Atomka de Franck Thilliez

jueves, 21 de febrero de 2013

Aunque no he profundizado mucho en el campo de la novela negra, todo cuanto he probado perteneciente a ese género me ha dejado un regusto más que bueno en el cuerpo. Hace unos meses, El síndrome E se coló en mi estantería principalmente gracias a su llamativa sinopsis, y lo cierto es que fue una lectura apasionante y tenebrosa a partes iguales. Dicha novela pertenece a una serie protagonizada por el comisario Franck Sharko y aunque Destino comenzó a publicarla por el tercer volumen, afortunadamente se encuentra íntegramente traducida al castellano. Pues bien, tras El ángel rojo, Luto de miel, El síndrome E y Gatacael próximo 20 de marzo sale a la venta en nuestro país Atomka, quinta entrega de la saga escrita por Thilliez y que si mantiene el nivel de sus antecesoras, promete ponernos los pelos de punta. A continuación os dejamos con la portada y una breve descripción del argumento. ¿Qué os parece? ¿Os atrevéis a leerla?


A pocos días de Navidad, un suceso de gran envergadura irrumpe en las vidas de Lucie Hennebelle y Franck Sharko, policías de la famosa sección criminal del número 36 del Quai des Orfèvres. Aparece el cadáver de Christophe Gamblin, periodista de sucesos, encerrado en el congelador de su casa y su compañera desaparece mientras llevaba a cabo una serie de entrevistas sobre un caso explosivo del que nadie conoce los detalles. La única huella que parece haber dejado es su nombre garabateado en un papel que conserva un niño vagabundo y muy enfermo. 
Al mismo tiempo, un antiguo caso de mujeres secuestradas vuelve a salir a la superficie: víctimas arrojadas vivas pero inconscientes a lagos prácticamente congelados, y rescatadas in extremis gracias a varias llamadas anónimas a la policía. Las señales de un asesino brutal obsesionado con la hipotermia arrastrarán a Lucie y a Sharko hacia la zona prohibida de un lugar aterrador y devastado. 
Mientras la investigación se acelera, Sharko se enfrenta a viejos demonios que le conducirán a un duelo secreto y cruel que le irá destruyendo.


Reseña "Sunset Park"

miércoles, 20 de febrero de 2013

Título: Sunset Park
Autor: Paul Auster
Año de publicación: 2010
Género: Novela, drama
Editorial: Anagrama
Páginas: 288
PVP: 9.00
ISBN: 9788433976734

Miles Heller tiene veintiocho años, y a los veinte desanudó los lazos que lo unían al mundo que hasta entonces había conocido. Ahora vive en Florida y trabaja para una empresa que se encarga de vaciar las viviendas de los desahuciados que en plena crisis no pudieron seguir pagando su hipoteca. Y saca fotos de todas las cosas abandonadas, registra las huellas de esas vidas dispersas. No tiene ambiciones y sus únicos lujos son los libros y la cámara digital con la que documenta a los fantasmas. Y habría seguido así de no haber sido por una chica, Pilar Sánchez, menor de edad. Y como Miles puede ir a la cárcel por esa relación, vuelve a Nueva York para esperar allí la mayoría de edad de la joven. Es un retorno al pasado y a sus secretos, a la comunidad de Sunset Park y a sus compañeros okupas...

