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Reseñas breves [67-69]

jueves, 4 de diciembre de 2014

Steelheart, Brandon Sanderson
Ediciones B - 416 páginas - ★★★½

Brandon Sanderson es un escritor que despacha libros como si fueran panes. Y empieza a ser un poco difícil esto de distinguir entre sus distintas trilogías, segundas trilogías, spin-off's, relatos, segundas partes de relatos, sagas, trilosagas, spin-trilogías off-relatos... bueno, ya me entendéis. El caso es que Steelheart es la primera parte de una serie protagonizada por algo así como cazadores de superhéroes que en realidad son supervillanos que en realidad son humanos normales y corrientes a los que una anomalía cosmológica conocida como Calamity les otorgó habilidades fuera de lo común. Estamos ante una interesante variación de ese recurrido mito engendrado por Marvel o DC en el que los buenos salvan el planeta y se llevan a la chica guapa de turno, una historia un tanto típica pero planteada desde un punto de vista muy original, muy bien narrada y que se desarrolla con una envidiable intrepidez. La desenvoltura con la que Sanderson es capaz de describir a los principales protagonistas o el trasfondo histórico de la novela es la propia de un escritor sobradamente experimentado; no así la decepcionante simplicidad argumental del libro, el exagerado maniqueísmo de algunos personajes, los innecesarios vaivenes finales de la trama o esa conclusión completamente anticlimática y abrupta que da pie a la segunda entrega de esta enésima trilogía. Vaya por delante que Steelheart es un libro que me ha gustado bastante, muy entretenido, dinámico y gráfico, pero carente de profundidad, contundencia narrativa y alardes estilísticos. Como un cómic de cuatrocientas y pico páginas.


El libro de las pruebas, John Banville
Alfaguara - 240 páginas - ★★

A ver. Cómo lo digo. Ah, sí. Menudo bodrio. Desde el principio de los tiempos, John Banville ha sido destinatario de loas, alabanzas y elogios muy por encima de sus posibilidades. Tanto, que incluso ha sido el elegido para reinterpretar a una de las figuras más importantes y representativas de la literatura norteamericana con el consecuente cabreo de sus fans más acérrimos (aunque a mí me gustó, he de admitir). Es cierto que el autor irlandés ganador del Man Booker Prize y el Príncipe de Asturias tiene un don innato para la escritura, que posee un estilo prodigioso, bello, etéreo e inimitable. Pero de nada sirven su finura técnica ni su empalagoso virtuosismo narrativo si lo que estoy leyendo es tan interesante como un puñetazo en el estómago. Al menos, esa es la sensación que tenía cada vez que pasaba una página de El libro de las pruebas. La de ser invadido por el más soporífero, palpitante, doloroso y casi tangible aburrimiento. La novela, que está narrada por un intelectual psicótico, narcisista, presuntuoso y pedante hasta la náusea (imaginad un soliloquio de varias horas interpretado por el actor secundario Bob), es en realidad la confesión escrita y aclaratoria de un criminal que cometió un asesinato para intentar dar solución a un problema todavía mayor. Esta circunstancia, que se conoce prácticamente desde el inicio de la novela, es en realidad una excusa empleada por Banville para poner al servicio de su innegable valía como escritor un supuesto estudio sobre la condición humana y las múltiples atrocidades que genera, una suerte de batiburrillo existencialista donde se percibe una leve intención de incomodar al lector por medio de la precariedad y la bajeza de nuestros instintos más arraigados, pero que en realidad molesta por la flagrante inanidad de su contenido. Lo "bueno" de El libro de las pruebas es que se trata de una de sus obras más tempranas, por lo que aún conservo un resquicio de esperanza en mi propósito de encontrar un libro suyo que haga válidas todas esas buenas críticas que recibe. A ver si con Antigua luz se aclara un poco este oscuro panorama...


No soy ese tipo de chica, Lena Dunham
Espasa - 296 páginas - ★★★½

Lena Dunham es una de mis personas favoritas. Viendo cualquier episodio de la serie que protagoniza, uno difícilmente podría establecer una separación clara entre la Lena auténtica y el histriónico papel que interpreta en la pequeña pantalla. Y eso mola. Ella en general mola. Muchos la tachan de sensacionalista, de pirada o de incluso enarbolar un falso feminismo en pos de seguir alcanzando cierta trascendencia en los medios. Pero este libro, escrito totalmente desde las entrañas, narrado con un descacharrante sentido del humor, una arrebatadora sinceridad y una absoluta falta de escrúpulos tan encomiable como censurable, no es sino la confirmación definitiva de que la excentricidad característica de Lena Dunham está terriblemente lejos de ser impostada. Siguiendo una estructura muy dispar, Dunham nos desvela a través de los episodios más (y menos) trascendentales de su vida todas esas facetas aún no descubiertas de su personalidad poliédrica y multidisciplinar. El sexo, la amistad, el trabajo, la familia, la comida y sus frecuentes trastornos psicológicos conforman el grueso de este simpático libro de memorias donde Dunham analiza a la vez que descubre la importancia de esos distintos aspectos en su formación como persona, desnudándose para sus lectores de una manera completamente distinta a como nunca antes lo había hecho en televisión: íntima, cómplice, consentida, aceptando sus complejos con una naturalidad ya inherente y tendiendo una mano a todos esos outsiders que, como ella, conviven al borde de una sociedad basada en estereotipos. Lo que sí he echado en falta durante su lectura es algo del genio, la garra y la inspiración que Lena ha convertido en su firma, pero en líneas generales No soy ese tipo de chica ha satisfecho cómodamente mis expectativas y merece sin duda que le deis una oportunidad. 

