Mostrando entradas con la etiqueta lista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta lista. Mostrar todas las entradas

Top 20: Los mejores libros de 2025

martes, 16 de diciembre de 2025


52 libros. 17.596 páginas. Ese ha sido mi 2025 en términos literarios. Si esto fuera el Spotify Wrapped, probablemente el algoritmo me diagnosticaría algún trastorno emocional severo. Puede que no sea mejor persona que María Pombo, pero desde luego tengo mejores estanterías que ella. Así que ha llegado la hora de lucirlas. Porque sí, hacer balance lector es seguramente mi momento favorito del año. Y lo hago ya porque solo los ilusos piensan que las dos últimas semanas del calendario son para hacer algo de provecho. Ahora toca repasar y puntuar. Ordenar las distintas escalas de entusiasmo. Presumir de mis descubrimientos con la esperanza de poner a alguien tras la pista de una experiencia memorable. Hacer méritos para que me fiche Babelia. Y por qué no... fantasear con la posibilidad de perder la memoria para poder leer los 20 libros que componen esta lista como si fuera la primera vez. ¡Nos vemos en 2026!


Kaveh Akbar, ¡Mártir! (2025). BLACKIE BOOKS, 408 PÁGINAS.

Sumido en una devastadora crisis personal, un buen día Cyrus Shams se convence de que ha sido bendecido con una revelación divina. A partir de ese momento, Cyrus decide emprender un delirante peregrinaje que tiene como objetivo hallar sentido a la vida... o inmolarse en el intento. Descarnada, brutal y tremendamente ambiciosa, ¡Mártir! no es precisamente un edulcorado relato de superación. La novela de Akbar conjuga una multitud de tramas, estilos, escenarios y cronologías diversas que narran, con la inspiradora épica de las epopeyas clásicas, temas que van desde el declive político e ideológico del régimen iraní hasta las atrocidades provocadas por la guerra, el éxodo, la pérdida de fe o la carencia de afectos. Entre las páginas de ¡Mártir!, prosa y lírica se hermanan con una sensibilidad poco conocida, creando un asombroso caleidoscopio capaz de proyectar símbolos e imágenes de una belleza aterradora y donde la capacidad del arte como mecanismo para afrontar el trauma se desvela en todo su magnífico esplendor.


Iván Turguénev, Primer amor (2018). ALIANZA EDITORIAL, 128 PÁGINAS.

El amor es un maestro cruel y hay lecciones que no se olvidan en la vida. Primer amor, del escritor ruso Iván Turguénev, puede que sea la constatación más demoledora de que enamorarse es un acto autodestructivo donde el corazón se transforma sin previo aviso en una auténtica bomba de relojería. Haciendo un uso magistral de la elipsis y la perspectiva, Turguénev deja entrever de manera sutil lo que al joven protagonista de Primer amor se le escapa debido a su inocencia y traza en esta novela una línea paralela entre el ascenso del romanticismo juvenil y la caída de un régimen social del que los protagonistas no son sino anacrónicos vestigios vivientes. Un enamoramiento febril, una relación tumultuosa con el padre, un hogar caracterizado por elocuentes silencios, oportunas ausencias y acaloradas discusiones nocturnas... desde bien pronto, Primer amor dispone las piezas de un elegante puzzle narrativo que, a pesar de su minimalismo, consigue mantener el interés hasta su emocionante y demoledora conclusión.



John Boyne, Una escalera hacia el cielo (2025). SALAMANDRA, 432 PÁGINAS.

Boyne esboza aquí un maquiavélico retrato ambientado en el mundo de las letras en el que se pone de manifiesto la vileza de un aspirante a escritor que no duda en recurrir a las tácticas más bochornosas para lograr prestigio y repercusión mediática. Absorbente, impactante y diabólicamente entretenida, Una escalera hacia el cielo es una brillante tesis —a medio camino entre la sátira y el thriller psicológico— sobre la ambición desmedida y la ética de la narrativa. Maurice Swift es un personaje demoníaco, paradigma del parásito literario, al que amarás odiar y que constituye el núcleo de una novela apasionante donde John Boyne nos interroga sobre la naturaleza de la inspiración, el proceso creativo, el límite moral entre realidad y ficción o a quién pertenece la propiedad intelectual de las historias que usamos como sustrato.



Percival Everett, James (2024). DE CONATUS, 344 PÁGINAS.

Si creías que ya estaba todo dicho sobre el período de esclavitud en Estados Unidos, déjame decirte que Percival Everett tiene algunas palabras para ti. Ganadora del Premio Pulitzer y el National Book Award, James es una magnífica reinterpretación de Las aventuras de Huckleberry Finn narrada desde la perspectiva de Jim —el esclavo negro— que reivindica de manera original la vigencia de un tema sobre el que se han escrito ríos de tinta, pero que continúa siendo fuente de acaloradas controversias. Con una prosa tan lúcida como lapidaria, Percival Everett elabora un trepidante road trip sin carretera poblado por estafadores sin escrúpulos, músicos itinerantes, borrachos de pueblo, fundamentalistas religiosos, fugitivos con la muerte en los talones y el fantasma de un filósofo francés en el que el autor norteamericano retrata la miseria moral, física y humana de la esclavitud con la misma fuerza que un par de perdigonazos en el pecho.


