Especial Clásicos #2: George Orwell

viernes, 20 de abril de 2012

Durante mucho tiempo el ser humano se ha preguntado cómo será el futuro: qué nos deparará y cómo cambiará nuestras vidas, manteniendo siempre viva la esperanza de que nuestra capacidad para aprender de los errores pasados permanece intacta a través de los años. Una de las personas que más cábalas se atrevió a realizar en este sentido y que más cerca estuvo de dar en la diana fue el periodista y escritor británico Eric Arthur Blair, más conocido por el seudónimo de George Orwell, un hombre con una visión preclara e inquietante sobre los acontecimientos políticos del siglo XX y que hizo una ferviente crítica sobre los Estados totalitarios que comenzaban a invadir Europa.
     George Orwell nació el 25 de junio de 1903 en Motihari, una colonia británica en lo que hoy día se conoce como la India, hijo de Mabel Limouzin Blair, de ascendencia birmana, y de Richard Walmsley, un funcionario del gobierno indio. A la edad de 2 años se trasladó con parte de su familia a Londres, donde posteriormente fue enviado a una pequeña escuela parroquial anglicana. Orwell comenzó a demostrar su talento desde muy joven, ya que dos años más tarde de su ingreso en aquel centro, fue recomendado al director de una de las escuelas preparatorias de mayor renombre en Inglaterra por aquellos tiempos: St. Cyprian. Durante su estancia allí, Orwell solicitó varias becas que le permitieron ingresar las escuelas de Wellington y más tarde en la de Eton, donde consiguió por fin gozar de cierto estado de independencia y entablar amistad con varios futuros intelectuales británicos como por ejemplo Cyril Connolly, editor de la revista Horizon, en la que se publicaron muchos de los ensayos de Orwell.
     Tras culminar sus estudios en Eton, decidió unirse a la Policía Imperial India en Birmania. Abandona el ejército y vuelve a Inglaterra en 1928 habiendo desarrollado un odio hacia el imperialismo que muestra en Los días de Birmania y en ensayos como Un ahorcamiento o Disparando a un elefante. Se trasladó a París poco tiempo después y vivió varios años en la indigencia, haciendo trabajos de todas clases, tal y como recuerda en Sin blanca en París y Londres, su primera obra importante.

Carné de periodista de Orwell
    Sus experiencias como colaborador de los republicanos en la Guerra Civil española (Orwell era socialista) las recogió en su interesante libro Homenaje a Cataluña. Durante la Segunda Guerra Mundial formó parte de la Home Guard y actuó en la radio inglesa. En 1943 entró en la redacción del diario Tribune, y después colaboró de un modo regular en el Observer, período en el cual escribió muchos de sus ensayos.
En general, toda su obra, incluida esta primera etapa y las posteriores sátiras utópicas, reflejaron sus posiciones políticas y morales, pues subrayaron la lucha del hombre contra las reglas sociales establecidas por el poder político. Sus títulos más populares son Rebelión en la granja y 1984, ficciones en las cuales describió un nuevo tipo de sociedad controlada por métodos burocráticos y políticos.

     Muchos expertos opinan que, a parte de ser la última, 1984 es sin duda la obra culmen del escritor, el libro de Orwell que más hondo ha calado en el paisaje literario del siglo XX por su prosa realista y de gran cualidad narrativa, además de por sus increíbles reflexiones sobre el poder del Estado y su gran carga ideológica. Algunos de los conceptos que creó Orwell con su obra siguen vigentes en el lenguaje coloquial de la actualidad y no son pocos los que empiezan a pensar que estamos cada vez más cerca de esa sociedad represiva que imaginó el escritor hace ya tanto tiempo. La repercusión que ha tenido su obra es tal que incluso se utiliza el término orwelliano para hacer referencia a las sociedades u organizaciones que reproducen actitudes totalitarias y represoras como las representadas en su novela.
     Orwell fue, en definitiva, un gran escritor que dejó su huella en la historia durante el tiempo que duró su vida, que acabó prematuramente en el año 1950 a raíz de una tuberculosis. Y no fue solo por la innegable maestría con la que dirigió sus escritos, sino por ser también un firme defensor de sus ideas revolucionarias. Sus libros y su espíritu inconformista permanecen vivos más de medio siglo después, convirtiendo al célebre Eric Arthur Blair en un escritor que merece ser recordado por el nombre con el que firmaba aquello que más nos gusta de él: sus libros.

"En tiempos de engaño universal, decir la verdad se convierte en un acto revolucionario"

Gran Hermano original vs. Gran Hermano actual
    

2 comentarios :

  1. Que pena que esa gran obra tenga una versión actual tan triste... El caso es qye la novela es fantástica.
    Muy buen especial ^^

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