Anna North - Vida y muerte de Sophie Stark

jueves, 17 de noviembre de 2016


«Pensaba que hacer películas me haría ser más como los demás. Pero a veces creo que me hace ser más yo».

El cine, así como el arte en general, es una expresión de la realidad que no puede entenderse de manera objetiva. Las imágenes que se concatenan en una cinta son siempre las mismas, pero lo que se desprende de ellas difiere en cada caso de las experiencias vividas por quien las contempla. De igual modo, la figura central de esta novela, la segunda que escribe Anna North, causa impresiones tan profundas como distintas entre quienes tuvieron la oportunidad de conocerla. Sophie Stark es una joven y prometedora directora de cine que sorprende a sus espectadores por la visionaria concepción de la naturaleza humana que muestra en sus películas. A pesar de la inexperiencia o lo rudimentario de sus métodos, Sophie Stark es capaz de cautivar como pocos otros artistas. Sin embargo, también parece ser una persona dispuesta a manipular o recurrir a cualquier estratagema con tal de conseguir el efecto deseado, el mayor impacto emocional o la actriz más codiciada del momento.

Sea como fuere, el lector nunca llega a conocer a Sophie Stark sino a través de testimonios ajenos que abarcan numerosas etapas de su vida, sesgos que dejan entrever tanto la oscura y misteriosa personalidad de Sophie como sus obsesiones a la hora de crear y compartir su arte. Anna North construye a partir de estas historias una novela íntima, polifónica e inusualmente cautivadora, estructurada de forma inteligente alrededor del mito que constituye su escurridiza y contradictoria protagonista. No cabe duda de que Sophie Stark se erige como un personaje atractivo y plagado de recovecos, pero quienes la rodean no son menos. Desde Allison, una actriz de pasado traumático que se embarca en una psicótica relación con la célebre directora, hasta su hermano Robbie o Daniel, antiguo compañero de universidad, todos ellos muestran una caracterización sólida, de trasfondo más bien dramático, y ayudan a componer el inquietante retrato de ese nexo en común llamado Sophie. 

Uno de los temas que sobrevuelan constantemente Vida y muerte de Sophie Stark es, cómo no, el proceso de creación artística y la capacidad transformadora del cine más allá de su condición de simple vehículo para la transmisión de historias. Anna North nos habla con palpitante franqueza de los lugares a los que recurrimos para encontrar inspiración y reflexiona acerca de si somos nosotros quienes damos forma al relato que queremos contar o viceversa. Si su proyección como directora amateur deja entrever una versión de Sophie Stark que no se corresponde con la habitual, cabe preguntase: ¿cuál de las dos es la real? ¿Por qué asumimos que la faceta de artista revela nuestro verdadero yo y no es en realidad un constructo ficticio? ¿Hasta qué punto somos capaces de dejarnos arrastrar por nuestras ambiciones? 

Vida y muerte de Sophie Stark me ha parecido una lectura interesante como poco, una novela concisa, pulida y que pone sobre la mesa cuestiones sobre las que vale la pena hacerse un par de preguntas. Si sois cinéfilos empedernidos o si os gustan las historias centradas en la descripción y el desarrollo de personajes, la obra de Anna North puede resultar una opción más que recomendable. 



Título original: The Life and Death of Sophie Stark
Traducción: Laura Vidal
Año: 2015
Editorial: Alba Editorial
Páginas: 288
Valoración: ★★★½





Richard Flanagan - El camino estrecho al norte profundo

martes, 15 de noviembre de 2016


«Y sobre esa colosal ruina, infinita y soterrada, se extendió la solitaria jungla, allanándolo todo a su paso. De sueños imperiales y hombres muertos, solo la alta hierba quedó.»

