Reseña "El heraldo de la tormenta"

miércoles, 12 de noviembre de 2014

► Título: El heraldo de la tormenta
► Autor: Richard Ford
► Saga: Steelhaven#1
► Año: 2014
► Editorial: Umbriel
► Páginas: 512
► Precio: 22.00 €

Siete historias entrelazadas con personajes legendarios y fascinantes. Un asesino profesional con remordimientos de conciencia. Una doncella guerrera tan bella como letal. Una princesa que no sabe cómo escapar al matrimonio de conveniencia pactado por su padre. Un estudiante de brujería maltratado por su maestro. Un mercenario en busca de redención. Una golfilla callejera que intenta dominar el arte del robo… Todos ellos son vecinos de Steelhaven, un puerto de la costa meridional de los Estados Libres. Y sus vidas, como las del resto de habitantes de la ciudad, están a punto de sufrir la llegada de Massoum Abbasi, consejero militar de los príncipes del desierto que ha puesto todos sus conocimientos al servicio del brutal conquistador Amon Tugha. Fuego, sangre y magia son los ingredientes de El heraldo de la tormenta, inicio de una trilogía con la que Richard Ford ha tomado al asalto el mundo de la fantasía épica en la mejor tradición de George R.R. Martin y Patrick Rothfuss.

Opinión

La más reciente edición del Reto 10x10 ha llegado a su fin y hoy es mi turno de reseñar el libro que durante semana y media ha sido 'víctima' de nuestro más intenso escrutinio. La novela de Richard Ford no es ninguna urna electoral, pero como en cualquier votación que se precie, los datos recogidos hasta el momento arrojan lecturas bastante dispares. Esta diferencia radical de opiniones no resulta en absoluto sorprendente si tenemos en cuenta las características del libro, una historia de aventuras e intriga con cierto sabor a fantasía épica que presume de comparaciones con autores como Patrick Rothfuss o George R.R. Martin pero que, en mi humilde opinión, no son más que reclamos publicitarios sin ningún fundamento (de hecho, yo tiraría más hacia autores británicos como Abercrombie o Mark Lawrence). Bueno, quizá la -en ocasiones agobiante- multiplicidad de narradores o las sospechosas similitudes con estas conocidas sagas sean suficientes para intentar establecer rasgos comunes entre dichas novelas, aunque sigo pensando que la persistencia en buscar parecidos no pasa de lo meramente anecdótico. Ahora bien, obviando un poco promociones e inoportunas estrategias de marketing... ¿qué podemos encontrar tras las páginas de El heraldo de la tormenta?

Pues, francamente, una novela bastante sosa. Prescindible. Aburrida. Anticlimática. La trilogía de Steelhaven no empieza con demasiado buen pie a pesar de tener a su disposición todos los elementos necesarios para triunfar entre los amantes del género fantástico. Y esto es así porque en lugar de aprovechar los enormes recursos que ofrece una historia de semejantes características, Richard Ford nos entrampa en una deshilachada red de tramas paralelas que solo conducen a oscuros callejones sin salida. Se vislumbra un atisbo de argumento global justo al inicio de la novela, cuando un emisario extranjero con muy malas intenciones es rescatado de una situación comprometida y se introduce en la ciudad de Steelhaven dispuesto a cumplir una misión que pondrá en peligro la seguridad de todo el reino. Pero a partir de ese momento, Ford da paso a una interminable ristra de presentaciones en la que cada personaje principal tiene su correspondiente minuto de gloria justo antes de dejar espacio al siguiente narrador (que son nada más y nada menos que siete).

Massoum Abbasi aborrecía el mar. El nauseabundo olor a sal y el ruido incesante le molestaban más de lo que podía llegar a expresar. Las nubes turbulentas, las olas rompientes y las gaviotas chillonas eran ajenas a su experiencia, pero Massoum estaba dispuesto a soportarlo, pues la recompensa era considerable.

