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Reseñas breves [44-47]

martes, 6 de mayo de 2014

Los Juegos, Ted Kosmatka ★★★
Fantascy - 416 páginas - 17.90 €

En un futuro no demasiado lejano, Estados Unidos se ha convertido en una super potencia deportiva encargada de organizar los Juegos Olímpicos más sanguinarios de la historia: una serie de combates a muerte entre criaturas modificadas mediante técnicas de manipulación genética que combinan las características más temibles del despiadado reino animal. Silas Williams es el reputado ingeniero que supervisa la creación de los participantes estadounidenses, pero cuando sus jefes decidan encargar la construcción de nuevo material genético a una especie de superordenador experimental, Silas se verá expuesto a una terrible y desconocida amenaza que acabará escapando de su control. Trepidante, adictiva, original y cargada de tensión, la primera parte de Los Juegos es todo un deleite para los amantes del tecno-thriller, un derroche de inquietantes reflexiones sobre los límites éticos de la experimentación genética que recuerda al mejor Michael Crichton y que combina intriga, aventuras y largas explicaciones científicas, más o menos asequibles. Por eso, es una auténtica lástima que una novela tan potente acabe convirtiéndose en un pastiche hollywoodiense de dimensiones colosales cuyo fondo nunca termina de vislumbrarse por completo. Al final acabé como los jugadores de fútbol en el tiempo de descuento, pidiendo la hora cada dos segundos. Idea enormemente prometedora, una interesante ejecución, pero un desenlace lamentable y chapucero. 


Eleanor & Park, Rainbow Rowell ★★★½
Alfaguara - 432 páginas - 15.50 €

Eleanor. Pelirroja. Rellenita. Insegura. Vive con su madre y sus cuatro hermanos en una casa destartalada, bajo el tiránico mando de un padrastro alcohólico y violento. Park. Coreano. Introvertido. Un poco friki. Practica taekwondo y le encanta leer cómics o escuchar a los Joy Division. A primera vista, nadie podría pensar que dos personas tan diferentes podrían llegar a convertirse en algo más que amigos. Pero como bien reza el dicho popular: los polos opuestos se atraen. Es inevitable. Sin embargo, más que una cuestión de polaridad, el pegamento que mantiene unido a estos dos jóvenes inadaptados está formado por un cúmulo de circunstancias adversas. El destino. La casualidad. El trayecto que ambos recorren en el autobús cada mañana. Los pequeños gestos. Los detalles. La música. Esas cosas que, en definitiva, hacen que cualquier relación pase de ser un fortuito encaprichamiento a una tierna historia de amor, dulce, sincera y genuina. Una historia de amor que nos transforma. Así es la aclamada obra que nos ofrece Rainbow Rowell y que tiene como protagonistas a estos dos encantadores outsiders, una novela reconfortante y acogedora, pero también de desarrollo irregular. Si bien es de alabar la innegable personalidad que en su conjunto desprende Eleanor & Park, a veces la autora da la sensación de utilizar por encima de sus posibilidades ciertos recursos narrativos que solo van en pos del drama y de estirar en demasía ciertos conflictos que podrían solventarse de manera menos acalorada y más satisfactoria. No obstante, Eleanor & Park es una novela que me ha sorprendido para bien y que deja en la mente del lector un regusto deliciosamente edulcorado.


El canto del cuco, Robert Galbraith ★★★★½
Espasa - 544 páginas - 19.90 €

La joven modelo Lula Landry fallece tras caer al vacío desde el balcón de su piso. Su meteórica y prometedora carrera, de repente truncada. Nadie pone en duda la versión del suicidio; excepto su hermano, que dedicará todo su empeño en tratar de resolver esta tragedia ocurrida en el seno de una industria frívola y mediática. Tras estrenarse en el mundo de la literatura adulta con Una vacante imprevista, el primer trabajo que escribe bajo pseudónimo la célebre J.K. Rowling abre una interesante serie detectivesca en la que su autora demuestra una vez más, aunque en un registro completamente diferente, sus innegables dotes narrativas y su habilidad a la hora de establecer atmósferas únicas, desarrollar retorcidas tramas, crear personajes entrañables, profundos y carismáticos o de recrear el complejo entramado social de una ciudad tan apasionante como Londres. Alejada de la novela policíaca convencional, J.K. Rowling decide revisar la misma línea argumental una y otra vez, enfocándola en cada ocasión desde una fascinante perspectiva en la que cada personaje va añadiendo nuevas hebras a la intrincada red de sospechosos habituales. Minuciosa, absorbente, pausada y escrita con una prosa tan deslumbrante como maliciosa, no es precisamente su trepidante ritmo el principal atractivo de El canto del cuco, pero lo que J.K. Rowling consigue dejar muy claro en esta fantástica obra repleta de guiños al mundo de las pasarelas y sus maquiavélicos entresijos es que su arrebatador instinto literario se halla en plena forma y que, afortunadamente, podremos seguir contando por mucho tiempo con el implacable, atormentado e inimitable Cormoran Strike.


¡Melisande! ¿Qué son los sueños?, Hillel Halkin ★★★★½
Libros del Asteroide - 264 páginas - 18.95 €

De vez en cuando, uno tiene el placer de sumergirse en una novela que es hermosa de una forma desgarradora, una novela atemporal, eterna, que no permite al tiempo dejar en ella la huella indeleble de su paso. Así es este ¡Melisande! ¿Qué son los sueños? del escritor norteamericano y origen israelí Hillel Halkin, una inolvidable historia de amor concebida en el seno de un antiguo poema y sostenida a través de los años por una serie de notas enterradas entre las páginas de una novela o de gruesos volúmenes académicos. Hillel Halkin efectúa un interesante recorrido por la memoria del siglo XX mediante un trío de jóvenes protagonistas que se conocen como redactores en la revista de su instituto y que no tardarán en establecer una entrañable amistad donde los términos no están nada claros y cuyas consecuencias, como poco a poco irá descubriendo el lector, consiguen reverberar a lo largo de las décadas. Hoo, Ricky y Mellie forman los tres vértices de este triángulo isósceles repleto de pasiones cambiantes, una figura geométrica destinada al fracaso que, muchos años después de su formación, Hoo se encargará de recordar, trasmitir y meditar en ella para amonestación de generaciones futuras. La historia de Hoo y de su amor por Mellie (que es a su vez un amor incondicional por Ricky en tanto que forman parte de la misma e inseparable entidad) ha conseguido cautivarme hasta límites insospechados. Ha supuesto una lectura apasionante, conmovedora y trascendental que no solo evidencia el exquisito estilo de su autor sino que va repartiendo innumerables perlas de sabiduría filosófica entre brillantes reflexiones sobre el amor, la amistad y el arrepentimiento. Una novela casi perfecta, muy recomendable.

Reseña "El juego de Ripper"

miércoles, 12 de marzo de 2014

► Título: El juego de Ripper
► Autor: Isabel Allende
► Saga: -
► Año: 2014
► Editorial: Plaza & Janés
► Páginas: 480
► Precio: 22.90 €

Tal como predijo la astróloga más reputada de San Francisco, una oleada de crímenes comienza a sacudir la ciudad. En la investigación sobre los asesinatos, el inspector Bob Martín recibirá la ayuda inesperada de un grupo de internautas especializados en juegos de rol, Ripper.
«"Mi madre todavía está viva, pero la matará el Viernes Santo a medianoche", le advirtió Amanda Martín al inspector jefe y éste no lo puso en duda, porque la chica había dado pruebas de saber más que él y todos sus colegas del Departamento de Homicidios. La mujer estaba cautiva en algún punto de los dieciocho mil kilómetros cuadrados de la bahía de San Francisco, tenían pocas horas para encontrarla con vida y él no sabía por dónde empezar a buscarla.»

Opinión

Dada su implacable condición de escritora superventas y sus inusuales artes narrativas, es probable que muchos se sientan impulsados a menospreciar o incluso a pasar por alto una verdad que para mí resulta bastante evidente: Isabel Allende es una gran contadora de historias. No consiguió engatusarme a la primera, ni mucho menos. De hecho, tuve que esperar a que cayera en mis manos el cuarto libro de la autora chilena para atisbar el verdadero potencial de esta figura tan representativa de un -reinterpretado, eso sí- realismo mágico. Para darme cuenta de lo que quiere transmitir más allá de sus palabras, entre intersticios rodeados de silencio. Para transformar lo extraordinario en cotidiano. Para acostumbrarme a su prosa detallista, colorida y a menudo dispersa, e incluso llegar a disfrutar con ella. Pero una vez que lo hice, resultó mucho más fácil y placentero apartar tiempo para sumergirme entre las páginas de El juego de Ripper y reconocer con ya adquirida familiaridad esos detalles que tanto me gustan de la escritora más leída en playas y piscinas españolas.

