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Anne Tyler - Tres días de junio

jueves, 4 de diciembre de 2025



► Título original: Three Days in June
► Traducción: Ana Mata Buil
► Año: 2025
► Edición:  Lumen (2025)
► Páginas: 192


Gail Baines no está pasando por su mejor momento. A sus sesenta años, su jefa, directora del centro de estudios donde trabaja, le comunica su despido justo cuando Gail estaba esperando un ascenso. Es la víspera de la boda de su hija Debbie, y para colmo, su exmarido Max se presenta en su casa sin previo aviso buscando alojamiento y con una gata atigrada bajo el brazo. Y si Gail pensaba que esta explosiva confluencia no podría volverse más complicada, Debbie le confiesa a sus padres un preocupante descubrimiento sobre su futuro marido que podría poner en peligro la inminente ceremonia.

En su más reciente novela, Anne Tyler (Minneapolis, 1941) se vale de un acontecimiento crucial en la vida de cualquier persona para realizar una sofisticada meditación sobre la trascendencia de lo cotidiano. La crisis provocada por las dudas de Debbie sobre su matrimonio removerá una serie de vivencias en la protagonista que dan forma a la excepcional tensión narrativa del relato y nos plantean interesantes cuestiones acerca del pasado, la culpa, la naturaleza escurridiza de las relaciones y los límites del conocimiento que podemos obtener de nosotros mismos y de los demás.

Para sorpresa de Gail, Debbie decide creerse las rocambolescas explicaciones de su prometido y sigue adelante con los preparativos, provocando las reticencias de una madre que sabe de primera mano lo fácil que resulta enmascarar las traiciones, especialmente cuando contar la verdad pueda dinamitar la conveniente normalidad sobre con la que se confeccionan nuestros disfraces. Sin duda, Gail Baines es una protagonista fascinante y compleja, uno de los personajes más profundos, claroscuros y moralmente cuestionables que he leído en mucho tiempo y que soporta, con deslumbrante gracilidad, el peso de una historia tan emocionante como cautivadora, capaz de devolverte la fe en la posibilidad de reconciliarse con esos capítulos de nuestra vida que creíamos cerrados.

Como su propio nombre indica, Tres días de junio es una obra dividida en tres actos, tres jornadas vibrantes y frenéticas que demuestran, no solo la excepcional maestría de Anne Tyler para convertir lo trivial en algo transformador, sino el potencial que encierran 72 horas para poner patas arriba tus certezas más afianzadas y exponer el relato de toda una vida bajo una luz más esclarecedora. A pesar de la engañosa simplicidad de una novela sustentada sobre escenas de utilitarismo doméstico, emociones soterradas y conversaciones mundanales, pero siempre al borde de una contenida quiebra, Tres días de junio contiene una sensacional carga dramática que convive, no obstante, con el riesgo de pasar desapercibida.

Por suerte, no ha sido mi caso, pues he disfrutado de lo lindo con esta brillante novela que me ha atrapado de principio a fin, y que te mantiene en suspense ante la cantidad de cosas que pueden saltar por los aires mientras te va desgranando con destreza y empatía los entresijos de su protagonista, azuzada por sus dilemas, sus decisiones, quizá erróneas, y sus expectativas frustradas. Tres días de junio es una maravillosa, sutil y reconfortante meditación sobre la resiliencia del amor, sobre las causas que lo despiertan, lo truncan o lo posponen, sumiéndolo en un letargo del que amenaza con regresar en un momento más oportuno, cuando estamos más receptivos o, en el peor de los casos, más desprevenidos. Anne Tyler demuestra, después de una trayectoria compuesta por más de 20 novelas, que sigue siendo una absoluta experta en el arte de crear atmósferas minimalistas, íntimas e introspectivas, material con el que fabrica historias absolutamente ordinarias, pero no por ello menos inolvidables.


«La rabia sabe mucho mejor que la tristeza. Es más limpia, en cierto modo, y más definida. Pero luego, cuando la rabia se esfuma, la tristeza vuelve a ocupar su sitio, igual que siempre.»


★★★★

Elena Ferrante - La hija oscura

miércoles, 16 de marzo de 2022



►Título original: La figlia oscura
►Traducción: Edgardo Dobry
►Año: 2006
►Edición:  Lumen (2018)
►Páginas: 152


Mucho antes de que Rosalía aprendiera a cantar, Elena Ferrante ya sabía lo que era una verdadera motomami. Los mitos que se construyen alrededor de la figura materna llevan siglos entre nosotros, mitos que van desde la absoluta e incuestionable abnegación hasta la renuncia a cualquier tipo de deseo que implique realizarse individualmente, más allá de la progenie. Sin embargo, en La hija oscura, publicada con anterioridad al boom comercial de la saga Dos amigas, Elena Ferrante deconstruye algunas de estas falsas presunciones y se atreve a verbalizar con implacable valentía el lado más vulnerable e irreverente de la maternidad.

En esta breve pero intensa novela de apenas 150 páginas nos encontramos a Leda, una profesora de literatura inglesa, divorciada y madre de dos hijas, que se va de vacaciones a la costa aprovechando que se queda sola una temporada. Un día, en la playa, conocerá a una tumultuosa familia de Nápoles con la que entablará una ambigua relación, quedando fascinada por la pequeña Elena y la muñeca que arrastra consigo a todas partes. Aprovechando el desconcierto que se genera cuando Elena desaparece, Leda roba el juguete de la niña, que pasará a convertirse en el oscuro objeto de sus meditaciones sobre el papel que ha desempeñado a lo largo de su vida como mujer e hija, pero sobre todo como madre. Leda confiesa sin tapujos, por ejemplo, el escollo que supuso el nacimiento de su primera hija para su trayectoria profesional, prometedora, pero condenada a la extinción mientras la de su marido seguía desarrollándose sin obstáculo alguno.

Desde una temperamental inquietud, Leda habla también de las exigencias afectivas, del cansancio constante y de la sensación de estar diluyéndose bajo el peso de la responsabilidad, los desaires, la frustración, la inocente ingratitud de los hijos. Leda habla de la soledad, del imperativo carnal, de la animadversión por el fruto de tu vientre. El desgarrador grito de Leda, transformado en esa vorágine narrativa que solo Ferrante es capaz de desatar, atraviesa las páginas de La hija oscura para iluminar espacios sepultados en la literatura convencional bajo el estigma del tabú. Ferrante nos presenta a su antipática narradora a través de una mirada limpia, desprovista de dogmas y prejuicios, que indaga sin remordimientos en la fantasía irreprimible de abandonar el hogar sean cuales sean las consecuencias. Explosiva, elocuente y repleta de interesantes simbolismos, La hija oscura constituye un apasionante testimonio del talento narrativo de Elena Ferrante y de su inconfundible estilo desenfrenado, vertiginoso y enérgico, pulsión indomable de la que es sin duda una de las escritoras más extraordinarias de la actualidad.


