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Reseñas breves [76-79]

jueves, 26 de febrero de 2015

Lo que dijo Harriet, Beryl Bainbridge
Impedimenta - 240 páginas - ★★½

Existe una etapa en el período de crecimiento humano que parece ser propicia para la maquinación de fechorías y travesuras varias. Una tendencia, en muchos casos resulta hasta perturbadora, que suele alcanzar cotas delictivas cuando se tiene la suerte de poseer un compañero de juegos dispuesto a convertirse en tu cómplice silencioso. Sin ir más lejos, las dos jóvenes protagonistas de Lo que dijo Harriet obedecen a este siniestro perfil psicológico que resulta de circunscribir a la esfera adolescente comportamientos y ambiciones propios de edades más tardías. En efecto, el amor no es un pasatiempo apto para todos los públicos, pero no nos debemos de extrañar si la anónima narradora que pone voz a la novela de Beryl Bainbridge describe y analiza con impropia minuciosidad la magnitud de sus más oscuros anhelos. Cual núbiles lolitas de aspecto cándido, pero sin una pizca de escrúpulos en realidad, ella y su manipuladora amiga Harriet pasarán unas inolvidables vacaciones de verano trazando el mapa de su sexualidad floreciente; un plan cuya consecución exitosa pasa por embelesar a un infeliz hombre casado al que apodan el Zar y hacerle sucumbir ante sus recién descubiertos encantos. Dicho así, pudiera parecer que estamos ante una historia cuando menos rocambolesca, impúdica y provocativa, pero lo cierto es que esta novela, basada en un caso real que conmocionó a la sociedad inglesa de su época, no ha conseguido transmitirme ese carácter transgresor y subversivo que en principio prometía. La perversa y venenosa relación que existe entre amabas protagonistas es sin duda lo mejor de una obra que destaca sobre todo por su lenguaje refinado y su exquisita capacidad de insinuación, más bien que por su discutible repulsividad. No obstante, me ha gustado leerla, tiene momentos realmente brillantes por los que merece recibir una oportunidad.


Las buenas intenciones, Amity Gaige
Salamandra - 288 páginas - ★★★

Aunque trata temas complicados y de difícil aproximación, esta estupenda novela de Amity Gaige ha sabido transmitirme muy buenas sensaciones durante su lectura. La escritora norteamericana nos sitúa en Las buenas intenciones en la piel de un hombre llamado Eric Kennedy que, ya desde la cárcel, le escribe un larga confesión a su exmujer relatando los motivos que le llevaron a secuestrar a la hija de ambos, de solo seis años, y emprender con ella un último viaje desesperado con el que saciar su instintivo sentido protector. Además de eso, la novela contiene numerosos episodios de la vida de Kennedy que ayudan enormemente a explicar su, en ocasiones, incomprensible comportamiento, su disociación con los valores norteamericanos tradicionales, sus profundos problemas de identidad y el inevitable decaimiento de su relación con Laura, la madre de su hija; todo ello a través de un sugerente juego narrativo donde entran en acción los maleables recuerdos de su protagonista. Emotiva, evocadora, sincera, apasionada... Las buenas intenciones se debate entre un entrañable tono paternalista y otro más mordaz y cáustico, idóneo para cuando su protagonista afila la lengua en materia de tectónica familiar. Sin embargo, en ambos casos Amity Gaige sabe sacar lo mejor de una historia simple, cotidiana hasta la médula y que podría haberse quedado en la más absoluta mediocridad, para ofrecernos en lugar de eso una novela sólida, madura, en la que merece la pena invertir unas cuantas horas. Yo lo hice y la verdad es que me ha dejado bastante satisfecho.


Ritos funerarios, Hannah Kent
Alba Editorial - 368 páginas - ★★★

Inspirándose en la historia real de Agnes Magnúsdóttir, la última mujer que fue ejecutada en Islandia allá por el siglo XIX acusada de participar en un doble homicidio, Hannah Kent ha escrito una novela realmente descorazonadora que vira hacia el lado más inhóspito y sombrío de la naturaleza humana. Brillante y tétrica a partes iguales, Ritos funerarios supone una reconstrucción ficticia (pero muy bien documentada) de los últimos días de la vida de Agnes, gracias a la cual podremos conocer de primera mano el angustioso y opresivo rechazo del que era objeto por parte de sus inmisericordes coetáneos, así como los recurrentes remordimientos que atormentaban su conciencia. Por otro lado, la novela narra los ímprobos esfuerzos de un joven sacerdote que se ha propuesto ayudar a Agnes a alcanzar el arrepentimiento a través de estériles conversaciones de índole espiritual. Sin embargo, como poco a poco iremos aprendiendo, no es Agnes la más interesada en evitar un hipotético tormento eterno, sino que esta mujer apasionada y tozuda a partes iguales prefiere comprender y aceptar el dolor actual. En ese sentido, Ritos funerarios constituye una soberbia reflexión sobre temas como la muerte, el sentimiento de culpa o la salvación del alma. Una obra lírica, arriesgada (no todas las partes de la novela son igual de exitosas) y repleta de matices que logra conservar en todo momento la inconfundible huella de su personalidad nórdica, además de penetrar en el interior de sus personajes hasta las capas más profundas, tal y como se adentra la escarcha por los serpentinos resquicios de un terreno agrietado. Bastante entretenida y recomendable.