En ese sentido, la nueva obra de Allende suponía una determinante prueba de fuego que decantaría la inclinación de mi balanza personal hacia la más profunda admiración o hacia un radical ostracismo literario, pues no siempre es factible zambullirse de nuevas en los terrenos de un género tan sacrificado como el policíaco (mucho menos teniendo en cuenta que casi nadie se imaginaría a Isabel Allende en las botas de una Camilla Läckberg latinoamericana) sin salir tremendamente escaldado. Por suerte, esta tímida incursión en la narrativa detectivesca de la escritora que nos trajo La casa de los espíritus, La ciudad de las bestias o El cuaderno de Maya, es más una mezcla experimental de ideas dotada de cierta ambientación noir que una auténtica historia de crímenes al uso, centrada exclusivamente en la resolución de un caso. Por eso, una vez que se asimila el tono alucinado, demencial y poco serio de El juego de Ripper, se hace menos difícil -más cómodo- entrar de lleno en la trama y dejar a un lado cualquier tipo de prejuicios sobre el impredecible transcurso de los acontecimientos que nos espera.

Indiana se despidió del hombre, oyó sus botas alejándose por el pasillo en dirección a la escalera y se desplomó en su silla con un suspiro, extenuada por la energía negativa que transmitía ese infeliz y por sus insinuaciones románticas, que empezaban a fastidiarla en serio. En su trabajo la compasión era indispensable, pero había pacientes a los que deseaba retorcerles el pescuezo.

¿Pero de qué trata El juego de Ripper? ¿Qué es ese misterioso pasatiempo que da título a la novela? ¿Alguien se ha imaginado a un puñado de outsiders pubescentes aporreando las teclas frente a sus ordenadores y participando en apasionadas videoconferencias donde discuten los detalles de macabros crímenes sin resolver? Porque si es así, habéis dado en el clavo. La protagonista de esta novela es Amanda Martín, una joven extravagante, divertida e inteligente que con la ayuda de su abuelo y de su padre (quien trabaja como inspector en el Departamento Homicidios de San Francisco) se dedica a investigar asesinatos en sus ratos libres. Así que cuando la astróloga más reputada de la ciudad -y con esto se quiere decir "la astróloga cuya dudosa credibilidad resulta más evidente"- predice una sanguinaria oleada de asesinatos, Amanda y su particular cohorte de sabuesos pondrán todo su empeño en evitar que dicha catástrofe suceda. A primera vista puede sonar una premisa interesante (y desde luego lo es), pero cuanto más avanza uno en la lectura de El juego de Ripper, más frustrado podría sentirse al ver que la prometedora premisa inicial no es más que una excusa empleada por la autora para ejercer el papel que realmente se le da bien: narrar los dramas personales de una estrambótica comunidad de personajes.

Es verdad: hay ciertos menesteres de carácter secundario que eclipsan la componente policial de la novela. Sin embargo, esta desafortunada circunstancia no tiene por qué ser un impedimento a la hora de involucrarse en el desarrollo de las diferentes tramas ni de atender al complejo entramado de relaciones -esporádicas, disfuncionales- que se entretejen alrededor de una enrevesada constelación de almas desorientadas. La irremediable tendencia de Indiana (madre de la protagonista) a juguetear con los sentimientos ajenos, el enternecedor vínculo casi paternal que une a la intrépida Amanda y su abuelo, el amplio abanico de anomalías tanto físicas como psicológicas que padecen los integrantes de El juego de Ripper... todo ello atraviesa la escrutadora mirada de Isabel Allende en un relato salpicado de imágenes absurdas, esotéricas, estrafalarias y, en ocasiones, hasta impregnadas de un macabro sentido del humor que no duda en dejar títere sin cabeza. La única pega seria que puedo ponerle a El juego de Ripper es su final: una conclusión demasiado apresurada e inverosímil que precisa demasiada imaginación para poder introducirse mínimamente en el espacio de probabilidades con el que cuenta la novela. Aun así, podemos perdonar un desliz de tamaña envergadura. Podemos echar la vista a un lado siempre y cuando Isabel Allende nos siga regalando historias como esta: entretenidas, emocionantes, tiernas, sorprendentes, camaleónicas... historias de esas que dan un poco de pena terminar.

Puntuación

El juego de Ripper, Isabel Allende


Reseña "Ángel caído"

miércoles, 31 de julio de 2013

► Título: Ángel caído
► Autora: Asa Schwarz
► Año de publicación: 2010
► Género: Novela, policíaca, thriller
► Editorial: Planeta/Círculo de lectores
► Páginas: 256
► PVP: (?)
 Estocolmo. Nova es una joven activista de Greenpeace. Una noche entra en una casa en el centro de la ciudad aprovechando que los dueños no están para realizar una «acción de protesta». Pero cuando entra se encuentra con un espectáculo escalofriante: el dueño de la casa, Josef K. Larsson y su mujer han sido brutalmente asesinados y sus cuerpos yacen en la cama, junto a su perro, también muerto. Amanda es la policía al cargo de la investigación de los crímenes en casa de Josef K. Larsson. Al principio cree que Nova podría ser la autora del crimen y decide investigarla.

Opinión


Hay libros casi perfectos. Hay libros que suponen algo diferente, único y original. Libros que aún usando algo que ya hemos visto en numerosas ocasiones, consiguen enamorarnos perdidamente. Pero también hay libros que debido a nuestras elevadas expectativas se quedan prácticamente en nada. Libros que no nos llegan del modo que a todo el mundo, o libros que nos parecen una completa pérdida de tiempo, aunque con un poco de suerte son tan solo un pequeño puñado que nos encontraremos a lo largo de nuestra vida lectora. Y luego esta éste libro. Decir que el libro me ha decepcionado sería mentir tanto a vosotros como a mí misma, pues las expectativas con las que partía eran prácticamente nulas. ¿Cómo calificarlo entonces? ¿Malo? ¿Pésimo? ¿Horrible? Son muchos los calificativos que se me ocurren ahora mismo para describirlo, pero me parece que ninguno se acerca ni siquiera remotamente para describir mis sentimientos hacia esta obra. Y es que Ángel caído de Asa Schwarz es, probablemente, uno de los peores libros que he leído en toda mi vida. De hecho, la fuerza de voluntad que he tenido que emplear para acabarlo ha sido grande, pues mientras leía sus páginas en el fondo tenía una pequeña esperanza de que el libro mejorase, aunque fuese tan solo un poco, pero no, todo lo contrario. Empeora, y mucho. Sin una trama definida, con unos personajes planos y odiosos, todos ellos, sin excepción, con una protagonista obsesionada, subrayo, obsesionada por el medio ambiente, y una inspectora de policía que se pasa todo el libro vomitando, Ángel caído representa todo lo que odio a la hora de leerme un libro, y eso es todo un logro. Pero vayamos por partes.

En la primera toma de contacto con la novela conocemos a Nova, una joven activista de Greenpeace en Suecia, que decide con sus dos mejores amigos -que están enamorados de ella, cómo no- actuar al margen de sus jefes y meterse en casas ajenas para protestar contra los peces gordos de las empresas que más contaminan el país, usando para ello una lista que se llama Dirty Thirty. Sin embargo, ya desde dentro de la casa de uno de esos señores, Nova descubre un cuadro no apto para estómagos sensibles, y es que toda la familia ha sido asesinada de un modo macabro, tétrico y siniestro, por lo que huye por patas de ese lugar. Por otro lado tenemos a Amanda, la poco afortunada en el amor Amanda, inspectora de policía que será la encargado de llevar el caso de la muerte de este señor y que se pasa casi todo el libro vomitando. Al mismo tiempo descubrimos que la controladora, paranoica, obsesionada y abogada madre de Nova, murió hace relativamente poco y que eso a su hija más que entristecerla la alegra, pues por fin puede llevar la vida que ella quiera. Y también descubriremos que Amanda -oh, qué sorpresa- es la encargada de llevar el caso de la muerte de la madre de Nova. Poco después y debido a una serie de acontecimientos, todas las sospechas de los asesinatos de los Dirty Thirty caerán sobre nuestra joven protagonista, y eso que claramente no es la asesina. Hasta aquí bien. Sin embargo, luego Asa Schwarz mete con calzador y a la fuerza, una trama -por la que me compraron el libro- sobre ángeles caídos, que no son ángeles caídos en verdad, y que encima no tiene sentido ninguno, nada, en absoluto, así os lo digo, sobre la importancia de acabar con los humanos, mantener pura su "raza" y más cosas sin sentido. Y luego se mezclan y se remezclan las dos tramas y el libro se acaba. Y aquí estoy yo, sin saber incluso ahora qué sentido tenía escribir todo esto. 

Es decir, ¿qué quería transmitir exactamente con el libro la autora? ¿Una serie de asesinatos que tienen un estrecho vínculo con los ángeles? ¿Unos descendientes de ángeles que están mal de la cabeza? ¿Un ensayo en forma de novela sobre la contaminación del medio ambiente? Sin duda, entre todas me quedo con la última opción. Y es que en general la trama es tan insulsa, tan inconexa y que se toca de un modo tan superficial, que mi impresión es que la autora tuvo una idea y que de ahí se desarrolló el resto de la trama, pero sin pensar en que los lectores necesitamos un poquito más para conectar con el ambiente que nos quería transmitir. En cuanto a los personajes me quedo ya sin palabras. En primer lugar tenemos a la protagonista, que bueno, ahí está, si me la hubiesen cambiado por cualquier otro personaje a lo largo de la novela no me habría dado ni cuenta, y es que el problema de Asa Schwarz es que todos sus personajes son iguales. No tienen personalidad. Nada. Por lo tanto me han producido los mismos sentimientos que una patata. Si la protagonista no tiene potencial, no quiero hablar ya de los secundarios, que con algunos daban ganas de tirar el libro por la ventana. Los diálogos son también insulsos, y son tan pocos que te sorprende encontrarte alguno, así que... Lo único que salvaría de todo el conjunto general son algunas de las descripciones del libro, que es de lo que más hay, y que existe algo de acción por lo que fue un poco más llevadero leerlo. 

