► Título: El cementerio de barcos
► Autor: Paolo Bacigalupi
► Saga: Ship Breaker #1
► Año: 2012
► Editorial: DeBolsillo
► Páginas: 352
► Precio: 9.95 €
► Autor: Paolo Bacigalupi
► Saga: Ship Breaker #1
► Año: 2012
► Editorial: DeBolsillo
► Páginas: 352
► Precio: 9.95 €
En la costa de lo que una vez fue el golfo de México, la gente sobrevive desguazando antiguos petroleros y buques mercantes, y malvendiendo sus piezas a las grandes empresas. Cable de cobre. Planchas de hierro. Chatarra. A veces aceite o incluso un bidón de petróleo. Son los tesoros que el joven Nailer y sus compañeros rescatan de los barcos varados en la playa. Es una profesión dura en un mundo duro y solo hay una manera de escapar de él: con un golpe de suerte. Y la suerte sonríe a Nailer el día que descubre un hermoso velero encallado en las rocas, una de esas naves con las que siempre ha soñado. Pero dentro hay una chica prisionera: si la mata, será rico; si la ayuda a regresar con los suyos..., comenzará la aventura.
Opinión
Aunque Paolo Bacigalupi es principalmente conocido por su multipremiada novela La chica mecánica, hace unos meses me inicié con el escritor leyendo la colección de relatos que publicó en su estreno la editorial Fantascy, una excelente antología que no solo disfruté muchísimo, sino que me demostró lo bien que se desenvuelve el autor norteamericano en el territorio de la narrativa breve. En esta ocasión, Paolo Bacigalupi regresa a mis manos con una historia impregnada de cierto sabor juvenil, pero que no pierde en ningún momento la profundidad y la amplitud de su visión, el gran carisma de sus personajes ni la devastadora carga crítica que suelen contener sus escritos. Y es que El cementerio de barcos, además de un libro trepidante, vertiginoso y aterrador en sus predicciones sobre el devenir de la sociedad humana, ha supuesto una oportunidad perfecta para conocer otros registros del autor y quedar igualmente embelesado gracias a su poderosa inventiva, haciéndose evidente cada vez más que Paolo Bacigalupi es una apuesta segura; un escritor muy interesante, totalmente versátil y que merece la pena probar lo antes posible.
El cementerio de barcos nos sitúa en un mundo post-apocalíptico donde la población superviviente se dedica sobre todo al tráfico de cobre, hierro, petróleo y otros materiales extraídos de los barcos que encallan en las costas alrededor del Golfo de México. El protagonista de esta historia es Nailer, un joven perteneciente a una de esas cuadrillas de adolescentes que se aventuran en el interior de las embarcaciones varadas y que en una de sus incursiones sufre un terrible accidente que casi le causa la muerte. Aunque al final consigue salir airoso del barco, Nailer parece destinado a continuar toda su vida entre montones de chatarra, sufriendo las brutales palizas de su padre alcohólico y drogadicto, sin esperanzas de futuro, esperando un repentino golpe de suerte que casi con toda seguridad nunca llegue a producirse. Sin embargo, la vida de Nailer experimentará un inesperado viraje cuando descubra entre las rocas de una playa cercana uno de esos extraños veleros de tan rara aparición. En su interior, una chica que se debate entre la vida y la muerte. Si la abandona, se hará rico. Si la devuelve a su lugar de origen, podría convertirse en una auténtica leyenda.
Si el argumento ya de por sí no te suena lo suficientemente atractivo, basta decir que Paolo Bacigalupi ha construido una impresionante novela que no hace más que crecer a medida que uno se adentra en ella. La descripción tan subrepticia y al mismo tiempo tan precisa que aquí se realiza sobre el mundo en el que viven los personajes consigue que el lector se involucre rápidamente con los paisajes desolados que envuelven la narración, que imagine un país corroído por el paso del tiempo donde las fuerzas de la naturaleza han conquistado de nuevo lo que era suyo, que sienta de manera muy viva el dolor, la angustia y la incertidumbre en sus propias carnes y que su interés por aprender más detalles acerca de las costumbres, los ritos religiosos o las supersticiones de la sociedad futura solo vaya en aumento.
