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Reseñas breves [64-66]

lunes, 10 de noviembre de 2014

La noche de los judíos vivientes, Igor Ostachowicz
Nube de tinta - 288 páginas - ★★★½

La idea de fusionar ´judíos´ y 'zombies' en un único concepto es una premisa cuya simple mención podría ser suficiente para que muchos lectores no asiduos al género del terror huyeran despavoridos y no quisieran acercarse al debut literario de este escritor polaco ni aun estando hecho de oro. Sin embargo, a todos esos que solo esperan encontrar entre las páginas de este libro un batiburrillo sin sentido de guiones desechados para una película de serie B, siento comunicar que La noche de los judíos vivientes es mucho  más divertida de lo que parece. No me cabe la menor duda de que La noche de los judíos vivientes es uno de los libros más bestias, descarados e irreverentes que he tenido la oportunidad de leer en mucho tiempo, y es precisamente esa capacidad de pillarte con los calzones bajados hasta el suelo uno de los principales atractivos que bajo mi punto de vista tiene la novela. La historia transcurre en las calles de un antiguo gueto de Varsovia, donde el robo de una joya con poderes tan milenarios como desconocidos por su poseedor ha desencadenado el levantamiento de una horda compuesta por espíritus con algunas cuentas que zanjar, nazis sodomitas sin escrúpulos y skinheads decididos a descubrir nuevas formas de expresar la violencia callejera. El protagonista es un antihéroe de manual entre cuyas discutibles virtudes se encuentran el egoísmo, la más absoluta desidia y una flagrante misoginia que no duda en practicar continuamente (supongamos que para no perder la costumbre), pese a lo cual parece ser el hombre designado por el destino para impedir el inminente apocalipsis hitleriano que se cierne sobre la ciudad. Gamberra, insolente, controvertida y muy, muy original, La noche de los judíos vivientes es de ese tipo de novelas capaces de arrancarte una sonora carcajada y seguidamente hacerte sentir culpable por demostrar semejante ramalazo de maldad. La estructura un tanto deshilvanada de la historia y el caos general que reina sobre la narración (creo que en este sentido la traducción deja un poco que desear) la convierten en una lectura de complicado acceso. Pero una vez que te acomodas a ella -todo lo cómodo que puede sentirse alguien revolcándose por un vertedero- sin duda es una historia a la que merece la pena dar una oportunidad.


Cibertormenta, Matthew Mather
Ediciones B - 416 páginas - ★★★★

Si alguna vez te has preguntado qué sería de nosotros sin el constante zumbido de la red electrónica aleteando sobre nuestras cabezas o hasta qué punto tu dependencia a los dispositivos de última tecnología ha convertido la privacidad de tus datos en un objetivo tremendamente vulnerable, no te preocupes. Ahórrate el esfuerzo de seguir imaginando escenarios catastróficos porque ya lo hace Matthew Mather por ti. A ritmo de apasionante thriller conspiratorio y haciendo gala en todo momento de un formidable pulso narrativo -basado en diálogos brillantes y un estilo ligero pero sumamente descriptivo-, este escritor británico nos regala en Cibertormenta una de las novelas más frenéticas, adictivas y vertiginosas de la temporada; una novela que, aun sonando a tópico, no se puede dejar de leer por mucho que lo intentes. En ella, un grupo de personajes de lo más variopinto (desde el típico padre de familia que lucha por mantener su matrimonio unido hasta una encantadora pareja de ancianos que defendieron su ciudad natal frente a la invasión alemana de la Segunda Guerra Mundial) se enfrentan al lento declive logístico de Nueva York, donde los constantes fallos en el suministro eléctrico, los rumores sobre un posible ataque cibernético a gran escala, la propagación de una terrible amenaza vírica y el inminente estallido de una tormenta de nieve convierten a la ciudad en el escenario de una batalla campal por sobrevivir a las sucesivas catástrofes que se avecinan. Inteligente, reveladora, salvajemente entretenida y muy bien documentada, Cibertormenta es una historia bastante recomendable sobre el futuro de la era tecnológica y los peligros de no acotar el activismo ideológico en la red que, además, sirve como plataforma para expresar la interesante contradicción existente en aumentar la seguridad ciudadana a coste de sacrificar las libertades individuales y poner de manifiesto la hilarante hipocondría de una sociedad -la norteamericana- que parece ir cosechando enemigos allá por donde pasa su apabullante maquinaria diplomática.


