Octubre en femenino: #LeoAutorasOct

martes, 13 de septiembre de 2016

Hace unas semanas, vi a un par de personas en twitter preguntándose cuál era la proporción de libros que habían leído durante el año escritos por mujeres frente a los escritos por hombres. Casualidad o no, el género masculino ganaba en todos los casos por aplastante mayoría. Entonces decidí hacer yo lo mismo. El resultado fue un 6-4, también a favor de los chicos. A la luz de estos datos, cabe preguntarse: ¿a qué se debe esta tendencia? ¿Por qué, al perecer de manera inconsciente, solemos relegar a un segundo plano la literatura escrita por mujeres? ¿Es esta desigualdad consecuencia del azar o fruto de un paradigma editorial donde no se apuesta lo suficiente por las voces femeninas? ¿Predominan en los medios más importantes las reseñas de obras escritas por hombres? 

Sinceramente, ni lo sé ni me importa. No soy de los que consideran obligatoria la paridad a la hora de escoger lecturas y no me guío por esos criterios a la hora de leer, siempre y cuando no exista discriminación en la oferta. Me parece tan respetable aquel que decida leer libros solo escritos por mujeres como el caso contrario. No me importan los nombres ni los méritos: solo las historias y el poder que puedan llegar a ejercer sobre nosotros. Sin embargo, hay a quienes esta situación les parece preocupante y han decidido hacer algo para volver las tornas. De ahí nace la iniciativa #LeoAutorasOct, que consiste en ni más ni menos que leer y comentar durante todo el mes de octubre solamente libros escritos por mujeres para darles mayor visibilidad. ¿Aceptáis el reto? Yo desde luego que sí. Por tanto, ahí van mis previsiones lectoras para el próximo mes de octubre, junto a un puñado de reservas por si se me queda pequeño el desafío: 




1. Helen Macdonald, H de halcón

2. Maya Angelou, Yo sé por qué canta el pájaro enjaulado

3. Sophie Divry, Cuando el diablo salió del baño

4. Aliette de Bodard, El ciclo de Xuya

5. Nell Leyshon, El show de Gary

6. Elena Ferrante, Las deudas del cuerpo

7. Svetlana Alexiévich, La guerra no tiene rostro de mujer

8. Caitlin Moran, Cómo ser mujer

9. Edith Wharton, Cuentos inquietantes

10. Yiyun Li, Más generoso que la soledad

11. Robert Galbraith, El gusano de seda

12. Lauren Groff, En manos de las furias



EXTRAS



-N.K. Jemisin, The Fifth Season

-Francesca Haig, El sermón de fuego

-Natalia Ginzburg, Todos nuestros ayeres

-Jane Austen, Orgullo y prejuicio



OTROS DESAFÍOS







...


SUGERENCIAS DE LECTURA

-Donna Tartt, El jilguero

-Elena Ferrante, La amiga estupenda


-Rachel Kushner, Los lanzallamas

-Karen Russell, Vampiros y limones

-Kelly Link, A mí no me engañas

-Eleanor Catton, Las luminarias

-Hanya Yanagihara, A Little Life (Tan poca vida)

-Caitlín R. Kiernan, La joven ahogada

-Chimamanda Ngozi Adichie, Americanah

-Anna Starobinets, La glándula de Ícaro



Resumen de lecturas: agosto 2016

domingo, 4 de septiembre de 2016


Contra todo pronóstico, agosto ha sido un mes productivo. Después del atracón de tochos que me di el mes pasado, esta vez me he dedicado a investigar qué se cocía en la longlist del Man Booker Prize. Cosas bastante suculentas, por cierto. Ahora, con el inicio del nuevo curso y la locura editorial que supone la rentrée, se abren una cantidad de proyectos poco menos que sugerentes. Por ejemplo, me estoy planteando seriamente participar en el octubre femenino que nos proponen desde sitios como A través de otro espejo. Ya veremos. De momento, aquí os dejo con el listado de libros que han caído en estas últimas semanas, entre los que cabe destacar auténticas joyitas como el bestseller de Celeste Ng y la saga de Elena Ferrante, que seguramente habréis visto hasta en la sopa. ¿Y vosotros? ¿Qué habéis leído este mes?



