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Natasha Brown - Reunión

jueves, 31 de marzo de 2022



Título original: Assembly
Traducción: Inga Pellisa
Año: 2021
Edición:  Anagrama (2022)
Páginas: 144


La sedición siempre se ve con buenos ojos cuando su objetivo es derrocar ideas restrictivas y anquilosadas, ¿pero cómo recibiríamos la noticia de que nuestro auténtico verdugo siempre ha sido el progreso? La primera novela de Natasha Brown es una impactante y demoledora exploración de esta idea descabellada. Su protagonista, una mujer —como la autora— joven, negra y británica, constituye el epítome del éxito empresarial. No es una persona, es un ideal, y como los expedicionarios que arriesgan su vida para conquistar territorios desconocidos, regresa de su impecable periplo hacia la cúspide para implantar por medio de conferencias supuestamente inspiradoras la semilla de la ambición profesional en cientos de chicas que aspiran a convertirse en lo que es ella.

Sin embargo, en su fuero interno, la protagonista y narradora de Reunión se siente como una perfecta estafadora. Hija de inmigrantes jamaicanos, no ha permitido que su herencia cultural se convierta en un escollo para su ascenso social y económico, meta cuyo galardón es descubrir gracias al Brexit que ahora ninguna patria la reclama. A pesar de sus méritos y de su incuestionable capacidad, sigue siendo el espejismo de una mujer con autoridad, una pantomima orquestada para complacer la conciencia de las masas, la chica a la que todo el mundo mira cuando se acaba el café de la oficina, un par de tetas más que manosear. A través de breves pero punzantes viñetas, Natasha Brown muestra la infernal cotidianidad de la violencia que sufren muchas mujeres, la naturalidad con que se asume en ámbitos como el laboral y las tenebrosas secuelas que provocan en el ánimo de la protagonista cuando debe enfrentarse a una importante decisión médica.

Narrada con agudeza, tremenda amargura y cierto aire de ensayo sobre identidad racial, Reunión es una obra experimental, poco ortodoxa, que juega con las expectativas del lector y lo conduce por arenas movedizas, simulando un suelo firme que te puede arrastrar sin previo aviso a las más oscuras profundidades. La trama, disfrazada de viaje con destino a una fiesta organizada en la campiña inglesa a la que nuestra protagonista acude para conocer a los padres de su novio blanco, juega un papel poco relevante en el encanto de una obra que nace desde la más acuciante rabia por la injusticia y el racismo sistémicos que aún permean las instituciones y la sociedad contemporáneas. Aunque narrativamente no sea un prodigio ni un texto revolucionario, la exposición de motivos aquí reunida posee una arrolladora fuerza combinada que hace de Reunión un debut tan elocuente como rompedor. 


«Sé la mejor. La más trabajadora, la más eficiente. Supera todas las expectativas. Pero, además, sé invisible, imperceptible. No hagas sentir incómodo a nadie. No molestes. Existe solo en negativo, en el espacio alrededor. No quieras ser la protagonista. Pasa desapercibida. Conviértete en el aire.
    Abre los ojos.»


PUNTUACIÓN: ★★

Thomas Hardy - Jude el oscuro

martes, 29 de marzo de 2022



Título original: Jude the Obscure
Traducción: Francisco Torres Oliver
Año: 1895
Edición:  Alba Editorial (2018)
Páginas: 552


Jude el oscuro me ha dejado con la serotonina regular. No me extraña que sea la última novela publicada de Thomas Hardy (Stinsford, 1840), porque después de escribir algo así solo te queda retirarte y esperar a la muerte. La obra, que transcurre en el ficticio condado inglés de Wessex, es algo así como la versión emo de Grandes esperanzas. Su protagonista, Jude Fawley, es un campesino huérfano que sueña con escapar de su aldea natal y seguir los pasos de su profesor, el señor Phillotson, con el fin de convertirse en un hombre ilustrado. Para ello, y con la única ayuda de su fuerza de voluntad, Jude estudia concienzudamente a los clásicos, se hace con voluminosos libros de humanidades y brega en la oscuridad de la noche con Homero, Tucídides y las lenguas muertas. Se convierte, con tesón y diligencia, en un alumno ejemplar de bachillerato. Sin embargo, el sueño universitario de Jude se va al garete cuando Arabella, una lagarta de mucho cuidado, lo enreda en la trampa del matrimonio aduciendo un embarazo que en realidad no existe.

Jude se convierte de la noche a la mañana en un supuesto padre de familia desesperado por encontrar trabajo y sus aspiraciones intelectuales quedan sepultadas bajo el axioma de la responsabilidad conyugal. Aunque Arabella termina confesando el engaño y Jude le da con la puerta en las narices, el joven Fawley acabará aprendiendo una amarga lección que es, en realidad, el epicentro moral y narrativo de la novela: lo que Dios ha unido bajo yugo, argumenta Hardy, ningún hombre lo puede separar. Así, cuando Jude inicia una relación medio incestuosa —¡y adúltera!— con su prima Sue Bridehead, ambos se enfrentarán al repudio de una comunidad dogmática y mojigata que los considera una simple y llana abominación carente de lugar en el mundo. La respuesta de Hardy a esta afrenta es la burla. Gran parte de la novela es una deliciosa sátira de la encorsetada institución matrimonial —a la que Hardy critica y ridiculiza sin pudor—, pero también constituye una interesante reflexión sobre el poder del contrato social, así como de su capacidad para someter incluso a los más férreos disidentes. Aunque Jude y Sue se esfuerzan por vivir su apasionado romance al margen de las convenciones populares, nada tienen que hacer contra el impasible Goliat de la ley humana.

Jude el oscuro es una novela profundamente trágica. Sus personajes, de fascinante trazo y minuciosa caracterización, caen víctimas de las más atroces y caprichosas circunstancias. Jude se refugia en el alcohol y Sue en la desesperación espiritual, sin que ninguno de ellos parezca tener reservado un final feliz a pesar de sus nobles intenciones. Para Hardy, la razón, siempre contraria a los imperativos del deseo, es como una soga que se va enroscando de manera inexorable en torno al cuello de los protagonistas, y lo cierto es que consigue plasmar en el texto esa sensación angustiante de manera tan sublime como sobrecogedora. La novela fue tachada en su momento de obscena y escandalosa, quizá porque se atrevía a poner frente al espejo cosas que la sociedad de la época prefería ignorar felizmente, quizá porque avanzaba ideas feministas que aún tardarían tiempo es cristalizar. A mí, desde luego, me ha parecido una novela extraordinaria, más que por su revolucionario argumento o su estilo profuso, por la sencillez y la contundencia de la verdad que se esconde tras su extremo pesimismo.


«La gente sigue casándose porque no puede resistirse a las fuerzas naturales, aunque muchos se dan cuenta perfectamente de que tal vez están comprando el placer de un mes con la desdicha de toda una vida.»


