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Naomi Alderman - The Power

martes, 22 de agosto de 2017



Título original: The Power
Traducción: Ana Guelbenzu
Año: 2016
Editorial: Roca Editorial
Páginas: 358
Valoración: ★★


Las estructuras de mando son un elemento cambiante de nuestra sociedad. El poder es volátil, caprichoso, pasa de unas manos a otras con sorprendente facilidad y, en la mayoría de ocasiones, por medio de una violencia extrema. El poder crece, corrompe, adopta numerosas formas. Sin embargo, por muchos partidos e ideologías que se sucedan a lo largo de la historia, las mujeres siempre han tenido que conformarse con ser el eslabón más débil de la cadena. Hasta ahora.

En ese sentido, la refrescante e innovadora novela de Naomi Alderman propone una drástica a la vez que sugerente reinterpretación de las normas que atañen al juego político. En The Power, galardonada con el Premio Bailey's 2017, Alderman imagina un futuro no muy lejano donde mujeres de todo el planeta comienzan a desarrollar habilidades sobrenaturales que les permiten generar grandes corrientes eléctricas. Este suceso, conocido como el Día de las Chicas, supone una auténtica revolución femenina que Naomi Alderman utiliza como plataforma para discutir interesantes cuestiones de género, identidad e injusticia social.

En mayor o menor medida, las tres protagonistas de The Power experimentan en sus propias carnes las consecuencias del subyugante dominio masculino. Allie es una adolescente que lleva años siendo abusada sexualmente por su padre adoptivo. Roxy es testigo de la muerte de su madre a manos de una mafia rival que quiere ajustar cuentas con la familia. Y Margot es una alcaldesa que lucha constantemente contra la desaprobación y el desprestigio que acarrea ser mujer y ostentar un cargo como el suyo. Desprovistos de su ancestral superioridad física, muchos hombres ahora se sienten desprotegidos y vulnerables ante un cambio de paradigma que les deja en una posición comprometida y temen las posibles represalias que puedan sufrir de quienes antes eran sus víctimas. En cambio, Tunde, un joven y ambicioso periodista nigeriano, intentará sacar tajada de los acontecimientos transformándose en el principal cronista de este período convulso.

La inflamable confrontación entre ambos sexos es una de las constantes que guían el desarrollo de la historia y un tema que Naomi Alderman explora con bastante profundidad. A medida que el poder, la influencia y la temeridad femeninas crecen hasta eclipsar por completo el papel del hombre en la sociedad (reduciéndolo a una facultad meramente reproductiva), la novela de Alderman se convierte en un excepcional ejercicio de fabulación que no tiene ningún interés en reprimir sus posibilidades. En un mordaz giro de las tornas, The Power describe numerosas escenas de violencia sexual, física y psicológica donde los hombres se convierten por una vez en el objetivo de atrocidades que hoy día se cometen contra miles de mujeres. Así, Alderman no solo pone a prueba nuestra sensibilidad, sino que plantea un incómodo debate moral que posiblemente llevemos tiempo evitando.

Aunque cuenta con una premisa muy potente y una ágil estructura, la lectura de The Power transmite sensaciones encontradas. La espectacularidad de su puesta en escena y la relevancia de sus planteamientos pasan por encima de otros elementos esenciales como la construcción de personajes y la distinción de las diversas voces narrativas. A pesar de la monumental progresión que tienen sus roles en la historia (Allie se convierte en líder de un importante movimiento religioso, Roxy en una fría mercenaria que trafica con drogas sintéticas y Margot en una influyente senadora que se encarga de instaurar campos de entrenamiento para que las chicas aprendan a controlar su poder), dicha evolución en ocasiones parece simplista y atropellada. En general, la narración desprende un agridulce regusto a Young Adult que impregna la novela con sus características más desafortunadas. Por suerte, Naomi Alderman cuenta con recursos suficientes como para compensar sus desaciertos y nos ofrece un relato, en su mayor parte, contundente, estimulante y vertiginoso que habla sobre las intrincadas relaciones de poder y las responsabilidades que conlleva su uso. Al fin y al cabo, de ello depende la posibilidad de construir un mundo mejor.      

Reseña "Mañana todavía"

martes, 14 de abril de 2015

Título: Mañana todavía
Autor: Varios autores
Año: 2014
Editorial: Fantascy
Páginas: 496
Precio: 17.90 €

Como en los clásicos del género (1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley, Farenheit 451 de Ray Bradbury) y como en sus manifestaciones más recientes (sobre todo Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins), Mañana todavía contiene doce relatos que representan otras tantas maneras de imaginar literariamente qué puede ir mal en nuestro futuro: la dependencia de los móviles o internet, los peligros de las redes sociales, las catástrofes naturales, el problema de los recursos energéticos, las derivas políticas radicales o los riesgos del progreso científico en materias de reproducción, genética y salud son algunos de los que tienen mayor protagonismo en este volumen, que cuenta con autores de reconocido prestigio dentro y fuera del género.


Mucho se ha debatido a raíz del auge cada vez mayor del término ‘distopía’ sobre lo que incluye dicha palabra de ámbito tan amplio y lo que queda fuera de su interpretación resbaladiza. Está claro que toda esa corriente de escenarios futuristas, indeseables y degenerados hasta el extremo por la perversión de ciertos elementos sociales, políticos, económicos o tecnológicos que se dan en la actualidad, son herederos del prototipo antiutópico desarrollado en primer lugar por autores como George Orwell, Aldous Huxley y Ray Bradbury. Sin embargo, ese modo pesimista y morboso de mirar hacia el futuro que ellos mismos inventaron hace más de medio siglo posee una impresionante plasticidad, capaz de erizarnos el cogote aún en nuestros días. Porque, por muchos avances que se hayan producido en el campo de la ciencia y la tecnología, por mucho que se nos llene la boca hablando de progreso e igualdad y nos atrevamos a soñar con la colonización del espacio, en el fondo seguimos pensando que este quimérico y fraudulento tinglado global donde la felicidad se presenta como una meta alcanzable por las vías que transitamos se sostiene sobre un precario equilibrio. Que está más cerca de colapsarse que de evolucionar. Y para muestra, nada mejor que los doce estupendos relatos que componen el grueso de Mañana todavía.

Esta fantástica antología de factura nacional reúne una docena de relatos (algunos, por su longitud, incluso rozan la categoría de novela corta) que ejemplifican de manera soberbia lo que significa dejar constancia por anticipado de todo lo que puede salir mal en nuestra sociedad. Escritores de la talla de Emilio Bueso, Félix J. Palma, Laura Gallego, Rosa Montero, Javier Negrete o Elia Barceló unen sus voces entre las páginas de Mañana todavía en una magnífica colección de historias de naturaleza especulativa que van desde la denuncia a los totalitarismos, el empobrecimiento del sistema educativo o la imparable destrucción del medio ambiente hasta la advertencia sobre la dependencia a las nuevas tecnologías, el despilfarro de los recursos energéticos o la virulenta influencia que ejercen las redes sociales en nuestra formación como individuos (con catastróficas consecuencias, por supuesto). Por su concepción o el tratamiento casi surrealista que hacen de las ideas expuestas, otros relatos se adhieren más al género de la ciencia ficción y se convierten en pasarelas de complejos seres cibernéticos que pierden su identidad, letales asesinas que van por ahí destruyendo clones o comunas de escribas que sobreviven bajo tierra en un mundo amenazado por criaturas que tienen poco de humanas.

En general, la calidad de los relatos me ha parecido muy buena, más o menos constante y con momentos que logran el sobresaliente (argumentos sugerentes, piruetas estilísticas ejecutadas con éxito, finales demoledores y un envidiable derroche de imaginación). Sorprende sobre todo que los autores hayan sabido condensar en un espacio a veces muy reducido la esencia de sus historias y los descarriados universos que plantean, cuando lo normal es que plasmar el trasfondo de esas sociedades distópicas y la personalidad de los personajes que la habitan requiera mucho más desarrollo narrativo. Por todo eso y mucho más, queda claro que Mañana todavía me parece una de las obras más interesantes que los aficionados al relato corto y a la literatura de género pudimos encontrar en las estanterías el año pasado. Me atrevería incluso a decir que esta colección está llamada a convertirse, por su ambición, por su amplitud de miras y por el impecable acabado final, en una de las antologías de referencia en el sector editorial de nuestro país. Sin embargo, aún es pronto para hacer ese tipo de afirmaciones tan categóricas. Solo el tiempo lo dirá. Quizá mañana. 



