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Reseña "Anna Karenina"

jueves, 20 de marzo de 2014

Título: Anna Karenina
Autor: León Tolstoi
Saga: -
Año: 2013
Editorial: Punto de lectura
Páginas: 1040
Precio: 11.99 €

Una de las novelas más representativas de uno de los más preclaros novelistas del siglo XIX.Ana Karenina, estremecedora historia de adulterio en el ámbito de la alta sociedad rusa de la época, se ha convertido en una figura clave de la literatura universal. Cargada con una importante dosis de crítica social, Tolstoi refleja su visión de la sociedad urbana, símbolo de los vicios y el pecado, en oposición a la vida sana de la naturaleza y del campo; sirviéndose de una espléndida galería de personajes.

Opinión

¿Puedo confesar que tengo miedo? Sí, miedo de hacer una reseña. Puede parecer un poco raro, pues en el fondo de lo que se trata es de exponer con unos argumentos más o menos sólidos si un libro te ha gustado (o no). Pero cuando se trata de hablar de libros como el que nos ocupa hoy, resulta extremadamente fácil caer en ese sentimiento debido a que su único nombre ya es sinónimo de algo grandioso, por lo que todo lo que puedas decir quedará reducido a una porción meramente insignificante de argumentos que no conseguirán englobar la totalidad de su grandeza. Sinceramente, el simple nombre de Anna Karenina asusta. ¿Lo primero que nos viene a la mente al pensar en ella? Muchos dicen que respeto. O miedo. ¿Un libro de más de mil páginas y escrito por uno de los autores más conocidos de la historia de la literatura? Como para no tenerlo. Además, que en la contraportada se citen las palabras de otro de los grandes, como es el de Dostoyevski asusta incluso más.
      Lo primero que tengo que decir sobre Anna Karenina es que el título de por sí nos puede inducir a error. Muchos piensan que la totalidad de la obra gira en torno a su personaje y eso no es del todo cierto. Sí que es verdad que su personaje es el engranaje principal que hace girar todo lo demás, pero para mi sorpresa, cuando recién llevaba un par de decenas de páginas, ella no aparecía. Conocida principalmente como una novela que en su interior esconde un amplio abanico de sentimientos que azotan y atormentan a la totalidad de sus personajes, además de una manera salvaje, total y absoluta, lo cierto es que dispone de un elenco bastante bien dotado para poder mostrarnos todas las pasiones que roen continuamente nuestras vidas. 

Ahora bien, para poder explicar la trama de Anna Karenina me veré obligada a ir saltando de sentimiento en sentimiento que acompañan a nuestros personajes en ciertos momentos de la obra. Así pues, comenzamos con un Stepan Oblonski atormentando por su metedura de pata con su esposa, Darya Aleksándrovna, que básicamente no quiere verlo ni en pintura. Conocemos a la encantadora Kitty, cuya mano (y corazón) estarán durante una buena parte de la obra en juego; al pobre Levin obsesionado con un amor imposible, pero incapaz de rendirse hasta no haberle confesado sus verdaderos sentimientos a su amada; o Vronski, un personaje un tanto antipático al principio, pero que poco a poco irá ganando un protagonismo importante a lo largo de toda la historia. Y por supuesto, Anna Karenina, que por petición expresa de su hermano será la encargada de resolver ese drama familiar que consume desde hace días a la familia de Stepan Oblonski. A partir de ese momento y a un ritmo progresivo (aunque no por ello de forma inmediata, y a veces ni remotamente) conoceremos poco a poco e iremos viendo cómo van evolucionando sus relaciones y cómo sus sentimientos van tomando un matiz en muchas ocasiones totalmente diferente. El olvido, el perdón, el engaño, la esperanza, el desamor, la desesperación, la locura por amor... son tan solo una muestra de los que nos encontramos en el primer cuarto de la novela.
     Seguro que lo habéis oído alguna vez pero dicen que Anna Karenina es conocida por sus personajes, por su profundidad, por el tormento, por el final de la novela que otros autores usan de ejemplo en sus obras... en definitiva, por su construcción. Y es que probablemente en este libro encontremos una de las muestras de personajes mejor construidos que haya leído en muchísimo tiempo. Pueden gustarte más o pueden gustarte menos, pero su calidad es simplemente indudable. Pero volviendo un poco al principio, la trama que encontramos en Anna Karenina si lo piensas bien (y me vais a permitir la expresión) es sin duda alguna muy sencilla. Anna Karenina es el retrato de una sociedad representada por un número lo suficientemente grande de personajes como para que puedas ver la gran mayoría de puntos de vista existentes. Y es que el juego que le saca en ese aspecto León Tolstoi a eso es francamente asombroso.

