Reseña "Tantos días felices"

viernes, 19 de junio de 2015

Título: Tantos días felices
Autor: Laurie Colwin
Año: 2015
Editorial: Libros del Asteroide
Páginas: 264
Precio: 19.95 €

Guido y Vincent son amigos desde niños, estudian en Cambridge (Massachusetts) y comparten sueños: Guido quiere escribir poesía y a Vincent le gustaría ganar el Premio Nobel de Física. Cuando Guido se encuentra con la extravagante Holly a la salida de un museo se enamora perdidamente de ella, pero presiente que no tendrán una relación fácil. Vincent, más abierto y alegre, conoce a Misty en el trabajo y, aunque ella es una misántropa terrible, estaría dispuesto a darlo todo por salir con ella.
A través de las relaciones de estos personajes, de sus cortejos, celos, rupturas y reconciliaciones en el Nueva York de finales de los setenta, Tantos días felices retrata a cuatro personas inteligentes y bienintencionadas que no pueden dejar de creer en el amor.


Para ser una persona que no cree en el amor a primera vista, he de reconocer que mi relación con este libro solo podría calificarse como un auténtico flechazo. Pocas veces me ha pasado eso de empezar una historia y quedar prendado de absolutamente todo lo que cabe en un puñado de páginas, pero lo cierto es que Laurie Colwin ha conseguido activar de nuevo ese mecanismo en mi interior que conduce a compartimentos emocionales de acceso restringido. Como ya hiciera Alexis M. Smith en la maravillosa Glaciares, Colwin demuestra en Tantos días felices que tocar la fibra sensible de la gente es más un arte que una ciencia: una disciplina fortuita, caprichosa y casual en la que no existen reglas, estándares ni procedimientos universalmente aceptados para desvelar qué oscuro motor impulsa nuestras decisiones en el terreno sentimental. Al fin y al cabo, si viviéramos en un mundo dominado por la lógica y la fría racionalidad, ninguno de los personajes que habitan la novela de Laurie Colwin (Guido, Holly, Vincent y Misty) mantendría una relación duradera con su correspondiente pareja. No obstante, es precisamente en esa ausencia de cosas en común, en ese colosal choque de caracteres, en esa incomprensión y desconocimiento mutuos, donde reside el atípico encanto de una historia que bucea en grandes temas como el amor, la amistad, la familia o la búsqueda permanente de la felicidad, pero sin llegar a perderse en sus oscuras profundidades.     

Así pues, Tantos días felices no es más que una sucesión de escenas aparentemente aisladas (repartidas a lo largo de más de una década en la vida de sus cuatro protagonistas) que narran con apasionante inteligencia y cierto sentido del humor los vibrantes e impredecibles vaivenes de dos jóvenes parejas unidas -en principio- por su abierto rechazo a los dictámenes y costumbres sociales que rigen el juego amoroso. De esta manera, asistiremos a la frustración casi constante que padece Guido al estar con Holly, una mujer indescifrable, meditativa y de personalidad etérea que, aun consciente de los sufrimientos que le provoca a su marido, no parece estar dispuesta a cambiar. El contrapunto casi cómico de la novela lo ponen Vincent, el alegre e idealista primo de Guido, y una compañera de oficina llamada Misty, misántropa empedernida cuyo carácter imposible oculta en realidad a una chica repleta de inseguridades, miedos y firmes convicciones ideológicas que le impiden dejarse caer en las garras del amor. Repleto de líneas brillantes, diálogos dinámicos, personajes completamente fascinantes dada su complejidad y un estilo que conjuga a la perfección sobriedad y sensibilidad literaria, Tantos días felices es una obra realmente sorprendente e imbuida de una personalidad desbordante. No se trata de una historia vertiginosa ni lacrimógena; al contrario, no puede ser más cotidiana, anticlimática y argumentalmente austera. Además, resulta extraño el mensaje optimista que transmite, dadas las circunstancias más o menos melodramáticas del relato. Sin embargo, la síntesis de todos esos elementos que, en manos de cualquier otro escritor, sencillamente no cuajarían, produce como resultado en el caso de Laurie Colwin una obra muy recomendable y refrescante que la editorial Libros del Asteroide ha querido reivindicar en nuestro país. La decisión, desde luego, no ha podido ser más acertada.



2 comentarios :

  1. Hola
    Lo cierto es que no puedo opinar de la novela porque no la he leído. Pero con Libros de Asteroide tengo buenas vibraciones. Hasta ahora he leído dos libros publicados por esta editorial y me han enganchado desde el principio hasta el final (Diario de un ama de casa desquiciada y Una mujer de recursos). Explorando su catálogo, vi este libro pero no me termino de convencer, sin embargo, tu reseña, me ha animado a darle una oportunidad. No me suelen gustar las novelas románticas, pero según dices, no tira por derroteros lacrimógenos así que estoy segura de que será interesante y retratará aspectos de la sociedad mucho más llamativos que centrarse en la historia de amor en si.
    Un saludo y gracias por la reseña

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  2. Los personajes inteligentes me resultan muy interesantes, tal vez me animo a darle una oportunidad^^

    Saludos.

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