RESUMEN DE AGOSTO




The Many, Wyl Menmuir





All That Man Is, David Szalay





His Bloody Project, Graeme Macrae Burnet
Hot Milk, Deborah Levy
Eileen, Ottessa Moshfegh
El señor Norris cambia de tren, Christopher Isherwood
El minero, Natsume Sōseki





Asesinato y ánimas en pena, Robertson Davies
Todo lo que no te conté, Celest Ng
Un hombre soltero, Christopher Isherwood
Bajo las ruedas, Hermann Hesse
La historia del silencio, Pedro Zarraluki





Un mal nombre, Elena Ferrante


Celeste Ng - Todo lo que no te conté

jueves, 1 de septiembre de 2016


Cada vez que surge una nueva sensación editorial, uno se debate entre la curiosidad por descubrir qué se esconde detrás de tanto revuelo y las reticencias propias de alguien que ya ha visto demasiados libros prometedores convertirse en un auténtico despropósito. Ya se sabe: el clásico duelo entre realidad versus expectativas. En el caso de Todo lo que no te conté, este enfrentamiento adquiere tintes verdaderamente sombríos. Aquí, lo que se espera de Lydia es que se levante de la cama y baje a desayunar con el resto de su familia. Sin embargo, la cruda realidad es que su cadáver lleva toda la noche descansando en el fondo de un lago. Sí, la diferencia entre lo que se cree y lo que existe puede llegar a ser tan abismal como la que separa la vida de la muerte. Y ese devastador momento en el que ambas esferas colisionan se transforma de repente en un campo fértil de donde brotan preguntas incómodas: ¿por qué? ¿Cómo no me he dado cuenta antes? ¿Pude hacer algo por evitarlo?

Lydia está muerta. Pero esto aún no lo saben. 1977, 3 de mayo, seis y media de la mañana. Nadie sabe nada excepto este dato inocuo: Lydia llega tarde a desayunar.

La muerte de Lydia, ya de por sí trágica, es recibida por sus familiares con tremendo desconcierto cuando descubren que las primeras investigaciones apuntan a un caso de suicidio. A partir de ese momento, su imagen de chica aplicada, dulce y nada problemática comienza a resquebrajarse a ojos de sus padres. No de su hermano Nath, único de la familia que conocía las escapadas nocturnas de Lydia y lo que hacía durante ellas. De igual manera, a medida que pasan las páginas iremos tirando de hilos celosamente protegidos por sus dueños durante años, aprendiendo que las mentiras, los secretos y los silencios elocuentes no solo son más comunes de lo que cabría imaginar, sino que a veces constituyen el pegamento que mantiene unidos nuestros lazos.

Celeste Ng, norteamericana de origen chino, ha tratado de plasmar en esta obra los diferentes conflictos raciales y sociales a los que día a día se enfrentan aquellas personas divididas por más de un legado cultural. Y lo hace por medio de Marilyn y James —padres de Lydia, Nath y la pequeña Hannah—, un matrimonio mixto que desde sus inicios en la década de los 50 debió enfrentarse a la oposición y los prejuicios de sus contemporáneos. Por aquel entonces, Marilyn era una belleza de melena dorada que aspiraba a convertirse en una gran científica a pesar de que en aquella época era inconcebible que una mujer destacara en algo más que las tareas del hogar. James, por otro lado, era un joven profesor cuyos rasgos orientales le hacían atravesar toda clase de malentendidos y suposiciones absurdas ("No hablaba en absoluto como le habían contado que hablaban los chinos. Nada de peldón o toltilla. ¿Se habría criado en Estados Unidos?"). Ambos se conocieron en la universidad y se casaron sin contar con el beneplácito de sus familiares, llegando incluso a ser Marilyn advertida por su madre de que aquel matrimonio estaba condenado al fracaso por el simple hecho de no estar formado por personas de la misma raza. Como si de una maldición —más que de un simple pronóstico— se tratase, esta circunstancia supone una fuente constante de tensión y rencillas dentro de la pareja, extendiéndose a todo campo de su convivencia como una virulenta infección que pretende destrozarlo todo, incluidos sus hijos.

Lo que había ocurrido era algo demasiado grande para hablar de ello. Era como un paisaje que no podían ver entero; como el cielo nocturno que giraba y giraba de manera que no se alcanzaba a distinguir sus confines. Siempre les resultaría demasiado grande. Él la había tirado al agua. Luego la había sacado. Durante el resto de su vida Lydia recordaría una cosa. Durante toda su vida Nath recordaría otra.

