5 novelas para sobrevivir a San Valentín

miércoles, 14 de febrero de 2018

CUPIDO GO HOME. YOU'RE DRUNK

Ya ha llegado. Ya está aquí. El terrible día de los enamorados vuelve un año más para inundar nuestra vida de corazones y demostraciones públicas de afecto. Escalofriante, lo sé. Por suerte, los libros constituyen el remedio perfecto para curarnos de unos cuantos males y el amor, por supuesto, es uno de ellos. Así, a modo de prescripción, he elaborado una pequeña lista compuesta por cinco sorprendentes novelas que desafían la validez del criterio establecido y plantean el romanticismo como un escenario más bien poco deseable. Historias de amores imposibles o prohibidos, de celos, rupturas, obsesiones y trágicos desenlaces. Historias forjadas con sangre y entrañas para demostrar que, por desgracia, Cupido no siempre acierta el blanco con sus flechas. 



1. Apropiación indebida

¿Crees que tu crush de Instagram no te presta suficiente atención? ¿Has ultimado los detalles de tu boda con ese desconocido al que viste ayer en la parada del autobús? Quizá debas leer Apropiación indebida, una historia fascinante y perturbadora que pormenoriza el encaprichamiento obsesivo de la protagonista, una joven poeta y ensayista sueca, con un artista sobre el que le encargan dar una conferencia. De Apropiación indebida destaca el fabuloso tratamiento —entre lo irónico y lo cáustico, rozando siempre lo inmisericorde— que hace Andersson de unos personajes complejos, cautivadores y logrados hasta el extremo. Moviéndose entre la ficción convencional y el ensayo más sesudo, Apropiación indebida retrata sin atisbo de romanticismo la cara más amarga del amor, el no correspondido, y refleja como nunca antes habías visto las desesperadas artimañas psicológicas a las que solemos recurrir para vestir de realidad una relación que solo existe en nuestra imaginación. En otras palabras: lee esta novela, asume la derrota y sigue con tu vida.



2. Yo te quise más

Si notas el estómago repleto de mariposas y crees que estás a punto de sucumbir al amor, no se me ocurre un mayor método disuasorio que la última novela del escritor norteamericano Tom Spanbauer. Adentrarse en la narrativa de Spanbauer es un arriesgado acto de sumisión en el que te entregas a la historia que está ocurriendo delante de tus ojos y rezas con todas tus fuerzas para no salir destrozado. Sin embargo, una vez que empiezas a leer, ya te has convertido en otra víctima más de Spanbauer y su triángulo de amor bizarro. Ben, Hank y Ruth. Nueva York, años ochenta y la sombra del sida cerniéndose sobre la vida de los personajes. El caldo de cultivo idóneo para cocinar una exquisita pérdida de fe en la capacidad del amor para salvarnos. 



3. Sheila Levine está muerta y vive en Nueva York

¿Tus amigos y familiares te presionen para que busques novio? ¿Tienes la sensación de que esas radiantes parejitas que pasean a su bebé en el parque te miran por encima del hombro? Si es así, esta fantástica novela de Gail Parent te presentará a alguien que ha pasado por ahí antes que tú. Sheila acaba de sobrepasar la treintena y los implacables dictámenes de su generación indican que su persistente estado de soltería es muestra inequívoca de que ha fracasado como mujer. Sus numerosos intentos de encontrar marido han terminado siempre de forma inesperada o incluso bochornosa. Así que, harta de imposiciones y esperanzas frustradas, cansada de perseguir un objetivo que constantemente se le escapa, Sheila ha decidido poner fin a todo, no sin antes explicar con pelos y señales los motivos que la han empujado a tomar tan contundente determinación. A pesar del siniestro carácter de su premisa, con Sheila Levine las risas están garantizadas. Y así olvidarás, al menos por un momento, que estás más solo que la una.



