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Penelope Lively - Moon Tiger

lunes, 9 de febrero de 2026



► Título original: Moon Tiger
► Traducción: Leonor Saro
► Año: 1987
► Edición:  Impedimenta (2025)
► Páginas: 288


En su aclamada novela, valedora del Premio Booker en 1987, la escritora británica Penelope Lively (El Cairo, 1933) contraviene la idea de que la historia es un relato universal. ¿Qué es una sola vida, en apariencia intrascendente e insignificante, dentro del inexorable transcurso de los acontecimientos globales? Y sin embargo, a menudo son las acciones individuales las que alteran permanentemente el devenir de la humanidad, condicionando de forma irrefutable la trayectoria de millones de vidas.

La protagonista de Moon Tiger, Claudia Hampton, es una prestigiosa historiadora, escritora y antigua corresponsal de guerra que, postrada en la cama de un hospital londinense, emprende en sus últimos días el ambicioso proyecto de escribir una «historia del mundo». Sin embargo, se trata de una empresa condenada de antemano al fracaso, y pronto la propia Claudia —y con ella, el lector— se da cuenta de lo deformada que está la versión documentada de los hechos cuando se compara con su propia experiencia personal, una ficción infinitamente más lúcida, intensa y reveladora que la realidad.

Como mujer vapuleada por los vaivenes de la historia, Claudia se enfrenta a una reconstrucción caleidoscópica de los capítulos más trascendentales de su vida desde el implacable púlpito de la vejez. Empezando por una infancia marcada por la excitante rivalidad intelectual con su hermano Gordon, a quien desprecia e idolatra a partes iguales, Claudia Hampton se muestra desde el inicio de la novela como una auténtica fuerza de la naturaleza, decidida a forjar el carácter necesario que le permita sobrevivir a un mundo dominado por la caprichosa voluntad de los hombres.

Denostada por sus compañeros de profesión, quienes califican sus aproximaciones heterodoxas a la interpretación de la historia como meros delirios fantasiosos, Claudia Hampton se convierte en una figura tan prominente como polémica allí por donde pasa, una mujer que huye de las convenciones de su época y que persigue la libertad sin ataduras aun a costa de la validación como esposa y madre. Heroína totalmente atípica, personaje ególatra e insoportable para la mayoría de quienes la rodean, Claudia Hampton se erige como una protagonista de cuestionable catadura moral, pero absolutamente fascinante en su incómoda complejidad.

Persiguiendo el espíritu de su indomable narradora, Moon Tiger se presenta como una novela inclasificable, fragmentada, operando en fugaces destellos de genialidad narrativa que alternan la perspectiva histórica conocida por todos con la intimidad de la esfera privada. Moon Tiger es una excepcional meditación sobre el amor, la memoria, el tiempo, la conciencia, el lenguaje, los horrores de la guerra y el modesto papel que puede jugar uno en el gran esquema de las cosas. Y aunque la autora se toma su tiempo merodeando alrededor del núcleo de la novela, Moon Tiger no es sino la magistral evocación de un inolvidable romance con sabor a épica, no sé si por su fugacidad, su cualidad trágica, su desarrollo en el contexto de las batallas norteafricanas de la Segunda Guerra Mundial o una combinación perentoria y explosiva de todas ellas.

De lo que no cabe duda es de que Penelope Lively despliega en Moon Tiger una capacidad desbordante para emocionar, para trasladar a nuestro tiempo las turbulencias características del siglo XX y para hacernos sentir compasión por una protagonista que es de todo menos simpática: verdugo para muchos, mera víctima de las circunstancias para otros. Haciendo alarde de una sensibilidad sobrecogedora y una demoledora autoridad narrativa, Penelope Lively nos obliga a considerar el carácter efímero de la vida, enfrentada en contraste eterno con sus huellas imborrables.


«Tal vez, para aquellos a los que sí les importa y que luchan para que no suceda, esta sea la forma secular del infierno: permanecer en formas que no nos gustan en el recuerdo de los demás.»


★★★★☆

Anita Brookner - Hotel du Lac

sábado, 8 de noviembre de 2025



► Título original: Hotel du Lac
► Traducción: Catalina Martínez Muñoz
► Año: 1984
► Edición:  Libros del Asteroide (2025)
► Páginas: 200


Ganadora del Premio Booker en 1984, la novela más emblemática de Anita Brookner (Londres, 1928) es un canto a la actitud contemplativa que demuestra no ser necesario un aluvión de giros argumentales ni un ritmo frenético para elaborar una historia absolutamente emocionante y cautivadora. Y es que la vida, por mal que nos pese, se compone en su mayoría de momentos intrascendentes y personajes que se cruzan en nuestro camino sin dejar el más mínimo rastro. Sin embargo, la banalidad no siempre implica irrelevancia y no hay combustible más útil para la imaginación que una fachada de inutilidad. Gracias a su talento desbordante para convertir lo superfluo en un auténtico manantial de sustrato narrativo, Anita Brookner nos regala en Hotel du Lac una fantástica novela sobre el encanto de lo cotidiano cuya falta de grandiosidad se convierte, paradójicamente, en un signo inconfundible de grandeza.

La protagonista de Hotel du Lac es una escritora de novelas románticas que aterriza en esta encantadora pensión suiza a modo de exilio forzado después de protagonizar un escandaloso episodio en su Inglaterra natal. Edith Hope, cuyo mayor pecado es haberse salido momentáneamente de su personaje, se refugia en la escritura de su próxima obra mientras se convierte en observadora infatigable de un pintoresco grupo de huéspedes. Hope, víctima de la curiosidad y una incansable deformación profesional, fantasea sobre las dinámicas que rigen entre sus improvisados compañeros de residencia —en su mayoría mujeres— a medida que comienza a sufrir el tirón de la gravedad hacia el núcleo de sus existencias tan trágicas como carentes de esperanza.

Entre los personajes más extravagantes del hotel encontraremos a Iris Pusey, una dama ricachona que dilapida la fortuna de su difunto marido como método de procesar el duelo y que junto a su anodina hija Jennifer forma un dúo de marujas entrometidas dispuestas siempre a monopolizar la conversación. Su rival más enconada es Monica, una mujer de mediana edad que sufre un trastorno alimenticio y va acompañada a todas horas por su escandaloso perro Kiki, mientras que complementa el reparto madame de Bonneuil, una anciana aparcada en el hotel como si fuera un trasto viejo porque la mujer de su hijo no soporta la idea de convivir con ella.