También es cierto que no es un libro precisamente fácil de leer. Una lectura de un poco más de mil páginas da para rato, siendo un espacio suficiente para caer en la reiteración y la monotonía. Cierto es que algunos pasajes de la novela me han parecido especialmente lentos y carentes de prácticamente interés, al igual que es cierto que a nivel romántico Anna Karenina posee una fuerza devastadora capaz de estremecerte en lo más profundo del alma. Indudablemente aquellos lectores que disfrutan con historias de amores imposibles/prohibidos encontrarán aquí historias amorosas dignas de perdurar en nuestra memoria. Y es que aunque la más importante de las historias que cuenta sea la de la propia Anna (a la que volveré un poco más adelante), tengo que reconocer que en el lo personal la que me ha robado el corazón es sin duda alguna la de Levin y K. Esta pequeña historia que se desarrolla sin prisa pero sin pausa tiene todos los ingredientes necesarios para hacer sufrir a nuestro pobre corazón: obsesión unilateral, desengaño, dudas y un poco de esperanza.
     Ahora bien, si hay algo que no ha terminado de convencerme a parte de esa cierta monotonía (que a decir verdad, veo simplemente inevitable), es sin duda alguna la propia Anna Karenina. No quiero que nadie me malinterprete, no estoy diciendo que a nivel de caracterización sea inferior a los demás, de hecho desde su aparición nos damos cuenta de que es capaz de atrapar a cualquier personaje que interaccione con ella en poco tiempo, pero que a nivel personal en ciertos aspectos (sobre todo en el cuarto final de la novela) me ha parecido que el autor utilizaba la misma idea una y otra vez hasta la saciedad y eso ha terminado por cansarme. Pero siendo objetiva, lo cierto es que se trata de un personaje sorprendente. Con un corazón poseído por un verdadero huracán de sentimientos que dedica a todos a su alrededor. Es sensible y tierna, comprensiva, pero al mismo tiempo un poco melancólica, dócil y salvaje en cierta medida, atormentada, invadida por una pasión nunca sentida hasta ahora, obsesionada con una idea que no me ha quedado claro al final si era real o tan solo fruto de su imaginación. Pero probablemente Anna Karenina sea uno de los personajes mejor construidos que describan con una asombrosa precisión el corazón humano junto a sus tormentos y anhelos más deseados.

Quizás la forma más sensata de explicar el contenido de Anna Karenina, sea llamarlo como el relato de una vida, una vida conectada por lazos invisibles con otras tantas por medio del afecto que ella siente hacia el resto de los personajes. Una existencia llena de decisiones, algunas correctas, otras no tanto, llenas de alegrías pasajeras y otras que demuestran que vivir merece la pena. Pero también de dolores casi inimaginables provocados por esa misma certeza, consecuencia del deseo de  preservar los sentimientos más puros desechando todo lo demás. Muchos la consideran como una obra maestra, pero obra maestra o no, en cuanto a calidad literaria consigue todo lo que se propone y mucho más, gracias entre otras cosas a la maravillosa pluma de su autor, la sublime caracterización de sus personajes, y esa combinación perfecta entre el dramatismo y el romance. No me queda más que recomendarles que si tenéis planeado leer alguna vez la novela, mi mayor consejo es que os lo toméis con calma. Os aseguro que las páginas monótonas tarde o temprano acaban, y que aunque os pueda dar un poco de miedo, a fin de cuentas por algo se considera una de las mejores novelas jamás escritas. ¿Y qué mejor modo de descubrirlo que por vuestra cuenta?