Esta situación se prolonga, si no ad infinitum, sí hasta bien entrada la segunda mitad de la novela, cuando el creciente hastío y el desinterés casi total por los destinos de los personajes se van diluyendo un poco ante el atisbo de lo que puede ser una trama aglutinante de las distintas historias individuales. Los protagonistas de El heraldo de la tormenta son todo lo variopintos y variados que cabe imaginar, tenemos desde una princesa que trata de estabilizar las intrigas políticas surgidas alrededor del trono tras la partida de su padre al frente de batalla hasta una joven ladronzuela que sobrevive en las calles a base de robar en el mercado; pasando además por un letal y disciplinado asesino, un timador con irresistible encanto para el sexo femenino y una admirable capacidad para meterse en problemas, un herrero que tras la pérdida de su familia decidirá unirse a las filas del ejército, una luchadora indisciplinada cuyos constantes desafíos a la autoridad acabarán pasándole factura o un atribulado estudiante que lucha por absorber el máximo posible de conocimientos bajo la tutela de una mentora críptica y poco comprensiva.

Muchas subtramas y muy pocas interesantes, en definitiva. Richard Ford dedica tanto espacio a la exploración interior de los personajes (y al desarrollo más que cantado de sus respectivas evoluciones) que se olvida casi por completo de indagar en el universo que ha creado, repartiendo ligeros esbozos allá por donde puede sobre la historia, la mitología, la cultura o la magia de su particular cosmos literario. Y es una pena, porque el libro no es malo en absoluto. El autor tiene un dominio sobresaliente de las escenas de acción y no se corta ni un pelo a la hora de mostrar el lado más despiadado y cruel de la realidad cotidiana. Ya sea sosteniendo el peso de toda una ciudad sobre sus hombros, afrontando la amenaza de invasión por parte de una horda de salvajes norteños o lidiando con las vicisitudes propias de una sociedad infectada hasta la médula por el crimen y la corrupción, los protagonistas de El heraldo de la tormenta se desenvuelven de manera correcta y comprometida con sus férreos ideales. No tengo muy decidido si seguiré leyendo la saga una vez que salga su segunda parte, pero lo que sí tengo claro es que aquí hay buenos materiales de construcción. El final de la novela hace presagiar un futuro próspero para los amantes del grimdark y de la fantasía épica tradicional, sentando las bases de una continuación cuando menos prometedora. Lástima que las virtudes de esta irregular obra no se dejen ver en todo su esplendor por culpa del interminable prólogo en el que ha convertido Richard Ford las 512 páginas de El heraldo de la tormenta.


Reseña "El libro de Ivo"

martes, 11 de noviembre de 2014

► Título: El libro de Ivo
► Autor: Juan A. Cuadra
► Saga: La Ciudad #1
► Año: 2014
► Editorial: Fantascy
► Páginas: 400
► Precio: 16.90 €

En una ciudad sin nombre, un Hombre sin nombre sueña cada noche que es un asesino cruel y despiadado. cada mañana despierta temeroso de que un día el sueño se haga realidad. su temor y el deseo de proteger a la mujer que ama lo llevan a descubrir el origen de sus pesadillas: la reina mab, dueña y señora del reino, la responsable de que sus noches sean cada vez más terroríficas. Si acaba con ella, sus terribles pesadillas por fin cesarán. Y así lo hace. Y sin saberlo, desata un infierno en el mundo real que superará cualquier pesadilla que nadie hubiera podido soñar jamás... 

Opinión

Allá donde fueres, haz lo que vieres. Y como hoy toca hablar de una novela ciertamente macabra, retorcida y oscura (que eso mismo es lo que nos han querido vender hasta la saciedad), voy a enfundarme el disfraz de oveja negra con todas las consecuencias que eso conlleva. A poco que seas visitante asiduo de blogs y webs especializadas en literatura fantástica, es muy probable que hayas oído hablar de El libro de Ivo y de las espectaculares reseñas que le dedican en los medios al debut de esta joven promesa nacional llamada Juan Cuadra (he podido comprobar que las comparaciones llegan sin ningún tipo de pudor hasta el mismísimo Neil Gaiman). Pero lo cierto es que después de leer esta novela que da comienzo a una saga de fantasía urbana con buenas dosis de horror entre sus páginas, tengo la ligera sensación de que tal derroche de halagos solo viene a enmascarar en la medida de lo posible una evidente -a la par que comprensible- falta de recursos narrativos y una palpitante inexperiencia como escritor.