Opinión

De todas las noticias escalofriantes que se vierten diariamente en los medios de nuestro país, no es la debacle económica que sufre España, ni los incesantes recortes en materia de sanidad, educación o prestaciones sociales, ni las aparentemente inservibles protestas ciudadanas, ni la desmedida brutalidad policial, ni tampoco los inconcebibles escándalos de corrupción que sacuden las más altas esferas de la clase política el suceso que más desazón me produce. Lo que más me cuesta soportar a día de hoy es saber que, más allá de lo justificado o no del hecho, hay miles de personas día tras día perdiendo su hogar, y que la desesperación que produce ver cómo invaden tu casa las fuerzas del orden, cómo precintan la entrada y cómo no puedes hacer nada por evitarlo, está conduciendo a muchos al suicidio. Y aunque el drama de los desahucios no es que sea el eje central en torno al que gira la última novela de Paul Auster que he tenido el placer de leer, sí que condiciona en gran medida la vida de sus protagonistas y nos proporciona a los lectores un entorno, por desgracia, fácilmente reconocible.
     Sunset Park comienza narrando la historia de Miles Heller, un joven a punto de cumplir la treintena que lleva bastantes años huyendo de su pasado, su familia y sus responsabilidades, un hombre carente por completo de ambiciones, proyectos u objetivos que solo vive para el presente, trabajando de forma esporádica como fotógrafo para una empresa que se encarga de vaciar edificios deshabitados. Su tarea consiste en retratar objetos abandonados, juguetes, muebles, recuerdos que los antiguos inquilinos se vieron empujados a olvidar allí porque no tenían dinero suficiente para continuar haciendo frente a los innumerables gastos. Sin embargo, la vida de Miles da un vuelco inesperado cuando conoce a Pilar Sánchez, una adolescente española de la que se enamora perdidamente a pesar de la notable diferencia de edad entre ambos. De hecho, al ser ella una menor, la relación de Miles y Pilar está condenada por la ley, por lo que Miles se verá obligado a regresar a Nueva York en una época convulsa marcada por la crisis económica, convertido en okupa y dispuesto a enfrentar de una vez por todas sus fantasmas personales, así como sus cuentas pendientes con el pasado.

El único lujo que se permite es comprar libros, volúmenes de bolsillo, narrativa en su mayor parte, novelas norteamericanas, británicas, traducidas de lenguas extranjeras, pero en el fondo los libros no son lujos sino necesidades, y la lectura es una adicción de la que no desea curarse.

En la casa de Sunset Park se reencontrará con su viejo amigo Bing Nathan, un dependiente aficionado a tocar la batería que no deja de acumular fracasos con las mujeres, pero también tendrá la oportunidad de conocer a otros nuevos como Ellen Brice, artista en ciernes cuya obsesión con el sexo y el cuerpo humano en general roza lo escabroso, y Alice Bergstrom, que está a punto de finalizar una excelente tesis sobre la Segunda Guerra Mundial y sus repercusiones en las relaciones sociales de la época. Pese a contar con un elenco de personajes bastante explosivo, me ha sorprendido el poco tiempo que dedica Auster en su novela a establecer distintas conexiones entre personajes y profundizar en ellas, cosa que sí hace y además de forma abundante en otras obras suyas como Brooklyn Follies, sino que en esta ocasión prima una atmósfera más íntima, grandes párrafos enfocados a la reflexión personal, el diálogo interior y el individualismo como forma de expresar los sentimientos tan perturbadores que acucian a los habitantes de Sunset Park en la soledad de sus habitaciones. Es especialmente llamativo el ambiente optimista y positivo que gira en torno al futuro de Miles, Bing, Ellen y Alice, quienes a pesar de vivir bajo la amenaza constante de una intervención policial que los deje sumidos en la miseria, desechados como escoria por un sistema financiero totalmente deshumanizado, serán capaces de construir entre las ruinas de su vivienda abandonada los cimientos de un mejor porvenir. Saben que la casa de Sunset Park no es más que una solución temporal a sus problemas, un desahogo efímero que les permitirá reencontrarse a sí mismos y curarse las profundas heridas emocionales que sufren todos ellos, y por eso aprovechan su estancia rodeados de cementerios, escombros, oscuridad y espesas neblinas para buscar un pequeño resquicio de luz al que aferrarse.

Qué extraño. Qué circunstancia tan rara e incomprensible. Sin duda no significa nada, nada en absoluto, y sin embargo, ¿por qué, se pregunta, por qué ha escogido ahora ese momento para volver? Sólo otra jugada de dados, entonces, otra bola que ha salido del negro bombo metálico, otra chiripa en un mundo de casualidades y eterno caos. 