Reseña "Champion"

miércoles, 22 de octubre de 2014

Título: Champion
Autora: Marie Lu
Saga: Legend #3
Año: 2014
Editorial: SM
Páginas: 400
Precio: 16.95 €

June y Day han tenido que renunciar a muchas cosas para facilitar la paz en la República: entre ellas, a un futuro juntos. Pero ahora, gracias en gran medida a su papel, el país parece avanzar hacia un futuro mejor.
Nadie podía haber previsto el recrudecimiento de la guerra: en plenas negociaciones de paz, el estallido de una epidemia virulenta en el país vecino lleva a las autoridades de las Colonias a culpar a la República y romper el armisticio. June y Day se encuentran de nuevo. ¿Serán capaces de salvar al país una vez más? ¿Y serán capaces de salvar lo que hay entre ellos?

Opinión

Antes de nada, quiero confesar una cosa. Estaba empezando a odiar las distopías. Existe algún momento indeterminado en el período que comprenden mis lecturas de El corredor del laberinto y la novela que pone fin a esta trilogía en el que mi mayor anhelo era ver cumplidas todas esas fantasías sadomasoquistas donde gobiernos represivos enfundados en trajes de látex nos propinan una buena mansalva de azotes en el culo; y a ser posible, transmitiendo el espectáculo a través de mil pantallas para deleite exclusivo de una población contemplativa y narcotizada. Infinitas reinterpretaciones del mismo escenario básico. Qué falta de originalidad. Qué insidiosa e incomprensible desgana por cultivar nuevas ideas en un campo que se presta tan abiertamente a la proliferación. Al menos bajo una dictadura orwelliana nos veríamos libres de sucumbir ante el más absoluto tedio.

Sin embargo, me alegra admitir que Champion ha conseguido -aún estoy tratando de averiguar cómo- espantar al fantasma del aburrimiento y despertar en mí un elevado interés por la historia que se desarrolla entre sus páginas. Lejos de suponer un salto cualitativo importante respecto a sus anteriores entregas, la novela de Marie Lu utiliza algunos recursos trillados e incurre en ciertos tópicos comunes que harían resoplar a más de un lector ya escarmentado. Pero, y aquí viene la parte buena, lo hace maquillando esos fallos siempre en la medida de lo posible y potenciando sus cualidades de manera atractiva e inteligente. No os sorprenda abrir este libro por la primera página y mirar el reloj un par de horas después sumidos en una emocionante nebulosa de confusión; porque si de algo puede presumir Champion es de involucrarte en el trepidante transcurso de los acontecimientos a una velocidad inusitada. 

Cuando los enfermeros intentan apartarme de nuevo, los empujo con rabia y chillo. Grito por todo lo que ha ido mal. Grito por todo lo que se ha roto en nuestras vidas.

Tras previas idas y venidas argumentales que no es necesario comentar (otra de las ventajas que posee Champion es que la historia se explica por sí sola y no depende de nuestra capacidad mnemotécnica para recordar detalles ínfimos anteriormente desperdigados), nuestros dos queridos protagonistas se hallan en una situación bastante delicada que pondrá a prueba su lealtad a la República de manera constante, la integridad de sus respectivas ideologías y la fortaleza de su estrecho vínculo amoroso. A pesar de que la -nula- credibilidad de esta relación era para mí uno de los principales puntos flacos de la saga, cualquier escepticismo inicial se ve aquí superado por el empeño que ha puesto la autora en explotar y dotar de profundidad a la caracterización emocional de ambos personajes. Por otro lado, este tercer libro nos permite indagar a mayor grado en el complejo mapamundi del futuro elaborado por Marie Lu, dando por fin sentido a la tesitura sociopolítica que sirve como trasfondo de la historia y resolviendo así otro aspecto que había de mejorarse con carácter de urgencia.

Ritmo ágil, acción continua, un adictivo toque de intriga, tensión a raudales, momentos dramáticos y un sorprendente repertorio de golpes narrativos hacen de Champion una opción bastante recomendable y una conclusión muy digna de la trilogía que posiblemente mejor ha sabido evolucionar en los últimos años dentro del panorama juvenil. Marie Lu sin duda ha escrito un sugerente tríptico literario que mira hacia un hipotético y lejano horizonte para buscar salida a los problemas del presente, encarnando los múltiples dilemas, preocupaciones e inquietudes de la adolescencia en la figura de dos rebeldes inconformistas que hacen del amor y la amistad su espada más afilada. No obstante, si hay algo que empaña un poco bastante el satisfactorio regusto dejado por la lectura de esta novela es el decepcionante final de la misma: insulso, facilón, complaciente y deliberadamente lacrimógeno a más no poder. Como para arrancar las últimas 50 páginas, vamos. Por lo demás, Champion podría decirse que me ha ganado por completo y la considero desde este mismo instante una saga a tener en cuenta dentro de su género. Si de mí depende, que sigan viniendo las distopías.


Reseña "La Era de Huesos"

miércoles, 21 de mayo de 2014

Título: La Era de Huesos
Autor: Samantha Shannon
Saga: La Era de Huesos #1
Año: 2014
Editorial: Fantascy
Páginas: 530
Precio: 16.90 €

En el año 2059, un siniestro régimen totalitario domina el planeta y los pocos clarividentes son perseguidos por delincuentes. Lo que no saben las masas es que sus dirigentes se han aliado con una fuerza aún más insidiosa, asentada en una ciudad secreta.
Paige Mahoney, de 19 años, trabaja para una poderosa organización del hampa londinense. Paige es fuerte, rápida y tiene un don excepcional: es capaz de entrar en los pensamientos de los demás. En esta sociedad represiva cualquier acto de espiritismo ya es ilegal. Pero Paige comete alta traición por el simple hecho de respirar.
En un mundo en el que los sueños están prohibidos, una joven luchará por su libertad, su vida y el futuro de la humanidad.

Opinión

Mañana mismo aterriza en librerías la última y flamante novedad de la editorial Fantascy, una interesante distopía juvenil con tintes paranormales que viene acompañada por una estremecedora ristra de buenas críticas. La Era de Huesos da así comienzo a un prometedor (y ambicioso) proyecto de siete libros que de momento verá publicada su segunda entrega este mes de octubre y cuya brillante carta de presentación me ha dejado un regusto bastante agradable, si bien es cierto que su jovencísima autora, quien ha sido comparada nada más y nada menos que con J.K. Rowling, muestra evidentes signos de inexperiencia y falta de recursos en el desarrollo de la novela. No obstante, esto no quita que el fascinante y pormenorizado universo de Samantha Shannon sea una incursión rotundamente recomendable que nos introduce por los oscuros pasadizos de una ciudad como Londres, esclavizada en un hipotético futuro por los dictámenes de un gobierno represivo y totalitario llamado Scion que pretende erradicar cualquier rastro de habilidad sobrenatural entre los miembros de su población.

En la novela de Shannon, el prolongado contacto con el mundo espiritual ha hecho florecer a lo largo de los siglos una casta de individuos conocidos como clarividentes, personas con habilidades más allá de lo normal que les permiten manipular a su antojo las mentes de otros, experimentar numerosos estados de la conciencia o incluso interactuar con diferentes planos de la realidad (aquí denominado éter) y con las criaturas que en ella habitan. Por culpa de sus prodigiosos talentos y el miedo que en otros inspiran, estos clarividentes se ven muchas veces culpados por crímenes de todo tipo, perseguidos por el mero hecho de existir y relegados a una existencia completamente marginal que consiste en trabajar para diversas organizaciones delictivas. Entre ellas se encuentra la protagonista de la novela; Paige Mahoney, una chica de 19 años con un pasado bastante traumático que además se caracteriza principalmente por su temperamento fuerte, intrépido y decidido. Y aunque la vida de Paige no es de por sí todo lo prometedora ni ejemplar que ella misma desearía, su situación empeorará de forma drástica cuando los miembros de Scion finalmente den con su paradero y la trasladen a una comunidad aislada que persigue inquietantes propósitos.

Me gusta pensar que al principio éramos más. No muchos, supongo. Pero sí más que ahora.

Así pues, la mayor parte de La Era de Huesos transcurre en las inmediaciones de esta enorme prisión donde el misterio, la intriga, la acción y el aprendizaje académico son elementos que van incrementando y alternándose de manera constante para tejer un relato sorprendente, imaginativo y nada convencional que consigue atraparte sin remedio a lo largo de sus 530 páginas. Es evidente que Samantha Shannon debe parte de su inspiración a numerosas fuentes de la cultura popular y a otros referentes ya consagrados del género, pero la contundente realidad es que la escritora británica ha sabido proporcionar un toque único y fácilmente reconocible tanto al planteamiento de la historia como a la construcción de su particular sistema de clarividencia dividido en estratos o a la relación tan palpitante como tensa que une a los diferentes personajes del libro, personajes que en general están poco explotados y de los que en su mayoría me hubiera gustado conocer algo más. De hecho, para ser una novela acusada de guardar cierto parecido con Los Juegos del Hambre (!), Crepúsculo (?) y hasta Juego de tronos (!?), La Era de Huesos destaca precisamente por no recurrir a los mismos y recalcitrantes tópicos que tan presentes están en la literatura juvenil de los últimos años.

