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Yoshiyuki Sadamoto - Neon Genesis Evangelion [1 - 2]

jueves, 28 de julio de 2022



►Volumen: 1 de 7 
►Guion: Gainax, Khara
►Dibujo: Yoshiyuki Sadamoto
►Año: 2021
►Edición:  Norma Editorial (2022)
►Páginas: 320 +16 páginas a color


Corre el año 2022. El futuro apocalíptico en el que unos seres denominados «ángeles» invadían la Tierra con el propósito de destruir a la humanidad es ya cosa del pasado. Sin embargo, puede que no exista un solo individuo lector de manga que no haya oído hablar de la saga que sacudió los cimientos del género y cuya popularidad, lejos de extinguirse, resurge con fuerzas renovadas con la publicación de esta edición coleccionista. Si sois, como yo, unos rezagados de la vida y aún no habíais tenido la oportunidad de disfrutar en papel lo que en su día fue todo un hito de la animación, ahora es el momento perfecto para adentrarse (o, en su caso, reencontrarse) con la eterna, polémica, inimitable y siempre ambigua Neon Genesis Evangelion. 

En el universo que plantea Evangelion, el planeta ha sufrido el impacto de un meteorito que ha volatilizado la Antártida y ha hecho que el nivel del mar suba unos 20 metros a escala global. Como consecuencia, el mundo entero se sumió en una grave crisis que terminó diezmando a la población. 15 años después de la catástrofe, la humanidad ha conseguido levantar la cabeza, solo para toparse con la repentina aparición de los «ángeles», criaturas de apariencia terrorífica, tremendamente hostiles y cuya aniquilación depende exclusivamente de los EVA's, máquinas humanoides con brutal potencial armamentístico que son controladas por medio de una conexión neuronal con sus pilotos.

Uno de esos pilotos es Shinji Ikari, un adolescente triste y apocado que vive con sus tíos después de que su madre muriera y su padre lo abandonara. Dado su extraordinario grado de compatibilidad con el EVA, Shinji se ve forzado a convertirse en la marioneta de NERV —organización paramilitar que dirige el padre de Shinji y que se encarga de la defensa contra los ángeles— tras la caída en combate de Rei Ayanami, la única que hasta entonces podía controlar un EVA. A partir de ese momento, la supervivencia de la humanidad pasa a recaer sobre los hombros de Shinij, un chaval inseguro, emocionalmente inestable y al que en todo momento le persigue la ausencia de figura paterna. Quizá uno de los mayores éxitos de Neon Genesis Evangelion sea precisamente la riqueza y complejidad psicológica de sus personajes. Es cuando menos refrescante encontrarse con un héroe protagonista que, en lugar de estar aquejado por un complejo de mesías, se rompa frecuentemente ante la adversidad y la inconmensurable magnitud de los acontecimientos. Y es que Evangelion es mucho más que despiadada en su narración del conflicto. Es absolutamente inmisericorde.

Ya desde los primeros capítulos de la aventura, Evangelion transmite una aguda angustia e impotencia por el devenir del ser humano. Pese a su avanzada tecnología y su espíritu de superación, da la sensación de que los soldados de NERV siempre van un paso por detrás de sus enemigos. Y es que el poder de los ángeles es tan devastador que apenas se aprecia la línea entre estar pertrechado o absolutamente indefenso ante sus embestidas. En los dos primeros volúmenes que se han publicado hasta el momento las numerosas escenas de acción son frenéticas, desesperadas y apabullantes en escala. Desde luego, las palabras no hacen justicia al espectacular dibujo de Sadamoto, pero no es el arte, en mi opinión, lo que más destaca de Neon Genesis Evangelion, sino su fantástica ambientación y el intrigante trasfondo que va cobrando forma entre bambalinas. Con una carta de presentación semejante, no cuesta nada imaginar por qué Evangelion se ha convertido en una de las licencias más exitosas e influyentes de la historia.

PUNTUACIÓN: ★★★★☆


Hervé Le Tellier - La anomalía

viernes, 11 de marzo de 2022



►Título original: L'anomalie
►Traducción: Pablo Martín Sánchez
►Año: 2020
►Edición:  Seix Barral (2021)
►Páginas: 368


Los fenómenos catastróficos tienden a enfrentarnos con la ausencia. Pérdidas materiales, humanas. Un vacío de cosas que antes estaban ahí y ya no. ¿Pero cómo se lidia con un suceso que, en lugar de restar, suma? ¿Qué ocurriría si, de repente, un día apareciera en el mundo una persona igual que tú, con los mismos rasgos, genes y recuerdos, dispuesta quizá a reclamar un espacio que hasta entonces solo te pertenecía a ti? De esta premisa tan sugerente parte la novela de Hervé Le Tellier, conocido crítico y editor francés que ha iniciado su carrera como autor de la mejor manera posible: siendo galardonado con el premio Goncourt.

En La anomalía, un Boeing 747 con 243 pasajeros a bordo atraviesa una zona de extremas turbulencias mientras realiza su trayecto desde París a Nueva York. Aunque logra aterrizar en su destino sin graves consecuencias, tres meses después del incidente surge como por arte de magia un avión idéntico, ocupado de manera inexplicable por los mismos tripulantes y pasajeros que realizaron dicha ruta en marzo. Estructurada de manera coral, La anomalía indaga en las vidas de algunos de estos viajeros suspendidos en el tiempo —entre los que se encuentran, por mencionar algunos, un implacable sicario, un escritor que conocerá la fama de manera póstuma, un cantante nigeriano que acaba de lanzar un hit global, un arquitecto entrado en años que trata desesperadamente de conservar a su pareja o una abogada dispuesta a desplumar a los directores de una empresa farmacéutica— mientras los servicios de inteligencia de distintos países tratan de elaborar una hipótesis matemática, religiosa o metafísica que explique esta impactante brecha en el tejido de la realidad.

Pero, ¿qué es, en última instancia, la anomalía? ¿El experimento de una civilización tecnológicamente superior? ¿Un fallo en el funcionamiento de una simulación informática? ¿O un intrincado juego de espejos de carácter metaliterario? Aunque Le Tellier propone sugerentes soluciones al enigma que descansa en el corazón de La anomalía, quizá lo más interesante de la novela sea el pormenorizado estudio psicológico de los personajes, que se enfrentan a su perturbador reflejo y al derrumbamiento de sus más férreos ideales de maneras tan dispares como impredecibles. Salpicada de una fantástica ironía y un despiadado sentido del humor, La anomalía sorprende por su atrevimiento y originalidad, constituyendo una obra enormemente entretenida que, sin explorar en toda su magnitud las cuestiones que plantea, consigue mantener avivado el fuego de la curiosidad hasta su magnífico final.