De hecho, uno de los principales temas de la novela, estrechamente influido por el anterior, es cómo en ocasiones los padres vuelcan sobre sus hijos gran parte de sus esperanzas, planes, proyectos y expectativas frustradas, sin darse cuenta de que el peso de esa carga puede ser insoportable. Mientras que Marilyn impone sobre Lydia la presión por sobresalir en los estudios y evitar a toda costa las asfixiantes limitaciones que supone la vida doméstica, James tratará con insistencia que su hija sea una chica normal y corriente en el más estricto de los sentidos. Llegado a este punto, cabe plantearse si el suicido de Lydia no es sino la consecuencia lógica de este constante tira y afloja, si sus padres no han acabado desgarrando el juguete de tanto tirar en direcciones opuestas.

Sin embargo, Celeste Ng sabe cómo dinamitar una buena hipótesis en apenas unas líneas. Ella sabe que el mejor secreto es el bien guardado, y por eso no da pistas ni deja un rastro de migajas que podamos seguir para espantar la sorpresa. Con ello Celeste Ng consigue que cada gesto multiplique por mil su significado; que cada estallido de cólera, cada desaparición, cada infidelidad, cada trapo sucio finalmente expuesto nos duela como una sonora bofetada. Su facilidad para descolocar al lector y ofrecerle herramientas que le permitan reinterpretar lo narrado es igual de admirable que su concienzuda y aguda disección de los personajes. El resultado es una novela sencillamente magnífica, plagada de escenas espeluznantes, ejecutadas además de manera memorable. Un debut excepcional que pone a Celeste Ng en un deseable punto de mira. No esperaba descubrir en este libro semejante joya, pero lo cierto es que Todo lo que no te conté es una lectura apasionante y muy recomendable. No os la perdáis.



Título original: Everything I Never Told You
Traducción: Laura Vidal
Año: 2014
Editorial: Alba Editorial
Páginas: 288
Valoración: ★★★★





Reseñas breves [137 - 140]

miércoles, 31 de agosto de 2016


#137. Eileen Chang - Un amor que destruye ciudades

Eileen Chang es una de las escritoras chinas mejor valoradas del pasado siglo y lo cierto es que leyendo este libro no cuesta averiguar por qué. Chang nos abre a través de este volumen una pequeña ventana al convulso panorama político y social de China durante los albores de la Segunda Guerra Mundial, y lo hace por medio de dos historias cargadas de sentimiento y sutileza que describen a la perfección el declive de unos modelos familiares anquilosados en el más ferviente tradicionalismo. Eileen Chang escribe con una gracia innata y una economía de medios que permiten brillar a sus personajes por encima del atronador estallido de las bombas y el derrumbe de sus asideros emocionales. No suele ocurrir que a un libro le hagan falta más páginas de las que tiene, pero el caso de Eileen Chang es excepcional y creo que se podrían haber incorporado algunos más de sus relatos a esta edición de Un amor que destruye ciudades que ha publicado Libros del Asteroide. No obstante, este breve aperitivo me ha resultado muy satisfactorio. ¡Quiero más de Eileen Chang!

★★★½



#138. Haruki Murakami - El elefante desaparece

No es El elefante desaparece la mejor colección de relatos de Haruki Murakami y puede que no haya envejecido todo lo bien que uno pudiera esperar. Sin embargo, por más que se regodee en los mismos temas y esquemas, sigo encontrando en la narrativa de Murakami una autenticidad y personalidad inconfundibles. Vivimos en un mundo sumido constantemente en un estado de asombro y perplejidad, un mundo que en su cara menos amable produce alienación, desconcierto. Y a día de hoy, no he encontrado ningún escritor que sepa reflejar de mejor manera ese sentimiento de desconexión existencial con la realidad. Sueños, visiones, perturbadoras llamadas telefónicas, extrañas desapariciones... son muchos los elementos a través de los cuales el escritor japonés trata de arrojar un poco de luz sobre esa soledad e incomprensión que a veces nos embarga; y en la mayoría de los relatos reunidos en esta colección, dicho empeño se transforma en una delirante, absorbente, imaginativa y enigmática historia capaz de estimular zonas de nuestro cerebro que, sin autores como Murakami, correrían el riesgo de atrofiarse.