Lo malo que tiene La Era de Huesos, tal y como comentaba al principio, es que se echa en falta esa solidez narrativa, ese gancho inmediato, esa fuerza incuestionable que separa una novela correcta de un memorable debut. Quizá se hace demasiado hincapié durante buena parte del libro en aspectos secundarios de la trama y el descarado empleo de infodumping en los primeros compases de la obra puede llegar a resultar exasperante a la vez que confuso. No obstante, el lector insistente descubrirá en La Era de Huesos un auténtico abanico de posibilidades argumentales a su alcance; un crisol de escenas de lo más variopinto que, ensambladas de manera sobresaliente, conforman un relato muy agradable de leer, emocionante, adictivo e impregnado de indudable potencial. Por decirlo de algún modo, Samantha Shannon ha dejado que nos asomemos a este mundo poblado por sociedades secretas, clarividentes y criaturas paranormales a través de una estrecha abertura que en parte sacia nuestra curiosidad, pero que por encima de todo nos deja con unas terribles ganas de más. Ganas de saber cómo continúa el accidentado proceso formativo de Paige, ganas de averiguar qué tenebrosas motivaciones impulsarán a partir de ahora los movimientos de las distintas facciones en juego y sobre todo, muchas ganas de profundizar a grado cabal en los entresijos de una sociedad decadente, desesperada y al borde de su propia destrucción. ¿Supondrá The Mime Order el establecimiento definitivo de Samantha Shannon como escritora de referencia o acabará diluyéndose el interés de esta saga ante la enormidad de su envergadura? Habrá que esperar hasta octubre para obtener las respuestas...

Puntuación

La Era de Huesos, Samantha Shannon


Reseña "Un minuto antes de la oscuridad"

miércoles, 26 de marzo de 2014

Título: Un minuto antes de la oscuridad
Autor: Ismael Martínez Biurrun
Saga: -
Año: 2014
Editorial: Fantascy
Páginas: 320
Precio: 16.90 €

Tras una serie de colapsos y revueltas, Madrid se ha replegado sobre sí misma y ha dejado de ser una ciudad segura más allá de la M-30. Las autoridades han cortado todos los suministros a los barrios del exterior, donde la policía ya hace tiempo que no patrulla. Cada día, familias como la de Ciro, Sole y su hijo se encierran en casa y cuentan los minutos hasta el anochecer, cuando una extraña multitud silenciosa toma las calles.
En medio de esta atmósfera irrespirable, Ciro deberá elegir entre huir con los suyos o luchar contra el avance de la barbarie: un dilema que partirá por la mitad el corazón de esta familia y que les llevará a cuestionarse quiénes son en realidad.

Opinión

Resulta muy difícil innovar cuando ya lo hemos visto todo. En este mundo poblado de novelas futuristas que auguran de mil maneras diferentes una inevitable debacle humana, cada vez es más complicado sonsacarle un sobresalto inesperado al lector, una mueca de espanto, un ligero estremecimiento, un escalofrío, un grito de horror. Porque, efectivamente, ya lo hemos visto todo. Nada nos conmueve. Sin embargo, cuando uno tiene el placer de toparse con una historia que por su premisa le resulta familiar, pero que consigue despertar en cada página esa ansiada fascinación de estar ante algo nuevo, algo grande, contundente y demoledor, de estar ante una historia que te sacude los cimientos hasta la saciedad… cuando ocurre eso, el efecto de todos los golpes se multiplica de manera exponencial. Y qué gusta da recibir una paliza en semejantes condiciones.

En esta ocasión, el escritor navarro Ismael Martínez Biurrun se pone el disfraz de púgil y nos suelta un derechazo en toda la mandíbula que se titula Un minuto antes de la oscuridad. El escenario, un Madrid post-apocalíptico, devastado por las revueltas ciudadanas y con un número de habitantes reducido de forma drástica por causa de eventos no del todo claros. En la periferia de la ciudad, un variopinto grupo de supervivientes lucha por no quedarse fuera de la barricada que han erigido en torno al centro de la capital mientras cada noche una masa de individuos conocidos como 'los hawaianos' -en honor a las camisas de ese estilo que constituyen su más inmediato distintivo- recorre las calles del barrio sembrando violencia y destrucción a su paso. En mitad de este desolador paisaje, Sole, Ciro, el hijo de ambos y una decisión trascendental: convertirse en fugitivos y dejar para siempre la vida que conocen o embarcarse en una misión suicida con el objetivo de conservar el hogar que han construido juntos.

La verdad está en los reflejos.
De existir alguna certeza, piensa Ciro, esta no puede encontrarse en las cosas ni en los hechos mismos, sino en su reflejo.

Poco -o más bien nada- es recomendable revelar sobre la historia de Un minuto antes de la oscuridad antes de zambullirse en su lectura si queréis disfrutar al máximo de la incontable cantidad de sorpresas que aguardan en su interior, casi imposible de imaginar en su mayoría. Solo diré que a lo largo de la novela veremos intercalarse continuamente una interesante tríada de hilos argumentales (uno de ciencia-ficción bastante impactante, otro más introspectivo y psicológico centrado en la figura de Sole, y un último que sobrevuela tímidamente el thriller policíaco con discutibles resultados), dispuestos de manera muy inteligente para que su desarrollo paralelo consiga mantenernos en vilo durante las más de 300 páginas que ocupa esta fascinante historia. A base de un estilo que solo puedo definir como soberbio, espectacular, poético, brutal y perverso, Biurrun nos conduce por las irreconocibles calles de Madrid a través de una insólita galería de personajes que no solo luchan contra la barbarie externa, sino contra los propios demonios personales que, en una situación límite como la que viven, salen a relucir en todo su esplendor.

Brutal, descarnada, épica, excesiva y llena de intriga. Así es Un minuto antes de la oscuridad, una despiadada novela que opta por dejar muchos interrogantes a la imaginación del lector en lugar de dejarse caer en la más absoluta obviedad. Una historia donde sexo y muerte son dos caras de una misma moneda; donde brilla el lenguaje; donde priman los conflictos que surgen entre los personajes y el profundo trasfondo que subyace tras cada acto en vez de fastuosos derroches de acción hollywoodiense. Una potente y adictiva mezcla de géneros que, por supuesto, no puede faltar en las estanterías de ningún aficionado a la literatura post-apocalíptica. Es, además, una obra que ostenta el dudoso honor de contener algunas de las escenas más escalofriantes, dolorosas y crudas que he tenido la oportunidad de leer en mucho tiempo, de esas que son capaces de arrancarte el aliento completamente de cuajo. Y es que, ¿cómo describir el desgarrador aullido de un padre que no puede hacer nada para proteger a su familia ante una mortífera amenaza? ¿Cómo encerrar mediante simples palabras la compleja orografía de un matrimonio desgastado por la monotonía? ¿De qué manera puede una insignificante ristra de caracteres desencadenar un desastre final e irrevocable? Yo no tengo ni idea. Pero Martínez Biurrun conoce muy, pero que muy bien las respuestas. 

Puntuación

Un minuto antes de la oscuridad, Ismael Martínez Biurrun


Reseñas breves [34-37]

viernes, 14 de marzo de 2014

Magia para lectores, Kelly Link
Seix Barral - 448 páginas - 5.95€

La lectura de este libro fue producto de un chivatazo. La recomendación expresa, obligatoria e incontestable de uno de esos soplones literarios que siempre andan al acecho de irresistibles ofertas con las que encaprichar a los demás y ¿por qué no?, también a sí mismos. Pero qué mas da, cuando lo que hay dentro del sobre no es dinero sino algo mucho mejor: un compendio de relatos tan enloquecido, esquizofrénico, estrafalario, e incalificable como este. Kelly Link, esa mujer apenas conocida de la que gente como Lethem, Chabon y Gaiman habla auténticas maravillas, nos trae una colección de rarezas narrativas en forma de cuento que elevan el adjetivo 'sorprendente' a una potencia nunca antes vista. Personajes, tramas y trucos de ilusionista extraídos de los más recónditos rincones de la imaginación se ponen al servicio de un estilo soberbio y descacharrante capaz de machacar cualquier expectativa, cualquier juicio previo, cualquier idea preconcebida, en apenas un instante. Cuentos imposibles donde lo inexplicable se convierte en norma y lo cotidiano es motivo de burla. Pequeños engranajes de reloj que se van calibrando a sí mismos con ritmo frenético a medida que avanza el relato. Nuevas dosis de información esperando a la vuelta de la esquina capaces de desmoronar el más sólido esquema. Todo eso y mucho más es lo que espera al lector que esté dispuesto a vivir gracias a la magnífica pluma de esta escritora norteamericana una experiencia única, extraordinaria e indefinible, en compañía de seres ultraterrenos y humanos incomprendidos. A los que quieran practicar esa magia de la que solo algunos han oído hablar.