«Las niñas me miraban fijamente. Sentía que sus miradas querían amansarme, pero sentía aún con más fuerza el fulgor de la vida fuera de ellas, nuevos colores, nuevos cuerpos, nueva inteligencia, una lengua que por fin podía poseer como si fuese mi verdadera lengua, y nada, nada que me pareciese conciliable con aquel espacio doméstico desde el que ambas me miraban a la espera. Ah, volverlas invisibles, no sentir ya las exigencias de su carne como demandas más presentes, más poderosas que las mías.»


PUNTUACIÓN: ★★★★

Elena Ferrante - La vida mentirosa de los adultos

miércoles, 3 de febrero de 2021



►Título original:  La vita bugiarda degli adulti
►Traducción: Celia Filipetto
►Año: 2019
►Edición: Lumen (2020)
►Páginas: 368



Elena Ferrante (Nápoles, 1943) es con toda seguridad el misterio sin resolver más apasionante de la literatura contemporánea. La Thomas Pynchon femenina (¿o no?), el secreto mejor guardado del mundo editorial, encandiló a medio planeta con su ya consagrado cuarteto napolitano, en el que Ferrante despliega con absoluta artesanía el arte de la escritura febril, desatada, incorregible, calificativos que definen con igual exactitud a su, hasta el momento, anónima autora. Tenía difícil satisfacer las expectativas con su nuevo trabajo, pero La vida mentirosa de los adultos no hace sino confirmar que Elena Ferrante es, sin ningún tipo de exageración, una de las escritoras vivas más importantes e inigualables del mundo. 

Ferrante consigue en apenas unos capítulos de su última novela que nos olvidemos de Lila y Lenù con una facilidad casi escalofriante. Y es que la historia de Giovanna arranca con una traición: la de su padre, al que admira con ciega devoción, y que un día se atreve a llamarla fea, comparando su rostro con el de su tía Vittoria, nombre impronunciable y amenazador, figura desterrada del árbol genealógico. Esta revelación abre una profunda grieta en el carácter aún sin desarrollar de Giovanna, que se dedicará a escarbar con ahínco en esa parte oscura de la historia familiar. Giovanna pronto descubrirá por boca de su odiosa tía no solo la bajeza en las formas, sino el placer elevado de las pasiones. A medida que sigue congraciándose con la enemiga declarada de su padre, Giovanna irá cuestionando su mundo perfectamente aburguesado y entenderá, no sin dolor, que vive una realidad cristalina a punto de resquebrajarse para siempre.

Así, Ferrante propicia la entrada de Giovanna en el mundo de los adultos de un empujón que la precipita hacia los infiernos de la incomprensión y el desconsuelo. La complejidad y las contradicciones presentes en todas las relaciones, los incontrolables —y a veces, incomprensibles— impulsos del cuerpo, y hasta los estudios... todo parece resistírsele a Giovanna en esta nueva etapa de duelo por la inocencia perdida, esa vorágine de autodescubrimiento que es la adolescencia. Intensa, vibrante y por momentos descorazonadora, La vida mentirosa de los adultos es una excepcional novela de formación que se lee de manera trepidante, un espejo sucio de la madurez donde se reflejan de forma intensísima los rasgos característicos de la escritora italiana (que, para bien o para mal de cada lector, permanecen aquí intactos).

Ferrante habla sin tapujos del cuerpo, la carne y el deseo, quizá en unos términos sencillamente escandalosos para una niña de la edad de Giovanna, aunque también encuentra espacio para la exploración de la espiritualidad y los desconcertantes misterios divinos. En La vida mentirosa de los adultos, el éxtasis religioso puede ser tan espasmódico como un orgasmo, y es una relación entre  la fe y el mundo material que parece incrustada en el ADN de la literatura italiana. Las deslumbrantes reflexiones de Giovanna sobre el amor y la amistad, así como la inquietante cercanía de ambas al odio visceral, salpican la novela de Ferrante entre vigorosos estallidos de violencia, rabia y vehemente, casi siempre algo degradante, praxis sexual. Todo ello engarzado en una trama tan absorbente como emocionante que se encamina hacia una conclusión espectacularmente tensa. Elocuente, afilada y encantadoramente histriónica, si algo deja claro esta maravillosa novela es que Elena Ferrante se halla en plena cumbre creativa. 


«En la cama, junto a él, apretada contra él, quería gozar de su estima, quería hablar sobre la compunción, sobre Dios, que está harto mientras muchas de sus criaturas mueren de hambre y sed, quería sentirme mucho más que una bestezuela graciosa o incluso muy guapa con la que un varón de grandes pensamientos puede distraerse jugando un rato. Me dormí pensando con dolor que eso, precisamente, no ocurriría jamás. Tenerlo dentro de mí habría sido fácil, él me habría penetrado incluso ahora, mientras dormía, sin estupor. Estaba convencido de que yo había regresado para ese tipo de traición y no para traiciones mucho más crueles.»


PUNTUACIÓN: ★★★★☆

Anne Tyler - El baile del reloj

lunes, 8 de abril de 2019



►Título original: Clock Dance
►Traducción: José Luis López Muñoz
►Año: 2018
►Edición: Lumen (2019)
►Páginas: 344


En El baile del reloj, su trabajo más reciente hasta la fecha, la novelista norteamericana Anne Tyler —galardonada en 1989 con el Premio Pulitzer— se propone retratar la vida de una mujer llamada Willa a través de tres momentos definitorios que marcarán para siempre su carácter. Tyler, una narradora eficiente que se caracteriza por la sobriedad y la pulcritud, escoge tan bien sus herramientas y domina con tanta inteligencia el trazo de su protagonista que uno intuye fácilmente el dibujo completo a pesar de los numerosos espacios en blanco que hay en el lienzo. 

El primero de esos episodios se remonta a la infancia de Willa en un pequeño pueblo de Arizona, una época de períodos apacibles que se veían interrumpidos de forma imprevisible por el temperamento volátil de su madre. Cuando, tras uno de sus esporádicos estallidos de cólera, la madre de Willa desaparece sin dar señales de vida, la posibilidad de que su huida sea definitiva adquiere un peso tangible que ensombrece el hogar familiar. Los desajustes en la rutina que conlleva para Willa este acontecimiento inesperado —las incesantes lágrimas de su hermana pequeña, los platos que se acumulan en el fregadero, el abatimiento pintado en el rostro de su padre— abren una grieta por la que atisba, sin comprender, el complejo y enmarañado mundo de las frustraciones adultas.

Diez años más tarde, mientras viaja con su novio de la Universidad en un vuelo de regreso a casa, Willa se ve sorprendida por otro suceso desconcertante: el pasajero que viaja a su lado le clava una pistola en el costado y la amenaza con disparar. Aunque la escena se resuelve de manera casi milagrosa, Willa queda afectada por una profunda desazón que la acompaña mucho tiempo después de aterrizar. Cuando le cuenta lo ocurrido a sus padres, su novio Derek, que poco antes le ha pedido matrimonio precipitadamente, trata de desacreditarla sugiriendo que exagera los detalles de su relato. El subsiguiente clima de tensión, al que la madre de Willa contribuirá, cómo no, con su nada disimulado rechazo hacia el novio de su hija, desencadenará una respuesta alarmante por parte de la protagonista.