★★★



#139. Christopher Isherwood - El señor Norris cambia de tren

Basado en las propias experiencias de Isherwood durante el Berlín previo al auge del nazismo, existe todo un ciclo de novelas denominadas precisamente 'berlinesas' (del que forma parte este El señor Norris cambia de tren) que transmiten de manera fascinante la dinámica de una sociedad marcada por los excesos, sumida además bajo un clima de tensión y efervescencia política. Sin embargo, la trama de esta novela poco tiene de compromisos ideológicos. Se trata más bien de una liviana y cómica caricatura social donde brilla por encima de todas la figura inclasificable de Arthur Norris, empresario de origen británico que dirige una serie de negocios turbios en Berlín y que vive permanentemente acosado por las exigencias de sus más allegados. A través de su amigo William Bradshaw iremos conociendo la verdadera naturaleza de sus trapicheos, exquisiteces, peculiares apetencias sexuales y afiliaciones políticas, todo ello al tiempo que Isherwood construye un fiel retrato del espíritu que imperaba en la época. Se trata de una lectura muy amena y absorbente que mantiene constantemente la intriga por medio de las singulares aventuras en las que se mete el señor Norris y de las que casi siempre sale airoso (o no, depende de cómo se mire). En definitiva, un título muy recomendable, perfecto para adentrarse en la Alemania de los años 30 y descubrir a un autor que merece mucho más reconocimiento del que quizás tenga. 

★★★½



#140. Natsume Sōseki - El minero

Intimista, elegante y estrechamente hermanada con el mundo natural, esta breve novela de Natsume Sōseki supone un admirable ejercicio de introspección literaria en el que acompañamos al narrador en su descenso incansable a las profundidades más recónditas del yo. Huyendo de Tokio por una disputa que involucra a dos mujeres y que nunca se llega a esclarecer del todo, el protagonista de El minero decide abandonar su acomodada vida y acaba incorporándose a las filas de una excavación minera, aun sabiendo las condiciones extremas bajo las que viven los trabajadores. Por el camino asistimos a una larga conversación que el protagonista mantiene consigo mismo y que deja entrever reflexiones sobre la sociedad y el individuo tan profundas como curiosas. El minero no es desde luego ningún prodigio a nivel argumental, pero el exquisito monólogo que Sōseki estructura en torno a las extrañas vivencias del personaje principal a raíz de la ruptura con sus valores anteriores me ha parecido muy interesante y digno de análisis, un fascinante proceso de evolución que nos permite observar su escarpado, por no decir sombrío, recorrido hacia la madurez. Una lectura corta, pero intensa y enriquecedora.

★★★½

Elena Ferrante - La amiga estupenda

martes, 30 de agosto de 2016


Aunque la identidad de Elena Ferrante continúa siendo un misterio, su nombre ha ido cobrando una popularidad cada vez mayor a lo largo de los últimos años, desde que irrumpió con fuerza en el panorama literario internacional mediante un cuarteto de novelas denominadas 'napolitanas' que poco a poco han ido granjeándose un fervor y admiración imparables. Más allá del morbo y la expectación mediática que es capaz de generar, si hay algo digno de interés acerca del fenómeno Ferrante es que ha logrado devolver el foco de atención a lo que de verdad importa: las historias. Y lo ha hecho reivindicando el anonimato de manera visceral. Eliminando de la ecuación todo lo que estorba para que resplandezcan la verdad, la naturalidad, la desnudez de las emociones. Desprovista de cualquier clase de artificio, la escritura de Elena Ferrante se caracteriza por una sencillez abrumadora que, no obstante, esconde toda la profundidad de la experiencia humana. Así lo atestigua este primer volumen de la saga Dos amigas, un ambicioso proyecto literario que pretende recorrer la vida de dos mujeres unidas por una amistad tan sólida como entrañable. 

Como siempre, Lila se pasa, pensé.
  Estaba ampliando hasta la exageración el concepto de rastro. No solo quería desaparecer ella, ahora, con sesenta y seis años, sino borrar además toda la vida que había dejado a su espalda.
  Me dio mucha rabia.
  Veremos quién se sale con la suya, me dije. Fue entonces cuando encendí el ordenador y me puse a escribir hasta el último detalle de nuestra historia, todo lo que quedó grabado en la memoria.