Claire DeWitt y la ciudad de los muertos, Sara Gran
Destino - 392 páginas - 18.00€

¿Qué haces cuando una celebridad emergente como Lauren Beukes, autora de uno de los thrillers más emocionantes e irreverentes del año pasado, te recomienda un libro? Ni te lo piensas. En palabras de la escritora sudafricana, Claire DeWitt y la ciudad de los muertos es "como si Haruki Murakami hubiera escrito The Wire en el Nueva Orleans de después del Katrina". Y ese fue motivo suficiente para que me lanzara a por la novela cual feligrés en pleno salto a la reja nada más enterarme de que la editorial Destino iba a publicarla en España. Sara Gran nos ofrece en el primer caso protagonizado por la detective Claire DeWitt una historia cautivadora, enigmática e inusual a partes iguales que no dejará indiferente a nadie. Estoy convencido de que, por muy aficionado que seas a la novela negra, no has leído en tu vida ninguna obra de semejante calibre, tan poco ortodoxa y falta de seriedad. Sin embargo, es precisamente el patetismo y el sinsentido de los métodos de investigación homeopática empleados por su protagonista (la mejor del mundo, no os quepa ninguna duda) lo que convierte a Claire DeWitt y la ciudad de los muertos en una opción tan interesante y recomendable. A pesar de sus lagunas narrativas y de que en muchos momentos puede dar la sensación de que la trama carece de rumbo, me ha gustado la forma en que Sara Gran bucea en la personalidad de sus personajes o cómo describe el ambiente decadente y los bajos fondos de una ciudad herida por el desastre.



La rata en llamas, George V. Higgins
Libros del Asteroide - 221 páginas - 17.95€

Incisiva, mordaz, tajante. De calidad. Así es la literatura que prodiga Libros del Asteroide y así nos lo demuestran una vez más publicando el que posiblemente sea uno de los libros más desternillantes e ingeniosos que he leído en mucho tiempo. En La rata en llamas, George V. Higgins hace escarnio de una problemática comunidad de vecinos que dejaría en bragas a la del mítico 'Aquí no hay quién viva' para deleitarnos con una novela compuesta casi exclusivamente de diálogos donde salen a relucir entre página y página los aspectos más sórdidos de la personalidad humana. A grandes rasgos, la historia versa sobre un abogado de tres al cuarto llamado Jerry Fein que es propietario de un ruinoso edificio cuyos inquilinos no le pagan el alquiler. Pensando en la manera más fraudulenta de cobrar el dinero que le deben, Fein decide provocar un incendio en el inmueble con la intención de solventar todos sus problemas de un plumazo. Aunque puede que al final, no todo salga según lo planeado... Aparte de su cómica y desbordante acidez, quizá una de las características más impresionantes de esta novela sea la capacidad que tiene su autor de plasmar con contundencia y sin necesidad de grandes artificios narrativos una incómoda a la vez que preocupante realidad social, llevando al extremo el grado de bajeza con el que se comportan los personajes de La rata en llamas sin que dejemos de pensar en lo plausible que resultaría convertirnos en cualquiera de ellos por culpa de un revés económico. Por lo demás, una lectura adictiva, sucia y tremendamente deliciosa.



Cásate conmigo, Dan Rhodes
Alfaguara - 176 páginas - 17.00€

Da igual si eres hombre o mujer, si estás soltero o si tienes pareja, si aún crees en la importancia de esta institución ancestral o por el contrario eres de esos que piensan que el matrimonio es una farsa; este libro te arrancará una carcajada. El escritor británico Dan Rhodes nos propone en Cásate conmigo una sorprendente a la par que hilarante reinvención de los tópicos más frecuentes que regulan este subgénero humorístico. Aquí el romance sobra. No hay sitio para las cursilerías ni existe lugar para el optimismo entre los relatos que componen esta especie de poemario conyugal tan pasado de rosca. A veces simpático, a veces cínico, pero siempre abordando la narración de sus historias con un divertido desprecio por las convenciones sociales que giran en torno a las relaciones de pareja, Rhodes ofrece una visión inconformista del amor a través de situaciones de sobra conocidas, trasladadas a un delirante extremo: una primera cita, una inminente boda, una pedida de mano, un inesperado funeral, un salto en paracaídas... bueno, quizá esta último no sea una actividad demasiado sugerente para realizar entre dos personas, pero no cabe duda de que Dan Rhodes sabe extraerle partido a casi cualquier situación imaginable. Una lectura fresca, original, inteligente, pero también repleta de altibajos. Queda a disposición del lector decidir si abundan más los altos... o los bajos.



Reseña "Delirium"

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Título: Delirium
Autora: Lauren Oliver
Año de publicación: 2012
Género: Novela, juvenil, romance, distopía
Editorial: SM
Páginas: 448
PVP: 15.95 €
A nadie le gusta estar enfermo. Afortunadamente, en el siglo XXII los científicos han encontrado la cura para la pandemia que, durante milenios, asoló el planeta. Un delirio que se contagiaba más rápido que cualquier otra enfermedad, afectando a cientos cada día, y a millones al cabo del año. Era tan grave que, encontrada la cura, el gobierno decretó su administración a todos los ciudadanos, a partir de la mayoría de edad. Lena Holoway está emocionada. Lleva años esperando cumplir los 18. Por fin recibirá la cura, por fin vivirá sin dolor, de un modo predecible y feliz.Por fin hay cura para esa enfermedad llamada amor.

Opinión


Antes de nada, quiero decir que esta reseña está dedicada principalmente a Miyu, pues en gran parte ella es una de las principales culpables por las que finalmente decidí darle una oportunidad a Delirium. Y es que con una sinopsis tan prometedora como la de Delirium (aunque a muchos os pueda parece un poco típica), y con la insinuación de que además se parecía a Juntos de Ally Condie (que es uno de mis libros favoritos dentro del género juvenil), tengo que decir que el resultado final es el de una novela que me ha encantado en numerosos aspectos, siendo una lectura que, para empezar, parte de un planteamiento bastante curioso, pero que si a eso le añadimos unos personajes perfectamente definidos, una prosa ágil, pero que además sabe hacernos suspirar en numerosas ocasiones, junto con un final que nos deja con unas ganas tremendas de ir corriendo lo más rápido posible a por su continuación, Delirium lo tiene todo para gustar al público asiduo al género. Así que, si no lo habéis leído ya, no sé a qué estáis esperando para hacerlo.

Amor, una sola palabra, una cosa pequeña, una palabra no mayor ni más larga que el filo de una navaja. Eso es lo que es: una cuchilla. Corta tu vida por el centro, separándolo todo en dos, haciendo que caiga a uno u otro lado. Antes y después. Antes y después. Pero también durante: un instante no mayor ni más largo que el filo de una navaja.

Partiendo de una premisa que, como ya os decía, me parece muy original a la par que prometedora, Delirium nos presenta una sociedad en la que el amor se presenta como una enfermedad responsable de otra lista interminable de males: depresiones, ansiedad, locura... Todas ellas son tan solo consecuencias de una raíz común: el amor. Tratado como una enfermedad mortal y que te va matando a medida que los síntomas se vuelvan más severos, los habitantes de las páginas de Delirum saben desde muy pequeños que deben evitar contraer la enfermedad a toda costa. Y nuestra protagonista no iba a ser menos, más teniendo en cuenta que la enfermedad hizo que su madre se suicidase cuando ella era apenas una niña, obligándola así a vivir con sus tíos y primas, cambiarse de apellido y ser señalada por la calle continuamente.
     Así pues, Lena cuenta los días que le quedan para su intervención. Una intervención que te asegura  por fin paz y tranquilidad, pero sobre todo felicidad. Y es que hace años que los científicos encontraron una cura para el amor, haciendo desaparecer todos sus síntomas y asegurar que los vacunados no puedan contraerla nunca más. El único requisito para someterse a dicha operación es tener los dieciocho años cumplidos. Y es que Lena por encima de todo no quiere ser como su madre, un personaje clave para toda la novela, aunque realmente se quede en un plano un tanto secundario, y cuya historia de su particular "rebelión" contra las reglas de esta sociedad me ha encantado. Sin embargo, antes de cumplir los dieciocho y pasando algo similar que ocurría en Juntos, aquí las chicas son emparejadas a base de diferentes criterios, teniendo que pasar una simple entrevista para escoger un candidato idóneo para ellas. Sin embargo, cuando la entrevista de Lena es saboteada por una extraña marea de vacas y se encuentra con un chico que le guiña un ojo, lo último que podía pensar en ese momento es que acabaría enamorándose, rompiendo así todas las reglas, pero sobre todo, las suyas propias. 