Pero dejando a un lado la soberbia caracterización de los personajes o el trasfondo critico que tiene la novela, lo que me ha enamorado de Sunset Park como si fuera una quinceañera revolucionada es el maravilloso estilo narrativo de Auster. El escritor neoyorkino posee un dominio envidiable del lenguaje y una capacidad simplemente pasmosa para despertar los más sinceros sentimientos del lector, consigue que te impliques con la crudeza y el realismo de sus historias de una forma arrebatadora, por no decir que logra convertir el alto contenido sexual (casi pornográfico) de la novela en una manifestación artística que aun rechazando los tapujos, rezuma naturalidad y escapa de lo obsceno. Y puesto que se ha convertido en su leitmotiv por excelencia, Sunset Park también cuenta con imprescindibles pinceladas sobre la aleatoriedad de la vida y las infinitas posibilidades que nos ofrece el azar para enmendar nuestros errores.
     Poco más me queda por contar de este libro a parte de que ha sido una lectura totalmente satisfactoria y recomendable, y siendo mi tercera incursión en la prolífica producción literaria de Paul Auster, puedo decir con firmeza que el artífice de esa joyita llamada La trilogía de Nueva York es ya es uno de mis escritores favoritos y que ocupa un lugar privilegiado en mi estantería. Sin lugar a dudas, Sunset Park no es solamente una de las mejores novelas que he leído este mes, sino también una de las mejores en lo que va de año. Así que ya sabes, únete a esta pequeña comunidad de okupas, músicos, artistas, escritores, estudiantes, cineastas y glorias muertas del celuloide que conviven en este libro, porque si hay algo indiscutible, es que todos en esta vida merecemos una segunda oportunidad.

Puntuación

Sunset Park


Reseña "El mundo de cristal"

martes, 19 de febrero de 2013

Título: El mundo de cristal
Autor: J.G. Ballard
Año de publicación: 2013
Género: Novela, ciencia-ficción
Editorial: RBA
Páginas: 208
PVP: 17.00
ISBN: 9788490064719

El médico británico Edward Sanders recibe la misión de desplazarse a una remota región de África para ayudar en el combate contra una variante de la lepra. Durante el viaje a través de la selva descubre que se está produciendo un fenómeno extraño e inexplicable: el bosque ha empezado a cristalizarse, junto con todo lo que contiene: plantas, animales y personas. Los personajes tienen que enfrentarse a la amenaza de la cristalización que a la vez atrae y repele, porque mata, al eliminar toda la vida de la selva, pero que también la preserva, al detener el tiempo, de manera que los protagonistas se sienten atraídos por las joyas majestuosas que crea la cristalización, al mismo tiempo que tienen que huir para no verse atrapados por ella.

Opinión

Dos meses después del famoso y fracasado apocalipsis maya, el ser humano continua (algunos piensan que desgraciadamente) pisando la faz de la tierra como si aquí no hubiera pasado nada y el mundo entero no hubiera encogido el aliento, ya fuera por sus disimuladas sospechas de que la tenebrosa profecía fuera cierta, la creciente y paranoica expectación en torno al tema o simplemente por las incontenibles ganas de pasar un día entero mofándose de la credulidad ajena. El caso es que la idea de poner fin a la existencia del homo sapiens de forma catastrófica y brutal no es en absoluto un mérito del siglo XXI, sino que lleva muchos años, décadas incluso, aleteando en la atribulada conciencia colectiva de nuestra especie, como si el cambio climático, la desaparición de especies y el notable aumento de la actividad sísmica más devastadora fueran indicios inequívocos de que nuestro planeta ya no nos quiere como inquilinos. Por eso, no es de extrañar que en la literatura de género, últimamente orientada a perpetrar la erradicación de hombres, mujeres y niños por medio de una invasión zombie o el estallido de un arsenal nuclear, se haya abordado tan amplia y concienzudamente un asunto de sumo interés general. Pero quizá nadie mejor que el escritor británico James Graham Ballard, alabado autor de ciencia-ficción al que la colección Literatura Fantástica de RBA ha tenido la decencia de rescatar en nuestro país, para inventar novedosas, inquietantes e imaginativas formas de consumar un apocalipsis no tan espectacular como Hollywood nos quiere hacer creer, pero igual de certero y aterrador.

-¿Cuánto hace que ha empezado todo esto? -Señaló la ventana-. Aquí el bosque es muy oscuro.
El capitán se rascó la frente. Por un momento pareció cansado y esquivo.
-Alrededor de un año. Tal vez más. Al principio nadie le dio importancia...

