Sombra y hueso de Leigh Bardugo

jueves, 17 de octubre de 2013

Aunque se lleva bastante tiempo hablando de esta novela y especulando sobre su posible publicación en España, hace unas semanas la editorial Hidra por fin ha confirmado lo que muchos estábamos deseando durante meses: el próximo 11 de noviembre llegará a las estanterías de nuestro país Sombra y hueso, primera entrega de la prometedora trilogía The Grisha y que supone el debut literario de la escritora norteamericana Leigh Bardugo. Fuertemente inspirada en la estética y el folclore rusos, Sombra y hueso ha cosechado unas críticas excelentes alrededor del globo y está encaminada a convertirse en uno de los lanzamientos más importantes del año. ¿Qué os parece a vosotros? ¿Tenéis ganas de leerlo? Aquí os dejamos con toda la información que tenemos disponible por el momento:


The Shadow Fold, a swathe of impenetrable darkness, crawling with monsters that feast on human flesh, is slowly destroying the once-great nation of Ravka.
Alina, a pale, lonely orphan, discovers a unique power that thrusts her into the lavish world of the kingdom’s magical elite—the Grisha. Could she be the key to unravelling the dark fabric of the Shadow Fold and setting Ravka free?
The Darkling, a creature of seductive charm and terrifying power, leader of the Grisha. If Alina is to fulfill her destiny, she must discover how to unlock her gift and face up to her dangerous attraction to him.

Reseña "El cielo es azul, la tierra blanca"

miércoles, 16 de octubre de 2013

Casi todas las novelas de Haruki Murakami, Kyoichi Katayama, Yasunari Kawabata, Banana Yoshimoto, Keigo Higashino y ahora Hiromi Kawakami. Son ya algunas las novelas que he tenido el placer de leer que se engloban en la categoría de literatura japonesa y que tanto nos fascina a muchos de nosotros. Especial, diferente, que sabe tocar las fibras sensibles del alma con una delicadeza y cuidados únicos. Profunda pero simple al mismo tiempo. Bucea en todo tipo de temas pero no se olvida de los más importantes, los que nos conectan a todos nosotros. El amor, la pérdida, la soledad, el paso del tiempo, el significado de la vida... la muerte. A veces puede parecer que todas las novelas pertenecientes al género son iguales. Pero quien piense eso realmente comete un craso error. Cada una de ellas, al igual que el autor que les dio vida, son únicas y originales, y es que aunque dos novelas puedan parecerse en muchísimos aspectos, no existen dos iguales. Y eso los japoneses saben conseguirlo muy bien. En esta ocasión, Hiromi Kawakami nos presenta una de esas novelas, de las que tocan las fibras sensibles del alma, en las que todos  podemos encontrar un pedacito de nosotros mismos. 
El cielo es azul, la tierra blanca, ese título tan sugerente, llamativo y extraño, es la presentación ante todo de una atípica historia de amor, aunque eso vendrá más tarde, mucho más tarde. El cielo es azul, la tierra blanca es el relato de una mujer adulta que a veces no deja de ser una niña pequeña, caprichosa, mimada, y que en su continua soledad -que no notaba a simple vista-, solo quiere ser amada por alguien de forma simple y absoluta. Lo cierto es que Tsukiko es un personaje muy difícil de describir y eso es claramente algo bueno. Es muy fácil decir los fallos que tiene un personaje, pero cuando los fallos en sí forman parte de la personalidad del mismo, la cosa se complica. Y es que como la novela en sí, Tsukiko es un cúmulo muy amplio de sentimientos, de sensaciones, de recuerdos y posibilidades. Es en su continua imperfección, en su frialdad e indiferencia hacia el mundo que la rodea -que en un primer momento asocié por alguna extraña razón con una mala caracterización de la misma-, donde reside principalmente su belleza. Es por sus defectos, sus caprichos, su forma de ver el mundo, sus manías y gustos poco femeninos, y esa escondida necesidad de la que no somos conscientes -ni ella misma tampoco- hasta bien comenzada la novela, por lo que me gusta tanto. Pero aparte de ser la historia de Tsukiko, es también la del maestro, su maestro, un hombre solitario como ella, y con quien comparte un pedacito de su pasado en común por haber sido su profesor de literatura mientras ella era una niña.

