ManBookering #3: His Bloody Project + Hot Milk

miércoles, 10 de agosto de 2016

Tercera ronda de libros pertenecientes a la longlist de este año del Man Booker Prize (estoy tan on fire que no me lo creo). 





His Bloody Project es una de esas historias que son carne de bestseller (entiéndase en el buen sentido de la palabra): un adictivo thriller ambientado en las highlands escocesas repleto de sorpresas y giros inesperados que, gracias al cielo, por una vez están bien resueltos. Graeme Macrae Burnet reconstruye con gran pericia narrativa un triple homicidio que, según nos cuentan al inicio de la novela, conmocionó a la sociedad inglesa allá por el año 1869, cuando un jovencísimo Roderick Macrae asesinó brutalmente a tres miembros de su pequeña comunidad agrícola y confesó sin ningún tipo de pudor ni remordimiento haber sido el autor de los crímenes.
   No obstante, la parte realmente interesante de la novela es la construcción de los personajes implicados, que se realiza principalmente a través de un manuscrito que escribió el propio Macrae en la cárcel mientras esperaba el inicio de su poco halagüeño proceso judicial y que narra la desdichada infancia y posterior adolescencia de este joven escocés, marcado por una serie de tragedias familiares, el carácter violento y apesadumbrado de su padre, la presencia de algún que otro augurio sobrenatural y una enconada enemistad con un vecino que trataba de hacerles la vida imposible hasta extremos desesperantes. No obstante, ciertas incongruencias y omisiones demasiado oportunas por parte del protagonista hacen que, a pesar de su asombrosa lucidez, la veracidad de los hechos narrados por Macrae se ponga constantemente bajo sospecha.
   Este relato ejerce como núcleo narrativo, pero His Bloody Project se complementa con toda suerte de documentos, artículos, entrevistas, informes policiales y evaluaciones psiquiátricas que van añadiendo nuevas capas a la historia y sugerentes perspectivas desde las cuales analizar el caso. La segunda mitad de la novela es una transcripción del polémico juicio, en el que se cuestiona, no la identidad del asesino, sino sus motivaciones y posibles alteraciones psicológicas, todo ello narrado con una intensidad, intriga y ritmo francamente impresionantes y que se mantienen hasta su convincente conclusión. Además de entretener, His Bloody Project es una novela que te hace reflexionar sobre temas como la cordura, la justicia y la legitimidad a la hora de acabar con la vida de otro ser humano. En definitiva, un lectura muy enriquecedora y más que recomendada.

★★★½





Tenía mis reticencias a la hora de empezar este libro porque ya leí el año pasado otro de la misma autora y me pareció un poco una castaña. No obstante, Hot Milk me ha acabado gustando. Bastante, además. Se trata de un relato mucho más profundo y oscuro de lo que aparenta a simple vista, una sugerente exploración de las relaciones materno-filiales entre personajes llevados al límite de sus circunstancias. En el centro de la novela se sitúa Sofia Papastergiadis, una estudiante de veinticinco años que abandona forzosamente su doctorado para acompañar a su madre a una clínica del levante almeriense, donde buscan un tratamiento para su parálisis hipocondríaca. Abandonada en un paraje que se caracteriza por el clima desértico y la escasa densidad de población, Sofia sufre una especie de crisis existencial que la mantiene a la deriva en busca de un propósito o meta para su insignificante vida.
   Sofia es, sin duda alguna, un personaje curioso. A pesar de su brillantez académica, se trata de una chica sin iniciativa, contradictoria, de actitud pasiva y escasas habilidades sociales que permanece totalmente desconectada de sus raíces griegas y que espera pacientemente a que alguna otra persona tome las riendas de su vida. Mientras tanto, una serie de conversaciones y encuentros con diversos inquilinos de la zona la conducirán por territorios inexplorados de su propia personalidad hasta el punto de trastocar incluso su percepción del mundo.
   La construcción de los personajes siempre parece haber sido el punto fuerte de Deborah Levy, pero su habilidad a la hora de retratar la confusión y la pérdida de identidad ante el derrumbamiento de las expectativas que la reciente crisis económica trajo consigo alcanzan en Hot Milk un nuevo nivel de refinamiento. La progresión de los diferentes conflictos que se plantean en la historia es asombrosa. Además, toda esa tensión psicológica que atenaza a los personajes de la novela alcanza una gloriosa e insuperable culminación al final del libro que te deja con un regusto maravilloso. La prosa de Levy es quizá el factor más problemático de la historia, en el sentido de que habrá una porción bastante alta de lectores que no confraternicen con su carácter extravagante, casi onírico. No obstante, a mí me ha parecido una apuesta sumamente provocativa, arriesgada, absorbente y estimulante. Espero seguir indagando poco a poco en la obra de su autora.

