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Reseña "El heraldo de la tormenta"

miércoles, 12 de noviembre de 2014

► Título: El heraldo de la tormenta
► Autor: Richard Ford
► Saga: Steelhaven#1
► Año: 2014
► Editorial: Umbriel
► Páginas: 512
► Precio: 22.00 €

Siete historias entrelazadas con personajes legendarios y fascinantes. Un asesino profesional con remordimientos de conciencia. Una doncella guerrera tan bella como letal. Una princesa que no sabe cómo escapar al matrimonio de conveniencia pactado por su padre. Un estudiante de brujería maltratado por su maestro. Un mercenario en busca de redención. Una golfilla callejera que intenta dominar el arte del robo… Todos ellos son vecinos de Steelhaven, un puerto de la costa meridional de los Estados Libres. Y sus vidas, como las del resto de habitantes de la ciudad, están a punto de sufrir la llegada de Massoum Abbasi, consejero militar de los príncipes del desierto que ha puesto todos sus conocimientos al servicio del brutal conquistador Amon Tugha. Fuego, sangre y magia son los ingredientes de El heraldo de la tormenta, inicio de una trilogía con la que Richard Ford ha tomado al asalto el mundo de la fantasía épica en la mejor tradición de George R.R. Martin y Patrick Rothfuss.

Opinión

La más reciente edición del Reto 10x10 ha llegado a su fin y hoy es mi turno de reseñar el libro que durante semana y media ha sido 'víctima' de nuestro más intenso escrutinio. La novela de Richard Ford no es ninguna urna electoral, pero como en cualquier votación que se precie, los datos recogidos hasta el momento arrojan lecturas bastante dispares. Esta diferencia radical de opiniones no resulta en absoluto sorprendente si tenemos en cuenta las características del libro, una historia de aventuras e intriga con cierto sabor a fantasía épica que presume de comparaciones con autores como Patrick Rothfuss o George R.R. Martin pero que, en mi humilde opinión, no son más que reclamos publicitarios sin ningún fundamento (de hecho, yo tiraría más hacia autores británicos como Abercrombie o Mark Lawrence). Bueno, quizá la -en ocasiones agobiante- multiplicidad de narradores o las sospechosas similitudes con estas conocidas sagas sean suficientes para intentar establecer rasgos comunes entre dichas novelas, aunque sigo pensando que la persistencia en buscar parecidos no pasa de lo meramente anecdótico. Ahora bien, obviando un poco promociones e inoportunas estrategias de marketing... ¿qué podemos encontrar tras las páginas de El heraldo de la tormenta?

Pues, francamente, una novela bastante sosa. Prescindible. Aburrida. Anticlimática. La trilogía de Steelhaven no empieza con demasiado buen pie a pesar de tener a su disposición todos los elementos necesarios para triunfar entre los amantes del género fantástico. Y esto es así porque en lugar de aprovechar los enormes recursos que ofrece una historia de semejantes características, Richard Ford nos entrampa en una deshilachada red de tramas paralelas que solo conducen a oscuros callejones sin salida. Se vislumbra un atisbo de argumento global justo al inicio de la novela, cuando un emisario extranjero con muy malas intenciones es rescatado de una situación comprometida y se introduce en la ciudad de Steelhaven dispuesto a cumplir una misión que pondrá en peligro la seguridad de todo el reino. Pero a partir de ese momento, Ford da paso a una interminable ristra de presentaciones en la que cada personaje principal tiene su correspondiente minuto de gloria justo antes de dejar espacio al siguiente narrador (que son nada más y nada menos que siete).

Massoum Abbasi aborrecía el mar. El nauseabundo olor a sal y el ruido incesante le molestaban más de lo que podía llegar a expresar. Las nubes turbulentas, las olas rompientes y las gaviotas chillonas eran ajenas a su experiencia, pero Massoum estaba dispuesto a soportarlo, pues la recompensa era considerable.

Esta situación se prolonga, si no ad infinitum, sí hasta bien entrada la segunda mitad de la novela, cuando el creciente hastío y el desinterés casi total por los destinos de los personajes se van diluyendo un poco ante el atisbo de lo que puede ser una trama aglutinante de las distintas historias individuales. Los protagonistas de El heraldo de la tormenta son todo lo variopintos y variados que cabe imaginar, tenemos desde una princesa que trata de estabilizar las intrigas políticas surgidas alrededor del trono tras la partida de su padre al frente de batalla hasta una joven ladronzuela que sobrevive en las calles a base de robar en el mercado; pasando además por un letal y disciplinado asesino, un timador con irresistible encanto para el sexo femenino y una admirable capacidad para meterse en problemas, un herrero que tras la pérdida de su familia decidirá unirse a las filas del ejército, una luchadora indisciplinada cuyos constantes desafíos a la autoridad acabarán pasándole factura o un atribulado estudiante que lucha por absorber el máximo posible de conocimientos bajo la tutela de una mentora críptica y poco comprensiva.