La tercera de las instantáneas que conforman la primera parte de El baile del reloj nos presenta a una Willa entrada ya en la mediana edad, haciendo frente a la trágica muerte de su marido en un accidente de tráfico. Viuda y madre de dos hijos adolescentes, Willa se encuentra a sus cuarenta años en un grado absoluto de aturdimiento del que intenta escapar retomando el contacto con su hermana y su padre, siluetas desdibujadas que evocan viejos tiempos y viejos traumas.   

Estos tres apasionantes fragmentos de la vida de Willa constituyen el sustrato del que se nutre la segunda mitad de la novela, caracterizada por uno de esos imposibles giros del destino que impulsan las historias de Paul Auster. Así, tras recibir la llamada de una desconocida, Willa se verá atravesando el país para hacerse cargo de Denise, una exnovia de su hijo Ian, y de la hija de esta, una niña asombrosamente precoz llamada Cheryl cuyo febril desparpajo encandila a todo el que se cruza con ella. La aparición de Denise y Cheryl en la vida de Willa, así como del resto de miembros que integran su pintoresco vecindario, insufla en la protagonista un torrente de frescura al que Willa no tiene ninguna intención de renunciar pese la incordiante insistencia de Peter, su segundo marido. Poco a poco, Willa se va involucrando en cuitas ajenas que le reconfortan mucho más que las propias, desgranando secretos, traiciones y lealtades e integrándose a hurtadillas en una comunidad que le recuerda la urgencia de renunciar a la pasividad que lleva arrastrando desde su juventud.

Anne Tyler desarrolla este conflicto de manera sutil, vehiculando la historia a través de una cotidianidad anestésica que ella misma hace saltar por los aires con algún que otro hachazo argumental. Tyler es de las que emplean la distracción antes de noquearte, lo cual no empaña el carácter esperanzador de la novela, marcada por un ritmo pausado y la reveladora claridad de su prosa al abordar temas como el miedo a la vejez y la muerte, la soledad, la insatisfacción vital y el efecto incapacitante que puede provocar un hogar roto, propagándose a través de las décadas como ondas en un estanque. Aunque su segunda mitad no es, ni de lejos, tan brillante y sobrecogedora como la primera, El baile del reloj transmite una sólida sensación de conjunto que Anne Tyler remata bordando un final sobresaliente, propio, sin duda, de una narradora sabia, elegante y experimentada.



«Se preguntaba si sus hijos seguirían en contacto con ella después de emanciparse. ¿Recordarían su infancia con afecto o habrían estado acumulando rencores? Ella se había esforzado al máximo en ser una buena madre, lo que para ella significaba ser una madre predecible. Se había propuesto que a sus hijos nunca tuvieran que preocuparles sus estados de ánimo; que jamás tuvieran que mirar por la mañana a hurtadillas en el dormitorio de su madre para saber qué tal les iba a ir durante el día. No conocía a ninguna otra mujer cuyo principal objetivo fuera que siempre se supiese de antemano lo que cabía esperar de ella».


PUNTUACIÓN: ★★★☆

Tara Westover - Una educación

martes, 8 de enero de 2019



►Título original: Educated
►Traducción: Antonia Martín
►Año: 2018
►Edición: Lumen (2018)
►Páginas: 472


Aunque la premisa me picó la curiosidad, confieso que me decidí a leer Una educación movido principalmente por la tremenda popularidad que ha alcanzado a lo largo de este año. La autobiografía novelada de Tara Westover (Idaho, 1986) es uno de esos títulos de ubicuidad probada que no cesan de acosarte con su presencia hasta que aterrizan en tu biblioteca. Pero, ¿quién es Tara Westover y por qué ha causado tanto revuelo su historia? 

Una educación es una obra tan fascinante como estremecedora donde la autora narra su difícil infancia en el seno de una familia compuesta por siete hijos y unos padres que decidieron vivir apartados de la civilización. El padre de Tara, un pastor mormón obsesionado con el Apocalipsis, se erige desde las entrañas del relato como una presencia autoritaria y despiadada que, en su irracional convencimiento de estar siendo perseguido por el gobierno federal, no permite que sus hijos acudan a la escuela, vayan al médico o tomen medicinas. Acuciado por todo tipo de delirios y teorías conspiratorias, el cabeza de familia retiene a su mujer e hijos en un ecosistema rudimentario, sometiéndolos a largas jornadas de trabajo rural que, con los medios disponibles, se vuelven tan agotadoras como peligrosas. La insistencia en mantener un estilo de vida autosuficiente, apartado del sistema, provoca entre otras cosas que una simple negligencia pueda convertirse en una catástrofe letal. 

Con una claridad desgarradora, Westover describe lo que significa crecer y desarrollarse en un mundo sin referencias. A raíz de su incorporación al coro de la localidad, donde empezará a tomar contacto con otros niños de su edad, Tara descubre el alcance de su ignorancia y las consecuencias de su aislamiento. Poco a poco, impulsada por su propia necesidad y por el ejemplo de sus hermanos mayores —que consiguieron escapar de la tiranía paterna y labrarse un futuro más o menos apacible— Tara expresa su deseo de sacarse el título de secundaria y prepararse para el acceso a la Universidad, renunciando así a las paupérrimas lecciones que imparte su madre en casa. Esta decisión sacude por completo los cimientos del hogar, provocando una oleada de represalias que Tara Westover narra en su libro con una honestidad tan brutal como conmovedora.

Sin embargo, el camino que recorre Tara Westover a lo largo de Una educación es mucho más que el de la analfabeta que consigue colarse en una de las universidades más prestigiosas del mundo (trayectoria cuya credibilidad, por cierto, ha puesto en duda más de un lector). Creo que el principal atractivo de Una educación, y lo que convierte, en definitiva, la obra de Tara Westover en una narración inspiradora capaz de cautivar a tanta gente es su forma de reconocer el papel fundamental de la enseñanza en la formación del individuo. Gracias a la educación que Tara Westover se labra a base de dedicación inquebrantable, la autora consigue los medios para romper las cadenas que la atan a su pasado, del que manan todos sus miedos, inseguridades y carencias afectivas. Sin los sentimentalismos ni los exacerbados momentos de lucidez que se suelen asociar a la literatura intimista, Una educación sobresale como el emocionante y valiente testimonio de una autora revelación: una mujer que aprendió, por encima de todo, a ser ella misma.


«Cuando acudió por Navidad vi que leía un libro titulado Los miserables y concluí que debía de ser la clase de obra que leían los universitarios. Me compré un ejemplar con la esperanza de aprender algo de historia y de literatura, pero no fue así. Era imposible, porque no distinguía la ficción del telón de fondo verídico. Napoleón me pareció tan real como Jean Valjean. No había oído hablar de ninguno de los dos».