★★★½



ManBookering #2: The Many + All That Man Is

martes, 9 de agosto de 2016

A poco más de un mes para que se anuncie la shortlist del Man Booker Prize 2016, ya he leído seis novelas candidatas al premio. Not bad. Aunque aún no he encontrado entre las nominadas ninguna novela que me haya dejado tremendamente boquiabierto, este año hay algunas propuestas muy interesantes sobre la mesa que no deberían pasar desapercibidas. Sin mas, aquí os dejo mis impresiones sobre dos de los últimos cuatro títulos de la longlist que han pasado por mis manos:




Publicada por un sello independiente y escrita por un autor prácticamente desconocido hasta ahora, The Many es quizá una de las mayores sorpresas en la preselección de este año. Y a la postre, una de las mayores decepciones. Wyl Menmuir nos introduce con su debut en una pequeña aldea de pescadores situada en la costa británica que vive inmersa en un clima de opresión y decadencia provocadas por la desesperante escasez de peces en sus aguas, cada vez más tóxicas. A esta remota población se traslada nuestro protagonista, Timothy Bucchanan, con la intención de acomodar una vivienda abandonada ante la inminente llegada de su esposa. Sin embargo, la casa a la que se muda Timothy pertenecía a un marinero local que murió hace una década en extrañas circunstancias y los vecinos perciben su llegada como una intromisión innecesaria en sus hasta ahora apacibles vidas.
   Así pues, a medida que Timothy continúa reformando la propiedad y familiarizándose con el entorno, la hostilidad de los vecinos irá en aumento. Asimismo, Timothy se verá sorprendido por extraños y perturbadores sueños cargados de un oscuro simbolismo. Poco a poco, y gracias también a la ayuda de un pescador disidente que encuentra en la aparición de Timothy una conexión incuestionable con la muerte de su amigo años atrás, iremos averiguando detalles esclarecedores sobre el pasado de los personajes, así como la verdadera naturaleza de su papel en esta historia. 
   La propuesta no es que esté mal, ni mucho menos. The Many es una novela muy bien construida y escrita, intrigante, misteriosa e imbuida de una atmósfera asfixiante que se sirve del elemento oceánico y el miedo a lo desconocido para inspirar una suerte de terror psicológico que recuerda a las novelas góticas de Henry James. Mi problema con esta novela surge a la hora de enlazar (o lo que quiera que sea eso que hace Menmuir al final del libro) los diferentes arcos argumentales de la historia. Aparte de resultar predecible, la conclusión me parece apresurada, pobremente ejecutada y mal explicada, por no decir que demasiados interrogantes se quedan en el aire (y no en el buen sentido, en plan interpretación libre) como para que me parezca una solución satisfactoria o coherente siquiera. Vamos, que el tramo final me ha parecido un desastre. Menmuir imparte aquí una clase magistral de cómo arruinar un libro en las últimas 20 o 30 páginas. Más allá de eso, una lectura entretenida, sin más, con pocas posibilidades (espero) de sobrevivir al corte.