PUNTUACIÓN: ★★★

Susanna Clarke - Piranesi

miércoles, 9 de marzo de 2022



Título original: Piranesi
Traducción: Antonio Padilla Esteban
Año: 2020
Edición:  Salamandra (2021)
Páginas: 272


La revolucionaria fórmula de Jonathan Strange y el Señor Norrell supuso un pequeño hito en la historia del género fantástico y un inmenso trampolín para su autora, Susanna Clarke, que se vio catapultada de manera casi instantánea al Olimpo del mundo editorial. 16 años después de su monumental debut —la autora, desde luego, no da puntada sin hilo—, Clarke nos regala una segunda novela inspirada de forma extraordinaria en el legado de un visionario como ella. El universo narrativo que construye Susanna Clarke en Piranesi está muy ligado a los hipnóticos grabados del genio italiano, caracterizados por representar un mundo que hermana lo clásico y lo onírico a través de una arquitectura rocambolesca, repleta de escaleras y pasadizos interminables, ruinosa pero al mismo tiempo vanguardista e inspiradora de asombro.

El escenario en el que se desarrolla la peculiar novela de Clarke imita las ilustraciones de Piranesi con un añadido toque sobrenatural: el protagonista —también llamado Piranesi— deambula por las inmensas Salas de una Casa que parece extenderse hasta el infinito en todas las direcciones, albergando en su interior majestuosas estatuas de mármol, esqueletos inmortalizados en poses extrañas, bandadas de aves mensajeras e incluso océanos que regularmente inundan las estancias con sus arrolladoras mareas. Piranesi no deja de explorar los vastos dominios de la Casa, a la que venera como una suerte de deidad, registrando de manera pormenorizada en sus Diarios toda aquella información llamativa o útil que pueda contribuir a desentrañar los misterios del lugar. Sin embargo, la ominosa presencia del Otro, un ser obsesionado con la búsqueda de un antiguo conocimiento perdido, dará al traste con la ambiciosa labor documental de Piranesi y pondrá de manifiesto la existencia de una verdad que lleva años desenvolviéndose en las sombras.

En Piranesi, Susanna Clarke demuestra con su desbordante imaginación que no hacen falta mamotretos de mil páginas para construir un mundo de fantasía épico capaz de inducirte un embriagador sentido de la maravilla. A través de los ingenuos ojos de Piranesi, Clarke observa lo cotidiano desde un prisma de inocente fascinación y nos atrapa con su embrujo en una atmósfera familiar, pero lo suficientemente adulterada como para resultar mágica. Como ya hiciera Jo Walton en Entre extraños, Susanna Clarke rinde en Piranesi un sentido homenaje a las bondades del género fantástico en general y, muy en particular, a Las Crónicas de Narnia de C. S. Lewis. El resultado es una novela sencillamente magistral, una historia conmovedora y excitante que se lee a ritmo de thriller y que nos recuerda el poder de la fantasía como refugio último, fuente inagotable de solaz y escapismo, pero también de consuelo. Reconforta saber que, cuando sales de la Casa, algo de la Casa se te queda dentro para siempre.


«Y Tú, ¿Tú quién eres? ¿Quién es la persona para la que escribo? ¿Eres un viajero que ha desafiado las Mareas y recorrido los Suelos Reventados y las Escaleras en Ruinas para llegar a estas Salas, o quizá alguien que habita estas mismas Salas mucho tiempo después de mi muerte?»


PUNTUACIÓN: 

Barbara Comyns - El enebro

miércoles, 2 de marzo de 2022



Título original: The Juniper Tree
Traducción: Miguel Ros González
Año: 1985
Edición:  Alba (2019)
Páginas: 280


El enebro, publicado originalmente en 1985, es un curioso retelling de uno de los cuentos más populares —y ciertamente macabros— de los hermanos Grimm. Sin embargo, la malvada madrastra de la historia original es sustituida en la versión de Barbara Comyns (Warwickshire, 1907) por una afable madre soltera que llega a la británica localidad de Richmond tras escapar de un pasado trágico. Acompañada de su hija Marline —fruto de una relación con un inmigrante al que conoció en una fiesta—, Bella Winter encontrará allí trabajo como dependienta en una tienda de antigüedades. Poco después conocerá a los Forbes, un matrimonio que la acogerá amistosamente en su concurrido círculo doméstico. Cuando Gertrude, la esposa, se queda embarazada de manera inesperada, Bella se va implicando cada vez más en las cuitas del núcleo familiar hasta que una terrible desgracia zarandea el hogar de los Forbes con dramáticas e imprevisibles consecuencias. 

Barbara Comyns entreteje entre las páginas de El enebro una historia en apariencia inofensiva pero que se va volviendo más turbia y truculenta a medida que avanzan los capítulos. De espíritu indudablemente gótico, aunque sin la exuberante prosa tan común en este género, El enebro es una novela para mí difícil de acotar. Es intimista y dada a la introspección, pero la voz narrativa, desprovista de entidad, resulta imperturbable y desafectada. Bella Winter, a quien un accidente provocado por su exnovio le dejó una grotesca cicatriz en la cara, narra episodios de lo más perturbador con una impasibilidad que asusta. Las brutales invectivas de su madre, que repudia abiertamente a su nieta por ser negra, se asumen con una naturalidad pasmosa mientras que la protagonista se enreda alegremente en amoríos insustanciales que denotan una acusada necesidad de validación masculina.

Bella Winter en sin duda una narradora, como poco, atípica —en cierto momento llega a asegurar que prefiere una pareja cruel a una que sea tacaña—. La trama, por su parte, está salpicada de incidentes más bien anodinos, de escasa tensión narrativa, donde lo más emocionante que ocurre es la compra de una silla estilo Reina Ana o la aparición de una nueva niñera que es rápidamente despachada como si de un running gag se tratase. En realidad muere mucha gente —muchísima— en la novela, ¿pero qué importancia tiene una simple defunción si lo comparas con el color del estampado de las cortinas? Estos ingredientes componen una receta que no termina de cuajar para mi gusto, con multitud de personajes poco o nada explorados y la sensación de que el objetivo de Comyns de replicar una fábula tremendamente oscura se queda en un intento más bien grisáceo. Quizá el aliciente último de El enebro sea precisamente su afán por destacar la parte luminosa y ajetreada de la vida, el reconfortante bullicio de las cosas y las personas nuevas. Sin embargo, como en la cruda realidad, la esperanza se acaba rindiendo en la novela de Comyns ante los empujones de la locura.


«Encontraron a las urracas picoteando la cadena de oro justo bajo el enebro, y las aves alzaron el vuelo, espantadas, antes de lanzarse en picado contra mí. Fue entonces cuando caí al suelo, entre contorsiones y gemidos, no aplastada por una piedra, sino por mi pobre mente trastornada».