No se me entienda mal. Creo que El libro de Ivo es una novela francamente entretenida, original y contundente que rebosa una multitud de ideas buenas y prometedoras, preparadas para ser explotadas en un futuro de manera mucho más satisfactoria. Pero en su decisiva carta de presentación, Juan Cuadra se muestra bajo mi punto de vista un tanto titubeante en la exposición de dichas ideas y su perceptible anhelo de estar en todo momento a la altura de las circunstancias a veces entorpece la conexión entre el lector y la historia que le están contando. Ahora bien, ¿cuál es esa historia? Resulta cuando menos complicado realizar un esbozo global de todo cuanto acontece en el interior de El libro de Ivo, pues la gran multiplicidad de personajes, puntos de vista, líneas temporales y tramas paralelas da lugar a una enrevesada estructura argumental entre cuyos intersticios se percibe una obra cargada de aventuras, magia, locura, fantasías y terribles pesadillas que transcurren seductoramente en el plano de lo onírico. Asesinos sin escrúpulos, exóticas futurólogas orientales, asesores de seguros que juguetean con poderes demoníacos y fascinantes deidades encargadas de proteger los límites entre el mundo real y el de los sueños son algunos de los elementos que Juan Cuadra dispone con mayor o menor acierto por todo el tablero de su novela para ofrecernos una historia que quiere sacara a relucir nuestros más bajos instintos animales.

Hay cosas que deben ser contadas. Si no, se te van metiendo por dentro, se agarran a las paredes del alma y llega un momento en el que empiezan a pudrirse. Y tú te pudres con ellas.

Una de las cosas que más me han chocado leyendo El libro de Ivo es que se lo considere como un libro de terror. Es cierto que contiene innumerables escenas poco recomendables para estómagos sensibles, pero algunos parecen olvidar que la sola mención de lenguaje soez, sexo o violencia explícitos no siempre basta para infundir miedo en el lector si faltan la angustia, la indefensión, el asco o la sensación de asfixia que suelen acompañar a este tipo de pasajes y que completan la atmósfera idónea pretendida por el autor. En ese sentido, El libro de Ivo se me ha quedado casi siempre a medio a gas, viéndome obligado a contemplar masacres, sacrificios rituales, evisceraciones, sadomasoquismo y hasta la extracción -indolora (?)- de un globo ocular con una indiferencia absoluta precisamente por el tono aséptico y desafectado de la narración, plagada de naderías estilísticas, lugares comunes, pretensiones literarias poco menos que nulas y una desesperante repetitividad. Que los personajes me hayan parecido a su vez una ristra de arquetipos caracterizados de manera insulsa tampoco ha favorecido que me llegara a importar su devenir en prácticamente ningún momento de la historia.

Lo que sí ha hecho muy bien Juan Cuadra en El libro de Ivo es presentarnos su visión de un Reino fantástico destinado a proteger el equilibrio de la cordura humana. Sin duda alguna, los mejores momentos de la novela los he encontrado allí donde una serie de encarnaciones que vienen a representar distintos tipos de conductas desviadas debaten y ponen en marcha un plan para restablecer la normalidad perdida en el Reino tras el asesinato de su principal protectora. El escritor malagueño se desenvuelve mucho más a gusto en la creación de una mitología propia y en su exploración de las fantasías más perturbadoras que en el soporífero apocalipsis freudiano a punto de cernirse sobre el mundo de los mortales, que para colmo termina en un final abrupto y carente de emoción. Aún así, a pesar de sus considerables defectos (o precisamente gracias a ellos) y de mis críticas inmisericordes, El libro de Ivo es una lectura que me ha sabido a poco... en el mejor de los sentidos. Me ha dejado con ganas de más. Ganas de explorar en profundidad el intrincado universo del que el Reino y la Ciudad son núcleos apasionantes y dicotómicos. Ganas de conocer a esos personajes que aquí han quedado relegados a un segundo plano. Y ganas, sobre todo, de experimentar otras facetas del autor y comprobar de primera mano que todos esos ojos puestos en él están ahí por una sola razón: su latente e indiscutible potencial.