★★





Algunos están tratando de averiguar todavía si el nuevo trabajo de David Szalay es en realidad una novela o una simple colección de relatos totalmente independientes, pero hermanados por un mismo tema o denominador común. Me inclino más por lo segundo. De hecho, no sé qué puede tener alguien en la cabeza para calificar esto como una novela. Pero bueno, más allá de etiquetas y clasificaciones absurdas, All That Man Is es indudablemente una de las apuestas más llamativas y al mismo tiempo uno de los títulos más difíciles de calificar que me he encontrado en mucho tiempo.
   Cada una de las nueve historias que componen All That Man Is está narrada por un varón europeo de diferente edad y nacionalidad, con la peculiaridad de que cada nuevo protagonista es mayor que el anterior y todos ellos están por un motivo u otro alejados de casa. Así pues, All That Man Is nos conduce a través de un ambicioso periplo existencial que comprende todas las etapas y estadios de la vida humana, observados siempre desde la perspectiva masculina. Desde un chaval de 17 años que se embarca en un Interrail con un problemático compañero hasta un promotor inmobiliario que se juega su carrera en la venta de unas propiedades alpinas o un director de periódico que chantajea a un ministro (¿danés?, ¿sueco?, ¿finlandés? Lo siento, no me acuerdo) mediante la filtración de un escandaloso affaire, los nueve relatos aquí incluidos conforman un poliédrico y amplio puzzle de temas, localizaciones y estilos que brillan mucho más en solitario que como conjunto.
   Por desgracia, All That Man Is no se parece en lo más mínimo a la sobresaliente The Visit From The Goon Squad, sino más bien a un inmenso campo de nabos. Es de valorar la increíble labor de caracterización que realiza David Szalay a lo largo de la "novela" y la facilidad con que parece capturar el ambiente cosmopolita y globalizado de la Europa actual (situación que corre un serio peligro tras el drama de los refugiados y el abandono aún por materializar de Reino Unido), pero me hubiera gustado encontrar aquí mayores niveles de riesgo y/o experimentación narrativa, más allá de la simple búsqueda de una identidad universal masculina o el marcado contraste que existe entre las escalas que maneja Szalay para dar forma a sus historias: el individuo frente a la sociedad, la insignificancia de lo cotidiano frente a la majestuosidad de lo eterno, el tiempo como la intransigente medida de nuestros logros y fracasos. A pesar de todo, All That Man Is es un libro muy interesante e inusual al que le podéis echar un ojo si queréis historias potentes, emocionantes y rebosantes de humanidad. 

★★★

Resumen de lecturas: julio 2016

lunes, 1 de agosto de 2016


He visto esta mierda en Instagram y me ha hecho gracia



Pues sí, amigas. Ya se ha acabado julio. Hemos llegado al ecuador del verano sin presenciar cambios verdaderamente notables: sigue haciendo un calor de la hostia, seguimos sin tener gobierno y Shakira sigue petándolo con su bicicleta en la radio del chiringuito. Si a esto le añadimos que en mi teléfono móvil no se puede instalar Pokémon Go, los 24 libros que me ha dado tiempo a leer en julio no parecen ninguna hazaña. Como para hacer otra cosa. La parte positiva es que el #Tochogate2016 marcha viento en popa a toda vela y solo un holocausto nuclear podría impedir que termine los tres libros restantes del reto. En cuanto a las lecturas de este mes, muchas y muy variadas: descubrimientos extraordinarios como la saga de Ferrante o el mastodóntico debut de Hallberg y también alguna que otra decepción inexplicable, como el Pulitzer de Robinson. Espero ir poniéndome al día con las reseñas. Mientras tanto, aquí os dejo la lista completa de títulos y su correspondiente enlace, si lo hay.