«¿De qué sirve saber? Siempre es preferible la oscuridad a la ciencia. La ignorancia es buena compañera, y la verdad no trae nunca felicidad.»


PUNTUACIÓN: ★★★☆

Kazuo Ishiguro - Klara y el Sol

martes, 1 de marzo de 2022



►Título original: Klara and the Sun
►Traducción: Mauricio Bach
►Año: 2021
►Edición:  Anagrama (2021)
►Páginas: 336


Si El gigante enterrado era una pintoresca interpretación del género fantástico, en su primera novela tras ganar el Nobel de Literatura en 2017 Kazuo Ishiguro (Nagasaki, 1954) se adentra de lleno en el territorio de la ficción especulativa. Y lo hace resuelto, sin titubeos, sin dejar entrever ni un solo segundo la inexperiencia o la inseguridad del primerizo. En realidad, muchos de los temas que Ishiguro aborda en Klara y el Sol ya aparecían en Nunca me abandones, uno de sus trabajos más populares —si no el que más—, pero en esta ocasión no de forma tan intangible ni soterrada. Atrás quedaron las insinuaciones y las sugerentes medias tintas: aquí, robots e inteligencia artificial se dan cita abiertamente para configurar un relato que es más humano que nunca.

La narradora de la novela es Klara, una Amiga Artificial que se alimenta de energía solar y que está destinada a servir como compañía para adolescentes taciturnos. Curiosa, analítica y dotada de una excepcional capacidad de observación, Klara ve pasar los días desde un expositor comercial a la espera de que alguien quede prendada de ella y decida llevársela a casa. Durante los primeros compases de la novela, Klara contempla el mundo que se despliega ante sus ojos virtuales con una mezcla de fascinación e incertidumbre, intercambia impresiones con otra androide llamada Rosa y, en general, se deja sorprender por la indescifrable conducta de las personas que pasan frente a la tienda sin percatarse de su existencia. Sin embargo, la «vida» de Klara da un vuelco cuando finalmente Josie, una niña aquejada por una extraña dolencia, decide comprarla para aliviar su soledad.

A partir de ese momento, Ishiguro pone en marcha los sofisticados engranajes de su maquinaria narrativa y despliega ante el lector una historia tan misteriosa como apasionante, siempre marcada por las sutilezas y los espacios en blanco. Al igual que Klara, asistimos expectantes al devenir de los acontecimientos, tratando de vislumbrar hacia dónde nos lleva de la mano Ishiguro y qué tenebrosas sombras esconden los resquicios de su universo distópico. En Klara y el Sol, Ishiguro exhibe una vez más su característica sensibilidad literaria hilvanando una novela pausada pero emocionante que, aun sin poseer un ápice de originalidad, indaga con audacia en las complejidades de lo que significa ser humano y nos recuerda las dificultades que siempre afrontará la tecnología en su empeño por reproducir todo aquello que nos identifica. La amistad, el amor, el sufrimiento, la maternidad e incluso la espiritualidad… ¿puede todo el espectro de la experiencia humana codificarse en forma de bits? ¿Puede un simple conjunto de algoritmos demostrar más lealtad, compromiso y compasión que un ser de carne y hueso? Aunque la fórmula de Ishiguro deja en el aire más cuestiones de las que resuelve —práctica que quizá ponga de los nervios a más de uno—, puede afirmarse que su efectividad continúa a día de hoy totalmente intacta.  


«Al mismo tiempo, lo que empezaba a tener claro era hasta qué puntos los humanos, en su obsesión por evitar la soledad, hacían maniobras que resultaban muy complejas y difíciles de entender».


PUNTUACIÓN: ★★★☆

Blake Crouch - Materia oscura

martes, 7 de noviembre de 2017



►Título original: Dark Matter
►Traducción: Noemí Risco Mateo
►Año: 2016
►Editorial: Nocturna
►Páginas: 420
►Valoración: ★★


Imaginar los distintos caminos que podría haber tomado nuestra vida ante una decisión determinada es un rasgo que nos caracteriza como especie. Reconstruimos el pasado para tomar la izquierda en lugar de la derecha. Elaboramos una biografía fantasma construida a base de conjeturas y fantasías. Para muchos, la añoranza de algo que nunca existió puede parecer un sentimiento inofensivo. Es más, si el universo nos diera la oportunidad, más de uno se atrevería a zambullirse en esa miríada de mundos paralelos donde aquello de lo que tanto nos arrepentimos jamás ha sucedido. Sin embargo, nunca hay que subestimar el ponzoñoso efecto que acarrea renunciar a una realidad que no está a la altura de nuestras expectativas. 

La aclamada novela de Blake Crouch explora esta interesante teoría del multiverso desde una perspectiva que no deja mucho lugar para el optimismo. Jason Dessen es un brillante científico que renunció a sus aspiraciones profesionales para formar una familia con la mujer que amaba y llevar una vida apacible. Cuando descubre que un antiguo compañero de estudios ha recibido un prestigioso premio de astrofísica, las dudas de Jason sobre lo que podría haber sido una carrera plagada de éxitos comienzan a florecer en su interior. Esa misma noche, mientras se dirige a casa, un desconocido lo asalta y lo conduce a una central eléctrica abandonada, donde le inyecta una extraña sustancia que le transporta a una versión alternativa de su mundo. En esa otra instancia paralela, Jason goza de reconocimiento internacional. Jamás se casó ni tuvo hijos, sino que inventó una máquina de salto cuántico que permite al portador cruzar la barrera entre las infinitas versiones del universo que se generan cada vez que alguien elige entre una opción u otra del espectro.

Con un implacable ritmo de thriller, Blake Crouch explora en Materia oscura la enorme y laberíntica complejidad de la disyuntiva. Sin concesiones ni preámbulos innecesarios, Crouch despliega ante el lector una madeja narrativa en la que resultaría fácil perderse, pero que el autor norteamericano explica razonablemente bien. El vertiginoso periplo de Jason Dessen a través del multiverso se lee con extrema agilidad, sobre todo gracias a un buen dominio del suspense y un estilo conciso que no se permite licencias literarias de ningún tipo. Directo, enérgico y a menudo lapidario, Crouch descarga sus frases sobre el papel como si fueran derechazos que apuntan al lector, pero que desgraciadamente casi nunca dan en el blanco. La historia de Materia oscura tiene gancho, sin duda, pero carece de personalidad. Crouch explora en buena medida las posibilidades narrativas de su premisa, pero nunca las lleva hasta el extremo ni arriesga en su ejecución. Como resultado, sus intenciones se adivinan rápidamente y el desarrollo argumental se vuelve predecible.

