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[Movies] Her

lunes, 24 de febrero de 2014

Título: Her
Año: 2013
Duración: 126 minutos
País: EE.UU.
Género: Romance, drama, ciencia-ficción
Director: Spike Jonze
Reparto: Joaquin Phoenix, Amy Adams, Scarlett Johansson







Intentar describir esta película puede ser una completa odisea. Eso es lo que llevo pensando desde que decidí comentar mis impresiones sobre Her, nominada a los Oscar de este año, producida por Annapurna Pictures (aunque eso poco me importa) y cuya banda sonora corre por la cuenta de Arcade Fire cuyo nombre os sonará casi seguro. Para ser del todo sincera al principio no me llamaba mucho la atención. Por alguna razón cada poco rato veía a ese tío que me sonaba de algo en un fondo rojo y que me miraba fijamente todo el rato, y lo único que sabía sobre Her es que iba de algo un poco raro. No fue hasta que tras la insistencia de un par de personas (entre las que figura Sergio por supuesto) que habían comentado que esta película tenía algo especial, cuando decidí que ya que la película iba a salir pronto en nuestro país, por los pronto podría darle una oportunidad al tráiler. ¿Sabéis lo que pasó a continuación? Me enamoré. Pero yo no creo en el amor a primera vista así que decidí verla. Le di al play y esperé.


¿Tuve que esperar mucho rato entonces? Teniendo en cuenta que la duración total de la película es de dos horas, los cinco primeros minutos me bastaron para entrar en ese extraño estado que se apodera de nuestro cuerpo cuando algo nos encanta realmente. ¿Conocéis ese cosquilleo de placer antes de ver un capítulo nuevo de vuestra serie favorita? Eso es exactamente lo que sentí tras los primeros minutos de Her. Quería saber más. Mucho más. Filmada con una simplicidad pasmosa pero que enamora, la puesta en escena en solitario de Spike Jonze es una completa delicia para nuestros sentidos. Con un guión original y ambientada en un futuro no muy lejano conocemos a un  tal Theodore Twombly, un hombre solitario, melancólico, dulce y que simplemente enamora. Theodore es probablemente el personaje que mejor encarna a la gran mayoría de los seres humanos. Es un resumen, un ejemplo de lo que todos hemos sentido o sentiremos alguna vez pues a la larga resulta simplemente inevitable. Un corazón roto, un deseo de recuperar algo que tuvimos entre nuestras manos y que se nos escapó, algo que echamos en falta o que no queremos que termine pues albergamos la esperanza de que las cosas vuelvan a ser como antes aunque nunca lo serán. Y con qué poco puede demostrar todo eso Spike Jonze con la ayuda de Joaquin Phoenix. Y es que la sensación que te produce Her durante y después de verla es ese pensamiento de: "Anda, pero si es como yo".


Pero también habla de otro tipo de esperanza, la de recuperarse, la de volver a encontrar a uno mismo después de perder algo importante. De sanar nuestro corazón roto o finalmente dejar marchar. De volver a sentir cosas que creías olvidadas, pero de aprender cosas que nunca has sentido hasta ahora también. De irse a la cama con una sonrisa en vez de llorar. La de pensar más allá de quiero un cuerpo a mi lado. En definitiva, Her habla de volver a vivir en vez de estar solo vivo. Podría decirse que en el fondo nos transmite un mensaje positivo, el de no rendirse y dejar el pasado en el lugar al que pertenece. Que quizás en el fondo todos tenemos a una Samantha esperando por nosotros. Pero Spike Jonze va más allá incluso. Juega con nosotros, nos conduce por los distintos rincones de nuestro propio ser. Resulta increíble que alguien que no te conoce de nada pueda entenderte tan bien. Que pueda recrearte tan bien.

Maybe that would have filled this ti-... tiny little hole in my heart, but probably not... And sometimes I think I have felt everything I'm ever gonna feel, and from here on out I'm not gonna feel anything new... just... lesser versions of what I've already felt.