El mundo de cristal pertenece a un pequeño ciclo de novelas que escribió Ballard entre 1962 y 1966 sobre un fin del mundo causado por distintos desastres naturales, atreviéndose a explorar terrenos desconocidos hasta el momento e investigando cómo cambiaría a nuestro modo de entender la realidad la espantosa visión de un planeta desolado. El libro comienza a bordo de un barco con destino a cierta región remota de África, zona donde parece estar teniendo lugar un fenómeno inexplicable y que desafía cualquier precepto de la lógica humana: el bosque y todo cuanto contiene ha empezado a cristalizarse, convirtiendo las numerosas formas de vida que existen allí en preciosas manifestaciones artísticas de la naturaleza. El doctor Sanders, protagonista de la novela, acude a Port Matarre en calidad de médico y explorador, con el objetivo no solo de estudiar aquello que está atrayendo la atención de medio planeta, sino de rescatar a unos amigos que han quedado atrapados en la zona por culpa del asfixiante control militar. Junto a él, nos encontramos con el padre Balthus, religioso empedernido que atraviesa una auténtica crisis de fe, el siempre misterioso y esquivo Ventress, quien no parece guardar buenas intenciones para nadie más que sí mismo, y la periodista Louise Peret, quien mantendrá un intenso romance con el doctor Sanders mientras recaba la mayor cantidad de información posible acerca del extraño suceso. A medida que, cada uno por su camino, van avanzando hacia las profundidades de la jungla, los personajes de la novela irán descubriendo lo que se esconde tras la apariencia delicada y transparente del cristal, mientras que el lector hará lo propio al observar cómo afecta esta verdad incomprensible y magnética a la forma de afrontar los acontecimientos que les sobrevienen.

Ahora es evidente para todo el mundo que en la jungla la vida y la muerte tienen un significado diferente del que tienen en nuestro mundo ordinario y opaco. Aquí siempre hemos asociado el movimiento con la vida y el  paso del tiempo, pero a partir de mi experiencia en la selva que rodea a Mont Royal sé que todo movimiento conduce inevitablemente a la muerte, y que el tiempo es su sirviente.

A favor de El mundo de cristal diré que me ha enamorado la propuesta de Ballard, los universos que es capaz de crear de forma tan concisa y analítica, parándose a describir hasta el más mínimo detalle sin caer en el tedio o la monotonía, despertando en su público exactamente la misma mezcla de sorpresa y fascinación que debería sentir cualquiera ante semejante espectáculo de luces, sombras y estructuras cristalinas nunca vistas hasta la fecha. Sin embargo, al tratarse de una novela tan corta quizás he echado en falta una caracterización más minuciosa en lugar de esos personajes apenas esbozados que pueblan las páginas de El mundo de cristal, una prolongada diatriba sobre la génesis de ese proceso que engulle la jungla a velocidad de vértigo en vez de explicaciones someras y crípticas no aptas para todos los intelectos. En definitiva, una novela algo menos científica y un poco más ficticia. Por lo demás, he decir que El mundo de cristal me ha parecido a grandes rasgos una novela bastante alejada de las ideas preconcebidas que me había hecho, una lectura muy interesante, atípica y con un final bastante abrupto, aunque también apasionante, educativa y sobre todo, original e innovadora. Me ha gustado mucho el estilo narrativo de Ballard, la abundancia de recursos literarios que posee y la agudeza que demuestra a la hora de profundizar en zonas del pensamiento humano a la que no todos llegan, pero hay partes del libro que me han dejado frío y otras sencillamente que no he comprendido del todo. No obstante, El mundo de cristal no ha conseguido saciar por completo mi sed de Ballard ni apagar mi curiosidad en lo que se refiere a la obra de este autor "obsesionado" con el fin del mundo. ¿Acaso te lo vas a perder? ¿O sigues esperando a que vengan los mayas?