Puntuación

Anna Karenina, León Tolstoi



Reseña "El cielo es azul, la tierra blanca"

miércoles, 16 de octubre de 2013

Casi todas las novelas de Haruki Murakami, Kyoichi Katayama, Yasunari Kawabata, Banana Yoshimoto, Keigo Higashino y ahora Hiromi Kawakami. Son ya algunas las novelas que he tenido el placer de leer que se engloban en la categoría de literatura japonesa y que tanto nos fascina a muchos de nosotros. Especial, diferente, que sabe tocar las fibras sensibles del alma con una delicadeza y cuidados únicos. Profunda pero simple al mismo tiempo. Bucea en todo tipo de temas pero no se olvida de los más importantes, los que nos conectan a todos nosotros. El amor, la pérdida, la soledad, el paso del tiempo, el significado de la vida... la muerte. A veces puede parecer que todas las novelas pertenecientes al género son iguales. Pero quien piense eso realmente comete un craso error. Cada una de ellas, al igual que el autor que les dio vida, son únicas y originales, y es que aunque dos novelas puedan parecerse en muchísimos aspectos, no existen dos iguales. Y eso los japoneses saben conseguirlo muy bien. En esta ocasión, Hiromi Kawakami nos presenta una de esas novelas, de las que tocan las fibras sensibles del alma, en las que todos  podemos encontrar un pedacito de nosotros mismos. 
El cielo es azul, la tierra blanca, ese título tan sugerente, llamativo y extraño, es la presentación ante todo de una atípica historia de amor, aunque eso vendrá más tarde, mucho más tarde. El cielo es azul, la tierra blanca es el relato de una mujer adulta que a veces no deja de ser una niña pequeña, caprichosa, mimada, y que en su continua soledad -que no notaba a simple vista-, solo quiere ser amada por alguien de forma simple y absoluta. Lo cierto es que Tsukiko es un personaje muy difícil de describir y eso es claramente algo bueno. Es muy fácil decir los fallos que tiene un personaje, pero cuando los fallos en sí forman parte de la personalidad del mismo, la cosa se complica. Y es que como la novela en sí, Tsukiko es un cúmulo muy amplio de sentimientos, de sensaciones, de recuerdos y posibilidades. Es en su continua imperfección, en su frialdad e indiferencia hacia el mundo que la rodea -que en un primer momento asocié por alguna extraña razón con una mala caracterización de la misma-, donde reside principalmente su belleza. Es por sus defectos, sus caprichos, su forma de ver el mundo, sus manías y gustos poco femeninos, y esa escondida necesidad de la que no somos conscientes -ni ella misma tampoco- hasta bien comenzada la novela, por lo que me gusta tanto. Pero aparte de ser la historia de Tsukiko, es también la del maestro, su maestro, un hombre solitario como ella, y con quien comparte un pedacito de su pasado en común por haber sido su profesor de literatura mientras ella era una niña.

Un día, estos dos seres solitarios separados por la línea de la edad, coinciden sin querer en la misma taberna, sin percatarse uno del otro hasta que se reconocen. Un saludo, un par de palabras amables, una invitación a otra ronda, y un hasta pronto, maestro. Así es como comienza nuestra novela a grandes rasgos. Mientras vamos conociendo más sobre Tsukiko la presencia del profesor se hará cada vez más latente a raíz de su extraña amistad. Una amistad sin silencios incómodos ni tensiones en el ambiente, extraña a simple vista, pero más real que muchas otras que he visto. Pero de un modo gradual, y sobre todo en el último tercio de la novela, esa relación sufrirá un ligero giro de acontecimientos. Convirtiéndose así en un extraño anhelo que Tsukiko al principio es incapaz de comprender. Plagado de posibilidades, de sentimientos desgarradores y deseos que se convierten en impotencia y rabia. De riñas, de peleas sin sentido y una recta final que aunque hasta un punto resulta predecible, no le quita el encanto al conjunto general. Sin olvidar, claro está, de todos estos temas de los que os hablaba al principio, y es que una buena novela japonesa que no nos recuerde el peso de la soledad, la fugacidad de la felicidad entre nuestros dedos, nuestras pérdidas más dolorosas y el paso cercano de la muerte, no es una novela japonesa. Ah, y el desgarrón en el alma también, que por poco me olvido.

