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Anita Brookner - Un debut en la vida

lunes, 22 de enero de 2018



Título original: A Start in Life
Traducción: Catalina Martínez Muñoz
Año: 1981
Editorial: Libros del Asteroide
Páginas: 232


Hoy día, las mesas de novedades parecen estar plagadas de «jóvenes promesas» que inician su carrera literaria a edades bien tempranas. Sin embargo, por muy notoria que sea su originalidad o frescura, la precocidad pocas veces puede competir contra la voz de la experiencia. El caso de Anita Brookner, prestigiosa escritora británica que en 1984 ganó el Man Booker Prize por su obra Hotel du Lac, demuestra que un debut tardío no es sinónimo de una trayectoria efímera. Al contrario, con más de una veintena de libros a sus espaldas, Anita disfrutó de un prolongado período creativo a pesar de que su primera novela, la que hoy nos ocupa, viera la luz cuando la autora tenía 53 años.

Teniendo en cuenta la enorme calidad de su obra, sorprende cuando menos el poco mimo que esta ha recibido en nuestro país. No obstante, como bien sabe la heroína de Brookner, hay cosas que solo se entienden con el paso del tiempo. «A sus cuarenta años, la doctora Weiss comprendió que la literatura le había destrozado la vida», es la rotunda y contundente afirmación con la que Anita Brookner nos presenta la historia de Ruth Weiss, una solitaria e introvertida profesora que se halla inmersa en la redacción de su tesis sobre las mujeres en la obra de Balzac. Para saber cómo puede alguien llegar a esa conclusión tan chocante habrá que esperar hasta el final de la novela, pues Brookner, tras una breve introducción, nos retrotrae hasta la infancia de Ruth en el barrio londinense de Oakwood Court.

Hija de un librero con no demasiado olfato para los negocios y de una histérica actriz cuya carrera languidece entre papeles de cada vez menor importancia, Ruth crece al amparo de los libros, educándose en los profundos dilemas morales que plantean las obras de autores como Tolstói, Dickens o Flaubert. Tras la muerte de su autoritaria abuela, Ruth es testigo de cómo el matrimonio de sus padres se desmorona, recayendo sobre ella la responsabilidad de mantener la familia unida cuando la convivencia se inclina hacia un inevitable colapso. Maggie Cutler, una incorregible e irónica viuda que los padres de Ruth contratan para que se ocupe de las tareas domésticas, y Anthea, una alocada amiga que hace las veces de consejera sentimental, se convierten en los pilares sobre los que se apoya Ruth en ausencia de otros referentes más sólidos. El egoísta infantilismo de sus padres, George y Helen, así como la negativa a resolver sus propios problemas, contrastan de forma cómica con la seriedad de Ruth, cuyo rito de paso a la madurez consiste en descubrir la abismal diferencia entre lo que ha aprendido de sus lecturas y lo que el mundo real tiene reservado para ella.

El desengaño, tanto vital como amoroso, es uno de los grandes temas que aborda Anita Brookner en esta obra, de ritmo pausado pero exquisita complejidad. Un debut en la vida es una fascinante novela de personajes que atraviesan el ojo clínico de la autora británica para revelarnos la devastadora fragilidad del romanticismo literario. Víctima de su abnegación, de su compromiso con las cargas familiares, las virtudes de Ruth terminan propiciando su declive personal, echando por tierra prometedores noviazgos y proyectos laborales de categoría. Sentirse identificado con su tragedia es casi un imperativo, una obligación inconsciente que nos hace admirar la capacidad de Brookner para intercalar el pesimismo que sobrevuela la historia con la luminosidad de su prosa. Caracterizada por su espíritu analítico, Un debut en la vida es una lectura sorprendente, enriquecedora y extrañamente divertida, como contar un chiste en un funeral. Por supuesto, no todo el mundo apreciará la retorcida satisfacción que se obtiene de soltar una carcajada en presencia de un cadáver. Para el resto, esta magnífica novela de Anita Brookner puede suponer un auténtico oasis de felicidad, un inesperado hallazgo que, lejos de destrozarte la vida, conseguirá hacerla más llevadera.


