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Reseña "Y por eso rompimos"

jueves, 30 de mayo de 2013

Título: Y por eso rompimos
Autor: Daniel Handler
Año de publicación: 2013
Género: Novela, juvenil, romántica
Editorial: Alfaguara
Páginas: 360
PVP: 16.95 €
ISBN:  9788420413273

Y por eso rompimos es la historia de una ruptura; una historia de amor con sabor agridulce que nos lleva a los lugares más intensos y románticos de la relación entre Min y Ed, pero también a los instantes de incomprensión que han acabado con su historia de amor. Min está de camino a casa de Ed, lleva una caja en sus brazos; una caja repleta de todos esos buenos y malos momentos que han marcado su relación. Una relación tan real como la vida misma. La historia de Min y Ed podría ser la tuya…

Opinión

Independientemente de sus buenas o malas críticas, he aquí un libro del que ha hablado muchísima gente por todo el mundo, un libro que ha conseguido acaparar la atención de no pocos lectores bajo la misma manida premisa de siempre: no has leído nada igual. En este caso, la supuesta diferencia radica en que la novela de Daniel Handler, autor bastante conocido en tierras estadounidenses y que ha escrito numerosas obras bajo el seudónimo de Lemony Snicket, constituye un relato de desamor sincero, descarnado y emocionante, una sorprendente carta de despedida que, a modo de confesión sin tapujos, pretende ahondar en las razones que llevaron a la protagonista a romper con su novio después de dos meses mal contados de relación. Lo cierto es que a primera vista el argumento me llamó poderosamente la atención, pues se aleja bastante de lo que se suele encontrar en el género durante los últimos tiempos y además cuenta con el añadido de estar maravillosamente ilustrado por los estupendos dibujos de Maira Kalman. Ahora bien, teniendo Y por eso rompimos todos los ingredientes para convertirse en una lectura memorable, ¿por qué me he llevado una decepción tan tremenda?


El ruido sordo y hueco lo ha producido la caja, Ed. Eso es lo que te dejo. Voy a tirar la caja entera de nuevo en tu vida, Ed, cada objeto tuyo y mío. Voy a tirarla en tu porche, Ed, aunque es a ti a quien estoy tirando.

La historia de Y por eso rompimos gira en torno a esta enorme caja en la que Min ha ido acumulando pequeños recuerdos de su relación con Ed, una caja repleta de artilugios en apariencia insignificantes que un buen día aparece en la puerta del joven, junto a una extensa nota gracias a la cual podremos ser testigos de a santo de qué viene tanto drama. Aunque la novela de Handler tiene un comienzo ciertamente prometedor, en el momento en que vamos conociendo cada vez más detalles de los protagonistas, bajo qué circunstancias se conocieron y cómo se desenvuelve espantosamente mal la trama, todo cuanto en un principio prometía ser una alarde de originalidad se convierte en un infumable pastiche adolescente que no tiene ni pies ni cabeza, lo mires por donde lo mires. No sé si lo ha hecho a propósito, pero Daniel Handler ha conseguido construir los protagonistas más horrorosos, irritantes e insustanciales que he tenido el placer de conocer en mucho tiempo. 
      No es solo que Min, una chica que podría considerarse atractiva, interesante y culta en cualquier otro contexto caiga perdidamente enamorada a las primeras de cambio del chico malote, despreocupado y problemático que juega en el equipo de baloncesto del instituto, sino que a medida que avanza la novela, será capaz de rebajarse hasta extremos insospechados con tal de preservar el poco amor que le pueda demostrar un tipo como Ed, haciendo caso omiso de su mejor amigo Al (A.K.A. "el pagafantas"). Esta destructiva relación que existe entre los protagonistas (aún sigo buscando a alguien que me pueda explicar cómo dos personas radicalmente opuestas pueden acabar juntas en un santiamén) es la definición más exacta de inverosimilitud, ridiculez y hastío que a día de hoy se me ocurre. Los diálogos son torpes, repetitivos, inconexos y en muchos momentos, sencillamente absurdos, repletos de interjecciones innecesarias, silencios incómodos y vacíos narrativos que tienden a prolongarse hasta el aburrimiento más supino: una demostración cuando menos ejemplar de cómo rellenar páginas y paginas de palabras sin llegar a decir nada en absoluto.


Al solo sacudió la cabeza, probablemente porque yo estaba sonriendo, supongo. Supongo que sonreía, una vez terminada la fiesta y con estas chapas de botella ardiendo en mi bolsillo. Tómalas, Ed. Aquí están. Te devuelvo la sonrisa y aquella noche, te lo devuelvo todo.

Además de la esperpéntica relación amorosa que le sirve como premisa, Y por eso rompimos se caracteriza por su alto contenido en referencias cinematográficas (aunque sean inventadas), rasgo que muchas veces sirve como hilo conductor del argumento cuando el resto de bazas con las que cuenta la novela se derrumban estrepitosamente ante nuestro creciente e imparable estupor. Sin embargo, no todo son reproches para la obra de Handler: hay ciertos momentos en los que la prosa del autor resulta llamativa, evocadora e impregnada de cierto punto amargo que refleja muy bien las perversas intenciones de Min, así como su acuciante acidez e ironía. También me ha gustado bastante el modo en que la novela consigue reflejar ese grado de complicidad que alcanzan dos personas cuando surgen sentimientos entre ellas y cómo los gestos más cotidianos cobran un significado especial e íntimo, pero es recordar que estamos hablando de dos niñatos de quince años revolucionados por las hormonas y se me escapa todo el sentimentalismo por el desagüe.
     Lo bueno de Y por eso rompimos es que casi la mitad de las páginas están ocupadas por los radiantes y coloridos bocetos de Maira Kalman (la del preservativo antes y después de abrirlo no tiene desperdicio), con lo cual la agonía de asistir al desenlace de la historia protagonizada por Min y Ed es un poco más llevadera, si tal cosa es posible. En serio, qué tortura. Esperaba encontrar un libro refrescante, inolvidable y absorbente, pero con lo que me he topado al final ha sido una obra empapada de clichés, poco estimulante, falta de ritmo, una historia sin alma y rayana en lo insoportable. Querido Daniel Handler, no supiste aprovechar el inmenso potencial que ofrecía el argumento de tu novela, te dejaste llevar por una infinidad de irrisorios dramas juveniles, creaste un dúo de protagonistas dignos sucesores de Pimpinela y una serie de personajes secundarios totalmente desdibujados, carentes de interés. Y la verdad es que por eso rompimos.

Puntuación

Y por eso rompimos


Reseña "Helen no puede dormir"

jueves, 18 de abril de 2013

Título: Helen no puede dormir
Autor: Marian Keyes
Año de publicación: 2013
Género: Novela, misterio, drama
Editorial: Plaza & Janés
Páginas: 528
PVP: 19.90
ISBN: 9788401354199

Helen Walsh no cree en el miedo -es un invento de los hombres para conseguir los mejores puestos y más dinero-, pero lo que no puede negar es que el mundo se está desplomando a su alrededor. Es detective privado y tiene cada vez menos trabajo, la van a desahuciar de su piso y ahora vuelve a encontrarse con todos sus demonios. Y uno de ellos es Jay Parker, un ex novio encantador, aunque nada fiable, que le pide que localice a un cantante desaparecido. En cinco días, Wayne Diffney tiene que tocar en un concierto muy importante, pero se ha esfumado sin dejar rastro. La relación de Helen y Jay acabó tan mal que ella se pone enferma solo con oír su nombre. Además, ahora tiene un nuevo novio, Artie Devlin, muy considerado y muy sexy, y con quien se lleva de maravilla... Si no fuera por su ex mujer, que siempre está por casa, y por su hijo, que odia a Helen... Pero ella nunca obedece las reglas, ni siquiera las suyas propias, y su peor enemigo está en su propia cabeza.

Opinión

A estas alturas de la vida no es necesario recordar que soy fan absoluto e incondicional de Marian Keyes. Esta escritora irlandesa, considerada una de las autoras más importantes del género chick-lit, cuenta con más de una decena de novelas a sus espaldas, entre ellas la que inauguró mi participación en este blog, la insuperable Un tipo encantador o el estupendo (aunque también algo irregular) ciclo de novelas conocido como la saga de las hermanas Walsh, larga etapa que el año pasado cerraba Marian Keyes publicando el libro que tiene como protagonista a la benjamina de este extravagante clan familiar. Lo cierto es que, como viene siendo habitual cuando se trata de Marian Keyes, esta novela me ha producido sentimientos tan fuertes como contradictorios. Por un lado, es imposible negar que me lo he pasado en grande leyendo la estremecedora historia de Helen, he vuelto a emocionarme con el inconfundible estilo de la autora y su refrescante jovialidad, he visto cómo las páginas del libro me iban arrancando una carcajada tras otra sin que apenas pudiera hacer nada por evitarlo y he suspirado en más de una ocasión recordando los buenos momentos que me ha hecho pasar esta mujer con sus novelas, pero también he de reconocer que las impresiones finales sobre Helen no puede dormir no se corresponden con la de una obra tan transgresora, sorprendente o emotiva como lo han sido sus anteriores trabajos, sino con la de una historia que a veces peca de caótica, superficial y demasiado deshilvanada, que no está a la altura de lo mucho que puede ofrecernos Marian.

