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Daniel O'Malley - La torre

martes, 24 de abril de 2018


«Querida tú:
El cuerpo que llevas puesto era mío».


Título original: The Rook
Traducción: Manuel de los Reyes
Año: 2012
Editorial: Nocturna
Páginas: 600


Myfanwy Thomas no sabe nada sobre sí misma. Su primer contacto con el mundo sucede en un cuerpo ajeno, rodeado de cadáveres que se amontonan como testigos silenciosos de un intento fallido por eliminarla del mapa. Gracias a las oportunas instrucciones que una desconocida ha dejado escritas en forma de carta, Myfanwy descubrirá que ha entrado en posesión de una identidad robada y ahora es una joven tremendamente influyente y poderosa que trabaja para una organización clandestina del gobierno británico encargada de erradicar todo tipo de amenazas sobrenaturales: el Cheqguy, un ancestral linaje de hombres y mujeres con peculiares superpoderes, entre los cuales se esconde un traidor que busca dinamitar la paz y estabilidad internacionales.

Sin tiempo para asimilar este confuso y repentino cambio de circunstancias, Myfanwy se ve lanzada al epicentro de una trama criminal que debe resolverse en la más estricta confidencialidad. Por si fuera poco, Mifanwy tendrá que aprender los entresijos de su trabajo y emular la personalidad de su predecesora sin despertar ningún tipo de sospecha por el camino. Para ello, contará con la inestimable ayuda de la antigua Myfanwy Thomas, quien gracias a sus detalladas misivas sobre el complejo y críptico mundo en el que ahora debe desenvolverse logrará salir del paso en situaciones bastante comprometedoras.

La monumental novela de Daniel O'Malley es un apasionante thriller que tiene como principal objetivo no dar ni un segundo de respiro al lector. La historia de La torre es de una intensidad brutal, una intrincada vorágine de acontecimientos y drásticos giros argumentales que te mantendrán pegado a las páginas aun cuando la verosimilitud de los hechos sea, como mínimo, cuestionable. La torre es uno de esos libros en los que la pereza del autor a la hora de desarrollar a los personajes queda eclipsada por el arrebatador encanto del universo en el que se desenvuelve la acción. La novela de O'Malley es el sueño húmedo de cualquier aficionado a la fantasía urbana, un fascinante híbrido narrativo similar al que obtendríamos si los X-men aterrizaran en el Londres de Harry Potter. Buscad coolness en Urban Dictionary y veréis allí al libro de Daniel O'Malley.

Definitivamente, La torre es una victoria inapelable de la forma sobre el fondo. En el surrealista ejército de mentalistas, vampiros, licántropos, casas encantadas y demás fuerzas sobrenaturales que O'Malley pone a nuestra disposición no hay cabida para disquisiciones filosóficas que tampoco importan a nadie. El escritor australiano tiene una única pretensión: entretener. Y, en ese sentido, creo que esta novela cosecha un éxito rotundo, más loable si cabe teniendo en cuenta su extensión. 

En el arte conceptual que maneja O'Malley reside otra de las grandes bazas de La torre. Una jerarquía organizativa que imita el esquema ajedrecístico, siniestros gemelos que comparten una única mente, miembros de la realeza que se cuelan en los sueños ajenos y personajes capaces de derretir una barra de metal con la mente que, sin embargo, quedan atrapados en una interminable espiral de trámites burocráticos. Las combinaciones son prácticamente infinitas y cada cuál más sorprendente que la anterior. Como resultado, La torre se erige por encima de sus competidoras como una historia atípica, sugerente, amena e imaginativa que garantiza incontables horas de evasión literaria.

PUNTUACIÓN: ★★★

Reseña "Un Lun Dun"

viernes, 26 de junio de 2015

Título: Un Lun Dun
Autor: China Miéville
Año: 2015
Editorial: Oz
Páginas: 416
Precio: 19.90 €

Alondres es Londres a través del espejo, un País de las Maravillas urbano de extrañas delicias y donde acaban todas las cosas perdidas y rotas, y también las personas rotas y perdidas. Alondres es un lugar donde las palabras están vivas, donde una selva se esconde detrás de la puerta de una casa común, jirafas carnívoras acechan en las calles y unas nubes de sueños oscuros queman el mundo.
Alondres es una ciudad a la espera de su héroe, cuya llegada fue profetizada hace mucho tiempo, establecida para siempre en las páginas de un libro que sabe hablar.
Un día Zanna y su amiga Deeba encuentran la entrada secreta que lleva del Londres que conocemos a esta extraña ciudad, Alondres. Parece que por fin la antigua profecía se está cumpliendo. Y entonces, las cosas empiezan a ir realmente mal.