Pero tengo un secreto. Aunque construyan murallas que lleguen hasta el cielo, yo encontraré la forma de volar sobre ellas. Aunque intenten atraparme con cientos de armas, yo encontraré un modo de resistir. Y hay muchos como yo ahí fuera, más de los que crees.

Original en su gran mayoría, con una protagonista marcada por su pasado sin ser la responsable del mismo, un amor que no nace desde el mismísimo momento en el que los dos personajes se conocen y siendo más que creíble en esta ocasión la relación amorosa que nace después entre ambos, tengo que reconocer que los puntos positivos que tiene la novela son muy numerosos. Lena es uno de esos personajes que gusta al público por una razón muy simple: es imperfecta. Aunque la misma autora subraya en reiteradas ocasiones sus imperfecciones (sobre todo las físicas), es a través de sus propios actos cuando nos damos cuenta que la mayor parte de su encanto reside justamente en eso. Y aunque puede parecer un poco indecisa, un aspecto que en ocasiones pueda producir cierta monotonía, es también muy miedosa e imprudente, pero lo que más me gusta de su personaje es que es muy humana. Ama, odia, y tiene miedo continuamente. Por otro lado, Álex me parece que aunque está a la altura de Lena y cuya caracterización es mejor que la de muchos personajes de hoy en día, no me ha terminado de despertar el mismo sentimiento de simpatía que la protagonista, así que espero que ese aspecto cambie durante su continuación. Atento, cariñoso y amable, pero que sabe permanecer frío cuando es necesario, Álex en mi opinión tiene el fallo de que él por su parte sí que se enamora demasiado deprisa, pero tan solo es una reflexión mía. 
    Con un ritmo que a ratos es un tanto irregular, pero con una recta final bastante impactante y, junto a la delicada, maravillosa y directa pluma de su autora, Delirium es una novela juvenil que aunque pueda parecer similar a otras tantas con las que comparte banquillo, ya sea por su planteamiento, por su sociedad, o por sus personajes, destaca por su originalidad, fuerza de sus actores y la deliciosa pluma de Lauren, junto a una segunda parte que deja un abanico bastante amplio de posibilidades y que sinceramente espero que la autora aproveche al máximo posible. Así que no creo que tarde mucho en leer su continuación. Y aunque las comparaciones son odiosas, si os gustó Juntos, os recomiendo darle una oportunidad si no lo habéis hecho ya a Delirium también, pues (aunque me duele en el alma decirlo) en algunas cosas es incluso mejor. Además, con una sociedad que está brillantemente bien explicada para ser el primer libro y la posibilidad de que las cosas no sean realmente como las pintan, lo cierto es que es muy difícil resistirse a la tentación de leer su continuación lo más pronto posible.

Puntuación

Delirium


Reseña "Battle Royale"

miércoles, 26 de junio de 2013

Título: Battle Royale
Autor: Koushun Takami
Año de publicación: 2013
Género: Novela, distopía, juvenil.
Editorial: Booket
Páginas: 688
PVP: 12.95 €
ISBN: 9788408113119

En la República del Gran Oriente Asiático está prohibido el rock, esa música decadente. Los  jóvenes crecen en un estado totalitario y controlador que promueve la competitividad. Como medida de control de rebeliones, la administración pone en marcha el Programa: cada año, 50 clases de distintos institutos son elegidas para luchar a muerte en la BATTLE ROYALE.
Los alumnos elegidos son aislados en una isla. Las normas del juego son estrictas: no pueden escapar, no pueden contactar con el exterior, y solo puede quedar uno.
Todo está permitido para sobrevivir.
Empieza el juego.
Empieza BATTLE ROYALE.

Opinión

Después del impresionante éxito comercial cosechado por Los Juegos del Hambre en todo el mundo, la ansiada traducción al castellano de Battle Royale (auténtica obra de culto en la que se basa la famosa trilogía distópica) era solo una cuestión de tiempo. Publicada originalmente en 1999 y adaptada de forma cinematográfica hasta en dos ocasiones, la novela del escritor japonés Koushun Takami se convirtió de inmediato en un fenómeno editorial sin precedentes, y siempre ha gozado de gran popularidad tanto en su país como en territorio internacional por su carácter abiertamente revolucionario y por constituir una impresionante a la vez que terrorífica crítica social. Gracias a la inmensa repercusión que han adquirido los libros de Suzanne Collins a lo largo de estos últimos años, lo cierto es que la historia que plantea Batlle Royale, aunque siga siendo igual de fascinante, no nos resulta en absoluto desconocida: un grupo de 42 estudiantes seleccionado aleatoriamente de entre todas las clases del país, es trasladado a una isla desierta con el objetivo de participar en una mortífera batalla campal en la que el vencedor dispondrá de grandes privilegios para el resto de sus días. Luchar. Morir. Ganar. ¿Estás preparado para afrontar la partida?

Desde luego, me causa una inmensa tristeza pensar en los miles y decenas de miles de jóvenes que perderán sus vidas a la tierna edad de quince años. Pero si sus vidas servirán para proteger la independencia de nuestro pueblo, ¿no tenemos derecho a exigir que su carne y su sangre se derrame y se mezcle con nuestra hermosa tierra, que heredamos de nuestros dioses, para que vivan por toda la eternidad?

Así pues, todo comienza cuando la clase de 3º del instituto Shiroiwa de repente es secuestrada en mitad de una supuesta excursión y sus alumnos despiertan horas más tarde en un aula donde les comunican que han entrado a formar parte del Programa de Experimentación Bélica, una especie de examen militar creado por el gobierno de la República del Gran Oriente Asiático como herramienta para subyugar la voluntad de la población. Las reglas del juego son bien sencillas: localizados de forma permanente a través de un dispositivo de comunicaciones amarrado al cuello, a cada alumno se le entregará un arma diferente, un mapa de la zona y una mochila de supervivencia. Cada cierto tiempo, algunas zonas de la isla serán marcadas como prohibidas, y si un estudiante se encuentra en ese momento dentro de sus límites, será despachado sin miramientos mediante la detonación de su collar. Lo mismo ocurrirá si nadie muere en el transcurso de 24 horas. De este modo, no solo se aseguran de que haya un goteo constante de víctimas, sino que dificultan en grado extremo la formación de pactos o alianzas entre los estudiantes que no estén dispuestos a dejarse manipular.
     Battle Royale es una novela simplemente frenética y espectacular a nivel narrativo. Cargada de agilidad, dinamismo, crudeza y dotada de una capacidad desbordante para exprimir las enormes posibilidades argumentales que ofrece, la única y magistral obra de Koushun Takami destaca por ser un relato brutal, descarnado e impactante sobre el totalitarismo y la represión asfixiante como brazo político de un sistema que pretende ocultar su inutilidad desviando la atención hacia una desgarradora exhibición de violencia. La deliciosa sencillez que destila su prosa permite adentrarnos sin grandes artificios estilísticos en una gran cantidad de observaciones filosóficas que no por ser más digeribles, son menos demoledoras. Takami dinamita con gran acierto y admirable falta de escrúpulos los cimientos de un régimen dictatorial empeñado en castigar cualquier atisbo de pensamiento libre o de opiniones subversivas (la conexión a Internet está restringida y el rock se considera como una música decadente), y para ello emplea a menudo su vena más sarcástica, coloquial y sincera cuando la situación quizás requiere una tonalidad más dramática.

Esta vez su cuerpo se derrumbó hacia atrás... y un instante después estaba tendida de espaldas sobre la tierra mojada. Para entonces ya estaba muerta. En realidad, puede que llevara muerta mucho tiempo. Físicamente, solo unos segundos; mentalmente, toda una vida.