El chef, Simon Wroe
Salamandra - 320 páginas - ★★★★

Movido por la necesidad de realizar una importante confesión y de esclarecer al máximo posible los detalles de un turbio crimen cometido en circunstancias extremas, el protagonista de esta novela comienza la historia narrando su llegada a las cocinas de un restaurante situado en Camden Town cuyo jefe es conocido sobre todo por su afición a infligir castigos desproporcionados a sus trabajadores. Poco a poco iremos descubriendo los dramáticos antecedentes personales del narrador (un joven cándido e inexperto recién licenciado en Literatura que además huye de una familia desestructurada) y conociendo más detalles sobre la arriesgada jornada laboral de una cuadrilla de cocineros compuesta por personajes absolutamente esperpénticos e inolvidables. No cabe duda de que Simon Wroe, el ex chef y actual periodista gastronómico que ha dado vida a esta deliciosa novela, conoce su profesión a las mil maravillas y se desenvuelve estupendamente bien entre los opresivos humos de una cocina cargada de malos rollos. Lejos de optar por esa versión bucólica y a todas luces tergiversada que pretenden inculcarnos la mayoría de actuales programas televisivos, El chef ofrece una perspectiva mucho más realista del mundillo culinario en el que salen a relucir los instintos más bajos del ser humano, la competitividad encarnizada de unos trabajadores poco menos que explotados y los oscuros trapicheos de personas poco recomendables que suelen rondar determinados círculos de bajo fondo. La sinopsis de esta novela prometía encajar sin grandes complicaciones con mis preferencias literarias, pero a decir verdad nunca pensé que iba a terminar gustándome tanto la divertidísima, mordaz y entrañable obra de Simon Wroe. Escrita con verdadera pasión y un incontestable talento, El chef es mucho más que un simple libro de recetas o una siniestra crónica underground de la oferta culinaria londinense; también es una conmovedora historia de crecimiento y superación personal en un mundo construido a base de expectativas frustradas, un relato que ahonda como una certera cuchillada en el complejo mundo de las relaciones familiares y nos enseña a buscar la reconciliación con nuestro pasado en lugares tan insólitos como el viejo y desportillado fondo de una olla a presión.

IMM 56#

domingo, 2 de noviembre de 2014

"In my mailbox" es una sección nacida en Pop culture Junkie y que se extendió gracias a The story siren. Consiste en mostrar cada cierto tiempo los últimos libros adquiridos, ya sea comprados, regalados o enviados por parte de alguna editorial.





Una semana más, una hoja del calendario menos. Noviembre empieza como a mí me gusta, con un buen puñado de libros bajo el brazo. Aunque hice un pacto conmigo mismo en el que me comprometía a no adquirir más de lo estrictamente necesario, todos hemos aprendido estos últimos días que hay un truco detrás de cada trato. Lo reconozco, las brujas se han llevado este año mis buenos propósitos. ¿O será que la llegada del otoño ha disparado en mi interior algún tipo de mecanismo encargado de regular la voracidad lectora? Sea como sea, no perdamos más tiempo en presentaciones inútiles. Aquí tenéis los libros que me van a acompañar durante la recta final de este 2014:


1. El devorador de calabazas, Penelope Mortimer: Aunque el título y la temática del libro no tienen absolutamente nada que ver con la noche de Halloween, encuentro la novela de Mortimer el mejor modo de inaugurar este IMM porque existen cosas mucho más terroríficas que un puñado de espíritus furiosos. Y si no lo creéis, comprobad vosotros mismos en esta genial novela de la escritora británica hasta que punto la maternidad desenfrenada y el servilismo conyugal de su protagonista pueden convertirse en la peor de las pesadillas. 


2. Tiempo de sembrar piedras, Tim Powers: Tras los recién publicados La fuerza de su mirada y Ocúltame entre las tumbas, Gigamesh publica esta breve colección de relatos que nos introducen en el delirante universo literario de Tim Powers. Romances bibliófilos, viajes espacio-temporales y multitud de criaturas legendarias sobrevuelan las páginas de esta antología, bastante recomendable para no iniciados en la narrativa del escritor estadounidense.


3. Galveston, Nic Pizzolatto: En tan solo ocho episodios, True Detective se ha convertido por méritos propios en serie de culto, objeto de veneración y efectivo reclamo publicitario. Por eso, no es de extrañar que la ficción televisiva de Pizzolatto permanezca unida a su debut literario aun cuando realmente no tengan nada que ver en muchos aspectos. Galveston ofrece una interesante visión del género noir que atrapa por su planteamiento, entretiene por sus personajes, pero no termina de convencer a quienes esperábamos algo más de un guionista cuya leyenda le precede. O le lastra.   


4. Autoridad, Jeff VanderMeer: Imposible no haber oído hablar de Southern Reach a estas alturas. La entrega ecuatorial de esta fantástica trilogía nos resuelve algunas dudas que se plantearon en la primera parte, pero también siembra el terreno de nuevas e inquietantes cuestiones. Aprovechando que Aceptación sale a la venta la próxima semana, podréis leer la reseña de este libro de aquí a unos días. 


5. El expreso de Tokio, Seicho Matsumoto: La literatura japonesa parece repartirse en nuestro país con exuberante sobreabundancia, por lo que ninguna editorial que se precie debería carecer en su catálogo de la correspondiente porción. En el caso de Libros del Asteroide, Matsumoto abre la veda con un clásico de intriga policíaca cuya combinación de elementos psicológicos, sociales y políticos "marcaron una nueva época en la novela negra japonesa".