Muchas subtramas y muy pocas interesantes, en definitiva. Richard Ford dedica tanto espacio a la exploración interior de los personajes (y al desarrollo más que cantado de sus respectivas evoluciones) que se olvida casi por completo de indagar en el universo que ha creado, repartiendo ligeros esbozos allá por donde puede sobre la historia, la mitología, la cultura o la magia de su particular cosmos literario. Y es una pena, porque el libro no es malo en absoluto. El autor tiene un dominio sobresaliente de las escenas de acción y no se corta ni un pelo a la hora de mostrar el lado más despiadado y cruel de la realidad cotidiana. Ya sea sosteniendo el peso de toda una ciudad sobre sus hombros, afrontando la amenaza de invasión por parte de una horda de salvajes norteños o lidiando con las vicisitudes propias de una sociedad infectada hasta la médula por el crimen y la corrupción, los protagonistas de El heraldo de la tormenta se desenvuelven de manera correcta y comprometida con sus férreos ideales. No tengo muy decidido si seguiré leyendo la saga una vez que salga su segunda parte, pero lo que sí tengo claro es que aquí hay buenos materiales de construcción. El final de la novela hace presagiar un futuro próspero para los amantes del grimdark y de la fantasía épica tradicional, sentando las bases de una continuación cuando menos prometedora. Lástima que las virtudes de esta irregular obra no se dejen ver en todo su esplendor por culpa del interminable prólogo en el que ha convertido Richard Ford las 512 páginas de El heraldo de la tormenta.


IMM 56#

domingo, 2 de noviembre de 2014

"In my mailbox" es una sección nacida en Pop culture Junkie y que se extendió gracias a The story siren. Consiste en mostrar cada cierto tiempo los últimos libros adquiridos, ya sea comprados, regalados o enviados por parte de alguna editorial.





Una semana más, una hoja del calendario menos. Noviembre empieza como a mí me gusta, con un buen puñado de libros bajo el brazo. Aunque hice un pacto conmigo mismo en el que me comprometía a no adquirir más de lo estrictamente necesario, todos hemos aprendido estos últimos días que hay un truco detrás de cada trato. Lo reconozco, las brujas se han llevado este año mis buenos propósitos. ¿O será que la llegada del otoño ha disparado en mi interior algún tipo de mecanismo encargado de regular la voracidad lectora? Sea como sea, no perdamos más tiempo en presentaciones inútiles. Aquí tenéis los libros que me van a acompañar durante la recta final de este 2014:


1. El devorador de calabazas, Penelope Mortimer: Aunque el título y la temática del libro no tienen absolutamente nada que ver con la noche de Halloween, encuentro la novela de Mortimer el mejor modo de inaugurar este IMM porque existen cosas mucho más terroríficas que un puñado de espíritus furiosos. Y si no lo creéis, comprobad vosotros mismos en esta genial novela de la escritora británica hasta que punto la maternidad desenfrenada y el servilismo conyugal de su protagonista pueden convertirse en la peor de las pesadillas. 


2. Tiempo de sembrar piedras, Tim Powers: Tras los recién publicados La fuerza de su mirada y Ocúltame entre las tumbas, Gigamesh publica esta breve colección de relatos que nos introducen en el delirante universo literario de Tim Powers. Romances bibliófilos, viajes espacio-temporales y multitud de criaturas legendarias sobrevuelan las páginas de esta antología, bastante recomendable para no iniciados en la narrativa del escritor estadounidense.


3. Galveston, Nic Pizzolatto: En tan solo ocho episodios, True Detective se ha convertido por méritos propios en serie de culto, objeto de veneración y efectivo reclamo publicitario. Por eso, no es de extrañar que la ficción televisiva de Pizzolatto permanezca unida a su debut literario aun cuando realmente no tengan nada que ver en muchos aspectos. Galveston ofrece una interesante visión del género noir que atrapa por su planteamiento, entretiene por sus personajes, pero no termina de convencer a quienes esperábamos algo más de un guionista cuya leyenda le precede. O le lastra.   


4. Autoridad, Jeff VanderMeer: Imposible no haber oído hablar de Southern Reach a estas alturas. La entrega ecuatorial de esta fantástica trilogía nos resuelve algunas dudas que se plantearon en la primera parte, pero también siembra el terreno de nuevas e inquietantes cuestiones. Aprovechando que Aceptación sale a la venta la próxima semana, podréis leer la reseña de este libro de aquí a unos días. 


