"In my mailbox" es una sección nacida en Pop culture Junkie y que se extendió gracias a The story siren. Consiste en mostrar cada cierto tiempo los últimos libros adquiridos, ya sea comprados, regalados o enviados por parte de alguna editorial.
Una semana más, una hoja del calendario menos. Noviembre empieza como a mí me gusta, con un buen puñado de libros bajo el brazo. Aunque hice un pacto conmigo mismo en el que me comprometía a no adquirir más de lo estrictamente necesario, todos hemos aprendido estos últimos días que hay un truco detrás de cada trato. Lo reconozco, las brujas se han llevado este año mis buenos propósitos. ¿O será que la llegada del otoño ha disparado en mi interior algún tipo de mecanismo encargado de regular la voracidad lectora? Sea como sea, no perdamos más tiempo en presentaciones inútiles. Aquí tenéis los libros que me van a acompañar durante la recta final de este 2014:
1. El devorador de calabazas, Penelope Mortimer: Aunque el título y la temática del libro no tienen absolutamente nada que ver con la noche de Halloween, encuentro la novela de Mortimer el mejor modo de inaugurar este IMM porque existen cosas mucho más terroríficas que un puñado de espíritus furiosos. Y si no lo creéis, comprobad vosotros mismos en esta genial novela de la escritora británica hasta que punto la maternidad desenfrenada y el servilismo conyugal de su protagonista pueden convertirse en la peor de las pesadillas.
2. Tiempo de sembrar piedras, Tim Powers: Tras los recién publicados La fuerza de su mirada y Ocúltame entre las tumbas, Gigamesh publica esta breve colección de relatos que nos introducen en el delirante universo literario de Tim Powers. Romances bibliófilos, viajes espacio-temporales y multitud de criaturas legendarias sobrevuelan las páginas de esta antología, bastante recomendable para no iniciados en la narrativa del escritor estadounidense.
3. Galveston, Nic Pizzolatto: En tan solo ocho episodios, True Detective se ha convertido por méritos propios en serie de culto, objeto de veneración y efectivo reclamo publicitario. Por eso, no es de extrañar que la ficción televisiva de Pizzolatto permanezca unida a su debut literario aun cuando realmente no tengan nada que ver en muchos aspectos. Galveston ofrece una interesante visión del género noir que atrapa por su planteamiento, entretiene por sus personajes, pero no termina de convencer a quienes esperábamos algo más de un guionista cuya leyenda le precede. O le lastra.
4. Autoridad, Jeff VanderMeer: Imposible no haber oído hablar de Southern Reach a estas alturas. La entrega ecuatorial de esta fantástica trilogía nos resuelve algunas dudas que se plantearon en la primera parte, pero también siembra el terreno de nuevas e inquietantes cuestiones. Aprovechando que Aceptación sale a la venta la próxima semana, podréis leer la reseña de este libro de aquí a unos días.
5. El expreso de Tokio, Seicho Matsumoto: La literatura japonesa parece repartirse en nuestro país con exuberante sobreabundancia, por lo que ninguna editorial que se precie debería carecer en su catálogo de la correspondiente porción. En el caso de Libros del Asteroide, Matsumoto abre la veda con un clásico de intriga policíaca cuya combinación de elementos psicológicos, sociales y políticos "marcaron una nueva época en la novela negra japonesa".
6. El chef, Simon Wroe: Odio los programas de cocina. Con toda mi alma. Odio esa nueva oleada de pretenciosos críticos gastronómicos y odio ver la parrilla televisiva asfixiándose entre un montón de fogones que solo vienen a calentar contenidos ultracongelados. Sin embargo, la literatura siempre me ha parecido un medio necesario para aproximarme a todo aquello por lo que siento un rechazo visceral. ¿Y qué mejor que un chef retirado con ínfulas de escritor para sacar a relucir los trapos sucios de un pub británico donde los cuchillos vuelan entre plato y plato? La polémica está servida.