Los personajes tampoco dan mucho de sí y los temas que aborda Blake Crouch en Materia oscura son los habituales en una novela de tales características, a saber, el amor —con cierta tendencia a la cursilería—, el eterno conflicto entre casualidad y destino o qué constituye en última instancia nuestra identidad y cómo podemos preservarla en un mundo que nos desafía constantemente a desdoblarla. A pesar de su prometedor planteamiento y el aluvión de buenas críticas que la avala, la novela de Crouch me ha parecido decepcionante, poco sustanciosa. Un buen producto de entretenimiento pasajero, sí, pero nada más. 

N. K. Jemisin - La quinta estación

lunes, 4 de septiembre de 2017



►Título original: The Fifth Season
►Traducción: David Tejera Expósito
►Año: 2015
►Editorial: Nova
►Páginas: 448
►Valoración: ★★


Libros como La quinta estación hacen que me pregunte qué es lo que anda mal en el mundo. Hay algo dentro de esta novela lo suficientemente atractivo como para que miles de lectores, suponemos que con un mínimo de criterio, le concedieran su voto para alzarse con un premio tan relevante como es el Hugo. Desconozco los extraños procesos mentales que podrían intervenir en dicha decisión. A no ser que... aaaah. ¡El worldbuilding! Esa exótica palabreja de resonancias teutonas que hace temblar de gusto a los más acérrimos amantes del género fantástico. El worldbuilding, también conocido como el opio del pueblo. Dales un buen worldbuilding y no les importará que todo lo demás se vaya al carajo. Sin embargo, la autora de La quinta estación ni siquiera ha tenido la decencia de meter dragones en su novela. No, ella nos presenta un mundo donde cierta clase de personas denominadas «orogenes» poseen la capacidad de manipular las fuerzas geológicas de la Tierra para cosas tan útiles como sellar volcanes o desviar terremotos. 

Eso si la magia no se les va de las manos, claro. En tal caso, resulta que los orogenes podrían acabar provocando eso mismo que intentan evitar y el resto de mortales estaríamos sencillamente jodidos durante un par de siglos. Y es que la Quietud, lugar donde transcurre la acción de la novela, es un vasto continente azotado por continuas oleadas de incontinencia sísmica que cada cierto tiempo sumergen a la humanidad en un período de calamidad conocido como «Quinta estación». En un concurso de topónimos desafortunados, la Quietud se llevaría matrícula de honor. Pero la cuestión es que, a pesar de su gran poder, o quizá precisamente por eso, los orogenes son una raza perseguida, y en algunos casos, incluso esclavizada. 

Las tres narradoras de la novela experimentan en sus propias carnes las consecuencias de dicha opresión a una escala que varía desde el simple prejuicio hasta directamente el genocidio. Essun, una mujer que vive a las afueras de una pequeña comunidad tribal, ni siquiera tiene tiempo de llorar el asesinato de su hijo cuando se ve obligada a abandonar su casa para salvar la vida. Durante su viaje en busca de refugio conocerá a un par de personajes muy singulares: un niño salvaje que puede transformar seres vivos en rocas y una vagabunda transgénero que oculta cualquier detalle sobre su pasado de manera férrea. Damaya, por otro lado, es una niña ingenua e inexperta que es entregada por sus padres a una institución conocida como el Fulcro, lugar donde los agraciados con la orogenia entrenan sus habilidades para convertirse en sirvientes del Imperio. Sienita, por su parte, es una «tetranillada», una orogén de cuarto rango que es asignada a su primera misión en compañía de un supervisor con el que debe concebir un hijo. Pronto Sienita descubrirá que su encargo es de mucho mayor categoría del que le corresponde, lo que acarreará consecuencias imprevistas y hallazgos reveladores sobre unas misteriosas y ancestrales estructuras llamadas «obeliscos». Estas tres protagonistas, si bien muy diferentes entre sí, están estrechamente relacionadas por algo que no se descubre hacia el final de la novela, pero que se intuye mucho antes por las pistas que va diseminando la autora.

Dicho así parece todo muy prometedor, pero lo cierto es que la novela de N. K. Jemisin tarda cientos de páginas en arrancar. De hecho, no arranca hasta el final, cuando todos los conflictos que plantea la novela, más que resolverse, terminan de eclosionar en una sucesión atropellada de revelaciones más o menos impactantes que se discutirán en el siguiente volumen de la trilogía. Más allá de una sucinta conciencia social, La quinta estación carece de alicientes narrativos que justifiquen su extensión. A lo largo de la obra, Jemisin destapa y denuncia la opresión racial en todas sus atenazantes formas, señala los mecanismos de poder que perpetúan dicha jerarquía y barniza sus conclusiones mediante un portentoso despliegue de imaginación. Aún así, la manera de engarzar todos estos elementos bajo la forma de un historia entretenida me parece absolutamente fallida.

Sin embargo, el interrogante de mayor envergadura, el que me quita el sueño por las noches, es el de por qué la autora norteamericana se empeña con tanto ahínco, fallando estrepitosamente por el camino, en sonar juvenil y desenfadada metiendo con calzador bromas y chascarrillos de índole sexual que ruborizan más por vergüenza ajena que por otra causa. Si a esto le añadimos una penosa caracterización (con personajes muy interesantes, pero absolutamente desaprovechados) y un estilo pobre que se ocupa de narrar y narrar y narrar sin contar nada, tenemos como resultado una de las mayores decepciones literarias del año. ¡Eh, pero el worldbuilding está genial! 

Naomi Alderman - The Power

martes, 22 de agosto de 2017



►Título original: The Power
►Traducción: Ana Guelbenzu
►Año: 2016
►Editorial: Roca Editorial
►Páginas: 358
►Valoración: ★★★


Las estructuras de mando son un elemento cambiante de nuestra sociedad. El poder es volátil, caprichoso, pasa de unas manos a otras con sorprendente facilidad y, en la mayoría de ocasiones, por medio de una violencia extrema. El poder crece, corrompe, adopta numerosas formas. Sin embargo, por muchos partidos e ideologías que se sucedan a lo largo de la historia, las mujeres siempre han tenido que conformarse con ser el eslabón más débil de la cadena. Hasta ahora.

En ese sentido, la refrescante e innovadora novela de Naomi Alderman propone una drástica a la vez que sugerente reinterpretación de las normas que atañen al juego político. En The Power, galardonada con el Premio Bailey's 2017, Alderman imagina un futuro no muy lejano donde mujeres de todo el planeta comienzan a desarrollar habilidades sobrenaturales que les permiten generar grandes corrientes eléctricas. Este suceso, conocido como el Día de las Chicas, supone una auténtica revolución femenina que Naomi Alderman utiliza como plataforma para discutir interesantes cuestiones de género, identidad e injusticia social.