«En silencio, algunas tardes, con la cabeza apoyada en la mano, dejaba que el atardecer invadiera poco a poco su salita de estar y pensaba una vez más en la obra en la que se la había confiado un papel tan exigente».

PUNTUACIÓN: ★½ 

Ann Patchett - Comunidad

miércoles, 11 de octubre de 2017



Título original: Commonwealth
Traducción: Carmen Francí Ventosa
Año: 2016
Editorial: Alianza de Novelas
Páginas: 352
Valoración: ★★★½


Una de las cualidades más apasionantes de la literatura es su infinita plasticidad. Sí, su inagotable arsenal de recursos. Dame treinta segundos y te nombraré cien novelas que abordan la complejidad de las relaciones familiares desde perspectivas disjuntas. Sin embargo, lejos de extinguirse, la cantidad de posibles representaciones que se pueden hacer del ecosistema doméstico no hace sino multiplicarse con el tiempo. Ann Patchett, escritora norteamericana de libros como Bel Canto o El corazón de la jungla, entiende los lazos familiares como una forma de organización territorial. Una alianza casual de individuos con circunstancias comunes. Haciendo uso de una irresistible y vibrante inteligencia narrativa, Patchett transforma eso que mucha gente percibe como una unión perfecta e inseparable en algo que se puede volatilizar con un simple beso. Una traición imperdonable de los convenios y tratados previamente acordados por sus integrantes. 

La historia de Comunidad se abre con la controvertida disolución de dos matrimonios. De manera espontánea, Bert Cousins seduce a Beverly Keating en la fiesta del bautizo de su hija Franny. A partir de ese momento, los destinos de ambas familias quedarán entrelazados y los seis hijos (Franny y Caroline Keating, así como Cal, Holly, Jeanette y Albie Cousins) establecerán un inesperado vínculo de amistad, tan extraño como auténtico, que perdurará durante las cinco décadas posteriores. Patchett describe de manera demoledora sobre la desilusión intrínseca que sobreviene tras el divorcio y cómo este suceso tan traumático afecta de manera diferente a las vidas de cada personaje, trastocando su rutina y su estabilidad, imprimiendo una huella indeleble en sus personalidades, destruyendo por completo su fe en el futuro. No obstante, Ann Patchett traza además un interesante recorrido que trata de desentrañar las raíces mismas del afecto y cómo este puede provenir de las personas que menos nos imaginamos.

Aunque cada capítulo de Comunidad está narrado por diferentes personajes, Franny Cousins va convirtiéndose poco a poco en la piedra angular del relato. Su relación con el famoso escritor Leon Posen desemboca en una novela donde el autor vuelca las confesiones que Franny le hace acerca de sus hermanos, los recuerdos de la infancia y, en especial, un dramático episodio que tuvieron que afrontar de pequeños y cuyos detalles, años después, aún siguen tratando de esclarecer. Patchett reflexiona así sobre la tendencia humana a revisionar y modificar el pasado, no siempre de forma consciente, y el enorme efecto transformador de las historias que nos contamos a nosotros mismos. 

Pero, más allá de un argumento potente que la autora desarrolla de forma magnífica, lo que más sobresale de Comunidad es sin duda la arrebatadora viveza de sus personajes y la excepcional naturalidad de su prosa. Patchett narra con una gracilidad y un dominio de la escena sencillamente asombrosos. Salpica las páginas con detalles propios de una observadora sagaz, extendiendo sin prisas pero de manera firme las nudosas ramas de ese árbol genealógico que va uniendo y separando a los protagonistas. Comunidad es de esos libros en los que sumergirse en la psicología de los personajes produce, no solo un inmenso placer, sino una cálida y reconfortante sensación de familiaridad, de conexión, de empatía. Me ha parecido que la autora construye un soberbio edificio narrativo con admirable economía de medios, sin perder por el camino ni un ápice de fuerza ni sensibilidad. Un libro absolutamente recomendable que se encuentra, como habréis podido adivinar, entre los mejores que he leído este año.