Ann Napolitano, Hola, preciosa (2024). ALIANZA DE NOVELAS, 432 PÁGINAS.

Con una selección muy reducida de ingredientes, Ann Napolitano te cocina una novela absolutamente deliciosa en la que se pone de manifiesto la maestría de la autora estadounidense para esbozar personajes capaces de traspasar el papel. Aquí la ficción no es el género de la novela, sino la idea de que los individuos sobre los que estamos leyendo son una mera invención. Hola, preciosa es una obra tremendamente emotiva que habita en ese abismo insalvable entre lo que somos y lo que queremos ser. Haciendo gala de una extraordinaria sensibilidad narrativa, Napolitano explora las ramificaciones del trauma como eje trastornado de la identidad, cómo sobrellevamos heridas que heredamos al nacer y a qué tácticas retorcidas recurrimos para conciliar el hecho de que la felicidad personal puede suponer la devastación ajena.


Chimamanda Ngozi Adichie, Unos cuantos sueños (2025). RANDOM HOUSE, 536 PÁGINAS.

Los agitados albores de la pandemia constituyen el escenario donde las cuatro protagonistas de Unos cuantos sueños comienzan a desvelar el intenso drama de sus vidas. Con la introspección y el tono confesional que propician el inevitable confinamiento, Chimamanda entreteje cuatro historias entrelazadas sobre mujeres radicalmente humanas que se apartan de las convenciones y desafían cualquier estereotipo: mujeres vibrantes, instruidas, imperfectas y contradictorias, rodeadas en su mayoría de comodidad y opulencia, cuya acuciante necesidad poco o nada tiene que ver con la voluntad de la tribu, sino con un profundo anhelo de autorrealización. Emotiva, ambiciosa y comprometida, Unos cuantos sueños, a pesar de su carácter marcadamente trágico, desprende un aire triunfal que aviva la esperanza y supone, aun con las pruebas en contra, una reparación necesaria en la creencia de que imaginar una vida mejor no es una simple fantasía. 


Jacqueline Harpman, Yo que nunca supe de los hombres (2025). ALIANZA EDITORIAL, 184 PÁGINAS.

La joven protagonista de Yo nunca supe de los hombres narra su emocionante periplo a través de un mundo carente de sentido junto a sus compañeras de fatiga, embarcadas en un fútil viaje en busca de significado que las llevará a deambular por un planeta sospechosamente parecido al nuestro, pero que despierta tanta familiaridad como alienación. Jacqueline Harpman ha escrito una obra sobria y elegante, pero exquisitamente compleja, rica en detalles y heredera de una entusiasta reivindicación de la experiencia humana. Desde un prisma de obnubilada inocencia, Harpman se pregunta cuál es el valor de la vida y qué hace, aun cuando existen tantos elementos empecinados en erradicarla, que merezca la pena vivirla. Harpman ha elaborado una obra de ritmo pausado, pero repleta de giros inquietantes e imprevisibles; una reflexión futurista, y al mismo tiempo atemporal, sobre la paradójica condición humana, insignificante y trascendental, y de cómo podemos aspirar a la eternidad mientras permanezcan en circulación las historias a las que damos forma.


Anne Tyler, Tres días de junio (2025). LUMEN, 192 PÁGINAS.

En su más reciente novela, Anne Tyler se vale de un acontecimiento crucial en la vida de cualquier persona para realizar una sofisticada meditación sobre la trascendencia de lo cotidiano. Una crisis familiar removerá una serie de vivencias en la protagonista que dan forma a la excepcional tensión narrativa del relato y nos plantean interesantes cuestiones acerca del pasado, la culpa, la naturaleza escurridiza de las relaciones y los límites del conocimiento que podemos obtener de nosotros mismos y de los demás. Tres días de junio es una maravillosa, sutil y reconfortante meditación sobre la resiliencia del amor, sobre las causas que lo despiertan, lo truncan o lo posponen, sumiéndolo en un letargo del que amenaza con regresar en un momento más oportuno, cuando estamos más receptivos o, en el peor de los casos, más desprevenidos. Anne Tyler demuestra, después de una trayectoria compuesta por más de 20 novelas, que sigue siendo una absoluta experta en el arte de crear atmósferas minimalistas, íntimas e introspectivas, material con el que fabrica historias absolutamente ordinarias, pero no por ello menos inolvidables.


Benjamin Myers, Cuddy (2025). PIEL DE ZAPA, 464 PÁGINAS.

Proyecto inclasificable de ambición desmedida y prodigiosa —casi perfecta— ejecución, Cuddy es una novela hecha de novelas que giran, no alrededor de un tema, sino de un lugar convertido en personaje donde la realidad histórica se eleva a la categoría de mito. Haciendo gala de una maestría lingüística sin precedentes, insólita originalidad narrativa y una belleza absolutamente sobrecogedora, Benjamin Myers escribe sobre el legado del santo que da nombre a la novela y otorga a los espacios en blanco de la historia una textura tan plausible como conmovedora. Como si Walt Whitman hubiese reescrito el Hamnet de Maggie O’Farrell, Cuddy se erige como un texto poético, indómito, elegíaco y de una genialidad arrolladora, un sensacional híbrido de narrativa y lírica que adopta formas, de repente diáfanas, de repente retorcidamente barrocas, pero siempre dignas de una divina admiración.