Ahora bien, tampoco os voy a mentir, es una novela japonesa en toda regla, lo que conlleva un desarrollo lento, a veces de un parecido muy monótono, a veces quizás un poco aburrido. Por lo tanto si ese tipo de lecturas no os gusta, quizás encontréis en El cielo es azul, la tierra blanca una novela aburrida, sin encanto, falta de carisma y una pérdida de tiempo total y absoluta. Sin embargo si realmente os gustan ese tipo de lecturas, o si os gustan los riesgos o tenéis simple curiosidad por la razón que sea El cielo es azul, la tierra blanca, es una novela que en mi opinión se disfruta una vez acabada y no durante su lectura, pudiendo ser un proceso largo -me llevó más tiempo leerlo del que me gustaría-. Pero es justo cuando has acabado con ella -y no antes- mientras vas dando vueltas a esto y lo otro, cuando te das cuenta de la verdadera belleza que se esconde detrás de sus páginas. Lenta, pausada, pero de una belleza palpable, que deja una huella dulce y amarga en la memoria, sin duda alguna es una novela altamente recomendable para todos aquellos que disfrutan con ese tipo de lecturas. Quizás un poco similar a la prosa de Kyoichi Katayama, pero tiene un regusto curioso al finalizarla, deja una huella más profunda, más perdurable que las demás. No se me ocurre otro modo mejor de describirla.


El cielo es azul, la tierra blanca de Hiromi Kawakami
-Acantilado -2009 -216 páginas -18,00€



Tsukiko tiene 38 años y lleva una vida solitaria. Considera que no está dotada para el amor. Hasta que un día encuentra en una taberna a su viejo maestro de japonés. Entre ambos se establece un pacto tácito para compartir la soledad. Escogen la misma comida, buscan la compañía del otro y les cuesta separarse, aunque a veces intenten escapar el uno del otro: el maestro, en el recuerdo de la mujer que un día lo abandonó; Tsukiko, en un antiguo compañero de clase. Con una prosa sensual y despojada, Kawakami nos cuenta una historia de amor muy especial: el acercamiento sutil de dos amantes, con toda su íntima belleza, ternura y profundidad. Todo un descubrimiento literario.

Reseña "Soy el número cuatro"

lunes, 7 de octubre de 2013

Título: Soy el número cuatro
Autor: Pittacus Lore
Año de publicación: 2011
Género: Novela, juvenil, ciencia-ficción
Editorial: Molino
Páginas: 544
PVP: 17 €
Tenemos el mismo aspecto que vosotros. Hablamos igual que vosotros. Vivimos entre vosotros. Pero no somos como vosotros. Podemos hacer cosas que sólo podéis imaginar. Tenemos poderes con los que sólo podéis soñar. Somos más fuertes y rápidos. Somos los superhéroes a los que admiráis en las películas y los cómics... pero nosotros existimos de verdad. Nuestro plan era crecer y fortalecernos para enfrentarnos unidos a ellos. Pero ellos nos encontraron antes y empezaron a cazarnos. Ahora, todos vivimos huyendo, entre las sombras, en lugares donde nadie nos buscaría, mimetizándonos. Hemos vivido entre vosotros sin que lo supierais.

Opinión 

Vampiros, hombres lobo, ángeles, demonios y ahora distopías para todos los gustos y colores. Lo cierto es que echando una ojeada atrás en el tiempo, la literatura juvenil siempre había pecado un poco de tener un montón de títulos englobados en la misma temática, con el mismo planteamiento (aunque no siempre) y personajes similares. Por eso, quizás un lector asiduo al género podía sentir sienta repulsión hacia la enésima novela publicada protagonizada por otra Bella Swan. Curiosamente, aunque Soy el número cuatro no sea una novela perfecta, tengo que reconocer que personalmente me resultó como un soplo de aire fresco, ligero, innovador, y del que quiero volver a disfrutar lo antes posible. Pues aunque tiene un enorme 'pero' para mi gusto, las alabanzas que tengo hacia Soy el número cuatro no son pocas precisamente. Para empezar lo primero que llama poderosamente la atención es que el libro está protagonizado por un extraterrestre (no, no es de color verde, lo siento), por un extraterrestre de apariencia humana, con ciertas cualidades especiales, pero que no se lo tiene creído. Y es que una de las cosas que más me han gustado de Cuatro o de John (su seudónimo), es que es un tío normal (pese a sus "poderes") y eso me encanta. Pero yendo directo al grano, aquí lo realmente interesante es la historia.

That’s the worst way to miss somebody. When they’re right beside you and you miss them anyway.