Narrada desde el punto de vista de un amplio abanico de personajes, Battle Royale permite disfrutar al lector de una omnisciencia necesaria para abarcar todas y cada una de las líneas argumentales en que se divide la historia, dándonos también la oportunidad de profundizar el pasado de los concursantes, conocer sus gustos, sus motivaciones, sus anhelos adolescentes y la forma en que el ambiente opresivo y degenerado en el que se han visto obligados a crecer moldea, determina o incluso trastorna su personalidad. En este sentido, Koushun Takami ha realizado un trabajo perfecto de caracterización en el que, movidos por el instinto, la paranoia y una desconfianza supurante, unos embrutecidos quinceañeros se transforman de la noche a la mañana en verdaderos sociópatas dispuestos a cualquier cosa con tal de conservar la vida.
     Uno de los aspectos que más me han llamado la atención de este libro es la facilidad con la que Takami  sabe transmitir los sentimientos y preocupaciones que recorren a cada personaje. Rodeados de un horror bastante gráfico y explícito, los alumnos del instituto Shiroiwa experimentarán miedo, desamparo, soledad y dolor tanto físico como emocional, así como una incesante y agotadora sensación de inseguridad que traspasa las páginas y anida sin remedio en el corazón del espectador. De esa manera, poco a poco, la pandilla inicial de participantes se irá dividiendo entre los ingenuos que se ven abrumados por las circunstancias y aquellos depredadores que no dudan en aceptar las reglas del juego. Oscura, macabra, asombrosa, adictiva, impredecible, desoladora... así es Battle Royale, una interesante lectura repleta de recovecos, acción a raudales, espionaje y ráfagas de metralleta que no solo os dejará boquiabiertos con su magnífico final, sino que además merece estar por méritos propios en las estanterías de cualquier aficionado al género distópico. Es, en pocas palabras, una novela que no te puedes perder bajo ningún concepto.

Puntuación

Battle Royale


Reseña "Las tejedoras de destinos"

jueves, 20 de junio de 2013

Título: Las tejedoras de destinos
Autor: Gennifer Albin
Año de publicación: 2013
Género: Novela, juvenil, distopía
Editorial: Alfaguara
Páginas: 432
PVP: 16.95 €
ISBN: 9788420403878

Inútil. Torpe. Las demás chicas lo susurran a sus es­paldas. Pero la joven de dieciséis años Adelice Lewys tiene un secreto: sus er­rores son intencionados.
Dotada de una habilidad fuera de lo común para tejer el tiempo, Adelice es exactamente lo que la Corporación está buscando, y en Arras ser elegida tejedora es lo máximo a lo que una joven puede aspirar. Ser hilandera significa privi­legios, riqueza y belleza eterna. Pero no solo eso, también significa tener la facultad de bordar la esencia de la vida. Pero para ello hay que pagar un precio que Adelice no está dispuesta a asumir, puesto que deberá controlar absoluta­mente todo lo que las personas son: lo que comen, dónde viven, cuántos hijos tienen… Así que está decidida a fallar en las pruebas para ser hilandera, pero en su último examen sus dedos resba­lan, el telar reacciona a su don… y la Corporación la identifica. A partir de ese momento, Adelice dejará de tener control sobre su vida y pasará a conver­tirse en un instrumento más de la omnipresente Corporación. Sin embargo, una vez dentro, el poder de Adelice irá creciendo mientras aprende a manejar su don y a decidir en quién confiar, a quién vigilar… y a quién amar.

Opinión

Puede que, en comparación con otros sectores, la literatura juvenil no sea un género demasiado cultivado en España, pero cuando hablamos de países como Estados Unidos, en los que hasta se organizan concursos intensivos de escritura como el famoso NaNoWriMo, las cifras de publicación en este terreno ascienden vertiginosamente. Producto de esa descontrolada incontinencia creativa, la escritora norteamericana Gennifer Albin ha conseguido elaborar en Las tejedoras de destinos una historia de corte distópico que a primera vista podría pasar un tanto desapercibida para quien esté acostumbrado a oír hablar de este tipo de novelas, pero que en realidad resulta una lectura realmente interesante y que destaca entre otras apuestas similares por su gran originalidad, un atípico y bastante bien caracterizado repertorio de personajes o por su evidente ruptura con algunos de los tópicos más manidos del género. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce (hablando de relucir, no veas los impresionantes destellos que lanza la portada) y a pesar de sus magníficas intenciones, Las tejedoras de destinos no pasa de ser una obra que, al igual que muchas otras, termina quedándose a medio gas.

Nadie sabe por qué algunas jóvenes poseen ese don. Por supuesto, existen teorías al respecto. Que se transmite genéticamente. O que las chicas con mentalidad abierta pueden ver a su alrededor el tejido de la vida, en todo momento. Incluso que es un don que solo reciben las que tienen un corazón puro. Yo lo tengo claro. Es una maldición.

Como ya he dicho, el planteamiento del que parte Las tejedoras de destinos es bastante novedoso y todo lo que gira en torno a la ejecución de ese concepto despierta en el lector una inevitable fascinación. Nos encontramos en una sociedad presumiblemente futura, hermética, conservadora y autoritaria en extremo, donde las chicas son sometidas al llegar a cierta edad a una serie de exámenes que tienen como objetivo demostrar su valía o la ausencia de ella en los distintos departamentos en que se divide la Corporación. Por su extraordinaria habilidad en el arte de manipular a su antojo el tejido que conforma la realidad, Adelice Lewys tiene todas las papeletas para entrar a formar parte del exclusivo club de tejedoras que rigen las vidas, los recursos e incluso los pensamientos de toda la población, pero ni su familia ni la propia Adelice tienen el más mínimo interés en aceptar el destino que la restrictiva Corporación ha preparado para ella y harán todo lo posible por ocultar el magnífico don de la joven. Sin embargo, no hay conato de rebeldía que la Corporación no sepa aplastar, y en contra de su voluntad, Adelice tendrá que asumir y desempeñar lo mejor que pueda su papel como tejedora.
      A partir de entonces, seremos testigos de cómo Adelice irá aprendiendo todo lo que necesita saber sobre el manejo de su inusual destreza en medio de un ambiente opresor, restrictivo y que no deja rienda suelta al más mínimo acto de imaginación. Lo cierto es que Gennifer Albin ha sabido muy bien cómo recrear este tipo de atmósfera agobiante, competitiva y machista en el que se desenvuelve la novela, al igual que demuestra tener un repertorio amplio y bastante llamativo de ideas que lamentablemente la autora no ha conseguido explotar demasiado bien. En muchas ocasiones, esa notable falta de claridad en el desarrollo del mundo que nos propone Gennifer Albin eclipsa por completo el increíble potencial de la historia y transmite una incómoda sensación de vaguedad, imprecisión y desgana que entorpece la experiencia de adentrarse en sus atrayentes profundidades.

Mi mano se enreda en su pelo y la red tiembla a nuestro alrededor. El resto del mundo permanece inmóvil mientras nosotros nos movemos, deshaciéndonos el uno en el otro.

Afortunadamente, este "pequeño" escollo puede salvarse sin excesivas complicaciones echando un vistazo a la acertada caracterización de los personajes, entre quienes destacan la propia Adelice como protagonista, muy alejada de esta típica imagen de adolescente desquiciada, enamoradiza y desvalida que no sabe cómo manejar sus problemas y cuya mayor preocupación en la vida es encontrar un novio que la quiera. Aunque presente, la trama romántica de Las tejedoras de destinos no hace acto de aparición hasta bien entrada la novela, cuando ya hemos tenido oportunidad de familiarizarnos con la tozudez innata e irreprimible de Adelice, la inexplicable crueldad e introversión de Maela o el arrollador encanto masculino de Jost, uno de los pocos personajes varones que pululan por las páginas del libro y que tendrá un papel muy importante en el despertar amoroso de Adelice.
     Otra de las cosas que destacan de la novela es su ritmo pausado pero firme. Las tejedoras de destinos no es en absoluto un libro de acción, ni un libro que destaque precisamente por una vertiginosa vorágine de acontecimientos, pero todo cuanto sucede en ella está profundamente meditado y sirve a un propósito final que, aunque pueda parecer un tanto caótico u oportunista, os dejará gratamente sorprendidos. En definitiva, podría decirse que Las tejedoras de destinos es un libro fuera de lo común, una obra que tiene algunos fallos aparentemente intrínsecos al género juvenil, como por ejemplo su patente superficialidad, la escasa interacción entre personajes o ciertas decisiones argumentales poco menos que absurdas, pero que ha sabido acaparar por completo mi atención durante buena parte de su lectura y que de seguro nos depara una mejoría sustancial si la autora se toma más tiempo a la hora de exponer sus ideas en próximas entregas. Así pues, a poco que te gusten las historias futuristas, distópicas o impregnadas de un ligero toque romántico, Las tejedoras de destinos es un libro que está hecho para ti.

Puntuación

Las tejedoras de destinos


Reseña "La cura mortal"

miércoles, 8 de mayo de 2013

Título: La cura mortal
Autor: James Dashner
Año de publicación: 2013
Género: Novela, distopía, juvenil
Editorial: Nocturna
Páginas: 449
PVP: 17 €
ISBN: 9788493975036


Desde hace tres semanas, Thomas vive en una habitación sin ventanas, de un blanco resplandeciente y siempre iluminada. Sin reloj y sin contacto con nadie, más allá de las tres bandejas de comida que alguien le lleva a diario (aunque a horas distintas, como para desorientarle).
Al vigésimo sexto día, la puerta se abre y un hombre le conduce a una sala llena de viejos amigos.
-Muy bien, damas y caballeros. Estáis a punto de recuperar todos vuestros recuerdos. Hasta el último de ellos. 