László Krasznahorkai, Tango satánico (2017). ACANTILADO, 304 PÁGINAS.

A lomos de una prosa desbocada, de arquitectura laberíntica, Krasznahorkai nos traslada a un enclave rural donde sus habitantes viven embrujados por los ecos de un campanario derruido y los distintos miembros de la cooperativa se acechan mutuamente con el ahínco de los que no tienen otra cosa que hacer. En Tango satánico, las páginas están siempre manchadas de barro y empapadas por una lluvia incesante que ensombrece la atmósfera de una novela ya de por sí bastante tenebrosa. Solo el regreso del profeta Irimiás, personaje de carácter casi mesiánico, junto a su inseparable compañero Petrina, será capaz de romper el letargo de los que se han sumido en un sueño lujurioso y alcoholizado. Monumental, escarpada y, a pesar de su relativa brevedad, por momentos inabarcable, Tango satánico es una obra de una grandeza delirante y una resonancia emocional sencillamente sobrecogedora que trata de averiguar si el destino es accidental o una consecuencia directa de nuestros actos de omisión. Krasznahorkai elabora un complejo estudio de la resiliencia ideológica en un contexto que otorga a lo cotidiano una extraña cualidad mitológica y nos permite danzar, cual almas malditas en tormento eterno, al son de una canción infinita.


Abigail Thomas, Lo que viene después... y que te guste (2025). ERRATA NATURAE, 320 PÁGINAS.

A través de viñetas que capturan escenas tan cotidianas como sobrecogedoras, Thomas reflexiona sobre el carácter indescifrable de la vida y las relaciones humanas mientras recoge pensamientos sencillamente deslumbrantes que giran en torno al amor, la confianza, la felicidad, el perdón y el arrepentimiento. Desde la atalaya de la vejez y un alcoholismo mal disimulado, Abigail Thomas consigue plasmar con una genialidad indiscutible la absurda arbitrariedad de la memoria, capaz de obviar años y personas enteras mientras se aferra a detalles en apariencia insignificantes que, no obstante, acabamos atesorando como amuletos de un valor incalculable. Gracias a este magnífico volumen de visiones tan fugaces como indelebles, he podido adentrarme en la existencia de una mujer apasionante, inteligente, lúcida y mordaz que indaga en su pasado como recurso para extraer fuerzas con las que encarar el futuro y su inseparable presagio de muerte.



Michelle de Kretser, Teoría y práctica (2025). MUÑECA INFINITA, 176 PÁGINAS.

A pesar de su brevedad, Michelle de Kretser ha escrito una novela sublime que recorre las contradicciones de muchos planteamientos contemporáneos sobre sexualidad, empoderamiento femenino, imagen pública y crítica literaria con una frescura y una lucidez que resultan deslumbrantes. Mientras medio mundo despotrica contra la cultura de la cancelación y la dictadura woke, Michelle de Kretser se pregunta sobre la pertinencia de separar la obra del autor en un paradigma discursivo que sigue achacando a las mujeres la responsabilidad de ser absolutamente intachables en sus posturas contra el patriarcado sin tener en cuenta la demoledora tragedia que supone ser víctima de anhelos profundamente enemistados con tus principios. De Kretser practica un estilo intelectual y estimulante que desprende una incontenible retranca y una mordacidad nuclear. A través de una protagonista comprometida con las causas sociales, pero de gustos cuestionables, de Kretser elabora una historia sobre filosofía y deriva moral que no deja de ser un viaje en busca de la verdad. Y de quién debe de pagar el precio por contarla.



Bothayna Al-Essa, La biblioteca del censor de libros (2025). FIORDO EDITORIAL, 248 PÁGINAS.

Haciendo alarde de una sobresaliente audacia narrativa, Bothayna Al-Essa ha escrito una novela sencillamente fascinante y de prodigiosas reflexiones que pone de relieve la faceta transformadora de la lectura y que resulta imprescindible en la biblioteca de cualquier amante de la metaficción y los juegos literarios. Mediante una ambientación inmersiva y un protagonista tremendamente entrañable, Bothayna Al-Essa nos sumerge en una historia donde el lenguaje se erige tanto en fenómeno de estudio como en herramienta principal con la que diseccionar las costuras del totalitarismo. Lúcida, estimulante y provocadora, La biblioteca del censor de libros narra con total efectividad ese proceso que todos los lectores empedernidos hemos experimentado al descubrir el apasionante e infeccioso carisma de la literatura, su incontrolable capacidad para desarrollar el pensamiento crítico y convertir súbditos del poder, conformistas y sumisos, en individuos libres que reivindican su propio discurso.


Rachel Cusk, Desfile (2025). LIBROS DE ASTEROIDE, 184 PÁGINAS.

Cusk es epítome de experimentación, inconformismo e intelectualidad narrativa y su prosa presenta siempre un desafío similar al de escalar una montaña en cuya cima aguarda la esperanza de una recompensa. Quizá preguntarse de qué va esta novela sea una cuestión absolutamente banal. Quizá sea la clave que le da sentido a todo. Y es precisamente esa ambigüedad, esa carencia de asideros y lugares seguros, lo que confiere a la artesanía de Cusk una categoría de excepcional superioridad. El narrador, G, es un personaje que contiene multitud de personajes, un sujeto fluido y en constante evolución que Rachel Cusk utiliza como recipiente para volcar extraordinarias reflexiones sobre la identidad, la maternidad, las dinámicas de poder, las diferencias de género, la feminidad y la creación artística entendida como un sometimiento a la tiranía de la subjetividad. No es Desfile, ni por asomo, una obra de fácil acceso, pero para aquellos aventurados que busquen un reto, en la literatura de Rachel Cusk podrán encontrar una galería inagotable de pinturas rocambolescas, ansiosas por ser miradas



George Saunders, El día de la liberación (2024). SEIX BARRAL, 344 PÁGINAS.