Hace años otra raza de extraterrestres arrasaron el planeta de Cuatro, Lorien, hasta los mismísimos cimientos. Hace años que Cuatro vive huyendo continuamente, trasladándose de un lugar a otro, de una ciudad a otra, de un pueblo a otro, bajo una identidad falsa, cambiando de nombre continuamente. Así es como comienza nuestra historia, con otra huida, con el enemigo pisándole los talones de nuevo, otra vez, y con la amenaza de ser asesinado ahora siendo una realidad. Y es que si habéis leído la sinopsis de la novela, uno de los tantos puntos originales en su planeamiento consiste en dos aspectos: algunos  habitantes de Lorien consiguieron escapar, y Cuatro es el siguiente en morir. Supongo que estos dos elementos son suficientes para llamar incluso más vuestra atención. No me gustaría excederme mucho más de esto sobre la historia, pero os aseguro que esconde muchos más golpes de efecto que os mantendrán pegados al libro hasta prácticamente acabarlo. Y es que es lo que tienen las persecuciones, esa continua tensión en el ambiente, esa incertidumbre de qué pasará a continuación, junto a esas terribles ganas de que llegue ya el final para saber si Cuatro conseguirá su propósito, si seguirá con vida. Así como podéis ver por mis palabras, Soy el número cuatro es una lectura bastante adictiva. Además, originalidad no le falta.
      Sin embargo, y como os decía al principio, tampoco es una novela perfecta. De hecho tiene un fallo bastante gordo para mi gusto, el romance. O más que romance, el planteamiento del mismo. Por desgracia, Soy el número cuatro junto a sus numerosas ventajas, cuenta con el enorme inconveniente de pecar de un romance demasiado precipitado, irreal, poco creíble (aunque al final mejora), y un protagonista que cada vez que veía a la chica en cuestión parecía que le iba a dar un ataque o que se iba a desmayar. Aunque una vez que te acostumbras es también una parte del encanto de Cuatro. Otro detalle que no me gustó es que en algún que otro momento peca de ese tópico de instituto-chico nuevo-matón del equipo de fútbol, pero al final uno se acostumbra a todo. Dejando de lado esos inconvenientes, la novela me ha sorprendido más que gratamente. Pero por si os he dejado un poco chafados con ese detalle, señalar que la caracterización de prácticamente todos los personajes (menos el de la chica, que es muy insulsa), es bastante buena, me atrevería a decir que hasta de las mejores que he leído en mucho tiempo en un libro juvenil. Además, los personajes (sobre todo Cuatro) sufren una progresiva evolución que agradezco enormemente. Y Sam, un amigo un poco rarito, el único y el primero de Cuatro, es amor puro.

My breathing is controlled, but all the fear and anger within me. Fear is too simple a word. Terror. That's what I feel.

Aunque quizás el arranque de la novela también os pueda parecer lento, a medida que pase la primera toma de contacto y el misterio de los poderes de Cuatro se vaya desvelando progresivamente, la cosa mejorará enormemente. Además, Pittacus Lore ha tenido la genialidad de incluirse a sí mismo de un modo muy curioso en la novela, un detalle que me ha llamado poderosamente la atención. Con un planteamiento que me ha encantado, una historia que se desarrolla progresivamente y que sabe captar en prácticamente todo momento nuestra atención, un protagonista cercano y palpable, con el único deseo de dejar de huir y poder llevar una vida tranquila, un estilo narrativo fresco y directo y una lectura bastante adictiva, lo cierto es que Soy el número cuatro lo tiene todo para gustar al público juvenil. Además, si ya os estáis cansando de tanta distopía, un libro sobre extraterrestres, con un ligero toque de ciencia ficción, es una buena opción para probar algo nuevo. Pero por desgracia no es una novela del todo pulida, y es que, inevitablemente, bebe de algunos tópicos que os puedan sonar de otras tantas novelas de su género, es un poco monótona a ratos, con demasiados detalles de la vida cotidiana de Cuatro, y un romance que parece estar metido con calzador; porque un libro juvenil sin sus suspiros por el personaje deseado de turno, parece ser que no es un libro juvenil. Aun así, con sus pros y sus contras, no deja de ser una lectura altamente recomendable para todo el mundo que pueda aguantar un romance sin fundamento, dejar de lado por un momento algunos de sus fallos y bucear de lleno en esos toques de ciencia ficción que tanto me han gustado.