Puntuación

El mundo de cristal


Reseña "Todo oscuro, sin estrellas"

domingo, 17 de febrero de 2013

► Título: Todo oscuro, sin estrellas
► Autor: Stephen King
► Año de publicación: 2012
► Género: Novela, terror, relato
► Editorial: DeBolsillo
► Páginas: 448
► PVP: 9.95
► ISBN: 9788499898636

«1922» es el primer relato de este cuarteto hipnotizador y desasosegante. El desconocido que habita en Wilfred Leland James despierta el día que su esposa, Arlette, le anuncia que planea vender el terreno que acaba de heredar y trasladarse a la ciudad. Sus palabras lo empujarán hacia la locura, el asesinato y el más agudo de los remordimientos. En «Camionero grande» Tess, una escritora de novelas de intriga, se ve obligada a aceptar la ayuda de un desconocido cuando, una mañana, tiene un pinchazo. El hombre la violará y abandonará al pensar que está muerta. Pero Tess vive y su venganza será terrible. «Una extensión justa», nos presenta a Harry Streeter, un enfermo de cáncer que hace un desconcertante pacto para evitar la mortal enfermedad. Y finalmente conoceremos a Darcy Anderson en «Un buen matrimonio». Darcy lleva veinte años casada con Bob. Su vida es tranquila, algo aburrida, hasta que un día, trasteando en el garaje, descubre una caja de su marido cuyo contenido es tan horrendo como el interior del hombre con el que comparte casa.

Opinión

Me encanta Stephen King. Lo adoro. Admiro su capacidad para contar historias, desnudar sentimientos a través de las palabras, despertar la curiosidad del lector, provocar auténticos accesos de pánico ante ciertas escenas, y sobre todo, por ser un autor polifacético, incansable y siempre dispuesto a superarse. Quizá su faceta como escritor de relatos todavía la tengo un poco inexplorada, siendo Después del anochecer mi primera y hasta el momento única experiencia con Stephen King en el campo de las historias cortas. Si bien los catorce relatos que en dicha colección se dan cita me produjeron impresiones muy diversas, todos ellos poseían el irresistible encanto con el que el escritor norteamericano transforma las situaciones más abominables y abyectas en puro entretenimiento del que merece la pena consumir en grandes dosis. En Todo oscuro, sin estrellas, Stephen King nos deleita nuevamente con su malévolo arte y demuestra, otra vez más, que está en plena forma en esto de escribir historias después de casi 40 años vendiendo libros como si fueran churros. En esta ocasión no son catorce, sino cuatro los relatos que vais a poder encontrar en Todo oscuro, sin estrellas, cuatro historias escalofriantes que aparentemente no guardan relación alguna entre sí debido a sus enormes diferencias contextuales, pero que como el propio autor reconoce en sus notas finales, no son más que distintas caras de un mismo y retorcido prisma.

Supongo que unas pocas ratas debieron de salir a forrajear, pero no me cabía duda de que había enclaustrado a la gran mayoría en la oscuridad. Y en la oscuridad morirían. Si no de asfixia, de inanición cuando su innombrable despensa estuviera agotada.
    Eso pensaba entonces.

    En este libro, Stephen King juega con diferentes personajes, escenarios y técnicas narrativas para explorar desde numerosos puntos de vista cómo una persona normal y corriente sería capaz de atravesar una experiencia extraordinariamente traumática. El primero de estos relatos, 1922, comienza en forma de confesión. Wilfred Leland James es un granjero de Nebraska que se enzarza con su mujer Arlette en una disputa por los terrenos que lleva cultivando tantos años. Arlette busca desesperadamente vender las propiedades de su marido, abandonar hasta el ultimo resquicio de vida campestre y mudarse con su familia a la ciudad, planes que difieren por completo de los de Leland. Ante la posibilidad de perder todo cuanto constituye su forma de vida, Leland emborracha una noche a su esposa, la asesina con la ayuda de su hijo Henry y después arroja el cadáver al fondo de un pozo cercano, intentando enmascarar el crimen como un súbito e inexplicable abandono. Sin embargo, el incontenible aumento de la culpa, el estrés, los remordimientos, el ostracismo al que se ven abocados tanto él como su hijo y las constantes sospechas de la policía, provocará más temprano que tarde el derrumbe psicológico tanto de Leland como de Henry.
     Camionero grande narra el testimonio de Tess, una escritora de novelas de misterio que tras sufrir un pinchazo en la carretera de camino a casa, un hombre que se ofrece a ayudarla la viola y la deja abandonada, dándola por muerta. Pero claro, Tess ha sobrevivido y lo único que persigue ahora es saciar su sed de venganza. Lo cierto es que de todos los relatos que componen esta colección, Camionero grande es el que menos me ha gustado, no sé si por la extrema crudeza y salvajismo desproporcionado de algunos pasajes (lo dice alguien que ha leído 13 novelas de Stephen King) o porque la  posterior caza de brujas perpetrada por Tess me ha parecido un tanto irracional e injustificada, por no decir que demasiado extensa. Aunque claro, si la idea que pretendía trasmitir el escritor es que el deseo de venganza se te puede escapar de las manos y que además resulta un medio muy peligroso para alcanzar cualquier fin, digamos que ha logrado con creces sus objetivos.