Opinión

Cuando en el año 2010 cayó en mis manos un ejemplar de El corredor del laberinto, poco podía imaginar yo que ese libro apenas conocido por tales fechas sería devorado en un par de noches de lectura intensa, ni que acabaría por convertirse en el comienzo de una de mis trilogías favoritas y todo un referente dentro de la literatura juvenil. Con una apuesta innovadora, atractiva y que destacaba sobre otros títulos principalmente por su desmesurada capacidad de mantenerte pegado a sus páginas hasta que perdieras la noción del tiempo, el espacio y la realidad en general, James Dashner señalaba el camino de cómo debería ser una buena novela juvenil, repleta de acción, intriga, sorpresas, demoledores giros argumentales y lo más importante de todo, alejada de los infumables tópicos que suelen caracterizar al género. Si bien es cierto que Las pruebas, segunda parte de la trilogía, no era tan sumamente brillante como su antecesora, Dashner volvió a conquistarme una vez más con su habilidad para mantener la tensión a lo largo de la novela y sus endemoniados a la par que abusivos cliffhangers. Y por fin, después de tres años comiéndonos los uñas y aguantando la espera diligentemente, amén de sucesivos e inexplicables aplazamientos por parte de la hermética editorial, los fans españoles de la trilogía podemos disfrutar de La cura mortal en todo su "polémico" esplendor. 

Quizá toda esa rabia era la última cuerda que le ataba a la cordura mientras esperaba.
     Comía. Dormía. Hacía ejercicio. Ansiaba la venganza. Eso fue lo que hizo durante tres días más. Solo.
     Al vigésimo sexto día, la puerta se abrió.

Después de hacer un poco de proselitismo barato para que os animéis a leer la trilogía, he de comentar que mis intentos por parecer mínimamente objetivo al hablar de esta novela se han visto frustrados por el enorme cariño que le tengo y los buenos ratos que me ha hecho pasar comiéndome la cabeza de mala manera. Tras el excitante final de Las pruebas, parece que James Dashner se lo ha tomado con calma en este tercer libro y durante el primer tercio de La cura mortal lo único que vais a leer es un montón de vaivenes narrativos sobre las entrañas de CRUEL, la maquiavélica organización encargada de supervisar cada paso que dan nuestros protagonistas. Sin duda alguna, destapar de una vez por todas las verdaderas intenciones de CRUEL constituye el mayor aliciente para embarcarse en la lectura de La cura mortal
     El secreto mejor guardado de toda la trilogía (¿Qué pretende realmente CRUEL? ¿Se puede confiar en ellos o son el auténtico enemigo a combatir? ¿Conseguirán obtener esa ansiada cura para erradicar la enfermedad que ha diezmado la población humana? ¿Recuperarán Thomas, Minho, Newt, Teresa y los demás sus recuerdos anteriores a su entrada en el laberinto?) será por fin desvelado en un impactante final que no dejará indiferente a nadie, pero lo cierto es que la manera de desenredar todo este entramado de mentiras perpetrado por CRUEL resulta un tanto disparatado y caótico al principio. La cura mortal no se caracteriza precisamente por su trepidante ritmo ni por su alto contenido en escenas de acción, y eso es algo que no solo choca de frente con el espíritu frenético de la trilogía, sino que ralentiza en gran medida el desarrollo de la obra y da como resultado un vacío existencial de aproximadamente 100 páginas en el que los personajes se dedican a deambular por la novela sin rumbo fijo ni las ideas claras.

La habitación se silenció; el Hombre Rata subió al estrado y se acercó al atril. Se aferró a los bordes, esbozó la misma sonrisa forzada de antes y luego habló:
     -Muy bien, damas y caballeros. Estáis a punto de recuperar todos vuestros recuerdos. Hasta el último de ellos.

Sin embargo, este parón en el que se sume el libro a lo largo de su tramo central se compensa ligeramente con una elevada dosis de dramatismo en el que se puede disfrutar de ver cómo crecen las ganas de nuestros protagonistas por rebelarse contra el orden establecido al mismo tiempo que se desarrollan las relaciones entre los distintos personajes, sus dudas, sus miedos o sus esperanzas en torno al mastodóntico y peligroso proyecto de CRUEL. Por otra parte, conforme se acerca el final de la novela, esa notable falta de acción mencionada antes se evapora con rapidez en una vibrante vorágine de acontecimientos, un necesario subidón de adrenalina en el que todo puede pasar y que a modo de penitencia religiosa consigue redimir sus anteriores defectos. Lo que quiero decir con toda esta ininteligible parrafada es que La cura mortal me ha parecido un libro vistoso pero irregular, un libro que quizá no ha conseguido cumplir con todas las (enormes) expectativas depositadas en él. A pesar de ello, creo que la conclusión de la trilogía concebida por James Dashner merece mucho la pena, pues también ha resultado ser para mí una novela muy entretenida, emocionante y satisfactoria, un reencuentro especial con ese grupo de personajes tan carismáticos como entrañables que me ha acompañado durante los últimos años en esta atrevida e inolvidable aventura post apocalíptica. Diferente, rompedora, arriesgada y controvertida, La cura mortal pone fin a la historia de Thomas y el resto de corredores, pero eso no significa que hayamos de despedirlos para siempre. ¿Acaso no es el final de una historia el comienzo de otra mucho mayor?

Puntuación

La cura mortal



Reseña "La larga marcha"

sábado, 20 de abril de 2013

Título: La larga marcha
Autor: Stephen King
Año de publicación: 2003 (1979)
Género: Novela, distopía
Editorial: DeBolsillo
Páginas: 352
PVP: 7.95
ISBN:  9788497930017

Una inquietante novela futurista donde la realidad supera a la fantasía más terrorífica. El escenario: una sociedad ultraconservadora que ha llevado al paroxismo sus rasgos más perversos, dominada por un estado policial. El acontecimiento: la más extraordinaria competición deportiva, una agotadora marcha a pie donde un resbalón puede ser el último. Los competidores: cien adolescentes elegidos por sorteo y decididos a pasar sobre los cadáveres de sus compañeros para llegar a la meta. El premio: fama y fortuna para el ganador, es decir, para el único superviviente... Solo uno será el triunfador. Los 99 restantes morirán.

Opinión

Aunque La larga marcha se publicó varios años después que Carrie y bajo el seudónimo de Richard Bachman, el propio Stephen King ha asegurado que esta es la primera novela que escribió. No sé si debe a la inexperiencia propia del autor durante aquella época o a las altas expectativas con las que iniciaba su lectura por culpa de las buenísimas críticas cosechadas, pero lo cierto es que no estamos ni de lejos ante una de las mejores obras de Stephen King. El indiscutible valor literario de La larga marcha reside sobre todo en el hecho de que seguramente haya servido de inspiración a esa oleada de distopías juveniles que, siguiendo la estela de Los Juegos del Hambre, vienen abarrotando en los últimos tiempos las librerías de medio planeta. (tendencia que parece estar siendo sustituida por bragas de cuero y ejecutivos sadomasoquistas) Sin embargo, por muy original, transgresora y atrevida que sea la novela del escritor norteamericano, no he podido evitar sentirme un tanto decepcionado al finalizar su lectura por casi los mismos motivos que convirtieron a Cell en un libro bastante monótono, demasiado deshilvanado y  bajo mi punto de vista, narrado con un estilo irreconocible. Y aunque es cierto que tanto el trasfondo social y político de La larga marcha como su elevado potencial ideológico son mucho mayores, no he conseguido conectar del todo con la novela y al final lo único que he conseguido es tener una molesta sensación de desengaño.

Ya eran dos los eliminados. Las probabilidades aumentaban un poco para los restantes. Se oyeron de nuevo algunas conversaciones apagadas, y Garraty volvió a preguntarse qué hacían con los cuerpos.
    ¡Te preguntas demasiadas cosas!, se reprendió a sí mismo.
    Y se dio cuenta de que estaba cansado.

