en esta obra un hipnótico mundo de perversión, lujuria e irreprimibles deseos que van más allá de toda catadura moral, personificados de forma magnífica en la figura de un profesor ya entrado en la cuarentena que vive un apasionado romance con una niña de doce años. Pero lo que realmente hace de Lolita una novela cumbre en el género de la literatura erótica es su refinado lenguaje sexual, el modo tan vehemente, sofisticado y poético de retratar sin ningún tipo de pudor una relación que cualquiera tacharía de abominable. Lolita es una novela audaz, ambiciosa, sin escrúpulos, una crónica deleznable del horror que se ha convertido erróneamente en estandarte del amor. Si aún no la has leído, nunca es tarde para desentrañar sus misterios y abatir el mito. Emprende un acto revolucionario. Sumérgete en la más depravada obsesión mientras el mundo a tu alrededor se inunda de globos y purpurina.

Literatura juvenil para no tirarse de los pelos

miércoles, 6 de enero de 2016




Lo sé. Tengo fama de vilipendiar la literatura juvenil. Un poquito merecida, para qué nos vamos a engañar. Sin embargo, que la mayoría de títulos Young Adult que despuntan en la actualidad me parezcan una basura comercial, intrascendente e inútil, no significa que desmerezca la importante labor que desempeñan este tipo de libros en la formación de un individuo. Sería un hipócrita si lo hiciera, pues yo mismo me inicié en el hábito de la lectura con novelas infantiles y juveniles; las más apropiadas, obviamente, para fomentar a esa edad el interés por la literatura.

Por eso, hoy quiero hablaros de los que son algunos de mis autores favoritos en este campo cada vez más amplio. Soy consciente de que faltan muchísimos escritores de los que se consideran esenciales, así que aprovecho para solicitar vuestras bien intencionadas recomendaciones en lo que a literatura juvenil se refiere y así voy ampliando repertorio. Eso sí: por favor, absténgase fans de John Green, Cassandra Clare y sucedáneos. No tengo el cuerpo ahora mismo para disgustos. Y dicho eso, ahora sí, comenzamos:



J.K. Rowling

Su lugar en esta lista es evidente, obligatorio e incuestionable. Y es que la escritora británica ha demostrado como ninguna otra que lograr calidad literaria y éxito comercial no son objetivos incompatibles. Tenga 15, 20, 30 o 50 años, Harry Potter siempre ocupará un lugar honorífico en mi corazón de lector gracias a las incontables horas de entretenimiento proporcionadas, la solidez de los valores que transmite y su capacidad de diseccionar a las mil  maravillas las inquietudes típicas de nuestra etapa adolescente.



C.S. Lewis

Las crónicas de Narnia es una de esas sagas que comencé a leer alentado por el inminente estreno de la adaptación cinematográfica, pero a lo largo de sus siete volúmenes descubrí mucho más de lo que nunca pudiera haber imaginado. Aventuras inolvidables, personajes absolutamente fascinantes y decisiones argumentales de esas que te parten el corazón a cachitos son solo algunas de las cosas que te puedes encontrar en esta alegórica obra maestra de Lewis. ¡Larga vida a Aslan!



Patrick Ness

Patrick Ness es a la literatura juvenil lo que Stephen King al género de terror: un maestro contemporáneo. Sus novelas parten de una idea tan potente como estrafalaria, pero lo mejor de todo es que sabe conducirlas siempre de un modo asombroso, promoviendo la reflexión sin faltar nunca al entretenimiento. Me resulta totalmente incomprensible que las editoriales españolas no estén dándose de bofetadas para poder editar sus novelas en nuestro país.



John Corey Whaley

Con solo dos novelas en el mercado (y otra terminándose de calentar en el horno), John Corey Whaley ha ganado importantes premios literarios y ha conseguido distinguirse de otros duros competidores con obras arriesgadas que sobresalen principalmente por su originalidad y estimulante desarrollo. Reconocedlo: ¿a quién no le gustaría leer una historia acerca de un chico al que un buen día le insertan la cabeza en un cuerpo que no es el suyo? Pues gracias a Whaley, ya podéis hacerlo.