Me asaltó la terrible ocurrencia de que la culpa de que no tuviera amigos fuera mía. Puede que, como decía Rachel, estuviera tarada. ¿Por qué no podía ser una persona normal e ir a las reuniones de antiguos alumnos en lugar de sentir que antes preferiría rociarme con gasolina y prender una cerilla?

Helen no puede dormir narra la ajetreada vida de Helen Walsh, la más pequeña de quinteto irlandés formado por Claire, Margaret, Rachel, Anna y la propia Helen, después de que el banco la echara de su pequeño piso por atrasarse con los pagos de la hipoteca. Sin trabajo, sin dinero, sin perspectivas de que su situación económica mejore y sin ningún lugar al que ir excepto a casa de sus padres, Helen se siente aterrorizada por lo que le pueda deparar el destino en un futuro cercano, sobre todo teniendo en cuenta que su vida sentimental tampoco es que esté atravesando un buen momento. Aunque Artie es un hombre excepcional, atractivo y abnegado padre de familia, el incesante contacto que todavía mantiene con su ex mujer y las constantes rencillas que surgen entre Helen y el hijo adolescente de Artie no permiten que la relación siga avanzando. Sin embargo, el negro panorama de Helen parece esclarecerse un poco cuando Jay Parker, anterior novio de la pequeña Walsh, le ofrece investigar la inexplicable desaparición de un famoso cantante de rock que pretendía regresar a los escenarios con su antigua banda.
      Aunque en un primer momento a Helen la idea de investigar un caso de tales características le parece de todo menos apetecible, la elevada suma de dinero que supondría encontrar al escurridizo Wayne Diffney termina por convencer a Helen de que no le queda otra opción. A partir de ese momento dará comienzo la odisea particular de Helen Walsh, consistente en recabar toda la información posible sobre el desaparecido cantante, entrevistar a su exclusivo entorno cercano e indagar en sus pertenencias personales en busca de pistas, aun cuando los métodos empleados no sean siempre los más legales. En resumen, la trama detectivesca de Helen no puede dormir es el eje principal en torno al que gira la novela, es la parte que entronca las diferentes líneas en que se divide el argumento y que nos permiten ahondar poco a poco en el atribulado pasado de Helen, repleto de dolor, lágrimas y pensamientos de suicido que resumen a grandes rasgos la traumática depresión en la que se sumió nuestra protagonista.

Tanto Claire como Judy tenían vidas tremendamente ajetreadas. La multitarea era un arte para ellas: utilizaban los segundos muertos de un semáforo en rojo para frotarse las pantorrillas con toallitas bronceadoras, respondían correos electrónicos desde la butaca del cine y hacían cupcakes de terciopelo rojo a medianoche mientras sus hijas adolescentes las llamaban "viejas brujas". 

Con sensibilidad, ternura y conocimiento de causa, Marian Keyes habla sobre la depresión como lo que realmente es, desdramatizando los aspectos más crudos de la enfermedad pero sin perder nunca la seriedad que le caracteriza cuando trata sobre temas tan delicados. Me ha gustado mucho el punto de vista que se ofrece en la novela sobre los enfermos de depresión y sobre los desequilibrios psicológicos en general, aunque también recalco que en comparación con otras novelas suyas, en esta ocasión el análisis pormenorizado de las causas, los efectos y los posibles tratamientos se ha quedado en un nivel muy poco profundo. Aunque eso no es ni mucho menos lo único que he echado en falta de la novela. Creo que el argumento principal de Helen no puede dormir ha absorbido por completo el espíritu desenfadado y apasionante de Marian Keyes, dejándome con la sensación de que la parte detectivesca ocupa sin merecerlo un lugar que le corresponden a otros aspectos más interesantes como el delicado noviazgo de Helen y Artie, la creciente tensión sexual no resuelta entre ella y Jay o los motivos que acabaron de forma abrupta con la relación entre nuestra excéntrica investigadora privada y su amiga Bronagh.
    Por otra parte, esto es algo que solo notarán quienes hayan leído a Marian Keyes con anterioridad y estén familiarizados con esa maravillosa mezcla entre drama y comedia romántica que suele ser el leit motiv de la escritora irlandesa. El resto de lectores encontrará en Helen no puede dormir una novela francamente divertida, ingeniosa, descarada e inteligente, además de conmovedora, una arriesgada apuesta en la que Marian combina su innegable talento narrativo, un concienzudo proceso de documentación y esa vitalidad intrínseca que desprenden todas y cada una de sus obras para regalarnos un fantástico libro que, si bien no es de lo mejor que nos ha deparada la carrera de la autora, cumple perfectamente con sus objetivos; a saber, entretener con su carisma innato, hacernos reflexionar sobre la fragilidad de la vida y despertar en nosotros los sentimientos más insólitos. Al final, qué bonito ha sido reencontrarse con la pluma de Marian Keyes. Y qué triste saber que los Walsh no tiene más hijas que se dejen caer por nuestras estanterías.

Puntuación

Helen no puede dormir


Reseña "Scarlet"

domingo, 3 de marzo de 2013

Título: Scarlet
Autora: Marissa Meyer
Año de publicación: 2013
Género: Novela, juvenil, ciencia ficción
Editorial: Montena
Páginas: 478
PVP: 16.95
ISBN: 9788484418924


Hace dos semanas la abuela de Scarlet desapareció sin dejar rastro. Ella sospecha que la han secuestrado, así que cuando la policía renuncia repentinamente a seguir con la investigación, toma la decisión de continuar la búsqueda por su cuenta, aunque esto implique introducirse en los bajos fondos de su ciudad... Allí tropieza con Wolf, un feroz luchador callejero que quiere ponerle las cosas difíciles. Pero Scarlet no es el tipo de chica que se amedrenta ante un matón, por muy atractivo que sea, así que, cuando se da cuenta de que él puede ser la única conexión con los secuestradores de su abuela, no dudará en pedirle ayuda.
Juntos deberán sumergirse en el oscuro y peligroso mundo de la mafia. Y descubrirán que su historia está irrevocablemente unida a la de una cyborg, llamada Cinder, que se encuentra en busca y captura en todo el planeta.

Opinión

Muchas veces a los lectores de nivel avanzado (entendiéndose como tales a todos aquellos que acaban un libro y ya tienen empezado el siguiente) se nos gasta la boca reclamando originalidad, innovación y sorpresas en cada nueva novela que pasa por nuestras manos, pero curiosamente luego resulta que los títulos más exitosos casi siempre suelen ser revisiones, remakes, retellings y en general, cualquier palabra que empiece por re-, que consisten en destrozar tomar un gran clásico de la literatura o un cuento popular como punto de partida y dejar que la pluma de escritor corra libremente por las páginas. Pues bien, con una serie de cuatro libros denominada las Crónicas lunares, la autora estadounidense Marissa Meyer se suma al carro de las segundas oportunidades versionando historias tan conocidas por el gran público como la Cenicienta, Caperucita roja, Rapunzel o Blancanieves, trasladándonos en el proceso a un escenario futurista y desolado por el insostenible aumento de la población, enfermedades de difícil remedio, un gobierno excesivamente controlador y la constante amenaza de una invasión enemiga. A pesar de mis reticencias iniciales, descubrí en Cinder, primera entrega de esta particular tetralogía, una novela refrescante, rompedora y entretenida, aunque altamente previsible y mejorable en muchos aspectos, pero lo cierto es que me gustó lo suficiente como para querer embarcarme en la lectura de Scarlet, su continuación inmediata. Afortunadamente, la decisión ha merecido la pena.

No era la primera vez que Scarlet oía un lobo salvaje merodeando por los campos que rodeaban las granjas, en busca de una presa fácil.
    Sin embargo, nunca un aullido le había producido un escalofrío como aquel.

En este segundo libro conoceremos a Scarlet, una joven pelirroja y decidida que desde la misteriosa desaparición de su abuela ha tenido que tomar las riendas del negocio que ambas llevaban, cultivando hortalizas en la granja familiar y repartiéndolas por los comercios de la zona en una especie de nave. Las incesantes pesquisas llevadas a cabo por la policía no han conseguido esclarecer las causas de la repentina marcha de su abuela, por lo que no tienen más remedio que cerrar el caso y suponer que la desaparición de Michelle Benoit ha sido totalmente voluntaria. Sin embargo, Scarlet conoce lo suficiente a su abuela como para saber que ella nunca se iría de su lado sin ningún tipo de explicación, dejándola en la más absoluta soledad, carcomida por la incertidumbre y las dudas, así que decide emprender su propia e infructuosa búsqueda basándose en la hipótesis de que ha debido de ser secuestrada con el objetivo de sonsacarle información de gran relevancia. En su camino se topará con Lobo, un taciturno y misterioso luchador de taberna que se gana la vida participando en peligrosos combates y que por motivos no del todo claros a primera vista, está dispuesto a echarle una mano a Scarlet con el asunto de su abuela. Por otro lado, Scarlet retoma la historia de Cinder justo donde se quedó al final del libro que lleva su nombre, con la escurridiza ciborg convertida en una importante fugitiva política que de no entregarse a las autoridades, puede acarrear la completa destrucción de su comunidad.