Un día, estos dos seres solitarios separados por la línea de la edad, coinciden sin querer en la misma taberna, sin percatarse uno del otro hasta que se reconocen. Un saludo, un par de palabras amables, una invitación a otra ronda, y un hasta pronto, maestro. Así es como comienza nuestra novela a grandes rasgos. Mientras vamos conociendo más sobre Tsukiko la presencia del profesor se hará cada vez más latente a raíz de su extraña amistad. Una amistad sin silencios incómodos ni tensiones en el ambiente, extraña a simple vista, pero más real que muchas otras que he visto. Pero de un modo gradual, y sobre todo en el último tercio de la novela, esa relación sufrirá un ligero giro de acontecimientos. Convirtiéndose así en un extraño anhelo que Tsukiko al principio es incapaz de comprender. Plagado de posibilidades, de sentimientos desgarradores y deseos que se convierten en impotencia y rabia. De riñas, de peleas sin sentido y una recta final que aunque hasta un punto resulta predecible, no le quita el encanto al conjunto general. Sin olvidar, claro está, de todos estos temas de los que os hablaba al principio, y es que una buena novela japonesa que no nos recuerde el peso de la soledad, la fugacidad de la felicidad entre nuestros dedos, nuestras pérdidas más dolorosas y el paso cercano de la muerte, no es una novela japonesa. Ah, y el desgarrón en el alma también, que por poco me olvido.

Ahora bien, tampoco os voy a mentir, es una novela japonesa en toda regla, lo que conlleva un desarrollo lento, a veces de un parecido muy monótono, a veces quizás un poco aburrido. Por lo tanto si ese tipo de lecturas no os gusta, quizás encontréis en El cielo es azul, la tierra blanca una novela aburrida, sin encanto, falta de carisma y una pérdida de tiempo total y absoluta. Sin embargo si realmente os gustan ese tipo de lecturas, o si os gustan los riesgos o tenéis simple curiosidad por la razón que sea El cielo es azul, la tierra blanca, es una novela que en mi opinión se disfruta una vez acabada y no durante su lectura, pudiendo ser un proceso largo -me llevó más tiempo leerlo del que me gustaría-. Pero es justo cuando has acabado con ella -y no antes- mientras vas dando vueltas a esto y lo otro, cuando te das cuenta de la verdadera belleza que se esconde detrás de sus páginas. Lenta, pausada, pero de una belleza palpable, que deja una huella dulce y amarga en la memoria, sin duda alguna es una novela altamente recomendable para todos aquellos que disfrutan con ese tipo de lecturas. Quizás un poco similar a la prosa de Kyoichi Katayama, pero tiene un regusto curioso al finalizarla, deja una huella más profunda, más perdurable que las demás. No se me ocurre otro modo mejor de describirla.


El cielo es azul, la tierra blanca de Hiromi Kawakami
-Acantilado -2009 -216 páginas -18,00€



Tsukiko tiene 38 años y lleva una vida solitaria. Considera que no está dotada para el amor. Hasta que un día encuentra en una taberna a su viejo maestro de japonés. Entre ambos se establece un pacto tácito para compartir la soledad. Escogen la misma comida, buscan la compañía del otro y les cuesta separarse, aunque a veces intenten escapar el uno del otro: el maestro, en el recuerdo de la mujer que un día lo abandonó; Tsukiko, en un antiguo compañero de clase. Con una prosa sensual y despojada, Kawakami nos cuenta una historia de amor muy especial: el acercamiento sutil de dos amantes, con toda su íntima belleza, ternura y profundidad. Todo un descubrimiento literario.

Reseña "El parque prohibido"

martes, 15 de octubre de 2013

Título: El parque prohibido
Autor: Andrés Ibáñez
Saga: -
Año: 2013
Editorial: Nube de tinta
Páginas: 320
Precio: 15.95 €

En el centro de la ciudad hay un enorme parque que lleva cerrado desde hace muchos años, celosamente vigilado por el ejército para que nadie cruce sus verjas y se adentre en él. ¿Qué es eso tan terrible que hay dentro del Parque Prohibido? Frido, el protagonista, pronto descubre que su familia tiene un vínculo especial con este lugar misterioso: su padre perteneció al gremio secreto de los acechadores, cuya misión era entrar en el Parque para llevar a ciertas personas, bajo ciertas circunstancias, a un lugar que hay en su interior.
El amor de un hijo por su padre es el centro de esta intensa y emocionante narración de aventuras llena de humor y misterio. ¿Qué significa el fracaso? ¿Qué significa querer a alguien? ¿Se debe vivir obedeciendo siempre las reglas? ¿Qué son los deseos? ¿Qué son los sueños? ¿Cómo se debe vivir? Un grupo de amigos se adentra en lo desconocido para intentar desvelar un misterio y también para encontrar la respuesta a algunas de esas preguntas.