Puntuación

Soy el número cuatro


Reseña "Las tejedoras de destinos"

jueves, 20 de junio de 2013

Título: Las tejedoras de destinos
Autor: Gennifer Albin
Año de publicación: 2013
Género: Novela, juvenil, distopía
Editorial: Alfaguara
Páginas: 432
PVP: 16.95 €
ISBN: 9788420403878

Inútil. Torpe. Las demás chicas lo susurran a sus es­paldas. Pero la joven de dieciséis años Adelice Lewys tiene un secreto: sus er­rores son intencionados.
Dotada de una habilidad fuera de lo común para tejer el tiempo, Adelice es exactamente lo que la Corporación está buscando, y en Arras ser elegida tejedora es lo máximo a lo que una joven puede aspirar. Ser hilandera significa privi­legios, riqueza y belleza eterna. Pero no solo eso, también significa tener la facultad de bordar la esencia de la vida. Pero para ello hay que pagar un precio que Adelice no está dispuesta a asumir, puesto que deberá controlar absoluta­mente todo lo que las personas son: lo que comen, dónde viven, cuántos hijos tienen… Así que está decidida a fallar en las pruebas para ser hilandera, pero en su último examen sus dedos resba­lan, el telar reacciona a su don… y la Corporación la identifica. A partir de ese momento, Adelice dejará de tener control sobre su vida y pasará a conver­tirse en un instrumento más de la omnipresente Corporación. Sin embargo, una vez dentro, el poder de Adelice irá creciendo mientras aprende a manejar su don y a decidir en quién confiar, a quién vigilar… y a quién amar.

Opinión

Puede que, en comparación con otros sectores, la literatura juvenil no sea un género demasiado cultivado en España, pero cuando hablamos de países como Estados Unidos, en los que hasta se organizan concursos intensivos de escritura como el famoso NaNoWriMo, las cifras de publicación en este terreno ascienden vertiginosamente. Producto de esa descontrolada incontinencia creativa, la escritora norteamericana Gennifer Albin ha conseguido elaborar en Las tejedoras de destinos una historia de corte distópico que a primera vista podría pasar un tanto desapercibida para quien esté acostumbrado a oír hablar de este tipo de novelas, pero que en realidad resulta una lectura realmente interesante y que destaca entre otras apuestas similares por su gran originalidad, un atípico y bastante bien caracterizado repertorio de personajes o por su evidente ruptura con algunos de los tópicos más manidos del género. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce (hablando de relucir, no veas los impresionantes destellos que lanza la portada) y a pesar de sus magníficas intenciones, Las tejedoras de destinos no pasa de ser una obra que, al igual que muchas otras, termina quedándose a medio gas.

Nadie sabe por qué algunas jóvenes poseen ese don. Por supuesto, existen teorías al respecto. Que se transmite genéticamente. O que las chicas con mentalidad abierta pueden ver a su alrededor el tejido de la vida, en todo momento. Incluso que es un don que solo reciben las que tienen un corazón puro. Yo lo tengo claro. Es una maldición.

Como ya he dicho, el planteamiento del que parte Las tejedoras de destinos es bastante novedoso y todo lo que gira en torno a la ejecución de ese concepto despierta en el lector una inevitable fascinación. Nos encontramos en una sociedad presumiblemente futura, hermética, conservadora y autoritaria en extremo, donde las chicas son sometidas al llegar a cierta edad a una serie de exámenes que tienen como objetivo demostrar su valía o la ausencia de ella en los distintos departamentos en que se divide la Corporación. Por su extraordinaria habilidad en el arte de manipular a su antojo el tejido que conforma la realidad, Adelice Lewys tiene todas las papeletas para entrar a formar parte del exclusivo club de tejedoras que rigen las vidas, los recursos e incluso los pensamientos de toda la población, pero ni su familia ni la propia Adelice tienen el más mínimo interés en aceptar el destino que la restrictiva Corporación ha preparado para ella y harán todo lo posible por ocultar el magnífico don de la joven. Sin embargo, no hay conato de rebeldía que la Corporación no sepa aplastar, y en contra de su voluntad, Adelice tendrá que asumir y desempeñar lo mejor que pueda su papel como tejedora.
      A partir de entonces, seremos testigos de cómo Adelice irá aprendiendo todo lo que necesita saber sobre el manejo de su inusual destreza en medio de un ambiente opresor, restrictivo y que no deja rienda suelta al más mínimo acto de imaginación. Lo cierto es que Gennifer Albin ha sabido muy bien cómo recrear este tipo de atmósfera agobiante, competitiva y machista en el que se desenvuelve la novela, al igual que demuestra tener un repertorio amplio y bastante llamativo de ideas que lamentablemente la autora no ha conseguido explotar demasiado bien. En muchas ocasiones, esa notable falta de claridad en el desarrollo del mundo que nos propone Gennifer Albin eclipsa por completo el increíble potencial de la historia y transmite una incómoda sensación de vaguedad, imprecisión y desgana que entorpece la experiencia de adentrarse en sus atrayentes profundidades.