Reseñas breves [64-66]

lunes, 10 de noviembre de 2014

La noche de los judíos vivientes, Igor Ostachowicz
Nube de tinta - 288 páginas - ★★★½

La idea de fusionar ´judíos´ y 'zombies' en un único concepto es una premisa cuya simple mención podría ser suficiente para que muchos lectores no asiduos al género del terror huyeran despavoridos y no quisieran acercarse al debut literario de este escritor polaco ni aun estando hecho de oro. Sin embargo, a todos esos que solo esperan encontrar entre las páginas de este libro un batiburrillo sin sentido de guiones desechados para una película de serie B, siento comunicar que La noche de los judíos vivientes es mucho  más divertida de lo que parece. No me cabe la menor duda de que La noche de los judíos vivientes es uno de los libros más bestias, descarados e irreverentes que he tenido la oportunidad de leer en mucho tiempo, y es precisamente esa capacidad de pillarte con los calzones bajados hasta el suelo uno de los principales atractivos que bajo mi punto de vista tiene la novela. La historia transcurre en las calles de un antiguo gueto de Varsovia, donde el robo de una joya con poderes tan milenarios como desconocidos por su poseedor ha desencadenado el levantamiento de una horda compuesta por espíritus con algunas cuentas que zanjar, nazis sodomitas sin escrúpulos y skinheads decididos a descubrir nuevas formas de expresar la violencia callejera. El protagonista es un antihéroe de manual entre cuyas discutibles virtudes se encuentran el egoísmo, la más absoluta desidia y una flagrante misoginia que no duda en practicar continuamente (supongamos que para no perder la costumbre), pese a lo cual parece ser el hombre designado por el destino para impedir el inminente apocalipsis hitleriano que se cierne sobre la ciudad. Gamberra, insolente, controvertida y muy, muy original, La noche de los judíos vivientes es de ese tipo de novelas capaces de arrancarte una sonora carcajada y seguidamente hacerte sentir culpable por demostrar semejante ramalazo de maldad. La estructura un tanto deshilvanada de la historia y el caos general que reina sobre la narración (creo que en este sentido la traducción deja un poco que desear) la convierten en una lectura de complicado acceso. Pero una vez que te acomodas a ella -todo lo cómodo que puede sentirse alguien revolcándose por un vertedero- sin duda es una historia a la que merece la pena dar una oportunidad.


Cibertormenta, Matthew Mather
Ediciones B - 416 páginas - ★★★★

Si alguna vez te has preguntado qué sería de nosotros sin el constante zumbido de la red electrónica aleteando sobre nuestras cabezas o hasta qué punto tu dependencia a los dispositivos de última tecnología ha convertido la privacidad de tus datos en un objetivo tremendamente vulnerable, no te preocupes. Ahórrate el esfuerzo de seguir imaginando escenarios catastróficos porque ya lo hace Matthew Mather por ti. A ritmo de apasionante thriller conspiratorio y haciendo gala en todo momento de un formidable pulso narrativo -basado en diálogos brillantes y un estilo ligero pero sumamente descriptivo-, este escritor británico nos regala en Cibertormenta una de las novelas más frenéticas, adictivas y vertiginosas de la temporada; una novela que, aun sonando a tópico, no se puede dejar de leer por mucho que lo intentes. En ella, un grupo de personajes de lo más variopinto (desde el típico padre de familia que lucha por mantener su matrimonio unido hasta una encantadora pareja de ancianos que defendieron su ciudad natal frente a la invasión alemana de la Segunda Guerra Mundial) se enfrentan al lento declive logístico de Nueva York, donde los constantes fallos en el suministro eléctrico, los rumores sobre un posible ataque cibernético a gran escala, la propagación de una terrible amenaza vírica y el inminente estallido de una tormenta de nieve convierten a la ciudad en el escenario de una batalla campal por sobrevivir a las sucesivas catástrofes que se avecinan. Inteligente, reveladora, salvajemente entretenida y muy bien documentada, Cibertormenta es una historia bastante recomendable sobre el futuro de la era tecnológica y los peligros de no acotar el activismo ideológico en la red que, además, sirve como plataforma para expresar la interesante contradicción existente en aumentar la seguridad ciudadana a coste de sacrificar las libertades individuales y poner de manifiesto la hilarante hipocondría de una sociedad -la norteamericana- que parece ir cosechando enemigos allá por donde pasa su apabullante maquinaria diplomática.