Así, Edith, que firma sus novelas como Vanessa Wilde en honor a su escritora de referencia, poco a poco se convertirá en la confidente de los inquilinos del Hotel du Lac mientras trata de ordenar los pedazos de una vida amorosa que se desmorona entre sus dedos porque, quién lo diría, manejar los asuntos de otros no te hace un entendido en los tuyos. Sí, en las novelas de Anita Brookner, la ficción no parece una herramienta para descodificar mejor la realidad, sino un mecanismo para evadirla, y es esa tensión entre nuestra capacidad para fabular vidas ajenas y nuestra imprecisión a la hora de hacerlo con rigor donde reside uno de los encantos más llamativos de Hotel du Lac.

En las delicadas y elegantes manos de Anita Brookner, el Hotel du Lac aparece como un personaje más de la novela, un espacio crepuscular y anacrónico donde acuden, en las postrimerías del verano, no viajeros que vienen a hacer turismo fuera de temporada, sino almas perdidas en busca de reconocimiento. La estancia en el hotel se presenta para Edith como la última oportunidad de reconducir su vida, anclada en un dilema de difícil resolución: entregarse a una plácida farsa junto a un hombre que le promete estabilidad y libertad creativa o conformarse con las migajas de un romance tan apasionado como insatisfactorio. Entrañable, luminosa, de corte minimalista, pero plagada de brillantes reflexiones, Hotel du Lac constituye una lectura pausada e introspectiva donde poder sentir entre un puñado de extraños la más reconfortante familiaridad.


«Mentía bien, sin pretensiones: a veces pensaba que el tiempo que pasaba urdiendo las tramas de sus novelas había sido una preparación para esto, su aventura final, su fantasía hecha realidad.»


★★★☆

Paul Lynch - El cantar del profeta

sábado, 13 de septiembre de 2025



► Título original: Prophet Song
► Traducción: Eduardo Iriarte
► Año: 2023
► Edición:  Alfaguara (2024)
► Páginas: 328


Si George Orwell levantara la cabeza, probablemente lo primero que haría sería reírse de nosotros en nuestra puñetera cara. La historia es un running gag que no tiene ni puta gracia y el término «distopía» ya no define sociedades hipotéticas de la literatura, sino titulares de prensa. En efecto, conceptos como «estado totalitario», «fascismo» o «auge de la ultraderecha» han dejado de ser sombras del pasado para convertirse en tinieblas de un presente que se abre paso sin pedir permiso. Y sin que parezca que podamos hacer algo para evitarlo.

Si eres de los que sienten escalofríos al ver cómo evoluciona el escenario geopolítico internacional, si pones las noticias y no sabes si estamos en 2025 o en 1939, entonces la novela de Paul Lynch (Limerick, 1977) te va a dejar más tieso que un palo. Ganadora del Premio Booker en 2023, El cantar del profeta nos pone en la piel de Eilish Stack, una investigadora especializada en el campo de la biotecnología a la que un buen día dos agentes de la policía secreta irlandesa le comunican que su marido ha sido detenido por participar en manifestaciones en contra del gobierno.

Este incidente no será más que el inicio de una auténtica pesadilla en la que Eilish será testigo impotente de cómo su vida se desmorona a medida que el partido que controla las instituciones comienza a controlar también la vida de los ciudadanos. El cantar del profeta narra con sorprendente audacia el desmantelamiento del Estado de Derecho desde una óptica individual y perpetrado a una velocidad que quita el hipo. Tanto Eilish como su familia son víctimas de flagrantes abusos de poder, intervencionismo laboral, violación de derechos y persecución ideológica mientras observan pasmados cómo los mecanismos legales que debían protegerlos quedan aniquilados ante la aplastante retórica del miedo.

La atmósfera que crea Paul Lynch en esta novela es sencillamente asfixiante. Tanto el fondo como la forma de la narración contribuyen a crear un espacio claustrofóbico cuyas contornos parecen estrecharse cada vez más sobre la protagonista. En una Irlanda imaginada donde la tensión política rompe en una imparable escalada de violencia, Eilish se impone a sí misma un particular estado de excepción donde la conciencia queda subordinada a las exigencias del cuerpo. Leer El cantar del profeta es realizar una aproximación sobrecogedora al abismo de la desesperación, a un campo de batalla donde la incertidumbre y el desasosiego conviven con los estragos provocados por un sistema fallido. Pero quizá lo más terrorífico de todo no sea contemplar las miserias que engendra un régimen corrupto e insaciable, sino entender que la resistencia implica muerte, que ni todas las advertencias del mundo pueden librarnos de la más absoluta indefensión.

El cantar del profeta me ha parecido una buena novela lastrada por un ritmo irregular y cierta miopía narrativa. El estilo de Lynch —que bascula sin término medio entre lo prosaico y lo poético— es a veces su mejor patrocinador, pero también, cuando cede a las redundancias, su peor enemigo. Aunque he echado en falta desarrollo de ciertos temas, tramas y personajes secundarios, la novela consigue remontar en su recta final hasta converger en una conclusión totalmente devastadora, de esas que crean escuela. A poco que te llamen la atención las historias dramáticas e introspectivas sobre el fin de la civilización, El cantar del profeta es una alternativa bastante recomendable.


«[...] alumbra con la linterna los pies ensangrentados y vuelve a mirarla a los ojos como si se preguntara qué aspecto tiene la locura, este es el aspecto que tiene, no el de alguien que agita los brazos y lanza imprecaciones a los dioses sino el de una madre que intenta volver a casa donde están sus hijos.»


★★★

Ali Smith - Autumn

viernes, 11 de agosto de 2017



►Título: Autumn
►Autora: Ali Smith
►Año: 2016
►Editorial: Hamish Hamilton
►Páginas: 272
►Valoración: ★★★★


Durante el verano de 2016, Reino Unido realizó un referéndum sobe su permanencia en la Unión Europea envuelto en polémica y agitación política. Tras la victoria del voto en contra, millones de ciudadanos británicos quedaron sumidos en un estado de estupor e incertidumbre del que aún no se han recuperado completamente. «All across the country, there was misery and rejoicing. [...] All across the country, people felt it was the wrong thing. All across the country, people felt it was the right thing». Así describe Ali Smith la atmósfera reinante en los días posteriores al brexit. Un país dividido por conflictos internos, resquebrajado por los prejuicios, donde la hostilidad hacia la población inmigrante no hace más que aumentar y la gente intercambia palabras sin llegar a establecer nunca un diálogo.