Con una trama con tintes de novela policíaca, que prometía "misterio" y ángeles caídos, me siento un tanto estafada. Si al menos la trama hubiese sido un poco menos inconexa, o solo un poquito más elaborada, quizás no me hubiese parecido tan rotundamente malo. Pero si a eso le añadimos unos personajes que parecen que están por estar, y porque un libro tiene que tener personajes para funcionar, tengo que decir que mis impresiones finales sobre el conjunto en general no son para nada agradables. Ya os lo decía al principio, Ángel caído tiene todo lo que me molesta a la hora de leerme un libro, y no es agradable. Por lo tanto, mi único consejo es que si alguna vez os lo encontráis en una estantería huid de él, lo más lejos posible. Por mi parte, aunque con gran alegría le hubiera prendido fuego, ya está listo para formar parte de una vida mejor en la biblioteca.

Puntuación

Ángel caído

Reseña "El psiquiatra"

sábado, 27 de julio de 2013

► Título: El psiquiatra
► Autor: Arno Strobel
► Año de publicación: 2012
► Género: Novela, policíaca, thriller
► Editorial: Pàmies
► Páginas: 320
► PVP: 19.95 €
El psiquiatra Joachim Lichner fue condenado a trece años de cárcel por el asesinato de una niña gracias al testimonio de su novia, que posteriormente inició una relación sentimental con Bernd Menkoff, uno de los detectives de policía encargados del caso. Todo esto hizo que Alex Seifert, compañero de Menkhoff en la investigación, siempre tuviera dudas razonables sobre la culpabilidad del psiquiatra y el papel de su colega en toda la trama. Ahora, quince años después, su recelo reaparece con fuerza cuando una llamada anónima sobre la desaparición de una niña coloca a ambos policías nuevamente ante el psiquiatra, el supuesto padre de la desaparecida, desatando los odios y rencores acumulados durante todo ese tiempo.

Opinión


Muy pocos lo saben, pero uno de mis géneros favoritos es el de la novela policíaca. Un género que sin embargo disfruto más en su formado cinematográfico que por escrito, pues me enfrento en reiteradas ocasiones a la misma situación de siempre: me aburre. El problema que tengo con él (y una de las razones por las que lea tan poco del mismo), es que odio con todo mi ser descubrir con demasiada facilidad quién demonios es el asesino, es una cosa que me supera y hace que mi interés por seguir leyendo se esfume a un nivel altamente alarmante. Pero si a eso juntamos que en mi último intento por acercarme a una novela del género descubrí ya en el segundo capítulo quién era el secuestrador de una niña pequeña (le pregunté el final al propietario del libro), mis ganas de volver a acercarme a una novela policíaca se habían esfumado por completo. Sin embargo, aunque al principio mis ganas de leer El psiquiatra fueron fruto de un acto totalmente compulsivo que a veces nos inunda a los lectores por dentro, de esos en los que una vocecita en tu cabeza te recomienda hacerte con el libro lo más pronto posible, tengo que reconocer que Arno Strobel finalmente parece haber conseguido lo imposible, y es que la novela en su conjunto me ha sorprendido gratamente.

Te sientes miserablemente mal cuando vives con alguien durante años, amándole de forma incondicional pero sin poder llegar a conocerle jamás. No puedes llegar a comprender a esa persona, ni explicarte su comportamiento, entender las cosas que hace. O cosas que o hace. Es para volverse loco, Alex, ¿comprendes?

Alex Seifert sabe que quizás hace años cometió el terrible error de no impedir que su compañero encerrase a un inocente en la cárcel por un asesinato que él no cometió, y es algo que le consume por dentro desde entonces. Con su primer caso cerrado hace ya más de diez años, sigue con su vida diaria como cualquier otro policía, aunque nunca terminó de olvidarse de aquel caso del todo. Sin embargo, cuando una llamada anónima les informa a él y a su compañero, el inspector Menkhoff, de que probablemente una niña de corta edad haya sido secuestrada, los viejos recuerdos volverán a surgir y con más intensidad que nunca. Y es que para más inri, al acudir a la dirección que les proporcionó el desconocido, descubren que se trata de la vivienda actual del psiquiatra Joachim Lichner, el mismo que asesinó y abandonó en el bosque cercano a su vivienda a una niña hace ya años, y que ahora, tras cumplir con su condena, fue puesto en libertad. Así pues, dará comienzo una desesperada lucha por parte del inspector Menkhoff de volver a encerrar al psiquiatra bajo rejas, mientras que esta vez Alex estará dispuesto a descubrir la verdad bajo cualquier precio.
    La novela está narrada en dos momentos temporales diferentes: por un lado, en el presente y el caso de la desaparición de una niña siendo el principal sospechoso (de nuevo) el psiquiatra, y por otro, a modo de flashbacks pero contados como capítulos a parte, el primer caso de Alex y que fue el hilo conductor de todo lo que nos encontramos a raíz de eso en el presente. Dos momentos temporales diferentes a los que el autor sabe sacarle el máximo partido posible, haciendo que con cada capítulo terminado tus ganas de acabar con el siguiente para saber qué pasa a continuación tan solo aumenten. Por lo que, como comprenderéis, la novela tiene además la enorme ventaja de ser una lectura que engancha notablemente al lector. Aunque el planteamiento general de la obra en un principio nos pueda parecer un tanto demasiado visto, a la hora de la verdad el señor Strobel logra que El psiquiatra se salga un poco del esbozo que nos podríamos haber imaginado de antemano. Así pues, y valiéndose de un par de giros inesperados más cercanos ya a la recta final, al final resultará que las cosas no son lo que parecen a simple vista. De hecho, aunque os pueda parecer una lectura totalmente predecible -siendo mi caso-, al final resultará que sin apenas darnos cuenta habíamos sido conducidos dócilmente por la inteligente mano de su autor.

Y porque deseo avergonzarle. Quiero demostrarle que existen personas que no se olvidan de lo que existe a su alrededor dejándose dominar por el odio o la ira.

No me gustaría terminar esto sin haberle dedicado unas escasas líneas a los personajes, y es que uno de mis mayores miedos era encontrarme con unos personajes totalmente tópicos a más no poder y totalmente planos. Tengo el placer de decir que me equivocaba. Mientras que normalmente en las últimas novelas que había leído del género los personajes no me habían llegado casi en absoluto, en El psiquiatra, aunque su elenco sea bastante escaso, en su gran mayoría se puede decir que no están nada mal caracterizados. Y es que aunque el esbozo general me sigue pareciendo un tanto escaso, una de las cosas que más me han gustado es que todos ellos, y en su justa medida, finalmente evolucionan cambiando su forma de ser o de ver las cosas. Paradójicamente, el personaje que más importancia tenía para toda la obra, finalmente resultó ser solo un mero fantasma de lo que puedo haber sido. Pues aunque nos hayamos encontrado ante una mente ágil, privilegiada y hasta cierto punto retorcida, me parece que el potencial que podía haber dado de sí el psiquiatra se desaprovecha enormemente, aunque no por ello se entorpece el mensaje general del conjunto. Y es que en cuanto a los pilares fundamentales de la obra, no cabe duda alguna que es la posibilidad de explorar alguno de los sentimientos más comunes a todos los seres humanos: el miedo, la rabia, la impotencia, el odio más profundo... Así pues, con unos personajes dibujados de forma imprecisa pero a los que se coge cariño, por una errónea impresión de estar en lo cierto cuando las cosas no son lo que parecen, o por el adecuado final para la obra, siendo tenso, ágil y prometedor, El psiquiatra es sin duda una novela con la que he disfrutado mucho más de lo que me esperaba.