Por si alguien no lo sabía, China Miéville es uno de esos autores que suenan todos los años en las quinielas de los principales premios de género. Habiendo leído Embassytown, obra capital de la ciencia ficción en lo que llevamos de década (sí, es así de buena, creedme), no resulta para nada extraño. Sin embargo, Miéville no es de los que se conforman con resguardarse al abrigo de un solo triunfo. Al contrario, aquella historia de lenguajes imposibles y extraterrestres incomprendidos no es más que una simple etapa dentro de una carrera plagada de proyectos narrativos interesantes y revolucionarios. Un Lun Dun es el más reciente que se ha publicado en nuestro país, una versión paralela, alucinada e imaginativa hasta extremos imposibles del Londres contemporáneo donde Miéville nos invita a cruzar las barreras de lo inverosímil, con destino a una ciudad en la que se está gestando el fin del mundo tal y como lo conocemos.

Ya desde la primera página, Miéville consigue cautivarnos con un tándem de jóvenes y carismáticas protagonistas que, hilando una serie de extraños acontecimientos, descubren la existencia de esa ciudad anómala llamada Alondres, espejo -y espejismo- del emblemático País de las Maravillas creado por Carroll, solo que unos cuantos grados más letal y siniestro. A partir de ese momento, Zanna (encarnación de una antigua profecía que augura la salvación de Alondres por medio de una niña extraordinaria) y su amiga Deeba, se verán empujadas a vivir una serie de aventuras que tienen como objetivo liderar una revolución contra el maligno Esmog, una nube tóxica de humo y basura que pretende reducir a cenizas todo lo que encuentre a su paso. El planteamiento, que suena un tanto trasnochado, se beneficia continuamente de la enfermiza, juguetona e imposible imaginación del autor, característica que se manifiesta sobre todo en la creación de unos personajes, escenarios y demás componentes narrativos muy originales y vistosos. El estilo de Miéville, célebre por sus cabriolas e impenetrables giros lingüísticos, se muestra en esta ocasión mucho más asequible y domesticado, como corresponde, claro está, a una novela destinada al público juvenil. Otra baza más que juega en favor de Miéville a lo largo de Un Lun Dun es que el escritor consigue mantener muy vivos toda esa fascinación y asombro iniciales que despiertan las calles de Alondres hasta el práctico desenlace de la novela. No exagero cuando digo que el universo de Un Lun Dun está, junto a Narnia, la Tierra Media o incluso Hogwarts, muy bien posicionado en la lista de lugares ficticios a los que no me importaría irme a vivir.

Ahora bien, la excelente ambientación de la obra se ve lastrada por una segunda mitad que, en mi opinión, abandona el buen camino marcado por la primera y se enfrasca en un recorrido argumental que bebe de demasiados clichés. El perfil psicológico de algunos personajes, el trasfondo de no pocos elementos que solo se mencionan de pasada y la relación -rebosante de química- entre ambas protagonistas daban sin duda como para un tratamiento mucho más profundo, pero Miéville decide optar en su lugar por un esquema narrativo que es a la vez homenaje y parodia de esa figura heroica destinada a superar una serie de obstáculos con el objetivo de alcanzar un objeto superpoderoso sin el cual, por supuesto, no es posible derrotar al villano de turno en el enfrentamiento final. Un poco decepcionante, viniendo de Miéville. Aún así, no cabe duda de que Un Lun Dun supone una lectura muy recomendable, amén de una fuente de entretenimiento continuo, perfecto para formar a jóvenes lectores, pero igualmente idóneo para el público adulto. La creatividad retorcida, desbordante y siempre sorprendente de China Miéville es motivo suficiente como para lanzarse de cabeza a cualquiera de sus libros. Dicho en otras palabras: si os gustan las aventuras, las estéticas arriesgadas y la fantasía urbana con un toque onírico, no tenéis excusa válida para perderos el increíble viaje al que nos invita Un Lun Dun.   