El luchador se dio la vuelta, agachó la cabeza en un gesto semejante a una disculpa y se dirigió a la salida arrastrando los pies. Cuando pasó por su lado, Scarlet no pudo evitar pensar que, a pesar de todas las señales de ferocidad, no parecía más amenazador que un perro al que acababan de regañar.

Aunque pueda parecer que estas dos historias no tienen nada en común, a medida que avanzan las respectivas tramas descubriremos que los caminos de Cinder y Scarlet irán estrechándose progresivamente mientras los niveles de acción, drama y adrenalina se disparan de forma vertiginosa. En ese sentido, Scarlet me ha parecido una novela mucho más lograda y con mayor capacidad para mantener la atención del lector en todo momento, pues combina con gran acierto las escenas más trepidantes con otras más pausadas que sirven para desarrollar el resto de arcos argumentales, todo ello sin romper el dinamismo característico de la novela. También he notado un estilo más depurado y fluido, sin grandes pretensiones estilísticas ni artificios técnicos, pero dotado con una gran capacidad para describir situaciones, escenas y personajes de forma vívida en apenas unos cuantos trazos.
  Scarlet, al igual que Cinder, es una protagonista que destroza los estereotipos. Tiene gancho, es tenaz y a pesar de estar sujeta a las irresistibles leyes de la atracción, sabe determinar sus prioridades y no permite que el amor empañe su visión de la realidad. Tal es el parecido entre ambas jóvenes, que a menudo me da la sensación de que son completamente intercambiables. Y es que si algo he echado en falta tanto en Cinder como en Scarlet es un poco de mayor profundidad en los personajes, un poco más de introspección personal y no tantas persecuciones, tiroteos y escapadas nocturnas que en su justa medida están bien, pero que en exceso terminan distrayendo. Una de las cosas que me han gustado de Scarlet es que la autora ha corregido la previsibilidad de la que pecaba su anterior entrega, además de que no esté ambientada en Estados Unidos, para variar. Sin embargo, aun considerando a Scarlet una muy digna sucesora que mejora bastantes  defectos que vi en Cinder, me hubiese gustado que Marissa Meyer se hubiera tomado algo más de tiempo en explorar el fantástico universo en el que se ambientan estas Crónicas Lunares y que los capítulos protagonizados por Cinder no fuesen tan repetitivos ni estuviesen tan centrados en recordar lo que pasó en el primer libro, dejándonos con todo el meollo de la historia listo para ser digerido en la tercera parte tras un clamoroso cliffhanger de esos que te dan ganas de gritar. A pesar de todo, Scarlet supone una lectura muy agradable, más que recomendada si te gusta el género juvenil, una apuesta diferente, rompedora y que se inspira de manera sorprendente en uno de los cuentos más célebres del imaginario colectivo, donde las abuelas no son tan desvalidas como aparentan y en el que hasta los lobos tienen su corazoncito.

Puntuación

Scarlet



Reseña "Mystic city. La ciudad del agua"

lunes, 11 de febrero de 2013

Título: Mystic City. La ciudad del agua
Autor: Theo Lawrence
Año de publicación: 2013
Género: Novela, juvenil, romántica
Editorial: Montena
Páginas: 432
PVP: 15.95
ISBN: 9788415580430

Aria Rose, descendiente de una de las familias más poderosas de Nueva York, es incapaz de recordarlo. Recuerda casi todo lo demás. Pero nada de Thomas. Su prometido. Un Foster. Y odiar a los Foster es parte de lo que significa ser un Rose.
Peor aún: su historia de amor, que tanto recuerda a la de Romeo y Julieta, ha encandilado a la ciudad. Y es tremendamente conveniente, porque pondrá punto y final a las disputas entre ambos clanes y facilitará el triunfo del candidato del poder en los próximos comicios.
Sin embargo, Aria Rose alberga dudas.
Buscando respuestas, llegará a las partes prohibidas de la ciudad, donde viven las masas oprimidas. Y Hunter, un rebelde que tiene la llave para abrir la puerta a su pasado.
Lo que juntos van a descubrir tendrá enormes consecuencias...

Opinión

Mira que hay parejas famosas en la historia a las que se puede rendir un homenaje, pero no, siempre nos tenemos que conformar con Romeo y Julieta como si la tragedia perpetrada por Shakespeare hace ya varios siglos fuera el paradigma de las relaciones románticas al que todo ser humano que se precie debe aspirar. ¿Para cuándo una novela juvenil protagonizada por dos jóvenes criminales perseguidos por la justicia a lo Bonnie y Clyde? Dejando a un lado este breve y totalmente innecesario inciso, el próximo 14 de febrero (para más inri) se pone a la venta la próxima novedad de Montena, una sugerente historia de amor entre miembros de dos familias rivales ambientada en el Nueva York del futuro, una especie de Venecia norteamericana en la que sus habitantes viven anegados en la más absoluta miseria o refugiados en encumbradas fortalezas de hormigón desde las que observan la decadencia de las clases bajas.
    En medio de esta poco intrincada tesitura social nos encontramos con Aria Rose, joven bella y privilegiada inmersa en pleno proceso de recuperación de una sobredosis que le dañó la memoria, y Thomas Foster, chico igualmente bello y privilegiado que a pesar de la enconada enemistad que durante generaciones ha enfrentado a su familia con los Rose, está dispuesto a sacrificarlo todo por estar con la mujer que ama. Sin embargo, Aria no recuerda prácticamente nada de su relación con Thomas y lo único que sabe con certeza es que su matrimonio no es más que una estrategia política concebida para unir a las dos familias contra una amenaza en común: Violet Brooks, líder indiscutible de la clase mística que pretende arrebatarles el poder en las inminentes elecciones y erradicar de una vez por todas el control y la opresión a la que se ven sometidos los místicos por culpa de sus poderes sobrenaturales.

-Es una comida de chicas. Si vinieses con nosotras, sería... una comida de chicas con un chico.
-Puedo ser una chica -dice Kyle-. Me limitaré a fingir que no tengo sentido común y lloraré todo el rato sin motivo.

Lo cierto es que el planteamiento de Mystic City es cuando menos llamativo y las primeras páginas de la novela nos presentan un universo atrayente, mágico y dotado de múltiples posibilidades narrativas, por no decir que durante un buen puñado de capítulos la protagonista de Mystic City me pareció mucho más interesante, madura y decidida que la mayoría de pánfilas adolescentes que suelen pulular por este tipo de novelas. Por eso, es una lástima que a partir de una primera parte del libro bastante prometedora, tanto la historia, los personajes como la verosimilitud de la trama vayan degenerando en un estupor absoluto, sobre todo a raíz de la aparición de Hunter, un chulazo místico, rebelde, misterioso y terriblemente encantador que más que fascinación, despierta un sopor inaguantable. Y como no podía ser de otra manera, para completar un triángulo amoroso terriblemente desacertado e insulso, Aria cae perdidamente enamorada de su cara bonita, su hiperdesarrollada musculatura y un aire de artista solitario que provoca acidez estomacal, demostrando así su enorme superficialidad y el sinsentido característico de la obra. Con la protagonista de esta novela (y con la historia en general) he pasado del amor al odio en menos de lo que se tarda en decir "uau", expresión que como tantas otras, se repite hasta el hastío. Aunque este no es ni mucho menos el único punto negativo de Mystic city, pues en vista de las enormes dificultades que tiene la novela de Theo Lawrence a la hora de conservar el interés que haya podido despertar en el lector, las reiteraciones constantes, lo predecible que es todo y las malogradas referencias al Opus magnum de Shakespeare, se puede decir que el autor estadounidense no es que tenga muchos recursos como escritor.

No todo el mundo está contento con los cambios, por supuesto. Se han producido pequeñas protestas en ambos lados entre aquellos que tratan de mantener las cosas como siempre han estado: separadas. "Nada bueno puede salir de esta unión -dice una fuente anónima cercana a los Foster-. Acuérdense de mis palabras."
Solo el tiempo lo dirá. Pero por ahora, celebrémoslo.

En definitiva, Mystic City pertenece a ese gran subgénero novelístico de ideas desaprovechadas al que van a parar buena parte de las novelas juveniles actuales. No esperes encontrar en este libro otra cosa que no sean romances disparatados, irrisorias intrigas políticas que no van a ningún sitio, un elenco de personajes completamente planos, maniqueos y absolutamente prescindibles, un estilo poco descriptivo, monótono y falto de ritmo y un final que no pude calificarse de otra forma que de intento desesperado por sorprender al lector, quien tras 400 páginas arrastrando un desinterés creciente por lo que pueda ocurrir en los últimos compases de la historia, solo puede asistir incrédulo a un escenario cargado de acción, disparos, giros argumentales inverosímiles e incongruencias de última hora que quizá no resulten tan alarmantes para quienes estén acostumbrados a ellas. Aunque el mayor pecado de Mystic City, sigue siendo a mi parecer su débil construcción argumental, la incomprensible falta de información sobre el aspecto más interesante de la novela: los místicos. ¿Qué son exactamente? ¿De dónde procede su poder? ¿Por qué no ha encontrado el autor una forma mejor de describir sus efectos que un manojo de "espaguetis de color verde"? Estas y otras muchas cuestiones se quedan desgraciadamente en el tintero, quizá a la espera de ser desveladas en la siguiente entrega de esta (otra más) trilogía romántica con tintes ligeramente fantásticos. Aunque, visto lo visto, no sé si voy a tener paciencia para descubrir las respuestas. 