Puntuación

El psiquiatra


Reseña "La trilogía de Nueva York"

jueves, 25 de abril de 2013

► Título: La trilogía de Nueva York
► Autor: Paul Auster
► Año de publicación: 2012
► Género: Novela, suspense, drama
► Editorial: Booket
► Páginas: 384
► PVP: 9.95
Empieza Ciudad de cristal, con un escritor de novela policiaca que, por azar, se ve actuando como un detective por las calles de la ciudad de los rascacielos mientras se cuestiona quién es en realidad. En Fantasmas, se conforma un laberinto de búsquedas que Azul, el detective, deberá desentrañar. En La habitación cerrada, el protagonista recibe el encargo de buscar a un amigo de la infancia desaparecido que ha dejado una maleta llena de manuscritos inéditos que deseaba que fueran publicados, por razones un tanto confusas.En las obras de Paul Auster, los acontecimientos se precipitan tras sucesos de una naturaleza, aparentemente, insignificante: lo pequeño marca la diferencia y el azar condiciona las decisiones. La investigación de lo otro se convierte en la búsqueda de uno mismo, en el afán de hallar una identidad propia y distintiva.
Opinión

Decir que mi primer encuentro con Paul Auster fue satisfactorio sería quedarme corta, muy corta. Aunque había oído maravillas sobre sus dotes literarias, no fue hasta junio de año pasado cuando por fin decidí darle una oportunidad con La trilogía de Nueva York, y lo cierto de lo único que me arrepiento ahora es de no haber leído el libro mucho antes. Aunque sub_zero ya os comentó en el blog sobre otras de sus creaciones, y con unos resultados más que satisfactorios también, tengo que decir que la novela que nos ocupa hoy, es, sin duda alguna, una de las historias más brillantes que he tenido el placer de leer en toda mi vida. Y dudo mucho que esté exagerando al decir esto, o que me deje arrastrar por mis emociones para afirmarlo, y es que ningún libro había conseguido hasta ahora sorprenderme hasta el punto de gritar un «¡No puede ser!» y seguir robándome exclamaciones hasta su inevitable final. Así pues, ¿por qué es diferente del resto La trilogía de Nueva York? Cierto que es una pregunta un tanto difícil de contestar, pues mientras siento una impetuosa necesidad de deshacerme en halagos tanto hacia su autor como a la obra en general, a la vez dudo mucho que sea capaz de explicar correctamente qué es lo que hace de La trilogía de Nueva York un libro tan especial. Lo único que puedo hacer es ir por partes.
    Y es que para empezar se trata de un único libro pero que efectivamente en su interior esconde una completa trilogía, una trilogía que tiene que ver mucho con la ciudad de Nueva York, y una trilogía que soy incapaz de describir con facilidad. Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada, componen esta peculiar obra maestra en forma de tres relatos, y a primera vista, sin ninguna relación entre sí. Como son bien escasas las veces ante las que nos encontramos con esta peculiar separación, creo que lo mejor que puedo hacer es adelantaros unas pocas palabras para poneros en ligero contacto con la situación, y después ya pasaré a comentar brevemente mis impresiones generales del conjunto.

Ciudad de cristal: 

Daniel Quinn es un escritor para el que la vida ha perdido todo el sentido. Tras la muerte de su esposa y su hijo su vida se basa en escribir historias policíacas otrogándole a su personaje la vida que a él se le escapa por momentos. Abandonado por sí mismo y por los demás, su vida dará un drástico giro cuando por equivocación una asustada mujer le llame en mitad de la noche en busca de un tal, Paul Auster detective privado. Sin embargo y tras la continua insistencia de la desconocida, ya sea por aburrimiento o por capricho del destino, Quinn o Auster, decidirá seguirle el juego para ver de qué va todo esto. Así es como Quinn conocerá a Peter Stillman, esposo de la susodicha y un personaje demasiado peculiar para describirlo en pocas palabras, cuyos primeros años de vida fueron un verdadero infierno, y cuya existencia pende de un hilo por las razones que no os voy a revelar.
Fantasmas:

Fantasmas es uno de los relatos más extraños pero a la vez originales que he leído en muchísimo tiempo. En esta ocasión conoceremos a tres personajes, Azul, Blanco y Negro -efectivamente, todos los personajes y hasta algunos lugares tienen nombre de colores- un detective privado, un escritor y el vigilado, serán los encargados de conducirnos por medio de este curioso universo creado por Auster y que explora los escondites más recónditos de la psique humana por medio de otra historia con tintes detectivescos.

La habitación cerrada:

Un personaje sin nombre un día recibe la llamada de la esposa de su mejor amigo comunicándole que éste anda desaparecido. Aunque dicho así no pueda parecer algo altamente atrayente, poco a poco la historia se irá complicando debido a la petición del desaparecido de publicar sus novelas o una carta que pondrá todo el mundo de nuestro protagonista patas arriba. Y lo más importante de todo, en La habitación cerrada todo por fin tendrá su explicación.



Paul Auster es un autor que vale la pena probar aunque sea una vez en la vida, ya sea por curiosidad o por cualquier otro motivo, normalmente parece ser que le odias o amas. A decir verdad La trilogía de Nueva York es un libro un poco complicado de leer, aunque complicado quizás no sea la palabra justa para describirlo, pues ni me imagino lo que supuso para el autor escribirlo. La pega que le veo a la novela, lo único malo que puedo sacarle, es que hay partes que pueden parecen un poco pesadas para el lector y que por ello merme su curiosidad por saber qué pasará a continuación. Por otro lado, los tintes detectivescos quizás no sean del agrado de todos y puedan parecer hasta aburridos. Sin embargo los compases finales de las tres historias son sin duda brillantes. Si hasta prácticamente el final la novela me había gustado, ya sea por el estilo tan particular del autor y con el que describe tan bien la soledad y los miedos de sus personajes o la historia en sí, la recta final fue sin duda... memorable. Recalcando lo que ya os había dicho al principio, nunca me había encontrado con un desenlace tan impactante, y es que el giro tan inesperado de los acontecimientos seguido del punto y final de esta trilogía es sin duda una de las mayores creaciones que leeré jamás. Aunque sinceramente espero encontrarme muchas más novelas que estén a su altura, sin embargo será una de mis favoritas en cuanto a complejidad, estilo o sus desdichados personajes que comparten el mismo destino.
Poco me queda por añadir ya, brillante, magistral, enigmática y que te mantiene pegado una vez que te enganchas, y un desenlace para el que me faltan las palabras, lo único que se me ocurre decir ahora es que  La trilogía de Nueva York es una lectura imprescindible para cualquier amante del género o lector en general.

Puntuación

La trilogía de Nueva York


Reseña "Tormenta"

miércoles, 13 de marzo de 2013

► Título: Tormenta
► Autor: Jim Butcher
► Año de publicación: 2013
► Género: Novela, fantasía, policíaca
► Editorial: DeBolsillo/La factoría de Ideas
► Páginas: 320
► PVP: 9.95
► ISBN: 9788490181249

Harry Dresden se ha convertido en una ayuda insustituible para la policía de Chicago, porque es el único a quien pueden acudir cuando una investigación entra de lleno en lo paranormal. Es el caso de un doble asesinato con tintes de magia negra. Y detrás de la magia negra siempre hay un mago oscuro. Así es como Harry se encuentra de frente con el lado siniestro de la hechicería. Y lo que parecía un trabajo rutinario se convierte en una pesadilla. Ahora van a por él.

Opinión

Aunque las aventuras de Harry Dresden forman probablemente una de las series más reconocidas de fantasía urbana en la actualidad, nunca había probado nada del autor porque me daba una pereza extrema empezar una saga que va por su decimocuarta entrega en terrenos anglosajones y a punto de salir la décima en España. Sin embargo, cuando hace unos meses se cruzó en mi camino el excelente y muy recomendado Las Furias de Alera, quedé tan encantado por la portentosa imaginación de Jim Butcher que decidí aligerar la espera hasta que salga el siguiente volumen de Codex Alera sumergiéndome entre las páginas de Tormenta, aprovechando por supuesto el hecho de que han empezado a relanzar la saga en formato bolsillo y a una velocidad de publicación que no supone un peligro para la estabilidad de nuestro sistema nervioso. El asombroso debut de Jim Butcher nos introduce en la piel de Harry Dresden, un mago de cierta categoría que utiliza sus poderes para ejercer como detective privado y que a fin de poder pagar las facturas, se ve obligado a colaborar con el departamento de policía cuando se presenta un caso de índole paranormal, cosa que en el ajetreo propio de una ciudad como Chicago, suele suceder bastante a menudo.

La gente buscaba algo, pero creo que no sabían qué; y aunque estaban otra vez empezando a abrir los ojos al mundo de la magia y a lo misterioso, que había estado con ellos todo el tiempo, todavía pensaban que yo tenía que ser un farsante.

En esta ocasión, Dresden deberá investigar el asesinato de dos amantes relacionados con el mundo del hampa a los que parece haberles explotado literalmente el corazón en el pecho, averiguar lo antes posible qué clase de poderoso individuo ha podido cometer semejante crimen mientras de manera simultánea trata de ayudar a una joven esposa que acude a su despacho privado con el objetivo de encontrar a su marido desaparecido. Todo ello sin olvidar que el Consejo Blanco, institución de máxima autoridad en lo referente a cuestiones mágicas, anda pisándole los talones a Harry por culpa de unos antiguos trapicheos y que una especie de droga alucinógena que desata los poderes sobrenaturales de la gente está causando estragos en la escena nocturna de la ciudad. Sí, a primera vista pudiera parecer que el abultado número de arcos argumentales presentes en Tormenta resulta poco menos que abrumador y de difícil coordinación, pero lo cierto es que Jim Butcher demuestra en esta novela una capacidad envidiable para desarrollar de forma equilibrada e inteligente las diferentes subtramas sin que el resultado final parezca sobrecargado o que peque  de ambicioso. Al contrario, esta gran variedad de hilos narrativos que el escritor estadounidense sabe manejar tan bien, acelera bastante el ritmo de la historia y nos proporciona un marco excelente para comprobar cómo se desenvuelve el carismático mago ante distintas situaciones, escenarios e inesperados giros del destino con la soltura, el desparpajo, el ingenio y la providencial suerte que le caracterizan.

Los truenos retumbaban, cada vez más cerca. Los relámpagos danzaban sobre nuestras cabezas, en algún sitio entre las nubes, mientras proyectaban una luz extraña y unas sombras espectrales a través del turbio cielo encapotado.
La tormenta ya estaba allí.