El camino estrecho al norte profundo es el perfecto ejemplo de novela que, casi con toda seguridad, nunca caería en mis manos si no llevara un premio bajo el brazo. Cada vez me siento menos atraído por los bestsellers de temática bélica, que ya sabemos en torno a lo que suelen girar: lugares comunes sobre el caos, la devastación, lo inhumano de la guerra. Y si le añadimos una buena dosis de drama romántico bien trágico y edulcorado, mejor que mejor. Por sorprendente que pueda parecer, la obra de Richard Flanagan no se aleja demasiado de los contornos que acabo de definir. Sin embargo, Flanagan ajusta con precisión milimétrica las cantidades de estos elementos tan eficaces como peligrosos, obteniendo como resultado una obra absolutamente emocionante y épica que, al menos en mi caso, ha dinamitado prejuicios largo tiempo atrincherados.

La acción principal transcurre en un campamento de prisioneros japonés, donde miles de soldados australianos trabajan sin descanso y en condiciones infernales en la construcción del denominado «Ferrocarril de la muerte». Dorrigo Evans, el protagonista y principal narrador de la novela, es un joven cirujano que lucha desesperadamente por mantener a sus compañeros con vida a pesar de que cohabitan en un ambiente plagado de enfermedades, hambre, inmundicia y palizas. Sirviéndose de las propias experiencias relatadas por su padre, Richard Flanagan ha recreado de manera excepcional la atmósfera decadente que se respiraba en estos emplazamientos, describiendo sin ninguna clase de tapujos las humillaciones tanto físicas como psicológicas a que eran sometidos los reos, la crueldad, desesperanza y brutalidad extrema que gobernaba sus días. Cárceles donde el tiempo no transcurría, sino que se paralizaba. 

No obstante, toda esta carnaza narrativa, explícita e insensible por sí sola, adquiere una relevancia especial por lo que Flanagan es capaz de hacer con ella. Tomando como materia prima una prosa grácil y melódica, el escritor australiano transforma el horror sin sentido en la más pura y sobrecogedora belleza. Donde algunos solo ven muerte y violencia, Richard Flanagan ve amor, bondad y confraternidad que se entrelazan para crear una historia donde el ser humano destaca por su capacidad de renovación a pesar de la gravedad de las heridas infligidas. El camino estrecho al norte profundo es un relato vibrante y estremecedor sobre las secuelas de la guerra, pero también una hermosa reflexión sobre el olvido y la memoria, y de cómo ambos, paradójicamente, nos ayudan a sobreponernos al dolor. 

Otro de los pilares sobre los que se sostiene la novela de Richard Flanagan es la relación de Dorrigo Evans con Amy, la esposa de su tío, un apasionado romance cargado de fatalidad y erotismo, potenciados quizá por el trasfondo bélico del mismo. La abrupta interrupción de este amor tan intenso como prohibido deja en Dorrigo una huella que el tiempo nunca llega a borrar. Ya en su vejez, cansado de méritos, condecoraciones y reconocimientos que no le van a devolver ni una centésima parte de lo que perdió como prisionero, Dorrigo continúa percibiendo las resonancias de esta relación infructuosa y persigue su eco por las camas de cientos de mujeres ajenas a sus tribulaciones. Ahora bien, ¿existió de verdad aquel amor de juventud? ¿Va Dorrigo Evans detrás de un recuerdo o de un ideal? ¿Qué queda de nosotros tras una experiencia tan traumática sino una simple carcasa, un fósil tallado para siempre en la misma y terrorífica época?

Una de las pocas pegas que se le pueden achacar a una obra, por lo demás intachable, es que da la sensación de que el autor ha querido redondear demasiado su final estirándolo innecesariamente y provocando que el último trecho no deslumbre tanto como el resto de la novela. Aún así, El camino estrecho al norte profundo me ha parecido una lectura sobresaliente, un libro muy recomendable que destaca sobre todo por su elevada carga emocional, la crudeza de sus descripciones y su profunda inspiración en la literatura japonesa, presente incluso en el propio título. No lo dejéis escapar.         



Título original: The Narrow Road to the Deep North
Traducción: Rita da Costa
Año: 2013
Editorial: Literatura Random House
Páginas: 448
Valoración: ★★★★





Frederik Pohl - Tras el incierto horizonte

jueves, 10 de noviembre de 2016


«Jamás en sus quince años de vida había pasado Wan doce horas tan excitantes, atemorizantes y sorprendentes hasta rozar el infarto, como aquéllas. ¡Tantas preguntas! ¡Tanto que decir y escuchar!»