Mi mano se enreda en su pelo y la red tiembla a nuestro alrededor. El resto del mundo permanece inmóvil mientras nosotros nos movemos, deshaciéndonos el uno en el otro.

Afortunadamente, este "pequeño" escollo puede salvarse sin excesivas complicaciones echando un vistazo a la acertada caracterización de los personajes, entre quienes destacan la propia Adelice como protagonista, muy alejada de esta típica imagen de adolescente desquiciada, enamoradiza y desvalida que no sabe cómo manejar sus problemas y cuya mayor preocupación en la vida es encontrar un novio que la quiera. Aunque presente, la trama romántica de Las tejedoras de destinos no hace acto de aparición hasta bien entrada la novela, cuando ya hemos tenido oportunidad de familiarizarnos con la tozudez innata e irreprimible de Adelice, la inexplicable crueldad e introversión de Maela o el arrollador encanto masculino de Jost, uno de los pocos personajes varones que pululan por las páginas del libro y que tendrá un papel muy importante en el despertar amoroso de Adelice.
     Otra de las cosas que destacan de la novela es su ritmo pausado pero firme. Las tejedoras de destinos no es en absoluto un libro de acción, ni un libro que destaque precisamente por una vertiginosa vorágine de acontecimientos, pero todo cuanto sucede en ella está profundamente meditado y sirve a un propósito final que, aunque pueda parecer un tanto caótico u oportunista, os dejará gratamente sorprendidos. En definitiva, podría decirse que Las tejedoras de destinos es un libro fuera de lo común, una obra que tiene algunos fallos aparentemente intrínsecos al género juvenil, como por ejemplo su patente superficialidad, la escasa interacción entre personajes o ciertas decisiones argumentales poco menos que absurdas, pero que ha sabido acaparar por completo mi atención durante buena parte de su lectura y que de seguro nos depara una mejoría sustancial si la autora se toma más tiempo a la hora de exponer sus ideas en próximas entregas. Así pues, a poco que te gusten las historias futuristas, distópicas o impregnadas de un ligero toque romántico, Las tejedoras de destinos es un libro que está hecho para ti.

Puntuación

Las tejedoras de destinos


Reseña "Posdata: te quiero"

sábado, 4 de mayo de 2013

Título: Posdata: te quiero
Autora: Cecelia Ahern
Año de publicación: 2009
Género: Novela, romance, drama
Editorial: Zeta
Páginas: 448
PVP: 9.50
Hay personas que esperan toda la vida para encontrar a su alma gemela, pero ese no es el caso de Holly y Gerry. Se conocían desde el instituto, y sentían como si siempre hubiesen estado juntos. Podían acabar las frases del otro, e incluso cuando discutían lo hacían riendo.Holly pensaba que no podría vivir sin Gerry. Pero tres meses después de su muerte, recibe un misterioso paquete. Él le ha dejado una serie de cartas, en las que con ternura, sabiduría y humor, la anima a seguir adelante.

Opinión

Posdata: te quiero es uno de esos libros que tus amigas te recomiendan con mucho ímpetu por lo bonita que es la historia de amor, lo bonita que es la relación entre sus dos personajes principales, y la magnífica historia de superación del día a día de la protagonista que acaba de perder al amor de su vida. Pero lo cierto que aunque empecé la lectura con un gran entusiasmo -algo que hasta me sorprendió a mí misma- poco a poco uno se va dando cuenta de que la historia no es tan maravillosa como te habían contado. Tampoco es que fuese con las expectativas terriblemente altas, tenía ganas de leer el libro desde hace mucho tiempo y cuando lo vi en una edición limitada que prácticamente te lo regalaban no dudé en llevármelo por fin a casa para darle más adelante una oportunidad. Quizás no fue el momento adecuado para leer un libro como este, o quizás soy yo que ya no sé ni lo que quiero en esta vida, pero lo cierto es que Postada: te quiero fue perdiendo todo el atractivo de las primeras páginas a partir de la segunda mitad de la novela de una forma descomunal, hasta el punto de convertirse en casi una tortura (porque soy cabezota hasta el infinito y casi nunca me dejo un libro a mitad). 