La historia de esta novela nos sitúa en un futuro francamente desolador, donde cada año un centenar de jóvenes atletas de todo el país son seleccionados al azar tras un arduo proceso de preparación para participar en un evento conocido como la Larga Marcha, una multitudinaria maratón en la que los corredores no luchan solo para ganar, sino para mantenerse con vida. Los cien escogidos se enfrentan a una ardua caminata en la que está terminantemente prohibido pararse a descansar, salirse del recorrido trazado o entorpecer la marcha de otros compañeros. El vencedor conseguirá riquezas, poder y gloria prácticamente ilimitadas; los 99 restantes morirán por el camino. ¿Os suena, verdad? Pues bien, aunque el rasgo más característico de La larga marcha y en el que se desarrolla el argumento de la misma en su totalidad es la propia carrera, a lo largo de los capítulos Stephen King va dejando pequeñas pistas que nos indican cómo se estructura la sociedad militarizada del futuro (tecnológicamente muy similar a la nuestra), cuáles son las estrictas normas que rigen el transcurso de la Larga Marcha o hasta qué punto la enfervorecida población norteamericana ha convertido en deporte nacional un acontecimiento despiadado, inhumano y mortífero que las familias observan e incluso disfrutan a través de la pantalla, desde la reconfortante comodidad de sus casas. Todo lo que gira en torno a la construcción y descripción del mundo en el que tiene lugar la carrera me han dejado profundamente fascinado, la tétrica ambientación de la  novela nos permite adentrarnos con facilidad en la atmósfera asfixiante y oscura en la que viven los Caminantes (nombre con el que se conoce a los participantes de la Larga Marcha) e imaginar los motivos que les han impulsado a arriesgar su vida por ganar un juego en el que las probabilidades de llegar a la meta son mínimas. 

El programa concurso definitivo sería aquel en el que el perdedor pagara con su vida.

Y partiendo de una premisa tan buena, con tan altas posibilidades narrativas y tratándose de una novela escrita por uno de mis autores favoritos, ¿por qué La larga marcha ha terminado siendo un pequeño chasco? Pues sencillamente porque el buen ritmo del que goza la historia durante los primeros capítulos se va desvaneciendo poco a poco a medida que avanzan las páginas. A partir de la segunda mitad de la novela, la trama se vuelve completamente plana, lo único que vemos es una sucesión interminable de bosques, carreteras y pequeños emplazamientos rurales salpicados por la ruta que siguen los Caminantes en la que ocurre poca cosa, más allá de unos cuantos tiroteos esporádicos, conversaciones más o menos intrascendentes e innumerables avisos por parte de los soldados que supervisan la carrera. Y por supuesto, mucho dolor. Dolor físico y también emocional, pues la Larga Marcha es además una intensa prueba psicológica que no todos los participantes serán capaces de superar. El problema es que con tanto sufrimiento, tanta escena violenta y tanta paranoia mental que progresivamente va invadiendo las mentes de los personajes, el lector acaba convirtiéndose en uno más de los corredores, hartándose como el que más, pidiendo a gritos un descanso y comprobando en sus propias carnes que si por algo se caracteriza esta lectura es por hacerse larga. Aun así, no puedo decir que no me haya gustado la novela, porque estaría mintiendo. Como ya he dicho, la primera mitad de La larga marcha me ha parecido soberbia, muy adictiva e imprescindible para los amantes del género distópico; es una lástima que la historia no haya conseguido mantener mi interés al mismo nivel durante todo el trayecto. A pesar de esos cuantos defectos, si quieres disfrutar de una obra llamativa, rompedora y fantásticamente ambientada, si quieres experimentar el dolor más irracional o poner a prueba tu paciencia, no lo dudes ni un segundo. Ponte las zapatillas y échate a correr, pues la Larga Marcha está a punto de comenzar.

Puntuación

La larga marcha


Reseña "En llamas"

sábado, 16 de febrero de 2013

Título: En llamas
Autora: Suzanne Collins
Año de publicación: 2012
Género: Novela, juvenil, distopía
Editorial: Molino
Páginas: 416
PVP: 16.00
Katniss Everdeen ha sobrevivido a Los juegos del hambre. Pero el Capitolio quiere venganza. Contra todo pronóstico, Katniss Everdeen y Peeta Mellark siguen vivos. Aunque Katniss debería sentirse aliviada, se rumorea que existe una rebelión contra el Capitolio, una rebelión que puede que Katniss y Peeta hayan ayudado a inspirar. La nación les observa y hay mucho en juego. Un movimiento en falso y las consecuencias serán inimaginables.

Opinión

Segundas partes. Esas dos palabras pueden llegar a producir muchos escalofríos de miedo en un lector que haya disfrutado enormemente con una lectura bastante memorable, pero también te puede producir un intenso hormigueo de placer en todo el cuerpo si estás a punto de retomar una de las trilogías más famosas de los últimos años. Y aunque a la hora de tener el libro delante no importa realmente a qué grupo perteneces, hay una cuestión que siempre queda sin resolver, y es que el dicho de que segundas partes nunca fueran buenas existe por algo, ¿o no?  
Después de esta innecesaria introducción -mis disculpas- y tras haber leído decenas de reseñas que ponían el libro por las nubes y más allá incluso, tengo que reconocer que yo sí que me siento condicionada a la hora de escribir esto. Por lo tanto, y antes de ir más allá, espero que nadie se me tire a la yugular para acabar con mi vida después de leer esta reseña que será simplemente una de tantas que hay en la red.

Si en algo estamos todos de acuerdo, pero quizás con distinto grado de entusiasmo, es que sin duda Los juegos del Hambre ha sido una lectura memorable en prácticamente todos los aspectos. Y es que mientras unos la consideran una novela perfecta en su totalidad, otros creen que un final un tanto distinto habría marcado la diferencia entre una lectura bastante buena, y una novela perfecta con una conclusión totalmente apoteósica. Pero dejando de lado el cómo podría haber sido y no fue finalmente, si hay algo que caracterizó bastante bien a la primera parte de esta trilogía fue su capacidad de enganchar al lector hasta límites extremos, ya sea por la prosa de su creadora, o bien por la fuerza de su protagonista, y que muchos autores hoy en día intentan imitar. Y es que Katniss Everdeen se ha convertido en la protagonista perfecta que todo autor desearía dotar a su novela. Con un listón tan sumamente alto, y una historia bastante bien hilada, era de esperar que las expectativas para la esperadísima segunda parte fuese igual, o incluso más altas. Y aunque abrí el libro creyendo que En llamas iba a sorprenderme casi tanto como el anterior, tras devorar el libro de prácticamente una sentada debo reconocer que finalmente el sentimiento que prima en el ambiente es más bien de creciente decepción, a pesar de que esté entremezclado con la calidez de haber disfrutado de una buena lectura. Pero no por ello dejará de ser eso, una franca decepción.

"Él me rodea con un brazo automáticamente, y yo me siento como si estuviera de nuevo en la cueva, acurrucada a su lado, intentando entrar en calor."

Si tenemos en cuenta  los distintos acontecimientos que suceden a lo largo del Tour de la Victoria que lleva a nuestros ganadores, Katniss Everdeen y Peeta Mellark, a visitar los doce distritos, los rumores de una posible rebelión que estará cada vez más presente en el espíritu de los ciudadanos de los distintos distritos, y el inesperado giro de acontecimientos como consecuencia del Vasallaje de los Veinticinco, sinceramente no entiendo la necesitad que sintió Suzanne Collins de añadirle una serie de elementos más que ridículos a la relación entre Peeta y Katniss y que no tienen ni pies ni cabeza. Todo el tema del Vasallaje me ha parecido un despropósito argumental, una treta de escritor principiante destinada a repetir los esquemas del primer libro y alargar de manera prescindible una historia que sencillamente debería haberse desarrollado de manera distinta. Otro de los aspectos en los que En llamas es muy similar a Los Juegos del Hambre es en lo que yo considero sus puntos fuertes: la fuerza presente en la prosa de Suzanne y la personalidad de Katniss son cosas que siguen gustando al lector, pero incluso en este aspecto me ha dado la sensación de que tanto en Los Juegos del Hambre como en su continuación, a Katniss la mueven los mismos principios de siempre, no se percibe una evolución drástica en su personalidad ni en la del resto de personajes a pesar de los obstáculos enfrentados. Por no decir que las escenas de acción, punto fuerte de su predecesora, ahora resulta que flojean. 

En llamas sigue siendo bajo mi punto de vista un buen libro, una visión de futuro realmente impactante y que invita a la reflexión, pero como continuación, deja bastante que desear. Confieso que los impedimentos que me he encontrado a lo largo de En llamas no han podido frenar mis ganas de seguir con la lectura, y tengo que reconocer que uno de los motivos que han inducido tanta prisa en mí por acabar el libro fue la necesidad de saber si era acaso verdad que después de todo, lo único con lo que me iba a encontrar tras sus más de cuatrocientas páginas era una burda imitación que pretendía repetir el éxito de su anterior entrega a costa de sacrificar la innovación, la creatividad y el factor sorpresa. ¿Lo fue al final? A nivel personal, creo que sí. Y es que parece ser que superar la calidad de Los Juegos del Hambre cuesta, incluso si eres su propia autora.

Puntuación

En llamas


 
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