Pórtico es sin duda una de las lecturas que más me impresionaron de todas las que leí el año pasado; el acceso a un universo narrativo absolutamente fascinante que proyecta un futuro para la humanidad sombrío, catastrófico y, en definitiva, nada prometedor. Sin embargo, su continuación se atreve a dar un paso más allá (como debe corresponder, por supuesto, a una buena novela de género) y ha logrado que la de los Heechee vaya camino de convertirse en una de mis sagas de ciencia ficción mejor valoradas de todos los tiempos. Palabrita del niño Jesús.

Ahora bien, ¿por qué tanta euforia y tanto halago gratuito?

Veamos.

En Pórtico, descubrimos que la humanidad ha dado un salto tecnológico tan espectacular como fortuito gracias a los artefactos que una antigua y ya desaparecida civilización alienígena —los Heechee— ha dejado a su paso por nuestro sistema solar. El único inconveniente es que la utilidad de estos hallazgos escapa por completo a nuestra comprensión y su empleo conlleva una serie de riesgos que resultan letales en la mayoría de casos. No obstante, empujadas por las precarias condiciones en que se halla la Tierra (superpoblación, hambrunas, contaminación, inestabilidad económica, etc.), cada vez más personas se embarcan en misiones suicidas a bordo de estas naves alienígenas con la remota esperanza de realizar nuevos descubrimientos y llevarse un exorbitante botín por ello.

Por haber sido el único superviviente de una expedición cuyos miembros (entre ellos, su mujer) permanecen aislados del tiempo en el interior de un agujero negro, Robinette Broadhead ahora disfruta de una incontable fortuna. Gracias a ella decide financiar un proyecto que se dirige a la Fábrica Alimentaria, una nave Heechee que vaga perdida por el espacio y es capaz de transformar elementos sencillos en alimentos para el consumo, todo ello con la intención de erradicar para siempre el hambre en la Tierra. Sin embargo, al llegar allí los tripulantes de la nave enviada por Broadhead se topan con que la Fábrica Alimentaria se encuentra habitada por un adolescente delirante que asegura mantener contacto con otras formas de vida y que de vez en cuando provoca una especie de locura colectiva a través de sus sueños.

No es esta la única, pero sí quizá la más potente idea que sobrevuela las páginas de Tras el incierto horizonte. Frederik Pohl reflexiona de manera magistral sobre los límites del conocimiento y de cómo este, bajo manos inexpertas o inadecuadas, en realidad se convierte en una monumental fuente de (literales) quebraderos de cabeza. En su insaciable y desesperada búsqueda de la verdad, de los secretos que esconde el universo, el ser humano no concibe la posibilidad de causar más estragos que beneficios con sus acciones, y por eso ejecuta empresas tan ambiciosas como kamikazes sin calibrar correctamente las potenciales secuelas. El resultado, y de ello es buen ejemplo el protagonista, es un lastre de titánicas proporciones que acarreamos bajo la apariencia de arrepentimiento y culpa. Por otra parte, los personajes de Frederik Pohl suelen manifestar sin motivo aparente una sexualidad sin ambages que puede incluso llegar a niveles retorcidos. El resto de la novela, hilvanada de manera sobresaliente a través de diversos puntos de vista, es pura especulación y sentido de la maravilla que empuja hasta sus últimas consecuencias los postulados del autor en materia de astrofísica, ingeniería o inteligencia artificial, sin perder nunca el tono divulgativo.

En líneas generales, Tras el incierto horizonte me ha parecido una novela igual de adictiva que su predecesora, una historia marcada por un ritmo trepidante y un aumento constante de la tensión que ningún aficionado a la ciencia ficción debería perderse. Los personajes, aunque no son el foco de la obra, poseen una carga emocional bastante importante y rebosan el carisma propio de quien despacha a diestro y siniestro líneas memorables. Después del brillante y apoteósico final que remata la obra, no puedo contener las ganas de hincarle el diente al siguiente volumen de la saga y averiguar por fin qué más sorprendentes descubrimientos sobre los Heechee nos tiene preparados el gran Frederik Pohl.



