Mostrando entradas con la etiqueta sobrenatural. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sobrenatural. Mostrar todas las entradas

Mariana Enriquez - Las cosas que perdimos en el fuego

martes, 15 de agosto de 2017



►Título: Las cosas que perdimos en el fuego
►Autora: Mariana Enriquez
►Año: 2016
►Editorial: Anagrama
►Páginas: 200
►Valoración: ★★★★


En su última colección de relatos, la escritora argentina Mariana Enriquez explora de manera sobresaliente distintas manifestaciones que encuentra el horror para infiltrarse en nuestra realidad cotidiana. Su capacidad para permanecer latente, acechando en todo momento bajo la superficie de las cosas, imprime a las once historias reunidas en este volumen un elevado nivel de suspense y desasosiego. Tal es el alcance de su adaptabilidad que, en muchas ocasiones, la existencia de elementos terroríficos y/o sobrenaturales no se desvela hasta la propia conclusión del relato en un radical giro de los acontecimientos que no hace sino plantear aún más interrogantes. 

Enriquez experimenta constantemente con las expectativas del lector apelando a la ambigüedad y cuestionando siempre la fiabilidad del narrador. Sus protagonistas suelen ser mujeres jóvenes sumidas en una convulsa situación personal que las hacen vulnerables frente a las acusaciones de locura. Mujeres que arrastran pesadas cargas emocionales debido a errores del pasado, rupturas sentimentales o la presencia de entornos hostiles en los que se tienen que desenvolver con frecuencia. En «El chico sucio», por ejemplo, una joven se instala en la casa de sus abuelos paternos a pesar de que se encuentra en un barrio conflictivo habitado por narcos, drogadictos y personas sin hogar. Pronto entablará relación con un niño callejero que un buen día toca a su puerta buscando cobijo. Sin embargo, el chico desaparece días después, coincidiendo con el hallazgo del cadáver decapitado de un niño. En «Bajo el agua negra», Mariana Enriquez describe un escenario similar —objeto de una investigación policial que trata de esclarecer el asesinato de dos adolescentes en extrañas circunstancias— y que se acabará convirtiendo en un decadente pozo de horrores lovecraftianos.

La presencia de apariciones, espíritus vengativos, aterradoras psicofonías y demás elementos habituales del imaginario latinoamericano no es en absoluto escasa en este libro. No obstante, los monstruos de Mariana Enriquez que más pavor infunden son los que adoptan formas reconocibles. Aquellos que vemos al otro lado del espejo. Aquellos que nacen de carne y hueso. O solo de hueso. Tanto en las deformidades físicas de «La casa de Adela» como en las mutilaciones que una estudiante comienza a infligirse a sí misma en «Fin de curso» se percibe un hábil manejo del cuerpo humano como proveedor infatigable de imágenes grotescas y perturbadoras. Por otra parte, Enriquez expone con inquietante conocimiento de causa las consecuencias de verse sometido a una constante presión psicológica en relatos como «Tela de araña» o «El patio del vecino», donde una trabajadora social a la que despidieron por cometer una grave negligencia tratará de redimirse liberando a alguien que está preso.

Sin ser una obra política ni de gran carga ideológica, Las cosas que perdimos en el fuego contiene cierto tono de denuncia social que alcanza su máxima expresión en «Nada de carne sobre nosotras». En él, la protagonista encuentra una calavera olvidada entre un montón de basura con la que empezará a entablar una relación muy poco convencional. «Todos caminamos sobre huesos, es cuestión de hacer agujeros profundos y alcanzar a los muertos tapados», afirma, en alusión a las víctimas de la dictadura argentina, haciendo patente que la memoria y la historia ciertamente albergan horrores que van más allá de la imaginación.

El mal, en efecto, tiene un considerable radio de alcance. En los cuentos de Mariana Enriquez, este actúa como un agente infeccioso que se propaga con virulencia a la menor oportunidad y nos atenaza sin defensa posible. Quizá el mayor exponente de esta concepción vírica lo hallamos en el relato que da título a la colección, en el que las mujeres de todo el país inician una macabra campaña para protestar contra la violencia doméstica consistente en quemarse a sí mismas. Cierto es que Enriquez da mucho más de sí exprimiendo las posibilidades narrativas del argumento que de los personajes, quienes a veces quedan un tanto desdibujados. No obstante, la retorcida, estimulante, sensual y enérgica vuelta de tuerca que Enriquez imprime a sus ficciones pesa mucho más que cualquier otra carencia, convirtiendo Las cosas que perdimos en el fuego en una colección sólida, compacta y de muy recomendable lectura.