RESUMEN DE JULIO




Un cuento oscuro, Naomi Novik
Los centenarios, Lore Segal





Gilead, Marilynne Robinson
Los impostores, Alfred Bester
El efecto del aleteo de una mariposa en Japón, Ruth Ozeki





Mundo cruel, Luis Negrón
El elefante desaparece, Haruki Murakami





Ecce Monstrum, Nathan Ballingrud
Luna. Luna Nueva, Ian McDonald
The Vegetarian, Han Kang
Un amor que destruye ciudades, Eileen Chang
El libro de las cosas nunca vistas, Michel Faber
All The Birds, Singing, Evie Wyld
Elantris, Brandon Sanderson
El viento por la cerradura, Stephen King
Your Heart Is a Muscle The Size of a Fist, Sunil Yapa
The Sellout, Paul Beatty
My Name Is Lucy Barton, Elizabeth Strout





Ciudad en llamas, Garth Risk Hallberg
La amiga estupenda, Elena Ferrante
Vida hogareña, Marilynne Robinson
Saga. Volumen 6, Brian K. Vaughan & Fiona Staples





Los reconocimientos, William Gaddis
La Torre Oscura, Stephen King

ManBookering #1: The Sellout + My Name Is Lucy Barton

domingo, 31 de julio de 2016

Por si hay algún despistado en la sala, esta misma semana se ha hecho pública la —sorprendente, sin duda— lista de nominados a la última edición del Man Booker Prize. Tal y como hice el año pasado, me he propuesto leer la mayor cantidad posible de títulos antes de que se revele la shortlist el próximo 13 de septiembre, y teniendo en cuenta la longitud —tirando a escasa— de la mayoría de nominados, es muy posible que logre mis objetivos con bastante más éxito que en anteriores ocasiones (menudos TOCHOS había en 2015). De momento, ya he podido leer dos de estas novelas y lo cierto es que ambas me han parecido lecturas sumamente inusuales y llamativas. Aquí os dejo con mis impresiones:




The Sellout, a priori una de las novelas favoritas de la crítica para alzarse con el premio, es la sátira más ácida, lacerante y enfurecida que he leído en toda mi vida. De verdad, no exagero ni un ápice. En lugar de una simple obra de ficción, este libro parece una metralleta con la que Paul Beatty se propone cargar contra todos esos prejuicios, tópicos e ideas preconcebidas que circulan tan profundamente instalados en la sociedad norteamericana en materia de raza, cultura y jerarquía social. Y lo hace poniéndonos en la piel de un joven afroamericano que espera mientras se fuma un porro ser juzgado ante el Tribunal Supremo por reinstaurar la esclavitud y la segregación racial en su localidad, un barrio agrícola situado a la afueras de Los Ángeles que ha sido literalmente eliminado del mapa por motivos estéticos.  
   Así pues, el protagonista, que fue sometido de pequeño a crueles experimentos psicológicos y cuyo nombre nunca se menciona, comienza a relatar los diversos episodios que han conducido a tal situación con una voz narrativa extremadamente beligerante, cáustica e imbuida de una mordacidad indiscriminada que diserta con inteligencia y agudeza sobre la sangrienta historia de Estados Unidos o los movimientos en pro de los derechos civiles y que incluso se atreve a poner en tela de juicio el papel de la propia comunidad negra en el establecimiento de la percepción discriminatoria que se tiene sobre ella. The Sellout es un libro que posee una fuerza tremenda y que invita a un profunda reflexión en los temas que aborda (identidad racial, desigualdad, educación, entretenimiento, brutalidad policial), golpeándote en cada página de maneras que ni te esperas. 
   Sin embargo, también es un libro extenuante, tanto en su tono como en su estilo: se trata de un texto con una gramática ardua, al más puro estilo Foster Wallace, repleto además de referencias enciclopédicas y cuya constante crítica y hostilidad extrema no se ven compensadas con casi ningún alivio humorístico. A veces parece más un ensayo que una pieza narrativa propiamente dicha, así que no hubiera estado nada mal desarrollar un poco más el argumento o profundizar en los personajes más allá de sacar a relucir sus diferentes posturas ideológicas. Ahora bien, ¿lo recomiendo? Pues depende. The Sellout es una apuesta complicada, árida, arriesgada... pero también muy impactante e innovadora. Veo totalmente justificada su nominación. Así que, si os interesa el tema, no dudéis en darle una oportunidad.  