En mayor o menor medida, las tres protagonistas de The Power experimentan en sus propias carnes las consecuencias del subyugante dominio masculino. Allie es una adolescente que lleva años siendo abusada sexualmente por su padre adoptivo. Roxy es testigo de la muerte de su madre a manos de una mafia rival que quiere ajustar cuentas con la familia. Y Margot es una alcaldesa que lucha constantemente contra la desaprobación y el desprestigio que acarrea ser mujer y ostentar un cargo como el suyo. Desprovistos de su ancestral superioridad física, muchos hombres ahora se sienten desprotegidos y vulnerables ante un cambio de paradigma que les deja en una posición comprometida y temen las posibles represalias que puedan sufrir de quienes antes eran sus víctimas. En cambio, Tunde, un joven y ambicioso periodista nigeriano, intentará sacar tajada de los acontecimientos transformándose en el principal cronista de este período convulso.

La inflamable confrontación entre ambos sexos es una de las constantes que guían el desarrollo de la historia y un tema que Naomi Alderman explora con bastante profundidad. A medida que el poder, la influencia y la temeridad femeninas crecen hasta eclipsar por completo el papel del hombre en la sociedad (reduciéndolo a una facultad meramente reproductiva), la novela de Alderman se convierte en un excepcional ejercicio de fabulación que no tiene ningún interés en reprimir sus posibilidades. En un mordaz giro de las tornas, The Power describe numerosas escenas de violencia sexual, física y psicológica donde los hombres se convierten por una vez en el objetivo de atrocidades que hoy día se cometen contra miles de mujeres. Así, Alderman no solo pone a prueba nuestra sensibilidad, sino que plantea un incómodo debate moral que posiblemente llevemos tiempo evitando.

Aunque cuenta con una premisa muy potente y una ágil estructura, la lectura de The Power transmite sensaciones encontradas. La espectacularidad de su puesta en escena y la relevancia de sus planteamientos pasan por encima de otros elementos esenciales como la construcción de personajes y la distinción de las diversas voces narrativas. A pesar de la monumental progresión que tienen sus roles en la historia (Allie se convierte en líder de un importante movimiento religioso, Roxy en una fría mercenaria que trafica con drogas sintéticas y Margot en una influyente senadora que se encarga de instaurar campos de entrenamiento para que las chicas aprendan a controlar su poder), dicha evolución en ocasiones parece simplista y atropellada. En general, la narración desprende un agridulce regusto a Young Adult que impregna la novela con sus características más desafortunadas. Por suerte, Naomi Alderman cuenta con recursos suficientes como para compensar sus desaciertos y nos ofrece un relato, en su mayor parte, contundente, estimulante y vertiginoso que habla sobre las intrincadas relaciones de poder y las responsabilidades que conlleva su uso. Al fin y al cabo, de ello depende la posibilidad de construir un mundo mejor.      

Reseñas breves [161 - 163]

jueves, 6 de abril de 2017



►Título original: The Last Days of New Paris
►Traducción: Silvia Schettin
►Año: 2016
►Editorial: Ediciones B
►Páginas: 240
►Valoración: ★★


A pesar de ser uno de los autores más estimulantes e innovadores que se pueden encontrar actualmente en la literatura de género, China Miéville ha tardado lo suyo en encontrar un hueco dentro del mercado español. Sin embargo, ahora que Ediciones B ha apadrinado su obra, nos llega por fin uno de sus últimos trabajos, una delirante ucronía ambientada en una Segunda Guerra Mundial alternativa donde los terrores más abyectos cobran forma y caminan a sus anchas por las calles de París. De Nueva París. 

Y es que Miéville sigue empeñado en reformular nuestro concepto de lo que significa una urbe. UnLunDun, Embassytown, La ciudad y la ciudad... no es la primera vez ni será la última que el escritor británico retuerce la realidad cosmopolita a través de su espejo deformante. Miéville es experto en forjar reflejos fantásticos donde las dimensiones se comban y dan origen a impresionantes estructuras surrealistas. Todo lo que cabe imaginar está al alcance de este libro, desde bestias mecanizadas hasta grotescas cabezas andantes: un auténtico universo de posibilidades que despierta fascinación y horror a partes iguales. 

Sin embargo, la originalidad y atrevimiento de su propuesta se ve lastrada por un arco narrativo no demasiado destacable. Dividida en dos líneas temporales que se interrumpen mutuamente sin llegar a un acuerdo sobre su utilidad, la trama de Los últimos días de Nueva París —a caballo entre el thriller bélico y el más puro vanguardismo conceptual— no termina de arrancar en ningún momento, salvo para ofrecer un final bastante sórdido aunque eficaz. Para colmo, el recurso de concluir la historia con una suerte de «manuscrito encontrado» (pasado por el filtro de Miéville, por supuesto) tampoco me ha entusiasmado. Me parece, de hecho, bastante prescindible. No así la prolija cantidad de notas que acompañan al texto en forma de apéndice donde se detalla de dónde provienen todas y cada una de las ideas que han inspirado las surrealistas manifestaciones de Miéville. Aún así, no se puede negar que Los últimos días de Nueva París es una novela atípica, valiente y arriesgada. Pero no se encuentra, ni de lejos, entre las mejores obras de su autor.




►Título original: The Pure Gold Baby
►Traducción: Antonio Rivero Taravillo
►Año: 2013
►Editorial: Sexto Piso
►Páginas: 296
►Valoración: ★★★☆


Esta novela ha sido un descubrimiento muy grato. Una historia emotiva sin ser sensiblera que se aventura en regiones poco exploradas de la experiencia femenina. Particularmente, en lo relativo a la maternidad y su, en ocasiones, quebrantador yugo. La protagonista es una antropóloga frustrada que, tras mantener una relación adúltera con un profesor universitario, decide cuidar ella sola de su hija, una niña que necesita constantes cuidados debido a sus dificultades cognitivas. Una niña suspendida en el tiempo. Una niña de oro puro.

Ambientada en la convulsa década de los 60, La niña de oro puro da buena cuenta de la coyuntura política y social del momento y de cómo las mujeres se veían apartadas del ejercicio profesional por culpa de sus responsabilidades familiares. Narrada a través de una amiga cercana de la protagonista, la maravillosa historia que entreteje Margaret Drabble nos llega a través de filtros, suposiciones y conjeturas que, no obstante, desprenden una sobrecogedora autenticidad. No solo acierta Margaret Drabble en su conmovedora y respetuosa representación de las personas con discapacidades mentales, sino que elabora alrededor de dicha circunstancia una trama repleta de reflexiones brillantes y personajes llenos de vida que no se amoldan en absoluto a las convenciones. Sin duda, una novela fantástica que no deberíais perderos.