-La vida es justa. Todos recibimos el mismo batido de nueve meses en el bombo, y después los dados echan a rodar. Algunas personas sacan una racha de sietes. Por desgracia, otras personas sacan los ojos de serpiente. Así es como funciona el mundo.

Luego tenemos Una extensión justa, una historia muy peculiar, aunque igualmente fascinante y con un valor nostálgico añadido para los que se hayan atrevido a leer It [Eso]. El más corto de los cuatro relatos que se incluyen en Todo oscuro, sin estrellas nos pone en la piel de Harry Streeter, un enfermo de cáncer entre la vida y la muerte que un buen día se topa con el señor Alobid (anagrama no muy difícil de descifrar), quien le propone un curioso pacto: prolongar su vida durante la nada despreciable cifra de 15 años, a cambio de provocar la desgracia más absoluta a uno de sus conocidos. ¿Y dónde está el truco? Pues sencillamente, no hay. En un alarde de originalidad y haciendo un interesante repaso a los acontecimientos más sórdidos de la última década, Stephen King explora los límites a los que el ser humano es capaz de llegar en su mezquindad innata con tal de beneficiarse a sí mismo, sin tener en cuenta el efecto que producen nuestras decisiones en los demás. Y por último, Un buen matrimonio es junto a 1922 el más exquisito regalo que nos hace King en esta magnífica recopilación, el horror que ha de enfrentar la inocente Darcy cuando descubre que durante muchísimos años su marido Bob ha estado ocultándole una verdad aterradora y mortal. "¿Hasta que punto conocemos a nuestros seres queridos?", parece estar clamando constantemente este último capítulo de Todo oscuro, sin estrellas. ¿Y hasta qué punto nos conocemos a nosotros mismos? Con su indiscutible calidad para elaborar historias terroríficas y el absoluto dominio del ritmo, el suspense, los golpes de efecto y las escenas que te dejan con la boca abierta, Todo oscuro, sin estrellas se convierte en una de las lecturas más satisfactorias y recomendables en lo que va de año. Una oportunidad perfecta para descubrir esa inquietante oscuridad que todos llevamos dentro.

Puntuación

Todo oscuro, sin estrellas


Reseña "En llamas"

sábado, 16 de febrero de 2013

Título: En llamas
Autora: Suzanne Collins
Año de publicación: 2012
Género: Novela, juvenil, distopía
Editorial: Molino
Páginas: 416
PVP: 16.00
Katniss Everdeen ha sobrevivido a Los juegos del hambre. Pero el Capitolio quiere venganza. Contra todo pronóstico, Katniss Everdeen y Peeta Mellark siguen vivos. Aunque Katniss debería sentirse aliviada, se rumorea que existe una rebelión contra el Capitolio, una rebelión que puede que Katniss y Peeta hayan ayudado a inspirar. La nación les observa y hay mucho en juego. Un movimiento en falso y las consecuencias serán inimaginables.

Opinión

Segundas partes. Esas dos palabras pueden llegar a producir muchos escalofríos de miedo en un lector que haya disfrutado enormemente con una lectura bastante memorable, pero también te puede producir un intenso hormigueo de placer en todo el cuerpo si estás a punto de retomar una de las trilogías más famosas de los últimos años. Y aunque a la hora de tener el libro delante no importa realmente a qué grupo perteneces, hay una cuestión que siempre queda sin resolver, y es que el dicho de que segundas partes nunca fueran buenas existe por algo, ¿o no?  
Después de esta innecesaria introducción -mis disculpas- y tras haber leído decenas de reseñas que ponían el libro por las nubes y más allá incluso, tengo que reconocer que yo sí que me siento condicionada a la hora de escribir esto. Por lo tanto, y antes de ir más allá, espero que nadie se me tire a la yugular para acabar con mi vida después de leer esta reseña que será simplemente una de tantas que hay en la red.