4. Hombres sin mujeres

Tal y como indica su título, existe en Hombres sin mujeres la intención de entrelazar estas seis historias bajo un mismo denominador común: una omnipresente ausencia femenina que ejerce como hilo conductor de todos esos sentimientos que afloran a lo largo de la antología. Emociones raras, complejas, desconocidas, todas se van acumulando en una especie de marea que lentamente se desborda y te ahoga. Los personajes de Murakami dejan a su paso un perturbador rastro de tristeza, melancolía y alienación especialmente contraindicado para individuos en bajo estado de ánimo. Desde luego, Murakami no te ayudará a superar una ruptura, pero quizá sí a evitarla. ¿Cómo? Exponiendo sin misericordia los estragos del abandono. Después de Hombres sin mujeres, te volverás más cauto a la hora de elegir con quién compartes tu «yo» más íntimo.



5. Lolita

Atrás quedó la imagen de niña sensual y provocativa. La nueva Lolita es vulnerable, una figura atravesada por el dolor, replegada sobre sí misma en un inútil gesto de protección. Vladimir Nabokov nos descubre en esta obra un hipnótico mundo de perversión, lujuria e irreprimibles deseos que van más allá de toda catadura moral, personificados de forma magnífica en la figura de un profesor ya entrado en la cuarentena que vive un apasionado romance con una niña de doce años. Pero lo que realmente hace de Lolita una novela cumbre en el género de la literatura erótica es su refinado lenguaje sexual, el modo tan vehemente, sofisticado y poético de retratar sin ningún tipo de pudor una relación que cualquiera tacharía de abominable. Lolita es una novela audaz, ambiciosa, sin escrúpulos, una crónica deleznable del horror que se ha convertido erróneamente en estandarte del amor. Si aún no la has leído, nunca es tarde para desentrañar sus misterios y abatir el mito. Emprende un acto revolucionario. Sumérgete en la más depravada obsesión mientras el mundo a tu alrededor se inunda de globos y purpurina.

Martine Desjardins - La cámara verde

lunes, 12 de febrero de 2018



►Título original: La Chambre verte
►Traducción: Luisa Lucuix Venegas
►Año: 2016
►Editorial: Impedimenta
►Páginas: 256


«Estaba segura de que terminarían encontrando el cadáver». Así de contundente comienza La cámara verde, último trabajo de la escritora canadiense Martine Desjardins. La promesa de un misterio que nace en la primera página y se resuelve en la última es sin duda un gancho eficaz. No obstante, su fantástico desenlace no es el único aliciente para leer la novela de Desjardins. La cámara verde, galardonada con el premio Jacques-Brossard de Ciencia Ficción y Fantasía, es una lectura dinámica en todo su desarrollo, pródiga en golpes de efecto y tremendos giros narrativos. Los personajes que la habitan atesoran sus secretos como quien guarda la combinación de una caja fuerte, sellando el pasado en una estancia acorazada donde almacenar todo ese material inflamable que se acumula con el paso de los años.

Ultrajes, traiciones, castigos inhumanos... La familia Delorme tiene muchas cosas que ocultar en relación a su fortuna, amasada, no gracias a la dedicación y el esfuerzo, sino al pillaje y la racanería. El patriarca de los Delorme, un astuto campesino llamado Prosper, logró vender sus tierras a precio de oro cuando la Canadian Northern pretendía extender por todo el país su monstruoso proyecto ferroviario. A partir de ese momento, el dinero se transformó en la religión de los Delorme, cuyos miembros, consagrados ahora a la particular liturgia de conservar sus riquezas, serán capaces de cometer auténticas atrocidades en nombre de la Santa Economía.

Louis-Dollard, primogénito del fallecido Prosper, fantasea con la idea de apostar a los caballos. Sin embargo, su esposa Estelle, para quien «malgastar» constituye un verbo execrable, se lo impide a base de reprimendas inapelables. La de Estelle es una política de austeridad suprema que deja en bragas el ascetismo de los monjes tibetanos. Controladora, obsesiva y totalitaria en el ejercicio de sus funciones, Estelle es una mujer sin escrúpulos que ha olvidado por completo el significado de la compasión y la caridad. Con mano de hierro dirige las vidas de quienes la rodean, convirtiendo a sus tres cuñadas, Mórula, Gástrula y Blástula, en meras subordinadas y a su hijo Vincent en una pieza de tablero cuyo valor está supeditado al de una buena dote matrimonial. Por eso, cuando Estelle descubre que la joven Penny Sterling se ha lucrado de manera descomunal gracias a las ventas de un popular juego de mesa, tratará por todos los medios de conseguir que sea su nuera.