PUNTUACIÓN: ★★☆

Maggie O'Farrell - Hamnet

jueves, 24 de febrero de 2022



Título original: Hamnet
Traducción: Concha Cardeñoso
Año: 2020
Edición:  Libros del Asteroide (2021)
Páginas: 346


«Si estás casada y tu marido se muere, entonces eres viuda. Y si a un niño se le mueren los padres se convierte en un huérfano. Pero ¿cómo se dice lo que me pasa a mí?». Incógnita. Incertidumbre. Ausencia. En la última novela de Maggie O’Farrell (Coleraine, 1972), sin duda la más laureada de su carrera, el vacío tiene nombre propio y se llama Hamnet. Aunando sensibilidad y belleza, la escritora británica realiza aquí una conmovedora incursión en el proceso de duelo por la muerte de un hijo, una experiencia sísmica que modifica la orografía emocional de quien lo padece y que el resto de los mortales solo podemos atrevernos a imaginar. Y eso es precisamente lo que hace O’Farrell: suponer, fabular, rellenar con sus «vanas especulaciones» los huecos de una biografía nunca narrada: la del hijo varón de Shakespeare, que falleció a corta edad como consecuencia de la peste y abonó así el terreno donde florece la literatura. 

La de O’Farrell es, y se nota desde la primera página, una novela muy particular. Su estilo frondoso, metafórico, plagado de ungüentos, árboles, aves y bayas silvestres, convierten a Hamnet en una novela fundamentalmente sensorial, de arquitectura barroca y prosa eufórica que más bien parece poesía. Contrasta el lirismo y el tono de epopeya con su sencillez estructural: dos líneas temporales que convergen en la muerte del hijo y que nos permiten ir conociendo a los satélites que giran a su alrededor. De entre ellos, destaca sin duda Agnes, la madre, figura a la que O’Farrell reivindica concediéndole los momentos más brillantes y estremecedores de la novela. Su fascinante comunión con la naturaleza, así como una comprensión casi mística del alma humana, despiertan tanto los recelos de quienes la rodean —en especial de su insoportable madrastra— como las acusaciones de brujería. 

Al contrario de lo que pudiera suscitar su título, Hamnet es una obra que poco o nada tiene que ver con el imaginario Shakespeariano. Se trata, más bien, de una novela de índole universal, entre bucólica y perturbadoramente tétrica, a medio camino del romanticismo y la salvaje crudeza del medievo. La tragedia que probablemente inspiró al bardo inglés para escribir su trabajo más célebre cae, en manos de O’Farrell, en un cierto grado de mediocridad en tanto que transita únicamente obviedades y lugares comunes sobre el dolor y la angustia producidos por la muerte. En este sentido, Hamnet me ha parecido muy poco impactante y sí muy sorprendente su falta de innovación. La considero una lectura potente y bastante recomendable, pero deja, a mi entender, el regusto amargo de ser simplemente una historia corriente narrada de un modo inusual. 


«Lo que se nos da se nos puede quitar en cualquier momento. La crueldad y la devastación nos aguardan a la vuelta de cualquier esquina, dentro de un arcón, detrás de una puerta: saltan sobre una en cualquier momento como un ladrón o un bandido».


PUNTUACIÓN: ★★★☆

Reseñas breves [186 - 187]

miércoles, 19 de junio de 2019



Título original: The Sparsholt Affair
Traducción: Gemma Rovira
Año: 2017
Edición: Anagrama (2019)
Páginas: 504


La última novela del escritor británico Alan Hollinghurst (galardonado en 2004 con el Man Booker Prize por su famosísima La línea de la belleza) arranca en 1940, cuando un apuesto y atlético David Sparsholt aterriza en la elitista universidad de Oxford e inmediatamente logra captar la atención de un grupo de jóvenes literatos que se disputarán sus atenciones de manera más o menos homoerótica. Mientras Londres se desgarra entre bombardeos, los jóvenes protagonistas de El caso Sparsholt exploran los placeres de la cultura, la amistad y el deseo, abonando el terreno narrativo sobre el que Hollinghurst construye una ambiciosa saga que recorre más de medio siglo de vida británica hasta detenerse en la actualidad. En esta fascinante crónica social, Hollinghurst inmortaliza los vaivenes de la frágil moral británica a través de cinco partes que componen un complejo y caleidoscópico prisma. Lo que en un principio tiene flecos de autobiografía literaria bastante mojigata y cándida se convierte en una agitada exploración de la sexualidad y los frustrantes afectos masculinos en el que Johnny, hijo de Sparsholt, trata de encontrar su lugar en el mundo mientras le persiguen las sombras de un escándalo sexual en el que estuvo envuelto su padre. A pesar de su carácter ambiguo y de no mantener nunca un rumbo fijo, El caso Sparsholt se revela a así misma como una lectura tremendamente adictiva y sofisticada, una obra subyugante e impredecible que vuelve a colocar a su autor como una de las figuras más destacadas del momento.

PUNTUACIÓN: ★★★☆




Título original: Enigma Variations
Traducción: Inmaculada C. Pérez Parra
Año: 2017
Edición: Alfaguara (2019)
Páginas: 320


Arropada por el arrollador éxito de la adaptación cinematográfica de Llámame por tu nombre, Variaciones Enigma se publica finalmente en castellano haciendo frente al reto de satisfacer unas elevadísimas expectativas que los que caímos rendidos ante la honestidad kamikaze de Aciman no estamos dispuestos a bajar. En cierto sentido, la historia de Variaciones Enigma guarda notables semejanzas con el bestseller del escritor de origen alejandrino, conservando, aunque solo en momentos puntuales, las mejores características de la prosa de Aciman. El protagonista de Variaciones Enigma es un joven llamado Paul que al comienzo de la novela regresa al pueblo de su infancia en la costa italiana donde experimentó, de manera confusa y precipitada, los mágicos e inflamables cosquilleos del primer amor. El final abrupto y frustrado de la historia, junto a las demoledoras revelaciones que trajo consigo, parecen acompañar a Paul durante el resto de su vida, marcando sus relaciones posteriores con el hierro de la insatisfacción y la falta de iniciativa. Haciendo gala de esa sensibilidad visceral que le caracteriza, Aciman desciende a los infiernos del deseo frustrado para retratar como solo él sabe la angustia que atenaza a su protagonista, víctima de un insaciable y sórdido anhelo por los pliegues más recónditos de la carne. Aunque posee escenas de una fuerza arrolladora, Variaciones Enigma no sobresale como un conjunto sólido; al contrario, se trata de una novela irregular, autocomplaciente, falta de inspiración e incluso rayana en el narcisismo más atroz. Un intento fallido de emular una fórmula irrepetible.

PUNTUACIÓN: ★★

H. D. Everett - La máscara de la muerte y otras historias

miércoles, 27 de marzo de 2019



Título original: The Death-Mask and other Ghosts
Traducción: María Pérez de San Román
Año: 1920
Edición: La biblioteca de Carfax (2019)
Páginas: 192


Para los amantes de la literatura de terror es una auténtica suerte que existan proyectos como el de La biblioteca de Carfax, editorial que desde hace ya dos años apuesta fuerte tanto por nuevos talentos y voces consagradas de la narrativa contemporánea como por autoras apenas conocidas del período victoriano. La última de estas incorporaciones a su interesante catálogo es Henrietta Dorothy Everett, escritora de aparente origen escocés (la mayoría de sus historias transcurren en dicha zona) cuyas inquietantes incursiones en el relato de corte sobrenatural conforman una antología, no extraordinaria, pero sí bastante solvente. 

