ManBookering #1: The Sellout + My Name Is Lucy Barton

domingo, 31 de julio de 2016

Por si hay algún despistado en la sala, esta misma semana se ha hecho pública la —sorprendente, sin duda— lista de nominados a la última edición del Man Booker Prize. Tal y como hice el año pasado, me he propuesto leer la mayor cantidad posible de títulos antes de que se revele la shortlist el próximo 13 de septiembre, y teniendo en cuenta la longitud —tirando a escasa— de la mayoría de nominados, es muy posible que logre mis objetivos con bastante más éxito que en anteriores ocasiones (menudos TOCHOS había en 2015). De momento, ya he podido leer dos de estas novelas y lo cierto es que ambas me han parecido lecturas sumamente inusuales y llamativas. Aquí os dejo con mis impresiones:




The Sellout, a priori una de las novelas favoritas de la crítica para alzarse con el premio, es la sátira más ácida, lacerante y enfurecida que he leído en toda mi vida. De verdad, no exagero ni un ápice. En lugar de una simple obra de ficción, este libro parece una metralleta con la que Paul Beatty se propone cargar contra todos esos prejuicios, tópicos e ideas preconcebidas que circulan tan profundamente instalados en la sociedad norteamericana en materia de raza, cultura y jerarquía social. Y lo hace poniéndonos en la piel de un joven afroamericano que espera mientras se fuma un porro ser juzgado ante el Tribunal Supremo por reinstaurar la esclavitud y la segregación racial en su localidad, un barrio agrícola situado a la afueras de Los Ángeles que ha sido literalmente eliminado del mapa por motivos estéticos.  
   Así pues, el protagonista, que fue sometido de pequeño a crueles experimentos psicológicos y cuyo nombre nunca se menciona, comienza a relatar los diversos episodios que han conducido a tal situación con una voz narrativa extremadamente beligerante, cáustica e imbuida de una mordacidad indiscriminada que diserta con inteligencia y agudeza sobre la sangrienta historia de Estados Unidos o los movimientos en pro de los derechos civiles y que incluso se atreve a poner en tela de juicio el papel de la propia comunidad negra en el establecimiento de la percepción discriminatoria que se tiene sobre ella. The Sellout es un libro que posee una fuerza tremenda y que invita a un profunda reflexión en los temas que aborda (identidad racial, desigualdad, educación, entretenimiento, brutalidad policial), golpeándote en cada página de maneras que ni te esperas. 
   Sin embargo, también es un libro extenuante, tanto en su tono como en su estilo: se trata de un texto con una gramática ardua, al más puro estilo Foster Wallace, repleto además de referencias enciclopédicas y cuya constante crítica y hostilidad extrema no se ven compensadas con casi ningún alivio humorístico. A veces parece más un ensayo que una pieza narrativa propiamente dicha, así que no hubiera estado nada mal desarrollar un poco más el argumento o profundizar en los personajes más allá de sacar a relucir sus diferentes posturas ideológicas. Ahora bien, ¿lo recomiendo? Pues depende. The Sellout es una apuesta complicada, árida, arriesgada... pero también muy impactante e innovadora. Veo totalmente justificada su nominación. Así que, si os interesa el tema, no dudéis en darle una oportunidad.  

★★★½





Elizabeth Strout es la aclamada autora de, entre otros, The Burgess Boys y Olive Kitteridge, por la que ya ganó el Pulitzer en 2009. Su nueva novela es un breve relato (se puede leer sin problemas de una sentada) protagonizado por una joven, Lucy, que se reencuentra con su madre tras ser hospitalizada por una operación de apéndice. Esta inesperada visita le trae recuerdos de su tormentosa niñez en una granja de Illinois en los 60 y, poco a poco, rememorando personas y las historias unidas a ellas, ambas mujeres comienzan a estrechar unos lazos que Lucy creía desaparecidos después de haber estado años sin hablarse.
   My Name Is Lucy Barton es una de esas novelas de arrebatadora sencillez que, aun sin contar con grandes artificios narrativos ni impactantes golpes de efecto, consigue sumergirte paulatinamente en la historia por la enorme ternura y calidez con que está contada. A través de una estructura no lineal en la que conocemos pequeños episodios de su pasado —criada en un entorno de extrema pobreza y austeridad emocional—, su presente en el hospital y su futuro como madre y esposa que a veces carece de las herramientas necesarias para afrontar los tragos amargos y las frustraciones de la vida, Elizabeth Strout desarrolla en apenas unas pocas pinceladas un personaje tan fascinante como contradictorio, tan cotidiano como memorable.
   Su amor por los libros (que implantarían más tarde en ella el deseo de ser escritora), sus agudas observaciones sobre la condición humana (que no siempre consigue explicar con las palabras adecuadas) y sus pronunciadas carencias afectivas (que trata de solventar de manera inocente a la par que desesperada) son solo algunos de los rasgos más notables de una protagonista repleta de aristas y recovecos que nunca se terminan de explorar, pero cuya sola existencia se hace palpable en cada página. Así pues, My Name Is Lucy Barton no es la novela más original ni impresionante del mundo, pero solventa de manera asombrosa su incursión en los terrenos de la dinámica familiar, el amor, la falta de comunicación y la necesidad de reconciliarnos con nuestros orígenes. 
    Por si fuera poco, esta reseña viene acompañada por una buena noticia, y es que la editorial Duomo la publicará en español tan pronto como el próximo 29 de agosto. ¡No tenéis excusa para perdérosla!

★★★½ 


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