Puntuación

Mystic city. La ciudad del agua


Reseña "El coraje de Miss Redfield"

miércoles, 16 de enero de 2013

Ana R. Cañil es cuando menos, una mujer polifacética. Periodista, colaboradora en televisión, ensayista y ahora también escritora de novelas. En 2011 aterrizó en las estanterías de nuestro país Si a los tres años no he vuelto, una impactante y conmovedora historia sobre bebés robados ambientada en  la turbulenta época de la posguerra española. Un año después, la escritora madrileña continúa su andadura literaria con  una novela que comparte ciertas similitudes con aquella primera obra que tan buenas críticas cosechó, pero que dista mucho de ser una novela repetitiva o convencional. Sin grandes pretensiones ni artificios narrativos, El coraje de Miss Redfield es una novela ciertamente entretenida, una bonita historia de amor, intriga y política que nos introduce de lleno en el ajetreado mundo de una niñera inglesa.

Título: El coraje de Miss Redfield
Autor: Ana R. Cañil
Año de publicación: 2012
Género: Novela, histórica, romántica
Editorial: Espasa
Páginas: 308
PVP: 19.90
ISBN: 9788467008821

Sinopsis

Una fría mañana de 1962, Elsa Redfield llega al palacete de la duquesa de la Peñalara para trabajar como nanny del más pequeño de los nietos de la aristócrata.
Bajo su apariencia austera, competente y serena, Elsa esconde un alma temperamental y sensible. A su pesar, la joven tendrá que involucrarse en los asuntos de la familia Peñalara, que oculta terribles heridas bajo su deslumbrante apariencia.
Y sin ella quererlo, se verá arrebatada por una inesperada pasión...

Opinión

A decir verdad, la nueva novela de Ana R. Cañil ha sido una agradable sorpresa que conjuga dos de los géneros literarios que menos me atraen, novela histórica aderezada con salpicaduras de romanticismo, en un producto razonablemente bueno que va más allá de las apariencias. El coraje de Miss Redfield nos cuenta la historia de Elsa, una joven nanny cuyos servicios son requeridos por una familia española de elevada posición social en una época marcada por el franquismo, las secuelas de la posguerra y una serie de acontecimientos políticos que atrajeron las miradas de prácticamente toda Europa. En casa de los Peñalara, Elsa será la encargada de cuidar al pequeño Jaime, heredero de toda la fortuna familiar, y de proporcionarle una férrea educación al más puro estilo británico, pero siempre haciendo alarde de una particular dulzura y un cariño especial hacia el pequeño de la familia. Sin embargo, la estancia de Elsa Redfield en la mansión madrileña no estará exenta de problemas. 

Señor, a nosotras nos han enseñado a cuidar de estos niños como si fueran nuestros hijos, a pensar y comportarnos como si formáramos parte de cada familia para la que trabajamos y a guardar las distancias, algo que me temo que usted no sabe o no quiere hacer.

Aunque no se detiene a describir de forma extensa hechos históricos, es imposible entender la novela sin el contexto temporal en el que se desarrolla, con medio continente intentando recuperarse de las heridas tanto físicas como emocionales causadas por la Segunda Guerra Mundial y con el otro medio procurando reconstruir el presente desde sus mismos cimientos. Lo cierto es que en ese aspecto hay que reconocerle a la escritora una excelente labor de documentación, porque ha sabido retratar con suma fidelidad tanto la sociedad como las costumbres y los conflictos propios de los años 60, incluyendo el malestar generado por la dictadura, la incertidumbre política y los tensos enfrentamientos entre distintos partidos. 
   Elsa, la protagonista de la novela, es una mujer cuyo carácter firme, dedicado y en ocasiones, problemático se ve moldeado por las terribles circunstancias que está obligada a vivir, no se deja amedrentar por nadie ni vacila un solo momento a la hora de cumplir su deber, aunque ello suponga apartar a un lado su pasado y hasta sus más profundos sentimientos. A medida que avanza la historia y Elsa va estrechando su relación con los miembros del clan Peñalara; las frecuentes y estimulantes charlas con doña Lily, abuela de Jaime, el servicio de la mansión encabezado por las entrañables Basi y Eugenia, así como sus constantes encontronazos con el revolucionario e irresistible Alejo, producirán en ella una interesante evolución como personaje.

Elsa avanzó por la biblioteca para marcharse y sintió que su espalda ardía bajo la mirada del conde. Se iba inquieta y contrariada. No se podía permitir esas sensaciones.

Como ya he mencionado anteriormente, El coraje de Miss Redfield es en realidad una mezcla de novela histórica, con ligeras dosis de romance y una trama de fondo relacionada con una vieja reliquia y que podría ser la clave para resolver unos asesinatos que escandalizaron a toda la sociedad. A simple vista pudiera parecer un batiburrillo de géneros que no tienen pinta de acabar bien, pero me ha sorprendido la facilidad con que se intercalan unos pasajes y otros, manteniendo un buen ritmo narrativo a lo largo de todo el libro, despertando capítulo a capítulo la curiosidad del lector hasta su emocionante y tierna conclusión. 
    Lo que no logro comprender del todo es por qué tratándose de una novela que reúne tan buenas características al final me ha emocionado tan poco. Después de haber terminado El coraje de Miss Redfield en apenas dos sentadas, no tengo causa de queja alguna contra la novela, pero siento que ni la historia que se contaba en su interior, ni los personajes que aparecían en ella ni tampoco el estilo sencillo, sin florituras pero al mismo tiempo bastante cuidado, me han terminado de conquistar. A pesar de mis reticencias, El coraje de Miss Redfield puede ser una estupenda elección para los amantes del género o para aquellos que disfrutan con las intrigas familiares de Kate Morton a través de varias generaciones. En definitiva, el nuevo trabajo de Ana R. Cañil me ha parecido una novela comprometida, interesante, bastante entretenida y cuyo principal atractivo es que ha conseguido superar mis expectativas. Y eso es algo de lo que no todas pueden alardear.


Puntuación

El coraje de Miss Redfield




Reseña "Contra el viento del norte"

martes, 4 de diciembre de 2012

Al ser humano la casualidad le produce fascinación. En esta impredecible lotería repleta de combinaciones que es la vida, cuanto más improbable y extremadamente remoto parece un suceso, mayor es la sensación de inevitabilidad que produce en nosotros, como si el universo entero conspirara mediante todas las fuerzas a su disposición para unir y separar las vidas de personas que de cualquier otro modo, nunca llegarían a encontrarse. Con esta idea tan sumamente evocadora, el escritor austríaco Daniel Glattauer ha construido uno de los diálogos románticos más sorprendentes y refrescantes de los últimos años, convirtiéndose Contra el viento del norte en un fenómeno literario de tremenda repercusión internacional, una novela cuyo éxito rotundo, lejos de ser un espejismo especulativo, está completamente justificado.


Título: Contra el viento del norte
Autor: Daniel Glattauer
Año de pubicación: 2012 (2010)
Editorial: Punto de lectura
Género: Novela, romántica, epistolar
Páginas: 272
PVP: 7.99
ISBN: 9788466315128

Sinopsis


En la vida diaria ¿hay lugar más seguro para los deseos secretos que el mundo virtual? Leo Leike recibe mensajes por error de una desconocida llamada Emmi. Como es educado, le contesta y como él la atrae, ella escribe de nuevo. Así, poco a poco, se entabla un diálogo en el que no hay marcha atrás. Parece sólo una cuestión de tiempo que se conozcan en persona, pero la idea los altera tan profundamente que prefieren posponer el encuentro.

¿Sobrevivirían las emociones enviadas, recibidas y guardadas un encuentro «real»?


Opinión

¿Quién no ha recibido alguna vez un correo extraviado, una llamada destinada a otra persona o un mensaje de texto enviado por error? Yo sí. En el mejor de los casos, notificas la incidencia y en poco tiempo, todo resuelto. Algunas veces, este tipo de equívocos sirven para provocar escenas completamente surrealistas o conversaciones sacadas de contexto, después de lo cual te sueles echar unas risas mientras se lo explicas a tus amigos. Contra el viento del norte comienza de manera similar, cuando Leo Leike empieza a recibir correos cada vez más urgentes de una tal Emmi donde le pide que cancelen su suscripción a cierta revista. Extrañado al principio, Leo decide ignorar los mensajes de Emmi, pero ante la insistencia inagotable de la mujer, Leo le informa de que no está hablando con la persona adecuada.
     A partir de entonces se establece entre Leo y Emmi una relación de correspondencia casi diaria en la que a través de Internet intentan descubrir cada vez más cosas el uno del otro. Al no haberla visto nunca, Leo encuentra en Emmi una compañera idónea sobre la que volcar sus más profundos sentimientos acerca de su vida íntima, sus constantes conflictos conyugales y su trabajo como investigador universitario. Por su parte, Emmi, mostrándose casi siempre incisiva, mordaz, sarcástica e inmiscuyéndose descaradamente en los aspectos más personales de Leo, hace mucho tiempo que no disfruta tanto conversando con un hombre, pues su marido y los hijos de este ocupan casi todo el tiempo libre del que dispone.