Las nueve piezas seleccionados por María Pérez de San Román y Shaila Correa aluden a elementos tan socorridos dentro del género que a día de hoy parecen casi trillados: casas encantadas, ruidos nocturnos, visiones maléficas y espíritus que reaparecen para saldar cuentas pendientes con los vivos. Prefigurando a grandes escritoras de género como Shirley Jackson y Daphne du Maurier (aunque sin rozar la profundidad psicológica de sus personajes), H.D. Everett recurre a lo paranormal, no tanto para inspirar temor, sino como vehículo para el suspense. Las primeras décadas de siglo XX, con el estallido de la Primera Guerra Mundial como telón de fondo, suponen un inmejorable caldo de historias inacabadas, truncadas por muertes violentas y prematuras, cuyos espacios Everett no duda en imaginar. 

Así, en los relatos de Everett, sentimientos como la culpa o la añoranza son los que dan entidad al fantasma, ya sea la esposa vengativa que recuerda a su marido la promesa de no volver a casarse («La máscara de la muerte») o la inocente niña que corretea por las alcobas recordando a sus padres la tragedia de su pérdida («El pequeño fantasma de Anne»). En muchos casos, la curiosidad infantil se convierte en el letal cebo que guía a los protagonistas a su encuentro con lo desconocido («La cortina carmesí», «La pared susurrante»), mientras que en otros es la propia esfera ultraterrena quien trata de establecer contacto, bien con fines admonitorios («Los dedos de una mano»), bien como constatación de una desgracia («Los gaiteros de Mallory»). 

Hay, en definitiva, una evidente diversidad temática y una exquisita nostalgia por las características más primitivas del género que dan color a la colección, convirtiéndose la ambientación y la estética victorianas de La máscara de la muerte y otras historias en sus principales bazas frente a la escasez de recursos estilísticos y la homogeneidad de las voces narrativas. En efecto, puede que los relatos aquí reunidos no hayan envejecido de la mejor manera... puede que también se eche en falta cierto grado de angustia psicológica y «mal rollo». Pero si algo demuestra H.D. Everett a lo largo de estos nueve fantasmagóricos cuentos es que su talento como narradora está fuera de toda discusión.


«Siempre sé cómo distinguir una historia de fantasmas verdadera de una falsa. La verdadera nunca tiene un sentido, y la falsa siempre se empeña en proveerte de uno».


PUNTUACIÓN: ★

Julian Barnes - La única historia

miércoles, 20 de febrero de 2019



Título original: The Only Story
Traducción: Jaime Zulaika
Año: 2018
Edición: Anagrama (2019)
Páginas: 240


La colección Panorama de Narrativas de la editorial Anagrama alcanza el millar de títulos gracias a La única historia, novela de Julian Barnes en la que el escritor británico revisita con cierta nostalgia edulcorada algunos temas ya presentes en su icónica —y galardonada con el Premio Booker en 2011— El sentido de un final. El narrador de la obra es un hombre llamado Paul que en el albor de su vida rememora un idilio de juventud que lo marcó para siempre. Durante unas vacaciones de verano en casa de sus padres, Paul, de diecinueve años, ingresa en un club donde formará pareja de tenis con Susan Macleod, una mujer de cuarenta y ocho años, casada y con dos hijas que deslumbra al protagonista por su desenfadada y atrevida personalidad, muy alejada del perfil característico de las mujeres que frecuentan su anodina esfera social. 

La relación de ambos, aunque apasionada, pronto se enfrenta a numerosos estigmas que Paul encara con el idealismo y la ingenuidad propias de su edad, dos herramientas que a Julian Barnes le sirven para revelar de forma demoledora el irreparable desgaste de un amor que parecía indestructible a ojos de sus protagonistas. La inexperiencia de Paul le impide calibrar la situación desde una perspectiva adulta. En su efervescente fantasía romántica, desembarazada por completo de asuntos prácticos y cotidianos, Paul está convencido de que su historia con Susan posee los mecanismos necesarios para desarticular cualquier obstáculo, dese la oposición familiar hasta el aislamiento y la carencia de fondos. Sin embargo, la aparición estelar de elementos como el alcohol, la soledad y el sexo triste dinamitan los cimientos de una relación estructurada sobre la falacia de que sus miembros se conocen a cabalidad.

Empleando su particular audacia y sensibilidad narrativas, Julian Barnes anticipa la conclusión catastrófica de la historia desde sus primeros compases, permitiendo que el carácter trágico y desdichado de los protagonistas, lejos de golpear al final, vaya ensombreciendo poco a poco cada rincón de la narración. Con sus acentuados altibajos emocionales, mezclando la euforia más contagiosa con una pesadumbre existencial, La única historia es un emocionante viaje al pasado a través de la memoria, una lectura absorbente, lacerante y sutil en la que Julian Barnes explora las laberínticas complejidades del amor y su capacidad para forjar —no siempre de manera constructiva— el paisaje interior de las personas. ¿Preferirías amar más y sufrir más o amar menos y sufrir menos? es la gran cuestión que se plantea el narrador al comienzo de la novela y a la que Julian Barnes trata de responder a lo largo de La única historia en un nuevo y apasionante ejercicio de virtuosismo literario.

PUNTUACIÓN: ★★★☆

Rumer Godden - El río

martes, 2 de octubre de 2018


«—[...]Cada nueva experiencia, tal vez incluso cada persona a la que conocemos, si es importante para nosotros, nos obliga a renacer o a morir un poco; hay muertes grandes y pequeñas, y nacimientos grandes y pequeños».


Título original: The River
Traducción: Javier Fernández de Castro
Año: 1946
Editorial: Acantilado
Páginas: 144


Adaptada al cine por Jean Renoir en 1951, El río es una de las obras más conocidas de Rumer Godden, prolífica escritora británica que se crió junto a sus tres hermanas en la remota India colonial, donde su padre trabajaba para una compañía naviera. El río nace precisamente como un homenaje a esa infancia crepuscular en la que uno adquiere la sensación de lo que se avecina, pero aún no es capaz de delimitar sus contornos. 

Harriet, la pequeña protagonista de El río, se halla abandonada en el tránsito de la niñez hacia la vida adulta. Al contrario que su hermano Bogey, Harriet ya no disfruta con los pasatiempos inocentes y despreocupados de antaño. Sin embargo, las complicadas inquietudes amorosas de su hermana Bea todavía le resultan indescifrables. Asediada por un millón de preguntas para las que nadie a su alrededor parece tener respuesta, la despierta y vivaracha Harriet se sumerge en un mar de incertidumbre que conforma el eje narrativo del relato. 

