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Izumi Suzuki - Aburridísima

viernes, 23 de octubre de 2026



► Título original: Zettai taikutsu
► Traducción: Tana Oshima
► Año: 2021
► Edición:  Consonni (2025)
► Páginas: 224


Considerada como una de las figuras clave de la contracultura japonesa de la década de los 70 y 80, Izumi Suzuki (Shizuoka, 1949) fue una artista multidisciplinar cuya aproximación inaudita y heterodoxa a la literatura de ciencia ficción está encontrando ahora un sorprendente resurgir. Esgrimiendo como carta de presentación una originalidad arrolladora y sin complejos, Aburridísima reúne siete de estas inclasificables rarezas narrativas en un libro que nos permite vislumbrar el genio y la creatividad rebelde de una mujer incapaz de someterse a la perspectiva hegemónica del género.

Y es que, si de algo puede presumir la obra de Izumi Suzuki es de no obedecer ninguna regla ni noción preestablecida. De cuestionar las estructuras vigentes. Sí, las páginas de Aburridísima gritan disidencia por los cuatro costados. Y desde esa grieta que Suzuki abre en las costuras del sistema con su afilada mirada se alzan las voces de aquellos que no pueden seguir acarreando el peso de su existencia vacía. Los personajes de Izumi Suzuki padecen una desazón vital crónica que ni las burdas estratagemas gubernamentales ni el abuso de sustancias recreativas tienen la capacidad de atenuar. El amor, esa fuerza poderosa capaz de cruzar planetas y amenazar imperios intergalácticos, a menudo se nos presenta en estos relatos como un baluarte válido contra la desesperación. Sin embargo, satisfecha la curiosidad inicial o sufrido el coste de las altas expectativas, ninguna relación interpersonal consigue alzarse como vía de escape contra una sordidez que lo impregna todo.

A través de un prisma postapocalíptico e indudablemente punk, Izumi Suzuki explora las tensiones de género, el impacto irreversible de la tecnología y las complejas ramificaciones de la asimilación cultural con occidente que afloraban en el Japón reconstruido tras las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial. Así, en «Un mundo entre mujeres», por ejemplo, Suzuki fantasea con la posibilidad de una sociedad distópica donde la presencia masculina ha sido reducida a la clandestinidad como castigo por haber convertido el planeta en un infierno y los hombres son enclaustrados en instalaciones dedicadas a conservar sus facultades reproductivas. «You May Dream», por su parte, constituye un intricado e intimista ejercicio de imaginación en el que una joven le pide desesperadamente a su amiga permiso para vivir en sus recuerdos con el fin de evitar los programas de criogenización del gobierno. 

En «Picnic nocturno», un grupo de alienígenas deciden organizar una siniestra acampada disfrazados de seres humanos, mientras que en «El inolvidable Club Náutico», una serie de pacientes se dan cita en una clínica que ofrece un irresistible servicio de reprogramación cerebral. En «El humo en tus ojos», una mujer encadena un fracaso matrimonial tras otro mientras sucumbe a los efectos de una droga diseñada para retrasar el envejecimiento. «Olvidado» es un vertiginoso space opera en miniatura en el que dos amantes ponen en jaque siglos de paz instituida entre dos dinastías ancestrales, mientras que «Aburridísima», que da título a la colección, difumina los contornos del noir para regalarnos un espeluznante descenso a los territorios que el ser humano es capaz de cruzar con tal de sentir algo.

Escalofriante, rocambolesco y lúcido a partes iguales, Aburridísima es un fascinante derroche de futurismo psicodélico que luce como un episodio de Black Mirror pasado por un viaje de ácido. Izumi Suzuki, lejos de ahondar en el prometedor componente especulativo de sus ficciones, utiliza sus premisas como meros decorados donde escenificar el verdadero drama que destilan sus inquietudes literarias: el progreso científico y tecnológico entendido, no como herramienta para acceder a los más altos escalafones del potencial humano, sino como mecanismo de control, empleado para inducir a la más absoluta y decadente alienación. A un aburrimiento terminal. En un mundo obsesionado con la vanidad superflua y la búsqueda constante de atención, los relatos de Aburridísima constituyen una refrescante fantasía pop a la que escapar, aunque sea momentáneamente, lejos de la tiranía del estímulo.


«El número de hombres fue aumentando cada vez más. Fueron probablemente ellos quienes inventaron las guerras y las herramientas para luchar. Y, lo que era peor aún, empezaron a jugar con distintas ideas y a vivirlas con gran entusiasmo. Que si la revolución, que si el trabajo, que si el arte. Invertían una cantidad inútil de energía en cosas sin forma y encima se jactaban de que esa era la característica peculiar de los hombres, la de vivir apasionados por cosas que no tenían ninguna utilidad práctica en la vida cotidiana, como las aventuras y las novelas. Eran como niños pese a ser adultos y simples pese a aparentar complejidad. Unas criaturas totalmente incontrolables.»


★★★☆

 
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