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Edmund Crispin - Enterrado por placer

miércoles, 4 de octubre de 2017



Título original: Buried for Pleasure
Traducción: Magdalena Palmer
Año: 1948
Editorial: Impedimenta
Páginas: 288
Valoración: ★★★½


Dependiendo de cómo se mire, la vida política puede ser muchas cosas: extenuante, loable, arriesgada, decadente, últimamente bastante vergonzosa... pero nunca aburrida. Y menos cuando hay cadáveres de por medio. Después de haberle visto ejerciendo como profesor universitario, entomólogo amateur y detective a tiempo parcial, el excéntrico e inimitable Gervase Fen decide imprimir un giro radical a su vida presentándose a las elecciones para diputado en el Parlamento. Con dicho fin, Fen se traslada a la pequeña localidad de Sanford Angelorum, un pintoresco pueblo de la campiña inglesa habitado por personajes de lo más particular: desde robustas taberneras hasta despampanantes bellezas de origen eslavo, pasando por un inquietante escritor de novela negra, un lunático que va corriendo por ahí desnudo y un policía que investiga una retorcida trama de chantaje resultante en asesinato. 

En su sexta novela publicada, Edmund Crispin demuestra estar en pleno apogeo creativo, ofreciéndonos un nuevo y emocionante caso repleto de suspense que se lee de manera compulsiva, no tanto por sus intrincados giros y vueltas de guión, sino por la majestuosa construcción de unos personajes absolutamente fascinantes y la minuciosa descripción de los engranajes que rigen el funcionamiento de una comunidad rural, con sus secretos, sospechas e impactantes revelaciones pendiendo de manera continua sobre las cabezas de sus vecinos. 

La vena cómica de Gervase Fen permanece intacta en esta sexta entrega de la serie protagonizada por el icónico profesor, de la que ya se han publicado las novelas La juguetería errante, El canto del cisne, Trabajos de amor ensangrentados, El misterio de la mosca dorada y Asesinato en la catedral. A sus ya de por sí descacharrantes exabruptos y su infalible superioridad en cuanto a resolver misterios se refiere, Enterrado por placer explora otras facetas de su irresistible y algo misántropa personalidad. Dadas sus problemáticas relaciones con el prójimo, resulta cuando menos curioso observar las estrategias electorales de Fen, orquestadas por un hilarante director de campaña que confía en obtener una victoria aplastante frente a los partidos Laborista y Conservador mucho más que el propio candidato.

Aunque no se trata de una novela con elevada carga ideológica, puede que Enterrado por placer sea la obra más políticamente comprometida de Crispin. Además de por sus evidentes implicaciones en la trama, por las interesantes reflexiones que incluye el escritor británico sobre el papel de gobernantes y gobernados en un juego donde normalmente hay mucho que perder. También parece la menos literaria, en el sentido de que las alusiones y guiños intertextuales, que suelen constituir una presencia bastante notable en las novelas de Crispin, aparecen aquí mucho más reducidas en número. No obstante, la originalidad, la frescura y el encanto de sus historias continúan erigiéndose como las señas de identidad de una serie tremendamente entretenida y recomendable que ningún aficionado a las novelas de misterio merecería perderse. 

Bandi - La acusación

miércoles, 16 de agosto de 2017



Título original: 고발 [Gobal]
Traducción: Hye Young Yu y Héctor Bofill
Año: 2014
Editorial: Libros del Asteroide
Páginas: 248
Valoración: ★★


Si de algo puede presumir Corea del Norte es de tener uno de los regímenes más herméticos y restrictivos del planeta. Sin embargo, la mera existencia de este libro supone un infortunio que desestabiliza la imagen ilusoria de absoluto control que el gobierno pretende ejercer sobre los ciudadanos del país. La acusación, pues, surge como un grito desesperado desde las entrañas de la sociedad norcoreana en forma de siete relatos tan lúcidos como desgarradores con los que su autor, Bandi —que en coreano significa luciérnaga—, consigue iluminar los espacios más oscuros de una realidad que guarda espeluznantes semejanzas con cualquier distopía orwelliana.


«Cincuenta años en esta tierra del Norte
viviendo como un autómata
como un humano sometido al yugo
he escrito estas historias
no animado por el talento
sino por la pura indignación
no con tinta y pluma
sino con los huesos calados de sangre y lágrimas».


Los cuentos de Bandi se nutren de la rabia y el desánimo. De la seguridad en que todo intento de resistencia es fútil y solo puede acarrear desastrosas consecuencias. En «Tan cerca, tan lejos», un hombre regresa a casa después de haber sido condenado a rendir servicio en un campo de trabajos forzados mientras viajaba para despedirse de su madre enferma. Al llegar, encuentra encerradas en su jaula a dos alondras que él mismo había liberado con anterioridad. "Pobrecillas, a ellas también las han domado", lamenta con amargura el protagonista de la historia. No obstante, la reclusión voluntaria no es sino uno de los muchos síntomas de una población enferma que constantemente se ve privada de sus derechos y libertades. Los férreos sistemas de control empleados durante los gobiernos de Kim Il-sung y Kim Jong-il, en los que se sitúan cronológicamente estos siete relatos, degeneran multitud de veces en un escenario absurdo y delirante que vapulean el sentido de la lógica. 