En vista del sobresaliente trabajo de Butcher a la hora de retratar personajes, no es de extrañar que Harry Dresden, un hombre divertido hasta decir basta, atractivo, comprometido con su trabajo y que no tiene reparos a la hora de anteponer el bienestar de los demás al suyo propio, sea tan querido por sus lectores. Dresden es un tipo juicioso, crítico, analiza las distintas opciones a su disposición y elige la que cree correcta. A lo largo del libro nos dará tiempo a conocer sus preocupaciones, sus preferencias, sus dramas personales y algunos detalles de su pasado que le proporcionan autenticidad y profundidad como personaje. Eso sí, es muy torpe con las mujeres. La explosiva mezcla que realiza Butcher entre el género policíaco y el fantástico desemboca en un maravilloso cocktail de persecuciones en plena calle, espectaculares combates mágicos, pócimas de dudosa finalidad, así como de criaturas tales como hadas, diablillos o vampiresas libidinosas que por fortuna funciona a la perfección. ¿Y donde están los fallos? Pues seguro que los tiene, pero en mi actual estado de euforia propagandística no me acuerdo de ninguno. En resumen, todas estas magníficas cualidades antes señaladas hacen de Tormenta una novela excepcionalmente entretenida, refrescante como una brisa veraniega, predecible en su justa medida, escrita con muy buen gusto, aderezada con un particular sentido del humor y sin mayores pretensiones que la de conquistar el interés del público y conseguir que tras más de una década en lo más alto del ranking mundial, la gente siga leyendo las increíbles peripecias de Harry Dresden con el mismo entusiasmo que la primera vez. Sin duda alguna, podemos decir que lo ha conseguido.

Puntuación

Tormenta


Reseña "El canto del cisne"

lunes, 21 de enero de 2013

Hace unos cuantos meses se coló en mi estantería un tal Gervase Fen, profesor de literatura afincado en Oxford que junto a su infatigable compañero Richard Cadogan jugaba a resolver en sus ratos libres los más estrafalarios casos que podían caer en manos de la policía británica. Lo cierto es que La juguetería errante, tercera de las muchas novelas protagonizadas por el investigador inglés y primera que se publicó en España gracias a la editorial Impedimenta, fue una lectura deliciosa, estimulante y en general, una auténtica sorpresa. Dado el rotundo éxito que cosechó su anterior entrega, puedo afirmar sin temor a equivocarme que El canto del cisne supone uno de los regresos más esperados de la presente temporada, un nuevo y excitante misterio que viene dispuesto a ejercitar nuestro lado más detectivesco.

Título: El canto del cisne
Autor: Edmund Crispin
Año de publicación: 2012
Género: Novela, misterio, policíaca
Editorial: Impedimenta
Páginas: 280
PVP: 19.95
ISBN: 9788415578222

Sinopsis

Cuando una encopetada compañía de ópera recala en Oxford para poner en marcha la primera producción posbélica de Los maestros cantores de Núremberg, de Wagner, la felicidad que reina en el ambiente pronto quedará ensombrecida por la aparición del odioso y molesto tenor Edwin Shorthouse. Todo el mundo tiene un motivo personal para odiar con toda su alma a Shorthouse, pero ¿quién de los presentes será tan torpe como para acabar con él ahorcándole y apuñalándole en su propio camerino, cerrado por dentro? Como dice Edmund Crispin en la primera línea de esta perspicaz novela: «Pocas criaturas hay en el mundo más estúpidas que un cantante».

Opinión

Como ya he dicho, y no me canso de repetirlo, tras lo mucho que me gustó La juguetería errante esta saga protagonizada por el profesor y detective Gervase Fen merecía indiscutiblemente una segunda oportunidad. Aunque se introducen bastantes elementos novedosos tanto en la trama, como en el desarrollo del caso y su posterior resolución, El canto del cisne es asimismo una novela de grandes ausencias: en esta ocasión no aparecen (ni desaparecen) jugueterías, tampoco abogados insufribles ni herederos sin escrúpulos, pero quizá la presencia que más se echa en falta es la de Richard Cadogan, antiguo compañero de Fen, sufridor nato y paciente de muchas y muy extrañas vicisitudes. La inconfundible nota de humor que suponía esta pareja detectivesca era uno de los principales motivos que me llevaron a continuar leyendo la serie, así que me llevé un chasco considerable al saber que el poeta Cadogan no aparecería en esta continuación inmediata de los sucesos acontecidos en La juguetería errante.


-Querida mía, ¿qué ocurre?
-Es solo... un miedo tonto... -dijo, y los tres se dieron cuenta de que estaba a punto de llorar-. Verás, es que... alguien ha estado a punto de envenenarme.

    Sin embargo, el sentido del humor innato de Edmund Crispin sigue estando presente en El canto del cisne, novela que en contra de lo acostumbrado, no comienza con la aparición de un cadáver en los emplazamientos más insospechados, sino con el relato de lo que se cuece en el seno de una compañía teatral formada por personajes tan variopintos y bien cincelados como el apuesto Adam Langley, actor de incipiente reputación, su querida Elizabeth Harding o el insoportable Edwin Shorthouse, cantante de elevadas aspiraciones que verá prontamente interrumpida su carrera al estrellato al darse la desafortunada circunstancia de que alguien lo mata. Sin embargo, lo más extraño del crimen es que se produjo en el propio camerino de la víctima, cerrado a cal y canto y cuando no había nadie más dentro. Ante la imposibilidad de dar con el asesino, el profesor Gervase Fen se introducirá de lleno en el caso, siempre dispuesto a dar su peculiar punto de vista, aderezar la trama con su hilarante toque personal y redirigir la investigación hacia los derroteros más inauditos, por lo que el no saber en qué momento la historia puede dar un cambio brusco continúa siendo uno de sus rasgos más característicos y al mismo tiempo de los más atractivos.

Pocas criaturas hay en el mundo más estúpidas que un cantante. Es como si el ajuste milimétrico de la laringe, la glotis y los senos bucofaríngeos que se precisa para la generación hermosos tuviera que venir acompañado casi invariablemente -oh, cuán inescrutables son los caminos de la Providencia- de la estulticia propia de un ave de corral.

Pero sin duda alguna, lo que más me ha llamado la atención de El canto del cisne es que a medida que aparecen más pistas y se van conociendo más detalles del asesinato, el número de sospechosos no se reduce, sino que va en aumento. Todo el mundo tiene motivos para haber actuado contra Edwin ya sea por su endiablado carácter, su desesperante comportamiento durante los ensayos, su encubierta y a la vez polémica relación amorosa o simplemente por hacerse con su papel en la función, por lo que las ganas de saber cómo se resolverá finalmente el caso se disparan conforme se acerca el final. Edmund Crispin ha sabido hilar con maestría una trama intensa, impredecible, repleta de giros argumentales y además, salpicada de numerosas referencias a las más importantes piezas del género dramático y a los más destacados compositores de la época. Quizá lo que menos brille de todo el conjunto sea precisamente el final, por ser un tanto atropellado y confuso, aunque muy coherente con las pistas proporcionadas durante el resto del libro. Pero si os gustó La juguetería errante, en El canto del cisne encontraréis una excelente continuación que vuelve a reunir todo lo bueno del primer caso, confirmándose así como una de las sagas detectivescas  más prometedoras del panorama actual. Si aún no habéis tenido el privilegio de adentraros en los misterios del gran Gervase Fen, ánimo, el asesino os anda esperando.  

Puntuación

El canto del cisne


Reseña "Los horrores del escalpelo"

lunes, 24 de septiembre de 2012

Aún recuerdo la primera vez que este libro se apareció ante mí, porque lo que me ha ocurrido con esta novela no puede calificarse de otro modo más que de "aparición". Ahí estaba yo, dando vueltas por la librería cuando de repente me fijo en un ejemplar de Los horrores del escalpelo, un libro muy voluminoso, con un título que no me atrajo en absoluto, enfundado en una portada que más bien me echaba para atrás y escrita por un autor de cuyo nombre no había oído hablar en mi vida. Investigaciones posteriores me llevaron a descubrir que este libro había sido objeto de una lectura conjunta tremendamente desastrosa, y por si fuera poco, las escasas reseñas que circulan por la red no eran demasiado entusiastas, hasta el punto de haber leído auténticas calamidades sobre él. ¿Chasco? Todo lo contrario. Si bien Los horrores del escalpelo es un libro que adolece de ciertos fallos, nos encontramos ante una extraordinaria novela que disecciona con pericia profesional el episodio más oscuro de la historia criminal inglesa: los asesinatos de Jack el Destripador. 

Título: Los horrores del escalpelo
Autor: Daniel Mares
Año de publicación: 2010
Género: Novela, policíaca
Editorial: Grupo Ajec
Páginas: 832
PVP: 27.60
ISBN: 9788415156123

Sinopsis

Otoño de 1888.
El ingeniero español Leonardo Torres Quevedo se halla en Londres en pos del mítico ajedrecista de Maelzel, un autómata mecánico que se creía perdido desde hacía décadas. En compañía de Raimundo Aguirre, monstruoso ladrón y asesino, quien dice tener la pista del perdido autómata, inicia la búsqueda a través de los bajos fondos londinenses y alta sociedad victoriana. Pero la búsqueda es interrumpida por el horror: las calles del deprimido barrio de Whitechapel amanecen con cadáveres de prostitutas abiertas sobre el adoquinado. Y Torres Quevedo y su compañero Aguirre se ven implicados en la caza de un asesino que firma sus crímenes como Jack el Destripador, entrando en una compleja partida de ajedrez con  oscuras conspiraciones, el misterio y la muerte como piezas principales.