PUNTUACIÓN: ★★★★

Hanya Yanagihara - La gente en los árboles

jueves, 18 de octubre de 2018


«Sin embargo, aunque no tenía experiencia suficiente del mundo para demostrarlo, ya entonces sospeché que los detalles más extraños eran los más prosaicos, y que lo que contamos a los demás para escandalizarlos solo los preparará para percibir lo realmente extraordinario».


►Título original: The People in the Trees
►Traducción: Regina López Muñoz
►Año: 2013
►Editorial: Lumen
►Páginas: 224


Menciona Rachel Cusk en Prestigio, su novela más reciente, que «la literatura negativa toma buena parte de su poder de un uso temerario de la honestidad». La obra de Hanya Yanagihara (Los Ángeles, 1974) queda definitivamente enmarcada en el ámbito de esta «literatura negativa» en la que nada ni nadie se salva de una honesta y brutal escabechina. Fuimos testigos de ello en Tan poca vida, una de las obras más retorcidamente crueles de la narrativa contemporánea. Ahora, aprovechando el tirón de aquella, Lumen recupera La gente en los árboles, su fantástico debut como escritora. Ya desde sus inicios, Yanagihara bucea en los terrenos más pantanosos de la naturaleza humana para elaborar un estremecedor relato que pone de manifiesto, no solo su talento como artífice de historias, sino su afición por elevar la temperatura del debate.

Nos encontramos aquí con la biografía novelada de A. Norton Perina, un eminente médico que fue galardonado con el Premio Nobel por sus estudios sobre una tribu cuyos miembros gozaban de una incomprensible longevidad. No obstante, sus impresionantes logros y su incomparable contribución a la comunidad científica no evitan que la vida de Norton Perina dé un vuelco cuando uno de sus hijos lo denuncia por un delito de abusos sexuales. El escándalo que suscitan tales acusaciones sirve como punto de partida para que Norton, en colaboración con su colega y amigo Ronald Kubodera, publique unas memorias tan apasionantes como polémicas en las que trata de limpiar su reputación, al tiempo que repasa algunos de los acontecimientos más relevantes de una vida marcada por los hallazgos realizados en la isla que le dio la fama.

Enclavada en mitad del Pacífico, Ivu'ivu es la cuna de una sociedad primitiva que ha logrado prolongar su vida de manera casi milagrosa ingiriendo una especie autóctona de tortuga. Poco a poco, se convertirá además en el refugio de Perina, quien, encandilado por los brutales ritos de la tribu y unos misterios que desafían su fe incondicional en la ciencia, irá estableciendo un vínculo con los indígenas que trasciende la esfera de lo profesional. La narración de Yanagihara, aunque peca de recargada y prolija, transmite un sobrecogedor sentido de la maravilla que nos impulsa a seguir leyendo aun cuando los pasajes de la novela exceden lo turbio. Los padecimientos de Perina, personaje narcisista y problemático donde los haya, se acaban transformando en los nuestros: su secreto y platónico enamoramiento por el director de la expedición, la tormentosa relación con su hermano Owen o el desprecio apenas disimulado que siente por quienes tratan de explotar con fines comerciales un entorno que él considera sagrado.

Así, bajo el disfraz de una obra testimonial, Yanagihara emprende un extenso recorrido por la vida de Perina que pretende realzar las luces y difuminar las sombras. Este detenimiento selectivo nos hace sospechar de la credibilidad de lo narrado de una forma que no pone en duda la veracidad de los hechos, sino la interpretación de los mismos. Yanagihara juega de manera sublime con el dilema de la perspectiva: lo que parece fascinante y digno de estudio en un entorno salvaje, virgen, completamente inexplorado y, por tanto, sujeto a sus propias leyes, es capaz de convertirse en algo deplorable cuando modificamos el contexto. 

Está claro; la tibieza no es uno de los rasgos característicos de Hanya Yanagihara. Las cuestiones que plantea en La gente en los árboles son lo suficientemente candentes como para levantar el mismo número de pasiones que de odios. Independientemente del lado de la balanza por el que cada uno quiera decantarse, es innegable que la literatura de Yanagihara despierta sentimientos intensos. El suyo es un estilo convencional, pero al mismo tiempo sugerente, lleno de matices y dobleces. Su dedo señala con osadía hacia rincones oscuros que el resto de los mortales tratamos de no mirar. La gente en los árboles, si bien no es igual de brillante en todos sus tramos, constituye una lectura absorbente y compleja que nos sumerge de lleno en una historia ante la cual es imposible permanecer indiferente.

PUNTUACIÓN: ★★★☆
  

Berta Vias Mahou - Una vida prestada

jueves, 15 de marzo de 2018


«¿Qué soy? ¿Qué he sido? Un monstruo que ha dedicado su vida a inmortalizar todo lo que encontraba a su alrededor. Sí. Soy una máquina. Y mi corazón es una cámara».


►Título original: —
►Traducción: —
►Año: 2018
►Editorial: Lumen
►Páginas: 216


Aún recuerdo cuando saltó a los medios el extraño caso de Vivian Maier. Mientras se documentaba para escribir un libro sobre la historia de Chicago, el artista y productor de cine John Maloof adquirió un archivo de fotografías que ocultaban el extraordinario talento de Maier, una mujer de mirada insólita que por falta de recursos no llegó a revelar casi ninguno de los 100.000 negativos encontrados en el lote. El crítico e historiador Allan Sekulla advirtió rápidamente el valor artístico de las fotografías y en un breve lapso de tiempo Vivian Maier pasó a convertirse en una figura de culto que, como tantas otras, recibió de manera póstuma el reconocimiento que sin duda merecía en vida.

Pocos detalles se conocen acerca de la biografía de Vivian Maier, salvo que fue hija de judíos exiliados y que trabajó de niñera para familias acomodadas durante la mayor parte de su itinerante estancia en los Estados Unidos. En Una vida prestada, la escritora Berta Vias Mahou (Madrid, 1961) trata de ahondar en esos misteriosos abismos adonde los historiadores no llegan, rellenando los espacios de una existencia relegada al anonimato de la que solo quedan sombras y reflejos furtivos. 

¿Puede alguien darse a conocer enteramente mediante su arte? ¿Qué parte de la auténtica Vivian Maier queda plasmada en sus enigmáticos autorretratos? El número de incógnitas desperdigadas en el relato de Maier es solo comparable al deseo de despejarlas. En esta obra de apenas extensión, Berta Vias Mahou acomete dicha tarea con resultados francamente desconcertantes. A pesar de la libertad que proporciona el lienzo en blanco, Una vida prestada parece carecer de elemento especulativo. La reconstrucción de sus andanzas callejeras, cámara en mano, en busca de una escena digna de ser inmortalizada queda ensombrecida por una serie de decisiones narrativas que han entorpecido mi inmersión en la historia. 

La alternancia entre primera, segunda y tercera persona no es la más incómoda de ellas. Más bien, el principal escollo que he encontrado durante la lectura de Una vida prestada es su estilo atropellado, fragmentario, plagado de oraciones disparadas como una ráfaga de instantáneas que no dejan espacio a la construcción de un hilo narrativo. Puede que Una vida prestada no sea nada despreciable como homenaje, pero como novela adolece de una flagrante falta de ritmo, de conflicto, de tensión narrativa y de personajes vívidos. 