¿Y sabéis que más? Uno de los principales atractivos de Her y que enamora a prácticamente todos es el trabajo de Theodore y que tendrá un papel muy significativo a lo largo de toda la película. Por otro lado es obligatorio también mencionar el estupendo y maravilloso trabajo que hace Scarlett Johansson aquí aunque tan solo le preste su voz a Samantha. Y es que gracias a ella en gran mayoría Her es lo que es. A muchos les puede chocar un poco la idea general de la película, que un hombre se haga tan íntimo con un sistema operativo y que le conozca tan bien. Pero es ese justamente uno de los principales atractivos de su guión. Y todo lo que viene a raíz de ello. Ya lo decía Sergio, es una película de ver muchas veces, que siempre tendrá algo nuevo, una interpretación diferente, algo que has dejado escapar antes. En conclusión puedo decir que quizás no sea una película que guste a todo el mundo, pero en lo que a mí respecta Her se convierte en una de las películas con las que más he disfrutado en muchísimo tiempo.

Puntuación

Her


[Movies] Lost in Translation

sábado, 9 de marzo de 2013

Título: Lost in Translation
Año: 2003
Duración: 105 minutos
País: EE.UU. Japón
Género: Drama, comedia
Director: Sofia Coppola
Reparto: Bill Murray, Scarlett Johansson, Giovanni Ribisi
Bob Harris, un actor norteamericano en decadencia, acepta una oferta para hacer un anuncio de whisky japonés en Tokio. Está atravesando una aguda crisis y pasa gran parte del tiempo libre en el bar del hotel. Y, precisamente allí, conoce a Charlotte, una joven casada con un fotógrafo que ha ido a Tokio a hacer un reportaje; pero mientras él trabaja, su mujer se aburre mortalmente. Además del aturdimiento que les producen las imágenes y los sonidos de la inmensa ciudad, Bob y Charlotte comparten también el vacío de sus vidas.

Opinión

Desde hace bastante tiempo quería volver a enfrentarme a Lost in Translation, y es que la última vez que la vi, hace años ya de hecho, no me provocó la sensación que me esperaba y que querría haber sentido. Pero en el fondo sabía que no iba a renunciar, y que seguramente me estaría perdiendo algo, algo que por aquel entonces no era capaz de apreciar. Así que la deje apartada en un rincón de mi memoria esperando su turno para volver a verla, pero esta vez, desde una perspectiva un tanto diferente. Y es que algo tenía que tener de especial para aferrarse durante tantos años a mi memoria. Así pues, y aunque el resultado final quizás no sea del todo el que me esperaba, Lost in Translation ha resultado ser una sorpresa más que agradable, y es que si eres capaz de ver tan solo un poco más allá de lo que te muestran en pantalla, te aseguro que la sensación es bastante diferente a lo que nos hacen ver a simple vista. ¿Y es que quién no se ha sentido alguna vez solo estando rodeado por un montón de gente? O triste aún teniendo todos los motivos para estar feliz. Como podéis apreciar, quizás uno de los puntos fuertes de Lost in Translation es justamente eso, la cercanía que generan las situaciones que se van desarrollando a lo largo de sus 105 minutos al retratar los sentimientos por el que todos hemos pasado, aunque sea tan solo un par de veces en nuestras vidas.


Aunque la historia en sí nos pueda parecer que está llena de clichés un poco demasiado usados a estas alturas de la vida, no por ello resulta imposible hacer una obra que a pesar de ello sepa emocionarte. Y es que los personajes de la película, aunque quizás no tengan una personalidad brillante –y ponga en duda si siquiera la tienen- cumplen a la perfección su función: crear una situación en la que sus protagonistas perfectamente podríamos haber sido tú o yo. Bob Harris es un actor de mediana edad, bastante conocido en tierras niponas y donde se encuentra durante un par de días para grabar un anuncio de whisky. Sin embargo, a pesar de estar en una de las ciudades más atractivas del planeta, lo único que desea al acabar el día es ir al bar de su hotel. Y es que Bob tras una activa carrera, y una familia esperando su vuelta, siente que esta vida ya no es lo que era. Por otro lado tenemos a Charlotte, una joven que acompaña a su marido que es fotógrafo, y que se dedica a explorar pequeñas pinceladas de la cultura japonesa y vagar por la ciudad matando el tiempo sin tener otra cosa mejor que hacer. Debo decir que en este aspecto el personaje de Charlotte está un poco mejor perfilado, en ella se nota un poco más la angustia de la soledad, la falta de amor, o el sentimiento de abandono que experimenta su personaje, por lo que resulta bastante sencillo identificarse con ella. Mientras sus días discurren de un modo similar pero a la vez diferente, y por pura casualidad, nuestros dos personajes entrarán en contacto por primera vez, naciendo así poco a poco entre ellos una peculiar relación de comprensión y amistad. Y es que Bob parece ser el único capaz de comprender el sufrimiento de Charlotte, y Charlotte parece ser la respuesta de una vida que ha caído en la monotonía desde hace bastante tiempo.