Opinión

La historia de Los horrores del escalpelo comienza cuando una suerte de periodistas llamados Alto y Lento (sí, habéis leído bien) acuden a la residencia donde Raimundo Aguirre pasa sus últimos días bajo los cuidados intensivos e ininterrumpidos que su enfermedad requiere. Con la excusa de recabar cierta información para escribir una novela sobre los asesinatos que asolaron la capital británica a finales del siglo XIX, estos dos personajes acuden al comienzo de lo que será una extensísima crónica sobre la vida de Aguirre, un desapacible relato plagado de horror y muerte que podría aportar nuevos detalles de suficiente relevancia como para resolver los que posiblemente sean los crímenes más famosos de la historia. Así pues, Daniel Mares nos transporta ya en el primer capítulo a la Guerra de Secesión norteamericana para conocer no solo el lado más sórdido de la naturaleza humana, sino también a algunos de los personajes que posteriormente tendrán un papel especial en el desarrollo de los acontecimientos.
     De forma lenta pero segura, el escritor madrileño va urdiendo la trama de su novela en torno a las  andanzas de Raimundo Aguirre y de cómo sus erráticos pasos por los suburbios londinenses se acabaron  cruzando casi de manera milagrosa con los de Leonardo Torres, ingeniero español que tras una extensa gira europea se halla ahora en ese misma ciudad, aunque por motivos bien diferentes.

"Soy un hombre de ciencia y creo que la ciencia no puede ofender a Dios nunca, puesto que no es más que el conocimiento de la obra del creador, y ese conocimiento no provoca en nosotros otra cosa que no sea reverencia y admiración."

El caso es que desde el mismo momento en que se conocen, tanto Raimundo como Leonardo quedarán condenados a encontrarse, a veces en las situaciones más indeseables que se puedan imaginar. Uno, respetable y con contactos en las más altas esferas sociales, el otro, poco más que un criminal deforme y perseguido por el infortunio, pero ambos se verán envueltos en la búsqueda de un misterioso prodigio mecánico, un autómata conocido como el ajedrecista de Maelzel, capaz de derrotar en dicho juego a cualquiera que se le ponga por delante. Sin embargo, la partida contra el increíble artilugio no acaba del todo bien, lo que provocará el regreso de Leonardo a España y la perdición de Raimundo entre los estratos más inmundos de la capital británica. Tras un lapso de 10 años, Raimundo le escribe al ingeniero una carta en la que de manera solícita, le asegura poseer información importante sobre lo ocurrido hace una década y le pide que regrese inmediatamente. Como no podía ser de otra manera, la reaparición de Leonardo en escena no es más que una excusa utilizada por el autor para destapar una auténtica red de asesinatos, crímenes, peleas entre bandas y traiciones en el seno de una poderosa familia venida a menos, una serie de acontecimientos que no serán nada fáciles de desentrañar.
     Por otro lado, Los horrores del escalpelo es un libro que abarca gran cantidad de géneros y que ofrece multitud de situaciones de lo más variopinto, ya sea entre los lujosos pasillos de un palacio o en el más asqueroso de los callejones en compañía de pervertidos, monstruos de circo, prostitutas y demás fauna cosmopolita. Por eso, no es de extrañar que de vez en cuando aparezcan escenas bastante subiditas de tono, explícitas y hasta cierto punto desagradables. Teniendo en cuenta lo anteriormente mencionado, he de decir que Los horrores del escalpelo no es un libro en absoluto fácil de leer. Entre sus principales obstáculos se encuentran el ritmo lento de la novela, los capítulos son en su mayoría excesivamente largos, lo cual provoca esa incómoda sensación de no avanzar en la lectura, la trama es en ocasiones difíciles de seguir por la complejidad estructural de la obra, el tema principal de la novela es demasiado específico como para interesar al gran público y por si fuera poco, mucha gente pudiera no acostumbrarse al estilo tan particular de Daniel Mares, un estilo que bajo mi punto de vista peca no pocas veces de ampuloso y sobreadjetivado.

"Podemos crear belleza, podemos amar, ser generosos, perdonar y mostrar la misericordia de un santo, pero en el interior, en el fondo de nuestros corazones crece el mal y la locura."

Aun pesar de esa interminable retahíla de pegas, no puedo decir que el libro no me haya gustado. De hecho, me ha satisfecho bastante. No sé si será por su agudo dominio del lenguaje, por la capacidad del escritor para dar una intrincada vuelta al desarrollo de la trama, por la inolvidable galería de personajes que pueblan las páginas de este libro o por la inteligencia que desborda constantemente la pluma de Daniel Mares. El caso es que Los horrores del escalpelo ha superado de forma amplia mis expectativas, aunque por supuesto hay cosas de él que no me han gustado nada, concretamente ese inexplicable final a caballo entre la ciencia-ficción y el steampunk que aunque no se preveía, no hay por dónde cogerlo. Dejando de lado ese pequeño escollo, solo me queda decir que estamos ante una novela entretenida, compleja y fiel a la estética victoriana en la que tan bien se desenvolvía Jack, el Destripador. ¿Llegaremos algún día a conocer su verdadera identidad? ¿El motivo de los horrores que cometió? Si no te atreves con este libro, nunca podrás saberlo.

Puntuación

Los horrores del escalpelo



Reseña "Todo lo que muere"

miércoles, 1 de agosto de 2012

Tras mi última y apasionada aventura policíaca cortesía de El síndrome E, me apetecía bastante leer alguna otra novela perteneciente al mismo género, así que mira tú por dónde, fui a topar con un libro que me he comprado hace relativamente poco. Se trata de Todo lo que muere, la primera entrega de una larga y longeva serie policíaca escrita por el irlandés John Connolly (no confundir con Michael Connelly) cuyo protagonista, el detective Charlie Parker (no confundir con el Charlie Parker que tocaba el saxofón) aún intenta recuperarse del duro golpe que supuso perder en una única noche tanto a su mujer como a su hija, víctimas de un atroz asesinato. Desde la candidez y la elegancia características de La juguetería errante, pasando por el inexplicable arrebato de cólera propio de Out, he visto cómo en los últimos meses mis escarceos con la novela policíaca se iban volviendo cada vez más siniestros. En efecto, Todo lo que muere es el ejemplo más representativo de la llamada novela negra. La historia más lúgubre, tétrica, macabra y funesta que he leído hasta el momento. Con diferencia.


Título: Todo lo que muere
Autor: John Connolly
Año de publicación: 2004
Género: Novela, policíaca
Editorial: Tusquets
Páginas: 432
PVP: 9.95
ISBN: 9788483835111

Sinopsis

Una noche, Charlie Parker, alias "Bird", inspector de policía de Nueva York, sale a tomar unas copas después de una discusión conyugal; cuando vuelve a casa, se encuentra a su mujer y a su hija brutalmente asesinadas. Entre los sospechosos figura el propio Parker, a quien expulsan del cuerpo de policía, pero el crimen queda sin resolver. Roído por el sentimiento de culpa y deseoso de venganza, Parker, sin embargo, no duda en acudir en ayuda de su antiguo jefe para resolver el misterioso y trágico caso de una joven desaparecida, una investigación que le llevará allí donde jamás imaginó que llegaría.

Opinión

Todo lo que muere no es una novela común y corriente. Después de un breve prólogo en el que se nos relatan con todo lujo de detalles (algunos realmente innecesarios) las terribles circunstancias en las que murió la familia del protagonista, nos reencontramos con un Charlie Parker apartado del cuerpo de policía y que ahora trabaja como investigador freelance en la búsqueda de un delincuente bajo libertad vigilada que parece estar retomando ciertas actividades ilegales. No da tiempo de pasar un par de páginas cuando de repente se produce un tiroteo en plena calle que se cobra varias vidas, entre ellas la del tipo tras el que andaba Parker. Sin embargo, lo que en un principio parece un simple ajuste de cuentas pronto se convertirá en un embrollo mucho mayor y el ex inspector se verá involucrado en un caso que incluye la desaparición de una joven, la intervención de una de las principales mafias neoyorquinas y el asesinato de varios niños que conmocionó a todo un pueblo.
     A medida que avanzamos en la lectura, la historia se vuelve cada vez más complicada, envolvente y adictiva. Las pesquisas de Charlie Parker son cuando menos interesantes dados los métodos poco ortodoxos a los que tiene que recurrir en vista de su precaria situación laboral. Muchos compañeros de profesión aún tienen la firme sospecha de que Parker estuvo involucrado en el asesinato de su familia. Por si fuera poco, el FBI tratará de entorpecer por todos los medios existentes las indagaciones de nuestro protagonista. Sin embargo, gracias a la inestimable ayuda de Ángel y Louis, una pareja de homosexuales especializados en cometer crímenes, su irrefrenable labia y una pizca de suerte, Charlie Parker conseguirá salir airoso de una gran mayoría de situaciones.

"Yo era joven, acababa de dejar el uniforme y aún admiraba mi imagen en el espejo con la placa nueva. De mí se esperaban grandes cosas. Muchos creían que mi nombre terminaría saliendo en los periódicos. Y así fue, pero no por los motivos que ellos habían imaginado."