"Escríbeme, Emmi. Escribir es como besar, pero sin labios. Escribir es besar con la mente. Emmi, Emmi, Emmi."

La premisa de la que parte Contra el viento del norte quizá no es nueva, pero Glattauer ha hecho que funcione a las mil maravillas gracias a la sobriedad de su puesta en escena y a unos personajes muy bien moldeados, incorregibles, llenos de recovecos que el lector está invitado a explorar. Uno de sus rasgos más interesantes de la novela es que se trata de una recopilación íntegra de los mensajes que a lo largo de los meses se van intercambiando Emmi y Leo, muchos de los cuales apenas ocupan un par de frases, por lo que el argumento se va desarrollando página tras página a una velocidad de vértigo, pero sin que en ningún momento tengamos la sensación de estar ante una trama precipitada o situaciones que solo tengan como objetivo hacer germinar la semilla del amor entre ambos personajes.
   En esta novela hasta el más pequeño detalle está cuidado de forma exquisita y con un gusto particularmente bueno en lo que a literatura se refiere. No encontraremos en todo el libro extensas descripciones, ni asistiremos a ningún monólogo interior dedicado a profundizar en el debate que se plantean los protagonistas, sino que el estilo narrativo de Glattauer permanece fiel a los preceptos sobre los que se sostiene el planteamiento de la obra, un estilo rápido, frenético y efímero que renueva de forma refrescante el género epistolar y que hace honor a este mundo dominado por las nuevas tecnologías. El resultado de todo este esfuerzo es una historia absorbente a un grado casi enfermizo, una obra apasionante sobre dos seres afines que a pesar de no haberse visto nunca, logran alcanzar un nivel de conexión envidiable.

"Te diré algo más, Leo. Durante esta semana de vacaciones familiares en la nieve, a veces fastidiosa, pero en conjunto fantástica, tranquila, armónica, divertida y por momentos hasta romántica, no pude dejar de pensar continuamente en ese desconocido oso gris llamado Leo Leike. Eso no está bien. Es enfermizo, ¿verdad?
¿No deberíamos dejarlo?, te pregunta,
Emmi"

Por supuesto, al igual que en toda pareja, entre Leo y Emmi no tardan en surgir los problemas. La curiosidad innata de la especie humana les lleva a determinado punto de su relación en la que se sienten insatisfechos por no poder verse y mantener una agradable conversación cara a cara, pero también son conscientes que de producirse un encuentro entre ambos, se perdería toda la magia del anonimato, desaparecerían los Leo y Emmi desconocidos e idealizados y su excelente amistad no tardaría en verse reducida a la más absoluta nada. Una de las cosas que más me han gustado de la novela es sin duda la relación que surge entre los protagonistas, pues desde un primer momento se nos hace entender que no hay posibilidad de romanticismo ninguno al estar Emmi felizmente casada, con una vida ordenada en todos los aspectos y además, muy satisfecha de ello.
     Sin embargo, Contra el viento del norte nos enseña que no todo es como lo imaginamos, que a veces es posible enamorarse de una sombra al otro lado de la pantalla, que lo virtual, en ocasiones excesivamente infravalorado, casi siempre calificado como falso o artificial, puede llegar a ser para nosotros mucho más valioso que las cosas tangibles, sin importar las personas que se pongan de por medio. Sobra decir que Contra el viento del norte me ha parecido una obra impresionante, un pequeño gran libro que hasta ahora me había pasado desapercibido y que no logro entender por qué no había caído antes en mis manos. La tensión sexual que se respira en los últimos capítulos, la gran cantidad de emociones que te invaden durante su lectura, la inimitable caracterización de los personajes y la capacidad que tiene Glattauer para encogerte el corazón hasta su sorprendente final, hacen que esta novela se convierta para mí en una de las mejores del año. Estoy ansioso por descubrir qué más nos tiene preparado el escritor austríaco, pero de momento lo único que puedo hacer es recrearme en las mejores escenas del libro, sentado frente a una ventana mientras me da de lleno ese fantástico viento procedente del norte.

Puntuación

Contra el viento de norte


Reseña "Tengo ganas de ti"

jueves, 18 de octubre de 2012

Oh, Federico Moccia... ese hombre que sin mucho esfuerzo es capaz de revolucionar los estrógenos de medio mundo. Ese hombre que preferiría morir de siete formas distintas antes que ver una de sus novelas relegadas a la indiferencia más absoluta. Pues bien, aprovechando que me "obligaron" a ver la película basada en su exitoso debut literario y que ya había leído algunas de sus otras novelas, quedando bastante satisfecho además, decidí sumergirme entre las páginas de A tres metros sobre el cielo. El resultado, una lectura simplona, pero esencialmente entretenida, lo suficiente como para querer leer también su continuación, Tengo ganas de ti. ERROR. Y ahora, sin más preámbulos, me dispongo a expresar sin ninguna clase de censura ni tapujos la profunda y más que justificada frustración que siento tras la lectura de este libro. Absteneos estómagos sensibles.

Título: Tengo ganas de ti
Autor: Federico Moccia
Año de publicación: 2010 (2009)
Género: Novela, romántica, juvenil
Editorial: Booket
Páginas: 496
PVP: 9.95
ISBN: 9788408093978

Sinopsis

Tras pasar dos años en Nueva York, Step regresa a Roma. El recuerdo de Babi lo ha acompañado todo este tiempo, pero pronto se da cuenta de que las cosas han cambiado y de que deberá reconstruir su vida en Italia: hacer nuevos amigos, conseguir un empleo, empezar una nueva etapa... Cuando conoce a Gin, una chica alegre y preciosa, cree que podrá volver a enamorarse. Pero no es fácil olvidar a Babi, y cuando, por casualidad, tropieza con ella, siente que su mundo se tambalea. ¿Es posible revivir la magia del primer amor?

Opinión

Después del bochornoso final de A tres metros sobre el cielo, pocas cosas buenas me podía esperar de su continuación. Pero me habían dicho de esta segunda parte que la historia mejora, que se introducen personajes nuevos y menos irritantes, que se lee muy rápido y otra larga lista de argumentos parecidos que visto lo visto, poco o nada tienen que ver con el concepto que yo tengo de una buena novela. Es posible que el motivo principal por el cual siento una desesperación tan extrema al hablar de este libro sea el querer continuar con una trama que a pesar de ser resultona, amena y que mejoraba bastante respecto a mis nulas expectativas, no me llenó en absoluto. Sin embargo, ahí andaba el libro rondando por casa ajena y ante la falta de mejores cosas que hacer, decidí agenciármelo de forma descarada.
     La historia de Tengo ganas de ti nos traslada dos años después de que Babi y Step terminaran de mala manera su inexistente relación amorosa, con una Babi desaparecida en combate y un Step que huye a Nueva York con la intención de olvidar su pasado y relamerse sus heridas emocionales en compañía de chicas fáciles, inmerso en una serie de escarceos esporádicos que difícilmente podrían conducirle a algún sitio beneficioso. La vuelta a Roma supone el reencuentro con su hermano Paolo, que por fin parece haber encontrado el amor, su padre, del que tampoco se sabe demasiado, y su madre, con la que aún no puede mantener contacto sin reprocharle sus errores de antaño, pero además, significará una oportunidad perfecta para rehacer su vida, sus viejas amistades y su intachable reputación de macho alfa.

"Antes o después las cosas que has dejado atrás te alcanzan. Y las cosas más estúpidas, cuando estás enamorado, las recuerdas como las más bonitas."

Aunque la novela parece desarrollarse única y exclusivamente desde el inenarrable punto de vista de Step, Federico Moccia va intercalando una serie de capítulos infumables con aquello que más le gusta hacer en sus novelas: rellenar páginas con multitud de historias secundarias que no conducen a ningún sitio, no despiertan el más mínimo interés y que encima no aportan prácticamente nada a una trama principal ya de por sí bastante soporífera. Junta todo ello y obtendrás una maravillosa oda al aburrimiento. Y justo cuando mi obstinación lectora estuvo a punto de verse superada por tanta banalidad reunida en un solo libro, aparece la única cosa que puede destacarse de la novela: Gin, un personaje descarado, ingenioso, despierto y que añade un toque de color a una historia cuya salvación no parece posible. Así pues, a partir de ese momento la cosa mejora de manera notable y Federico Moccia recupera lo que todos creíamos que era la esencia de sus novelas: el amor.
       Un amor que, poco a poco, va degenerando en una incomprensible obscenidad que resulta chocante si la comparamos con la candidez y la delicadeza de la que hacía gala el escritor italiano en otros de sus libros cuando quería tocar el tema sexual. Si en A tres metros sobre el cielo teníamos a una protagonista a la que le costaba un sufrimiento quitarse las bragas, en Tengo ganas de ti predominan de forma desmesurada el coito en todas sus combinaciones posibles, embarazos no deseados, maltratos, infidelidades, rave parties aderezadas con una alta dosis de orgía y drogas, hombres que hablan con su pene, violadores y personas incapaces de controlar su inagotable apetito sexual, cosa que me escandaliza por el único motivo de estar completamente injustificadas.