Maggie O'Farrell - Tiene que ser aquí

viernes, 24 de marzo de 2017



Título original: This Must Be The Place
Traducción: Concha Cardeñoso
Año: 2016
Editorial: Libros del Asteroide
Páginas: 472
Valoración: ★★


Mi primer contacto con Maggie O'Farrell fue a través de una hoja de instrucciones. Un pequeño gran libro sobre cómo combatir temperaturas elevadas y borrascas domésticas. Ahora, la escritora británica regresa con una obra, su séptima publicada, que causa sensaciones allí donde está siendo leída. Y no es de extrañar, pues O'Farrell posee un prodigioso artefacto narrativo que disecciona y analiza de manera sobresaliente las más extrañas dinámicas familiares. El secreto de su éxito radica en su capacidad de adaptación. O'Farrell se mete en la piel de todo tipo de personajes en todo tipo de circunstancias, tan alejadas las unas de las otras como lo pueden estar Dublín y Nueva York en un mapa. 

En el caso de Tiene que ser aquí, la trama gira en torno a dos personajes unidos por el azar: por un lado, Claudette, una célebre actriz de Hollywood que se retiró de la vida pública tras protagonizar un escandaloso desencuentro con el director de su última película y que ahora no duda en apuntar con una escopeta a cualquiera que la apunte a ella con una cámara. Por el otro, Daniel, un apasionado profesor de lingüística que acarrea un turbio secreto sobre sus espaldas, algo terrible que sucedió veinte años atrás y que regresa a su vida para ponerla patas arriba. 

El matrimonio formado por estos dos personajes (el segundo para ambos) supone el terreno sobre el que O'Farrell construye su particular novela. Un edificio al que se van incorporando hijos, padres, amigos, compañeros de trabajo o incluso completos desconocidos. Narrada desde innumerables puntos de vista, utilizando diferentes formatos (hay un capítulo en el que la historia transcurre por medio de objetos ofertados en una subasta) y siguiendo una estructura completamente anárquica con incesantes cambios de espacio y tiempo, Tiene que ser aquí nos ofrece diversos destellos de lo que significa una vida en común para cada una de las partes implicadas. Perspectivas que a veces no coinciden, pero que siempre se complementan. Esta pluralidad narrativa, aderezada con ligeros toques de humor, enriquece y agiliza mucho la lectura de la novela, sobre todo porque sus capítulos no descansan los unos sobre los otros, sino que constituyen entidades únicas e independientes que van añadiendo sucesivas capas de significado (no siempre tan evidente) al conjunto.


«Es casi indescriptible el alivio que siento cuando me toca. Creo que nuestro idioma no tiene una palabra suficientemente generosa que sea capaz de expresar la euforia que me embarga al hundir la cara en su pelo, al zambullirme dentro de su abrigo y apretar su cuerpo contra el mío. ¡Qué redención, recibir amor! Cuando nos aman damos lo mejor de nosotros. No hay nada que pueda sustituirlo».


Por supuesto, no todos los personajes secundarios están igual de matizados ni todas las historias se resuelven con la misma contundencia, pero hay algo en el complejo entramado argumental de la novela que te impulsa a seguir leyendo aun cuando ciertos tramos no brillan demasiado. Quizá sea una cierta sensación de volatilidad, de que nada es como podría haber sido y de que nuestras existencias penden de hilos frágiles e invisibles sobre los que no tenemos ningún control. Al fin y al cabo, ¿qué determina el rumbo de nuestra vida sino un conjunto de decisiones no tomadas? ¿Qué es el pasado sino un saco de piedras en forma de acontecimientos?

Maggie O'Farrell reflexiona sobre estas y otras muchas cuestiones de manera soterrada, cediendo en todo momento las riendas al lector, cincelando la identidad de sus protagonistas a través de miradas ajenas, de experiencias que afectan, no tanto a ellos mismos, sino a personas de su alrededor. Adicciones, enfermedades crónicas, infertilidad, muerte, desamor... O'Farrell emprende un recorrido bastante amplio por el espectro de la experiencia humana y nos lega sus conclusiones por medio de un estilo sobrio, quizá demasiado, a medio caballo entre la esperanza y la resignación. Sin duda, O'Farrell ha apostado por un recurso tan interesante como complejo, siendo el resultado una novela curiosa y amena, pero un poco insatisfactoria, eso sí, para quien hayan leído otras obras de la autora. 

 
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