Desde que cayó en mis manos el primer cuento de George Saunders tengo la sensación de que el mundo no es real. Sí, algo sobre parques temáticos en ruinas y gente atrapada en cámaras de plexiglás ha hecho que viva instalado en la más absoluta paranoia. Porque después de Saunders, nada te vuelve a parecer auténtico. Y es que, en su variante más distópica, Saunders cuestiona el papel de la tecnología como herramienta de explotación, maquinaria propagandística o fábrica de entretenimiento dirigida a una burguesía desprovista de conciencia. Por otro lado, puede que ahí fuera, en el exterior, el tono dominante del debate sea el del ruido y la crispación, pero en los cuentos de Saunders existe una necesidad imperiosa de salvar las distancias con el enemigo como vía para alcanzar un entendimiento más profundo de uno mismo. Con una prodigiosa plasticidad narrativa, un estilo soberbio capaz de enredar frases de manera incansable y una sensibilidad para explorar los dilemas de los personajes que te deja totalmente desarmado, George Saunders taladra en las páginas de El día de liberación todas esas capas de performatividad y reclusión alienante que hemos construido como sociedad para ocultar, sin éxito, nuestro lado más vulnerable.


Tiffany McDaniel, Betty (2022). HOJA DE LATA, 528 PÁGINAS.

Concebida como un homenaje a la madre de la autora y, en general, a las mujeres de su familia, Betty es la demoledora constatación de que ha nacido una estrella en el firmamento literario. El gótico rural no murió con Flannery O’Connor y Carson McCullers. No, nada más lejos de la realidad. El género está más vivo que nunca y anda suelto pegando tiros por las calles, a la caza de su próxima víctima. Con una maravillosa fusión de brutalidad narrativa y ternura estilística, Tiffany McDaniel elabora un coming of age absolutamente inolvidable en el que la infancia se presenta, no como el lugar seguro que debería ser, sino como una auténtica trinchera. La voz de Betty Carpenter se alza por encima de la vorágine y del ruido de los abusos para iluminar una novela repleta de claroscuros sobre cómo el amor, el cariño y la fraternidad pueden florecer hasta en campos asfixiados por la mala hierba. Imagen personificada de la escritura como refugio y lugar de duelo, Betty Carpenter es una protagonista memorable que, con su mirada inocente y quebrada, nos hace partícipes de una época terrible, convulsa, pero en la que se puede encontrar, si sabes dónde buscar, una arrebatadora belleza.



Andrea Bajani, El aniversario (2025). ANAGRAMA, 152 PÁGINAS.

El aniversario no es más que un epitafio con sabor a venganza terapéutica, un intento por comprender, desde la distancia de los años y mediante el poder incomparable de la ficción, a esos absolutos desconocidos a los que llamamos progenitores y a cuyo cargo tenemos la suerte —o, en algunos casos, la desgracia— de venir al mundo. Narrada con una estremecedora sensibilidad y un minucioso ímpetu analítico, El aniversario es una historia sobrecogedora sobre un hijo que corta el cordón umbilical por puro instinto de conservación, el relato de un hombre, no sabemos hasta qué punto inspirado en las propias vivencias del escritor, que explica los motivos de su distanciamiento y su negativa a asumir el cuidado de unos seres responsables de tanto dolor. Andrea Bajani señala a la familia como cuna del trauma y trata de esbozar un perfil de los padres del protagonista repleto de lagunas que solo es posible subsanar gracias al esfuerzo de la especulación. Una novela absurdamente conmovedora, una deconstrucción diáfana y perspicaz de las relaciones paternofiliales que lo mismo te acaricia con ternura que te sacude con la fuerza de un martillo. 



Paul Murray, La picadura de abeja (2025). ANAGRAMA, 720 PÁGINAS.

Secretos, fantasmas, amantes, remordimientos y una cantidad ingente de revelaciones. Son los ingredientes de una novela inmensa y monumental que aborda la oceánica profundidad de sus personajes con una magnitud que sobrepasa cualquier escala. El estilo corrosivo, audaz y elocuente de Paul Murray supone el acompañamiento perfecto a una historia profundamente anclada en la sátira y el humor negro que medita sobre todo aquello en torno a lo que decidimos construir (o reformular) nuestra identidad. Con una inteligencia emocional desgarradora y un dominio electrizante de la prosa, Murray puede presumir de haber orquestado una novela magistral que se mide cara a cara con la oscuridad de nuestro interior y nos pregunta si los lazos de sangre no son más que simples vínculos accidentales que se forman entre auténticos desconocidos. Como una suerte de versión irlandesa de Las correcciones de Franzen, La picadura de abeja es un pulso entre la historia individual y la colectiva, entre el realismo y lo sobrenatural, entre la contrición culpable y el más insolente desenfreno. Una incontestable obra maestra que se clava sin avisar, dejando tras de sí la estela de un recuerdo punzante. 