Andrew Smith

Andrew Smith es algo así como un Chuck Palahniuk apto para menores. Suya es una de las novelas más mamarrachas y conceptualmente divertidas que he tenido el placer de leer este año, un único acercamiento a su obra que, no obstante, me parece suficiente excusa para recomendarla sin dudar a los cuatro vientos. Es casi seguro que en 2016 caerá otro (o varios más) de sus libros, así que no dudéis en darle también una oportunidad si aún no habéis tenido tiempo de hacerlo. Quedaréis muy sorprendidos... o muy horrorizados.



Laura Gallego

Sé que mucha gente no soporta los libros de esta autora. Ni yo mismo sé qué pasaría si decidiera revisitar hoy día esos mundos que una vez me tuvieron cautivado. Sin embargo, sería injusto no reconocer la gran influencia que ha tenido Laura Gallego en mi formación como lector y lo mucho que disfruté devorando una y otra vez sus libros cuando era joven más pequeño. Además, confieso que cada nuevo lanzamiento de Laura sigue despertando mi interés por encima de muchos otros escritores consagrados. ¿Y no es ese un logro bastante considerable?


Menciones especiales:

Serie Los Cinco Guardines,  Anthony Horowitz
El guardián entre el centeno, J.D. Salinger
Tormenta, Jay Kristoff
Desconexión, Neal Shusterman
Sombra y hueso, Leigh Bardugo
La era de huesos, Samantha Shannon



Cosillas que tengo en el punto de mira:


Rainbow Rowell


Arcoíris Rowell es una de las escritoras más populares de la actualidad entre el público juvenil. Hace un tiempo leí Eleanor & Park y ¡sorpresa!, confieso que me gustó bastante. Sin dejarme una huella super profunda, me pareció un libro tierno, dulce, simpático y adoré la ambientación ochentera de la historia. No me importaría repetir este año con la autora, a ver si corro la misma suerte.



Philip Pullman


El único recuerdo que tengo de esta trilogía, una de las más célebre de la literatura juvenil, es aquella vergonzosa película que estrenaron bajo el nombre de La brújula dorada. No obstante, producto de uno de esos arranques que a veces me dan, me he planteado desterrar para siempre ese mal sabor de boca leyendo de una vez por todas la famosa saga de Pullman. Aunque habiendo tantas ediciones y tan preciosas, no sé por cuál me acabaré decantando...



Ned Vizzini


Vizzini no es un autor muy conocido en nuestro país, pero en el mundo anglosajón tiene decenas de miles de lectores. Su carrera tampoco es que sea muy dilatada: un par de novelas, algunos relatos sueltos y poco más es lo que nos queda después de que el escritor acabara con su vida hace unos cuantos años como consecuencia de sus graves trastornos psíquicos. Tengo el gusanillo de averiguar cómo aborda Vizzini temas como la depresión o los pensamientos suicidas desde una perspectiva adolescente, así que muy posiblemente le dé una oportunidad en los próximos meses.


Pues hasta aquí ha llegado este pequeño especial de literatura juvenil. Ahora contadme vosotros: ¿qué opináis de estos autores? ¿Tenéis alguna sugerencia infalible que me haga recuperar la fe en el género? ¡Nos vemos!

Top 10: Los mejores libros de 2015 [enero-junio]

lunes, 6 de julio de 2015

Recomendar un libro es siempre una actividad de alto riesgo. Al fin y al cabo, por mucho que la literatura tenga propiedades mensurables, ninguna historia produce el mismo efecto en todas las personas. Ni siquiera encomendarse a la experiencia personal es un método infalible para garantizar el éxito a la hora de escoger lecturas. Sin embargo, parece que no nos cansamos de escuchar opiniones ajenas. Conservamos la esperanza de encontrar a toda costa una joya enterrada entre el ensordecedor bullicio del sector editorial. Sin duda, toda ayuda es poca. Por eso, un año más, con la intención de despejar esas dudas que nos acosan cuando vamos a la librería, he decidido hacer balance en forma de lista de todo eso que ha conseguido removerme las entrañas durante los seis primeros meses de 2015. Casualidad o no, ninguno de los diez títulos que quería enseñaros hoy ha sido publicado este año, así que he decidido restringir el acceso a la lista para que solo aparezcan obras realmente representativas de lo que nos ha deparado esta primera mitad de 2015 (aunque en el repaso anual sí que incluiré todos los libros de años anteriores). ¿Les echáis un vistazo? 