Título original: Beyond the Blue Event Horizon
Traducción: Francisco Amella
Año: 1980
Editorial: Ediciones B
Páginas: 368
Valoración: ★★★★





Robert Galbraith - El gusano de seda

miércoles, 9 de noviembre de 2016


«¿Tiene usted idea —dijo con aspereza— de cuánta gente cree que sabe escribir?»

El mundillo editorial suele aparecer representado en la literatura como poco menos que un patio de colegio donde proliferan egos desmedidos, personalidades estrambóticas, envidia malsana por doquier y todo tipo de prácticas carroñeras que tienen como objetivo sembrar el recelo y la competitividad extrema. Con un enfoque que no se aleja demasiado del anterior, Robert Galbraith, pseudónimo tras el cual "se esconde" la autora británica J.K. Rowling, nos presenta en esta nueva entrega de la serie protagonizada por Cormoran Strike un apasionante misterio que gira en torno a la desaparición de Owen Quine, un escritor sin escrúpulos que en su última novela, Bombyx Mori, se encarga de ridiculizar o difamar a buena parte de los pertenecientes a su círculo más cercano.

En principio, la desaparición de Quine responde a una más de sus habituales pataletas conyugales, pero cuando Leonora, su mujer, se da cuenta de que esta nueva ausencia se prolonga demasiado, decide acudir a la oficina de Strike para solicitar sus servicios como investigador. A partir de ese momento, nos sumergimos en una absorbente trama de misterio donde los sospechosos (agentes, editores, compañeros de profesión, amantes y hasta fans enfurecidos) se multiplican como un virus y nadie se atreve a formular la verdad completa por temor a que sus enredos personales, que van desde infidelidades, engaños y enconadas enemistades hasta prácticas sexuales poco convencionales, se expongan a la luz.

Entre multitud de fiestas literarias, manuscritos secretos e investigaciones paralelas que de vez en cuando se entrecruzan con la historia principal, Rowling dedica buena parte de la novela a construir los cimientos de la misma, explorando las altas esferas y ambientes de la sociedad londinense, así como los entresijos del mundo editorial, con un absoluto desparpajo y admirable desenvoltura. Poco a poco, a base de minuciosas y reiteradas entrevistas que sacan a relucir la personalidad de los implicados, Rowling explora las entrañas del relato con seguridad y paciencia, añadiendo capas sucesivas de información que, no solo nos mantienen en vilo, sino que demuestran la indiscutible habilidad narrativa de la autora y su camaleónico registro de voces.

El gusano de seda, por otro lado, nos permite ahondar en la tensa relación que existe entre sus protagonistas. Cormoran, excombatiente militar que perdió una pierna en un atentado, es un personaje que mantiene una lucha constante contra su carácter duro, independiente y un tanto avinagrado. En esta segunda entrega, Cormoran no solo debe lidiar con la dudosa fama que le reportó la resolución del caso que se describe en El canto del cuco, sino también con la complicada situación personal que su compañera, la eficiente, solícita y empática Robin Ellacott, sufre por estar trabajando a las órdenes de Strike. Este dúo protagonista, o más bien la electrizante química que aflora entre ambos, es una más de las razones que hacen de El gusano de seda una lectura sumamente recomendable. Hablamos de personajes que destilan un carisma brutal, profundos, con un interesante trasfondo y cuyos menesteres sentimentales constituyen un refrescante alivio a la carga que supone estar siempre pendiente del laberíntico hilo argumental.

Así pues, después de un emocionante clímax en el que se orquesta una muy buena (aunque tardía) resolución, El gusano de seda resulta ser una obra trepidante y repleta de recovecos, una lectura entretenida, poco convencional —retorcida incluso— e idónea para los amantes del misterio que consolida a J.K. Rowling como una escritora versátil, madura y confiable, capaz de garantizar la calidad de sus historias. Quizá lo peor de esta nueva saga detectivesca es que aún vive bajo el amparo de la sombra proyectada por el niño mago, con quien palidece en comparación. ¿Logrará por fin el tercer volumen de la serie que se disipe un poco la añoranza?  