Agustín Gómez Arcos, El cordero carnívoro (2007). CABARET VOLTAIRE, 384 PÁGINAS. 

Hijo bastardo de Lorca y Nabokov, Agustín Gómez Arcos realiza en El cordero carnívoro un controvertido y magistral alegato a favor de lo sórdido, una alegoría con rostro de realismo rural donde el sentido del decoro se ofrece como sacrificio expiatorio al dios profano del amor entre hermanos. Detrás de la provocación y el alboroto evidentes, Agustín Gómez Arcos practica una excelsa alfarería con el lenguaje que está repleta de símbolos e imágenes completamente arrebatadoras y que nace de la más desatada —y desacomplejada— libertad creativa. Prisionero en una extraña simbiosis de inocencia y descaro, el protagonista de esta obra inclasificable, siempre alternando entre el papel de víctima y verdugo, plasma su ilícita formación amorosa con una sensibilidad que evoca repulsión y sensualidad a partes iguales. Crónica de caricias ardientes y anhelos políticos frustrados, El cordero carnívoro desafía cualquier autoridad —seglar o eclesiástica— que se interponga para constatar que lo prohibido no es sino el nombre que tiene el régimen dominante de bautizar todo lo que le resulta incómodo.



Gueorgui Gospodínov, Las tempestálidas (2022). FULGENCIO PIMENTEL, 400 PÁGINAS.

Puede que Gueorgui Gospodínov lo esté petando ahora mismo con El jardinero y la muerte (Impedimenta, 2025), pero el libro que puso al escritor búlgaro en el foco de la escena mediática fue, sin duda alguna, Las tempestálidas. Galardonada con el Premio Strega y el Booker Internacional, la espectacular novela de Gospodínov es una clase maestra de literatura donde convergen la mitificación de la historia y la especulación sobre el porvenir de una manera que difumina los límites entre ambas facetas. Gospodínov efectúa una maravillosa meditación sobre la naturaleza del tiempo que es bella y terrible a partes iguales, pero también lúcida, provocativa, electrizante, ambiciosa y profundamente conmovedora. En clave de distopía —tan verosímil que parece premonitoria—, el autor búlgaro repasa las cicatrices de un continente caracterizado por el conflicto e intenta abrir con su afilada prosa una herida en la conciencia de los que buscan hacer de la nostalgia un proyecto político.


Top 10: Los mejores libros de 2015 [enero-junio]

lunes, 6 de julio de 2015

Recomendar un libro es siempre una actividad de alto riesgo. Al fin y al cabo, por mucho que la literatura tenga propiedades mensurables, ninguna historia produce el mismo efecto en todas las personas. Ni siquiera encomendarse a la experiencia personal es un método infalible para garantizar el éxito a la hora de escoger lecturas. Sin embargo, parece que no nos cansamos de escuchar opiniones ajenas. Conservamos la esperanza de encontrar a toda costa una joya enterrada entre el ensordecedor bullicio del sector editorial. Sin duda, toda ayuda es poca. Por eso, un año más, con la intención de despejar esas dudas que nos acosan cuando vamos a la librería, he decidido hacer balance en forma de lista de todo eso que ha conseguido removerme las entrañas durante los seis primeros meses de 2015. Casualidad o no, ninguno de los diez títulos que quería enseñaros hoy ha sido publicado este año, así que he decidido restringir el acceso a la lista para que solo aparezcan obras realmente representativas de lo que nos ha deparado esta primera mitad de 2015 (aunque en el repaso anual sí que incluiré todos los libros de años anteriores). ¿Les echáis un vistazo? 


Deseo que venga el Diablo es un libro susceptible de causar estupor, vergüenza, controversia y admiración. No cuesta ningún trabajo adivinar por qué el primer libro de Mary MacLane causó tanto revuelo en el momento de su publicación ni por qué sigue haciéndolo hoy, más de un siglo después de que cierta joven canadiense de apenas diecinueve años consiguiera encandilar a medio mundo y escandalizar al otro medio cabalgando a lomos de su desproporcionado ego. A pesar de su inmadurez, su recalcitrante complejo de superioridad y una pesadumbre vital que roza la depresión clínica, el autorretrato que realiza Mary MacLane en Deseo que venga el Diablo destila en todo momento un asombroso genio narrativo que brilla a la hora de abordar temas como el feminismo, la sexualidad o la muerte bajo la forma de experiencia que anhela ser abrazada. Su magnífico estilo poético y su arrojadiza franqueza consiguen dinamitar cualquier tipo de prejuicio o barrera que podamos plantar ante el repelente-entrañable narcisismo de MacLane. Lo cual es toda una suerte, ya que solo así seremos capaces de contemplar en todo su esplendor la inflamable excentricidad de esta fémina rebelde y la conmovedora perspicacia que ya demostraba a su edad. Una lectura inimitable, genuina y por supuesto, muy recomendable.