IMM 57#

domingo, 9 de noviembre de 2014

"In my mailbox" es una sección nacida en Pop culture Junkie y que se extendió gracias a The story siren. Consiste en mostrar cada cierto tiempo los últimos libros adquiridos, ya sea comprados, regalados o enviados por parte de alguna editorial.





¡Hola a todos! Como viene siendo habitual, hoy domingo venimos a enseñaros los libros que hemos adquirido durante las últimas semanas. Novedades editoriales, libros un poco más antiguos, Premios Nobel, prometedores comienzos de sagas... Sin duda, este IMM viene cargadito; ¿le echas un vistazo?:


1. El teorema Katherine, John Green: Si la gente sostiene mil razones para seguir pasándose el día hablando de John Green, yo sostengo mil y una para no hacerlo. La más importante, por supuesto, es que ya está todo dicho. Aunque no comulgo ni lo más mínimo con el movimiento -¿religioso?- que gira en torno al escritor estadounidense, tampoco soy partidario de enjuiciar la obra de un autor basándome únicamente en filias o fobias personales. Y como Bajo la misma estrella fue un libro que en su momento me gustó bastante, me apetecía seguir explorando la producción novelística del que para muchos es patriarca, representante y autoridad suprema de la literatura juvenil actual. Ya veremos cómo de grande le queda ese título. 


2. Las dos señoras Grenville, Dominick Dunne: Respetado cronista de la alta sociedad neoyorquina, Dominick Dunne desvela en esta deliciosa novela de intriga la historia de una mujer de origen humilde que en los años cuarenta consiguió embelesar con sus encantos al heredero de una de las sumas más importantes de la época, haciendo recaer sobre sí misma las sospechas de un clan familiar que solo parece ver en ella una simple cazafortunas. Amor, lujo, elegancia y muerte se dan la mano en una novela de apariencia tan sofisticada como prometedora. ¿Quién dijo que ser rico estaba exento de preocupaciones?


3. A la sombra del árbol violeta, Sahar Delijani: Una de las funciones más importantes y a la vez más bellas de la literatura es la de dar voz a personas que por cualquier otra circunstancia no han podido expresar sus testimonios fuera de la página impresa. En esta ocasión, la escritora de origen iraní Sahar Delijani relata bajo una pátina de ficción los recuerdos de su infancia en las calles de Teherán, ciudad oprimida bajo el yugo de una época convulsa en el terreno político, y nos introduce en la piel de unos personajes encantadores cuyas vivencias marcarán profundamente al lector.


4. No soy ese tipo de chica, Lena Dunham: Lo sabemos, Lena. Sabemos que no hay nadie como tú, nadie que se atreva a hablar de sus intimidades con una sinceridad tan flagrante y esa semejante falta de tapujos, nadie que sea capaz de revolucionar el panorama televisivo con admirable inteligencia, espíritu de transgresión y economía de medios. No hay nadie que despierte tal cantidad de odios y pasiones, nadie que se presente a una gala de premios con el primer vestido de mercadillo que pilla, el pelo tintado de rosa o los sobacos sin depilar. Y por eso queremos leer tus memorias, Lena. Porque la más mínima pizca de veracidad que se halle entre sus páginas superará con creces cualquier ficción que nos atrevamos a concebir. 


5. La glándula de Ícaro, Anna Starobinets: Aunque esta colección de relatos no es la primera que publica Nevsky de la escritora rusa, sí es la primera que cae en mis manos. Bueno, ¿qué decir de ella? Es difícil describir lo incalificable. Delimitar a un simple grupo de oraciones todo el talento, el genio y la deslumbrante inventiva que derrocha Starobinets entre las páginas de esta antología. Imprescindible. En serio. Compradla. Ya tendréis tiempo de agradecérmelo después. 


6. Cibertormenta, Matthew Mather: Uno de los últimos lanzamientos de Ediciones B es esta adictiva novela situada a medio camino entre la ficción apocalíptica y el thriller conspirativo, un libro que nos enseña hasta qué punto la tecnología ha llegado a dominar nuestras vidas y los peligros que comporta dicha situación en un mundo globalizado, dependiente del espacio cibernético y vulnerable ante las diversas tensiones internacionales que se cuecen hoy día. Muy recomendable. 