Así las cosas, la última novela de Ali Smith se presenta como una necesaria y muy relevante observación sobre el clima actual de la sociedad británica. No obstante, lo que verdaderamente reside en el núcleo de la narración es una conmovedora historia de amistad que trasciende todo tipo de precedentes. Elisabeth Demand es una joven historiadora de arte que «vive su sueño», como su madre asegura, si el sueño significa carecer de seguridad laboral, no tener dinero para hacer prácticamente nada y vivir en el mismo piso alquilado que tenía cuando era estudiante, hace ya más de una década. Algunas tardes se dedica a cuidar de Daniel, un anciano de ciento un años con quien entabló amistad de pequeña y que actualmente se encuentra en una residencia, sumido en un coma. A pesar de ello, Elisabeth no deja de leerle pasajes extraídos de Un mundo feliz o La tempestad, rememorando algunos de los episodios de su relación con Daniel que más le marcaron durante su niñez. Daniel, por su parte, se haya inmerso en una realidad onírica poblada por versos de Keats, versiones rejuvenecidas de sí mismo, naturalezas que cobran vida propia y visiones espeluznantes de cadáveres que se amontonan en una playa ante la indiferente mirada de los bañistas.

Quisiéramos creer que se trata de una mera ficción, pero las escenas narradas por Ali Smith nos resultan demasiado familiares como para ignorar su origen en nuestra realidad cotidiana. No en vano, Autumn ciertamente presume de ser una obra contemporánea. Sin embargo, a medida que la historia se desarrolla adquirimos una notoria sensación de circularidad. El tiempo, para Smith, no tiene tanto de lineal como de cíclico. Esta circunstancia se pone de manifiesto en el propio título de la novela, Autumn —concebida como parte de un cuarteto que pretende representar las cuatro estaciones—, pero sobre todo a través de las brillantes, agudas y siempre estimulantes reflexiones que surgen del diálogo entre Elisabeth y Daniel, un hombre que bajo su apariencia desvalida esconde perlas de sabiduría y vivencias tan fascinantes como inesperadas. De su apasionada afición por el arte y la cultura pop aprenderemos la historia de figuras como Christine Keeler (cuyos amoríos con altos cargos políticos desató un verdadero escándalo en la década de los 60) o Pauline Boty, cuyos icónicos collages (única representación femenina del British Pop Art) parecen estar atrapados en una constante espiral de declive y redescubrimiento. Por otro lado, de los pensamientos dedicados a su hermana, desaparecida tiempo atrás, descubriremos un desolador relato de nostalgia y angustia por la pérdida.

La exuberante y melodiosa creatividad literaria de Ali Smith contrasta sin duda alguna con los sentimientos de alienación que en ocasiones sufren los personajes. Su prosa, impregnada de un desbordante lirismo, juega con los ritmos, estructuras y musicalidad de cada frase hasta exprimir sus posibilidades comunicativas. Esta característica, sumada a la ausencia de un argumento tradicional, hace que la lectura de Autumn deba abordarse desde un enfoque al que cuesta habituarse. No obstante, entre los trazos de demencia estilísitca que pueblan las páginas de la novela se perciben destellos de una genialidad arrolladora, dotada de un inclasificable humor con cierta tendencia al absurdo y un entendimiento casi sobrehumano de los complejos mecanismos que nos entrelazan como especie.

En efecto, puede que nos cueste encontrar sentido en muchas de las cosas que suceden a nuestro alrededor. Puede que los vertiginosos vientos de cambio nos dejen aturdidos. No obstante, Ali Smith apuesta por la literatura y el arte como refugios a los que acudir cuando otro tipo de conversación fracasa estrepitosamente. Su hilarante crítica al sistema burocrático, que redefine con sus laberínticas y exigentes formalidades el concepto de ciudadano legítimo, es sucinta y a la vez lacerante. A pesar de todo, el tono de la novela dista mucho de ser pesimista. Aun cuando el futuro parece sombrío, Smith deja la puerta abierta a la esperanza. Nada es permanente ni definitivo. Las hojas muertas volverán a crecer en primavera. La tierra cumplirá con su habitual ciclo de regeneración. Mientras tanto, sentémonos a contemplar el invierno.

ManBookering #3: His Bloody Project + Hot Milk

miércoles, 10 de agosto de 2016

Tercera ronda de libros pertenecientes a la longlist de este año del Man Booker Prize (estoy tan on fire que no me lo creo). 





His Bloody Project es una de esas historias que son carne de bestseller (entiéndase en el buen sentido de la palabra): un adictivo thriller ambientado en las highlands escocesas repleto de sorpresas y giros inesperados que, gracias al cielo, por una vez están bien resueltos. Graeme Macrae Burnet reconstruye con gran pericia narrativa un triple homicidio que, según nos cuentan al inicio de la novela, conmocionó a la sociedad inglesa allá por el año 1869, cuando un jovencísimo Roderick Macrae asesinó brutalmente a tres miembros de su pequeña comunidad agrícola y confesó sin ningún tipo de pudor ni remordimiento haber sido el autor de los crímenes.
   No obstante, la parte realmente interesante de la novela es la construcción de los personajes implicados, que se realiza principalmente a través de un manuscrito que escribió el propio Macrae en la cárcel mientras esperaba el inicio de su poco halagüeño proceso judicial y que narra la desdichada infancia y posterior adolescencia de este joven escocés, marcado por una serie de tragedias familiares, el carácter violento y apesadumbrado de su padre, la presencia de algún que otro augurio sobrenatural y una enconada enemistad con un vecino que trataba de hacerles la vida imposible hasta extremos desesperantes. No obstante, ciertas incongruencias y omisiones demasiado oportunas por parte del protagonista hacen que, a pesar de su asombrosa lucidez, la veracidad de los hechos narrados por Macrae se ponga constantemente bajo sospecha.
   Este relato ejerce como núcleo narrativo, pero His Bloody Project se complementa con toda suerte de documentos, artículos, entrevistas, informes policiales y evaluaciones psiquiátricas que van añadiendo nuevas capas a la historia y sugerentes perspectivas desde las cuales analizar el caso. La segunda mitad de la novela es una transcripción del polémico juicio, en el que se cuestiona, no la identidad del asesino, sino sus motivaciones y posibles alteraciones psicológicas, todo ello narrado con una intensidad, intriga y ritmo francamente impresionantes y que se mantienen hasta su convincente conclusión. Además de entretener, His Bloody Project es una novela que te hace reflexionar sobre temas como la cordura, la justicia y la legitimidad a la hora de acabar con la vida de otro ser humano. En definitiva, un lectura muy enriquecedora y más que recomendada.