El chef, Simon Wroe
Salamandra - 320 páginas - ★★★★

Movido por la necesidad de realizar una importante confesión y de esclarecer al máximo posible los detalles de un turbio crimen cometido en circunstancias extremas, el protagonista de esta novela comienza la historia narrando su llegada a las cocinas de un restaurante situado en Camden Town cuyo jefe es conocido sobre todo por su afición a infligir castigos desproporcionados a sus trabajadores. Poco a poco iremos descubriendo los dramáticos antecedentes personales del narrador (un joven cándido e inexperto recién licenciado en Literatura que además huye de una familia desestructurada) y conociendo más detalles sobre la arriesgada jornada laboral de una cuadrilla de cocineros compuesta por personajes absolutamente esperpénticos e inolvidables. No cabe duda de que Simon Wroe, el ex chef y actual periodista gastronómico que ha dado vida a esta deliciosa novela, conoce su profesión a las mil maravillas y se desenvuelve estupendamente bien entre los opresivos humos de una cocina cargada de malos rollos. Lejos de optar por esa versión bucólica y a todas luces tergiversada que pretenden inculcarnos la mayoría de actuales programas televisivos, El chef ofrece una perspectiva mucho más realista del mundillo culinario en el que salen a relucir los instintos más bajos del ser humano, la competitividad encarnizada de unos trabajadores poco menos que explotados y los oscuros trapicheos de personas poco recomendables que suelen rondar determinados círculos de bajo fondo. La sinopsis de esta novela prometía encajar sin grandes complicaciones con mis preferencias literarias, pero a decir verdad nunca pensé que iba a terminar gustándome tanto la divertidísima, mordaz y entrañable obra de Simon Wroe. Escrita con verdadera pasión y un incontestable talento, El chef es mucho más que un simple libro de recetas o una siniestra crónica underground de la oferta culinaria londinense; también es una conmovedora historia de crecimiento y superación personal en un mundo construido a base de expectativas frustradas, un relato que ahonda como una certera cuchillada en el complejo mundo de las relaciones familiares y nos enseña a buscar la reconciliación con nuestro pasado en lugares tan insólitos como el viejo y desportillado fondo de una olla a presión.

IMM 57#

domingo, 9 de noviembre de 2014

"In my mailbox" es una sección nacida en Pop culture Junkie y que se extendió gracias a The story siren. Consiste en mostrar cada cierto tiempo los últimos libros adquiridos, ya sea comprados, regalados o enviados por parte de alguna editorial.





¡Hola a todos! Como viene siendo habitual, hoy domingo venimos a enseñaros los libros que hemos adquirido durante las últimas semanas. Novedades editoriales, libros un poco más antiguos, Premios Nobel, prometedores comienzos de sagas... Sin duda, este IMM viene cargadito; ¿le echas un vistazo?:


1. El teorema Katherine, John Green: Si la gente sostiene mil razones para seguir pasándose el día hablando de John Green, yo sostengo mil y una para no hacerlo. La más importante, por supuesto, es que ya está todo dicho. Aunque no comulgo ni lo más mínimo con el movimiento -¿religioso?- que gira en torno al escritor estadounidense, tampoco soy partidario de enjuiciar la obra de un autor basándome únicamente en filias o fobias personales. Y como Bajo la misma estrella fue un libro que en su momento me gustó bastante, me apetecía seguir explorando la producción novelística del que para muchos es patriarca, representante y autoridad suprema de la literatura juvenil actual. Ya veremos cómo de grande le queda ese título. 


2. Las dos señoras Grenville, Dominick Dunne: Respetado cronista de la alta sociedad neoyorquina, Dominick Dunne desvela en esta deliciosa novela de intriga la historia de una mujer de origen humilde que en los años cuarenta consiguió embelesar con sus encantos al heredero de una de las sumas más importantes de la época, haciendo recaer sobre sí misma las sospechas de un clan familiar que solo parece ver en ella una simple cazafortunas. Amor, lujo, elegancia y muerte se dan la mano en una novela de apariencia tan sofisticada como prometedora. ¿Quién dijo que ser rico estaba exento de preocupaciones?


3. A la sombra del árbol violeta, Sahar Delijani: Una de las funciones más importantes y a la vez más bellas de la literatura es la de dar voz a personas que por cualquier otra circunstancia no han podido expresar sus testimonios fuera de la página impresa. En esta ocasión, la escritora de origen iraní Sahar Delijani relata bajo una pátina de ficción los recuerdos de su infancia en las calles de Teherán, ciudad oprimida bajo el yugo de una época convulsa en el terreno político, y nos introduce en la piel de unos personajes encantadores cuyas vivencias marcarán profundamente al lector.