Una de las cosas que más me ha gustado de El cementerio de barcos es que prácticamente no deja ni un segundo de respiro. Teniendo en cuenta el relativamente corto número de páginas que tiene la novela, sorprende la cantidad de cosas que ocurren en ella, la variedad de temas que se tratan (desde la azarosa relación de Nailer con su padre hasta los límites que puede alcanzar el instinto de conservación, pasando por cuestiones de índoles medioambiental como el desastroso cambio climático, la ambición desmedida de las petrolíferas, etc.) y que la historia fluya en todo momento con tanta naturalidad y un ritmo tan endiablado. El delicioso estilo de Bacigalupi, abundante en descripciones y tecnicismos, pero dotado también de una gran capacidad para capturar sensaciones, es otra de los aspectos más destacables de la obra y que de seguro contribuyen en gran manera a avivar el absorbente influjo de esta magnífica historia. Sincera, violenta, impredecible, frenética y acompañada de personajes memorables, construidos de forma excelente, El cementerio de barcos es desde luego una novela sumamente recomendable, una parada obligatoria para todos aquellos amantes de la ciencia-ficción ecológica o los escenarios futuristas donde la humanidad se ve abocada al desastre y en los que un pequeño grupo de jóvenes se convierten, una vez más, en todo un ejemplo de valentía, intrepidez y valores que en muchas ocasiones deberíamos imitar.
Nailer se encogió hasta hacerse un ovillo, alegrándose de poder sentirse a salvo por esa noche. Mañana sería distinto, pero el día de hoy había terminado bien. Mañana habría que afrontarlo sobre la marcha.
El cementerio de barcos nos sitúa en un mundo post-apocalíptico donde la población superviviente se dedica sobre todo al tráfico de cobre, hierro, petróleo y otros materiales extraídos de los barcos que encallan en las costas alrededor del Golfo de México. El protagonista de esta historia es Nailer, un joven perteneciente a una de esas cuadrillas de adolescentes que se aventuran en el interior de las embarcaciones varadas y que en una de sus incursiones sufre un terrible accidente que casi le causa la muerte. Aunque al final consigue salir airoso del barco, Nailer parece destinado a continuar toda su vida entre montones de chatarra, sufriendo las brutales palizas de su padre alcohólico y drogadicto, sin esperanzas de futuro, esperando un repentino golpe de suerte que casi con toda seguridad nunca llegue a producirse. Sin embargo, la vida de Nailer experimentará un inesperado viraje cuando descubra entre las rocas de una playa cercana uno de esos extraños veleros de tan rara aparición. En su interior, una chica que se debate entre la vida y la muerte. Si la abandona, se hará rico. Si la devuelve a su lugar de origen, podría convertirse en una auténtica leyenda.
Si el argumento ya de por sí no te suena lo suficientemente atractivo, basta decir que Paolo Bacigalupi ha construido una impresionante novela que no hace más que crecer a medida que uno se adentra en ella. La descripción tan subrepticia y al mismo tiempo tan precisa que aquí se realiza sobre el mundo en el que viven los personajes consigue que el lector se involucre rápidamente con los paisajes desolados que envuelven la narración, que imagine un país corroído por el paso del tiempo donde las fuerzas de la naturaleza han conquistado de nuevo lo que era suyo, que sienta de manera muy viva el dolor, la angustia y la incertidumbre en sus propias carnes y que su interés por aprender más detalles acerca de las costumbres, los ritos religiosos o las supersticiones de la sociedad futura solo vaya en aumento.
En la bahía, el Dauntless continuaba con las labores de carga, rodeado de olas y rayos de sol. Detrás de la embarcación, el mar azul se extendía hasta el horizonte, repleto de promesas.
Una de las cosas que más me ha gustado de El cementerio de barcos es que prácticamente no deja ni un segundo de respiro. Teniendo en cuenta el relativamente corto número de páginas que tiene la novela, sorprende la cantidad de cosas que ocurren en ella, la variedad de temas que se tratan (desde la azarosa relación de Nailer con su padre hasta los límites que puede alcanzar el instinto de conservación, pasando por cuestiones de índoles medioambiental como el desastroso cambio climático, la ambición desmedida de las petrolíferas, etc.) y que la historia fluya en todo momento con tanta naturalidad y un ritmo tan endiablado. El delicioso estilo de Bacigalupi, abundante en descripciones y tecnicismos, pero dotado también de una gran capacidad para capturar sensaciones, es otra de los aspectos más destacables de la obra y que de seguro contribuyen en gran manera a avivar el absorbente influjo de esta magnífica historia. Sincera, violenta, impredecible, frenética y acompañada de personajes memorables, construidos de forma excelente, El cementerio de barcos es desde luego una novela sumamente recomendable, una parada obligatoria para todos aquellos amantes de la ciencia-ficción ecológica o los escenarios futuristas donde la humanidad se ve abocada al desastre y en los que un pequeño grupo de jóvenes se convierten, una vez más, en todo un ejemplo de valentía, intrepidez y valores que en muchas ocasiones deberíamos imitar.