La llegada a casa del capitán John, un soldado convaleciente que se recupera de sus heridas tanto físicas como emocionales, dispara la curiosidad insaciable de Harriet, poeta en ciernes, quien no duda en acribillar a su interlocutor con toda clase de impertinencias a las que John contesta casi siempre con su aridez característica. A pesar de su buena voluntad y la atípica amistad que surge entre ambos, esta infructífera insistencia de Harriet solo conduce a la más alienante de las frustraciones. Con mano de narradora experta, Rumer Godden captura de manera fascinante los amargos sinsabores del paso a la madurez. Para la escritora británica, crecer no es tanto un simple cambio como un auténtico umbral que separa la vida de la muerte. Un proceso en el que dejamos la inocencia atrás para toda la eternidad. 

El río, con sus evocadoras imágenes y su absorbente atmósfera cargada de cambios, es una historia absolutamente entrañable que nos ayuda a comprender el significado de dicha transformación sin ahogarnos en la tristeza ni la melancolía. Su bien estudiada concisión, lejos de restarle intensidad al relato, acentúa el carácter efímero e inaprensible del hermoso —y en ocasiones cruel— retrato que Rumer Godden consigue plasmar con apabullante exquisitez entre las páginas de El río.

PUNTUACIÓN: ★★★★

Penelope Mortimer - Papá se ha ido de caza

jueves, 5 de julio de 2018


«Las mujeres no comparten esta aquiescencia. Como pequeños icebergs, mantienen su cara despierta y rutilante por encima del agua; bajo la superficie, sumergida a muchas brazas de ociosa profundidad, retienen su propia personalidad».


Título original: Daddy's Gone A-Hunting
Traducción: Alicia Frieyro
Año: 1958
Editorial: Impedimenta
Páginas: 320


En Papá se ha ido de caza —inédita hasta el momento en castellano— la escritora británica Penelope Mortimer adelanta temas que volverían a ser objeto de estudio en su siguiente y más conocido trabajo, El devorador de calabazas. Ambas novelas coinciden en ofrecer una perspectiva opresiva y deprimente de la vida doméstica, una visión que retrata a sus respectivas protagonistas femeninas como auténticas mártires narcotizadas por la soporífera cotidianidad y una aplastante falta de estímulos. 

En esta situación límite encontramos a Ruth Whiting nada más comenzar la novela de Mortimer, quien no tuvo más que recurrir a su propia biografía para encontrar espantosos episodios de esclavitud conyugal. El progresivo deterioro emocional de Ruth, que comienza a mantener conversaciones consigo misma para combatir el sepulcral silencio de la casa, acontece ante la indiferente complicidad de amigos y conocidos. Sin embargo, cuando descubre que su hija adolescente se ha quedado embarazada de un compañero de estudios al que en el fondo desprecia, Ruth encontrará motivos más que suficientes para intentar escapar de su alienante rutina. 

Abocada a un matrimonio infeliz por culpa de un embarazo no deseado, Ruth contempla ahora cómo el fruto de su vientre debe enfrentarse a la misma decisión que ella: tener el bebé o no. Penelope Mortimer aborda así una interesante conversación en la que se ponen de manifiesto las consecuencias que sufren las mujeres al vivir bajo la supremacía masculina y ver tanto sus necesidades como sus expectativas relegadas a una posición donde no supongan estorbo alguno para las aspiraciones de cuantos hombres las rodean. Su estilo conciso y mordaz sirve como soporte idóneo a las incisivas observaciones de Penelope Mortimer sobre cuestiones como el aborto, la maternidad y el precario papel de la mujer en la sociedad británica de la época.

Papá se ha ido de caza es, sin duda alguna, un texto crudo y revolucionario para su tiempo, un relato estremecedor, no tanto por sus formas, sino por las terribles implicaciones de lo que cuenta. Penelope Mortimer describe la sordidez del horror a pequeña escala con una impasibilidad que asusta. Su astucia narrativa consigue destapar la villanía de los gestos bienintencionados y desenmascara la doble moralidad de un entorno que quiere aparentar la más absoluta pureza mientras la suciedad se acumula en sus quirófanos clandestinos. A pesar de este escenario desolador, el vínculo entre madre e hija se estrecha con una intensidad que solo un trauma compartido parece permitir. Y esa es, quizá, la luminosa culminación de una novela sombría donde, paradójicamente, nada escapa al escrutinio masculino pero todo ocurre cuando papá mira para otro lado. 

PUNTUACIÓN: ★

Kingsley Amis - Lucky Jim

lunes, 30 de abril de 2018


«Así son las cosas. Atribuirlas a la suerte no las hace menos ciertas ni les resta importancia».


Título original: Lucky Jim
Traducción: Eder Pérez Garay
Año: 1954
Editorial: Impedimenta
Páginas: 384


Jim Dixon necesita un golpe de suerte. A punto de terminar el curso universitario, su puesto como profesor agregado de Historia Medieval pende de un hilo. Para asegurar su continuidad, Dixon reclama desesperadamente la aprobación de su jefe de departamento, un ampuloso y ensimismado catedrático al que no parece importarle lo más mínimo el futuro de su colega ni el brillante artículo sobre la «Alegre Inglaterra» que podría granjearle el favor de la comunidad académica. Para colmo, Jim se encuentra algo ajetreado tratando de mantener a flote su tormentosa relación con Margaret, una mujer histérica y dada al dramatismo que se recupera de un intento de suicidio motivado por la ruptura con su anterior pareja. 

Publicada por primera vez en 1954, Lucky Jim constituye el sorprendente e hilarante debut novelístico de Kingsley Amis, escritor británico que llegó a convertirse en uno de los más significativos de su generación y padre del también escritor Martin Amis. Ganador del premio Somerset Maugham, Lucky Jim está considerado como una de los libros más divertidos del siglo XX y una especie de prototipo que prefiguró la novela de campus. Sin duda, parte de su magnífico encanto reside en la concatenación de desgracias que le ocurren a su protagonista y que le entorpecen, cuando no le impiden, la consecución de sus elevadas aspiraciones profesionales y personales. 

Jim Dixon es un personaje peculiar, un tipo cuya seguridad en sí mismo roza el engreimiento ególatra, pero que en ningún momento resulta antipático ni desagradable, quizá precisamente por su monumental torpeza a la hora de desenvolverse en la esfera social. Kingsley Amis creó para su novela a un memorable fracasado que tan pronto se ve domeñado por la prudencia como espoleado por unos deseos irrefrenables de enzarzarse a puñetazos. Amante incorregible de los cigarrillos y las pintas de cerveza, el «afortunado» Jim se cruza a lo largo de la novela con un sinfín de contratiempos que elevan la comicidad y el tono burlesco de la historia hasta niveles peligrosos para el diafragma.