★★★½





Elizabeth Strout es la aclamada autora de, entre otros, The Burgess Boys y Olive Kitteridge, por la que ya ganó el Pulitzer en 2009. Su nueva novela es un breve relato (se puede leer sin problemas de una sentada) protagonizado por una joven, Lucy, que se reencuentra con su madre tras ser hospitalizada por una operación de apéndice. Esta inesperada visita le trae recuerdos de su tormentosa niñez en una granja de Illinois en los 60 y, poco a poco, rememorando personas y las historias unidas a ellas, ambas mujeres comienzan a estrechar unos lazos que Lucy creía desaparecidos después de haber estado años sin hablarse.
   My Name Is Lucy Barton es una de esas novelas de arrebatadora sencillez que, aun sin contar con grandes artificios narrativos ni impactantes golpes de efecto, consigue sumergirte paulatinamente en la historia por la enorme ternura y calidez con que está contada. A través de una estructura no lineal en la que conocemos pequeños episodios de su pasado —criada en un entorno de extrema pobreza y austeridad emocional—, su presente en el hospital y su futuro como madre y esposa que a veces carece de las herramientas necesarias para afrontar los tragos amargos y las frustraciones de la vida, Elizabeth Strout desarrolla en apenas unas pocas pinceladas un personaje tan fascinante como contradictorio, tan cotidiano como memorable.
   Su amor por los libros (que implantarían más tarde en ella el deseo de ser escritora), sus agudas observaciones sobre la condición humana (que no siempre consigue explicar con las palabras adecuadas) y sus pronunciadas carencias afectivas (que trata de solventar de manera inocente a la par que desesperada) son solo algunos de los rasgos más notables de una protagonista repleta de aristas y recovecos que nunca se terminan de explorar, pero cuya sola existencia se hace palpable en cada página. Así pues, My Name Is Lucy Barton no es la novela más original ni impresionante del mundo, pero solventa de manera asombrosa su incursión en los terrenos de la dinámica familiar, el amor, la falta de comunicación y la necesidad de reconciliarnos con nuestros orígenes. 
    Por si fuera poco, esta reseña viene acompañada por una buena noticia, y es que la editorial Duomo la publicará en español tan pronto como el próximo 29 de agosto. ¡No tenéis excusa para perdérosla!

★★★½ 


Naomi Novik - Un cuento oscuro

lunes, 18 de julio de 2016

► Título originalUprooted
► Traducción: Julio Hermoso
► Año de publicación: 2015
► Editorial: Planeta
 Páginas: 688



Si el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, yo debo de ser un ornitorrinco o un unicornio rosa, porque con Un cuento oscuro ya van veinticinco caídas iguales por lo menos. Mi instinto lector me advirtió hará ya cosa de un año, cuando este libro empezó a hacerse famosillo por el mundo anglosajón, que la última novela de Naomi Novik no iba a ser precisamente santo de mi devoción. Al menos el envoltorio no me atraía demasiado. Pero ya se sabe. La avalancha de buenas críticas, las urgentes recomendaciones de autores como Patrick Rothfuss y la interminable ristra de premios a los que ha sido nominada (o que ha ganado, incluso) hicieron florecer mi interés por un libro que quizás, por fin, fuera ESE, el Elegido, un gran descubrimiento literario que no hubiera sido posible de haberme dejado vencer por mis reticencias.

Pista: no.