Cuando Gerry muere el mundo de nuestra protagonista muere con él. Sin su marido, su alma gemela y su mejor amigo, sin su compañía y con su presencia todavía latente en la casa de ambos, Holly es incapaz de seguir viviendo sin Gerry. A través de los recuerdos de Holly y también el de sus amigos y familiares más cercanos, podemos hacernos una idea bastante nítida de cómo era Gerry y por qué todos lo querían tanto. Y es que si tuviera que quedarme tan solo con un personaje de toda la novela, un personaje que salvaría por encima de todos los demás, ése sin duda sería Gerry. Divertido, sarcástico, alegre, el alma de la fiesta y excelente amante y amigo, así era él. Y es que la pérdida de Gerry pero al mismo tiempo su constante presencia, la huella tan profunda que dejó en todos los personajes de Posdata: te quiero será sin duda uno de los pilares entorno al cual girará todo el resto, o lo que es lo mismo, el día a día de todos ellos sin él. Pero no hay que olvidar que la protagonista de la novela sigue siendo Holly, una Holly que es incapaz de salir de la cama y se suma en una terrible depresión durante cierto tiempo. Ya sea con la ayuda de sus dos mejores amigas o su familia, Holly poco a poco comenzará a aprender a vivir de nuevo. Y es que cuando pierdes a uno de los seres que más amabas en el mundo por muchas palabras bonitas que te digan, y que aunque sabes que son verdad nada tiene sentido. Sin embargo, el empujón más importante de todo el proceso será la llegada de un misterioso paquete por parte de su difunto marido, una serie de sobres, uno para cada mes del año, con una recomendación o un regalo, un recuerdo, un anhelo o un deseo, y lo más importante, un te quieroserá lo que Holly necesite para poder salir adelante.

Con un comienzo bastante prometedor y un estilo narrativo un tanto simple pero que era capaz de describir lo justo y lo necesario para hacernos a la idea del conjunto que nos quería presentar su autora, tengo que reconocer que la historia en sí hasta la primera mitad de la novela me gustó. La disfruté, hasta lloré como una magdalena con un pasaje en especial como no había llorado en mucho tiempo, pero a medida que vas leyendo y ves que las páginas desaparecen, y te das cuenta que no está cambiando prácticamente nada, el atractivo inicial que sentiste por la novela desaparece. Si al principio teníamos a una protagonista deprimida y cuyo comportamiento estaba justificado, cerca del final tenemos una protagonista que además se enfada con sus amigos por ser felices y por tener lo que ella nunca tendrá jamás con Gerry. Aunque es un comportamiento humano totalmente justificado -bajo mi punto de vista- llega un momento en que te cansas de tanta tontería. Por otro lado si nos fijamos en los personajes secundarios, aunque tienen su encanto -de nuevo, al principio de la novela- más adelante se convierten en un tópico típico andante y plano a más no poder y eso lo detesto. Por eso uno de los mayores problemas que tiene la novela es sin duda la caracterización de sus personajes, que es bastante poca por no decir nula. Otro problema y no menos importante, es que el día a día de todos los personajes no cambia mucho, por lo que al final tenía la sensación de estar leyendo el mismo capítulo por sexta, séptima y octava vez, pero con otro decorado y conversaciones ligeramente cambiadas. Siendo como os podéis imaginar una decepción bastante grande.

Sin embargo, y pese a todo lo que acabo de decir, el fondo de la novela me resulta bien llevado a cabo, y aunque no esté de acuerdo con la forma de presentar los sentimientos que genera la pérdida de un ser querido que tiene la autora, el mensaje me parece que quedó suficientemente claro a pesar de esos enormes baches que me encontré por el camino. Y aunque Posdata: te quiero no resultó ser la novela que me habían prometido desde el principio, tampoco puedo decir que fuese una pérdida de tiempo total, pues disfruté aunque sea la mitad del tiempo. Eso sí, aunque jamás pensé que en mi vida llegaría a decir algo así, me quedo con la adaptación cinematográfica llevada a cabo por Richard LaGravenese y la estupenda interpretación de Gerard Butler que hace de Gerry.

Puntuación

Posdata: te quiero

 
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