4. No soy ese tipo de chica, Lena Dunham: Lo sabemos, Lena. Sabemos que no hay nadie como tú, nadie que se atreva a hablar de sus intimidades con una sinceridad tan flagrante y esa semejante falta de tapujos, nadie que sea capaz de revolucionar el panorama televisivo con admirable inteligencia, espíritu de transgresión y economía de medios. No hay nadie que despierte tal cantidad de odios y pasiones, nadie que se presente a una gala de premios con el primer vestido de mercadillo que pilla, el pelo tintado de rosa o los sobacos sin depilar. Y por eso queremos leer tus memorias, Lena. Porque la más mínima pizca de veracidad que se halle entre sus páginas superará con creces cualquier ficción que nos atrevamos a concebir. 


5. La glándula de Ícaro, Anna Starobinets: Aunque esta colección de relatos no es la primera que publica Nevsky de la escritora rusa, sí es la primera que cae en mis manos. Bueno, ¿qué decir de ella? Es difícil describir lo incalificable. Delimitar a un simple grupo de oraciones todo el talento, el genio y la deslumbrante inventiva que derrocha Starobinets entre las páginas de esta antología. Imprescindible. En serio. Compradla. Ya tendréis tiempo de agradecérmelo después. 


6. Cibertormenta, Matthew Mather: Uno de los últimos lanzamientos de Ediciones B es esta adictiva novela situada a medio camino entre la ficción apocalíptica y el thriller conspirativo, un libro que nos enseña hasta qué punto la tecnología ha llegado a dominar nuestras vidas y los peligros que comporta dicha situación en un mundo globalizado, dependiente del espacio cibernético y vulnerable ante las diversas tensiones internacionales que se cuecen hoy día. Muy recomendable. 


7. El rito, Laird Barron: Poco a poco, Barron está dejando de ser un completo desconocido en nuestro país. A base de publicar relatos suyos en proyectos como el de Fata Libelli o en las extraordinarias antologías de Valdemar, la retorcida mente del escritor estadounidense comienza a ser un rasgo distintivo en la narrativa de terror que se publica a nivel nacional. Precisamente la colección Insomnia de Valdemar acoge el primer acercamiento de Laird Barron al género de la novela, una apasionante historia de influencias lovecraftianas que te hará temer la llegada de criaturas verdaderamente espeluznantes a nuestro universo.


8. La infancia de Jesús, J.M. Coetzee: No, no estamos ante el primer volumen de mi posible biografía. En realidad, el autor sudafricano galardonado con el premio Nobel relata en esta novela las vicisitudes de un hombre y un niño que emigran a otro país y allí se ven obligados a comenzar una nueva vida bajo una nueva identidad. Las dificultades del cambio, la confrontación ente el pasado y el futuro de los protagonistas o la búsqueda de la propia identidad son algunos de los grandes temas que se abordan en esta obra.


9. La pandilla de Asakusa, Yasunari Kawabata: Y del Nobel sudafricano pasamos a su homólogo japonés. Kawabata emprende a lo largo de esta novela un vívido retrato social sobre el célebre barrio nipón de Asakusa, distrito que en los albores del siglo XX representaba para la escena cultural japonesa un auténtico hervidero de actividad lúdica, decadencia y placeres prohibidos. Después de lo mucho que me gustó País de nieve, tengo unas ganas terribles de ponerme con otra de sus obras.


10. Alabanza, Alberto Olmos: Ambientada en un futuro más o menos próximo en el que la literatura ha desaparecido de la sociedad, Alabanza es una obra que ha conseguido colarse en mi lista de futuras lecturas sobre todo por las buenas críticas que he leído sobre ella (y a pesar de otras bastante malas que circulan por ahí, todo sea dicho). Aunque los libros de autor español que publica esta editorial me suelen transmitir mucho reparo como el cine, las series, la música..., creo que Alabanza me puede sorprender de forma positiva.


11. Amanecer rojo, Pierce Brown: Desde RBA nos llega esta esperadísima novela juvenil que, si me he informado bien, transcurre en una colonia marciana donde los seres humanos se dividen en castas representadas por colores y en la que (presumiblemente) en algún punto intermedio de la historia se lía muy parda. Tiene una pinta bastante apetecible, veremos a ver si consigue estar a la altura de todas esas expectativas que ha generado antes de su publicación. 