Con una banda sonora destacable y que personalmente me gusta mucho, junto a una ambientación más que brillante aunque a ratos demasiado repetitiva, queda claro que su peso pesado reside en llegar al espectador y hacerlo reflexionar sobre su propia existencia. Y es que no hace falta irse a Tokio para experimentar las mismas sensaciones que pretende despertar en nosotros a través de este largometraje Sofia Coppola. Puede que no sea la mejor película de su género y que se quede corta en cuanto a profundidad se refiere, pero llega a nuestra capa sensible (personalmente al menos) lo suficiente como para perdurar en nuestra memoria por bastante tiempo, aunque el sentimiento final sea un tanto agridulce. Poco me queda por añadir ya, y es que si os gusta Tokio casi tanto como a mí, y no os importa un poco de melancolía y drama, estoy casi segura que os gustará, así que espero no equivocarme.

Puntuación

Lost in Translation 

6,5/10


[Movies] El atlas de las nubes

miércoles, 27 de febrero de 2013

Título: El atlas de las nubes
Año: 2013
Duración: 164 minutos
País: EE.UU.
Género: Acción, drama, misterio, ciencia-ficción
Director: Andy Wachoswki, Lana Wachowski, Tom Tykwer
Reparto: Tom Hanks, Halle Berry, Hugo Weaving, Susan Sarandon, Hugh Grant






Dicen por ahí que existe una cosa llamada "la magia del cine". Se trata de un concepto abstracto, indefinido y en ocasiones, hasta confuso, al que se le atribuyen verdades tan surrealistas e incomprensibles como que la adaptación cinematográfica de 50 sombras de Grey sea una de las películas más esperadas del próximo curso, que Leonardo DiCaprio aún no tenga ningún Oscar en su poder o que El atlas de las nubes, una de las producciones más atractivas, originales y ambiciosas de los últimos años, haya pasado tan despreciablemente desapercibida en todos los sentidos. La revista Time no ha dudado en calificar la cinta de los hermanos Wachowski y el director alemán Tom Tykwer como la peor del año, una "hinchada fantasía de efectos especiales y trucos de maquillaje". Ninguneada por la crítica estadounidense y arrastrando una recaudación no fría, sino gélida, El atlas de las nubes se desplegaba el pasado día 22 de febrero por las salas de cine de nuestro país con el objetivo esencial de encandilar al público europeo y suavizar así su estrepitoso fracaso previo. Dicho de otro modo, ¿es El atlas de las nubes una obra maestra, una película de culto o un bodrio infumable de casi tres horas de duración?


El atlas de las nubes, basada en la novela homónima de David Mitchell, narra seis historias completamente diferentes (desde un músico obsesionado por componer la melodía perfecta hasta una periodista que pretende desmantelar una central nuclear, pasando por una joven rebelde que vive en una sociedad distópica) repartidas en diversos momentos del pasado, el presente y el futuro, pero que guardan una estrecha e importante relación entre ellas. Sin embargo, mientras que en la obra de Mitchell las distintas historias se van sucediendo de forma cronológica para después replegarse sobre sí mismas hasta llegar al mismo punto de partida, en la película observamos un despiece un tanto desarticulado y difuso de la estructura narrativa original que durante los primeros compases de la película puede provocar un vertiginoso acceso de desconcierto. Habituado a un desarrollo completamente lineal y sin mayores complejidades técnicas ni sobreesfuerzos intelectuales, el espectador medio se verá abrumado ante una cantidad bastante importante de secuencias que discurren en paralelo sin ningún tipo de conexión aparente y que llegan a infundir verdadera apatía para quien no esté acostumbrado a la lentitud de su ritmo. No obstante, si eres capaz de superar la primera media hora con los niveles de atención intactos, tu paciencia se verá altamente recompensada al comprobar cómo se van hilando de forma casi imperceptible las numerosas historias que componen El atlas de las nubes.