Ambientada en algún momento poco después de la Segunda Guerra Mundial, la historia de Lucky Jim no está exenta de cierta crítica a las maneras encorsetadas de la sociedad inglesa, firmemente asida a costumbres y tradiciones ancladas en un pasado mohoso que los miembros del claustro universitario de la novela vienen a representar. A pesar del férreo inmovilismo social de sus congéneres, Dixon pretende hacerse un hueco destacado en la vida del campus sin reflexionar en el obstáculo que podrían suponer sus accidentadas resacas, los enconados enfrentamientos con Bertrand Welch, el hijo de su jefe, o sus exasperantes devaneos amorosos con la bella y escurridiza Christine. ¿Está el triunfo de sus pretensiones determinado por la suerte o depende de una aritmética retorcida en la que dos fallos suman un acierto? Cualquier cosa puede pasar en esta alocada e impredecible novela de Kingsley Amis.

PUNTUACIÓN: ★★★☆

Sarah Perry - La serpiente de Essex

miércoles, 21 de marzo de 2018


«Fe si tenía, esa fe que se tiene de nacimiento, pero he visto a qué conduce y me deshice de ella. De lo contrario, habría caído en esa especie de ceguera, porque hay que estar loco para darle la espalda a todo lo nuevo y maravilloso, para no ver que en el microscopio puede haber tantos milagros como en los Evangelios».


Título original: The Essex Serpent
Traducción: Carlos Jiménez Arribas
Año: 2016
Editorial: Siruela
Páginas: 408


La vida de Cora Seaborne da un estremecedor vuelco el día que muere su marido, un influyente y tiránico asesor parlamentario. Como muchas otras mujeres de su época, Cora era presa de un matrimonio atenazante y abusivo en el que sus ambiciones académicas parecían no tener otro destino que el de marchitarse lentamente. Sin embargo, liberada de la esclavitud conyugal, Cora decide abandonar la sofocante escena londinense y dar rienda suelta a sus inquietudes científicas. Acompañada de su hijo Francis, un muchacho apocado con evidentes síntomas de autismo, y Martha, una empleada doméstica de férreas convicciones, emprende un viaje hacia la costa de Essex, donde corren rumores de que una antigua criatura legendaria ha despertado de su letargo para aterrorizar a la población.

William Ransome, el párroco local, acoge las noticias sobre la mítica serpiente de Essex con bastante recelo. Curiosamente, la suya es una fe basada en la razón, en la lógica aplastante de los preceptos divinos. A golpe de sermón, William pretende erradicar los temores infundados de sus feligreses y devolver el sentido común a un pueblo supersticioso que cree estar siendo castigado por su descarrío. La llegada de Cora a la pequeña aldea de Aldwinter trae consigo una avalancha de enfrentamientos entre dos enfoques diametralmente opuestos de entender el mundo. Con un refrescante toque de originalidad y picardía, Sarah Perry (Essex, 1979) reabre en su aclamada novela el clásico debate entre religión y ciencia constituyendo como portavoces a un clérigo escéptico y una naturalista crédula. Sin embargo, las acaloradas discusiones filosóficas entre William y Cora no hacen sino avivar las llamas de una química perfecta. La suya es una relación inflamable que, como las buenas revoluciones, viene dispuesta a quebrantar el orden y poner en entredicho todas las certezas adquiridas. 

Al margen del impenetrable misterio que sacude la localidad de Aldwinter, Londres atisba el nacimiento de otra imparable fuerza dispuesta a socavar los cimientos de la época: el socialismo. Sarah Perry se hace eco en La serpiente de Essex de la precaria situación en la que vivían tantas familias trabajadoras durante el período victoriano, marcadas por su estatus marginal y su incapacidad de acceder a una vivienda digna. En líneas generales, La serpiente de Essex se desarrolla en el epicentro de una contagiosa atmósfera de progreso, caracterizada por numerosos avances en áreas como la política o la medicina. De ello dan buena cuenta personajes como Luke Garret y George Spencer, un par de brillantes y ambiciosos cirujanos cuyos conocimientos sobre las cavidades del corazón humano contrastan de manera sorprendente con su ignorancia acerca de las emociones que lo gobiernan. Junto a Martha, William y Cora protagonizan un intrincado polígono amoroso que desencadena algunos de los momentos más emocionantes de la novela. 

Además de un fantástico elenco de personajes y de una historia cautivadora, La serpiente de Essex cuenta con una exquisita prosa que convierte en puro deleite la lectura de cada una de sus frases. Sarah Perry encandila con sus exuberantes descripciones del paisaje rural inglés, desde la frondosa vegetación hasta las traicioneras aguas del estuario del Blackwater, envueltas siempre en un brumoso velo que depara toda clase de espejismos y visiones extrañas. En La serpiente de Essex, lo tangible se da la mano con lo inexplicable. Por eso, cuando los habitantes de la región asediada por la leyenda comienzan a padecer todo tipo de fenómenos inusuales, nadie se atreve a negar el inconfundible sello de la bestia. ¿Realidad o mito? ¿Especie desconocida o desvarío colectivo? Sarah Perry mantiene un tenso pulso con el lector en tanto que la balanza no se decanta por ninguno de los dos platos. No obstante, antes de que caiga el telón, la joven escritora británica ha logrado con esta obra sobresaliente que nos olvidemos por completo de desentrañar la solución al enigma.

PUNTUACIÓN: ★★★★

Bernice Rubens - Con el traje de los domingos

martes, 23 de enero de 2018



Título original: Sunday Best
Traducción: Íñigo F. Lomana
Año: 1971
Editorial: Alba
Páginas: 312


El travestismo no es, hay que reconocerlo, uno de los motivos más abordados en la historia de la literatura. Puede que hoy día no resulte sorprendente ver a un hombre calzado con tacones de aguja y pelucas imposibles, pero dicha imagen, determinada en gran medida por los estridentes patrones que rigen el mundo del espectáculo, no se me antoja igual de frecuente durante la época en la que se escribió este libro. Por eso, no deja de extrañar que la transgresora y visionaria aproximación de Bernice Rubens —escritora británica que ganó el Man Booker Prize en 1970 con su obra The Elected Member— a un tema que por mucho tiempo ha sido considerado tabú, no haya obtenido el grado de repercusión que sin duda merece.

Así, la recuperación por parte de la editorial Alba de este clásico de 1971, constituye una apuesta doblemente valiosa, por no decir necesaria. Con el traje de los domingos se nos presenta como la agónica confesión de su protagonista, George Verrey Smith, un profesor egocéntrico hasta el punto de rayar la hilaridad, desdeñoso y pagado de sí mismo cuyo secreto más perturbador no es precisamente el tipo de lencería que utiliza. Su matrimonio con Joy, quien, lejos de condenar el inusual pasatiempo de su marido, se encarga de proporcionarle los vestidos, es una modélica farsa que se sostiene gracias a la mutua indiferencia que se profesan. Sus vecinos lo evitan, sus colegas lo aborrecen y su madre, secuestrada por un arrebatador rapto de fervor religioso, se dedica a enviarle misivas semanales exigiéndole que se arrepienta de sus pecados. Sin embargo, el peor revés en la vida de George Verrey Smith sucede cuando lo hallan sospechoso de un asesinato que no ha cometido.