Deseo que venga el Diablo es un libro susceptible de causar estupor, vergüenza, controversia y admiración. No cuesta ningún trabajo adivinar por qué el primer libro de Mary MacLane causó tanto revuelo en el momento de su publicación ni por qué sigue haciéndolo hoy, más de un siglo después de que cierta joven canadiense de apenas diecinueve años consiguiera encandilar a medio mundo y escandalizar al otro medio cabalgando a lomos de su desproporcionado ego. A pesar de su inmadurez, su recalcitrante complejo de superioridad y una pesadumbre vital que roza la depresión clínica, el autorretrato que realiza Mary MacLane en Deseo que venga el Diablo destila en todo momento un asombroso genio narrativo que brilla a la hora de abordar temas como el feminismo, la sexualidad o la muerte bajo la forma de experiencia que anhela ser abrazada. Su magnífico estilo poético y su arrojadiza franqueza consiguen dinamitar cualquier tipo de prejuicio o barrera que podamos plantar ante el repelente-entrañable narcisismo de MacLane. Lo cual es toda una suerte, ya que solo así seremos capaces de contemplar en todo su esplendor la inflamable excentricidad de esta fémina rebelde y la conmovedora perspicacia que ya demostraba a su edad. Una lectura inimitable, genuina y por supuesto, muy recomendable.


La recientemente publicada antología de Ángel Luis Sucasas sirve para constatar de manera definitiva que la literatura prospectiva no solo goza en la actualidad de un saludable estado de gracia, sino que además es posible encontrar auténticos caudales de talento literario dentro de nuestras propias fronteras. El inclasificable corpus de textos que compone esta colección así lo revela, pues derrocha a través de sus páginas una apabullante y retorcida imaginación que se alimenta de sí misma con el objetivo de empujar los límites del género hasta el terreno de la más salvaje experimentación. Tomando como punto de partida algunos convencionalismos, lugares comunes y motivos que siguen la tradición del relato fantástico, Sucasas elabora un sobrecogedor e incomparable multiverso donde convergen historias de corte mística, paranormal o incluso legendaria que reúnen características propias del realismo mágico, el weird, el terror y la ciencia ficción más hard. Relatos verdaderamente dispares e impredecibles donde quedarás a merced de hombres lobo, brujas, espíritus vengativos, magos sin escrúpulos y extrañas deidades anteriores al propio universo. ¿Quién en su sano juicio va a querer rechazar una oportunidad como esa?


Cabría suponer que, a estas alturas del partido, poco o nada nuevo hay que añadir sobre las características que hacen del escritor británico uno de los autores más excepcionales que podemos encontrar dentro del género al que se adscriben sus novelas, pero lo cierto es que la extravagante fórmula ideada por Crispin, que supone combinar una erudición literaria muy próxima a la pedantería con los vertiginosos trasiegos detectivescos que hacían de estas historias un exitoso entretenimiento popular, continúa siendo hoy día fuente inagotable de momentos que revitalizan nuestra percepción sobre las historias de misterio. Gracias a las agudas observaciones de Fen, la constante incertidumbre que se cierne sobre las páginas de la novela, el estilo pulcro, exquisito y siempre aliñado con una nota de humor corrosivo del que hace gala Edmund Crispin o el aluvión de referencias intertextuales que se encuentran salpicadas por el libro, la lectura de El misterio de la mosca dorada se convierte en un auténtico deleite que estimula la sensibilidad literaria de los lectores más exigentes y permite a otros más conformistas disfrutar plenamente de una obra que no por ser accesible resulta menos sobresaliente.


Como de costumbre, Fata Libelli nos ofrece en Homo homini lupus una antología extraordinaria (en el sentido más estricto de la palabra) donde el escritor inglés aporta numerosas muestras de su inimitable inventiva, esas ideas retorcidas y extrañas que poseen la asombrosa capacidad de revelar facetas ocultas de la naturaleza humana. O inhumana. Porque uno lee los cuentos de Shearman y sabe que algo ha cambiado en su interior de manera irreversible. Algo ha hecho click. Algo grotesco y desagradable, pero en el fondo, reconocible. Y crees que todo puede ir bien hasta que descubres que estás en el Infierno junto al perro de Hitler, que tus ruidosos vecinos son en realidad unos maniquíes de plástico, que tu hija de dos años se ha quedado embarazada o que Santa Claus ha convertido a tu padre en un adorable y majestuoso reno. En definitiva, descubrir qué tiene preparado Shearman a la vuelta de cada página es experimentar un nuevo tipo de placer literario en el que verás estimulado todo tu espectro emocional. A veces, varios registros al mismo tiempo. Por eso, más vale que os hagáis pronto con este excepcional libro de relatos, una auténtica joya del género fantástico que os hará vivir experiencias narrativas extremas y completamente nuevas.