7. Los viajeros de la noche, Helene Wecker: Hay libros que recaen sobre ti como una maldición. Descubres su existencia por culpa de un asaltante que despliega sobre ti todos sus poderes sugestivos, anhelas su posesión a pesar de los terribles peligros a los que te expone, y una vez que lo tienes entre tus manos, solo quieres señalar al culpable y gritar: ¡tú! ¡fuiste tú quien me enseñó a soñar con ese gélido paisaje! Puede que el debut de Helene Wecker haya llegado más tarde que otros, pero sin duda se va a colocar entre las primeras posiciones de mi lista de próximas lecturas. ¿O es que conocéis a alguien que haya podido resistirse a los encantos de dos criaturas legendarias que llegan a Nueva York y entablan una imposible amistad? Pues eso.
8. Vestigios, Hugh Howey: Tras Espejismo y Desolación, Vestigios constituye la esperada conclusión de otra trilogía bastante conocida que nos empuja cientos de años en el futuro a un panorama ciertamente desolador. Mucho me temo que tanto especular sobre el ocaso de nuestra raza pueda precipitar ese final a todas luces inevitable. Mientras tanto, Hugh Howey nos ofrece una novela muy esclarecedora para hacer más llevadera -y verosímil- nuestra desaparición definitiva.
9. Canciones de amor a quemarropa, Nickolas Butler: Reseñado recientemente en el blog, el debut de Nickolas Butler es una historia dotada de una sensibilidad extrema, un ritmo ágil y un desarrollo tan elocuente como perfectamente equilibrado que ensalza el valor de la amistad, el amor y la vida en un entorno rural. Difícil no sucumbir ante la genialidad de su prosa y la demoledora credibilidad de sus personajes. Todo un must otoñal.
10. La noche de los judíos vivientes, Igor Ostachowicz: Inclasificable. Irreverente. Extrema. La noche de los judíos vivientes no es la típica historia de zombies ni un refrito sentimentaloide de novelas ambientadas en el Tercer Reich. De hecho, es la antítesis de lo típico en todos los sentidos interpretables. Creo estar en disposición de decir que no me he echado a la cara novela más rara en toda mi vida (y eso que van unas cuantas). Pero ya paro. Reseña pronto. Y ya sacaréis entonces vuestras propias conclusiones.
11. El heraldo de la tormenta, Richard Ford: Novela escogida para la última edición del Reto 10x10 que hemos organizado unos cuantos blogueros. Podéis conocer más detalles sobre esta iniciativa aquí, aunque ya os puedo adelantar que lo he terminado y que me ha parece un título bastante prescindible para lo que suele haber dentro del género al que se adscribe.
12. La verdad y otras mentiras, Sascha Arango: Otro debut literario, el de Sascha Arango, es una interesante mezcla entre comedia de enredos e investigación policial que juega constantemente con la paranoia del lector y altera su visión de los acontecimientos a medida que la verdad va imponiéndose en esta especie de juego narrativo. Sorprendente, adictiva y perfectamente desarrollada, aunque con un tercio final algo más irregular, es una lectura bastante recomendable.
13. Los vivos y los muertos, Joy Williams: Ella, Williams, apareció sin apenas hacer ruido para acabar trastocándolo todo. Para poner el mundo patas arriba y enseñarnos que todo lo aprendido no era más que un vil engaño consensuado por nuestros padres. Como los Reyes Magos o el Ratoncito Pérez. Los personajes que deambulan entre ambas esferas a lo largo del libro tampoco creen en misticismos infantiles ni patrañas perpetuadas generación tras generación. Joy Williams representa la ruptura, la pérdida de inocencia respecto al mundo que nos rodea y las leyes que lo rigen. Es ahí, en esa fractura, en esa falla que separa lo humano de lo ultraterreno, donde reside la absoluta genialidad de esta obra maestra que se ha convertido de pleno derecho en una de las mejores lecturas del año. Y está aquí, de vuelta. Reclamando su trono para reinar sobre el resto de la manada.
Y una vez más, hasta aquí llega el IMM de hoy. ¿Habéis tenido la oportunidad de leer alguno de estos libros? ¿Cuáles son los que más os llaman la atención? Nos vemos en la próxima entrega de In my mailbox.
