Y es que George sí es culpable de asesinato, pero no exactamente del que le acusan. En cualquier caso, la resolución del crimen sirve como mecanismo auxiliar y no como el motor que impulsa la historia. El rasgo más interesante y llamativo de Con el traje de los domingos es su análisis de la doble identidad que posee el protagonista, un desdoblamiento que llega a materializarse en la existencia de dos voces narrativas para un mismo personaje: el propio George, por un lado, y Emily Price, su álter ego femenino. Con el traje de los domingos gira en gran medida en torno a la lucha de estas dos facetas por imponerse sobre la otra y la persecución (literal) a la que se ve sometido el protagonista mientras trata de declarar un vencedor. Bernice Rubens describe de manera fascinante el conflicto interno de George, al mismo tiempo que disecciona y denuncia los comportamientos rancios de la sociedad inglesa o la flagrante hipocresía de aquellos que se erigen a sí mismos guardianes de la moral.  

Víctima de un padre abusivo y de una interminable ristra de equívocos, George Verrey Smith es un encantador villano del que te acabas enamorando contra todo pronóstico. Sus temperamentales arranques de sinceridad, su descacharrante narcisismo y sus mordaces circunloquios sobre el conservadurismo británico hacen de la lectura de Con el traje de los domingos una experiencia que ha superado todas mis expectativas y que arranca de cuajo cualquier prejuicio o idea preconcebida sobre la necesidad de trascender las barreras del género. Divertida sin ser superficial, inteligente, inspiradora e inesperadamente despiadada, Con el traje de los domingos es una magistral exploración del individuo sometido a las cadenas de la vida en grupo, una lectura apasionante que avanza a ritmo de thriller hacia incómodos recovecos de la naturaleza humana, pero que sin duda merece la pena descubrir. 


«Podría decir que todo le sucedió a «él», lo cual nos permitiría al menos imaginar un presente, un futuro. Con el «yo» solo hay pasado. El «yo» es definitivo; el «yo» es una aceptación  de la muerte. El «yo» es para el último libro, no para el primero».

PUNTUACIÓN: ★★★★

Anita Brookner - Un debut en la vida

lunes, 22 de enero de 2018



Título original: A Start in Life
Traducción: Catalina Martínez Muñoz
Año: 1981
Editorial: Libros del Asteroide
Páginas: 232


Hoy día, las mesas de novedades parecen estar plagadas de «jóvenes promesas» que inician su carrera literaria a edades bien tempranas. Sin embargo, por muy notoria que sea su originalidad o frescura, la precocidad pocas veces puede competir contra la voz de la experiencia. El caso de Anita Brookner, prestigiosa escritora británica que en 1984 ganó el Man Booker Prize por su obra Hotel du Lac, demuestra que un debut tardío no es sinónimo de una trayectoria efímera. Al contrario, con más de una veintena de libros a sus espaldas, Anita disfrutó de un prolongado período creativo a pesar de que su primera novela, la que hoy nos ocupa, viera la luz cuando la autora tenía 53 años.

Teniendo en cuenta la enorme calidad de su obra, sorprende cuando menos el poco mimo que esta ha recibido en nuestro país. No obstante, como bien sabe la heroína de Brookner, hay cosas que solo se entienden con el paso del tiempo. «A sus cuarenta años, la doctora Weiss comprendió que la literatura le había destrozado la vida», es la rotunda y contundente afirmación con la que Anita Brookner nos presenta la historia de Ruth Weiss, una solitaria e introvertida profesora que se halla inmersa en la redacción de su tesis sobre las mujeres en la obra de Balzac. Para saber cómo puede alguien llegar a esa conclusión tan chocante habrá que esperar hasta el final de la novela, pues Brookner, tras una breve introducción, nos retrotrae hasta la infancia de Ruth en el barrio londinense de Oakwood Court.

Hija de un librero con no demasiado olfato para los negocios y de una histérica actriz cuya carrera languidece entre papeles de cada vez menor importancia, Ruth crece al amparo de los libros, educándose en los profundos dilemas morales que plantean las obras de autores como Tolstói, Dickens o Flaubert. Tras la muerte de su autoritaria abuela, Ruth es testigo de cómo el matrimonio de sus padres se desmorona, recayendo sobre ella la responsabilidad de mantener la familia unida cuando la convivencia se inclina hacia un inevitable colapso. Maggie Cutler, una incorregible e irónica viuda que los padres de Ruth contratan para que se ocupe de las tareas domésticas, y Anthea, una alocada amiga que hace las veces de consejera sentimental, se convierten en los pilares sobre los que se apoya Ruth en ausencia de otros referentes más sólidos. El egoísta infantilismo de sus padres, George y Helen, así como la negativa a resolver sus propios problemas, contrastan de forma cómica con la seriedad de Ruth, cuyo rito de paso a la madurez consiste en descubrir la abismal diferencia entre lo que ha aprendido de sus lecturas y lo que el mundo real tiene reservado para ella.

El desengaño, tanto vital como amoroso, es uno de los grandes temas que aborda Anita Brookner en esta obra, de ritmo pausado pero exquisita complejidad. Un debut en la vida es una fascinante novela de personajes que atraviesan el ojo clínico de la autora británica para revelarnos la devastadora fragilidad del romanticismo literario. Víctima de su abnegación, de su compromiso con las cargas familiares, las virtudes de Ruth terminan propiciando su declive personal, echando por tierra prometedores noviazgos y proyectos laborales de categoría. Sentirse identificado con su tragedia es casi un imperativo, una obligación inconsciente que nos hace admirar la capacidad de Brookner para intercalar el pesimismo que sobrevuela la historia con la luminosidad de su prosa. Caracterizada por su espíritu analítico, Un debut en la vida es una lectura sorprendente, enriquecedora y extrañamente divertida, como contar un chiste en un funeral. Por supuesto, no todo el mundo apreciará la retorcida satisfacción que se obtiene de soltar una carcajada en presencia de un cadáver. Para el resto, esta magnífica novela de Anita Brookner puede suponer un auténtico oasis de felicidad, un inesperado hallazgo que, lejos de destrozarte la vida, conseguirá hacerla más llevadera.


«En silencio, algunas tardes, con la cabeza apoyada en la mano, dejaba que el atardecer invadiera poco a poco su salita de estar y pensaba una vez más en la obra en la que se la había confiado un papel tan exigente».