5. El expreso de Tokio, Seicho Matsumoto: La literatura japonesa parece repartirse en nuestro país con exuberante sobreabundancia, por lo que ninguna editorial que se precie debería carecer en su catálogo de la correspondiente porción. En el caso de Libros del Asteroide, Matsumoto abre la veda con un clásico de intriga policíaca cuya combinación de elementos psicológicos, sociales y políticos "marcaron una nueva época en la novela negra japonesa".


6. El chef, Simon Wroe: Odio los programas de cocina. Con toda mi alma. Odio esa nueva oleada de pretenciosos críticos gastronómicos y odio ver la parrilla televisiva asfixiándose entre un montón de fogones que solo vienen a calentar contenidos ultracongelados. Sin embargo, la literatura siempre me ha parecido un medio necesario para aproximarme a todo aquello por lo que siento un rechazo visceral. ¿Y qué mejor que un chef retirado con ínfulas de escritor para sacar a relucir los trapos sucios de un pub británico donde los cuchillos vuelan entre plato y plato? La polémica está servida. 


7. Los viajeros de la noche, Helene Wecker: Hay libros que recaen sobre ti como una maldición. Descubres su existencia por culpa de un asaltante que despliega sobre ti todos sus poderes sugestivos, anhelas su posesión a pesar de los terribles peligros a los que te expone, y una vez que lo tienes entre tus manos, solo quieres señalar al culpable y gritar: ¡tú! ¡fuiste tú quien me enseñó a soñar con ese gélido paisaje! Puede que el debut de Helene Wecker haya llegado más tarde que otros, pero sin duda se va a colocar entre las primeras posiciones de mi lista de próximas lecturas. ¿O es que conocéis a alguien que haya podido resistirse a los encantos de dos criaturas legendarias que llegan a Nueva York y entablan una imposible amistad? Pues eso.


8. Vestigios, Hugh Howey: Tras Espejismo y Desolación, Vestigios constituye la esperada conclusión de otra trilogía bastante conocida que nos empuja cientos de años en el futuro a un panorama ciertamente desolador. Mucho me temo que tanto especular sobre el ocaso de nuestra raza pueda precipitar ese final a todas luces inevitable. Mientras tanto, Hugh Howey nos ofrece una novela muy esclarecedora para hacer más llevadera -y verosímil- nuestra desaparición definitiva. 


9. Canciones de amor a quemarropa, Nickolas Butler: Reseñado recientemente en el blog, el debut de Nickolas Butler es una historia dotada de una sensibilidad extrema, un ritmo ágil y un desarrollo tan elocuente como perfectamente equilibrado que ensalza el valor de la amistad, el amor y la vida en un entorno rural. Difícil no sucumbir ante la genialidad de su prosa y la demoledora credibilidad de sus personajes. Todo un must otoñal.


10. La noche de los judíos vivientes, Igor Ostachowicz: Inclasificable. Irreverente. Extrema. La noche de los judíos vivientes no es la típica historia de zombies ni un refrito sentimentaloide de novelas ambientadas en el Tercer Reich. De hecho, es la antítesis de lo típico en todos los sentidos interpretables. Creo estar en disposición de decir que no me he echado a la cara novela más rara en toda mi vida (y eso que van unas cuantas). Pero ya paro. Reseña pronto. Y ya sacaréis entonces vuestras propias conclusiones.


11. El heraldo de la tormenta, Richard Ford: Novela escogida para la última edición del Reto 10x10 que hemos organizado unos cuantos blogueros. Podéis conocer más detalles sobre esta iniciativa aquí, aunque ya os puedo adelantar que lo he terminado y que me ha parece un título bastante prescindible para lo que suele haber dentro del género al que se adscribe. 


12. La verdad y otras mentiras, Sascha Arango: Otro debut literario, el de Sascha Arango, es una interesante mezcla entre comedia de enredos e investigación policial que juega constantemente con la paranoia del lector y altera su visión de los acontecimientos a medida que la verdad va imponiéndose en esta especie de juego narrativo. Sorprendente, adictiva y perfectamente desarrollada, aunque con un tercio final algo más irregular, es una lectura bastante recomendable. 