Reseñas breves [112-114]

jueves, 21 de enero de 2016


► Título: Un vaso de cólera
► Autor: Raduan Nassar
► Título original: Um copo de cólera
► Traducción: Juan Pablo Villalobos
► Año de publicación: 1978
► Editorial: Sexto Piso
► Páginas: 80



No se me ocurren muchos libros que, en tan solo 80 páginas, sean capaces de hacerte atravesar tantos estados anímicos diferentes, amor y odio incluidos. Pero lo cierto es que la novela de Raduan Nassar, uno de los escritores más prestigiosos de las letras brasileñas, consigue empujarte —a pesar de sus más y sus menos— hacia un torbellino de sensaciones y profundas imágenes literarias que tiene como epicentro una pareja asentada en la más absoluta toxicidad. La trama es prácticamente nula: un hombre cínico y retrógrado llega a casa, folla con su mujer, notablemente más joven, inteligente y segura de sí misma, y después discuten de forma acalorada. Sin embargo, la contundencia de sus argumentos, la visceral atmósfera que te hace respirar y la profundidad de sus dobles lecturas la convierten en una obra poderosa e inusual que logra dejar un poso en el lector. Un poso bastante perturbador, de hecho. El flujo de conciencia empleado por Nassuar, compulsivo, atolondrado, impenetrable por momentos, hace pensar de manera inmediata en Los santos inocentes de Delibes o incluso en el Ulises de Joyce. Sin embargo, la atrocidad de los pensamientos y la carga enormemente erótica de su prosa es particularidad suya. No estamos, ni por asomo, ante una novela cómoda o fácil de leer, pero a mí me ha parecido una experiencia sorprendente, atípica, enriquecedora y que merece, al menos, gran visibilidad.






► Título: La costilla de Adán
► Autor: Antonio Manzini
► Título original: La costola di Adamo
► Traducción: Regina López y Julia Osuna
► Año de publicación: 2014
► Editorial: Salamandra
► Páginas: 256



Segunda entrega de la serie que protagoniza el carismático/insufrible subjefe de policía Rocco Schiavone, agente justiciero -atormentado por el fallecimiento de su mujer- que se toma los procedimientos judiciales por el pito del sereno. Es quizá este, su protagonista, el atractivo principal de una historia que, en términos argumentales, anda un poco escasita. La de La costilla de Adán me ha parecido una trama de investigación correcta, entretenida, pero también bastante facilona y corriente, sin muchos vaivenes ni quebraderos de cabeza, que se resuelve de manera bastante conveniente y casi epifánica cuando quedan ya pocas páginas para el final. Una mujer aparece ahorcada en su domicilio en lo que a todas luces (inesperado e ingenioso juego de palabras relacionado con el arma homicida) parece un simple atraco que se les terminó yendo de las manos a los delincuentes. No obstante, Schiavone, que siempre hila fino, se huele que algo raro hay e inicia unas particulares pesquisas para desentrañar los detalles del caso que no encajan. Entremedias podemos escuchar (metafóricamente hablando) los constantes gruñidos e impertinencias de Schiavone, quien se considera ofendido y tocado en sus partes íntimas por las razones más irrisorios que se os puedan imaginar. Aunque, claro, motivos para la amargura no le faltan: una esposa muerta que le visita por las noches, la culpa, el remordimiento, el frío característico del Valle de Aosta, la añoranza por su ciudad natal... si no fuera por el inmenso caudal de testosterona que, rozando el límite de lo soportable, desprenden Schiavone y sus coleguillas de oficina, diría que es un personaje capaz de despierta cierta lástima. Pero no es el caso. Así que si buscáis una lectura ligera, sin pretensiones, y sois capaces de soportar grandes dosis de misoginia... este es vuestro libro.






► Título: La vuelta del torno
► Autor: Henry James
► Título original: The Turn of the Screw
► Traducción: Alejandra Devoto, Jackie DeMartino y Carlos Manzano
► Año de publicación: 1898
► Editorial: Libros del Asteroide
► Páginas: 184



Necesaria y apasionante actualización del clásico jamesiano Otra vuelta de tuerca, novela gótica por antonomasia en la que, os lo aseguro, lo que menos miedo da son los fantasmas. En este relato de apariencia dócil e inofensiva, Henry James nos propone un sugerente juego de espejos donde realidad y alucinación se vuelven indistinguibles a ojos de nuestra protagonista... hasta que resultan imposibles de diferenciar también para el lector. La novela comienza con un grupo de lo que hoy serían colaboradores de Cuarto Milenio reunidos en un casona sombría y tétrica, dispuestos a ponerse los unos a los otros los pelos como escarpias con historias de miedo. Un espectro por aquí, un niño muerto por allí... todo parece ir a las mil maravillas. Pero alguien, como queriendo elevar el nivel de cague hasta límites insospechados, se saca de la manga un manuscrito redactado por un mujer muerta desde hace veinte años en el que relata su traumática experiencia como institutriz de dos desvalidos huérfanos. Durante su estancia en la casa, todo tipo de fenómenos sobrenaturales, misterios con connotaciones sexuales, apariciones y paranoias varias marcan el devenir de los acontecimientos y de su relación con el resto de personajes, haciéndonos dudar cada vez con mayor intensidad de su cordura, lucidez y fiabilidad como narradora. Casi que se puede sentir el torno al que hace referencia el título de la novela presionando contra el cráneo de la institutriz, sometiéndolo a más y más estrés a medida que la historia da una nueva vuelta. Un estilo exquisito (a ello contribuye la magnífica traducción a tres bandas), ambientación muy lograda y grandes dosis de ambigüedad literaria son solo algunos de los ingredientes que hacen de este relato una pieza imprescindible para los amantes del terror y de lo grotesco. A mí, por lo menos, me ha parecido sublime y no hace sino aumentar mis ganas de seguir conociendo la obra del autor. 