Reseña "El libro de Ivo"

martes, 11 de noviembre de 2014

Título: El libro de Ivo
Autor: Juan A. Cuadra
Saga: La Ciudad #1
Año: 2014
Editorial: Fantascy
Páginas: 400
Precio: 16.90 €

En una ciudad sin nombre, un Hombre sin nombre sueña cada noche que es un asesino cruel y despiadado. cada mañana despierta temeroso de que un día el sueño se haga realidad. su temor y el deseo de proteger a la mujer que ama lo llevan a descubrir el origen de sus pesadillas: la reina mab, dueña y señora del reino, la responsable de que sus noches sean cada vez más terroríficas. Si acaba con ella, sus terribles pesadillas por fin cesarán. Y así lo hace. Y sin saberlo, desata un infierno en el mundo real que superará cualquier pesadilla que nadie hubiera podido soñar jamás... 

Opinión

Allá donde fueres, haz lo que vieres. Y como hoy toca hablar de una novela ciertamente macabra, retorcida y oscura (que eso mismo es lo que nos han querido vender hasta la saciedad), voy a enfundarme el disfraz de oveja negra con todas las consecuencias que eso conlleva. A poco que seas visitante asiduo de blogs y webs especializadas en literatura fantástica, es muy probable que hayas oído hablar de El libro de Ivo y de las espectaculares reseñas que le dedican en los medios al debut de esta joven promesa nacional llamada Juan Cuadra (he podido comprobar que las comparaciones llegan sin ningún tipo de pudor hasta el mismísimo Neil Gaiman). Pero lo cierto es que después de leer esta novela que da comienzo a una saga de fantasía urbana con buenas dosis de horror entre sus páginas, tengo la ligera sensación de que tal derroche de halagos solo viene a enmascarar en la medida de lo posible una evidente -a la par que comprensible- falta de recursos narrativos y una palpitante inexperiencia como escritor.

No se me entienda mal. Creo que El libro de Ivo es una novela francamente entretenida, original y contundente que rebosa una multitud de ideas buenas y prometedoras, preparadas para ser explotadas en un futuro de manera mucho más satisfactoria. Pero en su decisiva carta de presentación, Juan Cuadra se muestra bajo mi punto de vista un tanto titubeante en la exposición de dichas ideas y su perceptible anhelo de estar en todo momento a la altura de las circunstancias a veces entorpece la conexión entre el lector y la historia que le están contando. Ahora bien, ¿cuál es esa historia? Resulta cuando menos complicado realizar un esbozo global de todo cuanto acontece en el interior de El libro de Ivo, pues la gran multiplicidad de personajes, puntos de vista, líneas temporales y tramas paralelas da lugar a una enrevesada estructura argumental entre cuyos intersticios se percibe una obra cargada de aventuras, magia, locura, fantasías y terribles pesadillas que transcurren seductoramente en el plano de lo onírico. Asesinos sin escrúpulos, exóticas futurólogas orientales, asesores de seguros que juguetean con poderes demoníacos y fascinantes deidades encargadas de proteger los límites entre el mundo real y el de los sueños son algunos de los elementos que Juan Cuadra dispone con mayor o menor acierto por todo el tablero de su novela para ofrecernos una historia que quiere sacara a relucir nuestros más bajos instintos animales.

Hay cosas que deben ser contadas. Si no, se te van metiendo por dentro, se agarran a las paredes del alma y llega un momento en el que empiezan a pudrirse. Y tú te pudres con ellas.

Una de las cosas que más me han chocado leyendo El libro de Ivo es que se lo considere como un libro de terror. Es cierto que contiene innumerables escenas poco recomendables para estómagos sensibles, pero algunos parecen olvidar que la sola mención de lenguaje soez, sexo o violencia explícitos no siempre basta para infundir miedo en el lector si faltan la angustia, la indefensión, el asco o la sensación de asfixia que suelen acompañar a este tipo de pasajes y que completan la atmósfera idónea pretendida por el autor. En ese sentido, El libro de Ivo se me ha quedado casi siempre a medio a gas, viéndome obligado a contemplar masacres, sacrificios rituales, evisceraciones, sadomasoquismo y hasta la extracción -indolora (?)- de un globo ocular con una indiferencia absoluta precisamente por el tono aséptico y desafectado de la narración, plagada de naderías estilísticas, lugares comunes, pretensiones literarias poco menos que nulas y una desesperante repetitividad. Que los personajes me hayan parecido a su vez una ristra de arquetipos caracterizados de manera insulsa tampoco ha favorecido que me llegara a importar su devenir en prácticamente ningún momento de la historia.