Y es que, a pesar de las dificultades que pueden surgir entre el público para conectar con la historia y acostumbrase a la atípica forma de narrar, es prácticamente imposible no quedarse embelesado con la espectacular fotografía de la película, la excelente banda sonora, los increíbles efectos especiales (comedidos, pero contundentes) y el inmenso poderío visual en general que se desprende continuamente de la pantalla. Con un reparto salpicado de grandes estrellas como Tom Hanks, Susan Sarandon, Hugo Weaving o la guapísima Halle Berry, cabe destacar el aspecto interpretativo de la película, que aunque no cuenta con ejecuciones memorables, reúne los suficientes niveles de calidad y compromiso como para no pasar inadvertido, por no decir que resulta muy curioso ver a los mismos actores trabajando en la piel de personajes tan variopintos. Pero sin duda alguna, lo que más destaca de El atlas de las nubes y por lo que más ferozmente se la ha criticado, es por su trascendental mensaje filosófico cargado de frases grandilocuentes sobre el amor, el tiempo, la religión, la vida, la muerte o el destino que marcan las acciones de los personajes, quienes se enfrentan a sí mismos y al sistema que los gobierna sea en la época que sea.


Puede que El atlas de las nubes no sea una propuesta convencional, puede que le sobre metraje y puede que tras 164 minutos sentado en la butaca, te quedes con cara de bobo mirando los créditos sin haber obtenido respuesta para muchas de tus preguntas, pero de lo que no me cabe ninguna duda es de que esta película no dejará indiferente a nadie y que jamás has visto algo que se le parezca. Mezcla de misterio, acción, humor, ciencia-ficción, El atlas de las nubes reúne tantos géneros, posibilidades, interpretaciones, sorpresas y cuestiones para reflexionar como gotas de agua tiene el océano. Atrévete a vencer las dudas, ve al cine con la mente abierta y preocúpate únicamente de disfrutar con cada escena que tome forma ante tus ojos, con cada giro de la trama y con cada nuevo rostro, aunque sólo sea para descubrir cómo el botón de un chaleco es capaz de atravesar cientos de años en el tiempo o cómo nuestras acciones hoy determinan el devenir de todo un universo mañana. ¿Ambiciosa? Sí. ¿Pretenciosa? En absoluto. Y ahora me voy. Necesito verla otra vez.

Puntuación

El atlas de las nubes

7.5/10

[Movies] Lo imposible

miércoles, 17 de octubre de 2012

Título: Lo imposible
Año: 2012
Duración: 107 minutos
País: España
Género: Acción, drama
Director: Juan Antonio Bayona
Reparto: Naomi Watts, Ewan McGregor, Tom Holland


La primera vez que vi el tráiler de Lo imposible quedé francamente sorprendido de que alguien tuviera el atrevimiento de convertir uno de los peores desastres naturales de la última década en un producto de ocio para toda la familia. Después de un despliegue mediático bastante importante y unas expectativas que iban creciendo de forma exponencial a medida que se acercaba la fecha de estreno, este fin de semana aterrizaba en las pantallas de nuestro país la susodicha película de Juan Antonio Bayona, convirtiéndose en apenas unos días en el largometraje de producción nacional más taquillero de la historia de España, y a falta de proyectarse más allá de nuestras fronteras, en el séptimo mejor estreno a nivel mundial. Una vez demostrado su más que evidente éxito, cabe preguntarse lo más importante: ¿existen motivos suficiente para ver Lo imposible más allá de la discutible morbosidad que suscita?