6. El chef, Simon Wroe: Odio los programas de cocina. Con toda mi alma. Odio esa nueva oleada de pretenciosos críticos gastronómicos y odio ver la parrilla televisiva asfixiándose entre un montón de fogones que solo vienen a calentar contenidos ultracongelados. Sin embargo, la literatura siempre me ha parecido un medio necesario para aproximarme a todo aquello por lo que siento un rechazo visceral. ¿Y qué mejor que un chef retirado con ínfulas de escritor para sacar a relucir los trapos sucios de un pub británico donde los cuchillos vuelan entre plato y plato? La polémica está servida. 


7. Los viajeros de la noche, Helene Wecker: Hay libros que recaen sobre ti como una maldición. Descubres su existencia por culpa de un asaltante que despliega sobre ti todos sus poderes sugestivos, anhelas su posesión a pesar de los terribles peligros a los que te expone, y una vez que lo tienes entre tus manos, solo quieres señalar al culpable y gritar: ¡tú! ¡fuiste tú quien me enseñó a soñar con ese gélido paisaje! Puede que el debut de Helene Wecker haya llegado más tarde que otros, pero sin duda se va a colocar entre las primeras posiciones de mi lista de próximas lecturas. ¿O es que conocéis a alguien que haya podido resistirse a los encantos de dos criaturas legendarias que llegan a Nueva York y entablan una imposible amistad? Pues eso.


8. Vestigios, Hugh Howey: Tras Espejismo y Desolación, Vestigios constituye la esperada conclusión de otra trilogía bastante conocida que nos empuja cientos de años en el futuro a un panorama ciertamente desolador. Mucho me temo que tanto especular sobre el ocaso de nuestra raza pueda precipitar ese final a todas luces inevitable. Mientras tanto, Hugh Howey nos ofrece una novela muy esclarecedora para hacer más llevadera -y verosímil- nuestra desaparición definitiva. 


9. Canciones de amor a quemarropa, Nickolas Butler: Reseñado recientemente en el blog, el debut de Nickolas Butler es una historia dotada de una sensibilidad extrema, un ritmo ágil y un desarrollo tan elocuente como perfectamente equilibrado que ensalza el valor de la amistad, el amor y la vida en un entorno rural. Difícil no sucumbir ante la genialidad de su prosa y la demoledora credibilidad de sus personajes. Todo un must otoñal.


10. La noche de los judíos vivientes, Igor Ostachowicz: Inclasificable. Irreverente. Extrema. La noche de los judíos vivientes no es la típica historia de zombies ni un refrito sentimentaloide de novelas ambientadas en el Tercer Reich. De hecho, es la antítesis de lo típico en todos los sentidos interpretables. Creo estar en disposición de decir que no me he echado a la cara novela más rara en toda mi vida (y eso que van unas cuantas). Pero ya paro. Reseña pronto. Y ya sacaréis entonces vuestras propias conclusiones.


11. El heraldo de la tormenta, Richard Ford: Novela escogida para la última edición del Reto 10x10 que hemos organizado unos cuantos blogueros. Podéis conocer más detalles sobre esta iniciativa aquí, aunque ya os puedo adelantar que lo he terminado y que me ha parece un título bastante prescindible para lo que suele haber dentro del género al que se adscribe. 


12. La verdad y otras mentiras, Sascha Arango: Otro debut literario, el de Sascha Arango, es una interesante mezcla entre comedia de enredos e investigación policial que juega constantemente con la paranoia del lector y altera su visión de los acontecimientos a medida que la verdad va imponiéndose en esta especie de juego narrativo. Sorprendente, adictiva y perfectamente desarrollada, aunque con un tercio final algo más irregular, es una lectura bastante recomendable. 


13. Los vivos y los muertos, Joy Williams: Ella, Williams, apareció sin apenas hacer ruido para acabar trastocándolo todo. Para poner el mundo patas arriba y enseñarnos que todo lo aprendido no era más que un vil engaño consensuado por nuestros padres. Como los Reyes Magos o el Ratoncito Pérez. Los personajes que deambulan entre ambas esferas a lo largo del libro tampoco creen en misticismos infantiles ni patrañas perpetuadas generación tras generación. Joy Williams representa la ruptura, la pérdida de inocencia respecto al mundo que nos rodea y las leyes que lo rigen. Es ahí, en esa fractura, en esa falla que separa lo humano de lo ultraterreno, donde reside la absoluta genialidad de esta obra maestra que se ha convertido de pleno derecho en una de las mejores lecturas del año. Y está aquí, de vuelta. Reclamando su trono para reinar sobre el resto de la manada.


Y una vez más, hasta aquí llega el IMM de hoy. ¿Habéis tenido la oportunidad de leer alguno de estos libros? ¿Cuáles son los que más os llaman la atención? Nos vemos en la próxima entrega de In my mailbox.

 
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