Opinión

Para los despistados que estabais esperando encontrar en El parque prohibido una novela fresca, original y rompedora, debo advertir que el último lanzamiento de Nube de tinta es en realidad una reedición que fue publicada originalmente en 2005 por la editorial Montena. No sabemos con exactitud qué motivos han llevado al sello encargado de publicar títulos como Bajo la misma estrella o Las tres caras de la luna a confiar de nuevo en la obra del escritor madrileño Andrés Ibáñez, pero de lo que sí estamos seguros es de que El parque prohibido, con sus virtudes, sus defectos y sus enormes peculiaridades, es una historia bastante atípica que encaja a la perfección con el espíritu transgresor e intrépido que pretende transmitir el catálogo de esta colección. Atrevido, sincero, insólito, enternecedor, imaginativo... son muchos y muy entusiastas los adjetivos que se me ocurren a la hora de calificar este libro tan extraño como sorprendente, pero ni siquiera la suma de todos ellos alcanzaría a describir con completa exactitud la experiencia que supone adentrarse en las profundidades de esta novela protagonizada por un grupo de niños inquietos, una familia a punto de resquebrajarse y un parque de acceso restringido que oculta el más codiciado de los secretos.

    -A los que se meten, les disparan -le dijo su padre-. Es muy peligroso entrar en el parque.
   -Pero si es tan peligroso -razonó Fridolín, que era un niño muy listo y siempre pensaba mucho las cosas-, ¿por qué iba nadie a querer meterse allí?

La historia de El parque prohibido transcurre en la ficticia ciudad de Fléroe, lugar sobre el que pesa un oscuro pasado y cuya mayor atracción es el denominado Parque de las Lilas, una fuente inagotable de mitos, historias truculentas y multitud de leyendas urbanas que desde hace mucho tiempo se encuentra vigilado por un ejército encargado de que nadie se atreva a cruzar sus límites. Por otro lado, el protagonista de esta novela es un encantador niño llamado Fridolín, un joven que por desgracia atraviesa una situación familiar crítica y que huye de las adversidades (cómo no) refugiándose en la lectura. Así pues, tras una repentina serie de acontecimientos que se desencadenan gracias a su amor por los libros, la especial admiración que siente por su padre y el apoyo inestimable de sus amigos, Fridolín se embarcará en una arriesgada aventura que lo conducirá a través del Parque de las Lilas en busca de la solución a los problemas de su vida.
      Aunque la premisa de la que parte El parque prohibido es bastante atractiva y prometedora, el principal obstáculo que he encontrado a la hora de abordar la lectura de este libro es un indiscutible tono infantil que impregna en casi todo momento la narración, la creación de los personajes y el desarrollo de la trama. Si bien es cierto que dicha sensación se acaba atenuando con el paso de las páginas, resulta innegable por el carácter aleccionador de la novela, el lenguaje sencillo que emplea el autor, la repetición continua de ideas y el contenido redundante de algunos diálogos que la obra de Andrés Ibáñez va dirigida a un sector de edad demasiado concreto, y quizá sea por eso que El parque prohibido no tenga la capacidad de satisfacer plenamente las necesidades literarias de un público más adulto.

Mirar de frente no siempre nos permite ver lo que tenemos que ver frente a los ojos.
El silencio interno es la principal arma del acecho. Para hacer el silencio interno, obsérvate a ti mismo, las cosas que dices y las cosas que haces.