PUNTUACIÓN: ★½ 

Frances Hodgson Burnett - El jardín secreto

lunes, 9 de octubre de 2017



Título original: The Secret Garden
Traducción: Isabel del Río Sukan
Año: 1911
Editorial: Siruela
Páginas: 360
Valoración: ★★


Si piensas que la literatura infantil se te ha quedado pequeña, si crees que no hay nada para ti en las aventuras protagonizadas por un grupo de niños o que sus problemas palidecen en comparación con los de la vida adulta, necesitas leer El jardín secreto de manera urgente. El clásico universal de Frances Hodgson Burnett, adaptado en multitud de ocasiones a la pequeña y gran pantalla desde su publicación en 1911, es un vivificante baño de realidad que destruirá por completo tu estúpido complejo de superioridad. 

Al contrario que otros títulos superventas como Harry Potter, Matilda o Las Crónicas de Narnia, el buque insignia de esta escritora británica no se caracteriza precisamente por su entrañable y mágico escapismo. Hodgson Burnett busca la fuerza necesaria para enfrentar los contratiempos de la niñez en actividades para las que no hace falta trasladarse a mundos fantásticos. Aunque para Mary Lennox, la egocéntrica y malcriada niña protagonista de El jardín secreto, cualquier elemento que no se ajuste a su reducida y autoritaria perspectiva de la vida resulta tanto o más extraño que los dragones y las varitas mágicas. Cuando Mary pierde a sus padres por culpa de un brote de cólera que arrasa la India colonial, la pequeña se ve obligada a volver a Inglaterra para trasladarse con su tío a una lujosa mansión en mitad de un páramo. En Misselthwaite, un hogar asediado por la atmósfera sombría y reservada de su dueño, Mary aprenderá el significado de palabras antes desconocidas: convivencia, respeto, tolerancia. Vocablos que irán suavizando el carácter dictatorial de Mary y sacando a relucir una personalidad tan bondadosa como tierna. 

A medida que pasan los días, Mary irá descubriendo cada vez más detalles acerca de la trágica historia que se cierne sobre la familia de su tío y sobre la cual todo el mundo guarda un estricto silencio. Sin embargo, gracias a su incansable curiosidad y la inestimable ayuda de un petirrojo que se hace amigo de Mary, la pequeña encuentra la puerta de entrada a un jardín secreto que se convertirá al mismo tiempo en refugio y patio de juegos. A partir de ese momento, Mary se dedica concienzudamente a cuidar del jardín con el propósito de restituir su esplendoroso estado original. Los esfuerzos de Mary por cumplir su objetivo ejercen un paulatino efecto reconstituyente que le infunden vigor y energía inesperados. Y aunque al principio se muestra reacia a compartir su maravilloso hallazgo, Mary acabará comprendiendo la importancia de revelar la existencia del jardín a personas que lo necesitan desesperadamente, como su primo Colin, un niño escuálido y enfermizo que ha crecido sin el amor de sus padres, o el simpático Dickon, un chaval despierto y positivo capaz de establecer un estrecho vínculo con los animales.

La prosa de Frances Hodgson Burnett es casi tan balsámica como el jardín que da título a la novela. Sus evocadoras descripciones del reino vegetal, de los colores, fragancias y texturas que percibe Mary en dicha estancia secreta, hacen que en cada página se respire una brisa cálida y reconfortante que da buena cuenta del enorme poder transformador de la naturaleza. La drástica evolución que sufren los personajes no es menos enternecedora. Tomando como ejemplo a los niños protagonistas, Frances Hodgson Burnett apela a la positividad y el espíritu dispuesto como remedios para paliar defectos de carácter que incluso pudieran llegar a repercutir en la salud. Puede que el mensaje peque de ingenuo y pueril en algunas ocasiones. No obstante, esta idea encaja perfectamente en el marco de la novela y constituye la auténtica «magia» que los niños practican en ausencia de hechizos y libros de encantamientos. El resultado es una obra bellísima y atemporal, una maravillosa historia de iniciación, autodescubrimiento y superación personal que resuena con la contundencia de esos libros que dejan una huella indeleble en la memoria.  

Edmund Crispin - Enterrado por placer

miércoles, 4 de octubre de 2017



Título original: Buried for Pleasure
Traducción: Magdalena Palmer
Año: 1948
Editorial: Impedimenta
Páginas: 288
Valoración: ★★★½


Dependiendo de cómo se mire, la vida política puede ser muchas cosas: extenuante, loable, arriesgada, decadente, últimamente bastante vergonzosa... pero nunca aburrida. Y menos cuando hay cadáveres de por medio. Después de haberle visto ejerciendo como profesor universitario, entomólogo amateur y detective a tiempo parcial, el excéntrico e inimitable Gervase Fen decide imprimir un giro radical a su vida presentándose a las elecciones para diputado en el Parlamento. Con dicho fin, Fen se traslada a la pequeña localidad de Sanford Angelorum, un pintoresco pueblo de la campiña inglesa habitado por personajes de lo más particular: desde robustas taberneras hasta despampanantes bellezas de origen eslavo, pasando por un inquietante escritor de novela negra, un lunático que va corriendo por ahí desnudo y un policía que investiga una retorcida trama de chantaje resultante en asesinato. 

En su sexta novela publicada, Edmund Crispin demuestra estar en pleno apogeo creativo, ofreciéndonos un nuevo y emocionante caso repleto de suspense que se lee de manera compulsiva, no tanto por sus intrincados giros y vueltas de guión, sino por la majestuosa construcción de unos personajes absolutamente fascinantes y la minuciosa descripción de los engranajes que rigen el funcionamiento de una comunidad rural, con sus secretos, sospechas e impactantes revelaciones pendiendo de manera continua sobre las cabezas de sus vecinos. 

La vena cómica de Gervase Fen permanece intacta en esta sexta entrega de la serie protagonizada por el icónico profesor, de la que ya se han publicado las novelas La juguetería errante, El canto del cisne, Trabajos de amor ensangrentados, El misterio de la mosca dorada y Asesinato en la catedral. A sus ya de por sí descacharrantes exabruptos y su infalible superioridad en cuanto a resolver misterios se refiere, Enterrado por placer explora otras facetas de su irresistible y algo misántropa personalidad. Dadas sus problemáticas relaciones con el prójimo, resulta cuando menos curioso observar las estrategias electorales de Fen, orquestadas por un hilarante director de campaña que confía en obtener una victoria aplastante frente a los partidos Laborista y Conservador mucho más que el propio candidato.

Aunque no se trata de una novela con elevada carga ideológica, puede que Enterrado por placer sea la obra más políticamente comprometida de Crispin. Además de por sus evidentes implicaciones en la trama, por las interesantes reflexiones que incluye el escritor británico sobre el papel de gobernantes y gobernados en un juego donde normalmente hay mucho que perder. También parece la menos literaria, en el sentido de que las alusiones y guiños intertextuales, que suelen constituir una presencia bastante notable en las novelas de Crispin, aparecen aquí mucho más reducidas en número. No obstante, la originalidad, la frescura y el encanto de sus historias continúan erigiéndose como las señas de identidad de una serie tremendamente entretenida y recomendable que ningún aficionado a las novelas de misterio merecería perderse. 

 
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