7. El rito, Laird Barron: Poco a poco, Barron está dejando de ser un completo desconocido en nuestro país. A base de publicar relatos suyos en proyectos como el de Fata Libelli o en las extraordinarias antologías de Valdemar, la retorcida mente del escritor estadounidense comienza a ser un rasgo distintivo en la narrativa de terror que se publica a nivel nacional. Precisamente la colección Insomnia de Valdemar acoge el primer acercamiento de Laird Barron al género de la novela, una apasionante historia de influencias lovecraftianas que te hará temer la llegada de criaturas verdaderamente espeluznantes a nuestro universo.


8. La infancia de Jesús, J.M. Coetzee: No, no estamos ante el primer volumen de mi posible biografía. En realidad, el autor sudafricano galardonado con el premio Nobel relata en esta novela las vicisitudes de un hombre y un niño que emigran a otro país y allí se ven obligados a comenzar una nueva vida bajo una nueva identidad. Las dificultades del cambio, la confrontación ente el pasado y el futuro de los protagonistas o la búsqueda de la propia identidad son algunos de los grandes temas que se abordan en esta obra.


9. La pandilla de Asakusa, Yasunari Kawabata: Y del Nobel sudafricano pasamos a su homólogo japonés. Kawabata emprende a lo largo de esta novela un vívido retrato social sobre el célebre barrio nipón de Asakusa, distrito que en los albores del siglo XX representaba para la escena cultural japonesa un auténtico hervidero de actividad lúdica, decadencia y placeres prohibidos. Después de lo mucho que me gustó País de nieve, tengo unas ganas terribles de ponerme con otra de sus obras.


10. Alabanza, Alberto Olmos: Ambientada en un futuro más o menos próximo en el que la literatura ha desaparecido de la sociedad, Alabanza es una obra que ha conseguido colarse en mi lista de futuras lecturas sobre todo por las buenas críticas que he leído sobre ella (y a pesar de otras bastante malas que circulan por ahí, todo sea dicho). Aunque los libros de autor español que publica esta editorial me suelen transmitir mucho reparo como el cine, las series, la música..., creo que Alabanza me puede sorprender de forma positiva.


11. Amanecer rojo, Pierce Brown: Desde RBA nos llega esta esperadísima novela juvenil que, si me he informado bien, transcurre en una colonia marciana donde los seres humanos se dividen en castas representadas por colores y en la que (presumiblemente) en algún punto intermedio de la historia se lía muy parda. Tiene una pinta bastante apetecible, veremos a ver si consigue estar a la altura de todas esas expectativas que ha generado antes de su publicación. 


12. Buscando a Alaska, John Green: ¿Os pensabais que mis rencillas con John Green se iban a solucionar en un solo asalto? No, hijos, no. Los combates se pelean en varios rounds. Y por lo que sé, más de uno querría enfrentarse a algún que otro personaje 'hostiable'. Si las novelas de este escritor están repletas de jóvenes caucásicos de clase media que se buscan a sí mismos, a sus novias o una forma de superar los problemas de la adolescencia con un ratio de traumas igual a cero, puede que Buscando a Alaska sea el epítome de su producción literaria. De momento, lo único que sigo buscando en un hueco para ponerme a leerla.


13. El libro de Ivo, Juan Cuadra: El último lanzamiento al mercado de la editorial Fantascy es una sorprendente pieza de terror sobrenatural firmado por autor español que nos adentra en un peligroso mundo de sueños, brujería y seres de naturaleza abyecta. Tendréis una reseña más extensa de aquí a unos días, pero ya puedo adelantar que no me ha parecido en absoluto esa 'hostia en verso' que proclaman la mayoría de quienes lo han leído. No sé. Será que soy raro. 


14. El arco iris de gravedad, Thomas Pynchon: Estoy seguro de no ser el único que se ha planteado la existencia de esta novela como un arma de destrucción masiva. El cohete de la portada no es más que un misil lanzado por Pynchon para dinamitar nuestra cordura. Ningún ser humano dispone de la estructura muscular apropiada para soportar sus gigantescas dimensiones físicas. Se puede concluir por la evidente contundencia de lo antes expuesto que el enigmático escritor norteamericano es el mayor asesino en serie de las últimas décadas. Y aún así, no son pocos los que cada año se atreven a afrontar las innumerables posibilidades de muerte que esconde la emblemática obra de Pynchon entre sus mil y pico páginas. Diciembre es el mes escogido por los valientes integrantes del Man Pulizer Book Award para acometer de manera conjunta la lectura de El arco iris de gravedad. Y si te ha picado el gusanillo, aún estás a tiempo de cambiar de idea. No lo leas. No lo mires. Haz como que no existe. Solo así podrás salvarte. Nosotros ya estamos perdidos. 


Y una vez más, hasta aquí llega el IMM de hoy. ¿Habéis tenido la oportunidad de leer alguno de estos libros? ¿Cuáles son los que más os llaman la atención? Nos vemos en la próxima entrega de In my mailbox.

 
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