►Título original: Nutshell
►Traducción: Jaime Zulaika
►Año: 2016
►Editorial: Anagrama
►Páginas: 224
►Valoración: ★★★☆


Tras un buen puñado de novelas siempre satisfactorias, Ian McEwan se ha convertido para mí en símbolo de calidad, en una especie de garantía literaria. Sin importar los arriesgados giros de guión, las piruetas conceptuales ni los saltos al vacío que McEwan realice en sus novelas, él siempre cae de pie. Su último atrevimiento consiste en una fascinante revisión del clásico de Shakespeare Hamlet, donde el narrador, un feto que nos habla desde el vientre materno, se convierte en testigo involuntario de cómo su madre y su mediocre tío, que mantienen una aventura, planean envenenar a su padre. 

El pequeño y ultrajado príncipe, destronado antes de nacer, es una de las voces más inesperadamente divertidas que he tenido el placer de leer en mucho tiempo, además de las mejor trabajadas. Debatiéndose ente los sentimientos encontrados de dependencia y repulsa que le suscita el cordón umbilical, el protagonista encarrila la historia a través de sofisticados soliloquios que ofrecen una visión catastrofista de nuestra sociedad y del futuro que le espera. Teñida de ese característico humor británico y de una constante sensación de intriga, Cáscara de nuez constituye una lectura amena, inteligente, repleta de sorprendentes virajes y, por ende, bastante recomendable.


Frederik Pohl - Tras el incierto horizonte

jueves, 10 de noviembre de 2016


«Jamás en sus quince años de vida había pasado Wan doce horas tan excitantes, atemorizantes y sorprendentes hasta rozar el infarto, como aquéllas. ¡Tantas preguntas! ¡Tanto que decir y escuchar!»

Pórtico es sin duda una de las lecturas que más me impresionaron de todas las que leí el año pasado; el acceso a un universo narrativo absolutamente fascinante que proyecta un futuro para la humanidad sombrío, catastrófico y, en definitiva, nada prometedor. Sin embargo, su continuación se atreve a dar un paso más allá (como debe corresponder, por supuesto, a una buena novela de género) y ha logrado que la de los Heechee vaya camino de convertirse en una de mis sagas de ciencia ficción mejor valoradas de todos los tiempos. Palabrita del niño Jesús.

Ahora bien, ¿por qué tanta euforia y tanto halago gratuito?

Veamos.

En Pórtico, descubrimos que la humanidad ha dado un salto tecnológico tan espectacular como fortuito gracias a los artefactos que una antigua y ya desaparecida civilización alienígena —los Heechee— ha dejado a su paso por nuestro sistema solar. El único inconveniente es que la utilidad de estos hallazgos escapa por completo a nuestra comprensión y su empleo conlleva una serie de riesgos que resultan letales en la mayoría de casos. No obstante, empujadas por las precarias condiciones en que se halla la Tierra (superpoblación, hambrunas, contaminación, inestabilidad económica, etc.), cada vez más personas se embarcan en misiones suicidas a bordo de estas naves alienígenas con la remota esperanza de realizar nuevos descubrimientos y llevarse un exorbitante botín por ello.

Por haber sido el único superviviente de una expedición cuyos miembros (entre ellos, su mujer) permanecen aislados del tiempo en el interior de un agujero negro, Robinette Broadhead ahora disfruta de una incontable fortuna. Gracias a ella decide financiar un proyecto que se dirige a la Fábrica Alimentaria, una nave Heechee que vaga perdida por el espacio y es capaz de transformar elementos sencillos en alimentos para el consumo, todo ello con la intención de erradicar para siempre el hambre en la Tierra. Sin embargo, al llegar allí los tripulantes de la nave enviada por Broadhead se topan con que la Fábrica Alimentaria se encuentra habitada por un adolescente delirante que asegura mantener contacto con otras formas de vida y que de vez en cuando provoca una especie de locura colectiva a través de sus sueños.

No es esta la única, pero sí quizá la más potente idea que sobrevuela las páginas de Tras el incierto horizonte. Frederik Pohl reflexiona de manera magistral sobre los límites del conocimiento y de cómo este, bajo manos inexpertas o inadecuadas, en realidad se convierte en una monumental fuente de (literales) quebraderos de cabeza. En su insaciable y desesperada búsqueda de la verdad, de los secretos que esconde el universo, el ser humano no concibe la posibilidad de causar más estragos que beneficios con sus acciones, y por eso ejecuta empresas tan ambiciosas como kamikazes sin calibrar correctamente las potenciales secuelas. El resultado, y de ello es buen ejemplo el protagonista, es un lastre de titánicas proporciones que acarreamos bajo la apariencia de arrepentimiento y culpa. Por otra parte, los personajes de Frederik Pohl suelen manifestar sin motivo aparente una sexualidad sin ambages que puede incluso llegar a niveles retorcidos. El resto de la novela, hilvanada de manera sobresaliente a través de diversos puntos de vista, es pura especulación y sentido de la maravilla que empuja hasta sus últimas consecuencias los postulados del autor en materia de astrofísica, ingeniería o inteligencia artificial, sin perder nunca el tono divulgativo.

En líneas generales, Tras el incierto horizonte me ha parecido una novela igual de adictiva que su predecesora, una historia marcada por un ritmo trepidante y un aumento constante de la tensión que ningún aficionado a la ciencia ficción debería perderse. Los personajes, aunque no son el foco de la obra, poseen una carga emocional bastante importante y rebosan el carisma propio de quien despacha a diestro y siniestro líneas memorables. Después del brillante y apoteósico final que remata la obra, no puedo contener las ganas de hincarle el diente al siguiente volumen de la saga y averiguar por fin qué más sorprendentes descubrimientos sobre los Heechee nos tiene preparados el gran Frederik Pohl.



Título original: Beyond the Blue Event Horizon
Traducción: Francisco Amella
Año: 1980
Editorial: Ediciones B
Páginas: 368
Valoración: ★★★★





Ian McDonald - Luna. Luna nueva

lunes, 11 de julio de 2016

► Título original: Luna: New Moon
► Traducción: José Heisenberg
► Año de publicación: 2015
► Editorial: Ediciones B
► Páginas: 432



Aunque son más sus diferencias que sus semejanzas, resulta inevitable concebir los títulos que han protagonizado estas dos últimas ediciones del reto 10x10 como dos caras de una misma moneda. Mientras que Seveneves constituye una ambiciosa y enciclopédica odisea de proporciones épicas, la novela de Ian McDonald se lee como una subrepticia partida de ajedrez donde asistimos expectantes al paulatino declive de las piezas. Exceso contra contención. Destrucción absoluta versus adaptación al entorno. Reproducción programada o sexualidad sin complejos. Dos formas alternativas de entender lo que en realidad es una única y demoledora verdad: la Luna está destinada a convertirse en el sepulcro último de la especie humana.