Lo imposible narra de forma trepidante y sobrecogedora el testimonio de una familia española que milagrosamente consiguió sobrevivir al tsunami que invadió el sudeste asiático en el año 2004. Que esté basada en una historia real es un hecho que el director se ha empeñado en recalcar tanto en los créditos iniciales de la película como en toda la parafernalia propagandística previa al estreno en cines. María, Henry, Lucas, Thomas y Simon son los cinco miembros de esta familia afincada en Japón que decide pasar sus vacaciones navideñas en las exóticas playas de Tailandia, lejos de imaginar que tan solo un día después de su llegada serían víctimas de un devastador maremoto que cambiará sus vidas para siempre. Conociendo el destino de los protagonistas, cada frase, cada gesto y cada escena adquieren un significado especial para el espectador, que afortunadamente no tarda mucho en ver cómo la gigantesca ola procedente del océano Índico barre la pantalla de un plumazo en un espectacular y electrizante alarde de medios técnicos que recrea con una vivacidad y un dramatismo aplastantes el caos producido por el ensordecedor estruendo del agua.


A pesar de que el tsunami supone el clímax de la película, éste no es más que el origen de una tragedia de dimensiones desproporcionadas concebido en todo momento para remover los sentimientos más profundos del que está sentado en la butaca. Tras el monumental shock audiovisual, en Lo imposible solo queda espacio para la incertidumbre, la tensión, el llanto y la contemplación de la catástrofe en toda su magnitud, perfectamente capturada en la película gracias entre otras cosas a la magistral interpretación de una Naomi Watts cuyos gritos te desgarran el alma y cuyo dolor, tanto físico como emocional, traspasa la pantalla con una fuerza descomunal. Sin embargo, no nos engañemos, el principal atractivo de Lo imposible no es su casi inexistente argumento, ni su irregular ritmo ni sus, en ocasiones, inverosímiles casualidades. La película está repleta de desagradables miserias humanas, momentos harto lacrimógenos y escenas innecesariamente cruentas bajo mi punto de vista, por muy realistas que pretendan ser, y que no consiguen sino generar rechazo por parte de un espectador se sabe deliberadamente manipulado. 


Lo que no se puede negar bajo ningún concepto es que se trata de una película bellamente producida, rodada en localizaciones impresionantes, orquestada por una banda sonora vibrante y con unos efectos especiales dignos de los más altos premios, aunque a la postre, el espíritu que quiere transmitir el filme de Bayona se ve un poco enturbiado por su alto y a menudo prescindible contenido visceral. Con todo, Lo imposible me ha parecido una buena película recomendada para personas emocionalmente estables y que se puede disfrutar (en la medida de lo posible) en compañía de una gran caja de kleenex, porque, te guste o no, el vacío que se te queda en el cuerpo cuando se apagan las luces no te lo quita nadie. Un auténtico torbellino de sentimientos que durante 107 minutos no para de vapulearte, una crónica desgarradora que sin demasiadas pretensiones éticas nos enseña una importante lección: a veces, la suerte, el espíritu de lucha y la épica humana pueden ser mayores que cualquier desastre.

Puntuación

Lo imposible

8/10

[Movies] Wasabi: el trato sucio de la mafia

martes, 24 de julio de 2012

Título:  Wasabi: el trato sucio de la mafia
Título original:  Wasabi
País: Francia, Japón
Director: Gérard Krawczyk 
Género:  comedia, acción

Sinopsis: Hubert (Jean Reno) es un policía francés cuyos métodos demasiado bruscos no son del agrado de su jefe. Después de dos meses suspendido del servicio, vuelve a Japón, país donde estuvo trabajando 19 años atrás, para ocuparse del testamento de un antiguo amor, que ha desaparecido sin dejar rastro.

Actores: Jean Reno, Michel Muller, Ryoko Hirosue, Carole Bouquet.