A veces, Bandi logra escabullirse del tono sombrío que suele autilizar y salpica sus relatos con radiantes pinceladas de humor. En «La ciudad del fantasma», por ejemplo, un niño llora desconsoladamente tras confundir el retrato de Karl Marx con un demonio mitológico. Los equívocos y malas interpretaciones se suceden una y otra vez en historias como «La seta roja», apelativo con el que se alude a las oficinas del Partido Comunista, o «La capital del infierno», en el que el encuentro fortuito de la protagonista con el Gran Líder se convertirá en fuente de material propagandístico fraudulento. Afortunadamente, los personajes de Bandi encuentran en la narración de historias el consuelo necesario para no sucumbir ante las prohibiciones que marca el sistema. Entendida como terapia y no como huida de la realidad, la ficción representa la única vía de escape para verter los sufrimientos, preocupaciones e inquietudes cotidianas. Los símbolos y artificios oficiales, por el contrario, sirven a las instituciones como instrumentos para perpetrar impunemente el horror y la opresión civil.

De principio a fin, los relatos de La acusación destilan una veracidad descarnada. Hallando un perfecto equilibrio entre creatividad y denuncia, Bandi ha escrito un libro incisivo pero que no renuncia a su papel como producto de entretenimiento. «Mis historias son áridas como un desierto, rudas como una pradera salvaje, dañadas como un inválido, toscas como utillaje de piedra», confiesa Bandi en un poema dedicado al lector. No siempre es fácil afrontar las situaciones que describe entre sus páginas, pero sigue siendo mucho más asequible que vivirlas en primera persona. «Lector, ¡te ruego que leas mis palabras!» constituye la sincera súplica con la que Bandi termina una obra sobresaliente y necesaria que nos ayuda a comprender ciertas realidades, de otro modo, impenetrables.

Laura Restrepo - Demasiados héroes

miércoles, 13 de enero de 2016


► Título original: -
► Traducción: -
► Año de publicación: 2009
► Editorial: Alfaguara
 Páginas: 264



Aunque no la hemos vivido en nuestras propias carnes, los miembros de mi generación sufrimos de una manera u otra el influjo de la dictadura franquista. Ya sea por medio de testimonios familiares, espacios mediáticos o símbolos que sirven como vestigio de una época que está enterrada, pero no muerta, se puede comprobar fácilmente el amplio alcance de un período que sigue enquistado en nuestra memoria histórica. Porque el golpe, desgraciadamente, no solo se da al Estado, sino a todo aquel organismo que lo compone. Y el dolor pasa. Pero las cicatrices que deja son las de un hierro candente.

Una situación similar es la que Laura Restrepo reconstruye entre las páginas de Demasiados héroes. En esta novela de resonancias autobiográficas, una madre y un hijo se embarcan en un viaje de vuelta a Argentina tras haberse exiliado en un país extranjero por culpa de la dictadura que encabezó Videla allá por la década de los 70. El motivo, la determinación de Mario, el hijo, de encontrar a su padre y recuperar una relación interrumpida por lo que Lorenza, su madre, denomina el "episodio oscuro", un hito que a partir de ese momento marcaría las fluctuaciones de un núcleo familiar herido por las desavenencias políticas y las deudas con el pasado.

Quedarse corta con las palabras había sido su herramienta y quizá fuera eso, más que los hechos mismos, lo que Mateo no le perdonaba. No le perdonaba que minimizara, que restara importancia, que pretendiera neutralizar, que evadiera el tema, que no reaccionara. Era posible que Mateo sintiera que cuando ella se interponía entre él y el toro bravo del abandono, le impidiera verlo y lo dejara inerme ante su embestida.

Así pues, la búsqueda del desaparecido padre de Mateo acapara una de las principales líneas argumentales de la novela. Las ansias del joven por hallar consuelo ante la ausencia de figura paterna, de resolver todas esas preguntas que quedaron suspendidas en el aire tras la irrupción de ese oscuro episodio, no son solo el principal y más potente motor narrativo que encontramos en Demasiados héroes, sino también una fuente constante de tensiones, reproches y malas palabras que determinan la relación de Mateo con su abnegada madre. A pesar de su edad, ya cercana a la madurez, el comportamiento de Mateo se caracteriza sobre todo por su impulsividad, rebeldía y un caprichoso infantilismo repleto de altibajos, todo ello producto del vacío emocional que constantemente acarrea.

Por el contrario, Lorenza se muestra como una figura comprensiva, ya habituada a la pérdida y a la contención, que trata siempre de entender los arrebatos de su hijo y esa necesidad imperiosa de rellenar los espacios en blanco que hay en su memoria. Precisamente es la memoria de Lorenza la que juega un papel fundamental en el desarrollo de la historia, plagada de recuerdos, experiencias y reconstrucciones de su vida en la capital argentina como militante de la oposición a la dictadura golpista. Gracias a ella conoceremos de primera mano cómo cruzaron destinos Lorenza y el padre de su hijo, de qué manera se estructuraban y dirigían en la más absoluta clandestinidad las organizaciones políticas de aquel entonces o cómo sus miembros, héroes en tiempos turbulentos, se veían obligados a vivir en un miedo constante que transformaba la ilusión en una demoledora desesperanza.

El resultado es una novela emocionante, trágica sin rozar el sentimentalismo y de una gran calidad humana. Con admirable sutileza y un profundo conocimiento de la naturaleza humana, Laura Restrepo confecciona a base de fragmentos desperdigados un relato intenso, lúcido y esclarecedor, narrado con un estilo llano, sobrio, pero contundente cuando tiene que serlo, y rematado por un final apoteósico que te dejará al mismo tiempo ensimismado y con ganas de reflexionar. Por mi parte, poco más se puede pedir a este primer acercamiento a la obra de Laura Restrepo que ha sido, desde luego, bastante exitoso.



 
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