★★★½





Tenía mis reticencias a la hora de empezar este libro porque ya leí el año pasado otro de la misma autora y me pareció un poco una castaña. No obstante, Hot Milk me ha acabado gustando. Bastante, además. Se trata de un relato mucho más profundo y oscuro de lo que aparenta a simple vista, una sugerente exploración de las relaciones materno-filiales entre personajes llevados al límite de sus circunstancias. En el centro de la novela se sitúa Sofia Papastergiadis, una estudiante de veinticinco años que abandona forzosamente su doctorado para acompañar a su madre a una clínica del levante almeriense, donde buscan un tratamiento para su parálisis hipocondríaca. Abandonada en un paraje que se caracteriza por el clima desértico y la escasa densidad de población, Sofia sufre una especie de crisis existencial que la mantiene a la deriva en busca de un propósito o meta para su insignificante vida.
   Sofia es, sin duda alguna, un personaje curioso. A pesar de su brillantez académica, se trata de una chica sin iniciativa, contradictoria, de actitud pasiva y escasas habilidades sociales que permanece totalmente desconectada de sus raíces griegas y que espera pacientemente a que alguna otra persona tome las riendas de su vida. Mientras tanto, una serie de conversaciones y encuentros con diversos inquilinos de la zona la conducirán por territorios inexplorados de su propia personalidad hasta el punto de trastocar incluso su percepción del mundo.
   La construcción de los personajes siempre parece haber sido el punto fuerte de Deborah Levy, pero su habilidad a la hora de retratar la confusión y la pérdida de identidad ante el derrumbamiento de las expectativas que la reciente crisis económica trajo consigo alcanzan en Hot Milk un nuevo nivel de refinamiento. La progresión de los diferentes conflictos que se plantean en la historia es asombrosa. Además, toda esa tensión psicológica que atenaza a los personajes de la novela alcanza una gloriosa e insuperable culminación al final del libro que te deja con un regusto maravilloso. La prosa de Levy es quizá el factor más problemático de la historia, en el sentido de que habrá una porción bastante alta de lectores que no confraternicen con su carácter extravagante, casi onírico. No obstante, a mí me ha parecido una apuesta sumamente provocativa, arriesgada, absorbente y estimulante. Espero seguir indagando poco a poco en la obra de su autora.

★★★½



ManBookering #2: The Many + All That Man Is

martes, 9 de agosto de 2016

A poco más de un mes para que se anuncie la shortlist del Man Booker Prize 2016, ya he leído seis novelas candidatas al premio. Not bad. Aunque aún no he encontrado entre las nominadas ninguna novela que me haya dejado tremendamente boquiabierto, este año hay algunas propuestas muy interesantes sobre la mesa que no deberían pasar desapercibidas. Sin mas, aquí os dejo mis impresiones sobre dos de los últimos cuatro títulos de la longlist que han pasado por mis manos:




Publicada por un sello independiente y escrita por un autor prácticamente desconocido hasta ahora, The Many es quizá una de las mayores sorpresas en la preselección de este año. Y a la postre, una de las mayores decepciones. Wyl Menmuir nos introduce con su debut en una pequeña aldea de pescadores situada en la costa británica que vive inmersa en un clima de opresión y decadencia provocadas por la desesperante escasez de peces en sus aguas, cada vez más tóxicas. A esta remota población se traslada nuestro protagonista, Timothy Bucchanan, con la intención de acomodar una vivienda abandonada ante la inminente llegada de su esposa. Sin embargo, la casa a la que se muda Timothy pertenecía a un marinero local que murió hace una década en extrañas circunstancias y los vecinos perciben su llegada como una intromisión innecesaria en sus hasta ahora apacibles vidas.
   Así pues, a medida que Timothy continúa reformando la propiedad y familiarizándose con el entorno, la hostilidad de los vecinos irá en aumento. Asimismo, Timothy se verá sorprendido por extraños y perturbadores sueños cargados de un oscuro simbolismo. Poco a poco, y gracias también a la ayuda de un pescador disidente que encuentra en la aparición de Timothy una conexión incuestionable con la muerte de su amigo años atrás, iremos averiguando detalles esclarecedores sobre el pasado de los personajes, así como la verdadera naturaleza de su papel en esta historia. 
   La propuesta no es que esté mal, ni mucho menos. The Many es una novela muy bien construida y escrita, intrigante, misteriosa e imbuida de una atmósfera asfixiante que se sirve del elemento oceánico y el miedo a lo desconocido para inspirar una suerte de terror psicológico que recuerda a las novelas góticas de Henry James. Mi problema con esta novela surge a la hora de enlazar (o lo que quiera que sea eso que hace Menmuir al final del libro) los diferentes arcos argumentales de la historia. Aparte de resultar predecible, la conclusión me parece apresurada, pobremente ejecutada y mal explicada, por no decir que demasiados interrogantes se quedan en el aire (y no en el buen sentido, en plan interpretación libre) como para que me parezca una solución satisfactoria o coherente siquiera. Vamos, que el tramo final me ha parecido un desastre. Menmuir imparte aquí una clase magistral de cómo arruinar un libro en las últimas 20 o 30 páginas. Más allá de eso, una lectura entretenida, sin más, con pocas posibilidades (espero) de sobrevivir al corte.

★★





Algunos están tratando de averiguar todavía si el nuevo trabajo de David Szalay es en realidad una novela o una simple colección de relatos totalmente independientes, pero hermanados por un mismo tema o denominador común. Me inclino más por lo segundo. De hecho, no sé qué puede tener alguien en la cabeza para calificar esto como una novela. Pero bueno, más allá de etiquetas y clasificaciones absurdas, All That Man Is es indudablemente una de las apuestas más llamativas y al mismo tiempo uno de los títulos más difíciles de calificar que me he encontrado en mucho tiempo.
   Cada una de las nueve historias que componen All That Man Is está narrada por un varón europeo de diferente edad y nacionalidad, con la peculiaridad de que cada nuevo protagonista es mayor que el anterior y todos ellos están por un motivo u otro alejados de casa. Así pues, All That Man Is nos conduce a través de un ambicioso periplo existencial que comprende todas las etapas y estadios de la vida humana, observados siempre desde la perspectiva masculina. Desde un chaval de 17 años que se embarca en un Interrail con un problemático compañero hasta un promotor inmobiliario que se juega su carrera en la venta de unas propiedades alpinas o un director de periódico que chantajea a un ministro (¿danés?, ¿sueco?, ¿finlandés? Lo siento, no me acuerdo) mediante la filtración de un escandaloso affaire, los nueve relatos aquí incluidos conforman un poliédrico y amplio puzzle de temas, localizaciones y estilos que brillan mucho más en solitario que como conjunto.
   Por desgracia, All That Man Is no se parece en lo más mínimo a la sobresaliente The Visit From The Goon Squad, sino más bien a un inmenso campo de nabos. Es de valorar la increíble labor de caracterización que realiza David Szalay a lo largo de la "novela" y la facilidad con que parece capturar el ambiente cosmopolita y globalizado de la Europa actual (situación que corre un serio peligro tras el drama de los refugiados y el abandono aún por materializar de Reino Unido), pero me hubiera gustado encontrar aquí mayores niveles de riesgo y/o experimentación narrativa, más allá de la simple búsqueda de una identidad universal masculina o el marcado contraste que existe entre las escalas que maneja Szalay para dar forma a sus historias: el individuo frente a la sociedad, la insignificancia de lo cotidiano frente a la majestuosidad de lo eterno, el tiempo como la intransigente medida de nuestros logros y fracasos. A pesar de todo, All That Man Is es un libro muy interesante e inusual al que le podéis echar un ojo si queréis historias potentes, emocionantes y rebosantes de humanidad. 