Como su propio título deja adivinar, La amiga estupenda retrata la infancia y adolescencia de Lenù y Lila, dos niñas inquietas y revoltosas que se crían en la ciudad de Nápoles durante los años 40 y 50 del siglo XX. Allí deben hacer frente, no solo a los desafíos propios (y en apariencia insalvables) de la edad, sino a la realidad cotidiana de una época marcada por la inestabilidad política y financiera en un barrio humilde donde la pobreza, las contiendas familiares y los escándalos vecinales determinan la voluptuosa dinámica del poder. Narrada en primera persona por Lenù, esta parte introductoria de La amiga estupenda goza de una reconfortante y acogedora cualidad crepuscular, casi mística, que no es sino el fiel reflejo de la impronta que dejan esos primeros años en nuestra memoria. Gran parte de los conflictos que se plantean durante los compases iniciales de la novela giran en torno al ámbito escolar, los amigos, las horas de juego, la presión por destacar en los estudios y, en general, describen de manera excepcional la perspectiva limitada e inocente que tienen los niños sobre cómo se desenvuelve la vida en la esfera de los adultos.

Sin embargo, lo que más me ha gustado del relato de Lenù es cómo narra la enorme fascinación que ejerce sobre ella su amiga Lila, personaje que se pasea por las páginas de La amiga estupenda como el contrapunto pícaro y más descarado de la protagonista, una presencia tremendamente influyente que parece a ojos de su amiga estar en posesión de una gracia y determinación innatas. La relación entre estas dos niñas, asentada sobre una admiración mutua y una competitividad en ocasiones poco beneficiosa, atraviesa un sinfín de vaivenes que pondrán a prueba los términos de su amistad a base de reveses inesperados, distanciamientos ocasionales y las complicaciones habituales que traen consigo los amoríos adolescentes.

Las mujeres peleaban entre ellas más que los hombres, se agarraban de los pelos, se hacían daño. Hacer daño era una enfermedad. De niña imaginaba que unos animales pequeñísimos, casi invisibles, venían de noche al barrio, salían de las charcas, de los vagones de los trenes abandonados más allá del terraplén, de las hierbas malolientes llamadas fétidas, de las ranas, de las salamandras, de las moscas, de las piedras, del polvo, y entraban en el agua, en la comida y el aire, para que nuestras madres y nuestras abuelas se volvieran rabiosas como perras sedientas. Estaban más contaminadas que los hombres, porque ellos se enfurecían por cualquier cosa pero al final se calmaban, mientras que ellas, en apariencia silenciosas y complacientes, cuando se enfadaban iban hasta el fondo de su rabia sin detenerse nunca.

Ahora bien, esta emotiva y admirable amistad entre Lenù y Lila no es lo único que hace de La amiga estupenda una lectura tan especial. Tal y como apuntaba antes, el estilo de Elena Ferrante y la propia estructura coral de la novela, organizada en capítulos muy cortos a modo de episodios de este serial que protagonizan Nápoles y sus pintorescos habitantes, son clave a la hora de entender la facilidad pasmosa con la que la escritora italiana nos hace conectar con sus ficciones. Ferrante ha escrito una obra que se devora a una velocidad vertiginosa y que disecciona conflictos mundanos, comunes, cercanos, pero no por ello menos angustiosos ni cruciales. En mi caso, su éxito radica en una sublime recreación de sentimientos y vivencias por medio de imágenes muy potentes y, en ocasiones, un tanto perturbadoras (nunca olvidaré esa escena en la que Lila sale disparada por una ventana tras una riña familiar). La amiga estupenda es de esas novelas donde la distancia con los hechos narrados se reduce peligrosamente a un nivel en el que sufres con los personajes y te alegras por ellos cuando la vida les sonríe de manera fugaz. Además, todo en ella está perfectamente sincronizado, la comedia intercalada en su justa medida con el drama en un tenso equilibrio que al final explosiona de modo abrupto y totalmente apotéosico.

He de reconocer que al principio tenía mis reticencias con este libro, pero su lectura las ha volatilizado de manera fulminante. No hay por qué disimularlo: La amiga estupenda es una de las mejores novelas que han caído en mis manos en lo que va de año y no veo el momento de hincarle el diente al siguiente volumen de la saga. ¿Y vosotros? ¿Vais a seguir retrasando el momento de conocer a Elena Ferrante?



Título original: L'amica geniale (Dos amigas #1)
Traducción: Celia Filipetto
Año: 2011
Editorial: Lumen
Páginas: 392
Valoración: ★★★★





 
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