"Aunque hay que reconocer que la verdad sobre el amor se demuestra con el tiempo. Al principio todo parece agradable. Después, cuando la historia arranca, lo que parecía agradable puede volverse bonito, incluso eternamente bonito... Pero la mayoría de las veces degenera y acaba siendo un espanto."

Si todo este cocktail de testosterona te sabe a poco, siempre puedes analizar el argumento de la novela y darte cuenta de que es completamente insípido, insustancial e innecesario a más no poder. La visión que ofrece este libro sobre el amor y las relaciones de pareja me parecido tremendamente destructiva, machista y retrógrada, por no hablar de ese final surrealista que se ha sacado el autor de la manga. En definitiva, para lo que cuenta Moccia en la novela, se podría haber ahorrado el esfuerzo de este segundo libro (aunque no haya sido mucho), que lejos de perfeccionar los fallos que le vi a la primera novela, como por ejemplo el ritmo irregular, la narración entrecortada por innumerables arcos secundarios que estorban, la microscópica profundidad de sus personajes y otras cosas por el estilo que cualquier persona decente consideraría importantes, los empeora y camufla bajo una capa de alto contenido "erótico" que no proporciona nada más que una sensación constante de horror primigenio. Lo único bueno de Tengo ganas de ti es que después de 500 páginas más largas que un día sin pan, se acaba, y si he conseguido terminar el libro ha sido únicamente porque los milagros existen o porque me intrigaba saber dónde había puesto Federico Moccia el límite de absurdez en esta novela (muy lejos, creedme). Y ahora que por fin he descargado mi más sincera opinión sobre Tengo ganas de ti, solo me queda una cosa más que añadir: existen métodos de tortura mucho más placenteros que esta ridícula obra.

Puntuación

Tengo ganas de ti


Reseña "A tres metros sobre el cielo"

miércoles, 8 de agosto de 2012

Corría el año 2010 cuando se produjo mi primer y no último contacto con la personalísima pluma de un tal Federico Moccia, un escritor italiano recién salido (propulsado, diría yo) del anonimato más absoluto. Lo cierto es que aquel día que entré en la librería de turno y me compré Perdona si te llamo amor porque me pareció lo más pasteloso que pude encontrar en las estanterías, poco sabía yo del arrollador movimiento literario/cinematográfico llamado A tres metros sobre el cielo ni de las incalificables consecuencias que produjo este libro/película en la conciencia colectiva de las carpeteras españolas. Al final resultó ser que la historia subyacente bajo la portada de Perdona si te llamo amor me resultó francamente sorprendente y me lancé casi un año después con su continuación, un libro que a pesar de haber empeorado mis impresiones sobre Moccia, no consiguió exterminar del todo mi insaciable apetito lector. Y así, cual fruta prohibida, acabé cayendo en las redes de A tres metros sobre el cielo.



Título: A tres metros sobre el cielo
Autor: Federico Moccia
Año de publicación: 2012 (2008)
Género: Juvenil, romántica
Editorial: Booket
Páginas: 400
PVP: 7.95
ISBN: 9788408110491

Sinopsis

En Roma, como en cualquier otra ciudad del mundo, los adolescentes quieren volar, buscan caminar "tres metros sobre el cielo". Las chicas como Babi se esmeran en sus estudios, hablan del último grito en moda y se preparan para encontrar el amor de sus vidas; los chicos como Step prefieren la velocidad, la violencia, el riesgo y la camaradería de las bandas, pero todos ellos se implican en la vida como si cada segundo fuera el último. Pertenecen a mundos distintos, desean cosas distintas pero tienen algo en común: el amor que les hará flotar y sostenerse, el amor que les hará encontrarse y cambiar. Ellas se volverán más salvajes; ellos más tiernos. Mientras, allí abajo, la vida real ya les reclama.

Opinión

La reseña de este libro llega con cuatro años de retraso, lo sé, pero es que después de haber visto primero la película (lo siento, no me reconozco) protagonizada por el polifacético Mario Casas y María Valverde, tenía ganas de observar la misma historia plasmada en papel, desde un punto de vista diferente. Algo bueno tendrá que tener esta novela, cuando resulta que todo el mundo hablan tan bien de ella. Sin embargo, teniendo en cuenta las desproporcionadas campañas publicitarias que rodean a ciertos libros, hay que andarse con mucho ojo a la hora de escoger referencias. En efecto, no hace falta adentrarse en un gran número de páginas de A tres metros sobre el cielo para cerciorarse de que la originalidad brilla precisamente por su ausencia. 
     Tenemos por un lado a una guapa, inteligente y adinerada Babi (¿de veras existe una persona así?) que de camino al colegio privado correspondiente a los de su posición social, se cruza de manera fortuita con el chuleta más malo del barrio. Descarado, violento y problemático son algunos de los adjetivos que más calzan con la recalcitrante personalidad de Step, un joven guapo, guapo, guapísimo que a pesar de lo que pueda parecer en un primer momento, esconde algo más que un físico privilegiado bajo su fachada de tipo duro. A esto le sumas un sospechoso número de casualidades e incomprensibles coincidencias (quizá los astros estaban alineados ese día) para justificar los posteriores encuentros de estos dos tórtolos y tenemos posiblemente una de las historias más simples y facilonas de la literatura universal.

"-¡No sé qué es peor, si el perro que llevaba detrás o el cerdo que tengo ahora delante! -Step se ríe, sacude la cabeza y acelera. "

Tanto es así, que hasta temo haber perdido un par de neuronas o tres en el proceso, quizá sigan buscando algo mejor que hacer. Curiosamente, no puedo decir que no me haya gustado el libro. Es una de esas extrañas paradojas que nunca llegan a resolverse de todo. Es como estar en un cuadro de Escher o ver una película de Buñuel. El caso es que Federico Moccia ha conseguido entretejer una trama infantiloide disfrazada de apasionado romance veraniego y nos la han intentado colar como la novela del siglo. Como estrategia de marketing es una opción arriesgada, pero a parte de la elogiable perseverancia de Moccia por dar a luz una obra en la que un principio no creyó nadie, lo que hace de A tres metros sobre el cielo un libro tan mediático es su total y absoluta falta de pretensiones. A veces no está de más, incluso resulta agradable, evadirse del aburrimiento con este tipo de lectura ligera ideal para períodos vacacionales o viajes en tren. Y si se trata de regresar a la más efervescente adolescencia (o de permanecer en ella), el placer es doble.
     A tres metros sobre el cielo condensa de manera bastante notable todo aquello que huela mínimamente a hormonas juveniles: las interminables charlas telefónicas, las confesiones con los amigos, la inquietud por el inminente salto a la edad adulta, el estrés de las clases, la selectividad, las primeras experiencias con el sexo, las fiestas desenfrenadas, los excesos, la velocidad con que a veces ocurre todo, sin ni siquiera darte cuenta de ello. Por suerte, la relación amorosa de Babi y Step, en todo su apogeo, amén de imposible, es efímera. Mucho más interesante es ese tenso tira y afloja previo al emparejamiento final, un constante juego de seducción en el que vemos a una Babi escandalizada por la actitud abiertamente insolente de Step, que sin embargo no puede reprimir la atracción que siente hacia el motorista italiano. En cambio, Step no parece demostrar un interés en Babi más allá de un posible intercambio de fluidos, pero el amor es un juego traicionero y Step acabará siendo víctima de sus propias trampas.

"Por un momento, le parece que todos pueden oírla, que todos pueden leer aquella frase, justo como está haciendo ella en ese momento. Está allí, en lo alto, inalcanzable. Allí a donde solo llegan los enamorados: "Tú y yo... Tres metros sobre el cielo.""

Para aderezar una historia de amor que de por sí sola, en términos académicos, no llega ni al cinco pelado, A tres metros sobre el cielo consta de una moderada variedad de tramas secundarias, unas más acertadas que otras. Si no me hubieran obligado a ver la susodicha película, muchos momentos de la novela habrían sido bastante impactantes, pues el libro contiene unos cuantos golpes de efecto que amenizan enormemente la lectura y nos involucran en mayor medida con los personajes, de los cuales no hay muchos que merezcan la pena comentar. Por otra parte, la narración de Moccia es quizá uno de los mayores atractivos que se le pueden encontrar a la novela; su particular estilo, aunque mucho menos depurado que en obras posteriores, tiene un esotérico magnetismo capaz de transformar la lista de la compra en un sencillo a la vez que efectivo haiku japonés.
     Ahora bien, si me pides que te explique por qué esta novela ha conseguido cautivar a la masas de media Europa y algo más lejos, llegando a vender cifras escalofriantes para un autor novel, mi respuesta es: no lo sé. Obviando aquella manida consigna que da título al libro, A tres metros sobre el cielo no contiene nada especialmente llamativo, ni emocionante, ni revolucionario, nada que pueda incentivar su lectura más allá de un simple pasatiempo. Es un libro entretenido, no lo voy a negar, pero también es cierto que tiene muchos fallos estructurales, que está plagado de clichés y que las últimas 50 páginas constituyen un verdadero insulto  a la inteligencia emocional humana. La psicología de los protagonistas no es que sea muy intrincada, es que es casi de parvulario, y por si fuera poco, Moccia se las arregla para dar pie a una segunda parte que lejos de remendar los fallos de la primera, seguramente los agrave. Como colofón a esta monumental rajada, quiero añadir que la experiencia de leer A tres metros sobre el cielo no ha sido tan perturbadora como me habían advertido. He leído libros peores, creedme. Aun así, estoy seguro de que el escritor italiano es capaz de hacer cosas más brillantes. Yo solo espero que Federico Moccia no se convierta en uno de esos fenómenos one-hit wonder que llegan, arrasan, y después se retiran lentamente para morirse de asco mientras recuerdan glorias pasadas. Ojalá que no.