Patrick Ness - The Rest of Us Just Live Here

viernes, 15 de enero de 2016


► Título en castellano: Los demás seguimos aquí
► Año de publicación: 2015
► Editorial: Walker Books
► Páginas: 352
► Comprar: Book Depository



No me cansaré nunca de decirlo: Patrick Ness me parece uno de los escritores más interesantes del panorama juvenil actual. Un auténtico soplo de aire fresco que barre de un plumazo todos esos tópicos presentes en la literatura young adult más popular y revitaliza mis esperanzas de seguir encontrando publicaciones decentes dentro de este mercado. En este último libro, Ness se adentra en los terrenos de la ficción especulativa, repitiendo la fórmula que con tanto éxito ha explotado en otras ocasiones, y nos ofrece un fantástico relato en el que, por primera vez, los superhéroes juegan un papel secundario. 

Porque, en efecto, a lo largo de este libro podrás encontrar fantasmas, vampiros, ladrones de cuerpos y todo tipo de criaturas sobrenaturales que se dedican a sembrar el pánico de forma cíclica en una localidad estadounidense donde chavales con poderes, a quienes sus compañeros de clase se dirigen en tono despectivo como los "indies", sacrifican sus fuerzas, y hasta en ocasiones sus propias vidas, para combatir dichos peligros mediante los métodos más inesperados. Sin embargo, olvídate de las frenéticas escenas de acción, las trepidantes persecuciones y los combates a vida o muerte entre el elegido de turno y su siempre carismático antagonista. En The Rest of Us Just Live Here, la fantasía es solo una excusa, un matiz, el telón de fondo de este rocambolesco escenario en el que Patrick Ness reflexiona sobre otro tipo de batallas, no menos extraordinarias.

Our town is just like your town. Schools, family-themed restaurants, lots of cars. There's a bunch of huge churches clustered together, trying to blend in with all the family-themed restaurants, because salvation is as easy as chicken wings, I guess.

Los protagonistas de esta novela son un grupo de jóvenes normales y corrientes, esto es, sin la solemne obligación de salvar constantemente el mundo, que afrontan juntos su último año de instituto ante la perspectiva de graduarse y no volver a estar unidos como pandilla. Esta tesitura supone el caldo de cultivo idóneo para hacer crecer entre ellos diversas tensiones, rencillas y malentendidos, que no son sino el producto de una terrible combinación de miedo y hormonas. Miedo a las responsabilidades que conlleva pertenecer a la esfera de los adultos, miedo a ver cómo lo que en un tiempo eran lazos estrechos se van desatando a una velocidad pasmosa y miedo a no confesar sus sentimientos a tiempo, antes de ser fulminados por una raza alienígena o un rayo de luz azulada al lado del cual el bombardeo de Hiroshima parece una mascletá.

Y es que a veces, las dificultades de la vida diaria requieren de una fuerza sobrehumana para ser superadas. Creo que Patrick Ness desarrolla estupendamente esta línea de argumentación por medio de un excelente monólogo interior y el gran esbozo de unos personajes, no solo divertidos, agudos y carismáticos, sino también dotados de una fuerte personalidad. Por otra parte, Ness aborda aquí cuestiones que son especialmente complicadas de hacer frente a una edad temprana, como por ejemplo trastornos psíquicos y alimenticios, homosexualidad, desintegración familiar o, atención, el baile de fin de curso, sin perder nunca la seriedad que merecen, pero haciéndolo desde una perspectiva fresca, libre y desenfadada.

La nota original y más traviesa de la novela la pone cada comienzo de capítulo, en el que Ness resume en un par de líneas muy esclarecedoras el destino de esos indie kids que van cayendo como moscas en su lucha por salvar la ciudad de una nueva amenaza y cómo esta trama subterránea explica muchas de las cosas que les ocurren a los auténticos protagonistas. Puede que la historia, lo que subyace bajo el contexto paranormal de la premisa, peque de ser un poco estándar y pierda ese carácter experimental que sí tienen otras novelas del autor —siendo el ejemplo más notorio su maravillosa trilogía Chaos Walking—, pero The Rest of Us Just Live Here, a pesar de todo, me ha parecido una muy buena novela juvenil, muy entretenida y madura, que utiliza un entorno fantástico para indagar en problemas, desde luego, bastante reales. Una prueba más de que, tal y como mencionaba al principio, Patrick Ness es, en lo que se refiere a literatura juvenil, un valor seguro.



 
Generación Reader © 2012