13. Los vivos y los muertos, Joy Williams: Ella, Williams, apareció sin apenas hacer ruido para acabar trastocándolo todo. Para poner el mundo patas arriba y enseñarnos que todo lo aprendido no era más que un vil engaño consensuado por nuestros padres. Como los Reyes Magos o el Ratoncito Pérez. Los personajes que deambulan entre ambas esferas a lo largo del libro tampoco creen en misticismos infantiles ni patrañas perpetuadas generación tras generación. Joy Williams representa la ruptura, la pérdida de inocencia respecto al mundo que nos rodea y las leyes que lo rigen. Es ahí, en esa fractura, en esa falla que separa lo humano de lo ultraterreno, donde reside la absoluta genialidad de esta obra maestra que se ha convertido de pleno derecho en una de las mejores lecturas del año. Y está aquí, de vuelta. Reclamando su trono para reinar sobre el resto de la manada.


Y una vez más, hasta aquí llega el IMM de hoy. ¿Habéis tenido la oportunidad de leer alguno de estos libros? ¿Cuáles son los que más os llaman la atención? Nos vemos en la próxima entrega de In my mailbox.

Reto 10x10: El heraldo de la tormenta

sábado, 25 de octubre de 2014

¡Buenas! Tal y como hicimos el pasado mes de febrero, algunos blogueros hemos organizado una nueva edición del Reto 10x10, que consiste en leer un mismo título durante diez frenéticos días e ir comentando a través de Twitter nuestras impresiones. Después, durante diez días consecutivos se irán publicando en nuestros blogs las reseñas correspondientes. En esta ocasión, el elegido es El heraldo de la tormenta, de Richard Ford, inicio de una saga de fantasía épica muy interesante cuyo autor ha sido comparado con nada más y nada menos que George RR Martin y quién no, ¿verdad? Esta lectura conjunta dará comienzo hoy, sábado 25 de octubre, y terminará el próximo 3 de noviembre. Salve, César, los que van a morir te saludan:




Sileny

Sub_zero

Evey Morgan

Alhana

Babel

Beleth

Oly

Tinuwel
Little Red
Isi


A partir de hoy podréis seguir el avance de nuestra lectura conjunta vía Twitter mediante los hashtags #Reto10x10 y #heraldotormenta. La primera reseña saldrá publicada el día 4 de noviembre en el blog de Babel (Torre de Babel), ¡así que estad muy pendientes del calendario! Incluso podéis echar un vistazo al blog oficial del Reto 10x10 o a su grupo de Facebook. Desde aquí queremos dar muchísimas gracias a Umbriel por hacer posible este proyecto.


El heraldo de la tormenta, Richard Ford
Steelhaven #1
Umbriel - 512 páginas - 22.00€

Siete historias entrelazadas con personajes legendarios y fascinantes. Un asesino profesional con remordimientos de conciencia. Una doncella guerrera tan bella como letal. Una princesa que no sabe cómo escapar al matrimonio de conveniencia pactado por su padre. Un estudiante de brujería maltratado por su maestro. Un mercenario en busca de redención. Una golfilla callejera que intenta dominar el arte del robo… Todos ellos son vecinos de Steelhaven, un puerto de la costa meridional de los Estados Libres. Y sus vidas, como las del resto de habitantes de la ciudad, están a punto de sufrir la llegada de Massoum Abbasi, consejero militar de los príncipes del desierto que ha puesto todos sus conocimientos al servicio del brutal conquistador Amon Tugha. Fuego, sangre y magia son los ingredientes de El heraldo de la tormenta, inicio de una trilogía con la que Richard Ford ha tomado al asalto el mundo de la fantasía épica en la mejor tradición de George R.R. Martin y Patrick Rothfuss.


  • Reseñas:


4 de noviembre: Reseña en Torre de Babel
5 de noviembre: Reseña en Book Eater
6 de noviembre: Reseña en Telaraña de libros
7 de noviembre: Reseña en Capítulo 26
8 de noviembre: Reseña en From Isi
9 de noviembre: Reseña en Little Red Reading Hood
10 de noviembre: Reseña en Lectura Directa
11 de noviembre: Reseña en A Petrie le gustan los libros
12 de noviembre: Reseña en Generación Reader
13 de noviembre: Reseña en A Doble Altura

Reseñas breves [51-53]

martes, 24 de junio de 2014

Legión y El alma del emperador, Brandon Sanderson
Fantascy - 240 páginas - 14.90 € - ★★★★