Por supuesto, esto no quiere decir que la novela en sí carezca de interés o que no sea disfrutable en cierto sentido, pues El parque prohibido, además de ser una historia que se lee de principio a fin en apenas un suspiro, contiene gran cantidad de metáforas, simbolismos y otras figuras realmente cautivadoras que beben de las tradiciones cristiana y budista para explicar, de forma accesible pero contundente, algunas cuestiones de hondo calado emocional. Andrés Ibáñez ha creado una especie de cuento cosmopolita que podría haber sido ideado por el mismísimo Lewis Carroll donde se plantean interrogantes sobre el significado de la amistad, el valor de sacrificarse por otros, los límites de la codicia humana, la opresión como arma gubernamental o el poder de realizar nuestros más íntimos deseos, todo ello narrado desde la perspectiva inocente, concisa y sin prejuicios de un grupo de niños que se verán obligados a enfrentar sus propios miedos en un espacio a medio camino entre lo onírico y lo alucinatorio. Frido, Abbás, Roto, Rani, Amapola... cada uno con personalidades muy marcadas y tribulaciones propias de la edad, son los componente de esta singular pandilla protagonista de El parque prohibido, una novela diferente en mayúscula, entretenida y misteriosa que a pesar de sus buenas intenciones, termina de forma decepcionante y flojea a la hora de presentar los buenos planteamientos que propone. No es quizá el título más destacable de todos los que ofrece Nube de tinta, pero es sin duda una opción que merece la pena investigar.

El parque prohibido, Andrés Ibáñez


Reseña "El prisma negro"

lunes, 14 de octubre de 2013

►Título: El prisma negro
►Autor: Brent Weeks
►Saga: El portador de luz #1
►Editorial: Plaza&Janés
►Año: 2012
►Páginas: 704
►Precio: 22.90€

Gavin Guile es el Prisma, el hombre más poderoso del mundo, además de sumo sacerdote y emperador, encargado de mantener una paz resquebrajadiza que solo se sostiene en virtud de su poder, ingenio y carisma. Pero la vida de los Prismas nunca es larga, y Guile sabe con exactitud de cuánto tiempo dispone: cinco años en los que deberá lograr otros tantos objetivos imposibles.
Cuando Guile descubra que tiene un hijo, nacido en un reino lejano al término de la guerra que lo condujo al trono, tendrá que decidir qué precio está dispuesto a pagar con tal de proteger un secreto que podría reducir su mundo a escombros.

Opinión

Tras el pequeño batacazo que me llevé con El camino de las sombras, mi primer acercamiento a la obra de Brent Weeks, digamos que no tenía demasiadas ganas de volver a leer ninguna novela suya. Sin embargo, cuando el año pasado salió a la venta El prisma negro, lo único que me encontraba allá por donde iba eran críticas excelentes y enormemente entusiastas que ensalzaban la gran mejoría del escritor estadounidense entre el recién estrenado título y sus otros trabajos anteriores. Aprovechando que hace apenas unos meses el sello Fantascy sacó al mercado La daga de la ceguera, segunda parte de la saga, no he querido pasar por alto la oportunidad de reconciliarme con el particular estilo de Weeks y comprobar por mí mismo si de verdad merecía la pena seguir invirtiendo tiempo en las novelas de este señor. Pues bien, después de un intenso fin de semana en el que me ventilé las 700 páginas que tiene El prisma negro sin apenas darme cuenta, he de confesar que Brent Weeks no solo ha conseguido superarse a sí mismo sino que me ha dejado profundamente impresionado con el cambio. Conjugando los elementos más característicos del género y añadiéndole un irresistible toque personal basado en un sistema de magia que pocas veces se ha visto, Weeks ha elaborado una historia de fantasía épica tan hipnótica como explosiva, una aventura absorbente, imprevisible y gamberra que lo sitúan como uno de los autores actuales más a tener en cuenta.

Sin adulterar por ningún otro color, trazar ese azul era complicado. Peor aún, trazarlo hacía que el prisionero se sintiera aburrido, desapasionado, en paz, incluso en armonía con ese lugar. Y hoy necesitaba el fuego del odio. Hoy pensaba escapar.