En la primera entrega de su trilogía lunar, el escritor británico Ian McDonald nos adentra en un futuro poco halagüeño donde cinco grandes corporaciones se reparten el control sobre la superficie y los recursos del satélite, estableciendo complejas y quebradizas relaciones de poder mediante innovadores contratos matrimoniales que no son sino el reflejo de una sociedad polígama y sexualmente depredadora. En medio de esta coyuntura, Adriana Corta se erige como la dirigente y cabeza visible de uno de estos poderosos clanes, los Corta, cuya empresa Corta Hélio ha prosperado enormemente gracias a la extracción de dicho elemento, permitiendo a su familia sobrevivir una vez tras otra a los frecuentes terremotos políticos que sacuden el territorio lunar. Ahora, sin embargo, Adriana Corta se halla en el ocaso de su vida y, temiendo que sus herederos pongan en peligro el imperio que tanto esfuerzo le ha costado construir, decide —quizá por última vez— tomar cartas en el asunto.

La pantalla de los respaldos mostraba la superficie. En una pantalla, fuera del casco, siempre es igual: gris, lisa y fea, y cubierta de pisadas. En el tren había trabajadores, ingenieros, amantes, parejas e incluso un par de niños. Había ruido, color, bebida, risas, maldiciones y sexo. Y nosotras arrebujadas en la parte de atrás contra el mamparo. Y pensé: «Esto es la Luna».

En contra de lo que a primera vista pudiera parecer, Luna. Luna nueva no es una novela particularmente emocionante ni frenética. Más bien, se trata de una historia muy estratificada y de lento desarrollo, encauzada (de manera bastante notable, he de decir) a través de los conflictos que padecen sus peculiares protagonistas. Hablamos de personajes díficiles, poco agradables, repulsivos en algún que otro caso, pero también muy trabajados y de marcado carácter, haciendo aquí especial énfasis en el apartado femenino del reparto, mucho más brillante que el masculino. Sin duda, los capítulos en los que Adriana Corta rememora su juventud, así como el talento y la ambición que la poseían, me han parecido los más significativos y mejor elaborados de toda la novela. Asimismo, su hija Ariel despunta como una mujer de armas tomar —literalmente— que enarbola un independentismo kamikaze a la hora de abrirse paso en un mundo dominado por los dictámenes y disposiciones del sexo masculino.

La ambientación es otra de las grandes bazas con las que Luna. Luna nueva cuenta a su favor. Ian McDonald deja caer a lo largo del libro una impresionante cantidad de información (despachada a base de pinceladas) sobre infinidad de áreas que rigen la vida en la Luna, permitiéndonos entrever además todo lo que el autor se ha dejado en el tintero. Desde los distintos niveles que componen la jerarquía social y política hasta el modo de comunicarse con el entorno a través de chips visuales, pasando por campos como el entretenimiento, la economía, el lenguaje, la tecnología, la estructura familiar, el sexo o la religión, la labor de worldbuilding multicultural ejercida por Ian McDonald me ha parecido tanto más fascinante cuanto más me iba adentrando en ella. Sensación reforzada por la certeza de que en esta Luna imaginada por McDonald, marcada por maquiavélicas intrigas, crípticas profecías elaboradas por inteligencias artificiales, conspiraciones y una competitividad extrema, aún queda mucho escondido bajo la superficie. 

Quizá las constantes comparaciones con Juego de tronos le hagan un flaco favor a Luna. Luna nueva (aunque, analizándolo bien, no resultan nada desacertadas) y el tramo inicial de la obra se presente un poco intimidante o incluso inaccesible, pero a mí en líneas generales la novela de McDonald me ha parecido enormemente entretenida, repleta de potencial, más y más adictiva a medida que me iba acercando a su conclusión y bien resuelta con todos esos frenéticos acontecimientos que pulverizan la aparente estabilidad que hasta ahora reinaba en la Luna, dejando la puerta abierta a una continuación del todo prometedora. 

Estimado señor McDonald: ya puede usted ir dándose prisa en traernos la segunda parte...



Neal Stephenson - Seveneves (Siete Evas)

lunes, 6 de junio de 2016


► Título original: Seveneves
► Traducción: Pedro Jorge Romero
► Año de publicación: 2015
► Editorial: Ediciones B
► Páginas: 816



Existe todo un campo de la ficción especulativa dedicado a imaginar cómo será el fin de la vida en la Tierra. ¿Acabaremos destruyendo de manera ingrata nuestro propio hábitat o finalmente vendrán otras especies de más allá de nuestra galaxia a dejar claro que el ser humano no es la cumbre de la cadena alimentaria? Mientras unos y otros se debaten entre ambas opciones, el norteamericano Neal Stephenson propone en su última novela una solución intermedia y mucho más terrorífica a esta encrucijada. Algo tan fácil de imaginar y difícil de concebir como que la Luna se fragmente sin previo aviso en siete pedazos que amenacen con eliminar de un plumazo la huella que el hombre ha dejado en este planeta.

La frase con la que Stephenson abre Seveneves es de una contundencia lapidaria, tanto como la idea que subyace tras ella. Un guantazo en toda la cara que no deja de escocer hasta bien entrada la primera mitad de la novela. En ella, seremos testigos de cómo la humanidad trata de agarrarse a un clavo ardiendo para asegurar su supervivencia durante los 5.000 años en los que la Tierra será reducida a una bola incandescente e inhabitable. Para ello, numerosas agencias y organizaciones internacionales comenzarán a construir alrededor de una estación espacial lo que se conoce como Arca Nube, un complejo y delicado sistema de cápsulas y habitáculos que navegarán por el vacío a modo de enjambre. 

Esto, que así explicado parece muy sencillo, presentará a lo largo del libro una serie de complicaciones e imprevistos (tecnológicos y humanos) que mantienen el ritmo cardíaco del lector a unos niveles poco recomendables. En la línea de películas como El marciano, Gravity o Interestelar, Seveneves constituye una suerte de odisea espacial sin precedentes que, a pesar de su densidad y alto grado de explicaciones científicas, mantiene casi en todo momento un ritmo sencillamente frenético. De hecho, esa meticulosidad y rigor a la hora de abordar de forma divulgativa temas como astrofísica, mecánica orbital o reacciones químicas (uno termina el libro con la sensación de haberse sacado un máster en ingeniería espacial) acaba convirtiéndose en uno de los principales atractivos de Seveneves. 

El agente actúa. El paciente es pasivo. En este caso, un Agente desconocido actuó sobre la Luna. La Luna, junto con todos los seres humanos que vivían en la región sublunar, eran receptores pasivos de tal acción. Podía ocurrir que mucho después los humanos despertasen y actuaran como agentes una vez más. Pero por el  momento, y durante mucho tiempo, no iban a ser más que pacientes.