Aunque en la primera mitad del libro, el hilo narrativo más importante se centra en la búsqueda de la chica desaparecida y los consiguientes acontecimientos que las pistas (muchas veces en forma de cadáveres) van revelando, la presencia de El Viajante, el principal objetivo de Parker, el asesino de Susan y Jennifer, es siempre constante. La trama, aunque compleja desde principio a fin por la innumerable cantidad de personajes envueltos en ella, se va desarrollando de manera vertiginosa e impecable a partes iguales. Una de las cosas que más me han sorprendido de Todo lo que muere es precisamente que en contra de las convenciones literarias, el caso se resuelve en mitad de la novela, dejando el camino completamente despejado para que tanto Parker como el propio lector puedan centrar toda su atención en la búsqueda de El Viajante, un despiadado homicida que desolla, mutila y eviscera a sus víctimas en un intento por reflejar de manera artística la mortalidad del ser humano.
     Precisamente el tema "muerte" es un recurso bastante utilizado a lo largo de la historia y abundan las reflexiones de tipo existencial sobre los aspectos más escabrosos de la mente humana. Todo lo que muere es una novela soberbia, tiene momentos verdaderamente impactantes y goza de la capacidad de absorber tu interés de manera notable. Sin embargo, no es ni mucho menos una novela apta para todos los públicos. Como ya he comentado antes, hay multitud de descripciones que pudieran resultar desagradables, violentas o incluso obscenas para determinado tipo de personas. Por otro lado, a Connolly no le tiembla el pulso lo más mínimo a la hora de cargarse a sus personajes, así que no te extrañes si en prácticamente cada capítulo aparece un nuevo cuerpo al que practicarle la autopsia.
     

"Somos el principal productor mundial de asesinos en serie. Es un síntoma de enfermedad, eso es. Estamos enfermos y débiles, y esos asesinos son como un cáncer dentro de nosotros: cuanto más deprisa crecemos, más rápido se multiplican ellos."

En la segunda mitad del libro, la narración se vuelve bajo mi punto de vista un poco espesa. Y es que además de dar caza al Viajante siguiendo las ambiguas indicaciones de una vieja con poderes extrasensoriales, Charlie Parker tendrá tiempo de enzarzarse en una incomprensible razzia entre mafias rivales, esta vez en la ciudad de Nueva Orleans, territorio donde transcurre la recta final de Todo lo que muere. A pesar de que los últimos capítulos del libro son simplemente espectaculares y que el desenmascaramiento de El Viajante puede dejarte en estado de shock, la primera entrega de esta serie protagonizada por Parker pide a gritos una conclusión un poco más desarrollada. El viejo truco de sacarse el conejo de la chistera hace mucho tiempo que dejó de tener gracia, aunque a decir verdad, las prisas de Connolly por terminar la novela no consiguen estropear un resultado final deslumbrante. 
     En Todo lo que muere encontrarás una lectura más que recomendable si tu estómago es capaz de resistir los pasajes más oscuros del comportamiento humano. El gran Charlie Parker es un personaje que gracias a su tozudez, su ímpetu y su absoluta falta de respeto hacia la autoridad, brilla con luz propia dentro del género  policíaco. Aunque carga sobre sus hombros con un profundo sentimiento de culpa, no deja que su traumático pasado le impida sobrellevar el día a día, y en las muchas ocasiones en las que salen a relucir recuerdos junto a su mujer o su hija, es imposible no sentir aprecio hacia este carismático investigador. Rachel, una psicóloga criminalista que participará en la investigación, será la encargada de recomponer el corazón de Parker, mientras que Ángel y Louis, que forman un dúo explosivo, serán sin duda alguna el ligero toque humorístico que de no existir haría de Todo lo que muere una especie de Biblia negra pero más light. En definitiva, si te gusta el género policial, hazte ya mismo con esta novela porque seguramente será capaz de satisfacer tus expectativas. Como poco, te pasará como a mí y querrás empezar lo antes posible con el siguiente volumen, El poder de las tinieblas. Y así, sin darte cuenta, muy pronto estarás atrapado en las garras de todo lo que muere.

Puntuación

Todo lo que muere


Reseña "El síndrome E"

viernes, 13 de julio de 2012

Aunque Franck Thilliez es un autor bastante conocido en Francia, con un buen puñado de obras a sus espaldas, El ángel rojo, la primera novela de una serie protagonizada por el comisario Franck Sharko, pasó prácticamente desapercibida en nuestro país. Varios años después, y de manera completamente inexplicable, Destino ha decidido dar continuidad a la saga de Franck Thilliez con la publicación el año pasado de El síndrome E, y de Gataca, su continuación, hace apenas unos meses. Ambas novelas son, respectivamente, tercera y cuarta parte de la ya mencionada serie, algo que supuestamente no debería importarnos en absoluto porque las historias de uno y otro libro se pueden leer de manera independiente sin temor a dejarnos información relevante por el camino. En esta ocasión, Thilliez se sirve de los más oscuros instintos del subconsciente humano para ofrecernos una novela tenebrosa, inquietante y tremendamente adictiva que supone una interesante vuelta de tuerca al género policíaco.




Título: El síndrome E
Autor: Franck Thilliez
Año de publicación: 2011
Género: Novela, policíaca
Editorial: Destino
Páginas: 576
PVP: 21.00
ISBN: 9788423345311

Sinopsis

Un suceso muy extraño altera el verano de la teniente de la policía de Lille Lucie Hennebelle: un ex amante suyo se ha quedado ciego durante el visionado de un cortometraje antiguo. En ese mismo momento, a doscientos kilómetros de distancia, el comisario Franck Sharko, que había abandonado el servicio activo, acepta volver por la presión de sus superiores. Al tiempo que Lucie descubre los horrores que oculta la película, una misteriosa llamada le informa de la relación entre el film y los cinco cadáveres que investiga Sharko. Su búsqueda les llevará a adentrarse en los abismos de un fenómeno aterrador e impactante bautizado como Síndrome E, un descubrimiento que escarba en los orígenes de las atrocidades que cualquiera de nosotros pudiera cometer.

Opinión

Tal y como no me canso de decir, el planteamiento que propone Franck Thilliez para El síndrome E me ha parecido tremendamente atractivo, una especie de reclamo publicitario que sin proponérselo (o quizá sí) pone de manifiesto una de las principales ideas que se plantean en la novela: el ojo como vehículo para llegar al cerebro. Dicho así, no parece una gran revelación. Todo el mundo sabe que nuestro órgano de la vista recoge la información que recibe del exterior en forma de impulsos eléctricos que son enviados al cerebro, donde son debidamente procesados. Sin embargo, en su afán por retorcer el argumento de manera casi gótica, Thilliez va un paso más allá de lo evidente, transformando el simple visionado de una película antigua en todo un acontecimiento policial, todo ello hilado con suma inteligencia y un dominio del suspense admirable. Después de esta breve introducción en la que el pobre espectador se queda ciego, la trama se bifurca en dos parte bien claras.
     Por un lado, el comisario Franck Sharko, que acaba de comenzar un tratamiento experimental para combatir su esquizofrenia, se ve envuelto en la investigación de un caso poco menos que estremecedor: la aparición en una zona industrial de un grupo de cadáveres con el cráneo serrado, sin cerebro, sin ojos y con diversas partes del cuerpo separadas del resto en lo que viene siendo una gran ensalada de carne. La otra línea de acción transcurre en un hospital infantil, donde la teniente Lucie Hennebelle hace todo lo posible por cuidar a una de sus hijas mientras la otra disfruta de unas breves vacaciones. Resulta que el desafortunado cinéfilo es un antiguo novio/amante/amigo-con-derecho-a-roce de Lucie, y cuando le clama desesperadamente por ayuda, la teniente Hennebelle no puede hacer menos que acudir a su encuentro.

"Este txeto meustra que nuesrto cererbo no traudce literlamente lo que ve nuesrto ojo. Inlfuido por su epxeriencia, rceonoce globlamente las palarbas, sin perocuparse del odren de las lertas."

A primera vista, no parece que ambos sucesos puedan estar relacionados de modo alguno, pero a medida que avanzamos en la lectura y los primeros frutos de las pesquisas van haciéndose visibles, descubriremos que los caminos de Sharko y Lucie acabarán uniéndose para enfrentar un destino común. Así, el misterio de la película y de los cuerpos enterrados se convertirá para los dos protagonistas en un auténtico periplo a través del espacio y del tiempo, un viaje cargado de peligros que les llevará a recorrer lugares tan exóticos como las calles de El Cairo o una antigua institución psiquiátrica abandonada en las nieves de Canadá. La novela de Thilliez ahonda en temas tan dispares como los procesos subliminales del cerebro o el complejo arte de hacer películas haciendo hincapié en los detalles más nimios. A pesar de ello, el bien documentado escritor francés consigue no abrumarnos con esa ingente cantidad de términos científicos y técnicos presentes en el libro, sino que sabe dosificar muy bien las palabras, introduciéndolas siempre en el momento adecuado.
     Desde la primera página hasta bien entrada la segunda mitad de la novela, Thilliez sabe mantener al lector en vilo, rodeando cada capítulo de un halo de misterio con ciertos tintes de terror que te impiden abandonar la lectura de El síndrome E justo cuando lo tenías previsto. El planteamiento del caso, su impecable desarrollo y su impactante conclusión merecen una gran muestra de respeto por mi parte, pero si he de poner un gran pero a esta fantástica novela a caballo entre el género policíaco y un documental de Punset, son los personajes. No es que estén mal, al contrario: la enfermedad de Franck Sharko me ha parecido un rasgo muy llamativo de su personalidad que no desentona en absoluto con el espíritu psicológico del libro, pero creo que está bastante desaprovechada para el juego que podría dar. Por otro lado, Lucie Hennebelle es una mujer de carácter fuerte, tenaz y que comparte con Sharko una insana obsesión por los aspectos más macabros de su oficio, aunque su relación con el comisario no ha terminado de convencerme del todo. Es más, me parece un poco forzada sobre todo en su inicio, a pesar de que conforme avanza la historia va mejorando progresivamente. En otras palabras, me ha dado la sensación de que Franck Thilliez no hace más que rasgar la superficie de estos dos personajes, que podría haber profundizado algo más para darle el toque perfecto a la novela.