Laurie Colwin demuestra en Tantos días felices que tocar la fibra sensible de la gente es más un arte que una ciencia: una disciplina fortuita, caprichosa y casual en la que no existen reglas, estándares ni procedimientos universalmente aceptados para desvelar qué oscuro motor impulsa nuestras decisiones en el terreno sentimental. Al fin y al cabo, si viviéramos en un mundo dominado por la lógica y la fría racionalidad, ninguno de los personajes que habitan la novela de Colwin mantendría una relación duradera con su correspondiente pareja. No obstante, es precisamente en esa ausencia de cosas en común, en ese colosal choque de caracteres, en esa incomprensión y desconocimiento mutuos, donde reside el atípico encanto de una historia que bucea en grandes temas como el amor, la amistad, la familia o la búsqueda permanente de la felicidad. Repleto de líneas brillantes, diálogos dinámicos, personajes completamente fascinantes dada su complejidad y un estilo que conjuga a la perfección sobriedad y sensibilidad literaria, Tantos días felices es una obra realmente sorprendente e imbuida de una personalidad desbordante.


Antes de que alguien lo pregunte: sí, todo ese ruido en torno a Lo contrario de la soledad me parece plenamente justificado. Lejos de engendrar su publicación, estoy seguro de que el inesperado fallecimiento de Marina de algún modo la aceleró, que su voz estaba destinada a escucharse más a tarde o más temprano como el discurso enérgico e inspirador de una joven brillante, ingenua, enamorada, idealista, inexperta y aún así, en plena sujeción de esas riendas vitales con las que algunos a su edad todavía aprendemos a lidiar. A lo largo de los textos reunidos en Lo contrario de la soledad podemos disfrutar de Marina Keegan en dos vertientes muy diferentes, pero igualmente notables: como escritora de relatos, Marina se desenvuelve con facilidad a través de historias que revelan su versatilidad y su amplitud de registros, dando vida en ellos a personajes un tanto confundidos, desorientados o dotados de cierta extrañeza que buscan alcanzar por diversos medios el entendimiento de sus circunstancias. En su faceta de ensayista, Keegan hace gala de una sólida y sin duda precoz capacidad de análisis a la hora de razonar sobre temas muy dispares. Vale, puede que en ocasiones Keegan deje escapar un estilo jovial en exceso e incluso algo inmaduro, pero es precisamente esta falta de pretensiones más allá de su alcance, esa aceptación consecuente y plena de su propia edad lo que hace latir este libro con tanta fuerza, llegando además a convertirse en una de las lecturas que más me han emocionado en este 2015.


Solo hace falta echar un vistazo al primer relato de los doce que componen Nuevo destino para darse cuenta de que, como buen soldado que fue, Phil Klay conoce un par de trucos para desarmar a su oponente antes de que este tenga tiempo ni siquiera de parpadear. Aunque su estilo evidencia algunas muestras de inexperiencia y sus tácticas narrativas podrían calificarse de sobrias o incluso rudimentarias (perceptibles sobre todo en lenguaje austero, árido y soez de los personajes), las historias de Klay cumplen con eficacia el objetivo para el que han sido concebidas: explorar de primera mano y desde un punto de vista que cuenta con escasos precedentes la experiencia más visceral del conflicto, las secuelas tanto físicas como emocionales que es capaz de dejar o la ingente cantidad de cuestiones morales, políticas y éticas que se ponen sobre la mesa a la hora de abordar un tema tan revulsivo. Haciendo uso de un chocante humor negro y sin exhibir en ningún momento esos recalcitrantes alardes de patriotismo al que se inclinan no pocos paisanos, el escritor estadounidense explora con franqueza las conflictivas relaciones humanas y sorprende rotundamente en su total desenvoltura a la hora de bucear en la dimensión psicológica de sus personajes, casi siempre sumidos en la resignación, la ansiedad y el espanto. Sin duda, la lectura de este libro me ha parecido una experiencia instructiva, enriquecedora, recomendable y muy merecedora de su flamante National Book Award.