Lo que sí ha hecho muy bien Juan Cuadra en El libro de Ivo es presentarnos su visión de un Reino fantástico destinado a proteger el equilibrio de la cordura humana. Sin duda alguna, los mejores momentos de la novela los he encontrado allí donde una serie de encarnaciones que vienen a representar distintos tipos de conductas desviadas debaten y ponen en marcha un plan para restablecer la normalidad perdida en el Reino tras el asesinato de su principal protectora. El escritor malagueño se desenvuelve mucho más a gusto en la creación de una mitología propia y en su exploración de las fantasías más perturbadoras que en el soporífero apocalipsis freudiano a punto de cernirse sobre el mundo de los mortales, que para colmo termina en un final abrupto y carente de emoción. Aún así, a pesar de sus considerables defectos (o precisamente gracias a ellos) y de mis críticas inmisericordes, El libro de Ivo es una lectura que me ha sabido a poco... en el mejor de los sentidos. Me ha dejado con ganas de más. Ganas de explorar en profundidad el intrincado universo del que el Reino y la Ciudad son núcleos apasionantes y dicotómicos. Ganas de conocer a esos personajes que aquí han quedado relegados a un segundo plano. Y ganas, sobre todo, de experimentar otras facetas del autor y comprobar de primera mano que todos esos ojos puestos en él están ahí por una sola razón: su latente e indiscutible potencial.


[Reseña Anime] "Kyokai no Kanata"

miércoles, 8 de enero de 2014

No sé si os pasará lo mismo pero últimamente (desde que acabó Shingeki no Kyojin vamos) no encuentro ningún anime que me guste. Tampoco los pocos lanzamientos de esta temporada que me han llamado la atención y que he intentado ver no me han convencido mucho sinceramente. Sin embargo, y como suele ocurrir a veces, un buen día llega alguien y te dice: "Oye, deberías ver x serie, que seguro que te gusta", pero ese no fue mi caso. Mi toma de contacto con Kyoukai no Kanata se la debo íntegramente a Tumblr. Ya sea por la insistencia de una cierta persona por llenar mi dashboard con numerosas imágenes de la serie, o por el apartado visual que sinceramente me pareció impecable, finalmente en un arrebato de aburrimiento decidí darle una oportunidad. Kyokai no kanata o Más allá del límite en su versión traducida, es un anime que nace gracias a la fantástica Kyoto Animation (responsable de otras obras como Suzumiya Haruhi no Yuutsu, Clannad Free!), y que está englobado en el género de fantasía urbana, sobrenatural y ciencia ficción, y que nos presenta un planteamiento (en un principio) la mar de atractivo


Nuestra historia comienza de un modo francamente espectacular. Saliendo de su instituto Akihito Kanbara se percata de que una compañera está a punto de saltar desde la azotea del edificio. Mientras una voz en off (siendo la del propio Akihito) nos explica las dos salidas posibles para esta situación, la siguiente secuencia de imágenes nos muestra un giro de acontecimientos tan brusco que uno no puede sino solo mantener la boca abierta. Tras esta corta pero intensa toma de contacto conocemos también a Mirai Kuriyama, una guerrera del mundo espiritual con serios problemas para desempeñar su trabajo a la hora de matar yomu (un tipo de criaturas sobrenaturales que toman diversas formas, tamaños y apariencias durante toda la serie), y que gracias al desafortunado giro de acontecimientos para nuestro protagonista, decide perseguirlo para que pueda "ayudarla". Y es que Akihito no es un humano simple y corriente, debido a su procedencia posee un extraordinario poder de regenerar sus heridas, por lo que se convierte en el blanco perfecto para que Mirai pueda practicar tranquilamente en él sus estocadas. Por otro lado, Mirai Kuriyama tampoco es una guerrera del mundo espiritual normal y corriente, tiene el curioso don de poder usar su sangre como arma, moldearla hasta formar una espada y hasta expandirla por el cuerpo de su enemigo para poder acabar con él con más facilidad.