Hace ya tiempo que perdí la cuenta de las veces que la habré visto ya. Más de cinco, quizás más de diez veces incluso, a lo largo de estos nueve años que lleva estrenada. Una comedia de acción que repite tópicos a más no poder y que deja frío e indiferente a una buena parte del púbico. Pero no a este ser extraño llamado yo. ¿Acaso es algo nuevo que yo vaya al revés del mundo? Yo creo que no. Mientras que a alguien le puede parecer una completa pérdida de tiempo, aquí donde me veis, me parece una película sublime, encantadora, divertida, y genial. Pues a pesar de todos esos tópicos sobre los que os hablaré a continuación, la poca profundidad de la trama, o el conjunto en general que defrauda, es una de mis películas favoritas y siempre lo será. Además pocas son las personas que pueden resistir el encanto de Jean Reno. Yo por lo menos no.


Nuestro protagonista es Hubert, un policía que utiliza unos métodos poco ortodoxos en su trabajo, y que tiene el corazón roto desde hace casi veinte años. Pues la única mujer a la que amó, Miko, lo abandonó dejando tras de sí tan solo un bolígrafo y un pequeño puñado de recuerdos tras una corta relación. Obligado a la fuerza por su jefe a tomarse un corto descanso, y alentado por una "querida" amiga, decide que ya va siendo hora de separarse de una vez por todas de ese pasado que le persigue. Sin embargo, tras una llamada desde el despacho de un abogado de Tokio, las cosas darán un giro totalmente contrario a los planes de nuestro protagonista. Pues resulta que Miko ha muerto, y Hubert  deberá viajar hasta Japón si desea verla por última vez. Pero para su sorpresa, Hubert es el único que figura en su testamento, sin embargo esa no será la única sorpresa que se llevará ese día. Ya que la última voluntad de su amiga y amante fue que se ocupase de su única hija, Yumi, una compradora compulsiva, y una chica muy “sensible” que está a punto de cumplir la mayoría de edad. Así pues y desde ese momento los problemas para Hubert no harán más que empezar.


Como veis, nos encontramos ante un planteamiento de lo más típico si contamos también con el carácter de cada uno de los personajes protagonistas. Un Jean Reno en todo su esplendor, un policía que hará lo que haga falta sin importar nada ni nadie. Un amigo del protagonista que aporta sus dosis de humor, pero que es un poco cortito en ciertos aspectos y que le sigue como un perrito faldero. La adolescente inestable por la muerte de su madre, pero que lo demuestra a su manera. Compradora compulsiva, incapaz de cerrar la boca, inocente y dulce en cierta medida. El malo malote, y su grupo de tontos malos malotes, que visten a lo Men in Black, y que quiere money, money, money... Vamos, lo de siempre.
Dejando claro esto, y que el guión tampoco sea una obra de arte, sino que roza el aprobado raspado en lo que profundidad se refiere, (casi nada vamos). Hay que reconocer que la brillantez de la película reside en la interpretación, en el ambiente, y una banda sonora que pega a la perfección. Rodada casi en todo momento en Tokio te da la impresión de estar siguiendo desde una distancia prudente a Hubert por las calles de Shibuya, y eso me encanta. La interpretación, que es lo importante en verdad realmente, es muy buena. Para como están pensados los personajes y la ligera profundidad que hay, desempeñan su papel de un modo más que sobresaliente, todos. El protagonista, como ya decía, un Jean Reno en todo su esplendor, Momo, que aporta la gran parte de las dosis de humor de toda la película, y la chica, una joven despreocupada, y que causará más de un quebradero de cabeza a ellos dos. No tengo nada más que añadir sobre eso. Un conjunto coherente que aporta algo especial, algo que me conmueve, algo que me enamora. Pues lejos de ser una obra maestra, es una obra maestra para mi.



Ahora en serio, lejos de mi impresión, es una película bastante sencilla, ideal para pasar un rato agradable. Es divertida, tiene mucha acción, y un ligero toque de drama. Una mezcla que en su conjunto no defrauda. Si la veis sin grandes expectativas, dispuestos a pasar un buen rato y con la mente más o menos en blanco os aseguro que os gustará, y puede que incluso mucho. Pero siempre la recomendaré encarecidamente.

Wasabi: el trato sucio de la mafia

8/10

Perfecta

Y mañana servidor y servidora van a ver...


 
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