Plagada de sátira y de un perturbador humor negro, La cámara verde es una fábula aleccionadora sobre las consecuencias de la avaricia llevada al extremo, un relato mordaz, cáustico y dotado de cierta impasibilidad que resta dramatismo a las brutalidades que se llevan a cabo en sus páginas. A medio camino entre el thriller gótico y la tragedia shakesperiana, La cámara verde apoya un pie en los terrenos del género fantástico al seleccionar la mansión de los Delorme como voz narradora omnisciente que va desentrañando los peculiares vínculos afectivos de los personajes —así como sus escabrosos antecedentes— mientras lamenta el avance de su deterioro físico. Empleando un lenguaje rico y señorial, más cercano al de la novela victoriana que al de la narrativa contemporánea, Martine Desjardins nos deleita con una intrigante historia de celos, odios y ambición desmedida donde la naturaleza humana se revela en su más absoluta miseria y mezquindad. Otra rara avis de Impedimenta para lectores que disfruten navegando a contracorriente. 


«Pero una casa no tiene más alma que la de sus ocupantes, y apenas me reconocerán. Me habré convertido en una extraña para ellos. Les parecerá incluso que nunca han vivido aquí.
¿Puedo desearles algo mejor?»


PUNTUACIÓN: ★★★☆

Olivia Laing - The Lonely City

sábado, 3 de febrero de 2018



►Título en castellano: La ciudad solitaria (Capitán Swing, 2017). Traducción de Catalina Martínez Muñoz.
►Año: 2016
►Editorial: Canongate
►Páginas: 336


Soledad. Cuántas veces nos han hablado las canciones de ella. Cuánto la necesitamos a veces y qué poco nos gusta cuando la padecemos. ¿Es la soledad una emoción de raíces profundas o sencillamente una ausencia de compañía? Olivia Laing, escritora y columnista británica, ha tenido la oportunidad de pasar mucho tiempo sola en una de las ciudades más pobladas del mundo. Nueva York: lugar de ensueño, pero también de insomnio y pesadillas. Multitudinaria e inhóspita, cuna de artistas transgresores e incomprendidos que experimentaron, como ella, el terrible peso de la reclusión y el rechazo, Nueva York se convierte en The Lonely City en el escenario donde la soledad adquiere su dimensión más corporal.

En clave de ensayo con tintes autobiográficos, The Lonely City se aproxima al corazón mismo de la soledad desde una perspectiva que trata de abordar la compleja naturaleza de este sentimiento universal. Olivia Laing medita de manera brillante sobre las causas que la generan y establece conclusiones tan sorprendentes como fascinantes en su análisis de los grandes fenómenos culturales, políticos y sociales que se han dado cita en las calles de Nueva York a lo largo del pasado siglo XX. Edward Hopper, Andy Warhol, David Wojnarowicz, Henry Darger o Klaus Nomi... Su inimitable producción en disciplinas como la música, la pintura, la fotografía o el medio audiovisual arrojan luz sobre el origen de ese denominador común que les une: el distanciamiento, la extrañeza, la incapacidad de hacerse entender, de transmitir ideas del modo en que uno desea.

Y es que a veces la soledad no tiene nada que ver con estar solo. Sí, la soledad es una afección que habita en la paradoja. La era de la comunicación no ha evitado que nos sintamos más incomunicados que nunca y todos esos accesorios tecnológicos que simulan la interacción humana no son sino el velo con el que cubrimos nuestro insatisfecho anhelo de contacto. Olivia Laing trata en su libro múltiples facetas de la soledad: desde la respuesta sana a una infancia traumática hasta el instrumento político empleado para aislar y estigmatizar a un sector de la población que no se adapta a los cánones establecidos. Su crítica es minuciosa y mordaz, rabiosa e inteligente, pero también constructiva y afectuosa. The Lonely City es una lectura enriquecedora y estimulante que te conduce por recónditos callejones imposibles de transitar en cualquier otro libro. Tanto si la soledad te resulta un país extranjero como si estás acostumbrado a deambular por sus amplias avenidas, en The Lonely City hallarás una obra vibrante que nos recuerda la importancia de conectar, de empatizar, de romper, en definitiva, las barreras cosmopolitas que nos mantienen encerrados en nuestras cajas de cristal. 