De las incendiarias reflexiones puestas en boca de Maier sobre la sociedad norteamericana y la corrupción incrustada en el mundo del arte, se desprende un espíritu inconformista que no quiso medrar en la escena neoyorquina a costa de sacrificar su inconfundible personalidad. Maier, movida quizá por un sentimiento de desarraigo y desapego por las posesiones materiales, poseía una fe inquebrantable en el atractivo de los bajos fondos. Sus fotografías capturan a menudo la sordidez y el desencanto de los márgenes. Se dedicó a recorrer medio mundo en busca de almas solitarias y despojadas como ella, atrapadas hoy día en forma de 100.000 recuerdos donde caben todo tipo de hipótesis y fabulaciones. En ese sentido, Una vida prestada desprende el regusto amargo de la oportunidad perdida.

PUNTUACIÓN: ★☆

Elena Ferrante - La frantumaglia

viernes, 23 de febrero de 2018



►Título original: La frantumaglia
►Traducción: Celia Filipetto
►Año: 2017
►Editorial: Lumen
►Páginas: 448


«Mi madre me ha dejado un término de su dialecto que usaba para decir cómo se sentía cuando era arrastrada en direcciones opuestas por impresiones contradictorias que la herían. Decía que tenía dentro una frantumaglia». Quien haya leído cualquier libro de Elena Ferrante puede entender perfectamente el alcance de esta definición, pues es un sentimiento que recorre las páginas de la escritora italiana con bastante frecuencia. Frantumaglia es todo cuanto Elena Ferrante representa, el rasgo más característico de su escritura y el que ha hecho que miles de lectores por todo el mundo, entre los que me incluyo, se enamoren sin concesiones de la arrebatadora violencia emocional con la que impregna sus historias. 

El otro, su anonimato, no forma parte de su escritura, sino de su identidad. El deseo morboso de la prensa internacional de desenmascarar a quien «se esconde» tras el seudónimo más popular de la actualidad continúa imponiéndose al interés por analizar la magistral complejidad de sus narraciones. El misterio que rodea la figura de Ferrante es un tema recurrente en las numerosas entrevistas concedidas por la autora, quien no duda en lamentar dicha circunstancia señalando el mercantilismo hipócrita y el desmedido culto a la imagen que imperan en el mundo editorial, desde donde especulan sobre ella sin reparo. «Creo que, una vez escritos, los libros no necesitan en absoluto a sus autores. Si tienen algo que contar, tarde o temprano encontrarán lectores; si no, no». 

Así de tajante, de rotunda, se muestra Elena Ferrante en este volumen de cartas y entrevistas que abarcan toda su producción literaria y que nos permiten curiosear, entre otras cosas, en la problemática relación de Ferrante con su ciudad natal o en sus dificultades para conciliar la vida personal con la laboral. Los textos recogidos en La frantumaglia muestran a una persona extremadamente celosa de su intimidad que no duda en defender sus firmes convicciones de manera vehemente, pero que nunca cierra las puertas al diálogo ni a la reinterpretación de su obra. Ferrante huye de la concreción, de la simplicidad. Incapaz de articular explicaciones someras a la corriente que bulle bajo sus novelas, las respuestas de Elena Ferrante a las preguntas que le formulan suelen extenderse hasta adoptar forma de ensayo. Sin embargo, el tono que prevalece a lo largo de La frantumaglia es distendido, conversacional, cercano, crudo, auténtico, real.

Ferrante disecciona mitos clásicos y convulsas relaciones materno-filiales con la misma familiaridad con la que dos vecinas se ponen al día sobre los cotilleos del barrio. A veces, leyendo La frantumaglia, uno tiene la sensación de verse sobrepasado por la capacidad intelectual de Elena Ferrante, pero lo cierto es que su prosa llana, sin artificios, ayuda en gran medida a esclarecer el laberíntico entramado psicológico en el que se hallan inmersas las protagonistas de El amor molesto, La hija oscura o Los días del abandono. Ferrante discute, además, sobre las adaptaciones cinematográficas de sus novelas y su participación (o no) en el proceso. No obstante, el plato fuerte de La frantumaglia es quizá el espacio dedicado a la saga Dos amigas, su obra más épica y monumental hasta la fecha. 

Es aquí donde se encuentra la Ferrante más polarizada y combativa, la que no cede ni un milímetro ante las insidiosas cuestiones sobre su vida privada, la que contesta con contundencia a los periodistas pero se deshace en disculpas con sus editores, sabedora de las molestias que les causa su elección de vivir en el anonimato. Ferrante mantiene un pulso candente con quienes apuntan el foco hacia su rostro, cuando lo que deberían estar alumbrando son sus magníficas novelas, imbuidas con una rabiosa vitalidad. Por suerte, la ficción de Elena Ferrante, comparada a menudo con la de Elsa Morante, brilla con una luz tan intensa que no necesita de contribuciones ajenas. Gracias a La frantumaglia, los lectores de la escurridiza dama italiana tenemos permitido el acceso a una porción de terreno que nos permite indagar un poco más en las insondables profundidades de su obra. El viaje, no hace falta decirlo, merece mucho la pena.


«Yo no invento mi biografía, no me oculto, no creo misterios. Estoy sistemáticamente en mis novelas y en estas respuestas a sus preguntas. La escritura es el único espacio en el que el lector debería buscar y encontrar al autor».

PUNTUACIÓN: ★★★★☆ 

Elena Ferrante - La niña perdida

jueves, 11 de enero de 2018



►Título original: Storia della bambina perduta
►Traducción: Celia Filipetto
►Año: 2014
►Editorial: Lumen
►Páginas: 544


La niña perdida es un magnífico punto y final a la historia de Lenù y Lila, las dos protagonistas de la saga que ha situado a Elena Ferrante como una de las voces literarias más apreciadas de la actualidad. La de estas mujeres es una amistad volátil, esquinada, plagada de enfrentamientos y desaires que, no obstante, esconden una mutua admiración, un deseo airado de sacar a relucir lo mejor de cada una por medio de la otra. Esta ambigüedad, este deambular continuamente entre el amor y el odio, es una de las características más llamativas de la escritura de Ferrante, el vehículo a través del cual la autora italiana nos muestra su fascinante y descarnada verdad.

Encuentro su tendencia a la exaltación, a la hipérbole, particularmente entrañable en el caso de La niña perdida. Los personajes de Elena Ferrante, aventados por pasiones y furores incontrolables, parecen estar siempre descolgándose sobre el abismo o sufriendo raptos de locura transitoria. El amor se empaña rápidamente por una cortina de celos, inseguridad y malos humores que ni siquiera Lenù, a pesar de sus aspiraciones artísticas y su elevada formación académica, es capaz de evitar. Es precisamente su condición de persona cultivada y su creciente reputación como escritora de renombre lo que coloca a Lenù en el disparadero cuando su relación adúltera con Nino Sarratore se acaba materializando después de años y años forjándose en segundo plano. 