Lo mío con Brandon Sanderson podría definirse como una especie de amor platónico postergado hasta la extenuación por caprichosos avatares del destino, un espejismo idílico que, sobrealimentado por las excelentes críticas y las incesantes recomendaciones de muchos lectores, ha terminado difuminándose ante la demoledora realidad de una primera cita. Y todas estas expectativas medio frustradas se traducen en que los dos relatos del escritor norteamericano recogidos en este volumen no han conseguido deslumbrarme de manera tan contundente como cabría esperar, si bien es innegable su desbordante originalidad y el despampanante manejo de Sanderson a la hora de plasmar universos propios y nuevos usos del lenguaje. En Legión, un relato mucho más próximo a la ciencia-ficción que a la fantasía tradicional, les seguiremos la pista al extraordinario Stephen Leeds y a sus múltiples personalidades subyacentes en una vertiginosa contrarreloj que tiene como objetivo recuperar una cámara capaz de fotografiar escenas del pasado. Por otro lado, El alma del emperador nos sumerge en un escenario de profunda inestabilidad política donde a la protagonista, una reputada falsificadora de obras de arte, le será encomendada la tarea de estudiar los recuerdos, la personalidad y el comportamiento del actual emperador (en coma tras un desgraciado ataque) para construir una réplica de su alma que resulte indistinguible de la original. Frescura, intensidad narrativa y una soberbia caracterización de personajes podrían ser los alicientes más inmediatos para hacerse con un libro que no me ha cautivado, pero que resulta enormemente recomendable.


Las vírgenes suicidas, Jeffrey Eugenides
Anagrama - 232 páginas - 8.90 € - ★★★★★

Lo de Eugenides es harina de otro costal. Mira que me lo habían advertido, pero ni todos los analgésicos del mundo podrían haberme preparado para resistir la tremenda, arrolladora, mitológica embestida que propina el tito Jeffrey en su primera novela. La historia, que gira en torno a la fatídica y casi legendaria cadena de suicidios que emprendieron cinco hermanas adolescentes en el transcurso de un solo año, resulta todo lo estremecedora e inquietante que podría uno imaginarse. Reconstruida dos décadas más tarde a partir del testimonio silencioso de vecinos, compañeros de clase y jóvenes perdidamente enamorados de estas ninfas inalcanzables, Las vírgenes suicidas supone tanto un alarde de creatividad literaria como un incomparable ejercicio de evocación, una oda al recuerdo de cinco muchachas prisioneras de un hogar sin afecto, compuesta por quienes sufrieron su enigmático influjo en los años dorados de la pubertad. Recuerdo pocos libros que me hayan tenido tan enganchado como este y en los que al finalizar su lectura te embargue una mayor sensación de vacío. Esta novela literalmente me dio escalofríos durante algunos pasajes, no sé si por la arrebatadora prosa de Eugenides o por el carácter grotesco de la propia premisa y la violencia implícita en cada uno de sus drásticos cambios de ritmo. Brutal, incontestable, etérea. Una novela deliciosa que se precipita de forma inevitable hacia un final que sabemos de antemano, pero cuyo efecto difícilmente se puede pronosticar.


Canadá, Richard Ford
Anagrama - 512 páginas - 24.90 € ★★★★½

No es muy habitual encontrar un libro donde destripen el contenido básico de la historia desde la mismísima primera página. De hecho, es una estrategia narrativa bastante arriesgada. En un mercado que solo busca complacer al lector poco espabilado, impaciente, de concentración laxa, la sola idea de atravesar 500 páginas de absoluta aridez argumental despierta un inaguantable sopor. A no ser, claro, que seas Richard Ford y tu novela se titule Canadá. En ese caso, no importa que el más impactante cliffhanger de toda la obra se situé al inicio del primer capítulo, no importa que las cartas estén siempre descubiertas sobre la mesa, ni importa tampoco que el hilo conductor de la historia sea en realidad una espiral que no cesa de dar vueltas sobre el mismo e inamovible eje. Porque ahí, amigos, es donde reside el auténtico encanto de esta maravillosa novela. Canadá proporciona un tipo de placer literario que no es apto para todos los públicos: un placer que se degusta lentamente y que proviene del excepcional relato narrado por un viejo profesor ya jubilado. El periplo existencial que emprendió Dell Parsons en su juventud a raíz del atraco cometido por sus padres es todo cuanto Ford esconde entre las páginas de su último trabajo; pero lo hace tan bien, de forma tan concienzuda, lúcida y sincera, a tantos y tan variados estratos, que no necesitarás nada más para captar a plenitud la desoladora así como emocionante vivacidad de esos momentos que tienen la capacidad de cambiarte la vida para siempre. Puede que Canadá no sea una novela espectacular en ninguno de los sentidos que priman en la industria, pero su tremenda puesta en escena, la profundidad y encanto de sus personajes o su absorbente y fatídica atmósfera boreal la convierten en una opción sencillamente imprescindible.


 
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