Si en algo estamos todos de acuerdo, pero quizás con distinto grado de entusiasmo, es que sin duda Los juegos del Hambre ha sido una lectura memorable en prácticamente todos los aspectos. Y es que mientras unos la consideran una novela perfecta en su totalidad, otros creen que un final un tanto distinto habría marcado la diferencia entre una lectura bastante buena, y una novela perfecta con una conclusión totalmente apoteósica. Pero dejando de lado el cómo podría haber sido y no fue finalmente, si hay algo que caracterizó bastante bien a la primera parte de esta trilogía fue su capacidad de enganchar al lector hasta límites extremos, ya sea por la prosa de su creadora, o bien por la fuerza de su protagonista, y que muchos autores hoy en día intentan imitar. Y es que Katniss Everdeen se ha convertido en la protagonista perfecta que todo autor desearía dotar a su novela. Con un listón tan sumamente alto, y una historia bastante bien hilada, era de esperar que las expectativas para la esperadísima segunda parte fuese igual, o incluso más altas. Y aunque abrí el libro creyendo que En llamas iba a sorprenderme casi tanto como el anterior, tras devorar el libro de prácticamente una sentada debo reconocer que finalmente el sentimiento que prima en el ambiente es más bien de creciente decepción, a pesar de que esté entremezclado con la calidez de haber disfrutado de una buena lectura. Pero no por ello dejará de ser eso, una franca decepción.

"Él me rodea con un brazo automáticamente, y yo me siento como si estuviera de nuevo en la cueva, acurrucada a su lado, intentando entrar en calor."

Si tenemos en cuenta  los distintos acontecimientos que suceden a lo largo del Tour de la Victoria que lleva a nuestros ganadores, Katniss Everdeen y Peeta Mellark, a visitar los doce distritos, los rumores de una posible rebelión que estará cada vez más presente en el espíritu de los ciudadanos de los distintos distritos, y el inesperado giro de acontecimientos como consecuencia del Vasallaje de los Veinticinco, sinceramente no entiendo la necesitad que sintió Suzanne Collins de añadirle una serie de elementos más que ridículos a la relación entre Peeta y Katniss y que no tienen ni pies ni cabeza. Todo el tema del Vasallaje me ha parecido un despropósito argumental, una treta de escritor principiante destinada a repetir los esquemas del primer libro y alargar de manera prescindible una historia que sencillamente debería haberse desarrollado de manera distinta. Otro de los aspectos en los que En llamas es muy similar a Los Juegos del Hambre es en lo que yo considero sus puntos fuertes: la fuerza presente en la prosa de Suzanne y la personalidad de Katniss son cosas que siguen gustando al lector, pero incluso en este aspecto me ha dado la sensación de que tanto en Los Juegos del Hambre como en su continuación, a Katniss la mueven los mismos principios de siempre, no se percibe una evolución drástica en su personalidad ni en la del resto de personajes a pesar de los obstáculos enfrentados. Por no decir que las escenas de acción, punto fuerte de su predecesora, ahora resulta que flojean. 

En llamas sigue siendo bajo mi punto de vista un buen libro, una visión de futuro realmente impactante y que invita a la reflexión, pero como continuación, deja bastante que desear. Confieso que los impedimentos que me he encontrado a lo largo de En llamas no han podido frenar mis ganas de seguir con la lectura, y tengo que reconocer que uno de los motivos que han inducido tanta prisa en mí por acabar el libro fue la necesidad de saber si era acaso verdad que después de todo, lo único con lo que me iba a encontrar tras sus más de cuatrocientas páginas era una burda imitación que pretendía repetir el éxito de su anterior entrega a costa de sacrificar la innovación, la creatividad y el factor sorpresa. ¿Lo fue al final? A nivel personal, creo que sí. Y es que parece ser que superar la calidad de Los Juegos del Hambre cuesta, incluso si eres su propia autora.

Puntuación

En llamas


 
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