Las violentas idas y venidas alrededor de Nino constituyen el principal foco de tensión narrativa durante los primeros compases de la novela, mostrándonos a una Lenù más vulnerable y desestabilizada que nunca en su infatigable persistencia por aferrarse a un romance que naufraga desde sus inicios. Así, a pesar de sus esfuerzos por distanciarse de Lila, de sus errores, de su carácter agrio y su conexión con esa Nápoles decrépita que las vio crecer, Lenù acaba pareciéndose cada vez más a la enemiga íntima de la que reniega con tanto ahínco y se sumerge en una espiral de decadencia capaz de destruir todo vínculo afectivo.

Por suerte, en las novelas de Ferrante los personajes estrechan y destruyen lazos con la velocidad de las reacciones químicas, lo que permite a Lenù encontrar consuelo en tiempos de necesidad con sorprendente rapidez. Hay un ímpetu en su escritura que parece tener miedo de la quietud, y por eso sus libros dan la sensación de estar en constante movimiento, en un estado de agitación urgente. La niña perdida no es una excepción. No es este un libro donde encontrar solaz, sino tragedias sucediéndose una tras otra como fichas de dominó. Sin embargo, lejos de recrearse en el dolor o en la pérdida, Elena Ferrante pasa de puntillas por las causas del conflicto para detenerse minuciosamente en las consecuencias, recreándose, no en la fractura, sino en la recomposición. Es por eso que la convulsa relación entre Lenù y Lila sobrevive al tiempo y a las adversidades y es por eso que encuentro tan deslumbrante la magistral exploración psicológica que hace Ferrante de sus dos protagonistas.

A lo largo de esta monumental saga de cuatro novelas, Elena Ferrante trata de capturar la vida de dos mujeres en todo su esplendor y complejidad, desde la infancia hasta la vejez, y creo que lo consigue con apabullante éxito. Es más, su retrato de la Nápoles sucia, brutal y devastada por las revueltas políticas, la precariedad económica, los tejemanejes locales encabezados siempre por los Solara y, especialmente en La niña perdida, el consumo de drogas, trasciende la esfera doméstica para ofrecernos una crónica imperecedera de los acontecimientos más decisivos que ha vivido Italia durante la segunda mitad del siglo XX. Su intensidad, arrojo y honestidad visceral hacen de esta serie una experiencia conmovedora e inolvidable, un proyecto de dimensión astronómica que no falla en su ambición ni flaquea cuando reduce la escala. 

La niña perdida es la lucha de Lenù por desprenderse de su identidad, de su dialecto, de sus orígenes humildes. Es la voluntad inquebrantable de una madre que se desgasta por impedir que sus hijas tropiecen con las mismas piedras. Es una maravillosa reflexión sobre los entresijos de la creación literaria, concebida aquí como un recipiente donde hallar respuestas y dar forma a nuestras certezas más inconfesables. Y es, por encima de todo, un hermoso y necesario acto de rebeldía contra una mujer que pretende borrarse a sí misma cuando lo que todo el mundo debería hacer es, precisamente, recordarla.


"A diferencia de lo que narran los cuentos, la vida real, cuando ha pasado, no se asoma a la claridad sino a la oscuridad. Pensé: ahora que Lila se ha dejado ver así de clara, debo resignarme a no verla nunca más". 

PUNTUACIÓN: ★★★★★

Novedades editoriales: enero 2018

martes, 2 de enero de 2018

El portal de los obeliscos, N. K. Jemisin
Nova - 24 de enero - 400 páginas

Toda era tiene que llegar a su fin.
Ha dado comienzo una estación de desenlaces.
Empieza con una gran grieta roja que recorre las entrañas del único continente del planeta, una grieta que escupe una ceniza que oculta la luz del sol.
Empieza con la muerte, con un hijo asesinado y una hija perdida.
Empieza con una traición, con heridas latentes que comienzan a supurar.
El lugar es la Quietud, un continente acostumbrado a la catástrofe en el que la energía de la tierra se utiliza como arma. Y en el que no hay lugar para la misericordia.

Memorias de hielo, Steven Erikson
Nova - 18 de enero - 1184 páginas

Una fuerza aterradora ha surgido en el continente asolado de Genabackis. Como una marea de sangre corrompida, el Dominio Painita cruza el continente como lava hirviente que consume a todos los que no escuchan la palabra de su profeta, el Vidente Painita. En su camino se interpone una alianza incómoda: la hueste de Dujek Unbrazo y los veteranos Abrasapuentes de Whiskeyjack, junto con antiguos adversarios: el caudillo Caladan Brood, Anomander Rake y sus tiste andii. Superados en número y desconfiando de todo y de todos, deben hacer llegar el mensaje a cualquier posible aliado, incluyendo las Espadas Grises, una hermandad mercenaria que ha jurado defender a toda costa la ciudad sitiada de Capustan.
Pero son más los clanes antiguos que se están reuniendo. Los t#lan imass se alzan para responder a una antigua llamada primitiva. Algo maligno amenaza este mundo: las sendas están envenenadas y abundan los rumores sobre un dios que se ha deshecho de sus cadenas y está empeñado en vengarse...

El largo viaje a un pequeño planeta iracundo, Becky Chambers
Insólita - 29 de enero - 512 páginas

Rosemary Harper se une a la tripulación de la Peregrina, una vieja nave tuneladora, sin saber muy bien qué esperar de su primer trabajo. Aunque la nave ha visto tiempos mejores, le ofrece un pequeño lugar al que llamar hogar durante un tiempo, algo de aventura en los confines más alejados de la galaxia y, lo que es más importante para ella, la oportunidad de dejar atrás su pasado.

La nave eterna, Francesca Haig
Minotauro - 23 de enero - 416 páginas

Hace cuatrocientos años, una explosión nuclear asoló la Tierra. Ahora, la lluvia radiactiva ha cesado y la civilización humana se recupera, pero por alguna desconocida razón todos los alumbramientos son de gemelos. En cada uno nace un alfa, físicamente perfecto, y un omega, marcado con alguna deformidad. 
Por mandato del Consejo, los omegas viven marginados en asentamientos aislados, mientras que los alfas se benefician en el reparto de los recursos. Sin embargo, a pesar de su proclamada superioridad, los alfas no pueden escapar a su destino: cuando un gemelo muere, también lo hace el otro. 
Cass y Zach son dos gemelos físicamente perfectos; no tienen ninguna deformidad aparente. Pero Cass tiene un secreto y Zach no descansará hasta sacarlo a la luz. Ambos tienen en sus manos el poder para cambiar el mundo, pero uno deberá vencer al otro para ver su visión del futuro convertida en realidad. Si no tienen cuidado, los dos podrían morir en su lucha por el poder.