Ciudad fantasma es uno de esos libros que deberían venir acompañados de prospecto. De una guía interactiva, una madeja de hilo dorado, algo donde agarrarse antes de ser empujados sin compasión al vertiginoso escenario construido por el autor. Porque uno a veces se acomoda. Piensa que lo ha visto todo. Que conoce todos esos trucos y artificios narrativos que han desfilado por la historia de la literatura. Pero luego vienen individuos como el señor Coover dispuestos a sacarse, no un conejo, sino un elefante de la chistera. Y claro, te pilla un poco desprevenido. Tanto, que no sabes si la historia que nos propone aquí Robert Coover se mueve entre los límites de la genialidad o de la locura. Si todos esos pistoleros, sheriffs, sanguinarios forajidos y libidinosas damas de salón que campan a sus anchas por las desérticas calles de la ciudad que da título al relato no son en realidad producto de un chute psicotrópico que a alguien se le ha ido de las manos. Ciudad fantasma es, por decirlo de algún modo, un potente western alucinógeno en el que su protagonista (un forastero errante que acaba siendo engullido por un espejismo en forma de ciudad) es víctima de las más estupefacientes aventuras. Un particular homenaje a las historias del salvaje oeste americano en el que Coover, haciendo alarde de una espectacular y desviada imaginación, dispara imparables ráfagas de humor negro, casquería e indudable mala leche.


Existe en la inimitable prosa de Edna Ferber una indiscutible calidez emocional que la hacen merecedora de nuestros más entusiastas elogios, una exquisita y universal atemporalidad narrativa que convierten sus historias en minuciosas radiografías de la naturaleza humana, tan válidas en la actualidad como un par de siglos atrás. Por esa razón, hablar acerca de esta estupenda novela constituye a su vez un necesario ejercicio reivindicativo. Con su rigurosamente retratado trasfondo histórico, su apasionante progresismo ideológico y su enternecedora a la par que tenaz protagonista, ¡Así de grande! no tiene nada que envidiar a esos grandes dramas decimonónicos que consiguen atrapar al lector mediante una dosis precisa de gracilidad estilística y estudiada cotidianidad. Porque, en efecto, la novela de Ferber no se caracteriza por su ritmo trepidante ni por sus demoledores giros de guión. Aquí nadie se levanta de entre el público para interrumpir una boda ni tiene que hacer frente a los devastadores efectos de un desastre natural. Aún así, ¡Así de grande! no deja en ningún momento de ser una arriesgada aventura que nos hará contener el aliento o sufrir por el destino aciago de sus protagonistas. Al fin y al cabo, no existe mayor odisea que la de abrirse paso por la vida.


He de confesar que no esperaba mucho de esta novela. Quizá por dicha ausencia de expectativas o porque realmente la obra de Lena Andersson es un librazo como la copa de un pino, lo cierto es que Apropiación indebida me ha parecido de lo mejor que ha caído en mis manos desde que empezó el año: una historia fascinante y perturbadora a partes iguales que pormenoriza con un elevado grado de precisión el encaprichamiento obsesivo de una joven poeta y ensayista sueca con un artista sobre el que le encargan dar una conferencia. A primera vista no parece nada especial ni revolucionario, pero el verdadero encanto de la novela reside en el fabuloso tratamiento -entre lo irónico y lo cáustico, rozando siempre lo inmisericorde- que hace Andersson de unos personajes complejos, cautivadores y logrados hasta el extremo. Moviéndose entre la ficción convencional y el ensayo más sesudo, Apropiación indebida retrata sin atisbo alguno de romanticismo la cara más amarga del amor -el no correspondido- y refleja como nunca antes había visto las desesperadas artimañas psicológicas a las que solemos recurrir para vestir de realidad una relación que solo existe en nuestra imaginación (por mucho que estemos empeñados en afirmar lo contrario). Absorbente, perversa, erudita y magistralmente escrita, Apropiación indebida es, en definitiva, una de esas lecturas que debéis adquirir sin contemplaciones ni excesivas vueltas de hoja. Leedla. Y punto.