Puntuación

A tres metros sobre el cielo


Reseña "Memorias de una geisha"

domingo, 1 de abril de 2012

Después de haber leído Memorias de una geisha en unos cuantos días se podría decir que no estamos ante un título como otro cualquiera. Más que un libro, yo me atrevería a decir que estamos ante un pasaporte que nos transporta en un abrir y cerrar de ojos unos cien años al pasado, al lejano y misterioso oriente, un mundo floreciente, cautivador y repleto de vida. Este libro, que fue publicado en 1997 por el escritor estadounidense Arthur Golden y posteriormente adaptado al cine en una famosa película dirigida por Rob Marshall y producida por Steven Spielberg, estuvo rodeado de polémica desde el mismo momento de su publicación. Aunque en ningún momento se menciona por nombre a las personas a las que el autor de la novela acudió para documentarse, Golden fue demandado por la geisha Mineko Iwasaki, quien acusaba al escritor de difamación e incumplimiento de contrato por revelar información confidencial sobre su vida como geisha. Sea como fuera, lo indudable es que Memorias de una geisha es una novela fascinante, no solo por la calidad en que está escrita, el increíble magnetismo de los protagonistas o la dulzura que desprenden cada una de sus páginas, sino también por transmitir una crónica desgarradora y al mismo tiempo veraz acerca de unas mujeres para las que el amor es solo una ilusión.

Título: Memorias de una geisha
Autor: Arthur Golden
Año de publicación: 2006 (1997 en la ed. original)
Editorial: Punto de lectura
Género: Novela, romántica, histórica
Páginas: 672
PVP: 10.99
ISBN: 9788466318396

Sinopsis

En esta maravillosa novela escuchamos las confesiones de Sayuri, una de las más hermosas geishas del Japón de entreguerras, donde aún resonaban los ecos feudales y donde las tradiciones ancestrales empezaban a convivir con los modos occidentales.
De la mano de Sayuri entraremos en un mundo secreto dominado por las pasiones y sostenido por las apariencias, en el que la sensualidad y la belleza no pueden separarse de la degradación y el sometimiento: un mundo en el que las jóvenes aspirantes a geishas son duramente enseñadas en el arte de la seducción, en el que su virginidad se vende el mejor postor y donde tienen que convencerse de que, para ellas, el amor no es más que un espejismo.

"¿Pero cómo te creías que era la vida de las geishas? No nos hacemos geishas para tener una vida gratificante. Nos hacemos geishas porque no tenemos elección."

Opinión

Después de un breve prólogo donde el encargado de transcribir las memorias de Sayuri, nuestra geisha protagonista, le agradece enormemente el haber compartido su tiempo y sus vivencias con él, nos adentramos de lleno en la vida de la pequeña Chiyo, nombre con el que se conocía a Sayuri antes de emprender su carrera como geisha. En estos primeros compases del libro conocemos a una pequeña que vive con su familia en una diminuta casa junto a un acantilado en un pueblo de pescadores. La situación familiar es poco menos que precaria, pues la madre de Chiyo ha contraído una grave enfermedad y su padre, que ya está bastante entrado en años, no puede encargarse él solo de sus cuidados, por lo que Chiyo y su hermana Satsu se verán obligadas a trabajar duramente para ayudar a sus padres. Sin embargo, un día Chiyo conoce en el pueblo al señor Tanaka, un hombre que enseguida muestra un interés especial tanto por ella como por su hermana. Lo que Chiyo todavía no sabe es que impulsado por la desesperación, el padre de las niñas ha decidido venderlas a un destino desconocido a la vez que cruel: iniciar en el lejano territorio de Gion su aprendizaje en las artes de la seducción.

"Durante ese tiempo, nunca había dejado de creer que algún día encontraría una vida mejor en cualquier otro lado, junto a mi familia o lo que quedara de ella. Sólo una parte de mí vivía en Gion; la otra vivía en los sueños de volver a casa. Por eso los sueños son tan peligrosos: abrasan como el fuego y a veces nos consumen completamente."

De la noche a la mañana, Chiyo se ve despojada de lo poco que tiene: sola, asustada y lejos de su hermana, la pequeña es conducida hacia una pequeña Okiya en el distrito de Gion, lugar que se convertirá para ella en su nueva casa hasta el día en el que sus ganancias le permitan independizarse. Allí comenzará a trabajar como criada bajo las órdenes de las implacables propietarias de la Okiya: Abuela, la Tía y Mamita. Este trío tan peculiar es a partir de ahora la familia de Chiyo, por lo que tendrá que aprender a tratarlas y a respetarlas como tales. Sin embargo, Chiyo se niega a aceptar la cruda realidad y planea de mil formas distintas escapar de aquella residencia que para ella es más bien una prisión. Pero el destino no parece estar dispuesto a darle una oportunidad, y Chiyo tendrá que aprender de la manera más dura que la única forma de sobrevivir en ese mundo al que se ha visto arrojada será precisamente cumpliendo lo que se exige de ella: convertirse en una geisha.
     Durante la primera parte de esta novela, que dura más o menos hasta la mitad, me he sentido completamente atrapado por la historia de Chiyo y por la manera que tiene Arthur Golden de contárnosla, sin grandes florituras ni complejidades estilísticas, pero con una capacidad francamente pasmosa a la hora de transmitirnos los sentimientos de la protagonista. Es casi imposible no mostrar empatía hacia esta pequeña aspirante a geisha que ha sido capaz de sobrellevar las enormes dificultades que se la han venido encima desarrollando un carácter férreo. A medida que vamos avanzando en la historia nos adentramos en el complejo mundo de las geishas de Gion y vamos conociendo más detalles sobre los complicados rituales que efectúa Chiyo a la hora de vestirse y de maquillarse, su formación en diversas artes como la danza, la música y la interpretación, y sus cada vez más frecuentes interacciones con el sexo masculino. Mientras aprende a hacer todas estas cosas, Chiyo tendrá que enfrentarse a las maquinaciones de la insoportable Hatsumono, una geisha que vive en su misma Okiya y que hace lo imposible con tal de que Chiyo no pase de ser una simple criada, aunque también se cruzará con otras compañeras mejor intencionadas como Mameha, quien siempre estará dispuesta a ofrecerle su ayuda.

"La pena es una cosa extraña; nos deja totalmente desamparados. Es como una ventana que se abriera sola: la habitación se queda fría, y lo único que podemos hacer es tiritar."

Momentos antes de su presentación en sociedad como aprendiza, Chiyo se transforma en Sayuri, y a partir de entonces podrá acompañar a otras geishas en sus diversas labores y empezar a recaudar dinero para el mantenimiento de la Okiya y para pagar en parte las deudas que ha contraído por todos los años de estancia en la misma. A pesar de que muy poca gente estaría dispuesta a dar ni un dura por la joven, Sayuri se ve capaz de ejercer una poderosa influencia sobre los hombres gracias a la belleza de su mirada y enseguida empezará un ascenso meteórico que la llevará a tratar con la más alta élite de la sociedad japonesa. Una de las cosas que más me han gustado del libro, aparte de su fantástico estilo, es la manera en que se retrata el período histórico en el que transcurre la historia. Memorias de una geisha no es ni mucho menos un libro de historia, y estoy seguro de que leyéndolo, algún que otro experto en la materia se echará las manos a la cabeza, pero al menos Golden se ha molestado en recrear los ambientes, los modos de vida y las costumbres típicas de esa época turbulenta de manera muy acertada y esa es precisamente parte importante de su encanto.

"Pero ahora sé que nuestro mundo no es nunca más permanente que una ola que se eleva sobre el océano. Cualesquiera que sean nuestras luchas y nuestras victorias, como quiera que las padezcamos, enseguida desaparecen de la corriente, como la tinta acuosa sobre el papel."