12. Buscando a Alaska, John Green: ¿Os pensabais que mis rencillas con John Green se iban a solucionar en un solo asalto? No, hijos, no. Los combates se pelean en varios rounds. Y por lo que sé, más de uno querría enfrentarse a algún que otro personaje 'hostiable'. Si las novelas de este escritor están repletas de jóvenes caucásicos de clase media que se buscan a sí mismos, a sus novias o una forma de superar los problemas de la adolescencia con un ratio de traumas igual a cero, puede que Buscando a Alaska sea el epítome de su producción literaria. De momento, lo único que sigo buscando en un hueco para ponerme a leerla.


13. El libro de Ivo, Juan Cuadra: El último lanzamiento al mercado de la editorial Fantascy es una sorprendente pieza de terror sobrenatural firmado por autor español que nos adentra en un peligroso mundo de sueños, brujería y seres de naturaleza abyecta. Tendréis una reseña más extensa de aquí a unos días, pero ya puedo adelantar que no me ha parecido en absoluto esa 'hostia en verso' que proclaman la mayoría de quienes lo han leído. No sé. Será que soy raro. 


14. El arco iris de gravedad, Thomas Pynchon: Estoy seguro de no ser el único que se ha planteado la existencia de esta novela como un arma de destrucción masiva. El cohete de la portada no es más que un misil lanzado por Pynchon para dinamitar nuestra cordura. Ningún ser humano dispone de la estructura muscular apropiada para soportar sus gigantescas dimensiones físicas. Se puede concluir por la evidente contundencia de lo antes expuesto que el enigmático escritor norteamericano es el mayor asesino en serie de las últimas décadas. Y aún así, no son pocos los que cada año se atreven a afrontar las innumerables posibilidades de muerte que esconde la emblemática obra de Pynchon entre sus mil y pico páginas. Diciembre es el mes escogido por los valientes integrantes del Man Pulizer Book Award para acometer de manera conjunta la lectura de El arco iris de gravedad. Y si te ha picado el gusanillo, aún estás a tiempo de cambiar de idea. No lo leas. No lo mires. Haz como que no existe. Solo así podrás salvarte. Nosotros ya estamos perdidos. 


Y una vez más, hasta aquí llega el IMM de hoy. ¿Habéis tenido la oportunidad de leer alguno de estos libros? ¿Cuáles son los que más os llaman la atención? Nos vemos en la próxima entrega de In my mailbox.

Reseña "Autoridad"

jueves, 6 de noviembre de 2014

► Título: Autoridad
► Autor: Jeff VanderMeer
► Saga: Southern Reach #2
► Año: 2014
► Editorial: Destino
► Páginas: 448
► Precio: 18.50 €

Durante treinta años, el único contacto humano con el Área X, una zona donde una naturaleza
malvada ha acabado aparentemente con toda forma de vida humana, han sido las expediciones enviadas por la agencia estatal Southern Reach. Después del fracaso de la expedición número 12, narrada en la primera parte de la trilogía, Aniquilación, la agencia se encuentra sumida en el caos.
John Rodriguez ha sido nombrado nuevo director de la agencia. Con la única ayuda de un equipo en el que no puede confi ar, Rodriguez debe desentrañar qué sucedió en la última expedición. Pero a medida que resuelve los enigmas que rodean el Área X, Rodriguez se ve enfrentado también a su propia verdad y a la de la agencia que dirige. Y las consecuencias de todo ello pueden ir mucho más lejos de lo que imagina.

Opinión

Que Southern Reach es una de las trilogías más destacadas, controvertidas y mediáticas de los últimos años es un hecho situado fuera de toda discusión. Ser el centro de atención, el foco sobre el que recaen miles de inquisitivas miradas, es un privilegio al que acceden muy pocos libros de todos los que se publican anualmente, pero también puede convertirse en un arma de doble filo cuando las expectativas que genera esta sobreexposición planificada sirven de plataforma para expresar un descontento visceral. La fama es así; traicionera, efímera, fraudulenta... conlleva múltiples riesgos. Sin embargo, si hay algo de lo que -en mi humilde opinión- puede presumir la fenomenal trilogía de Jeff VanderMeer es de estar indudablemente a la altura de las circunstancias. Nada más salir a la venta, Aniquilación supuso un contundente puñetazo en la mesa de novedades y se convirtió por razones de gran peso en una de las mejores lecturas que tuve el placer de experimentar en todo lo que había transcurrido de 2014. El listón, como se suele decir, estaba muy alto. Pero Autoridad, continuación directa de esa apasionante historia engendrada por la retorcida mente del escritor norteamericano, no me ha defraudado en absoluto.