"-Es usted testarudo. ¿Por qué le interesa la suerte que corrieron unas miserables egipcias asesinadas hace tanto tiempo?
-Porque soy policía. Porque el paso del tiempo no debe apagar la ira que provoca un crimen."

Otra pega que le pongo este libro es que siendo la tercer parte de una serie, por mucho que nos quieran hacer creer que se puede leer de manera independiente, contiene algunos spoilers bastantes gordos sobre las primeras novelas que son verdaderamente molestos para quien no se haya leído los títulos anteriores (like me), títulos que Destino no sé si piensa publicar. Dejando de lado ese pequeño inconveniente, ahora es cuando llega la parte que me cabrea. El final. ESE final. ¿De verdad era necesario, Thilliez? Como estrategia publicitaria para ir corriendo de manera compulsiva a por el siguiente volumen he de decir que no está nada mal. Aunque yo tenía claro bastante antes de llegar a la última página que me iba a hacer con la próxima entrega de la serie, digamos que ahora tengo un motivo extra. En definitiva, El síndrome E me ha parecido una novela sobresaliente, pero espero que esas pequeñas dudas que me han quedado respecto a la personalidad de los  protagonistas se resuelvan en su continuación, Gataca, un libro que promete ser como mínimo tan absorbente, tétrico y trepidante como lo ha sido el primero. No temas  los efectos secundarios que puede provocar en ti esta novela: el único síndrome que produce su lectura es el del comprador satisfecho.

Puntuación

El síndrome E



Reseña "Out"

sábado, 7 de julio de 2012

No sé cuánto tiempo llevo queriendo leer esta novela, quizá desde que la vi por primera vez en la estantería de un familiar y, mucho antes de que la pasión por Murakami germinara en mi interior, ya tuviera un interés más que notable en la literatura japonesa. Out no es la primera  obra de la escritora nipona, especializada en el género policíaco o novela negra, pero sí es la primera que se tradujo al inglés en vista del gran éxito que cosechó en su país y que consiguió extender más allá de las fronteras nacionales. Así pues, nos encontramos ante un relato protagonizado por cuatro mujeres desesperadas, las cuatro esquinas de una mesa sobre la que Natsuo Kirino se dispone a diseccionar con la frialdad, la rapidez y la eficacia de la mafia japonesa una historia que podría estar sacada de entre los más oscuros y pestilentes rincones de una morgue.





Título: Out
Autor: Natsuo Kirino
Año de publicación: 2008 (1997)
Género: Novela, policíaca
Editorial: Emecé
Páginas: 560
PVP: 20.50
ISBN: 9788496580299

Sinopsis

Masako, Kuniko, Yoshie y Yayoi trabajan en el turno de noche de una fábrica de comida preparada en Tokio. Una noche, Yayoi estrangula a su marido, cansada de sus agresiones. Sus amigas la ayudarán a descuartizar el cadáver y a repartirlo por toda la ciudad. La policía sospecha de ellas, pero no puede incriminarlas, y la mafia japonesa intentará hacerles chantaje para que se ocupen de otros cadáveres.

Opinión

Natsuo Kirino nos introduce de lleno en el asfixiante mundo de cuatro amas de casa que a priori pudieran parecer muy distintas entre sí, pero que en realidad guardan más similitudes de las que ellas mismas se atreverían a reconocer. Masako vive con un marido incompetente y con un hijo que no le dirige la palabra, Kuniko acaba de ser abandonada por su pareja dejándola en una situación económica bastante precaria, Yoshie tiene que sufrir en su propia casa los padecimientos de su suegra enferma mientras que Yayoi se adolece de los continuos embates de un marido que la insulta, la apalea y dilapida los ahorros de la familia en cualquier casino. Sin embargo, la anodina existencia de estas cuatro mujeres que comparten turno en una fábrica de comida envasada está a punto de dar un inesperado vuelco cuando una de ellas, Yayoi, estrangula a su esposo con una correa tras una acalorada discusión. Sabedora del crimen que acaba de cometer, Yayoi no duda en solicitar desesperadamente la ayuda de Masako, quien no solo se ofrece casi gustosamente a deshacerse del cadáver, sino que se las ingenia, empujada por las terribles circunstancias, para involucrar de una manera o de otra al resto de este particular cuarteto delictivo.

"Se sorprendió al comprobar que estaba bastante serena. Lo único que quería era terminar cuanto antes. Concentrar su atención en cada uno de los pasos del proceso la ayudaba a controlar los nervios. Quizá el miedo consistiera en eso.
-Parece un pollo -musitó Yoshie mientras el cuchillo se abría paso entre las diferentes capas de grasa amarillenta."

Cabe pensar que siendo un libro que viene avalado por tan enorme éxito, ha de tener alguna característica que lo haga sobresalir por encima de otras novelas policíacas. Pues bien, a parte del increíble potencial del argumento, el estilo siempre sencillo y contundente de Kirino, así como gran destreza que muestra la escritora a la hora de desarrollar la trama por caminos cada vez más peligrosos para la integridad tanto física como emocional de las protagonistas, una de las cualidades que más me han llamado la atención y que son más fácilmente observables es la profunda deshumanización que desprenden cada una de las páginas que componen este relato. Azotadas por el estallido de la burbuja inmobiliaria e inmersas en un empleo de movimientos mecanizados, estas cuatro mujeres parecen haber perdido por completo la capacidad de sentir. La escena en que Masako, ayudada por Yoshie, descuartiza en la bañera de su propia casa el cuerpo sin vida de la víctima para extraer posteriormente los órganos en bolsas y repartir el contenido de tan macabro experimento por toda la cuidad me ha parecido de una comicidad casi obscena. Con una habilidad que resulta admirable, Natsuo Kirino consigue que el espectador simpatice con unos personajes que están cometiendo un acto deplorable y que comprenda los motivos por los cuales se presenta el asesinato como una solución imposible de evitar.
     Algo que no parece encajar demasiado bien al principio de la novela es la absoluta falta de reparos que tienen algunas de las protagonistas a la hora de participar en el encubrimiento del crimen. Tal y como nos lo plantea Kirino, no parece que la amistad o la empatía sean sentimientos que inciten a la acción de nuestras protagonistas, tampoco se verán tentadas por grandes sumas de dinero (al menos no todas ellas), pero a medida que se avanza en la lectura, uno se inclina a pensar que todo este asunto no es para ellas más que una vía de escape a través de la cual poder escapar de su insufrible rutina.

"La piel de la pantorrilla estaba pálida y los pelos, ligeramente sucios, parecían los flecos de un trapo deshilachado.
-Es una cosa. No es más que una cosa -murmuró Masako mientras cerraba el maletero."

El punto negativo de este libro se lo podríamos poner a ciertos personajes secundarios que no me han transmitido nada en absoluto. Además, para lo profundo que ahonda Kirino en ciertos temas relacionados con la muerte, el sentimiento de culpa y el consumismo extremo, hay otros que se quedan solamente en la superficie, por no hablar de ese final completamente incomprensible que a día de hoy no he terminado de digerir, aunque a decir verdad, me ha gustado bastante la salida que ha dado a la mayoría de personajes.
     Muchos han llegado a tachar esta novela de feminista, y aunque es cierto que los personajes masculinos que aparecen en el libro están bastante demonizados, no encuentro argumentos suficientes como para dar sustento a esas acusaciones. Al contrario, esta novela se caracteriza por ser una narración variada, donde la lucha de las cuatro mujeres por mantener oculto se secreto confluye con distintas historias secundarias que se van entremezclando de manera brillante hasta provocar un final oscuro, inesperado y hasta inaudito. También existen abundantes reflexiones de corte filosófico a lo largo de la historia, pero Out es un libro que afortunadamente deja "fuera" cualquier tipo de parrafadas moralistas sobre lo correcto o no de los actos cometidos por las cuatro implicadas. En resumen, Out es una aventura fascinante por los territorios más profundos e inquietantes de la psique humana, un libro donde predomina la acción, de lectura ágil, alejada de pretensiones innecesarias para que puedas disfrutar de las cuestiones que se plantean y explorar plenamente los más recónditos surcos de tu interior en compañía de un selecto club de asesinas.

Puntuación

Out

 
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