Una de las pocas pegas que se le pueden achacar a la novela es la marcada diferencia que existe entre la tercera parte y las dos primeras. Con un salto temporal de nada más y nada menos que 5.000 años, el último tercio de Seveneves es un reinicio en toda regla en el que perdemos el contacto con personajes que hemos aprendido a querer (u odiar) y las consecuencias de lo narrado solo son perceptibles porque el autor hace un exagerado hincapié en describirlas. Además, esta tercera parte no ahonda tanto en cuestiones científicas y tecnológicas como en antropológicas, políticas y sociales, materias en la que Stephenson demuestra no tener tanta desenvoltura. No obstante, este traspiés no supone más que un paso en falso dentro de una novela extremadamente ambiciosa, arriesgada y tremendamente imaginativa que hace méritos para convertirse en uno de esos títulos imprescindibles para cualquier aficionado a la ciencia ficción. Así que, si quizás os sentís un tanto atemorizados por su imponente grosor o su alta especialización científica, no os quepa duda: Seveneves es un libro mucho más asequible de lo que parece... y tanto o más satisfactorio como promete.


   

Reseñas breves [130-132]

miércoles, 25 de mayo de 2016


► Título: La caída de Hyperion
► Serie: Los Cantos de Hyperion, #2
► Autor: Dan Simmons
► Título original: The Fall of Hyperion
► Traducción: Carlos Gardini
► Año de publicación: 1990
► Editorial: Ediciones B
► Páginas: 736



Vaya por delante que La caída de Hyperion es un libro que me ha gustado. Pero también resulta necesario señalar que es muy diferente del primer tomo. Demasiado. Hyperion es para la mayoría de sus lectores (servidor incluido) una obra cumbre de la ciencia ficción, un hito impresionante, una novela que roza -o incluso en algunos casos, alcanza- la perfección narrativa. Sin embargo, durante muchas páginas, La caída de Hyperion no hace más que ir a rebufo de su antecesora. Todas las tramas que Simmons tiende sobre la mesa en el primer libro, todos los conflictos que viven sus protagonistas, todo el potencial interno, literario y hasta filosófico que contiene... todo lo anteriormente construido, lejos de alcanzar el clímax, se desinfla en una novela que empieza siendo compleja y termina siendo sencillamente enrevesada. Aquí Simmons opta por una estructura mucho más convencional para desenmarañar el impresionante tinglado en el que vive inmersa la humanidad del futuro, al borde de la masacre por culpa de la inminente guerra contra los Éxters, las subrepticias maquinaciones que han urdido las inteligencias del TecnoNúcleo y la ominosa presencia del Alcaudón, al que muchos veneran como un dios. Sin duda, la ambientación y minuciosa construcción del universo narrativo sigue siendo el aspecto más espectacular de la novela. Sin embargo, uno termina La caída de Hyperion con la sensación de que no se han despejado muchas de las incógnitas que se plantean en ambos volúmenes y que algunas se podrían haber resuelto sin dar tantos rodeos. Aún así, la saga de Simmons me parece una lectura apasionante en muchos sentidos y no me cabe duda de que cualquier apasionado de la ciencia ficción estará muy agradecido de darle una oportunidad.  





► Título: Fin de campo
► Serie: -
► Autor: Don DeLillo
► Título original: End Zone
► Traducción: Javier Calvo
► Año de publicación: 1972
► Editorial: Seix Barral
► Páginas: 288



Cumpliendo las expectativas, mi primera novela de DeLillo ha sido todo lo delirante, desmedida y enigmática que esperaba. Es cierto que la mayoría de alusiones y metáforas referentes al mundo del fútbol americano —elemento profundamente anclado en la cultura contemporánea estadounidense y muy presente en el desarrollo de la novela— se pierden por el camino a nuestro continente, pero más allá de juegos y dobles sentidos, el mensaje subyacente de esta obra —una intensa alegoría bélica sobre el deporte como campo de exterminio del individualismo— queda, a mi entender, bastante bien ilustrado. Si a esto le sumamos la tremenda capacidad de DeLillo para retorcer y subvertir el lenguaje, unos personajes tan absolutamente descacharrantes como siniestros, las brillantes pinceladas de humor negro que salpican la obra y sus interesantes reflexiones sobre la obsesiva sociedad norteamericana, la virulencia de los conflictos armados y la pérdida de la identidad, tenemos como resultado una novela original, rompedora y llena de matices. 





► Título: Eres Hermosa
► Serie: -
► Autor: Chuck Palahniuk
► Título original: Beautiful You
► Traducción: Javier Calvo
► Año de publicación: 2014
► Editorial: Literatura Random House
► Páginas: 256



Hacía bastante tiempo que no caía en mis manos un libro de Chuck Palahniuk. Sumergirse en una de sus novelas requiere estar preparado para experimentar nuevos grados de estupefacción, incomodidad y puede que hasta de repugnancia. Y la premisa de Eres Hermosa daba tanto juego y se abría a tantas escabrosas posibilidades que se me hacía la boca agua solo de pensar en el potencial resultado. No obstante, esta última novela de Chuck Palahniuk no es ni la mitad de macarra, gamberra ni políticamente incorrecta que podría llegar a ser. Lo cual es un tremendo fastidio, claro. Aún así, Eres Hermosa no deja de ser una historia francamente divertida, con momentos puntuales de verdadera brillantez y múltiples esperpentos conceptuales que esboza un retrato poco agradable de esa sociedad capitalista y globalizada en la que vivimos, donde las mujeres se convierten en un mero elemento subyugable a través —y ahí es precisamente donde Palahniuk imprime una maravillosa vuelta de tuerca— de la independencia y liberación sexual que tanto trabajo les ha costado ganar. Mitad parodia, mitad homenaje a esa horrorosa a la vez que fascinante corriente de literatura erótica que ha sacudido el mercado editorial a raíz de bombazos como 50 sombras de Grey y derivados, Eres Hermosa reflexiona de manera sorprendente sobre los mecanismos que rigen el deseo, así como las ansias de poder y dominación que subyacen bajo el envoltorio de una simple fantasía. No tiene la contundencia de sus grandes títulos, desde luego, pero sirve para sofocar la espera hasta que se publique su próximo trabajo.



Reto 10x10: Seveneves

lunes, 23 de mayo de 2016

¡Hola! Pues aquí estamos otra vez con una nueva y tocha edición del Reto 10x10, que como ya sabéis consiste en leer un mismo título a lo largo de diez días e ir comentando a través de Twitter nuestras impresiones sobre dicho libro. Después, durante otros diez días consecutivos se irán publicando en nuestros respectivos blogs las reseñas correspondientes. En esta ocasión, vamos a leer Seveneves, la última novela de Neal Stephenson, una de las novedades de ciencia ficción que más fuerte están pisando (está nominada a los Premios Hugo de este año). La lectura conjunta dará comienzo hoy mismo y terminará el próximo miércoles 1 de junio. A continuación, os presento a los participantes:




Sileny

Sub_zero

Evey Morgan

Alhana

Babel

Beleth

Oly

Tinuwel
Mangrii
Isa-janis


A partir de hoy podréis seguir el avance de nuestra lectura conjunta vía Twitter mediante los hashtags #Reto10x10 y #LCSeveneves. Si queréis, además, podéis echar un vistazo al blog oficial del Reto 10x10. Cómo no, muchas gracias a la editorial Ediciones B por el envío de los ejemplares.