     Además, cuanto más nos acercamos al final del libro y son más los hombres que entran en la vida de Sayuri, más se hace patente la necesidad de esta de escoger entre lo que le dicta el deber y lo que le pide su corazón, elevando la figura de geisha por encima de la creencia popular que las sitúa como prostitutas de alta categoría. Por otra parte, al tratarse de un libro redactado en forma de biografía, creía que me iba a resultar algo pesado, pero lo cierto es que las páginas se pasan volando. Sin embargo, algo que no me ha terminado de convencer es que después de haberle leído la novela, aún me veo incapaz de encasillarla dentro de ningún género. Memorias de una geisha es ese tipo de obras que tienen una pizca de todo, aunque no por ello es un título menos disfrutable. Al contrario, te deja con ganas de más, sobretodo en la parte amorosa. El final también me pareció muy precipitado, y con esto no quiero decir que no me gustara, sino que parece estar narrado en menos páginas de lo necesario. Pero bueno, dejando de lado los pequeños defectos, he de decir que Memorias de una geisha es un libro altamente recomendable por estar narrado de manera excelente, porque contiene un relato que te engancha, porque está salpicado de frases para el recuerdo y porque no hay mayor placer que el de encontrar una buena historia escondida entre un mar de páginas.

Puntuación

Memorias de una geisha

4/5

Cautivador

Reseña "Perdona pero quiero casarme contigo"

jueves, 4 de agosto de 2011


Federico Moccia se ha convertido en los últimos años en un indiscutible referente internacional en lo que a literatura tanto juvenil como romántica se refiere. Su primera novela, A 3 metros sobre el cielo, fue rechazada por todas las editoriales que recibieron un ejemplar del libro, así que Moccia terminó publicándola por su cuenta. La acogida entre el público italiano fue abrumadora y el éxito que obtuvo Moccia a raíz de este suceso ha hecho que más de un agente editorial se esté todavía tirando de los pelos. Con un estilo inconfundible y con sus historias de amor adolescente, Federico Moccia ha enamorado a toda una generación de lectores que quedaron atrapados por la sencillez y la fuerza de su pluma. En 2008 salió al mercado Perdona si te llamo amor, relato que narra las aventuras de Niki y Álex, una alocada estudiante de secundaria y un exitoso publicista que a pesar de sus 20 años de diferencia, vivirán una apasionada historia de amor en contra de los prejuicios y las convenciones sociales. Ahora, al más puro estilo Moccia, Federico vuelve con la segunda parte de esta novela, Perdona pero quiero casarme contigo, en la que nos hace reflexionar sobre el amor, los sueños y la felicidad, una historia en la que Niki y Álex deberán enfrentarse a la única cosa que podría estropear su relación: el imponente abismo generacional que los separa.

Titulo: Perdona pero quiero casarme contigo
Autor: Federico Moccia
Año de publicación: 2011 (2010)
Editorial: Booket
Género: Novela, romántica
Páginas: 704
PVP: 9,95
ISBN: 978-84-081-0279-3

Sinopsis:

Álex y Niki ya han vuelto de sus idílicas vacaciones en la isla Azul, donde pasaron 8 semanas viviendo con intensidad ese amor que los caracteriza. Es hora de regresar a la normalidad; sin embargo, pronto entenderán que pocas cosas permanecen en su sitio después de todo ese tiempo. Álex se incorpora de nuevo a la agencia de publicidad en la que se hizo famoso gracias a la estupenda campaña del año anterior, donde le esperan nuevos proyectos, oportunidades de ampliar su carrera... además de Raffaela, una nueva y explosiva compañera que podría poner en serio peligro su relación con Niki. Ésta, por su parte, se está preparando para comenzar un nuevo curso en la universidad, sin la inestimable compañía de sus amigas las Olas. Allí no solo le esperan nuevos retos que afrontar, sino que también estará Guido, un impulsivo estudiante que parece estar dispuesto a cualquier cosa con tal de que Niki caiga rendida a sus pies. Álex y Niki tendrán que sortear numerosos obstáculos que pondrán a prueba lo que sienten el uno por el otro y les hará plantearse si de verdad están listos para dar, de una vez por todas, el paso definitivo...

"Él y yo. Todavía juntos, pese a todos los pronósticos. Qué maravilla... a 30.000 metros sobre el cielo."

Opinión:

Quizá la primera parte fue demasiado buena, quizá me había creado demasiadas expectativas en torno a este libro, quizá el autor no ha sabido exprimir el jugo a una bella historia que podría haber dado mucho más de sí y haber hecho las delicias de los fans. No sé la razón exacta, pero el caso es que "Perdona pero quiero casarme contigo" pierde puntos en casi todos los aspectos imaginables en cuanto a literatura se refiere, convirtiéndose en digno exponente de la ya consabida frase "segundas partes nunca fueron buenas". Tampoco quiere decir esto que la penúltima obra de Federico Moccia sea mala como para estamparla contra una pared ni como para prender una hoguera con sus páginas (no, no se merece ni mucho menos eso), pero si bien "Perdona si te llamo amor" pecaba de ser un poco ñoña, su sucesora lo hace de ser más o menos sosa.
En "Perdona, pero quiero casarme contigo" encontramos un sinfín de historias y arcos argumentales secundarios que, para el mucho espacio que ocupan, poco tienen que ver y poco aportan a la trama principal, al menos para mí. No es que estén de más, es solo que en 700 páginas es cuando menos curioso que de quien menos se hable sea de los propios protagonistas. Bueno, puede que esté exagerando un poco, sin embargo, al hablar tanto de los amigos de Álex, las amigas de Niki, las mujeres de los amigos de Álex y los novios/rollos/ligues de las amigas de Niki, esa es la sensación que transmite el libro y su principal punto flaco. Y ya puestos a pedir, me hubiera gustado ver un desarrollo más completo de la relación entre Álex y Niki. Estos dos me han hecho reír, me han hecho llorar (por dentro), me han hecho soñar, me han hecho, en definitiva, creer en el amor... Son de hecho, el más importante motivo por el que me decidí a leer la segunda parte de su historia. Y así vuelve a suceder durante el primer tercio del libro, pero a partir de ahí, me falta emoción, me faltan giros argumentales, las sorpresas escasean y en general, el libro pierde intensidad... ¡solo hasta el apoteósico final!
Pero los aspectos negativos concluyen aquí, y como mi impresión sobre el libro en última instancia ha sido bastante buena, paso a enumerar las razones por las que no debes perderte "Perdona pero quiero casarme contigo".

"Cuando estás tan enamorado de una persona, te parece que ninguna palabra, ninguna sorpresa puede bastar para dárselo a entender."

En primer lugar, he de decir que Federico Moccia continua siendo poseedor de esa magistral forma de contar historias que encandiló a media Europa. El libro está escrito con dulzura, con agilidad, con ritmo, haciendo que la lectura sea ligera en todo momento y las páginas vayan pasando a una velocidad vertiginosa. Encontrarás numerosas citas célebres así como infinidad de referencias culturales del último siglo, cosa que se agradece bastante, en vista del desalentador (a mi modo de ver las cosas) panorama que presenta la literatura juvenil actual.
Por otra parte, si "Perdona si te llamo amor" era un libro que hablaba precisamente sobre eso, sobre el amor, "Perdona pero quiero casarme contigo" trata en gran medida, el tema de la amistad. De esa amistad inocente, pura y que el tiempo no logra borrar a pesar de las adversidades. Pero también de esa amistad alocada, salvaje, propia del fervor adolescente; amigos que son como olas en un vasto océano de preocupaciones, amigos que siempre estarán ahí cuando los necesites...

"Olas grandes, fuertes, que buscan una orilla segura de la que poder partir de inmediato. Olas de un mar que aún existe. Para demostrar a sus detractores que la amistad que nace en el bachillerato puede perdurar en el tiempo."

Ni que decir tiene, que en "Perdona pero quiero casarme contigo" encontraremos nuestra gran dosis de romanticismo, personificada en el carismático dúo Niki-Álex. Ya tuvimos oportunidad de conocerlos y enamorarnos de los dos en el primer libro, así que esta segunda entrega se centra más que nada en el asentamiento de su relación, la cual ha llegado a un punto de madurez en el que Álex se plantea seriamente dar el siguiente paso. La forma en que Álex pide matrimonio a Niki (supongo que a estas alturas no habré revelado ninguna gran sorpresa) me parece simplemente espectacular. Y justo cuando más felices parecían estar los dos, es cuando más problemas les sobrevienen a ambos. Álex estará ocupadísimo con el desarrollo de la nueva campaña y para colmo, su jefe contrata a Raffaela, una nueva ayudante que sacudirá los cimientos de su relación. Niki también estará liada con los estudios y los preparativos de la boda. También conoce a Guido, quien está muy interesado en ella y hará cualquier cosa para que Niki termine en sus brazos. Esta situación provocará que tanto Álex como Niki tengan que replantearse los motivos de su amor y si no sería mejor dejarse llevar por esas nuevas personas que tan bien parecen encajar en sus vidas.

"A veces las palabras pueden ser peligrosas, nos toman la delantera y dicen más cosas de las que en un principio pretendíamos expresar."

En resumen "Perdona pero quiero casarme contigo" es una novela dulce, divertida y que te hará pensar en más de una cosa, pero en la que también se echa un poco en falta esa pasión inicial que catapultó a Federico Moccia a las listas de ventas. Un libro conmovedor sobre el amor y la felicidad, con una extraordinaria conclusión que supone el punto y ¿final? a la historia de dos personas que, por encima de todo, se amaron a través del tiempo.

Puntuación

Perdona pero quiero casarme contigo

3.5/5

Recomendable

 
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