Visión binocular, Edith Pearlman
Anagrama - 24 de enero - 512 páginas

El descubrimiento de una maestra del cuento contemporáneo –desconocida para la mayoría de los lectores–: perspicaz, sutil y profundamente humana. La antología imprescindible con sus mejores piezas.
Los cuentos de Pearlman son una prodigiosa combinación de sutileza, elegancia, ironía y fascinante capacidad de exploración de los sentimientos y conflictos humanos. Su hondura psicológica y riqueza de matices los convierte en inagotables. En el prólogo, Ann Patchett, que la compara con Alice Munro y John Updike, dice: «Tienes entre manos, lector, una joya, un libro que podrías llevarte a una isla desierta sabiendo que, cada vez que llegases a la última página, podrías volver a empezar.» El repertorio de situaciones es muy variado: la niña que espía a sus vecinos con unos binoculares; la exiliada polaca que vive en Centroamérica, de donde deberá huir por segunda vez; la doctora jubilada que se confronta con la muerte en un solitario paraje natural; el matrimonio judío superviviente del Holocausto que, instalado en Nueva York, recupera el mundo perdido a través de un abrigo...

Un debut en la vida, Anita Brookner
Libros del Asteroide - 22 de enero - 232 páginas

«A sus cuarenta años, la doctora Weiss comprendió que la literatura le había destrozado la vida.» Ruth Weiss es una profesora universitaria inteligente y solitaria que se ha especializado en los personajes femeninos de Balzac, en los que intenta ver reflejos de su propia vida. Hija única de unos padres excéntricos –su madre era una actriz de teatro un poco hipocondríaca; su padre, un bibliófilo y librero de viejo con muy poco talento para el comercio-, su precoz afición a la literatura la llevó a pensar que en las grandes novelas se encontraba la verdadera medida del mundo. Pero ahora, cuando vuelve la mirada hacia el pasado, su infancia en Londres y sus años universitarios en París, piensa que, en realidad, quizá estaba equivocada y tal vez sería mejor volver a empezar.

La semilla de la bruja, Margaret Atwood
Lumen - 11 de enero - 336 páginas

Es un lunes cualquiera de enero de 2013 y Felix pasa el control de seguridad para acceder al centro correccional de Fletcher. Los guardias lo miran con simpatía y benevolencia; para ellos este hombre solo es el señor Duke, un cincuentón que en sus ratos libres se dedica a organizar funciones de teatro con los reclusos. El autor elegido siempre es Shakespeare, y este año el profesor les propone La tempestad.
Felix accede sin problemas al recinto de la cárcel, llevando consigo algo muy peligroso pero imposible de detectar a través de un escáner: son las palabras, aún vivas, robustas, sonoras, de una obra donde la venganza viaja a través del tiempo y se instala en el presente. De a poco, ensayo tras ensayo, los chicos de Fletcher, que quizá nunca antes habían oído hablar de Shakespeare, convierten la obra en algo muy personal. Ahí se encuentran con sus fantasmas y con algo de sí mismos que no sabían, pero hay más: Felix, ese profesor terco y a veces aburrido, el día del estreno de la obra también podrá vengarse de quien le arruinó en el pasado.

Golden Hill, Francis Spufford
Alba Editorial - 24 de enero - 392 páginas

Ambientada en Nueva York, en 1746, cuando todavía era una pequeña ciudad en un cabo de la isla de Manhattan, Golden Hill es una asombrosa primera novela llena de aventuras. Una tarde lluviosa de noviembre, un atractivo joven desembarca y se acerca a la oficina contable de la calle Golden Hill. El señor Smith es amable y encantador pero está decidido a levantar sospechas sobre quién es, qué es o qué quiere ser. En su bolsillo tiene lo que parece una letra de cambio de mil libras pero no explica por qué la tiene, ni de dónde viene, ni lo que está planeando hacer en las colonias con tanto dinero. Situada en una generación anterior a la de la Revolución Americana, pinta la imagen irresistible de una Nueva York mucho más provocadora de lo que fue inmediatamente después.

La cámara verde, Martine Desjardins
Impedimenta - 22 de enero - 256 páginas

Todas las casas tienen sus pequeños secretos, pero algunas los protegen con más ahínco que otras. Durante años, los de la familia Delorme han sido celosamente custodiados por las robustas paredes de su hogar, una mansión gótica de Mont-Royal, que oculta tras sesenta y siete cerraduras las historias más perturbadoras. Sin embargo, todas ellas saldrán a la luz con la irrupción de la intrigante y hermosa Penny Sterling, incluyendo el misterio de la habitación abovedada conocida como «la cámara verde»: el espeluznante cuerpo de una mujer momificada que sujeta entre sus dientes un ladrillo con una moneda en su interior. Una moneda que, probablemente, formara parte de ese patrimonio que desapareció con tres generaciones de los Delorme, en un torbellino de venganza, muerte y desgracia.

El tren nocturno de la vía láctea, Kenji Miyazawa
Satori - 22 de enero - 178 páginas

«El tren nocturno de la Vía Láctea» narra el sueño de un niño en pos de la amistad y la felicidad; un viaje onírico e iniciático gracias al cual el protagonista comprenderá la dura realidad de la vida de una manera positiva y enriquecedora. Las historias de Kenji se desarrollan en un mundo mezcla de realidad y fantasía en el que los elementos naturales interactúan de manera tan inverosímil como encantadora, y los personajes, a menudo animales o elementos básicos como la Tierra o el Viento, están en perfecta conjunción con la naturaleza. En esta recopilación se incluyen también «Matasaburo, el genio del viento» y «Gauche, el violoncelista». Kenji es actualmente una de las figuras literarias más leídas y admiradas de Japón.

La herida del tiempo, Agustín García Simón
Siruela - 17 de enero - 208 páginas

El trazo que marca la vida de Heliodoro García Vallejo, en el territorio de la memoria de Hontanalta, es una línea de sombra en el natural contraste de su luz espléndida y la cruda realidad de la Castilla del siglo XX, desde sus primeros compases hasta el desarrollismo de los años sesenta, y el definitivo periclitar de la sociedad rural en los setenta. Detrás del trampantojo secular de una vida rústica, estancada en las miasmas de la decadencia, surgen las pasiones descarnadas de unos seres ahormados por la inercia y la necesidad. Solo el tajo de la guerra sacudirá con su impacto rotundo las ondas de esta balsa cenagosa, en que sus moradores, lejos de encontrar nuevos caminos, mimetizarán su existencia, adaptándola penosamente a un tiempo oscuro e interminable. 

Muertes pequeñas, Emma Flint
Malpaso - 22 de enero - 360 páginas

En Queens, en julio de 1965, las calles arden con una ola de calor inmisericorde. Ruth, una joven madre del barrio, descubre la puerta de la habitación de sus hijos abierta de par en par. Han desaparecido. Después de seguir las pesquisas, la policía hace un descubrimiento horripilante. Pete, un periodista inexperto al cargo de cubrir su primer caso importante no puede evitar llegar a esas mismas conclusiones. Sin embargo, cuanto más tiempo pasa con Ruth, más se da cuenta de que la policía no es siempre honesta y de que las obsesiones personales de ciertos detectives pueden estar haciendo que la investigación vaya en la dirección equivocada. Pete empieza a dudar y además, Ruth es fascinante, un reto y un misterio, pero ¿sería capaz de matar a sus propios hijos?