★★★

ManBookering #1: The Sellout + My Name Is Lucy Barton

domingo, 31 de julio de 2016

Por si hay algún despistado en la sala, esta misma semana se ha hecho pública la —sorprendente, sin duda— lista de nominados a la última edición del Man Booker Prize. Tal y como hice el año pasado, me he propuesto leer la mayor cantidad posible de títulos antes de que se revele la shortlist el próximo 13 de septiembre, y teniendo en cuenta la longitud —tirando a escasa— de la mayoría de nominados, es muy posible que logre mis objetivos con bastante más éxito que en anteriores ocasiones (menudos TOCHOS había en 2015). De momento, ya he podido leer dos de estas novelas y lo cierto es que ambas me han parecido lecturas sumamente inusuales y llamativas. Aquí os dejo con mis impresiones:




The Sellout, a priori una de las novelas favoritas de la crítica para alzarse con el premio, es la sátira más ácida, lacerante y enfurecida que he leído en toda mi vida. De verdad, no exagero ni un ápice. En lugar de una simple obra de ficción, este libro parece una metralleta con la que Paul Beatty se propone cargar contra todos esos prejuicios, tópicos e ideas preconcebidas que circulan tan profundamente instalados en la sociedad norteamericana en materia de raza, cultura y jerarquía social. Y lo hace poniéndonos en la piel de un joven afroamericano que espera mientras se fuma un porro ser juzgado ante el Tribunal Supremo por reinstaurar la esclavitud y la segregación racial en su localidad, un barrio agrícola situado a la afueras de Los Ángeles que ha sido literalmente eliminado del mapa por motivos estéticos.  
   Así pues, el protagonista, que fue sometido de pequeño a crueles experimentos psicológicos y cuyo nombre nunca se menciona, comienza a relatar los diversos episodios que han conducido a tal situación con una voz narrativa extremadamente beligerante, cáustica e imbuida de una mordacidad indiscriminada que diserta con inteligencia y agudeza sobre la sangrienta historia de Estados Unidos o los movimientos en pro de los derechos civiles y que incluso se atreve a poner en tela de juicio el papel de la propia comunidad negra en el establecimiento de la percepción discriminatoria que se tiene sobre ella. The Sellout es un libro que posee una fuerza tremenda y que invita a un profunda reflexión en los temas que aborda (identidad racial, desigualdad, educación, entretenimiento, brutalidad policial), golpeándote en cada página de maneras que ni te esperas. 
   Sin embargo, también es un libro extenuante, tanto en su tono como en su estilo: se trata de un texto con una gramática ardua, al más puro estilo Foster Wallace, repleto además de referencias enciclopédicas y cuya constante crítica y hostilidad extrema no se ven compensadas con casi ningún alivio humorístico. A veces parece más un ensayo que una pieza narrativa propiamente dicha, así que no hubiera estado nada mal desarrollar un poco más el argumento o profundizar en los personajes más allá de sacar a relucir sus diferentes posturas ideológicas. Ahora bien, ¿lo recomiendo? Pues depende. The Sellout es una apuesta complicada, árida, arriesgada... pero también muy impactante e innovadora. Veo totalmente justificada su nominación. Así que, si os interesa el tema, no dudéis en darle una oportunidad.  

★★★½





Elizabeth Strout es la aclamada autora de, entre otros, The Burgess Boys y Olive Kitteridge, por la que ya ganó el Pulitzer en 2009. Su nueva novela es un breve relato (se puede leer sin problemas de una sentada) protagonizado por una joven, Lucy, que se reencuentra con su madre tras ser hospitalizada por una operación de apéndice. Esta inesperada visita le trae recuerdos de su tormentosa niñez en una granja de Illinois en los 60 y, poco a poco, rememorando personas y las historias unidas a ellas, ambas mujeres comienzan a estrechar unos lazos que Lucy creía desaparecidos después de haber estado años sin hablarse.
   My Name Is Lucy Barton es una de esas novelas de arrebatadora sencillez que, aun sin contar con grandes artificios narrativos ni impactantes golpes de efecto, consigue sumergirte paulatinamente en la historia por la enorme ternura y calidez con que está contada. A través de una estructura no lineal en la que conocemos pequeños episodios de su pasado —criada en un entorno de extrema pobreza y austeridad emocional—, su presente en el hospital y su futuro como madre y esposa que a veces carece de las herramientas necesarias para afrontar los tragos amargos y las frustraciones de la vida, Elizabeth Strout desarrolla en apenas unas pocas pinceladas un personaje tan fascinante como contradictorio, tan cotidiano como memorable.
   Su amor por los libros (que implantarían más tarde en ella el deseo de ser escritora), sus agudas observaciones sobre la condición humana (que no siempre consigue explicar con las palabras adecuadas) y sus pronunciadas carencias afectivas (que trata de solventar de manera inocente a la par que desesperada) son solo algunos de los rasgos más notables de una protagonista repleta de aristas y recovecos que nunca se terminan de explorar, pero cuya sola existencia se hace palpable en cada página. Así pues, My Name Is Lucy Barton no es la novela más original ni impresionante del mundo, pero solventa de manera asombrosa su incursión en los terrenos de la dinámica familiar, el amor, la falta de comunicación y la necesidad de reconciliarnos con nuestros orígenes. 
    Por si fuera poco, esta reseña viene acompañada por una buena noticia, y es que la editorial Duomo la publicará en español tan pronto como el próximo 29 de agosto. ¡No tenéis excusa para perdérosla!

★★★½ 


Reseña "Lila"

miércoles, 26 de agosto de 2015

Aunque comencé este reto con tremendas ganas e ilusión, mi primer acercamiento a la longlist del Man Booker Prize 2015 no fue todo lo exitoso ni remunerador que cabría esperar. Creedme, he dejado constancia de ello. Sin embargo, teniendo a mano otros doce libros dispuestos a disipar el sabor agridulce que me dejaron McCarthy y su extraño experimento narrativo, decidí lanzarme rápidamente a por el siguiente candidato de la lista como quien espera sacar un clavo con otro clavo. Lo que no me imaginaba bajo ningún concepto es que Marilynne Robinson, una escritora de naturaleza más bien sosegada, que se toma tanto tiempo como ella estima oportuno para pulir sus historias, fuera capaz de anticiparse a mis movimientos con tanta agilidad y presteza, recibiéndome con los brazos abiertos desde el primer párrafo de su novela para explicarme con la paciencia de una abuela todo lo que aún no he aprendido sobre cicatrices y heridas.