Título original: The Silkworm
Traducción: Gemma Rovira Ortega
Año: 2014
Editorial: Salamandra
Páginas: 544
Valoración: ★★★½





Iris Murdoch - El unicornio

lunes, 7 de noviembre de 2016


«Hannah era una generadora de sueños. La oscuridad que la rodeaba avivaba la imaginación de los demás».

Iris Murdoch es una de esas escritoras a las que uno no sabe por dónde acercarse. Con una dilatada trayectoria profesional, esto es, un reguero de libros a sus espaldas, elegir la puerta de entrada a su particular universo narrativo se me antojaba tarea de una importancia crucial y dificultad abrumadora. Después de finalizar la lectura intensiva (casi compulsiva, diría yo) de El unicornio, no me cabe duda de que estamos ante una de las novelas más enigmáticas, seductoras y divisivas de cuantas firmó la autora irlandesa.

En clara imitación u homenaje a la estética literaria gótica, Iris Murdoch elabora una apasionante trama de misterio e intriga mezclando en ella, aún no tengo claro si con acierto o desatino, distintos elementos sobrenaturales o fabulescos que giran en torno a una escalofriante mansión victoriana y sus indescriptibles inquilinos. A dicha propiedad, enclavada en un desolador paisaje repleto de rocas escarpadas, acantilados, ciénagas cubiertas de mortífera vegetación y monumentos megalíticos de aspecto sombrío, llega Marian Taylor, una mujer a punto de cumplir la treintena y recién salida de un descalabro sentimental que, atendiendo a un anuncio en el periódico, espera servir allí como institutriz. Sin embargo, al llegar descubre que sus expectativas no se ajustan del todo a la realidad y, en lugar de niños, a quien se encargará de instruir en diversas disciplinas es a la dueña del castillo, Hannah, mujer de aspecto atormentado y un tanto esotérico sobre la cual pesa un inquietante clima de fatalidad.

A medida que Marian se familiariza con el entorno opresivo y amenazante del castillo iremos conociendo también a los distintos miembros del servicio, seres tan fascinantes como caricaturescos que irán desvelando de manera progresiva la terrible historia del lugar (infidelidades y tentativas de asesinato incluidas), así como sus consecuencias devastadoras. Dominada por la palpitante fascinación que ejerce sobre ella la dueña de la casa, Marian pronto se verá empujada a trazar un plan descabellado para liberar a Hannah de su confinamiento y descargarla de los pesares que la atenazan por sus errores cometidos en el pasado. A partir de ese momento, la novela desemboca en una espiral de acontecimientos marcados por violentas pasiones y arrebatos de una fiereza inusitada.

Sin perder nunca el control de los hilos que entretejen la trama, Iris Murdoch transforma a sus personajes en elementos de una epopeya moral y filosófica donde conceptos como el amor, el bien y el mal, el deseo, la culpa, el arrepentimiento y la expiación son sometidos al juicioso examen de diversas interpretaciones, fundamentalmente la cristiana y la platónica. Lejos de inducir al tedio (su manejo de la tensión narrativa es poco menos que envidiable), Murdoch incita tanto a la reflexión como a la perplejidad, conduciendo a sus personajes por un camino descendente hacia la rendición absoluta del raciocinio en el que Hannah, ese unicornio luminoso y aterrador que carga con los pecados de toda la humanidad, ejerce el papel de figura central.

La prosa atmosférica, envolvente y por momentos mística de Murdoch contribuye de manera esencial al éxito de una historia que en manos de un escritor menos experimentado se derrumbaría sin ninguna duda por sus excesos, inverosimilitudes y paroxismos narrativos. Afortunadamente, no es el caso de El unicornio, novela que sobresale por su arrebatadora aunque peculiar personalidad. No es ni mucho menos una novela cómoda, ordinaria o sujeta a una lectura unívoca, sino todo lo contrario: una obra excepcional que debe ser entendida como lo que su propio nombre indica. La rara, hipnótica y radiante criatura legendaria de Iris Murdoch.       



Título original: The Unicorn
Traducción: Jon Bilbao
Año: 1963
Editorial: Impedimenta
Páginas: 352
Valoración: ★★★★





 
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