Imaginaos un mundo consumido por las nefastas consecuencias de la guerra aun años después de que terminara, un mundo donde siete naciones vecinas viven continuamente enzarzadas en intrigas políticas, desencuentros diplomáticos y profundas tensiones en sus fronteras, un mundo donde adoran a una sombría divinidad vengativa y en el que sus habitantes poseen la capacidad de manipular la luz para deformar la realidad a su antojo. Imaginaos todo eso y tendréis ni más ni menos que el fascinante universo sobre el que transcurre la historia de El prisma negro. Gavin Guile es el Prisma, una de las mayores instituciones a nivel social, gubernamental y religioso que existen en el mundo, un hombre poderoso, inteligente y algo pícaro que no se deja vencer por la aplastante presión de sus responsabilidades. Sin embargo, cuando Gavin descubre que tiene un hijo engendrado durante la guerra, su único objetivo será el de rescatarlo de una existencia mísera y mantenerlo bajo su ala protectora mientras dure su formación en el arte de la magia. Por su parte, Kip es un joven regordete, torpe y de escasas aptitudes militares, bastante alejado del prototipo de héroe protagonista sobre el que recaen todas las virtudes y que siempre sale airoso de cualquier circunstancia adversa.
       Lo cierto es que el elenco de personajes que aparecen en El prisma negro se asemeja bien poco al de los moldes establecidos para el género, siendo este un hecho que permite una caracterización más flexible e interesante y que conduce a multitud de situaciones sorprendentes donde el valiente ha de ser rescatado y la indefensa pero astuta dama se ve obligada a sacar las uñas. Desde el mismo comienzo de la novela, Brent Weeks se encarga de dirigir el cotarro a un ritmo endiablado que no deja espacio para asimilar la gran cantidad de cosas que ocurren en ella. Curiosamente, El prisma negro no es una obra que destaque por su alto contenido bélico (que lo tiene), pero la enrevesada red de tramas y arcos argumentales que se desarrollan a lo largo de la novela está tan bien dosificada, sabe captar la atención del lector de forma tan precisa y es capaz de pegar unos giros tan radicales que si en un principio su falta de acción podría parecer una desventaja, acaba convirtiéndose en una de sus principales bazas. De hecho, es precisamente en ese último tirón argumental cuando la novela deja ver sus mayores carencias narrativas y la historia adquiere un tono caótico, disperso y descompasado que empaña en cierta medida el resultado final.

-Tarde o temprano, tendrás que decidir no solo en qué quieres creer, sino cómo vas a hacerlo. ¿Vas a creer en alguien, en alguna idea, en Orholam? ¿Con el corazón o con la cabeza? ¿Creerás en lo que tienes delante o en lo que piensas que conoces?

Ahora bien, hay varias cosas que no me han terminado de convencer de El prisma negro y la primera de ellas es el modo en que Brent Weeks dedica párrafos y párrafos a describir de forma errática e innecesaria el funcionamiento de un sistema mágico que se sostiene por sí mismo y que podría haber estado mucho mejor explotado. Todo lo referente a la luxina (material que se extrae de un color en particular y que adopta la forma y la función que se desee) visualmente llama mucho la atención, pero la verdad es que me ha resultado un poco escaso. Por otro lado, he notado cierta falta de frescura en los diálogos, he echado de menos una mayor variedad de escenarios y la inclusión reiterada de chascarrillos, bromas, chistes y salidas de tono que pretenden ser graciosas resulta cuando menos un incordio. Dejando a un lado los pocos aspectos negativos de la novela, solo me queda reconocer el gran salto de calidad que ha efectuado Brent Weeks en la creación de El prisma negro y recomendar a cualquier amante de la fantasía que se atreva a deslizarse entre sus cientos de páginas. No cabe duda de que estamos ante una lectura salvajemente entretenida, una novela original, satisfactoria, divertida a veces, que invita a elaborar interesante teorías sobre el futuro de la saga y que ahonda de forma perspicaz en las relaciones que establecen entre sí sus carismáticos personajes. Por eso, nunca mejor dicho, no dudes en dejarte iluminar por su intensa luz.

El prisma negro, Brent Weeks



El libro del mes [Octubre]

domingo, 13 de octubre de 2013

¡Hola a todos! Las votaciones para elegir el libro del mes en octubre ya han terminado y aquí os dejamos con los resultados. De entre los cinco candidatos que os hemos dado a escoger (Inferno, de Dan Brown; La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joel Dicker; La senda del dragón, de Daniel Abraham; Mentes poderosas, de Alexandra Bracken; y The Coldest Girl in Coldtown, de Holly Black) finalmente el más votado ha sido La verdad sobre el caso Harry Quebert (37%), así que el próximo día 1 de noviembre tendréis disponible la reseña de este libro. Recordad que podéis seguir la lectura de este libro a través de twitter mediante el hashtag #libromes y que todo el que lo desee está invitado a leerlo si lo tiene. ¡Hasta el mes que viene! 


Ranking de octubre


-Libro del mes [Septiembre]: Ready Player One

 
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