Consejos para sobrevivir al Día del Libro

miércoles, 22 de abril de 2015

Como cada año por estas fechas, se respira cierto aire de inquietud en el ambiente. Una indisimulada marea de expectación que flota por las calles. Entusiasmo en la cara de muchos lectores, pánico en la de otros tantos libreros. Se acerca, ya viene, ya está aquí. Efectivamente, queridos míos, mañana se celebra a nivel mundial una nueva y gloriosa edición del Día Internacional del Libro, una jornada tan intensa como caótica en la que se nos insta a dar rienda suelta a nuestra pasión por la lectura. "¡Leed, leed, leed!, ¡comprad libros, malditos!", parecen gritarnos desde todas direcciones como si fuésemos cadetes de una férrea academia militar. Y nosotros, tan asustadizos y sugestionables que somos, obedecemos sin rechistar un mandato que más bien sabe a dulce recompensa. Sin embargo, no todo en este día es un camino de rosas...




Y es que las emociones a flor de piel, las aglomeraciones, las colas interminables, los nervios de última hora, la tensión por no encontrar el libro adecuado, firmas por aquí, devoluciones por allá y el inexplicable pero fascinante comportamiento de esa fauna urbana conocida como #ClienteDelDía pudieran convertir fácilmente una ocasión gozosa y de alegría compartida...




...en algo como esto:




Así pues, para evitar posibles holocaustos derivados del estrés que producen las compras y la interacción social indispensable para este tipo de transacciones, hoy os quiero proponer una serie de recomendaciones literarias que harán de vuestra incursión en librerías, mercadillos y todo tipo de ferias una experiencia mucho más llevadera. ¡Vamos allá!


1. No tengas miedo de los libros gordos y pesados. Pueden servirte como arma de destrucción masiva.




¿Cansado de abrirte a codazos entre la agobiante multitud de gente? Estos dos novelones (en el más literal de los sentidos) dejarán fuera de combate a cualquier despistado que se ponga por delante si golpeas con la fuerza adecuada. Además, poseen una estructura narrativa que imita a las grandes producciones victorianas y una prosa exquisita que eleva el placer de la lectura hasta niveles inexplorados.


2. Entre caseta y caseta, leer un buen relato ayuda a reponer energías. 




Los relatos. Esos grandes olvidados de la ficción por el público general. Nada mejor que una de estas historias (ya sean de corte fantástico, como el caso de Sucasas, o impregnadas de ese realismo sucio que enarbola Aixa de la Cruz) para reprimir las ganas de morder, patalear y sacar las uñas contra el que tienes al lado y recuperar energías para seguir pateando las calles o los pasillos de tu librería habitual.


3. Si estás indeciso, no hace falta importunar al librero. Los clásicos son una apuesta segura. 




¿Yo, recomendando Lolita y 1984? Wow. Sorpresa. Lo nunca visto. Así que ya sabes, si quieres triunfar este Día del Libro y fardar de libros nuevos, puedes apostar por uno de estos dos clásicos imprescindibles de la literatura (o por ambos, ya que nos ponemos). Créeme, te ahorrarás dilemas innecesarios aunque no sé si vuestra salud mental me lo agradecerá.


4. Olvídate de las rosas.




A la porra con las tradiciones. El romanticismo lleva mucho tiempo revolviéndose en su tumba. Y aunque la primavera continúa siendo un empachoso caldo de cultivo donde florecen los más apasionados y carnales idilios, también se puede vivir una tórrida aventura amorosa sin farragosos intercambios de saliva mediante. Prueba de ello, estas dos magníficas novelas que nada tienen que envidiar a los mejores culebrones venezolanos.


5. La literatura juvenil ya no es un lugar seguro. Extrema las precauciones.




Parece darse por hecho que las nuevas generaciones no van a tener un futuro con el que soñar. Los libros dirigidos al público adolescente ahora especulan sobre el derrumbe de nuestra civilización a manos de insectos antropófagos y exponen sin ningún tipo de anestesia las dificultades que supone enfrentarse a una angustia endémica. Por eso, leer a Andrew Smith y a Peter Cameron supone correr una serie de riesgos para los que no todo el mundo está preparado. Pero si te atreves a dar el paso, no hay nada más emocionante que caminar por todas esas páginas repletas de dinamita.



Bien, pues ahí van mis 10 recomendaciones para este próximo Día del Libro. ¿Qué os han parecido? ¿Os habéis apuntado alguna? ¡No os olvidéis de decirme las vuestras!

 
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