Aunque un primer tercio de la serie sea un poco la presentación de esa idea junto a una progresiva, constante y necesaria toma de contacto entre ambos personajes y sus relaciones con los secundarios, a medida que van pasado los capítulos vamos conociendo el verdadero meollo del asunto. Pero tampoco me gustaría revelar más de la cuenta en ese aspecto, tan solo diré que aunque el desarrollo de la trama me haya parecido un tanto predecible, Kyokai no Kanata juega con un punto muy a su favor, la originalidad del mundo creado. No soy una asidua al género de fantasía urbana por lo que no sé si lo que estoy diciendo es realmente cierto (o más bien todo lo contrario), pero el planteamiento de los guerreros del mundo espiritual, con sus propias reglas, sus clanes, y los diferentes yomu me ha gustado muchísimo. Ahora bien, Kyokai no Kanata para mí no ha explorado todo el dichoso potencial que tenía delante de sus narices.
 Una historia tan llamativa, con un apartado gráfico tan espectacular y bien logrado como el de Kyokai no Kanata se merecía un par de explicaciones más, y es que ahí es justamente donde radica su problema. Aunque la caracterización de los personajes es suficiente, hay demasiadas cosas que se quedan muy en el aire, ofreciéndose así al espectador tan solo la superficie de un acontecimiento que nos mantiene integrados hasta el final de la serie para quedarse finalmente en nada. Por otro lado, algunos aspectos de la serie justamente debido a eso me han parecido un tanto confusos, a ratos un poco inconexos, pues la explicación a algo que se mencionó casi al principio tardaba mucho tiempo en salir y ya casi ni te acordabas a qué venía eso, por lo que la sensación final era un cúmulo de ideas inconexas entre sí que sinceramente dificulta la comprensión del conjunto general. Y puestos a sacarle errores, me sorprendió muchísimo un giro muy brusco en el hilo argumental de Mirai que según mi opinión no tiene ni pies ni cabeza, y que si lo hubieran mantenido tal y como estaba al principio, creo que habría ganado mucho más.


Por lo demás, la historia en sí transcurre de un modo bastante lineal hasta prácticamente la recta final. Predecible pero entretenido que es lo que importa, la verdad es que no presenta grandes cambios en el ritmo (salvo el bajón de un capítulo musical raro, innecesario, pero muy divertido), aunque también es cierto que el tercio final recupera la fuerza, belleza e impacta al personal. A su vez Kyokai no Kanata presenta un elenco de personajes un tanto reducido, pero muy interesante, variado, alocado a veces, pero equilibrado en ese aspecto. Me gustaría decir que las carencias de unos se salvan por las virtudes de los demás, pero sigue habiendo demasiadas lagunas en sus personalidades (por culpa de la falta de información más que nada) para poder decir eso. Akihito es el típico personaje protagonista, aunque aquí parte con la ventaja de caer bien desde el principio, ser simple y también imperfecto. Su extraña obsesión por las gafas, junto a una madre que está como una cabra, y su extraño círculo de amistades suplen en gran medida lo que él no logra aportar. Mirai es quizás el personaje que más fuerza tiene bajo mi punto de vista. A diferencia de Akihito y los secundarios, en ella la evolución de su personalidad se nota a simple vista. Desde el principio tenemos a una chica torpe, dulce, inocente, que sufre de numerosos problemas y que por una razón (que no diré) no quiere relacionarse con las personas. Aunque dicho así también puede ser un poco tópico, lo cierto es que el desarrollo de los acontecimientos influye de una manera muy positiva en su mejoría, y es que bajo ese aspecto de chica dulce e inocente nos encontramos con un personaje totalmente diferente y que enamora. Aquí la belleza de los secundarios reside en el misterio que envuelve su relación en cuanto a Akihito, siendo a su vez todos muy diferentes pero que no brillan con luz propia aunque podrían haberlo hecho perfectamente.
Kyokai no Kanata en resumidas cuentas ha sido un descubrimiento un poco agridulce. Hay cosas que me han gustado mucho frente a otras que no han terminado de convencerme, pero lo cierto es que para ser relativamente corto (tiene tan solo 12 capítulos, que no es mucho precisamente) el desarrollo de la historia no está tan mal llevado. De todas maneras y creo que Javi estará de acuerdo conmigo, merece aunque sea una oportunidad.

Puntuación

Kyokai no Kanata


Interesante
   

 
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