«You can be lonely anywhere, but there is a particular flavour to the loneliness that comes from living in a city, surrounded by millions of people».


PUNTUACIÓN: ★★★★

Wioletta Greg - Tragar mercurio

martes, 30 de enero de 2018



►Título original: Guguły
►Traducción: Karolina Todorowa
►Año: 2014
►Editorial: :Rata_
►Páginas: 216


Tragar mercurio, primera novela de la poeta de origen polaco Wioletta Greg (Wioletta Grzegorzewska), es un libro disidente que se mueve por los márgenes de la literatura, una de esas raras aunque cautivadoras piezas de coleccionista que la editorial :Rata_ acostumbra desde sus inicios a incluir en su cada vez más inclasificable catálogo. Tragar mercurio es también un retrato poco halagüeño de la infancia, a la que Greg describe como una fruta podrida cuyo hueso se nos puede quedar atravesado en la tráquea. Una infancia, la de la autora, rural, agreste, amputada de inocencia, asediada por la escasez de recursos y los continuos cortes de luz que caracterizaron la región polaca donde transcurre la acción de la novela durante mediados de los 80.

No obstante, la de Wiola no se nos presenta como una infancia particularmente infeliz. Las inclemencias del campo, la precariedad económica, la incertidumbre por el futuro y el trato abusivo por parte de algunos adultos se diluyen en la incesante corriente de los días, marcada por las exigencias del trabajo, el costumbrismo religioso y los inapelables rituales que rigen la esfera doméstica. La de Greg es una voz que brota de la tierra, sus raíces profundamente arraigadas en la autoridad que otorga la experiencia. El lenguaje de la joven protagonista, a veces infantil y enajenado, contrasta con su asombroso dominio de tecnicismos y vocablos impropios de su edad, dotando al texto de una enriquecedora dualidad y un incontestable encanto.

Parte de la arrebatadora personalidad de Tragar mercurio reside en el lirismo de su prosa, consecuencia de la formación de Wioletta Greg como poeta, y en la naturaleza episódica de los acontecimientos, recuerdos apenas hilvanados entre sí que, no obstante, adquieren una sorprendente solidez observados como conjunto. Tragar mercurio da la sensación de ser un afectuoso homenaje a la persona que fuimos en la niñez, un cálido abrazo que enviamos desde el futuro a alguien que nunca lo recibirá. Ese mismo sentimiento entre melancólico y desgarrador, ese deseo de entender las experiencias vividas desde la perspectiva que otorga el paso del tiempo, aun sabiendo que no podemos hacer nada para remediar sus efectos, es una constante que guía el desarrollo de la historia y que acompaña al lector en su viaje por las páginas de Tragar mercurio.

Este viaje es, en gran medida, uno de autodescubrimiento. Como fogonazos de luz, los capítulos de Tragar mercurio iluminan de un modo u otro resquicios por los que se vislumbra el inquietante mundo de los adultos. Visiones catárticas, impúdicas, indescifrables al principio, pero que la niña protagonista continúa rumiando hasta otorgarles significado. Tierno y brutal, sobrio y elegante, pero cargado de intrincadas sutilezas, Tragar mercurio es una lectura bastante recomendable que atrapa sobre todo por su aparente sencillez. Una máscara que, espero, no impida a nadie reconocer el valor de un libro que no debe pasar desapercibido.


«Me trajo a casa en febrero. Aún sangrando, después del parto, se acostó en la cama y abrió mi manta, que olía a orina y mucosidad, para comprobar si yo seguía viva, roció el muñón de mi cordón umbilical con violeta de genciana, ató un lazo rojo en mi muñeca para protegerme contra el mal de ojo y durmió durante unas horas. Fue uno de esos sueños en los cuales uno decide si se va o si se queda.»