Aunque esta obra supone la culminación de una aclamada trilogía que dio comienzo en Gilead y tiene su continuación en En casa (ambas publicadas en nuestro país por Galaxia Gutenberg), cada uno de los miembros que la componen funcionan perfectamente como órganos independientes. Es cierto que las tres comparten escenarios y personajes que podrían hacer aconsejable su lectura de forma ordenada, pero no creo que sea un factor determinante (definitivamente, no lo es en el caso de Lila) para sacarle el máximo partido a las historias que presentan por sí solas. Y la que Marilynne Robinson desarrolla a lo largo de las casi 300 páginas que tiene esta novela es de una belleza sobrecogedora. Una belleza que aquí no se entiende en el sentido clásico de la palabra, como algo relacionado con la bondad, la virtud o la pureza, sino como una poderosa fuerza vital que nace de las entrañas de la tierra e impregna hasta el más mínimo resquicio de la narración. La hermosura de este libro reside precisamente en su crueldad, en el tono descarnado y árido con que Robinson relata la dura infancia de su protagonista, una niña huérfana, desposeída, condenada a vagar por los rincones de ese páramo yermo y sin límites que era la Norteamérica de los primeros años posteriores a la Gran Depresión, con la única compañía de una mujer llamada Doll -que ejerce para con Lila el papel de mentora- y la acechante sombra del desempleo, la pobreza y el hambre persiguiéndoles en todo momento los talones.

A pesar de que la niñez de Lila y sus recuerdos fragmentados de aquella época constituyen una parte importante de la novela y nos ayudan a entender cómo sus diversas (en algún caso, extremas) vivencias han ido forjando su carácter, el tema fundamental de la obra comienza a esbozarse cuando Lila, huyendo de una tormenta que ha caído sobre ella, acude a refugiarse en la iglesia de una pequeña localidad del Medio Oeste llamada Gilead. Allí conocerá al taciturno pastor John Ames, un hombre atribulado por la pérdida de su mujer e hija que encontrará en Lila una fuente constante de fascinación e intriga capaz de vigorizar su fe deslustrada. Por su parte, casándose con un individuo al que todos los habitantes de Gilead parecen admirar, un señor que es más una autoridad que un simple ciudadano -pero al que nadie parece comprender del todo-, Lila estará convencida de haber dado con su refugio definitivo, un lugar donde reponerse de las inclemencias sufridas a lo largo de su vida y en el que obtener en compañía de su marido una dignidad que nunca antes había estado a su alcance.

A este respecto, Robert Louis Stevenson decía que el matrimonio no era más que una larga conversación. Pero en el caso de Lila y el reverendo Ames, esta sentencia es particularmente verídica. Desprendidos de cualquier atisbo de romanticismo, sus breves pero intensos diálogos son el perfecto engranaje que hace girar los mecanismos narrativos de la novela, disparando en Lila los más inesperados e imprevisibles impulsos, destapando recuerdos enterrados por puro instinto de supervivencia o sacando a relucir profundas reflexiones de índole religiosa, social, política o incluso existencial en un ámbito de lo más cotidiano. No me suelen agradar los libros con abundante contenido teológico porque los encuentro sumamente moralizantes y doctrinarios. No obstante, Marilynne Robinson integra dicha temática de manera sublime y consigue que nos sumerjamos en la lectura de diversos pasajes bíblicos con la misma curiosidad y conmovedora inquietud que invade a Lila cada vez que medita en ellos. Sin duda, la exquisita prosa de Robinson, marcada por un poderoso contraste entre sobriedad y calidez humana, es uno de los muchos puntos fuertes de los que goza la novela, siendo otro muy importante la enorme complejidad y riqueza de sus personajes, aventados por una laberíntica red de emociones que ninguno sabe muy bien cómo domeñar.

Por supuesto, no se trata de una novela perfecta. La trama de Lila presenta ciertos escollos (fundamentalmente, visiones deshilvanadas sobre la infancia y juventud de su protagonista que al principio cuesta descubrir hacia dónde conducen) que ralentizan el ritmo de la novela o que dan la sensación de extenderse un poco más de lo necesario. A pesar de ello, Lila me ha parecido en líneas generales una novela fantástica, violenta y visceral en ocasiones, pero tierna y acogedora en muchas otras; un duro rival a batir en el duelo por alzarse con el premio Man Booker de este año. Puede que Marilynne Robinson haya decidido cerrar indefinidamente la puerta que conduce a Gilead y sus inolvidables habitantes, pero lo cierto es que hay tres ventanas que todavía permanecen abiertas para todo aquel que quiera aventurarse en ellas y descubrir así la innegable calidad literaria de una autora tan recomendable como poco convencional. Yo, desde luego, no veo el momento de cruzar las otras dos que me quedan.




Reseña "Satin Island"

lunes, 10 de agosto de 2015

Yo prometí que esto no iba a suceder. Lo juro, tenía la firme intención de practicar el noble arte de la contención. Hice un pacto conmigo mismo para no embarcarme sin ton ni son en proyectos de envergadura desproporcionada. Sin embargo, parece que la gente pone piedras en mi camino con las que me gusta tropezar. Eso que empezó como una broma inocente, un chiste privado entre miembros pertenecientes al mismo grupo de apoyo, se ha acabado convirtiendo en un desafío de carácter intensivo capacitado para fagocitar cualquier otro foco de atención. La culpa es mía, por supuesto, por seguir frecuentando sin precaución alguna los mismos círculos de influencia. No debería codearme con individuos capaces de transformar mis más tímidas sugerencias en una auténtica maratón literaria. Pero seamos sinceros... ¿acaso seguirían siendo nuestros pequeños rincones personales la mitad de intensos, irracionales y divertidos, de no ser por todo ese brainstorming repentino que nos asalta de vez en cuando? Sea cual sea la respuesta, mi participación en el presente reto de abarcar la lista completa de nominados al próximo Man Booker Prize ya ha dado sus primeros frutos. Vayamos a comentarlos.

Ahora bien, para comprender a plenitud (si es que tal empresa es posible) todo lo que encierra una novela como Satin Island, es necesario tomar en cuenta algunas consideraciones previas. Por ejemplo, que Tom McCarthy (Residuos. Lengua de Trapo, 2007) parece haberse convertido en el adalid de una nueva literatura sin fronteras que persigue como principal objetivo el derrumbe y posterior exterminio de los cánones establecidos. Ni siquiera parece correcto calificar la obra de McCarthy como una simple 'novela', aun siendo ese el único sustantivo que se libra de ser tachado sin contemplaciones en la cautivadora cubierta de Satin Island. Tratado filosófico, ensayo, manifiesto intelectual. Cualquiera de las anteriores me parece una opción mucho más válida para describir aquello que va tomando forma bajo las directrices del escritor británico en un plano radicalmente distinto al de la novela tradicional. La ausencia palpable de argumento, la despersonalización de la voz narrativa, el propósito más que evidente de trascender cualquier corriente estética anterior... sin duda, McCarthy hace que Pynchon parezca un escolar con delirios de grandeza. 