Los hermanos Burgess, Elizabeth Strout
Seix Barral - 18 de enero - 416 páginas

Perseguidos por el extraño accidente en el que falleció su padre, Jim y Bob huyen de su pueblo natal en Maine, dejando allí a su hermana Susan, y se instalan en Nueva York tan pronto como se lo permite la edad. Pero su frágil equilibrio emocional se ve desestabilizado cuando Susan los llama desesperada pidiendo ayuda. Así, los hermanos Burgess vuelven a los escenarios de su infancia, y las tensiones que moldearon y ensombrecieron las relaciones familiares, silenciadas desde hace años, afloran de manera imprevisible y dolorosa.

El tiempo regalado, Andrea Köhler
Libros del Asteroide - 29 de enero - 152 páginas

La vida está tejida por un hilo de acontecimientos y esperas. Esperar es inevitable, y es algo que hacemos constantemente: esperamos a que cese el dolor, a que nos respondan, a que se cumpla una promesa o a que estalle la risa después de un chiste; aguardamos en la consulta del médico, en la cola del supermercado o en la estación de tren. Los inevitables momentos de espera nos permiten valorar nuestro pasado pero también configurar nuestro propio futuro. No hay verdadero crecimiento ni desarrollo sin espera, la recompensa exige siempre cierto retraso, la gratificación inmediata termina por dejarnos insatisfechos.

Te encontraré, Joanna Connors
Errata Naturae - 22 de enero - 320 páginas

Joanna Connors tenía 30 años cuando le encargaron escribir la crítica de una obra de teatro. Allí fue violada por un extraño. Cuando detuvieron y sentenciaron a su agresor, Joanna dejó de hablar de ello. Veintiún años después, decidió contárselo a sus hijos para que pudieran protegerse, y se dio cuenta de que ese hombre había sido una de las personas que más habían conformado su vida. Joanna se enfrentó a sus temores en el terreno en el que se sentía fuerte: el periodismo de investigación. Ésta es una narración contundente y una investigación trepidante, y una valiente y oportuna consideración sobre algunos conceptos —raza, clase, educación, familia— que nos dan forma. Una reportera brillante, y una superviviente, nos habla como pocas veces se ha hecho al tratar esto. Desde dentro.

La historia, Elsa Morante
Lumen - 29 de enero - 928 páginas

Un día de enero de 1941 un soldado alemán callejea por el barrio de san Lorenzo de Roma, y en ese caminar sin rumbo, con unas copas de más en el cuerpo, el joven se topa con Ida, una maestra viuda y madre de un hijo, que vuelve a casa después del trabajo. Vemos a una mujer de mirada sumisa y caderas anchas, que no invitan a la seducción, pero el tiempo apremia. Al día siguiente el soldado se irá para siempre y cualquier abrazo le vale. El hombre sigue a Ida hasta el piso humilde que comparte con su hijo. La viola, luego sonríe como disculpándose, se fuma un pitillo, marcha y nunca más sabremos de él.
De este acto banal en su brutalidad nacerá un niño, y la historia de la familia de Ida va a llenar las páginas de una novela que iluminó todo el siglo XX y aun proyecta una luz intensa en la realidad de hoy. Ida y sus hijos no son partícipes en primera persona de la guerra que asola Europa, y ni siquiera tienen valor para declararse víctimas: son comparsas, animales tristes que muestran su miseria sin reprochar nada a nadie. Sin embargo las palabras de Elsa Morante, su modo de escribir tan visceral y próximo, los rescata para siempre y nos los entrega más vivos que nunca. Ella es la cronista de una historia sin Historia, y su mirada no es piadosa porque no lo necesita. Ida, Useppe, Nino: basta con acompañarlos para no olvidar.

Trilogía Las chicas de campo, Edna O'Brien
DeBolsillo - 11 de enero - 728 páginas

Kate y Baba han pasado su infancia en la campiña irlandesa y han forjado su personalidad entre la belleza de paisajes rurales y la asfixia de internados religiosos.
Distintas, pero inseparables, comparten la ambición de dar un vuelco a sus vidas y deciden probar suerte en la gran ciudad. Primero Dublín, que desatará el desboque, la confusión, el miedo, las pasiones intermitentes, el amor en avalancha y el dolor cotidiano de las vidas más reconocibles. Más adelante, Londres las sumerge en el matrimonio, la madurez y la fragilidad de los anhelos.

Warcross, Marie Lu
Nocturna - 22 de enero - 432 páginas

Para los millones de usuarios que se conectan en busca de adrenalina o por la euforia de experimentar un nuevo estilo de vida, Warcross es más que un juego; es una revolución. Emika Chen trabaja como cazarrecompensas rastreando a los jugadores que vulneran la ley. Y se trata de un mundo competitivo, por lo que un día asume un desafío muy arriesgado: hackear la partida inaugural de los campeonatos mundiales. Convencida de que van a detenerla, Emika se sorprende cuando en su lugar recibe una llamada del hermético creador de Warcross con una oferta irresistible: introducirla en la próxima edición del torneo para investigar un fallo de seguridad. En Tokio le esperan la fama y la fortuna. Y el juego le ofrece una partida sin consecuencias... ¿Verdad?

El bosque de los mil farolillos, Julie C. Dao
Roca Editorial - 18 de enero - 336 páginas

Xifeng es una bella adolescente de 18 años. Las estrellas dicen que nació destinada para la grandeza cuyo futuro es convertirse en la Emperatriz de Feng Lu. Pero esto sucederá únicamente si ella es capaz de convivir de por vida con la oscuridad.
Xifeng creció como una campesina en una villa perdida del mapa, y ahora, se siente obligada a cumplir con el destino que le prometió a su malvada tía, la bruja Guma, quien leyendo las cartas observó el destellante futuro de Xifeng.
Pero ¿es muy alto el precio del trono?
De cara a lograr la grandeza, Xifeng deberá rechazar al joven que le ama y utilizar la magia que corre por sus venas –brujería que se alimenta de los corazones de los recientemente asesinados—. Y por el bien del cual ella ha sido enviada a este peligroso viaje, no podrá detenerse hasta que su poder sea absoluto.

El diario completamente verídico de un indio a tiempo parcial, Sherman Alexie
Siruela - 10 de enero - 268 páginas

Arnold Spirit Junior, un ingenioso dibujante de viñetas de catorce años que recibe collejas todo el tiempo por ser torpe, tartamudo y llevar unas horribles gafas torcidas, decide ir a un instituto para blancos que está muy lejos de la reserva india donde vive con su familia. Seguro que allí también se burlarán de él, pero quizá tenga la oportunidad de probarle a todos que se equivocan. Junior afrontará la vida con ingenio y humor para descubrir una fuerza interior cuya existencia desconocía.
Con las agudas viñetas de Ellen Forney, esta es la increíble historia de un joven nativo americano que se rebela contra su destino. 

 
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