PUNTUACIÓN: ★★★½

Varias autoras - Damas oscuras

viernes, 26 de enero de 2018



►Título original: -
►Traducción: Alicia Frieyro, Olalla García, Sara Lekanda, Magdalena Palmer y Consuelo Rubio
►Año: 2017
►Editorial: Impedimenta
►Páginas: 494


«No hay más revelación que la de la ciencia». Tal y como recoge Lanoe Falconer en el relato que incluye esta antología, el inmemorial conflicto entre la religión y el saber, entre fe y razón, entre la tangibilidad del mundo material y las apariciones procedentes de ultratumba, es el gran tema en torno al que gira la mayoría de historias recopiladas en Damas oscuras. Historias de fantasmas, de espíritus vengativos y misteriosas manifestaciones que vienen a trastocar la reconfortante cotidianidad de los personajes, a cuestionar sus creencias más arraigadas. Historias sombrías y truculentas que parecen narradas desde la clandestinidad, al calor de una hoguera en una noche de tormenta.

El período victoriano es sin duda el más prolífico en lo que a cuentos de fantasmas se refiere. El auge del espiritismo en occidente, de las séances y otras formas de intentar comunicarse con los muertos, revelan una profunda preocupación por desvelar los misterios que aguardan más allá de la vida. Damas oscuras reúne una veintena de estos relatos —todos ellos escritos por mujeres—, que sirven como muestra representativa de todo el talento literario presente durante la época victoriana. Nombres tan conocidos como Charlotte Brontë, Elizabeth Gaskell, Willa Cather o Margaret Oliphant se dan cita en este volumen de factura impecable, aportando con su particular perspectiva una sólida sensación de conjunto que hace bastante recomendable la lectura de este libro y sencillamente imprescindible para los apasionados de dicha era.

Una de las características más llamativas que comparten, diría, la totalidad de los relatos, es la insistencia en demostrar su credibilidad, en trascender el mito, leyenda urbana o simple desvarío. En manos de estas escritoras rebeldes, son los hombres (acostumbrados a parapetarse tras la incuestionable autoridad de los sentidos) quienes más ven su capacidad de raciocinio y buen juicio puestos a prueba por la aparición de fenómenos sobrenaturales que no hallan explicación en el mundo real. Así, no es tanto la presencia del espectro lo que aporta una dimensión interesante a la narración, sino la respuesta que despierta en los personajes. El descubrimiento de este universo elevado, alejado de cuestiones que en comparación parecen prosaicas e insignificantes, proporciona una suerte de iluminación interior que el estudio de la naturaleza está lejos de igualar. El escepticismo, por su parte, se castiga duramente con la locura.

Reconozco que esperaba otra cosa de Damas oscuras. Lo cual, por supuesto, no quiere decir que no haya disfrutado de lo que ofrece. Sin embargo, he echado en falta algo más de imaginación, de impacto, de tensión, de versatilidad temática. Más horror, más carne de cuento gótico y menos meditaciones sobre la fiabilidad de lo narrado que al final resultan tan similares entre sí. La excesiva homogeneidad de los cuentos seleccionados se hace llevadera gracias a la óptima distribución de los mismos y al exquisito estilo, rico en prolijas descripciones de personajes y lugares, de las autoras escogidas. 

Un romance trágico, un crimen sin resolver, una onírica composición musical o una casa aparentemente embrujada... son solo algunos de los motivos que hay en la lista de argumentos para rescatar a los muertos de su letargo. Adscritos a la esfera del lamento y el dolor, condenados a vagar por nuestro mundo recordando su dramático desenlace, los espíritus a los que dan vida estas damas oscuras suministran abundantes cantidades de entretenimiento ultraterreno. Ingeridos en la dosis adecuada, estos veinte relatos constituyen una magnífica visita a un tiempo del que solo nos queda el recuerdo, pero cuyos fantasmas permanecen intocables en la memoria.


«No hay nada más triste en toda esta tragedia (o comedia) que esos lastimosos esfuerzos por ocultar la verdad, por encubrirla con fábulas en las que, en lo más profundo de su corazón, nadie cree».

PUNTUACIÓN: ★★★½

 
Generación Reader © 2012