La recientemente publicada antología de Ángel Luis Sucasas sirve para constatar de manera definitiva que la literatura prospectiva no solo goza en la actualidad de un saludable estado de gracia, sino que además es posible encontrar auténticos caudales de talento literario dentro de nuestras propias fronteras. El inclasificable corpus de textos que compone esta colección así lo revela, pues derrocha a través de sus páginas una apabullante y retorcida imaginación que se alimenta de sí misma con el objetivo de empujar los límites del género hasta el terreno de la más salvaje experimentación. Tomando como punto de partida algunos convencionalismos, lugares comunes y motivos que siguen la tradición del relato fantástico, Sucasas elabora un sobrecogedor e incomparable multiverso donde convergen historias de corte mística, paranormal o incluso legendaria que reúnen características propias del realismo mágico, el weird, el terror y la ciencia ficción más hard. Relatos verdaderamente dispares e impredecibles donde quedarás a merced de hombres lobo, brujas, espíritus vengativos, magos sin escrúpulos y extrañas deidades anteriores al propio universo. ¿Quién en su sano juicio va a querer rechazar una oportunidad como esa?


Cabría suponer que, a estas alturas del partido, poco o nada nuevo hay que añadir sobre las características que hacen del escritor británico uno de los autores más excepcionales que podemos encontrar dentro del género al que se adscriben sus novelas, pero lo cierto es que la extravagante fórmula ideada por Crispin, que supone combinar una erudición literaria muy próxima a la pedantería con los vertiginosos trasiegos detectivescos que hacían de estas historias un exitoso entretenimiento popular, continúa siendo hoy día fuente inagotable de momentos que revitalizan nuestra percepción sobre las historias de misterio. Gracias a las agudas observaciones de Fen, la constante incertidumbre que se cierne sobre las páginas de la novela, el estilo pulcro, exquisito y siempre aliñado con una nota de humor corrosivo del que hace gala Edmund Crispin o el aluvión de referencias intertextuales que se encuentran salpicadas por el libro, la lectura de El misterio de la mosca dorada se convierte en un auténtico deleite que estimula la sensibilidad literaria de los lectores más exigentes y permite a otros más conformistas disfrutar plenamente de una obra que no por ser accesible resulta menos sobresaliente.


Como de costumbre, Fata Libelli nos ofrece en Homo homini lupus una antología extraordinaria (en el sentido más estricto de la palabra) donde el escritor inglés aporta numerosas muestras de su inimitable inventiva, esas ideas retorcidas y extrañas que poseen la asombrosa capacidad de revelar facetas ocultas de la naturaleza humana. O inhumana. Porque uno lee los cuentos de Shearman y sabe que algo ha cambiado en su interior de manera irreversible. Algo ha hecho click. Algo grotesco y desagradable, pero en el fondo, reconocible. Y crees que todo puede ir bien hasta que descubres que estás en el Infierno junto al perro de Hitler, que tus ruidosos vecinos son en realidad unos maniquíes de plástico, que tu hija de dos años se ha quedado embarazada o que Santa Claus ha convertido a tu padre en un adorable y majestuoso reno. En definitiva, descubrir qué tiene preparado Shearman a la vuelta de cada página es experimentar un nuevo tipo de placer literario en el que verás estimulado todo tu espectro emocional. A veces, varios registros al mismo tiempo. Por eso, más vale que os hagáis pronto con este excepcional libro de relatos, una auténtica joya del género fantástico que os hará vivir experiencias narrativas extremas y completamente nuevas.


Laurie Colwin demuestra en Tantos días felices que tocar la fibra sensible de la gente es más un arte que una ciencia: una disciplina fortuita, caprichosa y casual en la que no existen reglas, estándares ni procedimientos universalmente aceptados para desvelar qué oscuro motor impulsa nuestras decisiones en el terreno sentimental. Al fin y al cabo, si viviéramos en un mundo dominado por la lógica y la fría racionalidad, ninguno de los personajes que habitan la novela de Colwin mantendría una relación duradera con su correspondiente pareja. No obstante, es precisamente en esa ausencia de cosas en común, en ese colosal choque de caracteres, en esa incomprensión y desconocimiento mutuos, donde reside el atípico encanto de una historia que bucea en grandes temas como el amor, la amistad, la familia o la búsqueda permanente de la felicidad. Repleto de líneas brillantes, diálogos dinámicos, personajes completamente fascinantes dada su complejidad y un estilo que conjuga a la perfección sobriedad y sensibilidad literaria, Tantos días felices es una obra realmente sorprendente e imbuida de una personalidad desbordante.


Antes de que alguien lo pregunte: sí, todo ese ruido en torno a Lo contrario de la soledad me parece plenamente justificado. Lejos de engendrar su publicación, estoy seguro de que el inesperado fallecimiento de Marina de algún modo la aceleró, que su voz estaba destinada a escucharse más a tarde o más temprano como el discurso enérgico e inspirador de una joven brillante, ingenua, enamorada, idealista, inexperta y aún así, en plena sujeción de esas riendas vitales con las que algunos a su edad todavía aprendemos a lidiar. A lo largo de los textos reunidos en Lo contrario de la soledad podemos disfrutar de Marina Keegan en dos vertientes muy diferentes, pero igualmente notables: como escritora de relatos, Marina se desenvuelve con facilidad a través de historias que revelan su versatilidad y su amplitud de registros, dando vida en ellos a personajes un tanto confundidos, desorientados o dotados de cierta extrañeza que buscan alcanzar por diversos medios el entendimiento de sus circunstancias. En su faceta de ensayista, Keegan hace gala de una sólida y sin duda precoz capacidad de análisis a la hora de razonar sobre temas muy dispares. Vale, puede que en ocasiones Keegan deje escapar un estilo jovial en exceso e incluso algo inmaduro, pero es precisamente esta falta de pretensiones más allá de su alcance, esa aceptación consecuente y plena de su propia edad lo que hace latir este libro con tanta fuerza, llegando además a convertirse en una de las lecturas que más me han emocionado en este 2015.


