Hacía tiempo que no le dedicaba a la imprescindible obra narrativa de Paul Auster su merecido espacio en mi vida, por lo que reencontrarse nuevamente con el exquisito estilo del escritor neoyorquino ha sido un placer conocido, pero intensificado por la espera. En El libro de las ilusiones, Auster nos sumerge en la vida de un hombre llamado David Zimmer, atormentado por la reciente pérdida de su familia y completamente inmerso en la filmografía de un antiguo actor desaparecido en extrañas circunstancias. Sin embargo, lo que en principio podría parecer un pasatiempo inofensivo, no tardará en convertirse en algo mucho más turbio cuando Zimmer descubra que el objeto de su obsesión, el olvidado artista del celuloide al que han dado por muerto, no solo sigue vivo sino que pretende comunicarse con él. Fascinante, sugestiva y estremecedora a partes iguales, El libro de las ilusiones desprende cierta belleza elegíaca en su profundo tratamiento del duelo por la pérdida de un ser querido. También supone una interesante reconstrucción de la industria cinematográfica en sus descoloridos inicios, así como una apasionante y minuciosa biografía de personajes realmente cautivadores, confinados peligrosamente entre los límites que separan a la ficción de la realidad.
En esta segunda entrega de la serie 'Pesadillas en el colegio Lovecraft', Charles Gilman nos propone una terrorífica aventura con tintes paranormales donde unas malvadas gemelas poseídas por criaturas de otra dimensión intentan por todos los medios boicotear las elecciones al consejo escolar. Así de primeras, puede sonar a argumento de película norteamericana de bajo presupuesto, pero lo cierto es que las novelas de Charles Gilman desprenden una encantadora atmósfera juvenil que hace de su lectura una experiencia muy amena, refrescante, atípica y que además se finiquita en una sola sentada. No exenta de ciertos tópicos y lugares comunes dentro del género, Las hermanas viperinas cumple perfectamente con su propósito de entretener al lector mediante una historia sugerente, trepidante e impredecible, con personajes sencillos pero muy bien definidos y unos rocambolescos giros argumentales capaces de arrancarte tanto una mueca de asombro como una inesperada carcajada.
La archiconocida novela de Schlink narra la historia de cómo un joven adolescente llamado Michael Berg se acaba enamorando de una mujer mucho mayor que él a raíz de un encuentro fortuito. O al menos eso es lo que nos cuenta la primera parte de la novela, un extravagante affaire nabokoviano repleto de sensualidad, anhelo e irreprimibles descubrimientos sexuales que a pesar de su carácter idílico, parece en todo momento condenado al fracaso. Una vez tras otra, la casualidad será el motor encargado de reunir a estos dos personajes a lo largo de sus vidas, pero el difuminado recuerdo amoroso de Michael y el horrible pasado de Hanna como trabajadora en un campo de concentración nazi conspirarán continuamente en su contra. Así, mientras un inocente Michael procura por todos los medios entender a cabalidad el interior de Hanna, sus oscuras inclinaciones, sus inquietantes motivos y las atrocidades posteriores que cometió, nosotros nos veremos inmersos en un instructivo proceso judicial donde se debaten interesantes cuestiones sobre derecho, memoria histórica y las responsabilidades que debemos asumir por nuestros actos; todo ello escrito con una admirable mezcla de pericia narrativa y emotividad estilística que resuena con fuerza durante toda la novela. Triste, desoladora, melancólica... pero también repleta de esperanza y cierto carácter redentor, El lector ha sido una lectura memorable que atesoraré con mucho cariño.
Han pasado muchos meses (casi un año) desde que Alice Munro fuera galardonada con el Premio Nobel de Literatura, pero no ha sido hasta ahora que he sentido la necesidad de atreverme con los aclamados relatos que han catapultado a la escritora canadiense a tan prestigiosa condición. La vida de las mujeres es una colección novelada de pequeñas ficciones en las que su joven protagonista, Del Jordan, ofrece una mirada única y encantadora sobre temas que despiertan una arrebatadora curiosidad durante la adolescencia. Amor, amistad, familia, muerte, fe, sexo... son solo algunas de las poderosísimas inquietudes vitales que Del trata de desentrañar a través de los costumbrismos retrógrados y convenciones impostadas que invaden la escena cotidiana de una pequeña localidad llamada Jubilee. Cada uno de los relatos que componen la novela supone un paso más en la formación y el progreso de Del como personaje, exponiendo completamente en canal los entresijos de una comunidad repleta de luces y sombras que es representativa del pensamiento norteamericano de la época. Sin grandes artificios estilísticos, Alice Munro demuestra en este libro tener una sensibilidad especial para escrutar la naturaleza femenina en todas sus vertientes, un refinamiento narrativo basado en el gusto por el detalle y una capacidad sencillamente inimitable para extraer de la rutina diaria un conocimiento excepcional y muy enriquecedor.