A pesar de lo anterior, me deja pasmado la facilidad con la que uno se adentra en las agitadas corrientes de Satin Island sin llegar en ningún momento a perder la cordura. Puede que sea la de McCarthy una obra inusual, arriesgada y ambiciosa hasta el extremo (el protagonista, un antropólogo llamado U, recibe la comisión de elaborar un informe que condense la práctica totalidad del conocimiento humano), pero lo cierto es que la novela conserva un elevado grado de accesibilidad que hace de su lectura una experiencia agradable, estimulante y enriquecedora, en lugar de un impenetrable batiburrillo de circunloquios enciclopédicos sobre temas diversos. Desde el milimétrico funcionamiento del tráfico aéreo en un aeropuerto de enlace hasta el derramamiento accidental de vertidos petrolíferos al océano, pasando por el número de personas que mueren cada año por sabotaje de paracaídas o el modo en que el sistema de buffering se asemeja a nuestro modelo cognitivo, cualquier cosa que se os pueda venir a la mente es susceptible de aparecer entre las páginas de Satin Island para disparar en la prodigiosa Intranet que tiene nuestro protagonista por cerebro un apabullante torrente de conexiones temáticas, referencias cruzadas, pop-ups más bien anecdóticos e hipervínculos que conducen a tierras remotas del saber. Todo ello, claro está, obedeciendo a ese empeño ulterior de Mccarthy por condensar en poco menos de 200 páginas el inasible zeitgeist del nuevo milenio.
  
La prosa de McCarthy, virtuosa, inteligente, aguda, con ecos de Foster Wallace y J.G. Ballard, es más un escrutinio narrativo que una expresión artística. El carácter recurrente de ciertos temas y escenas de la novela revela un interés desmedido por encontrar patrones o puntos de repetición en el tejido de la realidad y descubrir de este modo la validez o no del titánico proyecto empresarial asignado a U. Pero al final, como lector, poco importa determinar hasta qué punto la novela de McCarthy tiene sentido, si es un pretencioso desvarío intelectualoide o una genialidad sin precedentes. Lo único que te apetece al llegar a la última página de Satin Island es echarte una cabezadita y olvidar el mayor número posible de datos almacenados. Al menos, ese ha sido mi caso. Tampoco me malinterpretéis: no me arrepiento en absoluto de haber leído esta obra. Aún así, confieso que me ha parecido un chiste sin gracia, carente de grandes aportaciones literarias -solo conceptuales- y en el que tampoco me han quedado muchas ganas de indagar tras una, eso sí, muy amena lectura. ¿Acabará Tom McCarthy, contra todos mis pronósticos, alzándose con el ansiado premio al que aspira Satin Island? ¿Veremos próximamente publicada esta novela bajo el amparo de una editorial transgresora y sin tapujos como, por ejemplo, Alpha Decay? ¿Quedará en entredicho a partir de ahora mi despiadada reputación como crítico amateur? Preguntas, preguntas. Solo el tiempo nos proporcionará las respuestas.        




The "Man Pulitzer Book Award" Project

jueves, 23 de octubre de 2014

Hace apenas unos días el mundo entero estaba pendiente de la decisión que tomaría la Academia Sueca, emblemática institución que tras muchas e infructíferas especulaciones previas por fin dio a conocer el nombre de un nuevo galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Si bien el Nobel es a día de hoy la distinción más importante a la que puede aspirar un escritor tanto por su relevancia mediática como por su dotación económica, existen muchos otros certámenes literarios dedicados a premiar novelas que por circunstancias diversas consiguen acaparar de manera unánime el elogio de la crítica. Porque ¿quién no ha oído hablar de títulos como El jilguero, La vida de Pi o Las correcciones? Todos ellos tienen algo en común y es que se han alzado con premios como el Pulitzer, el Man Booker Prize y el National Book Award respectivamente, justo para después ir a engrosar esa larga lista de títulos calificados como de lectura imprescindible. 

Pues bien, desde el Blog del Lector Empedernido se nos propone un interesante y ambicioso reto que consiste en seleccionar cada mes uno de esos aclamados libros e ir comentando nuestras impresiones en grupo. Podréis encontrar mucha más información sobre este "Man Pulitzer Book Award" Project en la entrada original o siguiendo la cuenta oficial de Twitter, donde a partir de ahora los "organizadores" iremos anunciando qué libro sale escogido, así como las fechas de inicio de cada lectura conjunta o las posibles reseñas que se vayan publicando.

En septiembre estrenamos este desafío con Matar un ruiseñor, de Harper Lee, y en octubre lo hemos continuado con Amsterdam, de Ian McEwan. De momento os puedo avanzar que el libro seleccionado para el mes de noviembre es Middlesex, de Eugenides, y que en diciembre tiraremos la casa por la ventana leyendo El arco iris de gravedad. ¿Qué os parece? ¿Os atrevéis a participar?





  • Septiembre - Matar un ruiseñor, Harper Lee (Premio Pulitzer 1961)

Jean Louise Finch evoca una época de su infancia en Alabama (EE. UU), cuando su padre, Atticus, decidió defender ante los tribunales a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Matar un ruiseñor muestra una comunidad dominada por los prejuicios raciales, la desconfianza hacia lo diferente, la rigidez de los vínculos familiares y vecinales, y un sistema judicial sin apenas garantías para la población de color.


  • Octubre - Amsterdam, Ian McEwan (Man Booker Prize 1998)

Molly Lane ha muerto a los cuarenta y seis años de edad. Era una mujer muy libre, muy seductora, y en su entierro se encuentran presentes los cuatro hombres más importantes de su vida: Clive Linley, músico famoso; Vernon Halliday, periodista y director de uno de los grandes periódicos del país; George Lane, su poderoso y multimillonario marido, y Julian Garmony, un notorio político de derechas, actual ministro de Asuntos Exteriores y candidato a primer ministro. Clive y Vernon son amigos desde los lejanos y felices años sesenta, y ambos fueron amantes de Molly cuando todos ellos eran jóvenes, idealistas y pobres. George, el marido, entró mucho más tarde en la vida de la fascinante mujer y jamás pudo poseerla del todo, excepto en el terrible período final, de descenso a los infiernos de la pérdida de memoria y la desintegración mental, en el que se convirtió en su implacable cuidador y carcelero. Y con respecto a Garmony, representante de la derecha más pura y dura y de todo lo que Vernon, Clive y Molly odiaron durante toda su vida, ni el periodista ni el músico pueden explicarse qué era lo que Molly veía en él, qué extraña relación les unía.