Solo hace falta echar un vistazo al primer relato de los doce que componen Nuevo destino para darse cuenta de que, como buen soldado que fue, Phil Klay conoce un par de trucos para desarmar a su oponente antes de que este tenga tiempo ni siquiera de parpadear. Aunque su estilo evidencia algunas muestras de inexperiencia y sus tácticas narrativas podrían calificarse de sobrias o incluso rudimentarias (perceptibles sobre todo en lenguaje austero, árido y soez de los personajes), las historias de Klay cumplen con eficacia el objetivo para el que han sido concebidas: explorar de primera mano y desde un punto de vista que cuenta con escasos precedentes la experiencia más visceral del conflicto, las secuelas tanto físicas como emocionales que es capaz de dejar o la ingente cantidad de cuestiones morales, políticas y éticas que se ponen sobre la mesa a la hora de abordar un tema tan revulsivo. Haciendo uso de un chocante humor negro y sin exhibir en ningún momento esos recalcitrantes alardes de patriotismo al que se inclinan no pocos paisanos, el escritor estadounidense explora con franqueza las conflictivas relaciones humanas y sorprende rotundamente en su total desenvoltura a la hora de bucear en la dimensión psicológica de sus personajes, casi siempre sumidos en la resignación, la ansiedad y el espanto. Sin duda, la lectura de este libro me ha parecido una experiencia instructiva, enriquecedora, recomendable y muy merecedora de su flamante National Book Award.


Ciudad fantasma es uno de esos libros que deberían venir acompañados de prospecto. De una guía interactiva, una madeja de hilo dorado, algo donde agarrarse antes de ser empujados sin compasión al vertiginoso escenario construido por el autor. Porque uno a veces se acomoda. Piensa que lo ha visto todo. Que conoce todos esos trucos y artificios narrativos que han desfilado por la historia de la literatura. Pero luego vienen individuos como el señor Coover dispuestos a sacarse, no un conejo, sino un elefante de la chistera. Y claro, te pilla un poco desprevenido. Tanto, que no sabes si la historia que nos propone aquí Robert Coover se mueve entre los límites de la genialidad o de la locura. Si todos esos pistoleros, sheriffs, sanguinarios forajidos y libidinosas damas de salón que campan a sus anchas por las desérticas calles de la ciudad que da título al relato no son en realidad producto de un chute psicotrópico que a alguien se le ha ido de las manos. Ciudad fantasma es, por decirlo de algún modo, un potente western alucinógeno en el que su protagonista (un forastero errante que acaba siendo engullido por un espejismo en forma de ciudad) es víctima de las más estupefacientes aventuras. Un particular homenaje a las historias del salvaje oeste americano en el que Coover, haciendo alarde de una espectacular y desviada imaginación, dispara imparables ráfagas de humor negro, casquería e indudable mala leche.


Existe en la inimitable prosa de Edna Ferber una indiscutible calidez emocional que la hacen merecedora de nuestros más entusiastas elogios, una exquisita y universal atemporalidad narrativa que convierten sus historias en minuciosas radiografías de la naturaleza humana, tan válidas en la actualidad como un par de siglos atrás. Por esa razón, hablar acerca de esta estupenda novela constituye a su vez un necesario ejercicio reivindicativo. Con su rigurosamente retratado trasfondo histórico, su apasionante progresismo ideológico y su enternecedora a la par que tenaz protagonista, ¡Así de grande! no tiene nada que envidiar a esos grandes dramas decimonónicos que consiguen atrapar al lector mediante una dosis precisa de gracilidad estilística y estudiada cotidianidad. Porque, en efecto, la novela de Ferber no se caracteriza por su ritmo trepidante ni por sus demoledores giros de guión. Aquí nadie se levanta de entre el público para interrumpir una boda ni tiene que hacer frente a los devastadores efectos de un desastre natural. Aún así, ¡Así de grande! no deja en ningún momento de ser una arriesgada aventura que nos hará contener el aliento o sufrir por el destino aciago de sus protagonistas. Al fin y al cabo, no existe mayor odisea que la de abrirse paso por la vida.


He de confesar que no esperaba mucho de esta novela. Quizá por dicha ausencia de expectativas o porque realmente la obra de Lena Andersson es un librazo como la copa de un pino, lo cierto es que Apropiación indebida me ha parecido de lo mejor que ha caído en mis manos desde que empezó el año: una historia fascinante y perturbadora a partes iguales que pormenoriza con un elevado grado de precisión el encaprichamiento obsesivo de una joven poeta y ensayista sueca con un artista sobre el que le encargan dar una conferencia. A primera vista no parece nada especial ni revolucionario, pero el verdadero encanto de la novela reside en el fabuloso tratamiento -entre lo irónico y lo cáustico, rozando siempre lo inmisericorde- que hace Andersson de unos personajes complejos, cautivadores y logrados hasta el extremo. Moviéndose entre la ficción convencional y el ensayo más sesudo, Apropiación indebida retrata sin atisbo alguno de romanticismo la cara más amarga del amor -el no correspondido- y refleja como nunca antes había visto las desesperadas artimañas psicológicas a las que solemos recurrir para vestir de realidad una relación que solo existe en nuestra imaginación (por mucho que estemos empeñados en afirmar lo contrario). Absorbente, perversa, erudita y magistralmente escrita, Apropiación indebida es, en definitiva, una de esas lecturas que debéis adquirir sin contemplaciones ni excesivas vueltas de hoja. Leedla. Y punto.