Seveneves, Neal Stephenson
Ediciones B - 816 páginas

¿Qué sucedería si llegase el fin del mundo?
Cuando un hecho catastrófico convierte la Tierra en una bomba de relojería, se inicia una carrera desenfrenada contra lo inevitable. Las principales naciones del mundo elaboran un ambicioso plan para garantizar la supervivencia de la humanidad más allá de nuestra atmósfera. Pero los intrépidos pioneros sufren todo tipo de peligros imprevistos, hasta que solo queda un puñado de supervivientes…
Cinco mil años después, sus descendientes —siete razas diferenciadas que conforman una población de tres mil millones de personas— se embarcan en otro audaz viaje a lo desconocido, hacia un mundo alienígena totalmente transformado por el tiempo y los cataclismos: la Tierra.


  • Reseñas


2 de junio: Reseña en Boy With Letters
3 de junio: Reseña en A través de otro espejo
4 de junio: Reseña en Telaraña de Libros
5 de junio: Reseña en Capítulo 26
6 de junio: Reseña en Generación Reader
7 de junio: Reseña en A Petrie le gustan los libros
8 de junio: Reseña en A Doble Altura
9 de junio: Reseña en Book Eater
10 de junio: Reseña en Torre de Babel
11 de junio: Reseña en Lectura Directa


Dan Simmons - Hyperion

jueves, 11 de febrero de 2016


► Título original: Hyperion
► Serie: Los Cantos de Hyperion, #1
► Traducción: Carlos Gardini
► Año de publicación: 1989
► Editorial: Ediciones B
► Páginas: 648



Si bien mi primer contacto con la obra de Dan Simmons fue bastante sorprendente y satisfactorio, nada en dicha lectura hacía presagiar, desde luego, que Hyperion iba a suponer semejante chute de epicidad literaria. Al igual que lo fueron, en su momento, la saga de la Fundación de Asimov o el ciclo de novelas protagonizadas por Ender, los Cantos de Hyperion supone uno de esos pilares fundamentales de la ciencia ficción que cualquier aficionado a dicho género (o que crea serlo sin haberse sumergido en la historia que aquí narra Simmons) debería tachar lo antes posible de su lista de lecturas pendientes.

No, no exagero. Todo aspecto de esta novela hace justicia a las magnitudes que en ella se manejan. Por mucho que suene a tópico, Simmons nos atrapa desde la primera páginas con una historia ambiciosa, absorbente y absolutamente trepidante que cautiva, como no tardamos en descubrir, por la enormidad de su calibre. El escenario, un planeta moribundo y distante que se ha convertido en el centro estratégico de distintas facciones interestelares en guerra, entre las que se encuentran una raza de humanos modificados genéticamente para soportar condiciones extremas y una alianza compuesta por inteligencias artificiales que conspiran secretamente en favor de intereses desconocidos. Y en mitad de esta situación límite, un variopinto grupo de siete peregrinos se disponen a desembarcar en Hyperion, epicentro del conflicto, con el objetivo de poner en marcha un antiguo rito religioso que los llevará hasta el Alcaudón, temible y misteriosa criatura legendaria que es venerada por muchos como un auténtico dios.

Las palabras encauzan nuestros pensamientos hacia infinitas sendas de autoengaño, y el hecho de que pasemos la mayor parte de nuestra vida mental en mansiones cerebrales construidas con palabras insinúa que carecemos de la objetividad necesaria para comprender la terrible distorsión de la realidad que provoca el lenguaje.

Una de los rasgos más interesantes de Hyperion reside en que su desarrollo es, por definirlo de alguna manera, retrospectivo. Entre el principio y el final de la novela apenas ocurren acontecimientos significativos. Sin embargo, las historias que se esconden tras cada personaje, que por turnos ellos mismos nos van contando y explican, en gran medida, los motivos de su peregrinaje, constituyen el núcleo narrativo más apasionante, sólido y mejor estructurado que he tenido la oportunidad de leer en mucho tiempo. Como en el Decamerón o Los cuentos de Canterbury, cada capítulo de la novela se centra en un único individuo y adopta el estilo y tono característicos de quien los protagoniza, ya sea un sacerdote que relata en sus diarios su estancia entre los miembros de una comunidad salvaje, un soldado que cae víctima de un apasionado romance con una mujer aparentemente irreal o un poeta camorrista que es capaz de despertar poderosas e inexplicables fuerzas a través de su obra.

Pero no todo queda ahí. La intertextualidad de esta novela alcanza cotas realmente impresionantes en lo que parece ser por parte de Dan Simmons una especie de homenaje a la literatura universal, y a la obra de John Keats en particular. Esta cualidad de Hyperion no solo se percibe en sus similitudes con otras corrientes y estructuras narrativas previas, sino en la asombrosa y detallada construcción de un universo fascinante, complejo, cautivador y con una personalidad inconfundible que se va expandiendo a un ritmo casi exponencial con cada nuevo relato que nos ofrecen sus protagonistas. Aunque cada línea argumental funciona como una entidad independiente, la visión que nos ofrecen sobre el futuro de la humanidad, las organizaciones políticas y religiosas que la gobiernan o sus expectativas de supervivencia frente a otras especies con las que cohabitan se aprecia mucho mejor en forma de conjunto. 

A lo largo de sus más de 600 páginas, Simmons no para de emocionar, sorprender y estimular la imaginación del lector gracias a la elevada componente especulativa de la que, como buena obra de ciencia ficción, Hyperion presume, y que no solo se centra en colonización de otros espacios y viajecitos a la velocidad de la luz, sino en complicados conceptos que involucran interesantes paradojas temporales, lógicas e incluso biológicas. Sin duda, el escritor norteamericano ha diseñado una obra sencillamente magistral, contundente, poliédrica, intrigante y cuyo ritmo coge desde la primera página una pronunciada curva ascendente hasta desembocar en un frustrante coitus interruptus, imposible de digerir si no tienes el segundo tomo bien a mano (cosa que, por suerte, a mí no me ocurre). En definitiva, Hyperion es, por méritos propios, una obra capital dentro del género y una de las que más me han gustado en lo que llevamos de año. Y ahora que Nova las ha reeditado en muy alta calidad con las cubiertas originales, tenéis una oportunidad de oro para sumergiros —de nuevo o por primera vez— en esta espectacular saga.



 
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