El Área X es una zona de la que nadie escapa indemne. Misteriosa e indescifrable por naturaleza, la protagonista absoluta de esta trilogía es una región incognoscible de la costa estadounidense afectada por una especie de desastre ecológico, delimitada por una frontera invisible que protege sus más recónditos secretos y capaz de inducir a una irremediable locura a todo aquel que ose traspasar sus dominios. La repentina e incomprensible aparición de este territorio coincide con la creación de una agencia gubernamental (Southern Reach) dedicada en cuerpo y alma a estudiar hasta el más mínimo detalle relativo al Área X, para lo cual envían sucesivas partidas de expedicionarios que por norma general acaban en la desaparición, muerte o enajenación de sus respectivos miembros. Sin duda alguna, tras los impactantes acontecimientos de la anterior entrega había muchas cosas que contar al inicio de este libro; muchas cuestiones en el aire, muchos interrogantes, muchos frentes abiertos, muchas cuentas pendientes... Y será precisamente entre las páginas de Autoridad donde al fin se trate de responder a bastantes de estas preguntas, adentrándonos para ello en las profundidades burocráticas y administrativas de una empresa que anda en sus horas más bajas tras numerosos años de infructíferas investigaciones.

El problema es que a nadie le gusta la gente que viene a arreglar las cosas ─"Eh, deja que te enseñe qué estás haciendo mal"─, y menos si piensas que el arreglador necesita un arreglo.
      Siempre empezaba bien, pero no siempre acababa igual.

Ahora bien, meterse en la boca del lobo a menudo significa llevarse un buen mordisco. Y si no, que se lo digan al protagonista de Autoridad, un funcionario denominado Control que sin comerlo ni beberlo se ve al frente de la institución para la que trabaja, una agencia extremadamente hermética, repleta de irregularidades, personajes misteriosos, desconocidos que le imparten instrucciones por teléfono y salas de interrogatorios donde parece aflorar de todo menos la verdad. Control es un personaje tremendamente irónico en su misma concepción: un pelele con buenas intenciones que a pesar de su elevado puesto en la jerarquía organizativa, resulta estar en los peldaños más bajos de la cadena de mando. A medida que va descubriendo nuevos datos sobre la estructura interna de Southern Reach, el desconcertante interior del Área X, las supervivientes de la última expedición enviada y también sobre su propio pasado, Control comenzará a perder el contacto con la realidad que le rodea y a poner en entredicho la veracidad de todos sus conocimientos almacenados.

En ese sentido, Autoridad es una novela ejecutada de manera sobresaliente, un thriller imbuido de una atmósfera altamente paranoica y conspiratoria que maneja los distintos hilos argumentales con la habilidad de un experto titiritero y el hipnótico influjo de una prosa muy elaborada (de hecho, considero el inimitable estilo de VanderMeer uno de los principales atractivos con los que cuentan sus obras). Acariciando de manera voluptuosa los límites entre el terror psicológico y la ciencia-ficción convencional, el autor de Autoridad reinventa las reglas del juego en una lectura que a nivel personal me ha resultado tan adictiva como gratificante, una lectura no tan frenética ni concentrada como Aniquilación, pero más más esclarecedora, más profunda en su mirada y más resolutiva en sus intenciones. Es cierto que a veces la trama vagabundea sin destino aparente, que ciertas escenas solo alcanzan la categoría de anecdóticas o que un ligero recorte podría haber mejorado sustancialmente la valoración general de la historia y eliminar esa sensación de contenido innecesario. Pero también es verdad que VanderMeer ha conseguido camuflar esos -por un lado, discutibles- defectos bajo una ristra de laberínticos recorridos narrativos donde lo más importante es ir recogiendo todas las piezas del puzzle e intentar vislumbrar la imagen completa que forman. El resultado, de momento, está mereciendo muchísimo el esfuerzo.


 
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