Nobles y rebeldes, Jessica Mitford
Libros del Asteroide - 318 páginas - ★★★½

Para quien a estas alturas aún no lo sepa, la extremadamente peculiar familia Mitford constituía a principios del siglo pasado uno de las clanes aristocráticos más influyentes y respetados del establishment británico, un reputado linaje no exento de ciertas tribulaciones que llegó a ocupar largos reportajes en las crónicas de sociedad y a ser reconocido en terreno internacional por los espectaculares escándalos que protagonizaban sus irreverentes hijas. En Nobles y rebeldes, es la propia Jessica Mitford (quinta en orden de prioridad) quien nos cuenta a modo de memorias sus entrañables años de niñez y adolescencia en el seno de tan excéntrica familia. La camaleónica relación que mantenía con cada una de sus hermanas, su enconado desprecio hacia un sistema de educación arcaico, anquilosado y retrógrado que dejaba el progreso académico muy lejos del alcance de las mujeres o su apasionante entrada y posterior ascenso en la escala social inglesa son solo algunos de los temas que Jessica aborda en su libro desde una perspectiva fascinante, irónica y por momentos desternillante. Sin llegar en ningún punto a resultar abrumador, Nobles y rebeldes también ejerce un inevitable repaso al efervescente mapa político que se estaba gestando durante los convulsos años previos a la Segunda Guerra Mundial y describe el modo en que los distintos miembros de la familia se vieron obligados a adoptar ciertas medidas estratégicas en función de si su ideología era afín o no al imparable ascenso del régimen nazi. Pero, sin duda, lo mejor de esta maravillosa obra (si bien a partir de la segunda mitad pierde un poco de su lustre inicial) es dejarse hipnotizar por la cadenciosa voz de Jessica Mitford, el arrebatador desparpajo con el que ridiculizaba todo tipo de convenciones y normas de protocolo, y disfrutar con la gran cantidad de experiencias y anécdotas únicas que experimentó en sus primeros años de vida. O en otras palabras: ya estáis tardando en haceros con él.



IMM 55#

domingo, 26 de octubre de 2014

"In my mailbox" es una sección nacida en Pop culture Junkie y que se extendió gracias a The story siren. Consiste en mostrar cada cierto tiempo los últimos libros adquiridos, ya sea comprados, regalados o enviados por parte de alguna editorial.




Octubre es el mes de lo extraño. De las brujas, de fantasmas arrastrando cadenas, de espíritus intranquilos tratando de zanjar viejas rencillas y hombres lobo rastreando la ciudad en busca de una manada donde pelear por la supremacía. Octubre es ese mes cuando por fin nos reconciliamos con lo sobrenatural, cuando nuestro monstruo interior comienza a ser socialmente aceptado y el tiempo retrocede para pedir una segunda oportunidad. Sin embargo, este año lo que más miedo me da no es un puñado de críos planteando disyuntivas existenciales de puerta en puerta o encontrarme a un intrépido bromista vestido de payaso en el parque de mi barrio. Este año los libros se me acumulan a velocidad de ultratumba y sus sombras se alargan como tentáculos en busca de un dios primigenio. El volumen de mis últimas adquisiciones es tal (correspondiente a un plazo nada más y nada menos que de tres meses), que me he visto obligado a fraccionar la totalidad de su contenido en varios fascículos de longitud asimilable. Pero no os preocupéis. Paciencia. Las piezas acabarán encajando con el tiempo. Y podréis ver la enorme bestia al completo.



1. El unicornio, Iris Murdoch: Algún día imprimiré en tamaño A1 las portadas que pone Impedimente a sus libros y me haré un póster con ellas. Mientras tanto, toca resignarse y disfrutar en miniatura de esta delicia estética que aúna lo mejor de la tradición gótica y el cuento de hadas en una novela dedicada a ensalzar lo irreal como coyuntura de fantasías frustradas y criaturas legendarias.


2. El paso de la hélice, Santiago Pajares: Un libro que habla sobre libros. El periplo desesperado de un editor en busca del hombre que ha destruido los límites de la narrativa. Una obra que va viajando de mano en mano y cambia la vida de quien la toca. Todo esto y mucho más parece esconder la última novela de Santiago Pajares, un fascinante recorrido por lugares insólitos y extravagantes personajes que apenas tardó en acaparar mi atención y que tengo interés en leer pronto.