  • Noviembre -  Middlesex, Jeffrey Eugenides (Premio Pulitzer 2003)

Enamorado de una mujer pero temeroso de lo que pueda suceder en el momento de la verdad, Cal Stephanides decide revelar su secreto. Porque Cal, como Tiresias, ha vivido como mujer y como hombre. Todo empieza en 1922, cuando los abuelos de Cal huyen tras la guerra y se instalan en América, en casa de una prima de su marido. Y las dos parejas tendrán a sus hijos casi al mismo tiempo, y éstos, en un doble o triple juego de consanguinidades, se casarán y serán los padres de Cal. Que cuando nace es Calliope, y parece destinada a encarnar la leyenda sobre esas niñas que cuando llegaban a una cierta edad se transformaban en hombres. Y así comienza esta novela, que abarca ocho décadas en la historia de una familia y es uno de los intentos más ambiciosos de escribir la Gran Novela Americana.


  • Diciembre - El arco iris de gravedad, Thomas Pynchon (National Book Award 1974)

Tyrone Slothrop, un militar norteamericano que trabaja para la inteligencia aliada en Londres, en 1944, padece un grave problema: siempre que cae una de las bombas autopropulsadas alemanas V-2, él tiene una erección. De niño, Slothrop fue sometido a experimentos pavlovianos por el profesor de Harvard Laszlo Jamf, un loco científico alemán que ahora trabaja para los nazis. Laszlo inventó el Imipolex G, un nuevo plástico útil en el aislamiento de los cohetes, y condicionó las partes pudendas de Tyrone para que respondieran a la presencia de ese nuevo plástico. Ahora, ya adulto, nuestro protagonista no puede evitar sentir la presencia del Imipolex en las bombas, y sus superiores militares están investigándolo. En una Alemania devastada por la guerra, Tyrone se enfrenta a legiones de extraños enemigos, de los que tendrá que huir haciendo cabriolas.


  • Enero 2015 - Las luminarias, Eleanor Catton (Man Booker Prize 2013)

Un tempestuoso día de enero una prostituta es arrestada. Ese hecho podría pasar desapercibido en mitad de la fiebre del oro que recorre la costa de Nueva Zelanda en el año 1866, si no fuera por los otros tres acontecimientos misteriosos que se producen el mismo día: se descubre una enorme fortuna en la casa de un borracho indigente, un hombre rico desaparece y un capitán de navío de mala reputación suspende todos sus tratos y leva anclas, como si pretendiera darse a la fuga. Los tres hombres están conectados con Anna Wetherell, la prostituta en cuestión. Los doce hombres más poderosos de la ciudad se reúnen en la taberna local para debatir sobre esta secuencia de hechos aparentemente fortuitos, pero su asamblea es interrumpida por la llegada de un extraño: el joven Walter Moody, que también esconde su propio secreto… Moody pronto se verá involucrado en el misterio: una red de destinos y fortunas que resulta tan compleja y tan bien intrincada como el firmamento nocturno.


  • Febrero 2015 - Pastoral americana, Philip Roth (Premio Pulitzer 1998)

Seymour Levov, modelo a seguir por todos los muchachos judíos de New Jersey, gran atleta y mejor hijo, sólido heredero de la fábrica de guantes que su padre levantó desde la nada, ha rebasado la mitad del siglo XX sin conflictos que puedan estropear su dorada Arcadia, una vida placentera que comparte con su mujer Dawn, ex Miss New Jersey, y con su hija Meredith. Y es en este preciso momento,con su vida convertida en un eterno día de Acción de Gracias en el que todo el mundo come lo mismo, se comporta de la misma manera y carece de religión, cuando el Sueco Levov verá derrumabarse estrepitosamente todo lo que le rodea.


  • Marzo 2015 - Beloved, Toni Morrison (Premio Pulitzer 1988)

Una madre: Sethe, la esclava que mata a su propia hija para salvarla del horror, para que la indignidad del presente no tenga futuro posible. Una hija: Beloved, la niña que desde su nacimiento se alimentó de leche mezclada con sangre, y poco a poco fue perdiendo contacto con la realidad por la voluntad de un cariño demasiado denso. Una experiencia: el crimen como única arma contra el dolor ajeno, el amor como única justificación ante el delito y la muerte comoparadójica salvación ante una vida destinada a la esclavitud. Con este dolor y este amor en apariencia indecibles, Toni Morrison ha construido una soberbia novela que en su día le valió el Premio Pulitzer.


  • Abril 2015 - La conjura de los necios, John Kennedy Toole (Premio Pulitzer 1981)

La Conjura De Los Necios es una disparatada, ácida e inteligentísima novela. Pero no sólo eso, también es tremendamente divertida y amarga a la vez. La carcajada escapa por sí sola ante las situaciones desproporcionadas de esta gran tragicomedia. Ignatius J. Really es, probablemente, uno de los mejores personajes jamás creados y al que muchos no dudan en comparar con el Quijote. Más aún, es el antiprotagonista perfecto para una novela repleta de excelentes personajes, situados en la portuaria ciudad de Nueva Orleans, magistral Ignatius. Él es un incomprendido, una persona de treinta y pocos años que vive en la casa de su madre y que lucha por lograr un mundo mejor desde el interior de su habitación. Pero cruelmente se verá arrastrado a vagar por las calles de Nueva Orleans en busca de trabajo, obligado a adentrarse en la sociedad, con la que mantiene una relación de repulsión mutua, para poder sufragar los gastos causados por su madre en un accidente de coche mientras conducía ebria.


  • Mayo 2015 - Las uvas de la ira, John Steinbeck (Premio Pulitzer 1940)

Forzados por la sequía y el acoso de los bancos, los Joad, una familia de granjeros de la Oklahoma rural y empobrecida de los años treinta, emprenden un atribulado éxodo a lo largo de la carretera 66 con la intención de buscar trabajo y una vida digna en California. Si atrás dejan campos asolados por las tormentas de polvo, en el camino sólo encuentran penuria, hambre, hostilidad en los pueblos por los que pasan... Pero ni las advertencias de quienes regresan, pobres y desengañados, ni la muerte y la progresiva desintegración de la familia, bastan para que cejen en su empeño. Y, en su afán de supervivencia, conservan la entereza y la dignidad frente a la miseria moral de quienes se aprovechan de la miseria real. Posiblemente haya que huir del infierno para descubrir que no existe la tierra prometida.



 
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