Por más que me esfuerzo (y creedme que lo intento, de veras) no consigo ver qué diantres ha visto la gente en este libro que lo hace tan superespecial, diferente y novedoso de las otras chorrocientas novelas de género fantástico que se publican cada año. De hecho, Un cuento oscuro es la antítesis de la originalidad. No es más que un refrito de diferentes cuentos y mitos extraídos del folclore eslavo, aderezado con una pizca de terror gótico y un buen puñado de clichés sangrantes a más no poder. En la novela de Naomi Novik, un poderoso mago conocido como el Dragón se encarga de proteger a los habitantes del valle en el que vive de un maligno bosque cercano, exigiendo a cambio escoger cada diez años una muchacha de diecisiete para llevársela a su torre. Nadie parece saber muy bien qué hace el Dragón con estas chicas o qué ideas les mete en la cabeza, pero todo el mundo le teme porque cuando vuelven de su encierro ya no quieren permanecer en casa y se marchan a la capital de reino con un saco de dinero, rumbo a la Universidad. Sí. Aterrador. El caso es que ha llegado el momento de que el Dragón realice una nueva cosecha y ahí está la guapa, inteligente, elegante y maravillosa Kasia lista para despedirse de su familia durante una buena temporada hasta que, ¡oh!, ¡sorpresa!, aparece el susodicho mago y decide llevarse en su lugar a la amiga patosa y destartalada.

Nuestro Dragón no devora a las niñas que se lleva, digan lo que digan las historias que cuentan fuera del valle. A veces las oímos en boca de los viajeros que vienen y van. Hablan como si estuviéramos haciendo sacrificios humanos, y como si él fuese un dragón de verdad. Por supuesto que tal cosa no es cierta.

A partir de entonces, la atónita Agnieszka inicia un proceso de "aprendizaje" en las artes mágicas que consiste básicamente en pronunciar palabras aleatorias y hacerse vestidos de la nada con una apabullante tasa de éxito para lo torpe que es (porque os he dicho ya que Agnieszka es torpe, ¿no?). La relación maestro-alumna que mantienen el Dragón y Agnieszka durante los primeros compases de la historia goza de los tópicos más bochornosos que te puedas echar a la cara, lista encabezada por una inenarrable tensión sexual absurda y totalmente gratuita. El sistema mágico en sí tampoco es que tenga ni pies ni cabeza, más bien sirve como una excusa de lo más oportuna para que los personajes hagan lo que les salga de las narices sin mayores complicaciones (eso sí, cuanto más espectacular, mejor). Además, a medida que la trama avanza, el escaso interés que me había generado la historia se diluye en un catastrófico embolao político que la autora decide estirar como el chicle y en el que de repente se ven involucrados un montón de personajes que no reciben tratamiento alguno. En serio, son literalmente indistinguibles unos de otros.

Una de las pocas cosas que se pueden salvar de Un cuento oscuro es precisamente esa ambientación sombría, tétrica y amenazante que se manifiesta sobre todo en la presencia del Bosque como entidad orgánica, expansiva, habitada por criaturas terroríficas, una atmósfera corrupta, árboles capaces de encarcelarte en su interior y otros horrores bastante inquietantes. También se puede añadir a su favor —por decir algo— que la historia goza de un ritmo dinámico, en el sentido de que siempre están pasando cosas y cabe la posibilidad, claro, de que alguna te parezca mínimamente entretenida aunque la mitad del libro consista en un continuo ir dando palos de ciego. Para muchos, este frenetismo argumental supondrá una ventaja, pero para mí es el perfecto ejemplo de que es posible subirse a una montaña rusa y aburrirse como una mona.

A pesar de todo, si te ves capaz de obviar sus enormes lagunas narrativas, la planitud de los personajes, los tópicos, las incoherencias, la exasperación que produce la protagonista y esa falta de justificación que en líneas generales gobierna la trama, si puedes pasar por alto todo eso, Un cuento oscuro supone una opción válida para los amantes de los clásicos cuentos de hadas y la mitología rusa/polaca/similares. Al fin y al cabo, uno puede tener los guilty pleasures que le dé la gana. Sin embargo, teniendo en cuenta la desmesurada cantidad de opiniones positivas que andan por ahí circulando sobre ella, para mí Un cuento oscuro ha supuesto una decepción tremenda. 




 
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