3. Una cocina a prueba de ratones, Saira Shah: Gracias al auge de programas culinarios que está padeciendo la parrilla televisiva de nuestro país, parece el momento idóneo de abordar una novela como esta, en la que una pareja decide trasladarse al sur de Francia para hacer frente a un giro inesperado en sus vidas. Porque todo el mundo sabe que en tiempos de crisis, lo mejor que uno puede hacer con las preocupaciones es hornearlas; nada más indicado que un poquito de sal y una pizca de pimienta para aderezar un matrimonio que se está consumiendo a fuego lento. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que acudiendo al lugar donde se establecen los orígenes de la alta cocina? Divertida, mordaz y entrañable, el relato de Saira Shah consta de todos los ingredientes para complacer a los más exquisitos paladares.


4. Una madre, Alejandro Palomas: La percepción familiar de Alejandro Palomas asombra tanto por su entrañable cotidianidad como por sus personajes realistas y cercanos o la maravillosa musicalidad de su prosa. Reunidos alrededor de una mesa navideña a modo de última cena, los miembros de este clan barcelonés desatan sus más íntimas confesiones, homenajeando a la figura materna y emocionando de paso a los lectores que se atrevan con esta recomendable obra. Breve reseña aquí.


5. Vestidos de noche, Yukio Mishima: Mi primer acercamiento a la obra del japonés es una espinita que deja de estar clavada para convertirse en el punzón con el que Mishima aguijonea los entresijos de la alta sociedad nipona; las luces y las sombras de un mundo repleto de contradicciones, que no deja de estar torcido por más que lo inclinemos hacia direcciones opuestas.


6. Red de traiciones, M.K. Hume: Leídos Batalla de reyes y Muerte de un imperio, solo queda conocer el desenlace de una trilogía a medio camino entre la novela de aventuras y la fantasía histórica (puede que este género me lo acabe de inventar ahora mismo) que ha conseguido despertar mi interés en una época antigua dominada por pasiones modernas. Sin duda, este fantástico tríptico protagonizado por un Merlín alejado de la típica caracterización a la que nos tenían acostumbrados me proporcionará buenas tardes de entretenimiento.


7. Ven y enloquece, Fredric Brown: Desde Gigamesh nos llega la reedición de este primer volumen que reúne la Ciencia Ficción Completa de Frederic Brown, un autor cuya extensísima producción breve ha alimentado durante décadas los sueños húmedos de un género que cada día gana más adeptos. ¿Preparado para conocer el lado más rocambolesco de los viajes interplanetarios?


8. La gallina que soñaba con volar, Sun-mi Hwang: Reseñado hace poco en el blog, la curiosa novela de Hwang ofrece nada más y nada menos de lo que promete: una entrañable fábula de crecimiento y superación personal que alecciona sobre los peligros de acatar dócilmente los límites del sistema establecido. Entretenida, ligera y sin ningún tipo de pretensión narrativa, parece una opción bastante adecuada para alternar entre lecturas de mayor calibre.


9. Pandora, Henry James: También reseñada hace tiempo en el blog, esta deliciosa nouvelle de James nos permite medir la distancia entre los continentes americano y europeo durante una época precisamente caracterizada por la ruptura entre dos culturas cada vez más alejadas. Y de entre los resquicios de esa herida abierta surge la mujer misteriosa que da título a tan brillante obra, permitiéndonos descubrir el interesante universo literario de Henry James sin tener que recurrir demasiado pronto a la célebre Retrato de una dama.


10. Nobles y rebeldes, Jessica Mitford: Ay, las hermanas Mitford. Inconformistas, escandalosas y legendarias, ellas hacían de la desobediencia un arte, de la provocación una encantadora seña de identidad. Jessica, la quinta de esas seis hermanas, construye en esta novela autobiográfica editada por Libros del Asteroide una emocionante y sórdida crónica de su infancia en el seno de una peculiar familia aristócrata, descubriéndonos un mundo trepidante, alocado e imprevisible muy diferente de la atmósfera asfixiante que Jessica respiraba en casa.


11. Ritos funerarios, Hannah Kent: Despedirse tras tres meses de ausencia con una novela que trata sobre la muerte no sé hasta que punto es un buen augurio. Sin embargo, la novela de Hannah Kent lleva tanto tiempo acumulando buenas críticas y escalando posiciones en mi exclusivo ranking de prioridades que se ha ganado a pulso una mención honorífica. Basada en la historia real de la última mujer ejecutada en Islandia por el presunto asesinato de dos hombres, Ritos funerarios deja en cueros a esa nueva camada de escritores nórdicos herederos de Stieg Larsson que desconocen el verdadero significado del frío. Aún no he empezado a leerla. Pero desde aquí se le ven las garras. 


Y una vez más, hasta aquí llega el IMM de hoy. ¿Habéis tenido la oportunidad de leer alguno de estos libros? ¿Cuáles son los que más os llaman la atención? Nos vemos en la próxima entrega de In my mailbox.

 
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