Reseñas breves [158-160]

martes, 24 de enero de 2017



►Título original: Into the Wild
►Traducción: Albert Freixa
►Año: 1996
►Editorial: Ediciones B
►Páginas: 304
►Valoración: ★★★


A finales de 2016 se puso a la venta la edición XX aniversario de este clásico contemporáneo estadounidense, así que me lancé a por su lectura. Como buena edición conmemorativa, contiene un puñado de «extras» que amortizan su compra, si bien la historia original ya supone un motivo más que justificado para querer tenerlo. Hacia rutas salvajes narra la reconstrucción de un caso que conmocionó a la sociedad norteamericana allá por el año 1993, cuando un joven de veinticuatro años llamado Chris McCandless fue hallado muerto en una caravana, con evidentes signos de desnutrición, tras haber estado recorriendo durante meses las inhóspitas y vírgenes tierras de Alaska. 

Krakauer, que fue quien publicó originalmente el reportaje, elabora en este libro una minuciosa crónica que reconstruye en la medida de lo posible los últimos pasos de McCandless por el mundo, narrados por él mismo en su diario, y se pregunta por qué demonios un joven de sus características, inteligente, idealista, de familia acomodada y con un futuro prometedor, querría borrar todo rastro de su vida anterior para embarcarse en un viaje incierto por el corazón de los Estados Unidos. 

Hacia rutas salvajes es, asimismo, un apasionante estudio sobre la relación del hombre moderno con la naturaleza, un recorrido por los paisajes más emblemáticos e imponentes del continente Norteamericano en el que Krakauer explora la fascinación casi reptiliana que ejercen sobre nosotros ciertos accidentes geográficos e invita, aportando multitud de pruebas y testimonios, a que nos formemos una opinión sobre la polémica figura de McCandless, admirado por muchos, criticado por otros que lo califican como un inepto que se lanzó a la aventura sin medir las consecuencias. Sorprendente, emocionante e inspiradora, Hacia rutas salvajes me ha parecido una lectura bastante recomendable. 




►Título original: Vane Shadow
►Traducción: Daniel de la Rubia
►Año: 1963
►Editorial: Alba Editorial
►Páginas: 264
►Valoración: ★★★☆


Como vana sombra ha sido una lectura fantástica. Directa, compacta y sin artificios, la novela de Jane Hervey es una deliciosa intromisión en las vidas de una familia que se ve sacudida por la muerte del patriarca. Más temido que amado, la figura del coronel Alfred Winthorpe se abalanza sobre sus descendientes aun después de fallecer, ocupando los pensamientos de una esposa que siente que ha desperdiciado su vida, tres hijos que ven confirmados o denegados los afectos del padre a través de una sorprendente herencia y una nieta sumida en una crisis matrimonial para la que podría encontrar solución durante los preparativos del funeral.

Con una sagacidad y economía de medios francamente pasmosa, Hervey disecciona en esta entretenida novela los convencionalismos de la alta sociedad inglesa, tan afectada y preocupada por las apariencias que no es capaz de identificar a los monstruos que se esconden tras las máscaras. A pesar de su brevedad, Como vana sombra es una lectura rica, donde los personajes quedan perfectamente delineados con apenas unas pinceladas. Haciendo uso de un narrador omnisciente que desentraña en cada escena los pensamientos de cada protagonista, observamos cómo la peligrosa toxicidad del dinero va emponzoñando matrimonios y fraternidades hasta el punto de sonsacar el lado más oscuro del ser humano, ese que está dispuesto a manipular, traicionar y conspirar de forma taimada con tal de obtener un beneficio económico.

Hervey también reflexiona sobre cómo la muerte supone una consideración repentina de nuevas perspectivas, cómo de repente cobramos conciencia de nuestra propia fragilidad y nos sentimos inclinados a calibrar aspectos de nuestra vida con los que quizá llevamos conviviendo mucho tiempo en callado descontento. El final, propiciado por la lectura del testamento, desprende una nota agridulce, sorprendente y decepcionante para algunos, pero liberadora de manera inesperada para otros. No esperaba gran cosa de este libro, pero lo cierto es que me ha dejado bastante satisfecho y con ganas de que la editorial recupere más títulos de la autora. 




►Título original: A View of the Harbour
►Traducción: Carmen Francí
►Año: 1947
►Editorial: Gatopardo Ediciones
►Páginas: 320
►Valoración: ★★★


Elizabeth Taylor demuestra en esta novela tener un maravilloso don para la introspección y la creación de personajes tan vívidos como intrincados. Sirviéndose de una pintoresca localidad pesquera como escenario y los primeros años tras la Segunda Guerra Mundial como contexto histórico, Taylor despliega ante el lector un lienzo donde se suceden de manera sutil y siempre significativa hermosos brochazos que nos permiten acceder a los rincones más secretos de sus habitantes. 

Desde un oficial de la marina retirado que se dispone a cultivar sus aspiraciones artísticas hasta una mujer divorciada que mantiene un romance con el marido de su mejor amiga, pasando por una viuda que no le encuentra sentido a la vida tras la muerte de su cónyuge o una escritora que se enfrasca en la redacción de su novela hasta el punto de ignorar los acontecimientos que se producen a su alrededor, los personajes de Una vista del puerto rebosan humanidad y una consistencia casi real, aun cuando no somos conscientes de los motivos que impulsan sus actos. 

Taylor prescinde en la medida de lo posible de sus respectivos historiales y deja que nos asomemos al interior de cada uno conforme se van fraguando entre ellos todo tipo de relaciones. De este modo, el argumento de la novela se convierte en una apasionante y lúcida observación sobre la dinámica de grupos que encandila por su autenticidad y complejidad latente, todo ello enmarcado en un entorno costumbrista muy logrado. Lejos de asestar contundentes golpes de efecto, la lectura de este libro se caracteriza por un ritmo calmado y fluido, libre de sobresaltos, pero también de estancamientos, que desemboca en un relato veraz, emotivo y palpitante. Qué injusto que la autora no tenga detrás una verdadera legión de lectores porque Una vista del puerto es, para mí, una de las revelaciones literarias del año.

4 comentarios :

  1. El de Krakauer lo terminé hace poco y reconozco que me ha dejado tocadilla. No esperaba que me calara tanto.
    Besos.

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  2. Hola, Como vana sombra me encantó (como todos los rara avis), pero Hacia rutas salvajes me pareció bastante aburrido :)

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  3. Que ganas le tengo a Hacia rutas salvajes. Debo de ser un ser infame metido en su caverna por que hasta esta reedición yo no lo conocía, ni siquiera la película. En fin, habrá que ponerle remedio :)

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  4. Tengo apuntado desde hace algunos años Hacia rutas salvajes, pero yo quiero otra edición más "tradicional" jajaja. Caprichos que le dan a uno, ya sé, pero desde que la vi me enamoré, y uno de mis propósitos de este año es conseguirlo.

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