10 libros para morirse del susto

miércoles, 30 de octubre de 2013

¡Hola a todos! Como sin duda sabréis, mañana día 31 de octubre se celebra por todo el mundo la terrorífica noche de Halloween, una festividad que Stephen King aprovecha para sacar ideas con las que escribir futuras obras y en la que brujas, vampiros, fantasmas y otros seres de ultratumba tocarán a vuestra puerta pidiendo caramelos bajo sucintas amenazas. Por ese motivo, desde Generación Reader queremos recomendaros una lista compuesta de diez libros escalofriantes a más no poder, una selección de novelas que os harán buena compañía durante la noche más aterradora del año. ¡Empezamos!


1. El portal del cuervo, Anthony Horowitz: Publicada en 2006 por la editorial Salamandra, la primera entrega de la serie Los cinco guardianes nos pone en la piel de Matt Freeman, un joven huérfano que tras protagonizar un serio incidente en una fábrica, es enviado a un pequeño pueblecito inglés donde descubrirá el verdadero significado del miedo. Intensa, emocionante y terrorífica, esta novela juvenil merece sin duda que le deis una oportunidad.

2. The Monstrumologist, Rick Yancey: El autor de La quinta ola es también el artífice de una muy conocida saga formada por cuatro libros, donde un joven aprendiz y su particular maestro deben enfrentarse a una horda de monstruos antropófagos. Repleta de suspense y gore, es una opción que no debes pasar por alto.

3. Los Doce, Justin Cronin: Continuación de El pasaje, esta frenética y absorbente novela post-apocalíptica nos traslada a un mundo poblado por vampiros que surgen como resultado de un desastroso experimento viral. Épica, emocionante, imprevisible... Los Doce es una novela que ningún aficionado al género se puede perder.

4. Los nombres muertos, Jesús Cañadas: La celebrada nueva novela del escritor gaditano rinde homenaje a una de las figuras más importantes dentro de la literatura de terror: H.P. Lovecraft. Embárcate en la búsqueda del peligroso Necronomicón mientras tratas de enfrentar peligros mortales, cultos olvidados y sociedades secretas en esta trepidante aventura. ¿A que tiene buena pinta?

5. Misery, Stephen King: El llamado por muchos 'maestro del terror' sencillamente no podía faltar en nuestra lista. Aunque así de primeras se me ocurren una docena de títulos que os harán temblar hasta las rodillas, Misery es sin duda una de sus novelas más angustiosas, retorcidas y claustrofóbicas. No apta para cardíacos.

6. La canción secreta del mundo, José Antonio Cotrina: Sin temor a equivocarme, esta es una de los mejores novelas que he tenido la ocasión de leer en todo el año. Cotrina traspasa las fronteras del género juvenil y nos regala una historia sin almibarar, una obra memorable, macabra y muy tenebrosa que tiene la capacidad de dispararnos la adrenalina en cualquier momento.

7. El profesor Gárgola, Charles Gilman: La primera entrega de esta serie de libros que tanto me recuerdan a las novelas de R.L. Stine supone una entretenida incursión en los tópicos más frecuentes del género, ideal para lectores con una edad más temprana pero igualmente disfrutable si te gustaban series como Pesadillas o El club de la medianoche.

8. Los del otro lado, Christopher Buehlman: Nominada al World Fantasy Award de 2012, el debut de Buehlman es un relato fascinante que habla sobre las cicatrices de la guerra, el miedo a lo desconocido, la insaciable sed de venganza y nuestra capacidad de cometer las mayores atrocidades en nombre de nuestros seres queridos.

9. Un monstruo viene a verme, Patrick Ness: En memoria de la fallecida Siobhan Dowd, Patrick Ness ha hecho suya esta idea original de la escritora irlandesa y la ha transformado en un cuento sobre la pérdida de nuestros seres queridos que resulta entrañable, descorazonador y algo gótico. Viene además acompañado de impresionantes ilustraciones. Un título imprescindible.

10. La puerta oscura, David Lozano: Y por último, pero no menos importante, el comienzo de una de las mejores trilogías de fantasía juvenil que ha dado nuestro país en los últimos años. El viajero narra las aterradoras y macarras aventuras de Pascal, un joven que en la noche de Halloween traspasará el umbral a un mundo poblado por criaturas que vendrán a poner patas arriba el nuestro. Adictiva, tétrica, salvajemente despiadada... ¿se puede pedir algo más?




Obviamente, no podemos olvidarnos de mencionar a los grandes clásicos del género como Drácula, Frankenstein, Entrevista con el vampiro, Cuentos de Edgar Allan Poe... y muchos otros. Aun así, ¿qué os parece nuestra selección? ¿Tenéis algún libro de terror que añadiríais a esta lista? ¡Contadnos qué tenéis pensado leer durante estos días tan escalofriantes!

 
Generación Reader © 2012